HOME!



LOS PATITOS FEOS 

Los patitos feos CD: COLUMBIA 2-461650 (Argentina-1984)

Fuimos los patitos feos
Volverán las oscuras golondrinas
Canción del odio
Los primeros que llegaron
El día que me quieras
Por qué cantamos
Adónde van
Mi ciudad
Te amaré
Vuelvo




Fuimos los patitos feos
José Tcherkaski - Alberto Favero


Crecimos inventando
historias al revés,
rompiendo una muñeca
para saber qué es,
o robando monedas
en mesas de café.
Fuimos los patitos feos
por casualidad .
Nacimos diferentes
a todos los demás.

Fuimos al colegio,
había que aprender.
Maestras, viejas brujas
con olor a papel,
trataron de enseñarnos
la importancia del tres,
la vida de algún prócer
peleando sin parar,
o cómo se acentuaba
la palabra papá.
Mientras nuestros ojos
soñaban con el mar

Seguimos estudiando.
aún sin comprender
por qué nos explicaban
que amar no estaba bien,
que el sexo era basura
para personas puras.
Nuestras mentes ardían
sin saber por qué.
Y así fuimos creciendo
hasta los dieciséis.

Bailamos con los Beatles,
cantamos Yesterday.
Aprendimos un oficio
para poder comer.
De profesión artistas
de sótanos concert.
Un piano con diez sillas,
muy poco que ofrecer.
Una canción tristona
o alegre al empezar.
¡Que tengan buenas noches.
El show va a comenzar!

Contábamos asuntos
de nuestra realidad.
Vestuarios muy baratos,
de poca calidad.
Corrientes era un sueño.
Quién iba a imaginar
que los patitos feos
podíamos llegar
a grandes escenarios,
letreros de neón
y un empresario chanta
pidiéndonos perdón

Y fue pasando el tiempo,
qué vamos a contar;
ausencias, desencuentros,
otros patitos muertos
soñando tantos sueños,
viajando a la deriva,
el hambre, la tristeza,
la pena, la sorpresa,
de ver que en otras tierras,
lejanas geografías,
ser libre no era raro
y que un pobre patito
podía ser amado.

Los patitos lindos
se fueron a bañar
y los más chiquititos
nos quisimos quedar.
Los patos más grandes
nos quisieron pegar
y, por ser distintos,
por necesidad,
nos hicimos cisnes
para poder volar.



Volverán las oscuras golondrinas
Gustavo Adolfo Becquer - Alberto Favero


Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar
y otra vez, con el ala en tus cristales,
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
la hermosura y la dicha contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
esas no volverán.
Esas no volverán.
Esas no volverán.
Esas no volverán .

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín, las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día
esas no volverán.
Esas no volverán.
Esas no volverán.
Esas no volverán .

Esas no volverán
Esas no volverán
Esas no
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar.
Tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero muda y absorta y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido desengáñate,
así no te querrán.
Así no te querrán.
Así no te querrán.
Así no te querrán.
Esas no volverán.
Esas no volverán.
Esas no volverán.



Canción del odio
Steven Vinaver - Mary Rodgers


Guerra, sangre, odio en derredor Cuándo encontraremos
dónde está el amor.
Libertad, igualdad, y fraternidad
es lo que buscamos.
Por eso, tomados de la mano,
con el odio acabaremos.
Ese es nuestro credo.
Basta de violencia, de egoísmo, de indecencia.
No esperemos a mañana.
Cuando antes comencemos.
Con el odio acabaremos.

Con el odio acabaremos.
Con el pie lo aplastaremos.
Luchemos por el día
en que el amor por fin sonría.
Emprendamos el camino.
Cuando antes comencemos.
Con el odio acabaremos.

Con el odio acabaremos.
Qué paliza le daremos.
No te gusta que te pegue,
entonces ¡muere, muere, muere!
Para ver lo que han comido
la barriga le abriremos.
Con el odio acabaremos.

Con el odio acabaremos.
La picana le pondremos
Y, si llora o si se queja,
le arrancamos las orejas.
Viendo cómo se retuerce
cómo nos divertiremos.
Con el odio acabaremos.

Con el odio acabaremos.
En un monte lo pondremos.
Allí la multitud
lo clavará en una cruz
y, cuando pida agua,
vinagre le daremos.
Con el odio acabaremos.

Con el odio acabaremos.
Algún nazi encontraremos
que le ponga una inyección
que lo convierta en jabón.
Con el odio acabaremos.
Y por si esto fuera poco
le refregaremos bien la cara con sus mocos.
Con el odio acabaremos.
Una bomba le pondremos.
Cuatro tiros, seis granadas,
diez misiles y un torpedo.
La lengua le arrancaremos
y los dientes venderemos.
Con el odio acabaremos.



Los primeros que llegaron
José Tcherkaski - Alberto Favero


En qué cielo, en qué aroma se perdieron
el idioma y los gestos de otras tierras.
Nadie sabe bien por qué vinieron
a este extraño suelo que es América.
Fueron hombres, pausados, silenciosos,
compartiendo las piezas de madera.
El hambre los tenía acostumbrados.
El vino espeso compartía las penas.
En qué cielo, en qué aroma se perdieron
el idioma y los gestos de otras tierras.
Nadie sabe bien por qué vinieron
a este extraño suelo que es América.

Espiando la neblina de este río
las mujeres merodeaban por los muelles,
mientras fueron pariendo los que fueron
los primeros sonidos de los fuelles.

La memoria nació por los primeros.
Como naipe se mezclaron con la suerte.
Nadie sabe bien por qué vinieron
revoleando los años con la muerte.

En qué cielo, en qué aroma se perdieron
el idioma y los gestos de otras tierras.
Nadie sabe bien por qué vinieron
a este extraño suelo que es América.
América.
América.



El día que me quieras
Carlos Gardel - Alfredo Le Pera


Carlitos: Acaricia mi ensueño el suave murmullo de tu suspirar.
Cómo ríe la vida si tus ojos negros me quieren mirar.
Y si es mío el amparo de tu risa leve, que es como un cantar,
ella aquieta mi herida, todo, todo se olvida.
El día que me quieras la rosa que engalana
se vestirá de fiesta con su mejor color
y al viento las campanas dirán que ya eres mía,
y loca la fontana me contara tu amor.
La noche que me quieras, desde el azul del cielo,
las estrellas celosas nos mirarán pasar
y un rayo misterioso hará nido en tu pelo,
luciérnaga curiosa que verá que eres mi consuelo.

Nacha: El día que me quieras
Carlitos: El día que me quieras no habrá más que armonía.
Nacha: La rosa que engalana
Carlitos: Será clara la aurora y alegre el manantial.
Nacha: Se vestirá de fiesta con su mejor color
Carlitos: Traerá quieta la brisa rumor de melodía.
Nacha: Y al viento las campanas
Carlitos: Y nos darán las fuentes su canto de cristal.
Nacha: Dirán que ya eres mío
Carlitos: El día que me quieras endulzara sus cuerdas el pájaro cantor.
Nacha: Y loca la fontana
Carlitos: Florecerá la vida no existirá el dolor.
Nacha: Me contara tu amor
Carlitos y Nacha: La noche que me quieras
Carlitos: desde el azul del cielo,
Nacha: del cielo
Carlitos y Nacha: las estrellas celosas
nos mirarán pasar.
Nacha: Nos miraran pasar
Carlitos: Y un rayo misterioso
Nacha: Y un rayo misterioso
Carlitos: Hará nido en tu pelo.
Nacha: Hará nido en mi pelo, en mi pelo
Carlitos y Nacha: Luciérnaga curiosa
que verá
que eres mi consuelo.




Por qué cantamos
Mario Benedetti - Alberto Favero


Si cada hora vino con su muerte.
Si el tiempo era una cueva de ladrones.
Los aires ya no eran buenos aires.
La vida nada más que un blanco móvil.
Usted, preguntará por qué cantamos.

Si los nuestros quedaron sin abrazo.
La patria casi muerta de tristeza.
Y el corazón del hombre se hizo añicos
antes de que explotara la vergüenza
Usted, preguntará por qué cantamos.

Cantamos porque el río está sonando
y cuando el río suena, suena el río .
Cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino.
Cantamos porque el niño y porque todos
y porque algún futuro y porque el pueblo.
Cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos.

Si fuimos lejos como un horizonte.
Si aquí quedaron árboles y cielo.
Si cada noche siempre era una ausencia
y cada despertar un desencuentro.
Usted preguntará por qué cantamos.

Cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida.
Y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza.
Cantamos porque el grito no es bastante.
Y no es bastante el llanto ni la bronca.
Cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota.
Cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo, en aquel fruto,
cada pregunta tiene su respuesta




Adónde van
Silvio Rodriguez


Adónde van las palabras que no se dijeron.
Adónde van las miradas que un día partieron.
Acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón,
o se acurrucan entre las rendijas
buscando calor.
Acaso ruedan sobre los cristales
cual gotas de lluvia queriendo pasar.
Acaso nunca vuelven a ser algo.
Acaso se van.
Y adónde van.
Adónde van.
¿En qué se habrán convertido mis viejos zapatos?
¿Adónde fueron a dar las hojitas del árbol?
¿Y dónde están las angustias,
que desde tus ojos brotaron por mí?
¿Adónde fueron mis palabras sucias
de sangre de abril?
¿Adónde van ahora mismo estos versos
que no puedo nunca dejar de alumbrar?
Acaso nunca vuelven a ser algo.
Acaso se van.
Y adónde van.
Adónde van.
Adónde va lo común, lo de todos los días.
El descalzarse en la puerta y la mano amiga.
Adónde va la sorpresa
casi cotidiana del atardecer.
Adónde va el mantel de la mesa
y el café de ayer.
Adónde van los pequeños,
terribles encantos que tienen hogar.
Acaso nunca vuelven a ser algo
Acaso se van.
Y adónde van.
Adónde van.
Acaso se van.




Mi ciudad
Nacha Guevara - Alberto Favero


Una vez, hace tiempo,
una vidente me dijo:
“A ver, dame la mano”
La vidente me dijo: “Oh, tienes abuelo italiano.
Ah, harás muchos viajes, vivirás muchos años.

Serás muy dichosa.
Viajes, veo muchos viajes, todos bien sucedidos.
Viajar, viajar, viajar, ese es tu destino”
A la vieja gitana, miré de reojo, y le dije:
“Vamos, vidente, mírame de nuevo la mano
y decime algo más porque, ¿sabés que pasa?,
a mí, viajar, me tiene harta “

Yo extraño mi ciudad.
Las luces de mi ciudad.
Su brillo, su resplandor.
No puedo olvidar
las luces de mi ciudad.
Yo extraño ese resplandor.
Que hace que mi ciudad
brille más que el sol.
Es tan lindo San Francisco
pero extraño el Obelisco.
Mi ciudad.
Me voy para mi ciudad.
Las luces de mi ciudad
Me están llamando, me llaman.
Yo sé que Florencia es bella
cuando salen las estrellas,
pero quiero ver el cielo
de las noches de Pompeya.
Mi ciudad.
Las calles de mi ciudad.
Su brillo, su resplandor
y esa humedad.
Yo extraño mi ciudad.
Los locos de mi ciudad
que por Callao ven la luna rodar.
En París hay lindos puentes
pero no es calle Corrientes.
Mi ciudad.
Me voy para mi ciudad.
Las luces de mi ciudad
me están llamando, me llaman.
Qué bien huelen los jazmines
bajo el sol de Andalucía,
pero yo extraño el aroma
que hay en nuestras pizzerías.
Mi ciudad.
El río de mi ciudad.
Su brillo, su resplandor,
su suciedad.
Yo extraño mi ciudad.
La gente de mi ciudad.
Que nunca se va a dormir
para soñar.
Los domingos en el Rastro
no son como en el Abasto.
Mi ciudad.
Me voy para mi ciudad.
Las luces de mi ciudad
me están llamando, me llaman.
Sus letreros luminosos
y esos hombres tan hermosos.
Basta de Quinta Avenida,
llévenme a andar por Florida.
Antes de que sea tarde
quiero estar en Buenos Aires.
Espérenme, voy para allá.
Yo quiero estar en mi ciudad.




Te amaré
Silvio Rodriguez


Te amaré, te amaré como al mundo.
Te amaré aunque tenga final.
Te amaré, te amaré en lo profundo.
Te amaré como tengo que amar.
Te amaré, te amaré como pueda.
Te amaré aunque no sea la paz.
Te amaré, te amaré lo que queda.
Te amaré cuando acabe de amar.
Te amaré, te amaré si estoy muerta.
Te amaré el día siguiente además.
Te amaré, te amaré como sienta.
Te amaré con adiós, con jamás.
Te amaré, te amaré junto al viento.
Te amaré con mi único ser.
Te amaré hasta el fin de los tiempos.
Te amaré y, después, te amaré.




Vuelvo
Mario Benedetti - Alberto Favero


Vuelvo.
Quiero creer que estoy volviendo
con mi mejor y mi peor historia.
Conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo.

Vuelvo.
Pido perdón por la tardanza.
Se debe a que hice muchos borradores.
Me quedan dos o tres viejos rencores
y sólo una confianza

Reparto mi experiencia a domicilio
y cada abrazo es una recompensa.
Pero me queda, y no siento vergüenza,
nostalgia del exilio.
En qué momento consiguió la gente
abrir de nuevo lo que no se olvida,
aa madriguera linda que es la vida,
culpable o inocente.

Vuelvo.
Y se reparte mi jornada.
Las manos que recobro y las que dejo.
Vuelvo a tener un rostro en el espejo
y encuentro mi mirada.

Vuelvo.
Con buen talante y buena gana.
Se fueron las arrugas de mi ceño.
Por fin, puedo creer en lo que sueño.
Estoy en mi ventana.

Nosotros.
Nosotros mantuvimos nuestras voces.
Ustedes van curando sus heridas.
Empiezo a comprender las bienvenidas
mejor que los adioses.

Me fui menos mortal de lo que vengo.
Ustedes estuvieron, yo no estuve.
Por eso en este cielo hay una nube
y es todo lo que tengo.

Tira y afloja entre lo que se añora
y el fuego propio y la ceniza ajena
y el entusiasmo pobre y la condena
que no nos sirve ahora.

Todos
estamos rotos pero enteros.
Diezmados por perdones y resabios.
Un poco más gastados y más sabios.
Más viejos y sinceros.

Vuelvo
con la esperanza abrumadora,
con los fantasmas que llevé conmigo
y el arrabal de todos y el amigo
que estaba y no está ahora.

Sin duelo
vuelvo y me doy cuenta
que ha llovido tanto
en mi ausencia, en mis calles y en mi mundo,
que me pierdo en los nombres y confundo
la lluvia con el llanto.
Vuelvo.
Vuelvo.
Por eso vuelvo





Volver a la página principal 1

Hosted by www.Geocities.ws