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NACHA GUEVARA Y ALBERTO FAVERO EN VIVO / NACHA DE NOCHE 

Nacha Guevara y Alberto Favero en vivo Nacha de noche Nacha de noche
LP: (1975) / CD: NCL 3004 (México)
LP:HISPAVOX HXS 001-51(1977) / CD:724385410727(España-1996)
LP:CBS 20.620 (Argentina-1985)
Presentación
Yo soy la Nacha
Las damas de la beneficencia
Soy snob
La mucamita
Mi hombre
El vals del minuto
Te quiero
Versos sencillos
Un padrenuestro latinoamericano
Yo te nombro



Presentación
Alberto Favero


Perdonen que me siente para tocar.
Perdonen que les de la espalda.
Perdonen que les de el frente, pero así estoy hecho.
Bien, señoras y señores, tengan todos ustedes muy buenas noches.
Hoy día tengo el agrado de haber sido elegido entre muchos postulantes
para presentar ante ustedes y acompañar a esta conocida mezzo soprano.
¿Qué se puede decir acerca de esta rara intérprete que ya no haya sido dicho?
...
Nada.
Es así entonces que voy a pasar a presentar a ese excelente compositor,
extraordinario pianista y mejor cantante que soy yo.
Cuando yo nací mis padres no eran pobres, pero no tenían ni un centavo,
y es por esa razón que yo nací en mi casa.
Ahora, cuando mi madre me vió hubo que llevarla al hospital.
Yo nací en Buenos Aires lo que significa que soy argentino por parte de mi madre
e italiano por parte de un amigo de mi padre.
He sido niño prodigio, durante mi infancia,
época en la cual abracé durante muchos años la larga y árdua carrera de piano
y hace aproximadamente siete años que acompaño a esta cantante en sus aventuras musicales
y en las de otro tipo también.
He recibido muchos galardones de la crítica por mi labor en este campo.
En el del piano.
Como ser cuando escucho una vez una de mis creaciones el director de orquesta Igor Markevitz
quien luego declaró a la prensa de que yo en realidad era un excelente violinista.
Quizá les sorprenda a ustedes saber que ella es mi esposa
porque en realidad no llevamos el mismo apellido.
Ella se llama...
¡Pero! he hablado con ella tantas veces...
De todas maneras la reconoceré cuando la vea




Yo soy la Nacha
Enrique Pinti / Nacha Guevara / Alberto Favero


Yo soy la Nacha, así me llaman,
es natural que un nombre tenga que tener,
pero hay quien dice "No tiene nombre,
no tiene nombre lo que hace esta mujer".
Digo mi nombre sacando pecho.
(En realidad no tiene mucho que sacar)
Se ha dicho todo de esta muchacha,
se ha dicho todo, todo menos la verdad.

¿Dónde has nacido?
En Mar del Plata, que desde entonces es la ciudad feliz.
Llegué una madrugada a la casa de mis padres.
hace treinta y tres años de París.
¿Cuanto pesabas?
Tres kilos cien...
Bueno, la verdad es que hoy no pesa mucho más.
Tal vez quieran saber qué estudios he cursado.
(Un modesto y bochornoso sexto grado)
Fui la primera de la escuela...
Vamos, Nacha, ¿primera de qué?
en pescarme la viruela.
¿Cuál es tu estado?
¡Es la mentable! pues he tenido tres maridos sin casarme;
hay gente que lo encuentra reprochable,
¡más yo sé que mi moral es intachable!
Fui bailarina, después modelo,
he trabajado como actriz y soy cantante...
(Esta mujer es un ser muy especial,
hace de todo, pero todo lo hace mal)
¡He trabajado en el Di Tella bienamado!
(Será por eso que el Di Tella ha clausurado)
¡He actuado en el Maipo en temporada!.
(Hasta el día en que la echaron a patadas)
¡He triunfado en el Estadio Luna Park!
(Todo fue bien hasta que empezó a boxear)

Mi nombre es Nacha y en esta noche
mil y una Nachas verán aquí pasar.
En una noche mil y una Nachas.
Verán de todo...
todo menos mis bombachas.
Tengan cuidado, no abran la boca
y no respiren ni hagan ruido con las copas,
porque entonces la diva se equivoca
y rompe todo, la verdad es que es media loca.
Noche de Nacha,
la que llora, la que cacha..
Nacha de noche,
la que a caballo va o en coche.
Nacha simpática, agresiva o seductora.
Nacha anarquista, sexy, snob o peleadora.
Nacha la loca que no se calla la boca.
Nacha la cuerda, aunque a veces diga... mierda.
Nacha sumisa, muy feliz y sin camisa.
Nacha la pálida, crisálida y escuálida.
Nacha niña.
Nacha macha.
Cachavacha o Colombina.
Vivaracha, Nacha bicho.
Asesina o peregrina.
La que canta sus endechas bajo muy distintos techos
con su facha de muchacha.
La que escucha, la que lucha.
Mil y una van a ver...
Es difícil de creer...
Pero la Nacha es mujer...
Una caja de Pandora...
Y la caja se abre ahora...

¡Señores, no les quepa duda alguna
que aquí van a pasar las mil y una...
Nachas!




Las damas de la beneficencia
Jacques Brel


Yo siempre pienso que, a pesar de la maldad que reina en el mundo,
hay algunas entidades dedicadas a hacer el bien desinteresadamente.
Una de mis favoritas, justamente, es la "Liga Pro Burla Al Físicamente Disminuído"
Yo pienso que ustedes coincidirán conmigo en que debemos amarnos los unos sobre los otros.
Aunque yo sé que hay gente en este mundo que no ama a sus semejantes...
¡Ah! y yo odio a la gente que hace eso.

Para ser dama de beneficencia
hay que hacer caso a la experiencia,
porque los pobres de hoy en día
recurren a la artillería.
Porque los pobres de hoy en día
recurren a la artillería.

Y un punto del derecho
y un punto del revés.
Un punto para la virgen
y un punto para José.

Para ser dama de beneficencia
hay que ser buena pero con prucencia.
Como dice la duquesa de Falsec:
"Haz bien mirando bien a quíen".
Como dice la duquesa de Falsec:
"Haz bien mirando bien a quíen".

Y un punto del derecho
y un punto del revés.
Un punto para la virgen
y un punto para José.

Para ser dama de beneficencia
Hay que ser buena sin condescendencia.
Yo tuve que borrar de mi lista
a una pobre que amaba a un comunista.
Yo tuve que borrar de mi lista
a una pobre que amaba a un comunista.

Y un punto del derecho
y un punto del revés.
Un punto para la virgen
y un punto para José.

Para ser dama de beneficencia
en color caca tejamos con paciencia,
así los pobres a misa de once irán
y con la gente no se confundirán.
Así los pobres a misa de once irán
y con la gente no se confundirán.

Y un punto del derecho
y un punto del revés.
Un punto para la virgen
y un punto para José.

Y un punto del derecho
y un punto del revés.
Un punto para la virgen
y un punto para José.




Soy snob
Boris Vian / Adaptación: Alberto Favero


Soy snob.
Soy snob.
Es mi defecto mejor.
Me llevó meses de trabajo lograrlo.
Es una vida tan agitada,
pero ahora...
con el resultado estoy encantada.

Soy snob.
Terriblemente snob.
Todos mis amigos lo son,
porque ser snob es un amor.

Vestidos de Pucci.
Zapatos de cebú.
El brasier de Madrid.
En el dedo un rubí.
En el del pie, ¡eh!
Las uñas negras
para hacer juego con las medias

Voy al cine
sólo a ver cintas suecas.
Cuando voy al night club.
Pido whisky a secas...
Chaca-chaca, chaca-chaca...
No sufro del hígado, ¡Uy, no!.
Ya no se usa.
Tengo una úlcera
que es más patética
y menos piruja

Soy snob.
Soy snob.
Tengo abono en bellas artes...
pero no voy.
Todas las mañanas
cabalgo por la hierba
porque me fascina
el olor de la mierda.
Sólo visito a los nobles
con apellidos dobles.
Soy snob.
Soy snob.
Y cuando hago el amor
lo hago con guantes y en el comedor.

Tengo un guardarropas
expectacular.
Me accidento los martes
en mi Jaguar.
Porque en estas sutilezas
se distingue la snobleza.
Soy snob, tan snob,
que Jackie Onassis
a su último entierro
ya me invitó.

Oh! Just one more time.
Soy snob, tan snob,
que cuando muera
tendré una mortaja
de Christian Dior.
De Christian Dior.




La mucamita
Harry Fragson / Erios Cellarius


(A ver... ¿Por qué llegan tan tarde?
¿Qué han estado haciendo?.
Bueno, que sea la última vez.)


Aunque su mujer parece encantadora
el Señor Durand no está satisfecho.
¡Caramba! -piensa su mucamita-
el señor es muy mujeriego.
Él le murmura: "¿Sabe, muñeca?
aquí, entre nosotros, usted está muy buena,
y su personita, seguro estoy,
al natural debe estar mejor".
¡Ay, señor! -dice la mucamita-
lo que usted dice no es novedad,
porque lo mismo, cuando me vieron,
todos sus amigos me lo dijeron.

Durand, cada vez más embalado,
a la mucamita se quiere levantar
y, para convencerla, sin esperar más,
le hace creer que está enamorado:
"¡Vamos, no te hagas la estrecha!
Deberías sentirte halagada.
A tu cuarto subiré esta noche,
no dejes la puerta cerrada".
¡Ay, señor! -dice la mucamita-
lo que usted dice no es novedad,
cuando a mi cuarto subieron
todos sus amigos me lo dijeron.

Ella fue fiel a la cita,
aunque con cierto recelo,
y Durand, cada vez más embalado,
con su corazón ya muy inflamado
al verla sacarse la camisa
y ruborizarse como una niña
le dijo con voz inquieta:
"En mi vida vi mejores..."
¡Ay, señor! -dice la mucamita-
lo que usted dice no es novedad,
porque lo mismo, cuando me vieron,
todos sus amigos me lo dijeron.

Como Durand tenía mucha lana
y no era demasiado feo
dejó de lado sus devaneos
y se entregó muy complacida.
Aquí puntitos, por la censura,
luego él gritó entusiasmado:
"Te lo aseguro, estoy asombrado,
lo haces mucho mejor que mi mujer".
¡Ay, señor! -dice la mucamita-
lo que usted dice no es novedad,
¿lo hago mejor que su mujer?
debe ser cierto.
¡Todos sus amigos también me lo dijeron!




Mi hombre
Willemetz / Maurice Ivain / J.Charles


Como ustedes saben, este año se festeja el año internacional de la mujer.
Por este motivo les hemos preparado un número que es en realidad un clásico
en el repertorio de casi todas la mujeres que cantan.


Yo le doy cuanto soy,
mis encantos y mi amor,
a mi hombre.
Yo le espero al llegar,
nunca dejo de pensar
en mi hombre
Es un ser sensacional
y aunque a veces me haga mal
es mi hombre.
No es gentil ni es genial,
no es un ser espiritual.
Y qué importa.
Si es mi placer.
Me hace sufrir y padecer,
Qué voy a hacer si soy mujer
y sé querer.

Aunque a veces huele mal
para mí no hay nada igual
a mi hombre.
y si algo no resulta
hay que verlo cómo insulta,
a mi hombre.
Aunque a veces me patea
porque dice que soy fea,
mi hombre.
No es gentil ni galante
y aunque sea repugnante
qué me importa
si es mi placer.
Me hace sufrir y padecer
qué voy a hacer si soy mujer
y sé querer.

Se metió en mi corazón
como un ladrón.
Es ingrato y es infiel.
Soy toda de él.
Qué me importa si él está
afuera de la ley.
Sé que al fin se cansará
y me dejará.
Olvidando mi pasión me escupirá
y será mi perdición,
pero le quiero igual,
aunque sé que es un rufián.

Tiene muy mal humor,
es borracho y peleador.
Es mi hombre.
Trabajo no le dan
por ser sucio y haragán,
a mi hombre.
Es un ser tan especial
no se quiere ni bañar.
Es mi hombre.
No es gentil ni es genial,
es más bien un animal
y qué importa
si es mi placer.
Me hace sufrir y padecer
qué voy a hacer si soy mujer
y sé querer.

Sé que al fin se cansará
y me dejará.
Olvidando mi pasión me escupirá
y será mi perdición,
pero lo quiero igual,
aunque sea un animal.




El vals del minuto
Chopin / Nacha Guevara


Y ahora, si el tiempo y el oxígeno lo permiten,
quisiera deleitarlos una vez más
interpretando para todos ustedes
el "Vals del minuto" de Federico Chopin.
Antes de interpretar esta obra tengo que agradecer a mi profesor de canto
Él ha sido quien me ha enseñado todo lo que sé.
E incluso a cantar EL "Vals del minuto" de Federico Chopin
y juro que no durará mucho tiempo.
Bien, cuando guste estoy pronta.
¿Tiene todo?.
Hasta ahora no he recibido ninguna queja.
Pues entonces tóquelo con las dos manos.
Así terminamos más rápido.

Tengo un minuto solamente, un minuto, sólo un minutito,
nada más que un solo minutito,
sesenta segundos es todo el tiempo que tengo,
no me han dado más, para cantar este pequeño vals.
Sé que es difícil, pero intentaré.
Quisiera irme, pero antes tomaré el minuto
y juro que lo llenaré con las notitas que escribió Chopin.
No hay más remedio, lo tendré que hacer.
Quisiera hacerlo sin equivocarme,
pero es tan difícil sin equivocarse,
respirar a tiempo, no errar una nota
y seguir, ji-ji-ji, sonriendo, para que ustedes queden satisfechos
y que no reclamen en boletería
devolviendo las entradas y diciendo que esto es una porquería.

Sé que hay muchas cantantes
que dividen este valsecito en dos o tres partes,
pero yo lo hago de un tirón,
como lo soñó el autor.
Y ahora debo concentrarme,
respirar bien hondo,
abrir bien la boca.
Lo he pasado sin dificultad,
ya he llegado a la mitad.

Esta parte es más serena.
¿Será el puente o será el tema?
Me pregunto dónde estoy.
La verdad que no tengo la menor idea.

Ya me falta menos de treinta segundos,
menos de treinta segundos, ya me falta menos,
ya me falta menos, casi veintisiete,
para completar este pequeño vals.
Cada corchea es una tortura.
Si no respiro me voy a quedar dura sobre mis pulmones.
En cuantro termine con esta payasada
me las tomo, me las tomo, sí señores,
a comerme un buen plato de raviolis.
Y ahora despacito, que falta poquito,
sólo diez compases y un acelerando.
¡Ah! si nos apuramos tengo miedo de no poder terminarlo.
Yo me pregunto: y Chopin, ese tuberculoso,
¿en qué pensaría cuando lo escribía?
¡Ay! ¡No lo puedo creer!.
¡Llegamos al final de este maldito vals!




Te quiero
Mario Benedetti / Alberto Favero


De nuestro trabajo con Mario Benedetti
hay también un ciclo de canciones llamadas
"Canciones de amor y desamor";
hemos elegido una para hacer aquí,
se trata de una canción de amor y se llama "Te quiero".

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle, codo a codo,
somos mucho más que dos,
somos mucho más que dos.

Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos.
Te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle, codo a codo,
somos mucho más que dos,
somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada.
Te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.

Tu boca, que es tuya y mía,
tu boca no se equivoca.
Te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle, codo a codo,
somos mucho más que dos,
somos mucho más que dos.

Y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.

Y porque amor no es aureola,
ni cándida moraleja.
Y porque somos pareja
que sabe que no está sola.

Te quiero en mi paraiso,
es decir, que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle, codo a codo,
somos mucho más que dos.
Y en la calle, codo a codo,
somos mucho más que dos.




Versos sencillos
José Martí / Pablo Milanés


Si ves un monte de espuma
es mi verso lo que ves,
mi verso es un monte y es
un abanico de plumas.

Yo vengo de todas partes
y hacia todas partes voy.
Arte soy entre las artes
y en los montes monte soy.

Mi verso al valiente agrada.
Mi verso breve y sincero
es del vigor del acero
con que se funde la espada.
Con que se funde la espada.

Vierte, corazón, tu pena
donde no se llegue a ver,
por soberbia y por no ser
motivo de pena ajena.

Mi verso es como un puñal
que por el puño hecha flor.
Mi verso es un surtidor
que da un agua de coral.

Mi verso es de un verde claro
y de un carmín encendido.
Mi verso es un ciervo herido
que busca en el monte amparo.

Mírame, madre, y por tu amor no llores
si esclava de mi edad y mis doctrinas
tu mártir corazón llené de espinas
piensa que nacen entre espinas, flores.

Duermo en mi cama de roca
mi sueño dulce y profundo.
Roza una abeja mi boca
y crece en mi cuerpo el mundo.

Yo he visto al águila herida
volar al azul sereno
y morir en su guarida
la víbora del veneno.

Oculto en mi pecho bravo
la pena que me lo hiere.
El hijo de un pueblo esclavo
vive por él, calla y muere.
Vive por él, calla y muere.

Yo sé de un pesar profundo
la esclavitud de los hombres
es la gran pena del mundo.

Hay montes y hay que subir
los montes altos después.
veremos, alma, quién es,
quén te me ha puesto a morir.

Mi verso al valiente agrada.
Mi verso breve y sincero
es del vigor del acero
con que se funde la espada.
Con que se funde la espada.




Un padrenuestro latinoamericano
Mario Benedetti / Aberto Favero


Padre nuestro que estás en los cielos,
con las golondrinas y con los misiles,
quiero que vuelvas antes de que olvides
cómo se llega al sur de Río Grande.

Padre nuestro que estás en el exilio,
casi nunca te acuerdas de los míos,
de todos modos, dondequiera que estés,
santificado sea tu nombre
no quienes santifican en tu nombre
cerrando un ojo para no ver las uñas sucias de la miseria.

En junio de mil nueve setenta y cinco
ya no sirve pedirte venga a nos el tu reino,
porque tu reino también está aquí abajo,
metido en los rencores y en el miedo,
en las vacilaciones y en la mugre,
en la desilusión y en la modorra,
en este ansia de verte pese a todo.

Cuando hablaste del rico, la aguja y el camello
y te votamos todos, por unanimidad, para la gloria,
también alzó la mano el indio silencioso
que te respetaba pero se resistía a pensar hágase tu voluntad.
Sin embargo una vez cada tanto
tu vountad se mezcla con la mía,
la domina, la enciende ,la duplica,
más arduo es conocer cuál es mi voluntad
cuando creo de veras lo que digo creer,
así en tu omnipresencia como en mi soledad,
así en la tierra como en el cielo,
siempre estaré más segura de la tierra que piso
que del cielo intratable que me ignora.

Pero, quién sabe, no voy a decidir
que tu poder se haga o se deshaga.
Tu voluntad igual se está haciendo en el viento,
en el Ande de nieve,
en el pájaro que fecunda a su pájara,
en los cancilleres que murmuran "Yes sir",
en cada mano que se convierte en puño.

Claro, no estoy segura si me gusta el estilo
que tu voluntad elige para hacerse;
lo digo con irreverencia y gratitud,
dos emblemas que pronto serán la misma cosa.
Lo digo, sobre todo, pensando en el pan nuestro de cada día
y de cada pedacito de día.
Ayer nos lo quitaste, dánosle hoy.
O al menos el derecho de darnos nuestro pan,
no sólo el que era símbolo de algo,
sino el de miga y cáscara,
el pan nuestro.

Y ya que nos quedan pocas esperanzas y deudas
perdónanos, si puedes, nuestras deudas,
pero no nos perdones la esperanza;
no nos perdones nunca nuestros créditos.
A más tardar mañana saldremos a cobrar a los fallutos,
tangibles y sonrientes forajidos.
A los que tienen garras para el arpa.
Poco importa que nuestros acreedores perdonen
así como nosotros, una vez, por error,
perdonamos a nuestros deudores.
Todavía nos deben como un siglo de insomnios y garrote,
como tres mil kilómetros de injurias,
como veinte medallas a Somoza,
como una sola Guatemala muerta.

Y no nos dejes caer en la tentación
de olvidar o vender este pasado,
o arrendar una sola hectárea de su olvido,
ahora que es la hora de saber quiénes somos
y han de curzar el río el dolar y su amor contra-reembolso
arráncanos el alma el último mendigo
y líbranos de todo mal de conciencia.

Amén.




Yo te nombro
Gian Franco Pagliaro (basado en el poema "Liberté" de Paul Eluard)


Por el pájaro enjaulado.
Por el pez en la pecera.
Por mi amigo, que está preso
porque ha dicho lo que piensa.
Por las flores arrancadas.
Por la hierba pisoteada.
Por los árboles podados.
Por los cuerpos torturados
yo te nombro, Libertad.

Por los dientes apretados.
Por la rabia contenida.
Por el nudo en la garganta.
Por las bocas que no cantan.
Por el beso clandestino.
Por el verso censurado.
Por el joven exilado.
Por los nombres prohibidos
yo te nombro, Liberdad.

Te nombro en nombre de todos
por tu nombre verdadero.
Te nombro y cuando oscurece,
cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor.

Por la idea perseguida.
Por los golpes recibidos.
Por aquel que no resiste.
Por aquellos que se esconden.
Por el miedo que te tienen.
Por tus pasos que vigilan.
Por la forma en que te atacan.
Por los hijos que te matan
yo te nombro, Liberdad.

Por las tierras invadidas.
Por los pueblos conquistados.
Por la gente sometida.
Por los hombres explotados.
Por los muertos en la hoguera.
Por el justo ajusticiado.
Por el héroe asesinado.
Por los fuegos apagados
yo te nombro, Liberdad.

Te nombro en nombre de todos
por tu nombre verdadero.
Te nombro y cuando oscurece,
cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor.
Yo te nombro, Libertad.





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