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NACHA GUEVARA

Nacha Guevara

REPERTORIO
Valencia, Viveros Municipales, 18-7-81

Hoy, ¡Music Hall! (S.Sondheim)
El Dulce Minuet (S.Harnick)
Las damas de la beneficencia (J.Brel)
Nada (M.Hamlisch - E.Kleban)
La Gioconda (P.Brafort)
Es un arte (S.Schwartz)
Qué fue de la distinción
Nanette (S.Schwartz)
Vals del minuto (Chopin - N.Guevara)
Nos iríamos (I.Berlin)
Aquí estoy (S.Sondheim)
Tango del barrendero (B.Vian-N.Guevara-A.Favero)
Mariposas (S.Rodriguez)
Yo te nombro (G.F.Pagliaro)
Te quiero (M.Benedetti - A.Favero)
La niña de Guatemala (J.Martí - A.Favero)
Cuando no hay más que amor (J.Brel-N.Guevara-M.Ichaso)
Esto es teatro (K.Kostzer-N.Guevara-A.Favero)
Si yo fuera como ellas (P.Orgambide-A.Favero)





Hoy, ¡Music Hall!
S.Sondheim


Querido público:
Bienvenidos esta noche.
El teatro es un templo y estamos aquí para invocar la comedia y la tragedia. Emplearemos sólo lo indispensable y haremos cuanto podamos para que disfruten de esta noche.
Hoy, ¡Music-Hall!

Algo gracioso.
Algo grandioso.
¡Hay para todos en el Music-Hall!
Algo de farsa
y de cumparsa.
¡Hay para todos en el Music-Hall!
Capa, galera
y lentejuelas.
Aquí comienza la función.
Hay bambalinas.
Hay purpurina.
Hay sentimiento y emoción.
Vodevil mañana.
Hoy, ¡Music-Hall!

Algo del mundo.
Algo profundo.
¡Hay para todos en el Music-Hall!
Algo imposible.
Algo invisible.
¡Hay para todos en el Music-Hall!
No hay DO agudo,
no hay un desnudo,
pero igual les gustará.
No es arte abstracto
ni hay entreacto.
Hay sentimiento y voluntad.
¡Muy bienvenidos al Music-Hall!

Hay poesía.
Hay fantasía.
¡Hay para todos en el Music-Hall!
Algo gracioso.
Algo espantoso.
¡Hay para todos en el Music-Hall!
Hay sencillez.
Hay acidez.
Y aquí seguimos para Santa Fe.
No habrá coristas,
ni equilibristas,
ni tampoco interrupción...

¡Arriba el telón! ¡Y aquí todo nuestro elenco!

Algo profundo.
Algo del mundo.
¡Hay para todos en el Music-Hall!
Hay energía.
Hay alegría.
¡Hay para todos en el Music-Hall!
Algo profano.
Algo humano.
Hay sentimiento y emoción.
No hay mascaradas,
no hay destapadas,
pero igual les gustará...

Un piano alquilado.
Zapatos gastados.
Un Favero.
Un perchero.
Este traje.
Maquillaje.
Luz, luz.
Luz, luz.
Luces, luces.
Luces, luces.

Algo especial.
Algo anormal.
Algo que nunca olvidarán.
Algo punzante.
Algo brillante.
Aquí comienza la función.
Vodevil mañana.
Hoy, ¡Music-Hall!




Nada
M.Hamlisch - E.Kleban


Aunque todo el mundo lo sabe creo poder confesarles que nací siendo muy pequeña. Año más, año menos, yo nací a mediados de siglo. No voy a decir que siglo, cada uno puede hacer sus conjeturas. Y ahora que nos estamos ocupando de las edades, olvidémoslo. Lo que importa saber es que siempre quise actuar y como nunca fui muy linda me pareció que si quería ser actriz lo mejor sería estudiar. Fue por eso que me inscribí en una academia de Arte Dramático. Nunca olvidaré mi primera clase, era la primera vez que pisaba un escenario. El maestro estaba en la platea, nos miró a todos y nos dijo: "Bueno, vamos a comenzar con lo que se llama una improvisación. Para esto tienen que concentrarse, internarse en el fondo de sí mismos y hacer de cuenta que son trineos." ¿¡Trineooos!? "Sí, trineos. Es invierno... Y está nevando... Y ustedes se van deslizando por la colina... Listos? Vamos!

De lunes a viernes
tratamos y tratamos
de sentir el aire,
sentir el viento
y las manos frías.
De lunes a viernes
tratamos y tratamos
de sentir el aire
Sentir el viento,
y la pulmonía.
Y yo miré hacia dentro de mí
para ver que sentía.
Y yo miré hacia el fondo de mí
y no vi nada.
Yo no podía...

Y los demás susurraban: "¡Huy, siento el aire!",
"¡Huy, siento el viento!",
"¡Ay, tengo frío!",
"¡Ay, tengo pulmonía!".
Y el maestro se acercó y me dijo:
"A ver, y usted qué es lo que ha sentido?"
¿Yooo?

Yo dije: “Nada.
No siento nada”.
"¿Seguro nada?
Entonces pruebe otra vez".
Yo los miraba.
Anonadada.
Pues lo que hacían
me parecía una estupidez.

Pero entonces pensé: “Bueno, es sólo la primera clase... Tal vez tengo inhibiciones y, además, nadie nace sabiendo”.

En la clase siguiente
trataron y trataron
de sentirse piedra,
se sintieron mesa
y helado de fresa.
Y el maestro subió al escenario y nos dijo:
“Lo han logrado.
Muy bien todos.
¡Menos esa!”.

Y yo miré hacia dentro de mí
para ver que sentía.
Y yo miré hacia el fondo de mí
y no ví nada.
Yo no podía...

Fue entonces que el maestro se acercó y me dijo: "Mire querida, ya sabemos que esto es muy difícil pero todos hemos tenido que pasar por aquí, incluso yo. Usted tiene que pensar en la recompensa; yo nunca olvidaré la noche en que debuté en el teatro. Mi primer papel... Hice de cómoda. Sí, de cómoda Luis XVI y me compenetré tanto con el personaje que en el segundo acto se me salieron los cajones.

Pero en la clase siguiente, yo seguí sin sentir nada...

Y cuando estaba
más desolada
mis compañeros me hicieron avergonzar.
Todos decían:
"¡Ja, no siente nada!"
Y yo no fui capaz
de responder ni de llorar.

Fue entonces que el maestro se acercó y me dijo: "Mire, va a ser mejor que no venga más. No siga perdiendo más su tiempo, usted nunca será una actriz. ¡Nunca!

Rogué, invoqué
y pedí de rodillas
a Stanislavsky:
“Dame fuerzas.
Quiero sentir”.
Rogué, invoqué
y pedí de rodillas
a Lee Strasberg:
“Dame ayuda.
Quiero ser una actriz”.

Y dentro de mí
una voz susurró
y me dio seguridad
desde el fondo de mí.
Esa voz me habló
y me dijo la verdad:

"Ese hombre es nada.
No sabe nada.
Eso que buscas
ahí no lo encontrarás.
Explora tu alma.
Mira a la gente.
Sé verdadera
por dentro y fuera
y sentirás”.

El tiempo pasó y el maestro...

Murió una madrugada.
Al saberlo
miré hacia dentro de mí
a ver que me pasaba.
Miré hacia el fondo de mí
y lloré.
¡Y lloré sin sentir
nada!



Qué fue de la distinción



Qué fue de la distinción,
los buenos modales,
el trato cortés, ¿eh?
Hoy, a cada paso que das,
te encontrás un cabrón.
¿Dónde está la distinción?

Dónde estará el “por favor”,
el “encantado, es un honor”, ¿eh?
Ahora cualquier gilipollas cree que es un señor.
¿Dónde está la distinción?

¡Ah...! Ya no hay damas de esmerada educación.
Son todas guarras, exceptuando la excepción.
Y hasta las niñas meten mano en el ascensor.
¡Qué falta de educación!

¿Dónde está la tradición,
las buenas formas, la discreción?, ¿eh?
Ahora, cuando eructan, ya no piden perdón.
¡Dónde está la distinción?

¡Ah...! Ya no hay niñas educadas para un rey.
Los maricones ahora dicen que son “gay”.
Ya no te besa la mano ningún buey
Qué mierda de educación.
Ya no hay refinación.
Se ha perdido hasta el honor.
Y, por favor, ¿Dónde está?
¿Qué pasó con la distinción?



Tango del barrendero
Boris Vian - Nacha Guevara / Alberto Favero


Diarios viejos,
cascaritas y pellejos,
papelitos arrugados,
los restos,
los recuerdos
que colocan ahí los perros,
papelitos enchastrados,
los restos,
lo que está ya muy gastado,
los trocitos de un espejo,
un balón ya desinflado,
todo es asunto nuestro.

Barrenderos.
Tempranito a la mañana
nos salimos de la cama
los primeros.
Barrenderos.
Aplicando un gran plumero
deseamos buenos días
a los gatos pordioseros.
Barrenderos,
de la escoba misioneros,
Nos sentimos importantes
Caballeros.

Barrenderos.
Suprimimos lo que es feo.
Porque somos de las calles
los farderos.
Diarios viejos,
cascaritas y pellejos,
un balón ya desinflado,
todo es asunto nuestro.

Barrenderos.
Nuestra escoba es nuestra amante,
nuestra eterna acompañante
en agosto y enero.

Barrenderos.
Tempranito a la mañana
nos salimos de la cama
los primeros.
Barrenderos.
Por las calles, paso a paso,
vamos tomados del brazo
sin dinero.
Soñadores.
Con este cetro en las manos
Somos, más que soberanos,
bienhechores.

Descansemos
un instante escoba mía.
Y evoquemos el gran día
en que todos, vencedores,
barredores,
a limpiar acudiremos.
Ese día en que los últimos
Serán por fin los primeros.
Barrenderos.
Con esta escoba bravía
y con traje dominguero
barreremos ese día:
Todo lo podrido,
todo lo oscuro,
todos los cochinos,
toda la amargura.


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