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AMOR DE CIUDAD GRANDE 

Amor de ciudad grande LP: HISPAVOX HHS 11-347 (LS) (España-1977)
CD: HISPAVOX 7243 8 52448 2 7 (España-1996)

Amor de ciudad grande
Valsecito (Valsinha)
Te quiero
Vos lo dijiste
Todavía
No llores por mí, Argentina
El tiempo pasado
Ustedes y nosotros
Si el llanto fuera lluvia
Yo te nombro




Amor de ciudad grande
José Martí / Pablo Milanés (de 'Versos libres')


De gorja son y rapidez los tiempos.
Corre cual luz la voz en alta aguja,
cual nave despeñada en sirte horrenda,
húndese el rayo y, en ligera barca,
el hombre, como alado, el aire hiende.
Así el amor, sin pompa ni misterio,
muere, apenas nacido, de saciado.
Jaula es la villa de palomas muertas
y ávidos cazadores.
Si los pechos se rompen de los hombres
y las carnes rotas por tierra ruedan,
no ha de verse dentro más que frutillas estrujadas.

De gorja son y rapidez los tiempos.
Se ama de pie, en las calles,
entre el polvo de los salones y las plazas.
Muere la flor el día en que nace.
Aquel salirse del pecho el corazón,
el inefable placer de merecer,
el grato susto de caminar deprisa en derechura
del hogar de la amada y a sus puertas,
como un niño feliz, romper en llanto.
Y aquel mirar de nuestro amor al fuego.
Irse tiñendo de color las rosas.

Ea, que son patrañas, pues
quién tiene tiempo de ser hidalgo.
No son los cuerpos ya sino desechos
Y fosas y jirones
y las almas no son como en el árbol
fruta rica en cuya blanda piel la almíbar dulce
en su sazón de madurez rebosa,
sino fruta de plaza que a brutales golpes
el rudo labrador madura.

La edad es esta de los labios secos,
de las noches sin sueño,
de la vida estrujada en agraz.
Qué es lo que falta que la ventura falta.
Me espanta la ciudad.
Toda está llena de copas por vaciar o huecas copas.
Tengo miedo, ay de mí, de que este vino
tósigo sea y en mis venas luego
cual duende vengador los dientes clave.
Tengo sed, más de un vino que en la tierra
no se sabe beber.
No he padecido bastante aún
para romper el muro que me aparta,
oh dolor, de mi viñedo.
Tomad vosotros, catadores ruines
de vinillos humanos, esos vasos
donde el jugo del lirio a grandes sorbos,
sin compasión y sin temor se bebe.
Tomad.
Yo soy honrado.
Tomad.
Y tengo miedo.
Tomad.



Valsecito (Valsinha)
Vinicius de Moraes / Chico Buarque de Hollanda


Un día él llegó de un modo diferente
del que acostumbraba a llegar,
Y la miró de un modo más ardiente
del que siempre acostumbraba a mirar,
Y no maldijo a la vida tanto
como acostumbraba a murmurar.
Y susurrando un canto,
harto ya de espanto,
ke propuso ir a caminar.

Entonces ella se puso tan linda
como hacia tiempo no intentaba mas.
Con su vestido blanco y escotado
que olía a guardado de tanto esperar,
Después ellos se dieron las manos
como hacia tiempo no se usababa dar.
Y llenos de ternura y gracia
fueron a la plaza para poderse abrazar

Y allí bailaron tanta danza
que la vecindanza toda despertó.
Y fue tanta la felicidad
que toda la ciudad se iluminó.
Y fueron tantos besos locos,
tantos gritos roncos,
de esos que no se oían mas,
que el mundo comprendió
y el día amaneció
en paz



Te quiero
Mario Benedetti / Alberto Favero


Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle, codo a codo,
somos mucho más que dos,
somos mucho más que dos.
Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos.
Te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle, codo a codo,
somos mucho más que dos,
somos mucho más que dos.
Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada.
Te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.
Tu boca, que es tuya y mía,
tu boca no se equivoca.
Te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle, codo a codo,
somos mucho más que dos,
somos mucho más que dos.
Y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.
Y porque amor no es aureola,
ni cándida moraleja.
Y porque somos pareja
que sabe que no está sola.
Te quiero en mi paraíso,
es decir, que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle, codo a codo,
somos mucho más que dos.
Y en la calle, codo a codo,
somos mucho más que dos.



Vos lo dijiste
Mario Benedetti / Alberto Favero


Vos lo dijiste,
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto.
Solo de a ratos parecía
que iba a vivir,
que iba a vencernos.
Pero los dos fuimos tan fuertes
que lo dejamos sin su sangre,
sin su futuro, sin su cielo.
Un niño muerto, solo eso.
Maravilloso y condenado.

Tal vez tuviera una sonrisa
como la tuya,
dulce y honda.
Tal vez tuviera un alma triste
como mi alma,
poca cosa.
Tal vez aprendiera con el tiempo
a desplegarse,
a usar el mundo.
Pero los niños que así vienen,
muertos de amor,
muertos de miedo,
tienen tan grande el corazón
que se destruyen sin saberlo

Vos lo dijiste,
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto.
Y qué verdad
dura y sin sombra.
Qué verdad
fácil y que pena.
Yo imaginaba que era un niño
y era tan solo un niño muerto.
Ahora qué queda.
Solo queda venir la fe.
Que recordemos
lo que pudimos haber sido para él,
que no pudo ser nuestro.
Qué más.
Acaso cuando llegue
un 23 de abril y abismo
vos donde estés
llevale flores
que yo también iré contigo.




Todavía
Mario Benedetti / Alberto Favero


No lo creo todavía,
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría.
Palpo, gusto, escucho y veo.
Tu rostro, tu paso largo, tus manos
y, sin embargo,
todavía no lo creo.
Tu regreso tiene tanto que ver
contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto.
Nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estas llegando a casa.
Sin embargo todavía
no puedo creer mi suerte,
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía.
Pero venís y es seguro.
Y venís con tu mirada.
Y por eso tu llegada
hace mágico el futuro.
Y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos,
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido.
Y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios,
te querré más todavía




No llores por mi, Argentina
A.Ll.Webber / T.Rice - J.Azpilicueta - I.Artime


Será difícil de comprender
que, a pesar de estar ahora aquí,
soy del pueblo y jamás
lo podré olvidar.
Debéis creerme, mis lujos son
solamente un disfraz,
un juego burgués, nada más:
las reglas del ceremonial.
Tenia que aceptar,
debí cambiar
y dejar de vivir en lo gris,
siempre tras la ventana,
sin lugar bajo el sol.
Busqué ser libre
pero jamás dejaré de soñar,
y solo podré compartir
la fe que queráis conseguir.
No llores por mi, Argentina,
mi alma esta contigo,
mi vida entera te la dedico.
Mas no te alejes,
te necesito.
Jamás poderes ambicioné.
Mentiras dijeron de mí.
Mi lugar vuestro es,
por vosotros luché.
Yo solo quiero
sentiros muy cerca,
poder intentar
abrir mi ventana y saber
que nunca me van a olvidar.
No llores por mi, Argentina.

No llores por mi, Argentina,
mi alma esta contigo,
mi vida entera te la dedico.
Mas no te alejes,
te necesito.
Qué podré decir
para convenceros de mi verdad.
Si aun podéis dudar
mirad mis ojos como lloran
de amor.




El tiempo pasado
Georges Brassens - Nacha Guevara


Según cuentan las historias,
los veinte años es la edad mejor.
Los míos murieron con pena y sin gloria
y bien lejos del campo de honor.
Si alguna vez tuve mala suerte
fue en ese tiempo sin sol.
Sin embargo hoy lloro su muerte.
Se acabó, fue mi bella estación.
Ah, que hermoso
es el tiempo pasado
cuando la memoria
lo ha empañado.
Qué fácil es perdonar
a quien nos ha ofendido.
Los muertos son todos buenos tíos.
Con tu memoria de piojo,
querido, te has acordado
de nuestro amor de reojo,
amor mezquino y fracasado.
Amor con el cual no llegamos
más allá del borde de la cama.
Sin embargo hoy lo lloramos,
se acabo, es la dicha lejana.
Ah, qué hermoso
es el tiempo pasado
cuando la memoria
lo ha empañado.
Qué fácil es perdonar
a quien nos ha ofendido.
Los muertos son todos buenos tíos.
Me pongo mi traje negro
y mi cara de velorio
para asistir al entierro
de un notable vejestorio.
La tierra nunca ha engendrado
sujeto más despreciable,
sin embargo hoy lo lloramos;
ha muerto, ya es venerable.
Ah, qué hermoso
es el tiempo pasado
cuando la memoria
lo ha empañado.
Qué fácil es perdonar
a quien nos ha ofendido.
Los muertos son todos buenos tíos




Ustedes y nosotros
Mario Benedetti / Alberto Favero


Ustedes cuando aman exigen bienestar,
una cama de cedro y un colchón especial.
Nosotros cuando amamos es fácil de arreglar:
con sábanas, qué bueno, sin sábanas, da igual.
Ustedes cuando aman calculan interés
y cuando se desaman calculan otra vez.
Nosotros cuando amamos es como renacer
y si nos desamamos no la pasamos bien.
Ustedes cuando aman son de otra magnitud,
hay fotos, chismes, prensa y el amor es un boom.
Nosotros cuando amamos es un amor común,
tan simple y tan sabroso como tener salud.
Ustedes cuando aman consultan el reloj
porque el tiempo que pierden vale medio millón.
Nosotros cuando amamos, sin prisa y con fervor,
gozamos y nos sale barata la función.
Ustedes cuando aman al analista van,
él es quien dictamina si lo hacen bien o mal.
Nosotros cuando amamos, sin tanta cortedad,
el subconsciente listo se pone a cachondear.
Ustedes cuando aman exigen bienestar,
una cama de cedro y un colchón especial.
Nosotros cuando amamos es fácil de arreglar:
con sábanas, qué bueno,
sin sábanas, da igual




Si el llanto fuera lluvia
Mario Benedetti / Alberto Favero


Si el llanto fuera lluvia
cuando muere un amor.
Si el llanto fuera lluvia
cuando pesa el dolor.
Sobre la tierra entera,
durante treinta noches,
las lágrimas amargas
derrumbarían las torres.
Si el llanto fuera lluvia
cuando un niño se muere.
Si el llanto fuera lluvia
cuando ríen los crueles.
Sobre la tierra entera
un río gris y helado,
de lágrimas amargas,
arrollaría el pasado.
Si el llanto fuera lluvia
cuando mueren los puros.
Si el llanto fuera lluvia
cuando caen contra el muro.
Sobre la tierra habría
un diluvio interminable,
con lágrimas amargas,
de jueces y culpables.
Si el llanto fuera lluvia
cada vez que la muerte,
blandiendo sus espadas,
hace trizas la suerte.
Sobre la tierra entera
no habría nada más
que lágrimas amargas
de duelo y de azahar.




Yo te nombro
Gian Franco Pagliaro
(Basado en el poema 'Liberté', de Paul Eluard)

Por el pájaro enjaulado.
Por el pez en la pecera.
Por mi amigo, que está preso
porque ha dicho lo que piensa.
Por las flores arrancadas.
Por la hierba pisoteada.
Por los árboles podados.
Por los cuerpos torturados
yo te nombro, Libertad.
Por los dientes apretados.
Por la rabia contenida.
Por el nudo en la garganta.
Por las bocas que no cantan.
Por el beso clandestino.
Por el verso censurado.
Por el joven exilado.
Por los nombres prohibidos
yo te nombro, Libertad.
Te nombro, en nombre de todos,
por tu nombre verdadero.
Te nombro y cuando oscurece,
cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor.
Por la idea perseguida.
Por los golpes recibidos.
Por aquel que no resiste.
Por aquellos que se esconden.
Por el miedo que te tienen.
Por tus pasos que vigilan.
Por la forma en que te atacan.
Por los hijos que te matan
yo te nombro, Libertad.
Por las tierras invadidas.
Por los pueblos conquistados.
Por la gente sometida.
Por los hombres explotados.
Por los muertos en la hoguera.
Por el justo ajusticiado.
Por el héroe asesinado.
Por los fuegos apagados
yo te nombro, Libertad.
Te nombro, en nombre de todos,
por tu nombre verdadero.
Te nombro y cuando oscurece,
cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor.
Yo te nombro,
Libertad.





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