Revista
La Maza
Buenos Aires - Argentina
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ENERO
CALIENTE
* Elena
L. González Bazán
La
protesta social no calla, es más tiene mayor grado de organización por
barrios, coordina en el ámbito general, por ciudades, y poblaciones se suman a
un estado de asamblea.
Se
buscan nuevas formas de democracia participativa, se habla de política y de
reivindicaciones, se plantean formas solidarias de sumarse a otros sectores.
Mientras
trabajadores desocupados siguen cortando rutas de todo el país, reclaman por
trabajo, escrachan a las grandes empresas y fustigan al gobierno nacional por
falta de compromiso con las políticas sociales.
La
Corte Suprema de In-justicia es el blanco favorito hace semanas. Se trata de no
acallar y no ceder en los reclamos y en la discusión más profunda que conduzca
a otras formas de democracia popular y un proyecto de país distinto.
¨Estamos
hartos de que nos pidan tiempo, todos los gobiernos piden lo mismo. Todos los
que están hoy en el gobierno han tenido poder en el país y hablan como si
vinieran de la luna. Se le pide al pueblo que se ajuste los cinturones y no a
los que se benefician con esta política económica¨
¨Para
nosotros, vecinos y comerciantes, es realmente un honor poder unir
definitivamente piqueteros y desocupados, pequeños comerciantes, caceroleros,
pesificados o no, los que están en el corralito, todos para que marchemos
juntos a construir una nueva Argentina¨
Eduardo
Lusky,
titular del Centro de Comerciantes de Liniers y representante de la Asamblea de
Vecinos de ese barrio.
El
proceso de descontento generalizado a partir de diciembre del año pasado, dejó
en una situación difícil a un gobierno que responde inclaudicable a los
dictados de recetas monetarias, banca concentrada y extranjera y una nueva
alianza en el poder que privilegia los sectores agroexportadores, que en la
mejor etapa de los ´20, nos llevó a ser el granero del mundo.
El
denominado proceso industrialista que anunció el actual presidente, elegido por
la Asamblea Constituyente, es una nueva alianza de presiones y coacciones
implementadas en el seno de un poder político desprestigiado y contrario a las
necesidades y decisiones de un pueblo que ha elevado su voz, se concentra,
discute, delibera, se organiza y prefiere buscar sus propios interlocutores.
Un
mes parece un año en la vida política, económica y social de nuestro país,
cinco presidentes y cinco gabinetes no paran el clamor popular: ¨que se
vayan todos, que no quede ni uno solo¨. Simplemente porque ese reclamo está
expresando un descontento, pero que no es un simple descontento, reducir el
proceso político a esas voces de grandes medios, popes y comunicadores,
periodistas e intelectuales, observadores políticos y economistas avezados que
creen que ese mandato asambleístico y de movilización es dejar sin
representantes políticos a la actual vapuleada Argentina, es seguir detrás de
quienes creen que algo de todo esto es salvable y así recuperamos esta
democracia representativa.
No
están en la calle, no caminan el mandato, no están en las asambleas, no
participan de las movilizaciones, no caminan al rayo del sol junto a los
desocupados, no compartieron la alegría de
aquellos que encontraron en la marcha de desocupados del lunes 28 de enero a
quienes habían quedado fuera del sistema hace años, y sintieron que solo la
unión, la unificación de reclamos es lo que ayudará a salvar, a salvarnos, a
lograr torcer el brazo a este poder económico de las grandes empresas:
privatizadas, privadas, de caras nacionales e intereses foráneos, de grupos, de
grandes grupos, con la desfachatez de los Macri, reclamando nuevamente la
estatización de la deuda privada (octubre del 2001).
No
vieron su organización, su rebelión, su bronca, su reclamo convincente en cada
uno de sus pasos dados en esta inmensa Capital que tantas veces le fue esquiva,
los discriminó, los expulsó.
No
vieron, ni verán el dolor de la muerte por hambre, la desolación ante la
negativa permanente de un trabajo digno, no entenderán jamás que sentir, oler,
vivir es un derecho de todos, que no se trata de hacer diagnósticos, hacer un
balance de estos años, de los errores, de las medidas que se tomaron, de los
horrores que se admitieron.
Se
trata de pensar que hay un pueblo que ha comenzado a ponerse de pie, que no es
el producto simplista de pensar en el corralito, o en simples pesares económicos,
eso también está, puede haber sido motor de muchas protestas, pero la
conciencia es un proceso dinámico en la elaboración que avanza en direcciones,
muchas veces acelerada, que buscan la adhesión y el pensamiento de otros en ese
mismo sentido.
EXCLUSION,
MARGINACION, POLITICA ECONOMICA DEL NEOLIBERALISMO
Las
nuevas formas de reunión, de discusión, de expresar broncas, con cacerolas,
con nuevos y antiguos elementos que no sólo hacen ruido, sino que expresan
descontento, exigen modificaciones y organizan una protesta colectiva.
Es
la búsqueda de aquellos que hace mucho tiempo quedaron aprisionados en las
redes del individualismo y ahora plantean sus equivocaciones, su falta de
comprensión hacia aquellos que comenzaron, o mejor dicho siguieron esa larga
lucha contra un sistema que primero los expulsó de sus fuentes de trabajo,
luego les devoró sus indemnizaciones, después los condenó al trabajo
precario. Cuando la changa no existió sus mujeres protagonizaron y tomaron la
posta de jefas de familia, sus hijos fueron condenados a quedar fuera o casi
afuera del sistema educativo. Las soluciones no llegaron y lo que entregaron
fueron planes trabajar, entradas míseras que ni siquiera llegan al alimento
diario de una familia tipo.
La
debacle de las mayorías y la fuerte concentración de la riqueza en una masa
que no supera los dos millones de personas, condenó definitivamente a los
ocupados en ser las grandes masas de desocupados y los comedores comenzaron a
aflorar como manera de paliar el hambre, primero de los niños, luego de las
mujeres embarazadas y no, para terminar con la asistencia de los hombres, así
se le dio un lugar para comer, y se los humilló en sus conceptos de dignidad y
honestidad.
La
denominada exclusión, esa marginación que expulsa para humillar y denigrar
comenzó un camino inexorable hacia la clase media, o las denominadas capas
medias, que fueron cayendo de forma similar hacia un callejón sin salida.
Negocios
que paralizaron sus actividades, empleos que se perdieron, quitas salariales, la
implementación en el ámbito nacional del pago de salarios con bonos de todo
tipo, mientras las privatizadas regulan sus tarifas a la cotización del dólar
y cobran en pesos contante y sonante.
Un
camino sin retorno de agricultores medios a los cuales se le sumaron las
penurias por inclemencias climáticas, perdidas de cosechas, precios en caída
en el ámbito internacional, ciudades que más que fantasmas, pasaron a ser
olvidadas en el espacio nacional.
En
apenas un cuarto de siglo ha cambiado la composición socioeconómica de nuestra
población activa. Obreros industriales y especializados debieron abandonar sus
fuentes de trabajo y transformarse en un abrir y cerrar de ojos de comerciantes,
o cuentapropistas a desocupados o buscadores de empleo sin esperanza. La
producción de nuestro país degeneró en un sin fin de formas de trabajo que
ofrecían bienes de servicio, cambiables y sin perspectivas a largo plazo.
Cuentapropismo,
comerciantes sin experiencia, vendedores ambulantes, puestos ambulantes,
proliferación de supermercados pequeños, medianos y grandes ofreciendo y
peleando por una clientela inexistente desde el punto de vista de los ingresos.
Eso trajo una sucesión de persianas que bajaron definitivamente en estos últimos
años, un recambio permanente de negocios que se trastocaron en otros y otros.
El
ahogo de la presión fiscal y los impuestos indirectos (I.V.A.) condenó
lentamente a una masa importante de las capas medias a su debacle. La
pauperización de una parte importante de ella, los encontró a principios de
diciembre en un ¨sin retorno¨, el corralito terminó un juego de pinzas que
hizo un nudo final sobre un movimiento económico y está ahorcando al
condenado.
Es
realmente poco serio hablar del corralito como causa de una caída libre a la
cual nos están llevando, en definitiva el corralito es la gota que rebalsó el
vaso, secó la plaza, se adueñó de los depósitos de la mayoría de la población
que fue obligada a bancarizarse, antes y después del 3 de diciembre del año
pasado, y luego se quedó con ellos, porque las grandes fortunas fueron giradas
al exterior.
El
sistema bancario fue aprisionado en la bronca generalizada de aquellos que han
desoído las voces contra la violencia, la furia, la bronca justa se apoderó de
los pacíficos habitantes de las urbes y sus casas matrices y filiales han sido
blanco de la rabia, los escraches se sumaron en distintos barrios de la Capital
Federal, en el interior del país y en aquellos lugares donde la creatividad
popular dejó volar una rebeldía contenida.
¨Hacemos
este escrache a los bancos no sólo por el corralito, sino para que cambie el
modelo económico y se nacionalice la banca. Hay que hacer una asamblea
constituyente para que surja gente que nos represente. Ni Duhalde ni los
legisladores nos representan¨.
En
su declaración de dos carillas, los obispos afirman que "la Patria está
gravemente enferma por una larga afección moral, reflejada en los
diversos órdenes —económico, político, cultural— que es innegable. Pero
es cierto también que el momento de gran humillación de un pueblo puede
convertirse en el comienzo de su resurgimiento".
La
iglesia católica, mayoritaria en su feligresía en nuestro país, lejos ha
estado de representar los dolores del pueblo, apartada en muchos de los momentos
históricos, distante ante el reclamo por las represiones indiscriminadas que ha
sufrido gran parte de sus seguidores. Sin embargo, esta larga afección moral
que toca todos los órdenes está condenando a la mayoría del pueblo ha padecer
los dictados de minorías que no superan los favorecidos de las 200 empresas más
importantes del país, sus dueños, gerentes y beneficiarios.
Esa
gran humillación que supera lo moral para transformarse en la condena al
hambre, a la falta de alimentos, a tener que asumir una lucha implacable por
fuentes de trabajo, por bolsones de comida, por remedios que nunca llegan, son
también parte de una extorsión en que caen aquellos que amparados en un estado
famélico, elefantístico que solventa gastos innecesarios, políticas corruptas
e ineficientes, también debe sostener una cúpula religiosa, obras descomunales
y una falta de fondos y apoyo que deberían tener quienes, dentro de sus
pastores, acompañan y protagonizan la lucha popular en un pie de igualdad,
optando por denunciar y reclamar los pesares de los humildes, de los pobres, de
los que fueron excluidos, marginados y segregados.
La
tenue denuncia de la cúpula de la iglesia hacia quienes no están dispuestos a
renunciar a nada para paliar en algo los pesares populares ha sido débil, prácticamente
inexistente, mientras otros desde La Quiaca hasta Ushuaia participan en cortes
de ruta, organizan comedores, reclaman ante las empresas privatizadas, denuncian
violaciones, robos de niños, y asesinatos.
Caminan
con sus feligreses, se mezclan, comen de la olla popular, se desesperan ante el
dolor de la muerte apresurada, la vejez injusta, el alcoholismo degradante, la
prostitución adolescente.
El
diálogo social entre empresarios, banqueros, iglesia y gobierno ha quedado en
reuniones que no llegaron a ningún puerto firme, tibiamente la Iglesia salió a
¨recriminar¨ a aquellos que deben resignar algo, por aquellos que han perdido
todo, pero como siempre los oídos sordos y las fuertes presiones y extorsión
de los grupos de poder económico han dado la espalda a dichos reclamos y a las
peticiones de un alto clero que sigue olvidando su compromiso humano y por los más
desvalidos.
La
apuesta de los sectores populares, es la de aquellos que han elegido la calle y
la protesta para buscar salida a tanta indignidad. Miles de luchadores sociales
han sido encarcelados injustamente, por pedir bolsones de comida, como el caso
del trabajador desocupado marplatense Emilio Alí, condenado a cinco años y
seis meses, por el Juzgado Nº 2 de Mar del Plata, el pasado junio del 2001.
En
medio de la movilización de desocupados que comenzaron su recorrido en el kilómetro
38 hasta la Plaza de Mayo, el dirigente Juan Carlos Alderete de la Corriente
Clasista y Combativa reclamaba así: "Pedimos que les den la libertad a
nuestros compañeros que por el solo hecho de pedir comida en este país se
encuentran presos"
Los
reclamos de los denominados ¨piqueteros¨, que no son otra cosa que desocupados, entregaron al
presidente Duhalde, una petición donde se reclama que se dejen sin efecto
recortes, que estarían previstos, en el proyecto de Presupuesto 2002, que no se
pague la deuda externa, y que se decrete la "emergencia monetaria", la
"pesificación" de las deudas y la "nacionalización de la banca
y de las empresas privatizadas".
Víctor
De Genero de la C.T.A. Central de Trabajadores Argentinos afirmaba:
¨Queremos terminar con la pobreza, no queremos políticas
compensatorias para los pobres, y resolver ya un shock distributivo con un
seguro de empleo para todos los jefes de familias y terminar de esta forma con
la pobreza en la Argentina¨.
COMO
HACE 25 AÑOS: BASTA LA PATRIA FINANCIERA
La
patria financiera volvió a quedar ¨escrachada¨ en estos conmocionados días
de nuestro país, la combinación del pedido de puestos de trabajo, con el
reclamo por un cambio de política económica que favorezca a las mayorías a
las que se les ha arrebatado ahorros, no se les pagan sueldos, y encima sé los
bancariza para beneficio de banqueros.
Mientras
la alegría y el reclamo se mezclaban bajo un sol demoledor, los hombres y
mujeres que lucían las camisetas y llevaban las pancartas de la C.C.C.
reclamaban: ¨basta la patria financiera¨.
A
pesar del dolor que causa la desocupación, el calor hacía que se produjeran
altos en la marcha, buscando refrescarse y paliar la deshidratación con agua y
naranjas.
Un
móvil con potentes parlantes
reclamaba el millón de puestos de trabajo y condenaba a quienes llevaron a la
desesperación al pueblo, no estuvo ausente el chamamé del desocupado, cumbias,
zapucay y bailes improvisados, cantos y un fervor que se reproducía en cada
esquina, en cada lugar donde comerciantes y vecinos de la Capital Federal se
acercaban, aplaudían, entregaban agua y gaseosas y se sumaban a la caravana
piquetera.
Luis
D¨Elía no disimulaba su alegría: ¨El
de hoy es un hecho histórico, porque los mismos que le quitaron a la gente los
ahorros son los mismos que nos quitaron el trabajo a nosotros. Hoy se está
pariendo una nueva criatura que es esta formidable alianza entre los
trabajadores ocupados, desocupados y los vecinos de la ciudad de Buenos Aires y
sus comerciantes¨.
LA
ERA ESTA PARIENDO UN CORAZON...
Lo
decíamos anteriormente, se está pariendo un nuevo momento, se trata de
buscar en la gran movilización popular los resortes que articulen no sólo la
protesta, sino un proyecto de país deseable y vivible para las mayorías, donde
debemos ser claros, hay sectores que deben quedar afuera y son los mismos que
durante estas casi tres décadas, por no hablar más hacia atrás, se apoderaron
de nuestro país, de los resortes básicos de nuestra economía y vaciaron y
corrompieron la política, destruyeron los lazos solidarios, y aniquilaron la
confianza.
Recuperar
la confianza se encuentra en estas asambleas barriales que cubren, no sólo la
Capital Federal, sino que se van imponiendo en el Gran Buenos Aires y en otros
centros urbanos, pero no sólo allí, hay otros que hace años sostienen la
organización de sus lugares, en sindicatos, en fábricas cerradas donde sus
trabajadores han comenzado el proceso de autogestión, o bien cooperativas de
trabajo, que también se han transformado en Centros Culturales. Organizaciones barriales, Movimientos de Trabajadores
Desocupados y asociaciones sociales de las más variadas. La articulación y la
participación en cada lugar y la práctica de democracia popular pueden
ayudarnos a encontrar la salida a la crisis económica, al desastre político,
hacia nuevas formas solidarias recuperando la confianza en nosotros.
*
Colaboradora de Wayruro Comunicación Popular (www.wayruro.com.ar)
Coordinadora General de las Cátedras Libres John William Cooke (Facultad de
Ciencias Sociales – U.B.A.) y Juicio a la Teoría de los Dos Demonios
(Facultad de Filosofía y Letras- U.B.A.)