
| Diario Córdoba, 10-3-99 LOS VECINOS HAN VIVIDO ESTOS DÍAS CON MUCHA PREOCUPACIÓN Y SOLIDARIDAD Peñarroya-Pueblonuevo ha vivido en las últimas semanas uno de los periodos más transcendentes de su historia. La Marcha Negra ha concitado a su alrededor el interés de todos los ciudadanos no sólo de esta localidad sino de la totalidad de la comarca del Alto Guadiato. Con una unanimidad absoluta y que raras veces se consigue en otros asuntos que afectan a la vida pública y comunal, la gente de esta ciudad ha seguido, apoyado, vibrado, sufrido, disfrutado y padecido cada episodio de esta etapa que se inició el día 3 de Febrero cuando los miembros del comité de Encasur se encerraron en el ayuntamiento como medida de protesta contra el incumplimiento por parte de la empresa de diferentes acuerdos. A la vez, los mineros reivindicaban una solución global a los problemas socioeconómicos de la comarca, que incluía el cumplimiento del Plan Miner en lo que a la zona se refería, y que las administraciones nacional y autonómica empezaran de una vez a demostrar su interés por reindustrializar una tierra que tanta riqueza había ofrecido a la sociedad en el pasado. En estas semanas, mientras los mineros se dejaban la piel de sus pies en la carretera y sus músculos sufrían por el agarrotamiento de la tensión, en los bares y mercados, en cada casa y en cada puesto de trabajo, el comentario era unánime: las noticias del día de la Marcha Negra. Así, dos ciudadanas, Tony y Felicidad, han llegado al salón de Plenos del ayuntamiento, que se ha convertido en todo este tiempo en la base de operaciones del comité de empresa "a apuntarnos para ir a Madrid si todavía estamos a tiempo", y cuentan cómo el cura de la parroquia de San Miguel, don Bartolomé, ofrecía cada misa en favor de los componentes de la Marcha Negra. Para ellas, "al principio parecía que se trataba de un problema de la minería, pero en seguida se vio que estaban luchando por la comarca". Por eso mismo, según comentan, les hubiera gustado que en la Marcha "no sólo hubieran ido mineros sino representantes de distintos colectivos, pero bueno así se empezó y así se continuó". Estas amigas se refieren a "la angustia que hemos pasado por no poder participar de algún modo, te hablo como mujer, porque casada y con niños no sé qué podíamos hacer". Afirman que en las tiendas y en todos lados el tema del día era la Marcha Negra "y también en familia, uno de mis cuñados iba en ella, y es que mucha gente tenía algún pariente o amigo involucrado de una forma u otra". Añaden que "para los niños era una preocupación constante, siempre llamando a la radio, que ha hecho un gran papel, para enviar mensajes a sus padres porque luego les llevaban la cinta y ellos escuchaban los mensajes de ánimo". Este quizás es uno de los detalles más destacables, cómo los niños "estaban totalmente mentalizados con lo que pasaba", y puede ser uno de los aspectos más esperanzadores, ya que si desde pequeños viven estas cosas "nos aseguramos que las ganas de luchar por lo nuestro va a perdurar". Ahora sienten una mezcla de alegría y de pena "porque no sabemos si al final se mantendrá lo de ir a Madrid, porque aquí estaba todo el mundo preparado". Y es que, según afirman, "la situación no puede estar peor, estás viendo cómo los amigos se te van a Castellón y cada vez hay menos vida". En el céntrico bar-restaurante La Belita, el propietario, Andrés García, afirma que "el tema de conversación todos los días ha sido éste, y la gente está entregada totalmente a este asunto". Andrés dice que el pueblo "lo ha vivido con solidaridad, con ilusión y con miedo porque la cosa se veía muy negra para la comarca", pero si tuviera que resumir la expresión de las caras y los comentarios, él elegiría el de "preocupación, en estos días los negocios estaban como apagados, sin alegría, porque lo hemos sufrido todos". |