
| EDITORIAL. Diario CORDOBA, 16-2-99 El clamor de los mineros del Alto Guadiato debe calar en la opinión Las razones, con el ánimo equilibrado, tienen más fuerza, sencillamente porque aparecen más limpias y libres de otros impedimentos. Y en segundo lugar, hay que pedir, tanto a los mineros como a la empresa y esas instancias superiores, que continúen por la vía de la negociación, del diálogo y del entendimiento. Las cosas, a veces, no se consiguen a la primera, sino a base de exponer y estudiar muchos puntos de vista. No se puede tirar la toalla, ni apretar las tuercas de la huelga más allá de lo razonable, sino que hay que seguir profundizando en las soluciones que sean posibles, y que, a la vez, sean eficaces. La sociedad, que toma parte en el clamor, sí toma nota del problema. Lo siente vivamente en su propia carne, aunque no lo parezca, porque no podemos estar ajenos a lo que ocurre a nuestro alrededor o sobre nuestra propia piel geográfica. Pero la sociedad puede hacer poco en las soluciones inmediatas. Sí puede hacer, en cambio, a largo plazo, constatando dónde reside la razón y las razones. El Alto Guadiato es una zona importante de la provincia cordobesa. Entre todos hemos de procurar que sea una zona confortable y que no se convierta en herida permanente que nos duela a todos. El clamor minero ha de escucharse con calma, valorarse con objetividad y soiucionarse con prontitud y eficacia. Un conjunto de pasos claves que están en las manos de todos. De todos los responsablemente implicados. |