CAPÍTULO 1       CONFUSIÓN

 

Si piensas que algo va mal en tu relación y no sabes exactamente que es, si intentas hablar con tu pareja, aclarar las dificultades, pactar, y nunca consigues una conversación satisfactoria, si él está en su mundo y no se entera de lo que le dices, parece aceptar tus propuestas pero luego se desdice o no recuerda haber hablado contigo, si piensas que es un problema de comunicación e insistes una y otra vez en aclarar las cosas sin conseguirlo… conviene que leas este capítulo y te plantees si en realidad él está saboteando la comunicación porque no quiere tratarte como a una igual.

Estas confusa y no sabes por qué. A veces crees que eres muy suspicaz e irascible y otras te sientes indignada con tu pareja que parece “pasar” de tus preocupaciones.

 

En este capítulo veremos

1.      ¿QUÉ HACE ÉL Y POR QUÉ?

2.      ¿CÓMO AFECTA A LA MUJER ESTE COMPORTAMIENTO?

 

 

 

  1. ¿QUÉ HACE ÉL Y POR QUÉ?

 

Cuando la pareja inicia la convivencia suele haber una fase más o menos larga de bienestar y buen entendimiento. En general los problemas no empiezan el primer día, ni siquiera con los futuros maltratadores. Si éstos insultaran y pegaran inmediatamente, muy pocas mujeres permanecerían con ellos. El maltrato suele empezar con una agresión verbal solapada y esporádica, difícil de distinguir de los comentarios y enfados normales entre dos personas cercanas. El agresor en el cortejo finge ser algo que no es. Necesita verse como un héroe. En cuanto empieza la convivencia se siente amenazado por la intimidad e intervención creciente de la mujer, que pueden desenmascarar su virilidad fraudulenta.

 

Vamos a describir aquí el comportamiento del maltratador más común, el que no está loco ni es un enfermo sino que se cree superior a la mujer. Es un sexista sin una una patología siquiátrica concreta, que puede haber sufrido o presenciado violencia doméstica cuando era pequeño. Se comporta normalmente mientras no hay tensiones o conflictos y/o mientras no siente que la mujer tiene o puede tener más poder que él.

Inevitablemente en la convivencia surgen discrepancias o situaciones en las que es necesario pactar y llegar a acuerdos. Es entonces cuando él empieza a sentirse agobiado. La mujer intenta hablar con él y tomar decisiones en común, sobre el dinero, los hijos, el tiempo de ocio, la sexualidad, etc., "¿qué hacemos con la hipoteca?", "nos ha citado la tutora del niño", o "a mí no me da tiempo de hacer las camas por la mañana, hazlas tú por favor". Él siente que ella quiere mandarle e imponer sus puntos de vista, le irrita que le diga lo que tiene que hacer o que le pida explicaciones por su conducta. Piensa “¿pero qué se ha creído ésta? ¡A mí me va a dar órdenes!”, pero no quiere mostrar abiertamente su enfado y prefiere aparentar un comportamiento correcto. Cuando ella le dice algo que no le interesa, él se sumerge en la televisión, el ordenador o se va al bar con sus amigos.

 

Los grandes dictadores de la historia han mantenido su abuso de poder sobre el pueblo mediante unas tácticas similares a las del maltratador doméstico. El primer paso es mantener el control y para ello hay que enviar el mensaje de que se es superior al otro. Cuando nos mostramos abiertamente a los demás, cuando somos sinceros y les hablamos de nuestros deseos, nuestros temores, nuestros fallos y nuestras cualidades, les estamos dando poder. Un recurso de los dictadores para mantener a raya al pueblo, es vetar una comunicación completa y fluida, no mostrar sus puntos débiles y los verdaderos problemas. Intentan mantener al pueblo, al margen de la verdadera situación del país, de la vida y pensamientos reales de sus dirigentes y de la toma de decisiones. La información es poder y para no perderlo se ocultan en un mito de perfección, se alejan de la gente, y filtran y falsean la comunicación. El ocultamiento es la primera asignatura del buen dictador. 

 

El varón maltratador se cree superior a la mujer sólo por su condición masculina. Esa pretendida superioridad le resulta muy cómoda porque le otorga control y privilegios. Para mantener el mito de la superioridad empieza por ocultarse. Un trato de igualdad implica conocer y darse a conocer, dialogar, pactar, etc. De la misma forma los maltratadores en la primera fase de la relación de pareja, intentan no mostrar sus pensamientos o sentimientos a la mujer cuando ésta se lo solicita. Tampoco quieren escuchar sus quejas o demandas de comunicación porque para ellos eso sería rebajarse. Por descontado no harán lo que ella les pida o sugiera “¡ni que fueran unos calzonazos!”.

 

¿CÓMO SE COMPORTA ÉL?

 

Cree que ella se está permitiendo cuestionarle, que se está tomando demasiadas libertades. Siente que ha de demostrar “quien lleva los pantalones”, que “ha de pararle los pies”. Empieza a mostrar su cólera con contestaciones descaradas y cínicas llenas de soberbia contenida:

§         Te lo diré en su momento

§         ¿Por qué me lo preguntas?

§         ¿Tú que crees?

§         La culpa de buscar pelea: “No quiero discutir”, “Ya me estás atacando”

§         Proyecta la culpa en ella: “Eres muy sensible”, “todo lo sacas de quicio”

 

 

 

  1. ¿CÓMO AFECTA A LA MUJER ESTE COMPORTAMIENTO?

 

Ella cree en la buena fe de su pareja, confía en él, está convencida de que quiere un trato igualitario con ella y de que la quiere. Por lo tanto vuelve a insistir en hablar con él y arreglar las cosas, insiste en la comunicación. Piensa que él no la ha entendido y si la entiende llegarán a un acuerdo. Piensa  que es despistado, introvertido, que sus aficiones le absorben.

Ella se explica y manifiesta sus emociones. Él parece comprender pero luego todo sigue igual o se crea un nuevo malentendido.

 

A ella le empieza a extrañar que su compañero no se comporte igual con sus amigos y jefes varones. Con ellos es humilde, da explicaciones, no está a la defensiva, escucha y se entera, pacta, cumple lo prometido, comparte intereses y aficiones, en fin les deja entrar en “su mundo”, mundo del que ella se siente marginada. Con ellos se muestra encantador.

 

La mujer siente que ALGO VA MAL pero no sabe qué es. Está cada vez más desconcertada y triste, se siente irritada y confusa. Se siente sola y poco apoyada. A veces piensa que es una exagerada y se siente culpable.  Si intenta hablar del tema él se niega, se queja de que ella está haciendo un problema de nada, de que quiere empezar una discusión e impide que se hable en serio sobre el asunto "no tengo idea de lo que quieres decir, no sé de que me estás hablando".

La mujer se siente frustrada y perpleja. No puede conseguir que él comprenda sus puntos de vista. Empieza a preguntarse qué es lo que está haciendo mal y por qué se siente tan angustiada. Él cada vez comparte menos sus planes o sentimientos, curiosamente siempre parece tomar el punto de vista opuesto al de su compañera en cualquier tema que ella menciona. Ella afirma con humildad "yo creo...", "me parece que...". Él habla con autoridad, como poseyendo la verdad, dando por sentado que el único punto de vista correcto es el suyo. Ella nunca es capaz de decirle "¡cállate!" o "¡para!" pero él lo hace frecuentemente. 

 

Él está ganando poder y ella lo está perdiendo, se siente insegura y su autoestima baja. En público parecen una pareja pero en privado tiene que soportar largos silencios, desinterés, sutiles menosprecios, ira contenida, fría indiferencia, sarcasmo.

El niega siempre su hostilidad y no da validez a las afirmaciones o valoraciones de la compañera, sin embargo con los amigos es agradable y encantador.

El abuso verbal es un problema de control, de lucha por adquirir y mantener el poder. Los primeros efectos del abuso verbal son confusión angustia, culpabilidad.

 

Las secuelas de la agresión psicológica continuada son tan graves como las de la física. De hecho la muerte puede llegar también en la agresión psicológica por inducción al suicidio. Toda agresión física va precedida o acompañada por una agresión verbal o psicológica. 

 

UN CONSEJO

 

SI EXISTE AGRESIÓN VERBAL INVESTIGA SUS ANTECEDENTES:

De ser posible ten una conversación confidencial con alguna de sus antiguas parejas. Entérate de cómo la trataba y porque acabaron la relación.

 

DESENMASCARA LAS FRASES MANIPULADORAS CON DOBLES MENSAJES

Frases pretendidamente inocentes pueden esconder descalificaciones y manipulaciones que dejan al receptor confuso y herido. En el libro The Gentle Art of Verbal Self-defense[i] de Suzette Haden, se citan algunos ejemplos y se añade el significado oculto entre líneas:

·         “Si realmente me quisieras no te irías de casa” = Frase manipuladora que fingiendo decir “No me quieres” dice “no te vayas de casa”

·         “Si realmente me quisieras no querrías irte de casa” = Frase manipuladora que fingiendo decir “No me quieres” dice “tus sentimientos son malos”, “tienes que sentirte culpable”

·         “¿Es que ni siquiera te importa lo que me pase?” dice “tus sentimientos son malos”, “tienes que sentirte culpable”

·         “Hasta un tonto lo entendería” parece decir “Es muy fácil” pero dice “Para entender esto no hacen falta muchas luces o sea que tu que eres muy poco inteligente puedes entenderlo”

·         “Todos se dan cuenta de porque tienes tantos problemas”  dice “tú no entiendes algo sencillo” “tú tienes muchos problemas”

·         “Otros no aguantarían contigo tanto como yo” implica que “yo soy muy bueno” y “tú eres insoportable”, “deberías sentirte mal”, “deberías sentirte culpable” “deberías estar agradecida” y “puedo dejar de aguantar”.

 

 

 



[i] Haden, S “The Gentle Art of Verbal Self-defense”  Penguin USA 1999

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