�POR  QU� OLVIDAMOS LOS SUE�OS?
So��  con algo tierno sin rostro ni palabras.
Entre  los matorrales oscuros junto al r�o,
personas  y fantasmas.
Ya  no recuerdo nada y sin embargo,
que  dulce era la fuente en que beb� dormida.
�Qu�  suave y delicada la brisa que corr�a,
qu�  claro su color, que melod�a!
La  madre, los amigos, las manos de un amante,
y  muchos grillos cant�ndole a la noche,
todo  mezclado en un sabor de risas.
El  r�o muy cercano,
rozaba  en su murmullo las canciones.
A  ciegas sonre�an el diente de le�n y el brezo en los rincones.
Amanec�  del sue�o emocionada
con  un hondo suspiro de bonanza,
y  en las primeras luces del sol que avasallaba
muri�  al instante mi recuerdo escaso,
deshecho  en un destello de a�oranza.
CBP
OLVIDAMOS  LOS SUE�OS PORQUE SOMOS MAM�FEROS
El  principal motivo para el olvido de lo so�ado es nuestro pasado evolutivo. Los  mam�feros sue�an y luego olvidan, a nosotros como mam�feros nos ocurre lo mismo.  Pero �qu� sentido tiene esa amnesia? Los animales, no tienen ninguna manera de  distinguir los sue�os de la realidad. Si un gato sue�a que  un perro peligroso de la vecindad ha muerto y que ha sido reemplazado por una  familia de ratones,  �qu� le puede  pasar al gato si recuerda este sue�o cu�ndo se despierta? Tom�ndolo por real, salta hambriento al  patio vecino para devorar a los ratones y  acaso �l mismo se transforma en una comida para el  perro.
Vemos  que el recuerdo de los sue�os no es una ventaja para los gatos y en general  tampoco lo es para el resto de mam�feros. Esto explica porque los sue�os son tan  dif�ciles de recordar, nuestros antecesores y nosotros, en parte, hemos estado  protegidos por la evoluci�n de estas peligrosas confusiones.
Sin  embargo, es sabido por todos, que los ni�os y muchos adultos, recuerdan los  sue�os. �C�mo interpretar esto despu�s de lo dicho anteriormente? Parece una  equivocaci�n de la naturaleza.
A  pesar de nuestras caracter�sticas cerebrales de mam�fero, que tienden al olvido  on�rico, al ser humano le ha crecido el l�bulo parietal d�nde se aposenta la  capacidad del lenguaje. Los hom�nidos desarrollan el habla y con ella la  capacidad de decirse unos a otros: "Ha sido un sue�o".
El  psic�logo Jean Piaget observ� que cuando somos ni�os recordamos nuestros sue�os  y creemos que han sucedido igual  que otros acontecimientos del mundo de la vigilia. Despu�s de  bastantes repeticiones de nuestros padres, dici�ndonos que algunas de nuestras  experiencias eran "s�lo sue�os", aprendemos a distinguir el recuerdo de lo  so�ado del recuerdo de lo vivido. �Pero c�mo habr�amos podido alguna vez  diferenciar las dos realidades sin la ayuda de otras personas que nos dijeran  qu� era sue�o y qu� era realidad?
Recordar  los sue�os no hace ning�n da�o a los humanos, precisamente porque ellos pueden  contarse unos a otros la diferencia entre lo so�ado y lo vivido. Pero lo que s�  es seguro es que les hace alg�n bien. Debe haber algo importante y bueno para la  especie en el recuerdo on�rico, para que la evoluci�n haya dado un giro de tim�n  en ese sentido.
AL DESPERTAR LA QU�MICA CEREBRAL  PROVOCA EL OLVIDO
La  base fisiol�gica de la amnesia on�rica de los mam�feros fue descubierta en 1977,  por Allan Hobson y Robert McCarley de la Universidad de Harvard. Describieron un  modelo neurofisiol�gico del proceso del sue�o que desenmascar� muchos puntos  poco cient�ficos de las teor�as de Freud, seg�n �ste olvidamos los sue�os porque  contienen deseos inaceptables y desagradables.
Hobson  y McCarley demostraron que nuestro pobre recuerdo on�rico es consecuencia de un  estado de amnesia fisiol�gica  debido al cambio repentino de qu�mica cerebral en el momento de  despertar. �nicamente si despertamos en medio de un sue�o REM va a ser f�cil  recordar los sue�os.
Los  neurotransmisores son las sustancias que transmiten la corriente nerviosa de  neurona en neurona. Despiertos o mientras dormimos en SOL, (Sue�o de Ondas  Lentas sin ensue�os), el "combustible" cerebral es adren�rgico. En el tronco  cerebral, los n�cleos del rafe "disparan" serotonina y el Lugar Azul  noradrenalina. Serotonina y noradrenalina son neurotransmisores adren�rgicos.  Estas sustancias ba�an el cerebro mientras estamos despiertos o dormimos sin  sue�os.
Pero  a los 70 minutos de dormir, ciertos n�cleos del Lugar Azul "estallan" en ondas  PGO (Ponto Gen�culo Occipital) que mediante la acetilcolina activan el cerebro  haci�ndole so�ar. Las ondas PGO aparecen en el sue�o REM y preceden a los  movimientos r�pidos de los ojos. El cerebro deja de recibir informaci�n del  exterior y crea sus mundos internos.
Al  despertar de un sue�o el cerebro tiene que cambiar de funcionamiento en d�cimas  de segundo. De una dominancia colin�rgica ha de pasar r�pidamente a una  adren�rgica. Seg�n Hobson ese cambio de qu�mica interna, de "combustible" de la  transmisi�n nerviosa, conlleva una p�rdida de memoria.
Se  dice que Hobson clav� el clavo final al ata�d de la teor�a de los sue�os de  Freud. Dice aqu�l: "No hay necesidad de invocar represiones para justificar el  olvido de los sue�os".
A VECES HAY AMNESIA POR UN TRAUMA VIVIDO
Un  segundo motivo de amnesia on�rica es haber sufrido un trauma psicol�gico grave.  En supervivientes de holocaustos hay una disminuci�n muy notable del recuerdo de  los sue�os, como reacci�n adaptativa al suceso traum�tico. Es tan dif�cil el  manejo consciente de ciertas experiencias que la mente prefiere olvidarlas.  Aquellos que en los primeros momentos recuerdan m�s sue�os est�n menos  compensados.
El  mecanismo de la amnesia permite que haya una primera curaci�n del trauma sin que  intervenga el consciente. Esto ser�a comparable al m�todo del Dr. Trueta para  tratar heridas de guerra en las extremidades, que pod�an provocar una  amputaci�n. Despu�s de una limpieza en profundidad se hac�a un vendaje  compresivo, cubriendo la  herida. Dentro del vendaje los gusanos continuaban el trabajo y  al abrir al cabo de treinta o cuarenta d�as ya no hac�a falta amputar. 
A  veces la naturaleza es m�s sabia en su "olvido" que la manipulaci�n directa del  intelecto. La amnesia permite una primera recuperaci�n y no hay que forzar el  recuerdo. Siempre recordamos cuando estamos preparados para  ello.
En  una segunda fase, empiezan los "flash-back" del incidente traum�tico tanto de  d�a como en sue�os, y la memoria de estos aumenta. Al recordar se revive el  sufrimiento y la persona puede parecer m�s fr�gil, pero en realidad est� en una  etapa de m�s estabilidad. Empezar a digerir el trauma a nivel consciente es la  segunda parte de la curaci�n.
Si  se afronta el recuerdo y se deja que los sue�os vayan apareciendo poco a poco,  su contenido traum�tico se va aliviando, la angustia y el dolor se van haciendo  soportables. Situaciones generales y metaf�ricas se van haciendo cada vez m�s  concretas, hasta que somos capaces de poner caras y nombres a monstruos difusos.
Las  l�neas actuales de tratamiento del estr�s postraum�tico empiezan a incluir la  terapia de las pesadillas.
Despu�s  de un trauma, en una primera etapa, es mejor no forzar el recuerdo, pero cuando  �ste aparece hay que cuidarlo como a un tesoro. Nos puede facilitar la curaci�n  y es la base de nuestra maduraci�n como seres humanos. Si olvidamos los errores  cometidos es mucho m�s f�cil volver a cometerlos.
CIERTAS PERSONAS NO SOPORTAN LO QUE NO PUEDEN CONTROLAR
Existe  un tipo de personalidad que necesita clasificar los hechos que le acontecen,  dentro de categor�as conocidas o manejables que no le desborden.
En  estudios estad�sticos de personas sanas que no recuerdan los sue�os aparece un  perfil com�n, acostumbran a imaginarse la realidad como algo controlable y se  sienten mal en una situaci�n que no pueden explicar con el  intelecto.
El  recuerdo de los sue�os nos hace cuestionar muchos supuestos sobre nuestra
identidad  y sobre el mundo en que vivimos. Cuando se tambalean nuestros esquemas se abre  la puerta de la realidad.
No  es necesario que haya ning�n trauma importante oculto para que el individuo no  quiera recordar los sue�os. Todos los seres humanos han pasado por situaciones  conflictivas �qui�n no tiene sus "agujeros negros" emotivos? Siempre puede haber  alg�n recuerdo que sin ser excepcionalmente traum�tico, nos desagrade recordar.  Y no tanto por que no podamos afrontar las emociones que nos suscita sino porque  desestabiliza nuestro mundo ordenado. Los sue�os nos muestran aspectos propios  que pueden resultarnos desagradables y podemos preferir no ver. Por otra parte  el mundo de los sue�os tiene mucho   de m�gico y extra�o y eso tambi�n es dif�cil de digerir para mucha gente.  El contacto con lo sagrado o con la muerte puede desestabilizar los esquemas con  los que nos regimos.
Todas  las personas sue�an. Nuestro destino evolutivo es ser animales so�adores. Cada  noche so�amos unos 100 minutos y eso representa unos 25 d�as al a�o, �casi un  mes de vacaciones! El mundo on�rico es mucho m�s importante para nosotros de lo  que creemos. Merece la pena considerar si queremos o no penetrar en �l. �Hay  alg�n miedo que nos lo impide? �Qu� beneficios esperamos obtener de esta  aventura?
EJERCICIO:  MOTIVACI�N
Antes  de empezar el trabajo con sue�os es conveniente ahondar en el inter�s o  motivaci�n que nos incita a ello. Es sorprendente lo que se descubre contestando  a las siguientes preguntas:
�Realmente  quiero aumentar el recuerdo de mis sue�os?
�Temo  que aparezca alg�n sue�o o recuerdo en especial?
�Hay  etapas de mi vida que apenas recuerdo? �Quiero  recordarlas?
�Qu�  espero conseguir del trabajo con sue�os?
EL MOMENTO EN QUE NOS  LEVANTAMOS INFLUYE EN EL RECUERDO
Hay  gente que asegura no so�ar nunca y otros que cada ma�ana son capaces de  contarnos un mont�n de sue�os. �A qu� se debe esta diferencia? En realidad todos  so�amos cada noche varias veces,  lo  que pasa es que no siempre nos acordamos de ello. Cada 90 minutos se produce un  ciclo de sue�o. En los primeros 70 minutos de dicho ciclo estamos dormidos en  "Sue�o de Ondas Lentas" o SOL. Se llama as� porque la corteza cerebral emite  unas ondas amplias, ondas delta. En esa fase el cuerpo descansa y se repone de  la fatiga del d�a. Cuando acaba este primer periodo del ciclo, empieza el sue�o  REM, que significa Movimiento R�pido de los Ojos en ingl�s, y dura unos veinte  minutos. En esta fase so�amos y la mayor parte del cuerpo est� paralizada. As�  toda la noche, por lo que si dormimos 7 horas 30 minutos, atravesamos cinco  ciclos de sue�o cada noche.
Recordamos  los sue�os cuando nos despertamos en fase REM o inmediatamente despu�s. Si nos  despertamos cuando estamos en fase de ondas lentas, no recordamos nada.
Para  recordar mejor los sue�os podemos modificar la hora de despertar hasta hacerla  coincidir con una fase REM. Como m�ximo tendremos que adelantar o atrasar media  hora el despertador. Puede ser un poco molesto pero si somos de aquellos que  dicen: "Yo no sue�o" nos sorprender�n los resultados de nuestro cambio horario,  comprobaremos que nuestra memoria on�rica aumenta mucho.
LA PRE-OCUPACI�N POR RECORDAR IMPIDE RECORDAR
Algunas  personas con la clara decisi�n de recordar los sue�os, se angustian en exceso  cuando lo intentan. Se plantean el trabajo con sue�os como un verdadero trabajo  y esto no funciona as�. Recordar los sue�os y escribirlos es una tarea s�, pero  l�dica y espont�nea. Cargar la noche con unas expectativas excesivas, sentirse  agobiado y responsable, castigar a la persona que duerme con nosotros, si se da  el caso, con interrupciones constantes del sue�o, y levantarse con la sensaci�n  de fracaso y de no haber hecho las cosas bien, no es lo que se  pretende.
Las  personas que se comportan as� con el recuerdo de los sue�os, suelen mostrar  tambi�n un exceso de tensi�n o estr�s en otros �mbitos de su vida. Se pre-ocupan  sin necesidad, se sienten siempre responsables de lo que ocurre, viven mal sus  fallos, se culpan por todo, son perfeccionistas y exigentes consigo mismos.  Abandonan la tarea de recordar los sue�os porque les reporta un sufrimiento  excesivo.
Si  alguien se identifica en alguna medida con el cuadro anterior, debe empezar por  aprender a relajarse. No importa el fin, sino como disfrutamos y aprendemos por  el camino. No hay que forzar nada, ni violentarse. Si no se desea no es  necesario anotar los sue�os durante la noche. Se puede dormir  tranquilamente sin preocuparse en absoluto por "la tarea", y reservar una o dos  ma�anas a la semana en que podamos levantarnos m�s tarde, para hacer  una "siesta matinal" y luego escribir lo  que hayamos so�ado.
Aprender  una t�cnica de relajaci�n y practicarla en alg�n momento del d�a o bien al  acostarnos, puede tranquilizar el �nimo esforzado.
PARA  RECORDAR LOS SUE�OS HAY QUE RENUNCIAR A LA PEREZA
Otro  de los obst�culos para recordar los sue�os es la pereza. No basta con la memoria  recuperada, es evidente que hay que anotar los sue�os en el diario porque sino  se olvidan. Esto significa dedicaci�n y constancia y no siempre tenemos esa  disposici�n.
La  voluntad verdadera tiene m�s que ver con "las tripas" que con el intelecto.  Muchas veces podemos ver con toda claridad como queremos actuar o vivir, y sin  embargo no lo hacemos, nos sentirnos impotentes e incapaces de dar un paso.  Estas afirmaciones parecen un poco pesimistas, como si la frontera entre el  querer y el poder fuera insalvable, pero las "tripas" tambi�n se entrenan. Se  empieza a hacer algo haci�ndolo. No hay que esperar a la motivaci�n o a sentirse  embargado por un deseo profundo de ponerse en marcha. Generalmente la acci�n  precede a la  motivaci�n. Nos empieza a gustar una tarea cuando llevamos un  tiempo haci�ndola a desgana. Empezamos a querer a alguien cuando lo tratamos  m�s.
Por  mucho que tomemos la decisi�n mental de recordar y anotar los sue�os, si no  empezamos un d�a concreto del calendario, todo va a quedar en otro plan  fantasioso. Por eso, despu�s de preparar el diario, tal como veremos m�s  adelante, hay que zambullirse de forma decidida en la  tarea.
Act�a para motivarte, no te motives para  actuar
A VECES HAY MIEDO A  MODIFICAR UN ARCANO NATURAL
Algunas  personas muestran temor a cometer una especie de sacrilegio al empezar a  trabajar los sue�os. Creen que el inconsciente es un arcano sagrado intocable y  ven el estudio sistem�tico y el entrenamiento en el mundo on�rico, una  manipulaci�n similar a la ingenier�a gen�tica o la clonaci�n. �De d�nde viene  este prejuicio?
La  huella del Psicoan�lisis es muy larga, ha impregnado a nuestra cultura de  numerosos tics, y uno de ellos es un respeto sacrosanto a ese caj�n de sastre  que es el inconsciente. Si el sue�o es "el guardi�n del dormir" y su funci�n es  descargarnos de los impulsos reprimidos de forma que no nos impidan dormir, hay  que ir con cuidado a la hora de "manipularlos". Pero  ahora ya sabemos que el so�ar es igual o m�s importante que el dormir. Sabemos  que en realidad el dormir es el guardi�n de los sue�os como veremos m�s  adelante. A los sue�os no los generan los deseos sino una zona del tronco  cerebral que funciona como un mecanismo de relojer�a.
Lo  que es inconsciente deja de serlo cuando recordamos y eso ocurre de forma  natural en casi todas las personas. Si la naturaleza hubiera querido que no  record�ramos, no recordar�amos nunca ni un sue�o.
El  deseo no origina el sue�o pero en el sue�o se proyectan los deseos, los temores  y los patrones de vida. Recordar los sue�os permite comprender nuestros  mecanismos inconscientes e intentar reflexionar sobre formas alternativas de  acci�n. Saber qu� emociones y situaciones nos est�n influyendo, en qu� momentos  o personas del pasado nos hemos quedado fijados, permite una acci�n m�s  reflexiva y libre.
A  veces se tiene todo el d�a un cierto estado de �nimo a causa de un sue�o, aunque  no se recuerde. �Cu�nto mejor ser�a conocer qu� situaci�n est� "ti�endo"  nuestras percepciones que actuar como aut�matas inconscientes, con h�bitos  compulsivos!
El  recuerdo y el trabajo con sue�os no es un capricho esot�rico o intelectualista,  penetrar en nuestro inconsciente no es ninguna anomal�a que pueda reportarnos  alguna enfermedad ps�quica o una merma de descanso, todo lo contrario forma  parte de la tendencia evolutiva a aumentar la conciencia y hacer m�s libres  nuestros actos.
Por  todo esto hay que recomendar a la gente temerosa que experimente, poco a poco  pero con constancia, y que juzgue por s� misma.
"Siempre  has sabido esto, ahora solamente te encuentras en posici�n de tener que utilizar  algo que antes desechabas. Pero tienes que esforzarte por este conocimiento; no  es que se te haya dado o entregado y ya est�. Tienes que arrancarlo de ti  mismo."
UNA  REALIDAD APARTE
Carlos  Castaneda
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