| LA JABAR DEL NÓMADA - | Revista Ilustrada de la Hermandad de Veteranos de Tropas Nómadas del Sahara |
| Núm. 7- Enero 2002 |
"EL ISLAM Y
LA GUERRA"
Por JERÓNIMO GARCÍA
CEBALLOS FERNÁNDEZ
Nómada
Jean Paul Charnay ha publicado ha publicado un libro en Fayard (Colección geopolítica y estrategia) con el título que encabeza este trabajo. Gilles Kepel, también ha publicado en Gallimard su libro "Yihad" (Guerra Santa). Este modesto trabajo que presento, solo pretende recordar el concepto polisémico de la palabra "Yihad" y reproducir traducidas las "Aleyas" que en el libro sagrado de los musulmanes se refieren a la guerra justa (libro - El Corán - Editora de los Amigos del Círculo del Bibliófilo - Vicente Ortiz de la Puebla).
La elección de las Aleyas, responde a la que hace Bruno Etienne en su obra "L'Islamisme Radical". La palabra "Yihad" es difícil, comprometida, a veces no bien tratada; se suele traducir por "Guerra Santa", cuando en realidad es un concepto que encierra complejas connotaciones, podríamos fijarnos en estos sentidos: El Yihad grande (Akbar), es la guerra contra las propias pasiones y apetitos desordenados; el Yihad menor o lucha contra los enemigos del Islam, ya sean éstos infieles o se trate de malos musulmanes; siempre este esfuerzo se hará en el camino de Dios - nuestro gran islamólogo el P. Feliz pareja (S.J) en su obra "La Religiosidad musulmana" estudia el tema.
Una tendencia moderna y sufista (Mística), trata de representar el "Yihad" solo como una lucha contra las pasiones. Por el contrario los "islamistas" se manifiestan devotos de Ibn Taymiya (s. XIII) que opina que el "Yihad" (guerra) debe prevalecer a los cinco pilares del Islam, al menos hasta que el mundo entero sea musulmán.
Ellos te interrogarán sobre el más sagrado, sobre la guerra de este mes. Diles: la guerra en ese mes e un pecado grave; pero apartarse del camino de Dios, no creer en él ni en el oratorio sagrado, echar de sus muros a los que lo habitan es un pecado todavía más grave. La tentación de la idolatría es peor que el encarnizamiento. Los infieles no cesarán nunca de hacernos la guerra hasta que os hayan hecho renunciar si pueden a vuestra religión. Mas aquellos de vosotros que renuncien a su religión y mueran en estado de infidelidad, son los hombres cuyas obras estarán en completa perdición en esta vida y en la otra, esos son los hombres destinados al fuego, en donde permanecerán eternamente.
Si morís o sois muertos combatiendo en el sendero de Dios, alcanzaréis la indulgencia y la misericordia de Dios. Esto vale más que todas las riquezas que podéis juntar. Ora muráis de muerte natural, ora seáis muertos, Dios os recibirá en el día del juicio.
No sois vosotros quien los mata, es Dios. Cuando arrojas un dardo no eres tú quien lo arroja, es Dios, para probar a los fieles con una elocuente prueba, pues Dios lo entiende y sabe todo.
Combatidles hasta que no haya más tentación y que no haya otro culto que el del Dios único; si ellos ponen término a sus impiedades, en verdad Dios lo ve todo.
Haced la guerra a los que no creen en Dios, ni en el día final; que no tienen por prohibido lo que Dios y su Profeta han prohibido, y a aquellos hombres de las escrituras que no profesan la creencia de la verdad.
O cargados, o expeditos, marchad y combatid en la senda de Dios con vuestros bienes y vuestras personas. Esto os será más ventajoso si lo emprendéis.
Dios ha comprado a los creyentes sus bienes y sus personas para darles el paraíso a cambio; ellos combatirán en la senda de Dios, ellos matarán y serán muertos. La promesa de Dios es verdadera, él la ha hecho en el Pantateuco, en el Evangelio, en el Corán; y, ¿quién es más fiel que Dios en su alianza? Regocijaos del pacto que habéis contraído; esto es una dicha inmensa.
¡Oh creyentes! Combatid a los infieles que son vuestros vecinos, que encuentren siempre en vosotros una ruda acogida. Sabed que Dios está con los que le temen.
No mostréis cobardía, no llaméis a los infieles a la paz, cuando vosotros sois los más fuertes y Dios está con vosotros, él no os negará el precio de vuestras obras.
Pertenece una parte del botín a los pobres de entre los Mohadjers que han sido arrojados de sus moradas y privados de sus bienes, que volvían a buscar el favor de Dios y su satisfacción, que asistían a Dios y a su apóstol. Estos son hombres virtuosos.
Fue en Medina, en las primeras expediciones contra la Meca, cuando nace el concepto de "Yihad", reposando el mismo sobre el espíritu de algunas "aleyas" coránicas, especialmente sobre la "azora IX - aleya 29". Haced la guerra...
La guerra justa (Santa) es un precepto obligatorio para toda la comunidad musulmana, esta guerra no se puede emprender contra la gente del Libro (cristianos y judíos), si ellos aceptan el pago de un impuesto especial en cuyo caso serían admitidos dentro de la comunidad, como un grupo especial de tributarios. Contra los idólatras, la guerra es preceptiva hasta que se conviertan; si se niegan, pueden ser muertos o convertidos en esclavos.
La acción armada es preceptiva contra todos los Estados no musulmanes, en consecuencia con estos últimos no se pueden firmar tratados de paz definitivos, solo temporales. Siendo la "Yihad" una obligación comunitaria no figura entre los deberes individuales, será el jefe de la Comunidad el que ordenará la declaración o cese de la guerra.
En la Edad Media esta responsabilidad lo fue del califa, que anualmente ordenaba las campañas, guerras a efectuar. Fuera del "Yihad" no existe otro tipo de guerra permitida.
El Chiismo y la aparición de sectas promovieron luchas sangrientas entre musulmanes; batallas como la del "Camello" o la de "Siffin" entre compañeros del Profeta provocaron graves problemas de conciencia a muchos musulmanes; la solución fue calificarlos de "rebeldes".
La expansión del Islam se hizo mediante la "Yihad" o mediante la conversión, así se realizaron las grandes conquistas del siglo VII, la expansión almoravide, la del Imperio Turco, la conquista por el pueblo Peul de Sokoto, la formación del efímero reino (siglo XIX) por el Hay Omar en África Negra.
El Mahdi inflamó del espíritu del "Yihad" a las tribus en el Sudán; la resistencia a Francia en Argelia, a los británicos en la India, a los italianos en Libia, la de los otomanos contra los aliados en 1914 son luchas debidas al "Yihad".
A lo largo del siglo XX el espíritu del "Yihad" parece decaer, (se habla solo de una guerra defensiva); ese espíritu no obstante, será de nuevo invocado en la guerra de liberación de Afganistán contra la Unión Soviética o en luchas de emancipación. (Palestina).
En el siglo XIII Ibn Taymiya era partidario de la guerra (Yihad) contra los herejes y no solo contra los infieles; Ibn Taymiya es hoy invocado por los "islamistas".
Pertenecía Ibn Taymiya a la escuela jurídica de Ahamed Ibn Hambal (Hambalita, s. IX) que hace una interpretación literal y tradicional de los preceptos coránicos, interpretación que da su fundamento riguroso al Sunnismo.