| LA JABAR DEL NÓMADA - | Revista Ilustrada de la Hermandad de Veteranos de Tropas Nómadas del Sahara |
| Núm. 7- Enero 2002 |
"LA PATRIA
INGRATA"
Por JOSÉ MARÍA
SÁNCHEZ FEIJOO
Nómada
Ingrata Patria, no tendrás mis huesos". Esta durísima frase fue ordenada por el propio Escipión "El Africano" vencedor de Aníbal en Zama, para que sirviera de epitafio en su tumba que debería estar fuera de Roma. Al parecer sentía que la Patria no había pagado bien sus servicios, que no había reconocido su grandeza como General y como político.
En verdad me inquieta. ¿Puede la Patria ser ingrata?, ¿son ingratos los administradores?, ¿priman las envidias, inquinas e intereses políticos sobre la valoración de los servicios prestados?
Ultimamente he leído bastante documentación sobre Sáhara e Ifni a raíz de unas charlas que tuve que dar en la A.G.M. sobre la "Descolonización del Sáhara" y también por la publicación de los últimos tres libros sobre el tema: "Hablan los militares" del periodista Miguel Platón con un capítulo dedicado a las "colonias"; Ifni y Sahara. "Una encrucijada en la historia de España" del General Fernández Aceytuno y "Guerra de Ifni. Las banderas paracaidistas 1.957-58" del Doctor en Historia Alfredo Bosque Coma.
Los conflictos de Ifni y Sáhara nos han costado muchas vidas, muertes de españoles, de compañeros que dejaron su vida en el cumplimiento del deber, ejecutando las ordenes recibidas, intentando seguir los procedimientos y enseñanzas recibidas en las Academias y en muchos casos por seguir a sus mandos, por lealtad. En todos los casos hay un derroche de valor porque los combates eran cuerpo a cuerpo, contra un enemigo experto en el combate en el desierto, el Ejercito de Liberación Nacional apoyado por las Reales Fuerzas Armadas marroquíes.
¿Podemos pensar que el Capitán Jauregui, el Brigada Fadrique, el Cabo Mederal, el Teniente Ortiz de Zárate etc. murieron por ineptitud,? ¿Es que no dieron de sí todo lo que tenían? (nunca mejor dicho)
En los años 57-58 en España no había interés en reconocer una guerra abierta contra Marruecos. ¿La había? No quiero analizar si los territorios merecían un esfuerzo en vidas y economía tan grandes como los que se hicieron ya que entonces no había fosfatos y se buscaba petróleo, aunque creo que sin mucha fé, posiblemente la pesca sí lo justificara y siempre las razones románticas, aunque estas últimas son minoritarias y poco justificantes.
Por otra parte los medios no eran los idóneos. Nos enseñaban en las Academias que el estudio del factor medios no es para comprobar si son suficientes, sino para emplear de manera eficaz y optimizar los disponibles, pero: ¿ Se puede ir al combate con morteros que fallaban a los primeros disparos?, ¿ con fusiles ametralladores que se encasquillaban por el polvo y la arena?, ¿ con emisoras de radio que no enlazaban?, ¿ con aviones que no podían realizar apoyo a tierra? Se lanzaban bombas alemanas en las que no se activaba la espoleta por falta de altura. La Marina no podía atracar para desembarcar refuerzos y apoyos por falta de muelles y playas accesibles. ¿Se puede ir al combate con mosquetones Mauser y 200 cartuchos, bayoneta calada como armamento de máxima tecnología?
Que nadie me tache de derrotista ni de pesimista aunque por definición un pesimista sea un optimista bien informado porque soy consciente de que cada uno vive la época que le toca vivir y es muy difícil analizar épocas pasadas con los criterios actuales, bueno analizar es fácil lo difícil es acertar; aun así me arriesgaré.
Puedo afirmar y afirmo que todos los que hemos estado en las unidades del Sáhara actuábamos en principio con un acendrado amor a España, con una ilusión grande marcada por el romanticismo y exotismo de las tierras africanas y destino en unidades especiales y en el caso de los componentes de la Agrupación de Tropas Nómadas, además por un aprendido y sentido amor al desierto y a los saharauis
Yo creo que si nos pusieran en el caso del Capitán Jauregui en las acciones del Messeied el año 58, todos habríamos actuado igual; con arrojo, voluntad de vencer, intención de dar ejemplo, con un punto de desprecio por la propia vida, pero siempre con la idea de cumplir la misión. De hecho, a partir del año 73 con la reanudación de los conflictos (y esta vez no sólo con Marruecos, sino también contra el FPolisario), reaccionamos todos los destinados allí con igual ilusión y espítitu.
Quizá el error de Escipìón esté en que esperaba algo a cambio de sus servicios, pero puedo asegurar que en nuestro caso y como marcan las ordenanzas, sólo esperábamos la satisfacción del deber cumplido.
Quisiera, y con esta intención están escritas, que estas breves líneas sirvan como testimonio de mi admiración y respeto por todos y cada uno de los que participaron en las operaciones de Ifni y Sáhara de todos los tiempos desde García de Herrera fundador de Santa Cruz de Mar Pequeña hasta Capaz, pasando por Bens, Gándara, Galo Buyón y Kaid Ismail, Bonelli, Alonso Allustrante y llegando a Jauregui, Ortíz de Zárate, Rojas Navarrete, Gamborino, Gómez Vizcaino, Fadrique, Maderal, Soto, Huete, Moral, Carazo, Gurrea, Cano, Ibarz y tantos y tantos otros, pero en especial a los heridos y a los que dieron su vida por España en su Ejército y en un territorio que, con razones o sin ellas, exigió nuestro sacrificio.
Ya que los militares nos movemos fundamentalmente por amor a España y sentido del deber: