| LA JABAR DEL NÓMADA - | Revista Ilustrada de la Hermandad de Veteranos de Tropas Nómadas del Sahara |
| Núm. 6- Junio 2001 |
¿POR QUÉ NO DOBLAN LAS CAMPANAS?
Por JUAN A. FERNÁNDEZ SAMIÑÁN
EN abril de este año 2001 partimos de Melilla en vehículo todo terreno (cuatro integramos el grupo), tras rebasar la lenta aduana marroquí de Beni-Enzar seguimos por la carretera que nos descuelga a Taza, pasamos por Fez, la ciudad que nos rememora su inclusión en el Tratado fronterizo del Proyecto Hispano-Francés de 1902.
Atravesamos Azrou (roca), los bosques de cedros y los macacos del Medio Atlas. Pasamos por Beni-Mellal y por carreteras tortuosas y escarpadas, pernoctamos en uno de los simples albergues que hay en el pintoresco lugar natural de las cascadas D´Ouzoud.
La marcha del siguiente día, por trayecto principal, con un alto en Marrakech para visitar la calidoscópica plaza "Jemaa el-Fna", llegamos a Essaouuira (Mogador) y quedamos alojados a las afueras en un sencillo y atractivo hotelito o fonda a orilla del Atlántico: nuboso y con oleaje.
Mañana queremos adentrarnos en la que era provincia hermana del Sahara español.
Iglesia de Santa Cruz de Mar Pequeña, reconvertida en Juzgados (Foto del autor)
El día tercero por la carretera costera que conduce a Agadir, que bordeamos, Tiznit, y tomando la dirección SO nuestra vista se fija en el paraje que nos acompaña cubierto de argania, árbol endémico que con su almendra se produce un aceite perfumado y de cocina y también miel, que elaboran en Mesti cerca de Ifni la "Cooperativa Femenina de Argania (Tafyouch)" con unos medios elementales. Tras dejar una serie de colinas que envuelven Sidi-Ifni, la visión alcanza la antigua ciudadela española, blanca y asentada en esa terraza rocosa a orilla del océano. Mil quinientos kilómetros marca el cuentakilómetros parcial.
| Correos. Conservan los letreros de los buzones en español. | Antigua pagaduría, después Consulado. Fotos del autor. |
Sidi-Ifni, poca gente, casas cerradas, edificaciones del aeropuerto y aledaños semiderruidas. Sentados en la plaza en recuerdo evocativo de la llamada España, contemplamos los edificios españoles. La iglesia de Santa Cruz de Mar Pequeña que ha sufrido la reconversión en Sala de Justicia o Juzgados.
Gracias a la gentileza de unos nativos tenemos la suerte de pasar al interior, ninguna representación, los bancos juntos y alineados, en la cabecera de la sala tres mesas y sillas.
| Pero lo que me
ha llevado a escribir estas líneas controvertidas en su
título es porque al pie de la escalera que sube al
campanario se hallan DOS CAMPANAS que tañían. He tratado de descifrar el móvil de este olvido, olvido histórico que promueve interpretaciones y tampoco quisiera ahondar en lo poético. Las campanas esperan. La ruta de regreso será lectura en otra Jabar del Nómada. |
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| Una de las campanas que no tocan. Foto del autor. |