LA JABAR DEL NÓMADA -

Boletín de la Hermandad de Veteranos de Tropas Nómadas del Sahara

Núm. 4 - Julio 2000

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EL DESFILE

Por CÉSAR GOAS ESCRIBANO

"PASÓ sin pena ni gloria" reza un dicho español para designar a un acontecimiento que no ha tenido trascendencia alguna en ninguna de las facetas de la vida ya sea colectiva o individual, pero esta expresión hay que modificarla si se quiere aplicar al desfile militar que se celebró el pasado 27 de mayo en la ciudad de Barcelona por la de "pasó con pena y sin gloria".


Con mucha pena pudimos comprobar los españoles que el nacionalismo separatista catalán, en sus distintas facetas, logró eclipsar el desfile militar del Día de las Fuerzas Armadas al que relegaron como un acto secundario y totalmente ajeno al interés de la ciudad, a pesar de la presencia de Sus Majestades los Reyes que presidieron la parada militar, pero no sólo consiguieron deslucir el desfile, lograron también que en el futuro desaparezca cualquier manifestación pública de homenaje a las Fuerzas Armadas que quedará reducido a un acto de celebración íntimo e interno.


Pero la verdad es que no se trata sólo de un rechazo visceral al Ejército, sino que en realidad el repudio está dirigido a España de la que el Ejército era allí y en aquel momento su expresión más genuina, física y tangible. No es preciso mostrar pruebas gráficas de este hecho pues en su día la prensa dio abundantes detalles, pero sí quiero hacer mención a una pancarta que portaban unos individuos disfrazados delante del Ministerio de Defensa y que sintetiza perfectamente el sentir del separatismo: "el Ejército no mola, España tampoco".


Con mucha pena vimos que lo que en otros tiempos era un brillante desfile fundamentalmente enaltecedor de los sentimientos patrióticos quedó reducido a una caricatura del mismo, con unos exiguos efectivos, relegado a una vía secundaria y donde las unidades militares más significativas carecieron de representación por diversas causas o pretextos, como el alegado para suprimir los carros de combate por el posible deterioro de la calzada o el mal tiempo que impidió volar a nuestros aviones, razones que con todos mis respetos pongo en duda, pues aunque no soy aviador, sí he sido carrista.


Puedo comprender que el Día de las Fuerzas Armadas, instituido exclusivamente como homenaje a ellas y con la celebración de un desfile militar, para algunos carezca de sentido, y más si lo consideran como un enmascaramiento del Desfile de la Victoria, aunque lo cierto es que desde hace muchos años el desfile estaba desprovisto de cualquier tipo de connotación política, pero es incomprensible que en estos tiempos donde proliferan los "día solidario", "día del amor fraterno", "del orgullo gay", "de la mujer trabajadora", "del SIDA", "día del niño", "del emigrante", "de las Comunidades Autónomas" etcétera, España no tenga un verdadero Día Patriótico, un día dedicado a ensalzar a España mediante actos cívicos, un día de Fiesta Nacional en los que los españoles podamos expresar nuestros sentimientos de amor a la Patria y nuestro afecto y respeto a las Fuerzas Armadas como garantes de nuestra seguridad, de nuestras leyes y de nuestra independencia, sin complejos ni miedo a que puedan tachamos de "patrioteros", fachas o cualquier otro calificativo peyorativo. Manifestar, en suma, nuestro patriotismo español, pública y libremente.


No tuvo el desfile del día 27 en Barcelona ninguna gloria, ningún boato, sólo lo dignificó la presencia de Su Majestad, pues por lo demás se puede decir que fue un desfile vergonzante, disminuido, visto con indiferencia por la mayoría de la población, admitido protocolariamente y con frialdad por las autoridades y representantes públicos catalanes y rechazado totalmente por los "pacifistas" de siempre, aunque esto no es ninguna novedad, y sin ninguna publicidad, salvo la negativa.


Tan menguada fue su gloria que ni siquiera fue merecedor que TVE lo televisara, emitiendo en ese tiempo un espacio intrascendente dedicado a un cantante guapito de cara, "latino", como se dice ahora. Desconozco las causas que motivaron este hecho y se podría divagar ampliamente sobre ello, pero no se entiende que el Ministerio de Defensa dedique unas sumas de dinero, supongo que grandes, en propaganda y en mantener un espacio fijo en televisión de divulgación y conocimiento de determinadas Unidades militares en particular y de las Fuerzas Armadas en general y desaproveche la oportunidad única y real de conocimiento de nuestros Ejércitos, como representa la celebración del desfile anual de homenaje a las FAS, a la vez de estimular el patriotismo de los españoles y la posibilidad de aumentar la captación de posibles y futuros soldados profesionales.


Dicen que el próximo 14 de julio, Fiesta Nacional de Francia, junto con el Ejército francés desfilarán en París unidades de otras naciones integradas en el Euroejército, y entre ellas algunas españolas con nuestra Bandera al frente, allí, a lo largo de los Campos Elíseos, recibirán nuestros soldados el homenaje que tan cicateramente en nuestro país se les ha escamoteado. Al parecer, esa magnífica avenida parisina no tiene los problemas de cimentación que presenta la Diagonal. ¡Qué pena de Barcelona y qué envidia de París!

 

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