| LA JABAR DEL NÓMADA - | Boletín de la Hermandad de Veteranos de Tropas Nómadas del Sahara |
| Núm. 1 -1998 |
| LA PATRULLA A CAMELLO |
Por CÉSAR GOÁS ESCRIBANO
Coronel de Infantería
La portada de nuestra primera JABAR está dedicada al "Meharista", soldado nómada por excelencia que representa la más pura tradición saharaui, alma y solera de la Agrupación de Tropas Nómadas y que por medio de él se enlaza con las tropas meharistas españolas organizadas en el año 1927 por el entonces Teniente Coronel don Guillermo de la Peña. Su figura obliga a rememorar la patrulla a camello, Unidad genuinamente nómada y más característica de los Grupos Nómadas y de la ATN, de modo que no sería concebible su existencia si no formara parte de ellas. La patrulla a camello es una experiencia única que todo aquel que tuvola fortuna de realizar alguna vez difícilmente olvida, es en ella donde se logra la integración plena con el medio, con el elemento siempre vivo y presente en el nomadeo: el desierto. Nomadeando a camello se siente la necesidad tanto de prestar ayuda como de recibirla, y donde el desierto con su rudeza, austeridad e inmensa belleza se valora plena y certeramente. La lenta marcha del camello, en comparación con el automóvil, obliga a contemplar un mismo paisaje durante horas y horas, penetrando en esa incesante observación hasta en los más pequeños detalles, que, de no ser así, pasarían inadvertidos. Esta continúa concentración crea un hábito especial de vida e influye de tal manera en la valoración de las cosas, hechos y conceptos que muchos sentimos por primera vez lo que es la verdadera libertad, por ello es por lo que el desierto se adueña de nuestro espíritu dejando una huella imborrable en él a pesar del tiempo transcurrido desde nuestra salida del Sáhara.
Es allí, con la diminuta patrulla a
camello y sus escasos medios, cuando las necesidades y
aspiraciones que nos oprimen y agobian en la sociedad moderna
toman su verdadera dimensión, deseo y valor, por supuesto muy
inferior al que en principio se les había otorgado, y liberado
de esas ataduras se dispone de tiempo, serenidad y predisposición
para pensar, hablar, escuchar y observar todo cuanto nos rodea,
envueltos en una apacible serenidad que permite dejar transcurrir
las horas sin preocupación ni sentimiento de culpabilidad por
considerarlo como pérdida del tiempo. La distancia física no existe o al
menos no se valora, está dominada y superada; el valor de las
cosas está en función de su necesidad; las horas sólo señalan
distintas formas de comportamiento relacionado con la climatología
que está unida a ellas. Es en esencia la paz y serenidad que
tantas veces se busca. Los componentes de la patrulla a
camello se encuentran aislados, pero no solos, sus compañeros,
sus amigos, los seres queridos están presentes pero no añorados
melancólicamente con tristeza; se tiene la certidumbre que todos
están prestos a la ayuda espontánea y generosa, sólo falta la
llamada para acudir en su auxilio. Esta seguridad firmemente
sentida por todos los nómadas, sin distinción del tipo de
patrulla, es lo que imprimía carácter a la Unidades Nómadas,
marcando su unidad de doctrina, su estilo de vida y su compañerismo
inquebrantable. Al menos éstos son los sentimientos de un
Oficial que nomadeó durante muchos días a camello y, ... en
Land Rover.