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Fue
en el siglo XIX, cuando el capitalismo se desarrollaba y las primeras grandes
luchas de la clase obrera tenían lugar- y para ser más precisos,
fue en el seno de la Primera Internacional (1864-1871)- que una doctrina social
llamada "socialismo revolucionario" (en oposición al socialismo
legalista, estatista o reformista) apareció. También era conocida
como "socialismo anti-autoritario" o "colectivismo", y más
tarde como "anarquismo", "comunismo anárquico" o "comunismo
libertario". 1
Esta doctrina, o teoría, aparece como
reacción de los trabajadores socialistas organizados. Está, en
todo caso, ligada a una progresiva agudización de la lucha de clases.
Es un producto histórico que se origina de ciertas condiciones en la
historia, a raíz del desarrollo de la sociedad de clases- y no a través
de la crítica idealista de unos cuantos pensadores específicos. El rol de los fundadores de la doctrina, principalmente
de Bakunin, fue expresar la verdadera aspiración de las masas, sus reacciones
y experiencias, y no el crear artificialmente una teoría, confiando en
un análisis puramente ideal y abstracto o en teorías anteriores.
Bakunin- y con él James Guillaume, luego Kropotkin, Reclús, J.
Grave, Malatesta y otros- comenzaron a mirar la situación de las asociaciones
de obreros y los cuerpos de campesinos, y cómo se organizaban y luchaban.
Ese anarquismo originado en la lucha de clases
no puede ser puesto en discusión. ¿Cómo es que entonces haya sido
el anarquismo considerado con frecuencia como una filosofía, una moral
o ética independiente de la lucha de clases, y así, como una forma
de humanismo al margen de condiciones históricas y sociales? Vemos muchas razones para esto. Por una parte,
los primeros teóricos del anarquismo, a veces, buscaban confianza en
la opinión de escritores, economistas e historiadores anteriores a ellos
(especialmente en Proudhon, muchos de cuyos escritos expresan, sin lugar a dudas,
ideas anarquistas). Los teóricos que les seguían habían,
incluso, encontrado en escritores como La Boëtie, Spencer, Godwin, Stirner,
etc... ideas análogas al anarquismo ,- en el sentido que demostraban
una oposición a toda forma de sociedades explotadoras y a los principios
de dominación que encontraban en ellas. Pero las teorías de Godwin,
Stirner, Tucker y el resto, son sólo simples observaciones sobre la sociedad-
pero que no tomaban en cuenta ni la historia ni las fuerzas que la determinan,
o las condiciones objetivas que plantea el problema de la Revolución. Por otra parte, en todas las sociedades basadas
en la explotación y la dominación siempre ha habido actos individuales
o colectivos de rebelión, a veces con un contenido comunista o federalista,
o bien, auténticamente democrático. Como resultado, a veces el
anarquismo ha sido pensado como expresión de la eterna lucha del pueblo
hacia la libertad y la justicia- una idea vaga, insuficientemente arraigada
en la sociología o en la historia, y que torna al anarquismo en un humanismo
vago, basado en nociones abstractas de "humanidad" y "libertad".
Los historiadores burgueses del movimiento obrero siempre se encuentran prestos
a mezclar el anarco-comunismo con teorías individualistas e idealistas,
y son, en gran medida, responsables de esta confusión. Ellos son quienes
han intentado enlazar a Stirner con Bakunin. Por el olvido de las condiciones de nacimiento
del anarquismo, ha sido a veces reducido a una suerte de ultraliberalismo y
despojado de su carácter materialista, histórico y revolucionario.
De cualquier modo, incluso si las revueltas
previas al siglo XIX y las ideas de ciertos pensadores sobre la relación
entre los individuos y los grupos humanos prepararon el camino al anarquismo,
no había ningún anarquismo o doctrina tal, hasta Bakunin. Los trabajos de Godwin, por ejemplo, expresan
la existencia de una sociedad de clases muy bien, aunque sea de una forma un
tanto confusa e idealista. Y la alienación del individuo por el grupo,
la familia, la religión, el Estado, la moral, etc... que es, ciertamente,
de naturaleza social, es por cierto, expresión de una sociedad dividida
en clases o castas. Puede decirse que las actitudes, ideas y formas
de actuar de la gente que podríamos llamar rebeldes, no conformistas
o anarquistas en el vago sentido del término, siempre han existido. Pero la formulación coherente de la teoría
comunista anárquica data hacia fines del siglo XIX y continua cada día,
perfeccionándose y volviéndose más precisa. Así es que el anarquismo no puede ser
asimilado como una filosofía o como una ética abstracta e individualista.
Nació dentro de lo social, y tendrá
que esperar por un período histórico dado y por un estado de antagonismo
de clases dado, para que las aspiraciones del comunismo anárquico puedan
mostrarse claramente ante el fenómeno o rebelión, para así
resultar en una concepción revolucionaria completa y coherente. Ya que el anarquismo no es una filosofía
o ética abstracta, no puede estar arraigado en la persona abstracta,
en la persona en general. Para el anarquismo no existe el ser humano así
como así, en nuestras sociedades: está la persona explotada de
las clases desposeídas y está la persona de los grupos privilegiados,
de la clase dominante. Hablar de la persona es caer en el error o sofisma de
los liberales cuando hablan del "ciudadano" sin considerar la condición
social o económica de los ciudadanos. Y hablar de la persona en general,
a la vez que negando el hecho de que existen clases y de que existe la lucha
de clases, mientras nos autocomplacemos en vacías declaraciones retóricas
sobre Libertad y Justicia- en un sentido general y con mayúsculas- es
aceptar que todos los filósofos burgueses que se muestran como liberales,
pero que son de hecho conservadores o reaccionarios, infiltren el anarquismo,
para pervertirlo en un humanitarismo vago, para castrar la doctrina, su origen
y sus militantes. Hubo una época, y para ser honestos, éste es
aún el caso entre determinados grupos en ciertos países, que el
anarquismo degeneró en un absoluto pacifismo de llorones o en una suerte
de cristianismo sentimental. Debe reaccionar en contra de esto, y es ahora que
el anarquismo está atacando al viejo mundo con algo más que pensamientos
etéreos. Es a los expoliados, los explotados, el proletariado,
los obreros y campesinos, que el anarquismo en tanto doctrina social y método
revolucionario, habla- pues sólo la clase explotada, como fuerza social,
puede hacer la revolución. ¿Nos referimos con esto a que la clase
trabajadora constituye una clase mesiánica, que los trabajadores tienen
una providencial clarividencia, todo virtud y ningún defecto? Esto sería
caer en la idolatría al obrero, en una nueva forma de metafísica. Pero la clase que es explotada, alienada, gobernada
y defraudada, el proletariado- tomado en el amplio sentido y compuesto tanto
por la clase obrera propiamente tal (compuesta por trabajadores manuales que
tienen cierta psicología común, una cierta forma de ser y de pensar)
y otros asalariados, tales como trabajadores de escritorio; o expuesto de otro
modo, la masa de individuos cuya única función en la producción
y en el orden político es recibir órdenes y verse despojados de
todo control- sólo ésta clase puede derrocar al poder y a la explotación,
dada su posición económica y social. Sólo los productores
pueden implementar el control obrero y ¿qué sería la revolución,
sino el paso del control a todos los productores?. La clase proletaria es, por consiguiente, la
clase revolucionaria por sobre todas, pues es quien puede implementar una revolución
social y no sólo política- al liberarse a sí, libera a
toda la Humanidad; al romper con el poder de la clase privilegiada, produce
la abolición de las clases.. Ciertamente, hoy en día no existen barreras
precisas entre las clases. Es durante varios episodios en la lucha de clases
que esta división ocurre. No hay divisiones precisas, pero hay dos polos-
proletariado y burguesía (capitalistas, burócratas, etc...); las
clases medias se fraccionan en períodos de crisis y se mueven hacia un
polo u otro; son incapaces de proponer una solución por sí mismas,
pues carecen tanto de las características revolucionarias del proletariado,
como del control de la sociedad contemporánea , como la burguesía
propiamente tal. En las huelgas, por ejemplo, puede verse una sección
de los técnicos (especialmente aquellos que son especialistas, aquellos
de los departamentos de investigaciones, por ejemplo) unirse a la clase obrera,
mientras que otra sección (técnicos de altas posiciones en la
planta y la mayoría de los supervisores) se aleja de la clase obrera,
al menos, por un tiempo. La práctica de los gremios siempre ha confiado
en la prueba y el error, en el pragmatismo, sindicalizando ciertos sectores
y no otros, de acuerdo al rol y ocupación. De cualquier modo, es la ocupación
y actitud lo que distingue a una clase, más que el salario. Así, está el proletariado. Aquí
está su más determinada, su más activa parte, la clase
obrera propiamente definida. Hay aún algo más amplio que el proletariado
y que incluye otros estratos sociales que deben ser incorporados a la acción:
esto es la masa del pueblo, que comprende pequeños campesinos, artesanos
pobres y a otros como el proletariado. No es cuestión de caer en una mística
proletaria, sino que la apreciación de este hecho específico:
el proletariado, aunque lento para concientizarse y a pesar de sus retrocesos
y derrotas, es, en última instancia, el único creador real de
la revolución. Bakunin: "Comprendan que desde que el proletariado,
el trabajador manual, el trabajador común, es el representante histórico
del último sistema de esclavitud en la Tierra, su emancipación
es la emancipación de todos, su triunfo el triunfo final de la Humanidad..."
Ciertamente ocurre que gentes pertenecientes
a los grupos sociales privilegiados, quiebran con su clase, y con su ideología
y con sus ventajas, y se adhieren al anarquismo. Su contribución es considerable,
pero en cierto sentido ésta gente se convierte en proletarios. Para Bakunin nuevamente, los socialistas revolucionarios,
estos son los anarquistas, se dirigen a "las clases laboriosas tanto en
la ciudad como en el campo, incluyendo a todo aquel de buena voluntad de las
clases superiores que, haciendo un claro quiebre con su pasado, se les una sin
reservas y aceptando por completo su programa". Pero a raíz de esto, no puede decirse
que el anarquismo hable a la persona en abstracto, a la persona en general,
sin considerar su status social. Privar al anarquismo de su carácter de
clase, sería condenarlo al amorfismo, a un vacío de contenido,
transformándolo en un pasatiempo filosófico inconsistente, una
curiosidad para la burguesía intelectual, un objeto de simpatía
para gente deseosa de tener un ideal, un tema para discusión académica. Concluimos: el Anarquismo no es una filosofía
del individuo o del ser humano en un sentido general. Anarquismo es, si se quiere,
una filosofía o ética, pero en un sentido muy específico,
muy concreto. Es tal por los deseos que representa, por las metas que fija:
como dice Bakunin- "su triunfo (del proletariado) es el triunfo final de
la Humanidad..." El proletariado, clase basada en origen, es
sólo en sus fines que es universalmente humana, o si se prefiere, humanista.
Es una doctrina socialista, o para ser más
precisos, el único socialismo o comunismo auténticos, la única
teoría y método capaz de lograr una sociedad sin castas ni clases,
de implementar la libertad y la igualdad. El anarquismo socialista o comunismo
anárquico, o también comunismo libertario, es una doctrina de
revolución social la cual se dirige al proletariado, cuyos deseos representa,
cuya verdadera ideología demuestra- una ideología de la cual el
proletariado se concientiza mediante sus propias experiencias. EL PROBLEMA DEL PROGRAMA Surge una pregunta: ¿Puede el programa
no ser una síntesis, tomando en cuenta los puntos comunes a gente que
comparte una misma idea, o más específicamente, la misma o casi
la misma consigna? Eso sería buscar una unidad artificial donde evitar
los conflictos, sosteniendo la mayor parte del tiempo algo que no es realmente
importante: se encontraría una plataforma común, pero prácticamente
vacía. Éste experimento ha sido intentado varias veces, y en lugar
de una "síntesis"- uniones, coaliciones, alianzas y entendimiento-
se ha hallado inefectividad y una rápida vuelta al conflicto: como la
realidad entrega problemas para los cuales cada cual ofrecía soluciones
diferentes y hasta opuestas, las viejas pugnas reaparecían y el vacío,
la inutilidad del pseudo-programa compartido- que podría ser tan sólo
un rechazo a la acción- quedaba en clara evidencia. Y aparte, la mismísima idea de crear
un programa de parche, por fijación en pequeños puntos en común,
supone que todos los puntos de vista propuestos son correctos, y que un programa
puede sólo surgir de la mente de las personas, así en abstracto. Ahora, un programa revolucionario, el programa
anarquista, no puede ser creado por un grupúsculo para luego imponerse
a las masas. Es lo opuesto lo que debe ocurrir: el programa de la vanguardia
revolucionaria, de la minoría activa, puede tan sólo ser expresión-
concisa y poderosa, clara tan consciente como simple- de los deseos de las masas
explotadas llamadas a hacer la Revolución. En otras palabras: la clase
antes que el partido. El programa debe ser determinado por el estudio,
la prueba y la tradición de lo que constantemente es buscado por las
masas. Así, en el trabajo del programa debe prevalecer un cierto empirismo,
uno que rehuya del dogmatismo y que no sea un sustituto a un plan trazado por
un pequeño grupo de revolucionarios, y que se demuestre en el pensamiento
y accionar de las masas. En este sentido, cuando el programa haya sido trabajado
y conocido por las masas, puede sólo aumentar su conciencia. Finalmente,
el programa definido de esta manera, puede ser modificado como análisis
de la situación y las tendencias en los progresos de las masas, y puede
ser reformulado en términos más claros y precisos. Es en este sentido en que el programa no es
un conjunto de aspectos secundarios que agrupan (o frecuentemente, que no dividen)
a gene que piensa semejante, sino que es un corpus de análisis y propuestas
que es sólo adoptado por quienes creen en él y deciden difundir
éste trabajo y transformarlo en realidad. Pero, pueden decir, ésta plataforma tendrá
que ser trabajada, trazada por algún individuo o grupo. Por supuesto,
pero desde que ésta no es producto de ningún programa añejo,
sino que del programa del anarquismo social, la única propuesta que será
aceptada, será aquella en concordancia con los intereses, aspiraciones,
pensamientos y habilidad revolucionaria de las clases expoliadas. Aquí
se puede hablar con propiedad de una síntesis, pues no es en absoluto
cuestión de descartar asuntos importantes por no causar división-
es un asunto de combinar propuestas que puedan ser unidas en puntos esenciales
en un nuevo texto compartido. Es rol de los centros de estudio, asambleas y
conferencias revolucionarias el identificar un programa,, luego volver luego
a reunirse y fundar una organización con base en éste programa. El drama es que muchas organizaciones reclaman
ser verdaderas representantes de la clase trabajadora- organizaciones socialistas
reformistas y comunistas autoritarias, tanto como organizaciones anarquistas.
Sólo la experiencia puede asentar la materia, puede definir de forma
concluyente cual es la correcta. No hay revolución posible, a menos que
la masa de gente que la va a hacer, se reúna en la base de una cierta
unidad ideológica, a menos que actúen con la misma lógica.
. Esto significa para nosotros que, a través de su propia experiencia,
las masas encontrarán el camino hacia el comunismo libertario. Esto también
significa que la doctrina anarquista no se haya completa hasta que sus enfoques
detallados y aplicaciones no se preocupen y se creen continuamente, y se completen
a sí mismos a la luz de los eventos históricos. De intentos parciales como la Comuna de París,
la Revolución popular de Rusia en 1917, los Makhnovistas, los logros
en España, huelgas, al hecho de que la clase obrera esté experimentando
la dura realidad del socialismo de Estado, total o parcial (de la URSS a las
nacionalizaciones y a la traición de los partidos políticos del
Oeste)- de todo esto, parece posible establecer que el programa anarquista,
con todas sus modificaciones, está abierto a representar la dirección
en que se revelará la unidad ideológica de las masas. Por el momento, contentémonos con resumir
éste programa en: sociedad sin clases y sin Estado. RELACIÓN ENTRE LAS MASAS Y LA
VANGUARDIA REVOLUCIONARIA 1- LA NECESIDAD DE LA
VANGUARDIA Es cierto que la historia nos enseña
determinados eventos que pueden ser mirados como avances espontáneos
de las masas, y estos eventos son valiosísimos, pues muestran las habilidades
y recursos de las masas. Pero eso no nos lleva a un concepto generalizador de
la espontaneidad- eso sería fatalista. Tal mito, lleva al populismo demagógico
y a la justificación de la rebelión sin principios; puede ser
reaccionario y terminar en un compromiso y políticas al estilo "espera
y ve qué pasa". En oposición a esto, encontramos una
idea puramente voluntarista que entrega la iniciativa revolucionaria sólo
a la organización de vanguardia. Tal idea lleva a una evaluación
pesimista del rol de las masas, a un resentimiento aristocrático por
su habilidad política para velar por la dirección de la actividad
revolucionaria, y por ende, a la derrota. Esta idea contiene, de hecho, el germen
de la de la contrarrevolución estatista y burocrática. Cercana a la idea de la espontaneidad, vemos
una teoría acorde a la cual la organización de masas, sindicatos
por ejemplo, no sólo son autosuficientes, sino que suficientes para todo.
Esta idea que se llama a sí totalmente anti-política, es de hecho
una concepción economicista que es frecuentemente expresado como "sindicalismo
puro". Pero debemos apuntar que, si la teoría quiere sostenerse
bien, entonces sus partidarios deben abstenerse de la formulación de
cualquier programa, de cualquier afirmación definitiva. De otro modo,
estarían constituyendo una organización que sería ideológica,
por dónde se la mire, o formando un liderazgo que sancione a una orientación
dada. Así que esta teoría sólo es coherente si se limita
a una comprensión de la problemática social que sea neutral socialmente,
al empirismo. Igualmente alejado del espontaneísmo,
del empirismo y voluntarismo, recalcamos la necesidad de una organización
revolucionaria anarquista específica, entendida como la vanguardia conciente
y activa del pueblo. 2- LA NATURALEZA DEL
ROL DE LA VANGUARDIA REVOLUCIONARIA La vanguardia debe ponerse a sí misma
la tarea de desarrollar la responsabilidad política directa de las masas,
debe apuntar a incrementar la habilidad de las masas para organizarse a sí
mismas. Por esto, el concepto de liderazgo es natural y aumenta la consciencia.
Del mismo modo, los militantes mejor preparados y más maduros al interior
de la organización, tienen el rol de guiar y de educar a los otros miembros,
para que todos queden bien informados y alertas, tanto en el terreno teórico
como práctico, para que todos puedan ser protagonistas a su turno. La minoría organizada es la vanguardia
de un ejército mayor y toma su razón de ser de ese ejército-
las masas. Si la minoría activa, la vanguardia, se aparta de las masas,
entonces no puede seguir cumpliendo con sus funciones propias y se transforma
en una pandilla o en una tribu. Como análisis final, la vanguardia revolucionaria
sólo puede ser sirviente de los oprimidos. Tiene enormes responsabilidades,
pero ningún privilegio. Otro aspecto del carácter de la organización
revolucionaria, es su permanencia: hay épocas en las que encarna y expresa
a una mayoría, quienes se reconocen a cambio en la minoría activa,
pero hay también períodos de retroceso en los cuales la minoría
revolucionaria no es más que una embarcación en la tormenta. Entonces,
debe mantenerse, para rápidamente volver a ganar su audiencia- las masas-
tan luego como hallan circunstancias más favorables, de nuevo. Aún
cuando esté aislada y apartada de sus bases populares, actúa de
acuerdo a la constante de los deseos populares, manteniendo su programa pese
a todas las dificultades. Puede ser, incluso, llevada a ciertos actos aislados,
con intención de despertar a las masas (actos de violencia en contra
de objetivos específicos, insurrecciones). La dificultad es, luego, el
evitar ser apartados de la realidad y convertirse en una secta o en un reducto
autoritario de liderazgo a lo militar- evitar consumirse mientras se vive de
sueños o tratando de actuar sin ser comprendido, llevado o seguido por
la masa del pueblo. Para prevenir tal degeneración, la minoría
debe mantenerse en contacto con eventos y con el medio de los explotados- debe
observar las más pequeñas reacciones, las más pequeñas
revueltas o logros, estudiar la sociedad contemporánea en sus más
mínimos detalles, sus contradicciones, debilidades y posibilidades de
cambio. En este sentido, desde que la minoría toma parte en todas las
formas de resistencia y de acción, (que pueden ir desde las demandas
al sabotaje, de la resistencia secreta a la revuelta abierta) mantiene la chance
de guiar y desarrollar aún las más pequeñas revueltas. Esforzándose en mantener, o en adquirir,
una visión general amplia de los eventos sociales y de su desenvolvimiento,
adaptando sus tácticas a las condiciones del día, estando en guardia-
es en éste sentido que la minoría se mantiene fiel a su misión
y evita los riesgos de llegar después de los eventos, de convertirse
en un mero espectáculo por fuera y ajeno al proletariado, de ser dejado
de lado por éste. (La Minoría) evita el confundir cálculos
abstractos y esquemas con los auténticos deseos del proletariado. Ésta
se aferra a su programa pero le adapta y le corrige de sus errores a la luz
de los eventos. Sean cuales sean las circunstancias, la minoría
nunca debe olvidar que su objetivo final es desaparecer al volverse idéntica
a las masas al alcanzar su más alto nivel de consciencia en lograr la
Revolución. 3- EN QUÉ FORMAS
PUEDE LA VANGUARDIA REVOLUCIONARIA JUGAR SU ROL Son generalmente de carácter económico
y basadas en la solidaridad social de sus miembros, pero pueden tener múltiples
funciones- defensa (resistencia, ayuda mutua) educación (entrenando para
el autogobierno) agravios (demandas a un nivel táctico, expropiación
a uno estratégico) y administración. Estas organizaciones- sindicatos,
comités obreros de lucha y otros- aunque tengan sólo una de éstas
funciones posibles, ofrecen una oportunidad directa de trabajo con las masas.
Y también como las estructuras económicas,
existen muchas organizaciones populares a través de las cuales la organización
específica puede conectarse con las masas. Estas son, por ejemplo, asociaciones de bienestar
y cultura, en las cuales la organización específica puede encontrar
energía, consejo y experiencias. Aquí puede expandir su influencia
llevando a cabo su orientación y luchando contra los intentos del Estado
y de los políticos de ganar la hegemonía y el control: luchando
por la defensa de estas organizaciones para que puedan mantener su carácter
propio y convertirse en centros de autogobierno y de movilización revolucionaria,
semillas de la nueva sociedad (pues los elementos de la sociedad del mañana
ya existen en la de hoy). Al interior de todas éstas organizaciones
de masas, sociales y económicas, la influencia debe ser ejercida y fortalecida
no a través de un sistema de decisiones externas, sino que a través
de la presencia activa y coordinada de los militantes anarquistas revolucionarios
en ellas- y en los cargos en los cuales se desempeñen acorde a sus habilidades
y con su actitud. Debe remarcarse que los militantes no deben estancarse en
deberes absorventes aunque puramente administrativos, si estos no les dejan
ni el tiempo ni las oportunidades para ejercer una influencia real. Los oponentes
políticos a menudo tratan de hacer "prisioneros" en este sentido
a los militantes revolucionarios. Este trabajo de "infiltración"
como cierta gente le llama, debe tender a transformar la organización
específica de minoritaria a mayoritaria- al menos, desde el punto de
vista de la influencia. Debe también evitarse cualquier monopolización,
que podría concluir en tener todas las tareas- incluso las de la organización
específica- a cargo de la organización de masas, o de lo contrario,
podría asignar el liderazgo de la asociación de masas sólo
a los miembros de la organización específica, barriendo con todas
las otras opiniones. Aquí debe esclarecerse que la organización
específica debe promover y defender, no sólo una estructura democrática
y federativa e igual forma de trabajo en las organizaciones de masas, sino además
una estructura abierta- esto es, una que haga el acceso fácil a elementos
aún no organizados, a fin que la organización de masas pueda ganar
nuevas fuerzas sociales, ser más representativa y capaz de dar a la organización
específica el contacto más cercano posible con la gente. PRINCIPIOS INTERNOS DE
LA ORGANIZACIÓN O PARTIDO REVOLUCIONARIO 1. UNIDAD IDEOLÓGICA. Tal cual las razones que encontramos en nuestro
análisis sobre el problema del programa, tal cual las profundas razones
ideológicas concernientes a la naturaleza de tal programa, hay razones
prácticas que demandan que una organización genuina se base en
la unidad ideológica. La expresión de ésta ideología
única y compartida puede ser producto de una síntesis- pero sólo
en el sentido de la búsqueda de una expresión única de
ideas básicamente similares con un significado esencial común. La unidad ideológica se establece por
un programa el cual vemos por lo pronto (y que definiremos luego) como: un programa
comunista libertario que exprese los deseos generales de las masas explotadas.
Debemos nuevamente clarificar que la organización específica no
es una unión o contrato comprendido entre individuos con sus propias
convicciones ideológicas artificiales. Nace y se desarrolla de un modo
orgánico, natural, porque corresponde a una necesidad real. Su desarrollo
descansa en un cierto número de ideas las cuales no son creadas todas
de un tiro, descuidando los profundos deseos de los explotados. Así,
la organización tiene una base de clase pese a que acepte a gente que
originalmente sea de las clases privilegiadas y sean, de cierto modo, rechazados
por ellas. 2. UNIDAD TÁCTICA, UNA FORMA
COLECTIVA DE ACTUAR Es aquí cuando llegamos al problema del
desarrollo de las tácticas. Hasta donde corresponde a la ideología
- el programa básico, los principios si se quiere- no hay problema: son
reconocidos por todos en la organización. Si hay alguna diferencia de
opinión en materias esenciales, hay una división, y un recién
llegado a la organización acepta estos principios básicos, los
cuales sólo pueden ser modificados por acuerdo unánime o pagando
el costo de la división. Es otro problema la cuestión de las tácticas.
Debe buscarse la unanimidad, pero hasta el punto donde el reunirse no signifique
el estar de acuerdo en no decidir nada, que deje a la organización como
un cascarón vacío, drenada de substancia (que es de uso si es
que el propósito exacto de la organización es el coordinar fuerzas
hacia una nueva meta común.) Entonces, cuando todos los argumentos para
las diferentes propuestas han sido hechos, cuando la discusión no puede
continuar siendo fructífera, cuando las opiniones similares que concordaban
en principio se han fusionado y aún queda una oposición irreductible
entre las tácticas propuestas, entonces la organización debe encontrar
una salida. Y para esto, sólo hay cuatro posibilidades: a- No decidir nada, rechazar la acción,
perdiendo la organización, así, toda razón para existir. b- Aceptar las diferencias tácticas y
dejar a cada cual con su propia postura. La organización puede aceptar
esto en ciertos casos, en ciertos puntos que no sean de crucial importancia.
c- Consultar a la organización a través
del voto, el cual permite a la mayoría imponerse; la minoría acepta
el dejar sus ideas en tanto esto concierna a la actividad pública, peor
manteniendo el derecho a desarrollar sus argumentos en el seno de la organización
-juzgando que si sus opiniones están más acorde con la realidad
que la visión de la mayoría, entonces, eventualmente prevalecerán
por la fuerza de los eventos. En ocasiones, la carencia de objetividad de este
proceso ha sido evocada, que los números no necesariamente indican la
verdad, pero es lo único posible. No es, en ningún modo, coercitivo,
pues sólo se aplica si los miembros de la organización lo aceptan
como regla y porue la minoría la acepta como necesaria, lo cual permite
que las propuestas tácticas aceptadas sean puestas a prueba. d- Cuando ningún acuerdo entre la mayoría
y la minoría se muestre posible en algún asunto crucial, el cual
demande que la organización tome posiciones, hay, natural e inevitablemente,
un fraccionamiento. En todos los casos, la meta es la unidad táctica,
y si no se intenta alcanzar esto, entonces las discusiones no son efectivas
y las confrontaciones, infructuosas. Es por esto que la primera solución
posible -a- no decidir nada- ha de ser rechazada en cualquier caso, y la segunda
-b- el permitir muchas tácticas diferentes- puede sólo ser una
opción excepcional. De seguro, es sólo en los encuentros,
en donde toda la organización está representada (conferencias,
congresos, etc...), en los cuales se puede decidir la línea táctica
a seguir. 3-ACCIÓN COLECTIVA Y DISCIPLINA Por supuesto, los militantes y los diferentes
actores de la organización pueden tomar iniciativas, pero siempre y cuando
no contradigan los acuerdos y arreglos hechos por los organismos apropiados:
esto es, si las iniciativas son de hecho, las aplicaciones de las decisiones
colectivas. Pero cuando las actividades particulares envuelven a la organización
completamente, cada miembro debe consultar a la organización a través
de la coordinación con sus órganos respectivos. Entonces, la acción es colectiva y no
es acción decidida personalmente por militantes por separado. Cada miembro toma parte de las actividades de
la organización, en el mismo sentido en que la organización es
responsable por la actividad revolucionaria y política de cada uno de
sus miembros, desde que estos no actúan en dominios políticos
sin consultar a la organización. 4-FEDERACIÓN O DEMOCRACIA INTERNA Cuando el federalismo reúne a grupos
basados en intereses materiales, descansa sobre el acuerdo, y las bases para
la unidad pueden ser a veces débiles. Este es el caso en ciertos sectores
activistas. Pero en la organización revolucionaria anarquista, donde
la cuestión es un programa que represente los deseos generales de las
masas, la base para el agrupamiento (los principios, el programa), es más
importante que cualquier diferencia y la unidad es muy fuerte: más que
un pacto o contrato, aquí debiésemos hablar de una unidad funcional,
orgánica, natural. El federalismo no debe ser comprendido como
el derecho a figurar tus caprichos personales sin considerar las obligaciones
hacia la organización de que formas parte. Significa el entendimiento alcanzado entre miembros
y grupos con vista a un trabajo común hacia un objetivo compartido -pero
una unión de libre entendimiento, de consideración. Tal entendimiento implica, por una parte, que
quienes le comparten, cumplan cabalmente con los deberes que han aceptado, y
que concuerden con las decisiones colectivas; implica, por otra parte, que los
cuerpos coordinadores y ejecutivos sean designados y controlados por toda la
organización, en sus asambleas y congresos, y que sus obligaciones y
prerrogativas sean establecidas de forma precisa. Así tenemos que sobre
las siguientes bases, puede existir una organización anarquista efectiva:
- Unidad Ideológica - Unidad Táctica - Acción Colectiva y Disciplina - Federalismo EL PROGRAMA COMUNISTA LIBERTARIO 1-ASPECTOS DE LA DOMINACIÓN BURGUESA
-CAPITALISMO Y ESTADO Antes de mostrar los fines y soluciones del
comunismo libertario, debemos examinar a qué clase de enemigo nos vemos
enfrentados. De lo que podemos saber de la historia humana,
vemos que siempre, desde que las sociedades humanas se vieron divididas en clases
(y especialmente, desde la división del trabajo social), han habido conflictos
entre las clases sociales y, desde las primeras demandas y revueltas, cual si
fuese una cadena de luchas por una vida mejor y una sociedad más justa. El análisis anarquista considera que
la sociedad moderna, como todas aquellas anteriores, no es una unidad única,
está dividida en dos polos muy diferentes, tan diferentes en su situación
como en su función social: el proletariado (en el amplio sentido de la
palabra) y la burguesía. Además de esto, se encuentra el hecho
de la lucha de clases cuyo carácter puede variar -a veces compleja o
imperceptible, a veces abierta, rápida y fácil de ver. Esta lucha es, con bastante frecuencia, enmascarada
por choques entre intereses secundarios, conflictos entre grupos de una misma
clase, eventos históricos complejos que a primera vista no tienen ninguna
conexión directa con la existencia de clases y su rivalidad. Básicamente,
esta lucha está siempre dirigida hacia la transformación de la
sociedad contemporánea en una sociedad que respondiera a las necesidades,
deseos y sentido de justicia de los oprimidos y de ésta forma, en una
sociedad sin clases, liberando a toda la Humanidad. La estructura de cualquier sociedad siempre
expresa en sus leyes, moral y cultura las respectivas posiciones de las clases
sociales- algunas explotadas y esclavizadas, otras ostentando la propiedad y
la autoridad. En la sociedad moderna, la economía,
la política, la ley, la moral y la cultura descansan sobre la existencia
de los privilegios y monopolios de una clase y en la violencia organizada por
ésta clase para mantener su supremacía. CAPITALISMO El análisis del nacimiento, desarrollo
y evolución del capitalismo, fue el trabajo del movimiento de teóricos
socialistas a comienzos del siglo XIX (Marx y Engels no hicieron más
que sistematizarlo), pero éste análisis entrega una pobre estimación
del fenómeno general de la opresión de una clase por otra, y de
su origen. No se ha puesto en debate si es la autoridad
la que precede a la propiedad, o viceversa. En el presente estado de la Sociología,
no se nos es permitido el hacer afirmaciones absolutas al respecto, pero parece
claro que los poderes económicos, políticos, religiosos y morales
han estado íntimamente ligados desde el mismísimo comienzo. De
cualquier modo, el rol del poder político no puede limitarse a ser un
mero instrumento de los poderes económicos. En este sentido, el análisis
del fenómeno del capitalismo no se acompañó de un adecuado
análisis del fenómeno del Estado, porque la gente se concentraba
en una muy limitada parte de la historia y sólo los teórico anarquistas,
especialmente Bakunin y Kropotkin, acertaron en darle plena importancia al fenómeno,
el cual frecuentemente se veía limitado al Estado en el período
de surgimiento del capitalismo. Hoy, la evolución del capitalismo, pasando
del capitalismo clásico al capitalismo de monopolio, luego al dirigido
y al capitalismo de Estado, está haciendo surgir nuevas formas sociales
de las cuales los análisis sucintos del Estado no pueden rendir cuenta. ¿QUÉ ES EL CAPITALISMO? b- En la sociedad capitalista, todos los bienes-
incluido el poder del trabajo asalariado- son comodidades. c- El amor supremo del capitalismo, el motivo
para su producción de bienes, no son las necesidades de la gente, sino
que el incremento de la ganancia, esto es el excedente producido por los trabajadores,
el extra de lo que es en absoluto necesario para que ellos permanezcan con vida.
Este excedente recibe, además, el nombre de plusvalía. d- El incremento de la productividad del trabajo
no es seguido por la valorización del Capital, el cual es limitado (bajo-consumo).
Esta contradicción, la cual se expresa en la "tendencia a caer bajo
la tasa de ganancia", crea crisis periódicas que llevan a los dueños
del Capital a toda clase de medidas: recortes en la producción, destrucción
de productos, desempleo, guerras y así otras. - El capitalismo ha evolucionado: 1- Era Pre-capitalista: desde fines
de la Edad Media, los mercaderes y banqueros burgueses, se desarrollan en el
seno de la economía feudal. 2- Capitalismo clásico, liberal
o privado: individualismo de los dueños del capital, competencia y expansión
(luego de la temprana acumulación de capital, por la usura, el pillaje,
ruina de la población campesina, etc... el capitalismo que se había
establecido en la Europa del Oeste, tenía un mundo que conquistar, enormes
fuentes de riquezas y mercados que se abrían vastos). Las revoluciones burguesas, que se deshacían
de las limitaciones feudales, ayudaron al desarrollo del nuevo sistema. Eran la industrialización y el progreso
técnico las bases para la existencia del modo de producción capitalista
y para la transición de la burguesía mercantil de los siglos XV,
XVI y XVII a la burguesía capitalista industrial. Continuó su
desarrollo. A través de éste período
las crisis no eran frecuentes ni eran muy serias. El Estado juega un rol de
soporte, mientras la competencia elimina al débil- es el juego libre
del sistema. Es el tiempo del gas y del carbón en la esfera técnica;
de la propiedad privada, el patrón individual, competencia y el libre
intercambio en la economía; parlamentarismo en la política; total
explotación y la más penosa pobreza de los asalariados en lo social.
3- Capitalismo de monopolio o imperialismo:
Aumenta la productividad, pero los mercados se estrechan o no se incrementan
al ritmo previo. Caída en la tasa de ganancia del Capital sobre acumulado. Acuerdos (trusts, carteles, etc...) reemplazan
a la competencia, compañías de asociados reemplazan al patrón
individual, interviene el proteccionismo, la exportación de Capital va
conjunta a las comodidades, los créditos financieros juegan un rol mayor,
la fusión del Capital banquero con el Capital industrial crean el capital
financiero, el cual avasalla al Estado y requiere de su intervención. Es el tiempo del petróleo y de la electricidad
en la esfera técnica; de los acuerdos, proteccionismo, la sobreacumulación
del Capital y la tendencia a caer bajo la tasa de ganancia, de las crisis en
la economía; de las guerras, del imperialismo y del crecimiento del Estado
en lo político. Las guerras son esenciales si las crisis se aproximan-
la destrucción libera mercados. En la esfera social: pobreza de la clase
obrera, pero una legislación social que limita ciertos aspectos de la
explotación. 4- Capitalismo de Estado: Todo lo que caracterizaba
la fase previa se acentúa. Las guerras ya no son suficiente para superar
una crisis. Una permanente guerra es necesaria para la economía, para
investir de tremendas cantidades de Capital a las industrias de armamento, a
la vez que no se aporta nada a un mercado ya congestionado, saturado de bienes;
una ganancia considerable se logra en el orden Estatal. Este período se caracteriza por la apropiación
del Estado de las más importantes áreas de la economía,
del mercado laboral. El Estado se transforma en el capitalismo- cliente,
proveedor e inspector del trabajo y de la fuerza laboral- y se asegura a sí
de todo incremento en el control de la planificación, cultura y demases.
Se desarrolla la burocracia, se imponen al trabajo la disciplina y la regulación. La explotación y la clase asalariada
se mantienen, así como los rasgos esenciales del capitalismo, pero con
la aparición de formas socializadoras (regulaciones, seguridad social,
pensiones de jubilación) se marca una mayor esclavitud del proletariado. El capitalismo de Estado tiene múltiples
formas: El nacionalsocialismo alemán, Nacionalsocialismo Stalinista,
un creciente control estatal en las "democracias", las cuales aparecen
en una forma comparativamente restringida (debido a que aún hay una vasta
reserva de plusvalía de las colonias). Tanto en lo político como
en lo económico, éste período tiende a adoptar una forma
totalitaria. Así, el estatismo se revela simultáneamente
en forma política, económica y cultural: Finanza estatal, guerra
económica, grandes obras públicas, trabajo con conscriptos, campos
de concentración, movimientos forzados de población, ideologías
que justifican el orden totalitario de las cosas (por ejemplo, una versión
falseada de la ideología Marxista-Leninista en la URSS, de la raza en
el Nacionalsocialismo de Hitler, de la Roma Antigua en el Fascismo de Mussolini,
etc...) EL ESTADO Un examen a las formas del Estado previo al
surgimiento del capitalismo, tanto como de las formas del Estado hoy en día,
nos lleva a ver al Estado como algo más importante que sólo un
instrumento. El Medieval, el Estado de las monarquías absolutas en Europa,
el Estado de los faraones, etc... eran realidades en su propio derecho , constituían
la clase estatal dominante. Y el Estado de la fase imperialista del capitalismo,
El Estado de hoy en día, tiende a dejar de ser "superestructura"
para convertirse en "estructura". Para las ideologías burguesas, el Estado
es el órgano regulador de la sociedad moderna. Esto es verdad, pero para
una forma social que esclaviza a la mayoría en pos de una minoría.
Luego, es la violencia organizada de la burguesía en contra de los trabajadores,
es un instrumento de la clase dominante. Pero al mismo tiempo, éste aspecto
instrumental está tendiendo a adquirir un carácter funcional,
transformándose a sí en clase dominante organizada. Está
tendiendo a superar los conflictos entre los grupos dominantes en política
y economía. Está tendiendo a fusionar las fuerzas que retienen
los poderes políticos y económicos, los diferentes sectores de
la burguesía, en un único bloque, tanto para incrementar su capacidad
de represión interna, como para sumar su fuerza expansiva hacia fuera.
Se mueve hacia la unidad de lo político y lo económico, extendiendo
su hegemonía sobre todas las actividades, integrando a los sindicatos,
etc... transformando al trabajador asalariado, en su acepción que le
es propia, en un siervo moderno, completamente esclavizado, pero con un mínimo
de beneficios (permisos, seguridad social, etc...) No es más un instrumento,
sino que un poder en sí. En esta fase, en la cual se encuentran todos
los países, aún los EEUU, que fue intentada por el nazismo y casi
perfectamente lograda por la URSS, uno debe preguntarse si es que es aún
correcto el hablar de capitalismo: quizás este nivel de desarrollo de
la fase imperialista del capitalismo debiera ser visto como una nueva forma
de sociedad de explotación, ya algo distinta al capitalismo. La diferencia,
luego, no debiera ser más cuantitativa, sino que cualitativa: no debiera
ser más una cuestión de grado en la evolución del capitalismo,
sino que de algo más, algo realmente nuevo y diferente. Pero esto es,
primordialmente, un asunto de apreciación, de terminología, lo
cual podría parecer prematuro y sin una real importancia por lo pronto. Es suficiente para nosotros el expresar como
sigue, la forma de explotación y esclavitud hacia la cual la sociedad
burguesa tiende: El Estado como aparato de clase y como organización
de clase, simultáneamente instrumental y funcional, superestructura y
estructura, está tendiendo a unificar todos los poderes, toda forma de
dominación de la burguesía sobre el proletariado. 2-LAS CUALIDADES DEL COMUNISMO LIBERTARIO Comunismo: de la fase inferior a la fase superior
o el completo comunismo. No se podría definir la sociedad comunista
mejor que repitiendo la vieja fórmula "De cada cual según
sus capacidades, a cada cual según sus necesidades". Primero, se afirma con esto la total subordinación
del factor económico a las necesidades del desarrollo humano en la abundancia
de bienes, al reducción del trabajo social, y que cada persona tome parte
en éste según sus propias fuerzas, sus reales habilidades. Así
es que la fórmula expresa la posibilidad del desarrollo cabal d la gente. Segundo, ésta fórmula implica
la desaparición de las clases y la propiedad y uso colectivo de los medios
de producción, pues sólo tal uso por la comunidad, puede permitir
la distribución de acuerdo a las necesidades. Pero el comunismo completo de la fórmula
"a cada cual acorde a sus necesidades" presupone no sólo una
propiedad colectiva (administrada por consejos obreros o "sindicatos",
o "comunas") sino que igualmente un extendido crecimiento en la producción,
abundancia de hecho. Ahora, es cosa segura que cuando la Revolución llegue,
las condiciones no permitan esta fase superior del comunismo: la situación
de escasez significa la persistencia de lo económico por sobre lo humano,
y de tal modo, un cierto límite. Entonces, la aplicación del comunismo
no podría ser aquella del principio "a cada cual acorde a sus necesidades"
, sino que sólo igualdad de ingresos o igualdad de condiciones, lo cual
significa iguales raciones o incluso la distribución a través
de un signo monetario como medio(con validez limitada y cuya sola función
sería la distribución de aquellos productos que no sean ni tan
escasos como para ser racionados estrictamente ni tan abundantes como para "sacarlos
del montón")- éste sistema permitiría a los consumidores
el decidir por ellos mismos cómo gastar sus ingresos. Se ha previsto
que el pueblo seguiría la fórmula "a cada cual de acuerdo
a su trabajo" , tomando en cuenta el retraso de pensamiento de ciertas
categorías vinculadas a la idea de las jerarquías- considerando
como necesario el llevar adelante salarios diferenciales o la entrega de beneficios
como recortes a las horas de trabajo en virtud de mantener o incrementar la
producción en ciertas actividades "inferiores" o no muy atractivas
, o para obtener el máximo esfuerzo productivo, o para recaptar movimientos
de fuerzas productivas. Pero la importancia de éstas diferencias sería
mínima e incluso en su etapa inferior (que algunos llaman socialismo)
la sociedad comunista tiende hacia la mayor igualdad posible y a una equivalencia
de condiciones. COMUNISMO LIBERTARIO Y esto es cierto aún para la fase inferior
del comunismo, la cual, incluso de mostrar un grado de restricción económica,
no justifica de ninguna manera la persistencia de la explotación. De
otro modo, como casi siempre se comienza de una situación de escasez,
la Revolución sería automática y completamente negada.
La Revolución Comunista Libertaria, no se figura desde un comienzo una
sociedad perfecta, o inclusive, una mejor desarrollada, pero destruye las bases
de la explotación y de la dominación. Es en este sentido que Volín
hablaba de "Revolución inmediata, pero progresiva". Pero hay otro problema: el problema del Estado,
el problema de qué tipo de organización política, económica
y social tendremos. Ciertamente, las escuelas Marxistas-Leninistas preven la
desaparición del Estado en la fase superior del comunismo, pero consideran
al Estado una necesidad en la fase inferior. Este así llamado Estado "obrero"
o "proletario" es pensado como la coerción organizada, necesaria
por la inadecuación del desarrollo económico, falta de progreso
en las facultades humanas y- al menos en un período inicial- la lucha
en contra de las reminiscencias de las prístinas clases dominantes derrotadas
por la Revolución, o más exactamente, la extensión del
territorio revolucionario hacia adentro y hacia fuera. ¿Cuál es nuestra idea
del tipo de administración económica que debe tener la sociedad
comunista? Administración obrera, por cierto, administración
por el cuerpo completo de los productores. Ahora, hemos visto que mientras la
sociedad de explotación estaba crecientemente realizando la unificación
del poder, las condiciones de explotación eran decrecientemente la propiedad
privada, el mercado, la competencia, etc... y de esta forma la explotación
económica, la coerción política y la mistificación
ideológica se ligaban íntimamente, las bases esenciales del poder
y la línea divisoria de las clases entre explotadores y explotados era
la administración de la producción. En
estas condiciones, el acto esencial de la Revolución, la abolición
de la explotación, se produce a través del control obrero, y éste
control es el que representa al sistema, en reemplazo a toda autoridad. El cuerpo
completo de los productores ha de ser quien controla, el cual organice, el cual
realice su propia no sabemos el autor
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