Resumen:
En la década de 1930, en una dramática coyuntura dominada por la
Guerra Civil, existió en España la Agrupación de Mujeres
Libres, iniciativa de organización femenina radical de masas como no ha
habido otra en el ámbito iberoamericano, tanto por su desarrollo cuantitativo
como porque ha sido la expresión más acabada de los vínculos
históricos entre feminismo y anarquismo. Se expone aquí el proceso
social, político y cultural que rodeó a dicha organización,
apuntando las circunstancias de su aparición y desarrollo, su ideario específico
para la emancipación de la mujer por la mujer, y lo más resaltante
de su acción concreta. Se rescata la importancia de esa experiencia, por
lo general desconocida o toscamente malinterpretada, como hito pionero e inspirador
para el feminismo radical contemporáneo.
Palabras clave: Historia del feminismo, Guerra Civil Española 1936-1939,
anarquismo, anarcofeminismo, Mujeres Libres.
Se ha dicho que
la historia la escriben los vencedores, pero más importante aún
es que por mucho tiempo ha sido escrita fundamentalmente por varones que se
precian de realistas, así que ocuparse de unas fantasiosas mujeres derrotadas
pasa por tema de poca entidad como para que investigadores serios se dignen
examinarlo. Por ello, en lo dedicado a la Guerra Civil de España (1936-1939),
probablemente el evento histórico del Siglo XX sobre el cual se ha producido
más abundante documentación en lengua castellana dentro y fuera
del mundo académico, las consideraciones acerca de la Agrupación
de Mujeres Libres (en adelante indicada como MM. LL.) y sus huellas en el proceso
social ibérico de aquel período por lo general son inexistentes
del todo, cuando más reducidas a escuetas menciones de cliché
– tipo “pequeño grupo de feministas románticas”
o “sección de mujeres de las organizaciones anarquistas ya existentes”
- y al limbo de las notas al pie de página.
De hecho, en la indagación de fuentes para preparar este texto, que gracias
a Internet puede ser hoy día bastante prolija y permite verificar lo
existente en fondos documentales como los de la Biblioteca del Congreso en Estados
Unidos y las Bibliotecas Nacionales de España, Francia y otros países,
no encontramos referencia a ningún producto académico originalmente
escrito en castellano, como artículo en revista arbitrada, tesis de pregrado
o de postgrado dedicado específicamente al tema, aunque si localizamos
un libro que a pesar de titularse “El Feminismo Ibérico”
y ser escrito por una docente universitaria catalana , no menciona en sus 150
páginas a MM. LL., a ninguna de las tantas y visibles militantes libertarias
españolas por los derechos de la mujer, y ni siquiera al anarquismo.
Apenas se pudo consultar la versión resumida de un trabajo académico
en italiano [Giambelli, 1998] y una tesis de doctorado originalmente en inglés
[Ackelsberg, 1998]. Ello a pesar de que se han publicado recopilaciones muy
completas de fuentes primarias y testimonios detallados de muchas protagonistas,
a saber: el # 4 del boletín EL NOI [1996], Iturbe [1974], Liaño
[1999a], Liaño y otras [1999b] y Nash [1975]; aparte de ser nada menos
que el primer movimiento feminista radical de auténtica base popular
en el ámbito iberoamericano, precursor en la lucha por reivindicaciones
que después de tantos años conservan plena vigencia, con el extraordinario
mérito de iniciar con coraje la construcción de utopías
en un entorno de enorme atraso social y cultural del cual la mujer era víctima
por excelencia.
* Las raíces de MM. LL.
Un profundo vínculo entre feminismo y anarquismo se establece desde los
orígenes de ambas corrientes, luego de la Revolución Francesa
y en los comienzos del capitalismo industrial en Europa Occidental, de manera
que en precursoras como la inglesa Mary Wollstonecraft (1759-1797) o la francesa
de ascendencia peruana Flora Tristán (1803-1844) se evidencia afinidad
con las mismas tendencias sociopolíticas e intelectuales que en el segundo
tercio del Siglo XIX, con Pierre J. Proudhon y Mijail Bakunin como sus figuras
más destacadas, darían pie al ideal socialista libertario moderno.
Cuando hacia el último cuarto del Siglo XIX y primeras décadas
del Siglo XX, el anarquismo se estructura como una opción teórico-práctica
bien diferenciada del marxismo y otras corrientes radicales, mujeres como la
francesa Louise Michel (1830-1905), la inglesa Charlotte Wilson (1854-1944),
las norteamericanas Lucy Parsons (1853-1942) y Voltairine De Cleyre (1866-1912),
la judía rusa Emma Goldman (1869-1940), las italianas Leda Rafanelli
(1880-1971) y Virgilia D’Andrea (1890-1933), la hispano-argentina Juana
Rouco (1889-1969), la puertorriqueña Luisa Capetillo (1879-1922) y la
brasilera María Lacerda de Moura (1887-1945), entre muchas otras, representan
toda una riqueza de pensamiento y acción que se tradujo en la constitución
de un feminismo libertario específico. Por supuesto en España,
donde el ideal ácrata arraigó como en ningún otro lugar,
éste tendrá muy pronto expositoras destacadas que comenzaron a
divulgar el ideario anarcofeminista y a enriquecerlo con sus aportes [véase
García-Maroto, 1996], como Belén Sárraga (1873-1951), Teresa
Claramunt (1862-1931) y Teresa Mañé o “Soledad Gustavo”
(1865-1939), esta última madre de Federica Montseny (1905-1994), que
sería la mujer de trayectoria más resaltante en el anarquismo
español de la decisiva década de 1930 .
Desde su fundación, ocurrida en 1910, la Confederación Nacional
del Trabajo - CNT, central sindical orientada por el anarquismo y fuerza fundamental
en el movimiento obrero español en las primeras décadas del Siglo
XX - había tenido afiliación femenina y reconocido el derecho
de las mujeres a su libertad económica y a salario igual que el hombre,
pero poco o nada se planteó por mucho tiempo como iniciativas de lucha
específica en relación a ellas, pues apenas es a fines de los
años de 1920 y comienzos de los 30 cuando la presencia femenina empieza
a hacerse más notoria en el espacio laboral de las empresas capitalistas
hispánicas; además que con la concesión a las mujeres del
derecho al voto (octubre de 1931) a poco de establecerse la II República,
se generó una dinámica política y cultural que abría
nuevas posibilidades para la participación de las mujeres en la lucha
social..
En esa circunstancia es que en 1934 se funda en Barcelona el Grupo Cultural
Femenino, núcleo pionero de articulación femenina dentro de la
CNT, al tiempo que otras instancias del movimiento ácrata peninsular
como los ateneos libertarios y las revistas GENERACIÓN CONSCIENTE (luego
rebautizada como ESTUDIOS) y REVISTA BLANCA, procuran atraer a sus filas a mujeres
provenientes del reducido sector de las españolas con alguna formación
académica . El objetivo inicial, en ambas vertientes, era alentar a más
mujeres a acercarse al ideal libertario, pero la acelerada dinámica que
se puso en marcha con el estallido de la guerra civil (19 de julio de 1936),
impulsó a una rápida unificación de esfuerzos y a evolucionar
a un planteamiento feminista muy activo, que tuvo la virtud de calar en muchas
mujeres de los sectores populares y todavía hoy nos resulta inspirador.
El grupo que política e intelectualmente propugnaba las perspectivas
feministas más consecuentes estaba en Madrid, con la escritora Lucía
Sánchez Saornil (1895-1970), la abogada y educadora Mercedes Comaposada
Guillén (1901-1994) y la médica Amparo Poch y Gascón (1902-1968).
Desde esa ciudad, el 2 de mayo de 1936, sale a la calle el primer número
de la revista MUJERES LIBRES, con 13 ediciones publicadas hasta 1938, donde
se recogería lo esencial de las ideas que impulsaban a este colectivo
y de las acciones que emprendió en medio de las complejas circunstancias
de la Guerra Civil, además del esfuerzo para entonces inédito
en el ámbito de habla castellana de hacer una publicación donde
todos los textos y buena parte del componente gráfico eran creación
femenina .
El nombre de esa revista lo tomará poco más adelante la organización
específica que constituirían las mujeres anarquistas desde septiembre
de ese año en las zonas liberadas del fascismo, aún cuando el
congreso que formalizó su fundación (que fue el único que
pudieron realizar) ocurrió en agosto de 1937 en Valencia. Para la creación
de esta agrupación como un colectivo con significación social
real, las más dedicadas activistas fueron mujeres provenientes del ambiente
anarcosindicalista de Cataluña, como Soledad Estorach (1915-1993), Pepita
Carpena (1919- ), Sara Berenguer (1919- ), Pepita Estruch (1920- ), María
Jiménez, Concha Pérez (1915- ) y Concha Liaño (1919- ),
pero no hay que olvidar a otras destacadas animadoras de ese proceso como Lola
Iturbe (1902-1990), Carmen Conde (1907-1996), Pilar Grangel (1893-1987), Isabel
Mesa (1913-2002), Áurea Cuadrado (1900-1969), Pura Pérez (1919-1995),
Suceso Portales (1904-1999), Concha Guillén (1919- ) y Antonia Fontanillas
(1917- ). El esfuerzo de todas las mencionadas y muchas otras se tradujo en
una organización que llegó a contar con 147 agrupaciones locales
– con un mínimo de 10 afiliadas cada una - y, según la cautelosa
estimación de Nash [1975: 16] que rebajó 25% de la cifra que MM.
LL. dio a conocer entonces, congregaba unas 21000 mujeres en 1937, con evidente
presencia política y cultural en regiones como Cataluña, Aragón
y Valencia. Incluso hay referencias a que se constituyeron agrupaciones de MM.
LL. en el exterior, concretamente en Argentina, Bélgica, Estados Unidos,
Francia, Gran Bretaña, Holanda y Polonia.
* Lo específico en las ideas de MM. LL.
El feminismo hispano anterior al nacimiento de MM. LL. era un movimiento que
expresaba visiones y objetivos de sectores de clase media, con énfasis
en el logro paulatino de los derechos políticos y en ir disminuyendo
lo más absurdo de una tradición espiritual y jurídica misógina,
ocupándose relativamente poco de la discriminación social, educativa
y cultural que padecían las españolas obreras y campesinas. La
aparición de este colectivo libertario marca una ruptura con esas limitadas
experiencias previas, así como con el esfuerzo paralelo en el tiempo
de comunistas, socialistas y falangistas de crear las secciones femeninas de
los respectivos partidos, concebidas como meras correas de transmisión
para llevar consignas y ordenes a un sector de la población para el que
no se definían políticas específicas y que en lo esencial
debía someterse a la dirección partidista, integrada siempre por
varones, si acaso con alguna mujer que aceptara esa dominación de género.
Al respecto, hasta el mismo nombre de Mujeres Libres enuncia una perspectiva
teórico-práctica fundamentalmente distinta a lo que expresaba,
por ejemplo, la Asociación de Mujeres Antifascistas controlada por el
Partido Comunista, en cuya denominación ya se apunta que los objetivos
específicamente femeninos son secundarios en la estrategia partidista
de constituir – y controlar - un frente popular antifascista.
A pesar de la afluencia de activistas provenientes de las otras instancias del
movimiento libertario (CNT, Federación Anarquista Ibérica - FAI
- , Juventudes Libertarias, los ateneos libertarios), desde el principio MM.
LL. funcionó de modo autónomo, sin subordinarse a ninguna de las
estructuras previamente existentes, pues se consideraba que la organización
separada permitiría una acción más eficaz en los temas
que particularmente concernían a la mujer, ya que sólo con la
acción femenina autogestionada se podría adquirir la confianza
y capacidad para participar como iguales a los hombres en la tarea de construir
un mundo mejor. Esto se explicaba así en la revista MUJERES LIBRES: "No
luchamos contra los hombres, No pretendemos sustituir el dominio masculino por
el femenino. Es necesario trabajar y luchar juntos pues sino nunca tendremos
la revolución social. Pero necesitamos nuestra propia organización
para luchar por nosotras mismas" [citado en Liaño y otras, 1999b:
18]. Esa misma autonomía se manifestó en las relaciones con otras
organizaciones de mujeres del campo republicano, a las que repetidamente se
tuvo que aclarar que MM. LL. no estaba dispuesta a limitar su acción
en pro de transformar radicalmente la condición femenina, en aras de
compromisos políticos coyunturales como el de la “unidad antifascista”.
MM. LL. compartía sin duda la estrategia anarcosindicalista de lucha
de clases y la visión comunista libertaria de la CNT y la FAI , pero
entendía que en ese marco cabía desarrollar sus objetivos organizacionales
específicos, resumidos en dos consignas: capacitación y captación.
Lo primero se refería al trabajo educativo, para ayudar a las mujeres
obreras y campesinas a superar las enormes carencias de instrucción formal
que padecían, lo cual era condición básica para acceder
a lo segundo, pues las mujeres que se superaban a través de la educación
podrían incorporarse y participar activamente en ese proceso de transformación
social profunda impulsado por el movimiento libertario español en las
áreas donde tenía predominio (particularmente en Cataluña
y Aragón).
Como propuestas para modificar a corto plazo la situación femenina en
España, los esfuerzos más insistentes de la Agrupación
apuntaron a lo siguiente:
- Sobre el trabajo asalariado: La participación de la mujer era indispensable,
porque en ello se fundaba la independencia económica femenina. Por las
urgencias de la guerra civil se aceptó la incorporación masiva
de las mujeres a laborar en las fábricas, pero MM. LL. no quería
simplemente esa función de emergencia, pues propugnaba un derecho definitivo
al trabajo. Para que ese derecho no fuese mera acumulación de cargas
adicionales sobre las espaldas femeninas, propugnaban la instalación
generalizada de comedores populares y guarderías, así como que
las faenas hogareñas fuesen compartidas.
- Relaciones de pareja: Este aspecto lo vinculaban con la independencia económica,
pues sin ésta no es posible construir el amor libre, que es la relación
basada en la libertad para asumir conscientemente el acuerdo de compartir la
existencia, y nada tiene que ver con esa caricatura de promiscuidad sexual sin
compromiso que ha promovido como espantajo el conservadurismo religioso de entonces
y de ahora. En tanto anarquistas, repudiaban el control y sanción institucional
(estatal o eclesiástico) sobre las uniones, porque tal ingerencia refuerza
el papel dominante de esas estructuras de poder, además de consolidar
la desigualdad hombre-mujer en las relaciones interpersonales.
- Prostitución : Sobre este tema hicieron proposiciones originales. La
consideraban como un resultado inherente al sistema capitalista y estaban en
su contra, pero a favor de las prostitutas. Decían que no se podía
acabar con la explotación sexual sólo con medidas policiales,
pues ello supondría dejar sin trabajo a muchas mujeres. Plantearon que
inicialmente debía existir una prostitución liberatoria, con exámenes
y tratamientos médico-sicológicos, orientación y capacitación
en trabajos sustitutos, ayuda moral y económica, que progresivamente
llevasen a la desaparición de este "oficio".
- Educación infantil: siendo un asunto al que prestaron la mayor atención,
sostenían que en las escuelas capitalistas se adquiría una mentalidad
encasillada por los valores burgueses, por lo que era esencial que todos los
involucrados diesen un giro total al proceso educativo, potenciando una escuela
para la libertad a la que asistiesen juntos niñas y niños, iniciativa
radical para la época en España. Además se reivindicaba
la teoría y la experiencia de la pedagogía libertaria que desde
el Siglo XIX se había asociado estrechamente con el movimiento anarquista
.
- Familia: Criticaban la jerarquización autoritaria que imperaba en su
seno y su sometimiento al poder paternal. En opinión de MM. LL., la mujer
y los hijos carecían de todo derecho a expresarse dentro de la familia
tradicional, siendo que el sistema capitalista utiliza esta institución
para favorecer la propiedad privada y la sumisión a los poderes autoritarios,
de modo que la estructura familiar debía transformarse radicalmente en
términos de igualdad, libertad y solidaridad unidos con lo que se planteaba
respecto a las relaciones de pareja.
- Educación sexual: Enfrentando al oscurantismo de raíz clerical
que para entonces campeaba en la península ibérica, con tanta
fuerza que era visible hasta entre quienes se consideraban “de izquierdas”,
MM. LL. insistió en abrir canales para informar y discutir sobre la sexualidad,
incluyendo temas para entonces tabú como los métodos anticonceptivos
o el aborto, en tanto la consideraban un aspecto esencial de la vida humana,
que debía ser conocido para ser transformado en el sentido más
positivo para la felicidad individual y colectiva.
Es necesario apuntar que las ideas y la existencia misma de MM. LL. enfrentaron
resistencias incluso dentro del ámbito libertario, donde a pesar de brindarse
cierto apoyo económico, locales de funcionamiento y espacio en la prensa
ácrata, no se quiso aceptar a la Agrupación como un organismo
igual a la CNT, la FAI y las Juventudes. Cuando MM. LL. solicitó formal
reconocimiento en un pleno nacional del movimiento libertario en octubre de
1938, se le respondió que “una organización femenina sería
para el movimiento obrero un elemento de desunión y desigualdad, con
consecuencias nefastas en el desarrollo futuro de la clase obrera.” [citado
por Nash, 1975: 19]
Ciertamente tal resistencia a reconocer la especificidad y necesidad de autonomía
en la lucha femenina puede interpretarse como una muestra de la opresiva tradición
del dominio de género, presente con todo su peso en la España
de entonces, que llevaba a la mayor parte del anarquismo ibérico a ver
la lucha de MM. LL. con condescendencia pero como algo secundario, mientras
que los libertarios de talante más puritano se incomodaban porque esa
lucha asomaba en tópicos tan escabrosos como los relacionados con la
sexualidad. Ni que decir que fuera del ámbito ácrata eran vistas
como la expresión más acabada y pintoresca de la "locura
anarquista", infamia que luego se usaría para justificar un desdén
– vigente aún para muchos - hacia esa experiencia de lucha.
* MM. LL. en acción
Para aclarar que no hablamos de un colectivo cuya existencia fuese básicamente
testimonial o teórica, se impone destacar la labor concreta que en menos
de 3 años de existencia realizó la Agrupación:
- Aparte de la revista ya mencionada, muchas de las agrupaciones locales de
MM. LL. tenían sus propias publicaciones, además de difundir textos
e informaciones en el resto de la prensa libertaria. También hay testimonio
de la impresión de un sinnúmero de folletos, hojas de propaganda,
afiches y libros, para cuya referencia más detallada se puede ver lo
indicado en Ackelsberg [1999], Giambelli [1998], Iturbe [1974] y Liaño
y otras [1999].
- Realización de una amplísima labor de capacitación educativa
básica y aprendizaje laboral dirigida a las mujeres obreras y campesinas.
Para ello, en muchos sitios se participó dentro de las iniciativas impulsadas
por los sindicatos, mientras que en Barcelona MM. LL. puso en marcha de modo
independiente el "Casal de la Dona Treballadora", donde se atendían
entre 600 y 800 mujeres en clases de alfabetización, instrucción
básica, mecánica y agricultura, sin olvidar enseñanza sindical
y temas económico-sociales.
- Vale indicar que si bien en los primeros días de la Guerra Civil hubo
una espontánea integración de mujeres a las milicias anarquistas,
eso no ocurrió por iniciativa de MM. LL., desde donde se hizo todo lo
posible a favor de esas combatientes, que fueron excluidas de la línea
de batalla con la militarización de las milicias en noviembre de 1936.
En todo caso, MM. LL. mantendría su esfuerzo a favor de canalizar el
máximo de suministros hacia el frente.
- Se promovieron jornadas de agitación y propaganda, programas de radio,
bibliotecas móviles y eventos culturales resaltando el papel de las mujeres
organizadas para transformar por si mismas las condiciones de la existencia
femenina, lo que resultaba imprescindible en el proceso hacia la revolución
social que proponía el anarquismo. Se enfatizó en orientar estas
actividades hacia las colectividades agrarias e industriales impulsadas por
la CNT y la FAI.
- Participación directa en la creación y gestión de guarderías
y comedores populares, respondiendo a una reivindicación inmediata de
las trabajadoras. También se impulsó el funcionamiento de orfanatos
y centros de apoyo a los refugiados, en auxilio a las víctimas más
desvalidas del conflicto armado.
- En el área de salud, MM. LL. fomentó la creación de una
Escuela de Enfermeras y el Instituto Materno-Infantil Louise Michel, ambos en
Barcelona. Debe decirse que – habiendo tomado la CNT la polémica
decisión táctica de participar en el gobierno republicano - la
Ministra de Sanidad era Federica Montseny, a quien correspondería la
paradójica circunstancia, para una anarquista, de ser la primera mujer
en el mundo que ocupase una cartera ministerial.
- También en conjunto con el Ministerio de Sanidad, se trabajó
en hacer funcionar los "liberatorios" de prostitución.
Toda esa fulgurante actividad y reflexión se vio truncada por el triunfo
de los fascistas de Franco, que condujo a estas mujeres a la cárcel,
al exilio, a volver a la situación contra la que se habían rebelado,
o lo que tal vez fue peor, a un silencio que negaba a muchas tan siquiera mencionar
la experiencia más rica de sus vidas. Entre la desesperanza y debilitamiento
que significó el exilio para el anarquismo español, parte de lo
peor le tocó a las veteranas de MM. LL., a quienes ni siquiera les fue
posible mantener estructuras organizadas en la clandestinidad o en el exterior,
como si pudieron hacerlo otras expresiones del movimiento libertario ibérico.
Apenas si se registró el esfuerzo, iniciado por Suceso Portales, Sara
Berenguer y otras, de publicar la revista MUJERES LIBRES DE ESPAÑA EN
EL EXILIO, que comenzó a aparecer en Londres en 1964, luego se siguió
editando en Francia y se mantuvo por 47 números hasta 1976, pero que
fue prácticamente desconocida fuera de reducidos círculos de la
envejecida emigración ácrata española.
Aquellas extraordinarias mujeres tuvieron que esperar muchos años para
al menos rememorar en conjunto, y también para que hubiese oídos
atentos a escucharlas, así como a seguir el rumbo que ellas abrieron,
tomando el mismo nombre de Mujeres Libres para iniciativas anarcofeministas
que ahora funcionan en Francia, Colombia, Argentina, Estados Unidos y España.
La herencia principal que han legado a la posteridad es que si es posible construir
– pese a estar en medio de una difícil coyuntura – un movimiento
feminista radical de masas, que a través de la acción directa
promueva cambios sustanciales e inmediatos en la condición de sometimiento
a la cual están sujetas tantas mujeres. Por decirlo con palabras de Concha
Liaño: "Hoy apenas quedamos las veinteañeras de esa gesta.
Todas las mencionadas han desaparecido. Bastantes somos las que les debemos
mucho. Y la autora de estas líneas más que ninguna. Desde aquí
quiero reiterar que nunca las olvidé y que las he llevado en mi corazón
a través de tantos años de ausencia física. ¡Ya ves
Mercedes, no hemos desaparecido!... Aquella semillita que con tanta fe, ardor
y esfuerzo sembramos, luchando contra reloj, porque teníamos el tiempo
contado, corto, ¡GERMINÓ!" [Liaño, 1999a: 4].
* Bibliografía
ACKELSBERG, Martha (1999)
Mujeres Libres. El Anarquismo y la Lucha por la Emancipación de las Mujeres.
Barcelona, Virus, 320 p.
EL NOI (1996)
Boletín de la Fundación Salvador Seguí, Valencia, # 4 (monográfico
dedicado al tema "La Mujer en la Revolución Española"),
24 p.
GARCÍA-MAROTO, María Ángeles (1996)
La Mujer en la Prensa Anarquista. España 1900-1936. Madrid, Fundación
Anselmo Lorenzo, 285 p.
GIAMBELLI, María A. (1998)
“Mujeres Libres” (Versión resumida en italiano de tesis presentada
ante la Facultad de Ciencia Política de la Universitá degli Studi
de Milán), en <www.club.it/culture/culture99/maria.giambelli/>.
ÍÑIGUEZ, Miguel (2001)
Esbozo de una Enciclopedia Histórica del Anarquismo Español. Madrid,
Fundación Anselmo Lorenzo, 645 p.
ITURBE, Lola. (1974)
La Mujer en la Lucha Social y en la Guerra Civil en España. México,
Editores Mexicanos Unidos, 220 p.
LIAÑO, Concha (1999a)
"Sobre Mujeres Libres". EL LIBERTARIO, Caracas, # 14, p. 4 (también
en <samizdata.host.sk/LIB14mujeres.html>).
LIAÑO, Concha y otras (1999b)
Mujeres Libres. Luchadoras Libertarias. Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo,
291 p.
NASH, Mary – prólogo, selección y notas - (1975)
Mujeres Libres. España 1936-1939. Barcelona, Tusquets, 358 p.
ROSELL, Thyde (2000)
“Mujeres Libres – Femmes Libres”. ALTERNATIVE LIBERTAIRE,
Bruselas, # 233 (se consultó la versión en francés que
está en <bibliolib.net/Rosell-mujereslibres.htm>).
En el WWW, en inglés y francés, se encuentran diversos textos
sobre el tema, que esencialmente repiten lo expuesto en los libros de Ackelsberg
y Nash, pero desconociendo los testimonios de las protagonistas recogidos en
el boletín EL NOI y, particularmente, en el indispensable volumen recopilatorio
editado por la Fundación Anselmo Lorenzo en 1999. En nuestro idioma sólo
se localiza un trabajo de alguna extensión sobre el asunto, que es un
primer borrador más “periodístico” de este texto <www.analitica.com/bitblioteca/nelson_mendez/mujeres_libres.asp>.
Para información general sobre la historia del feminismo anarquista,
especialmente en el ámbito de habla inglesa, ver los websites “Anarcha-Feminism”
<burn.ucsd.edu/~mai/afem_kiosk.html> y “AnarchaFeminism” <www.geocities.com/Paris/2159/anarfem.html>.
En castellano no hay nada equivalente al momento de escribir estas líneas,
aunque se puede encontrar alguna documentación de interés en “Mujeres
Creativas” <mujerescreativas.canadianwebs.com>
y en “CGT-Mujer” <www.cgt.es/mujer>.
Otras referencias, al parecer con valiosa información pero que no fue
posible revisar en la investigación para este artículo, son un
par de documentales donde se recogen testimonios de sobrevivientes de Mujeres
Libres: “All Our Lives – De Toda La Vida”, de Lisa Berger
y Carol Mazer (Estados Unidos – España, 1986, 54 minutos) y “Mujeres
del 36”, de Ana Martínez y Llum Quiñonero (España,
1999, 86 minutos). Hay también un film de ficción histórica:
“Libertarias”, de Vicente Aranda, España, 1996, que se centra
en lo anecdótico y casi nada se ocupa de la trascendencia histórico-social
del tema.