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notas sobre Anarquismo, Filosofía y Libertad
Mariana
Libertad
e Igualdad: Fundamentos del Anarquismo
De, Para y Con La Libertad
De La Libertad y La Determinación
Libertad, Verdad y Postmodernidad
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I. Libertad e Igualdad: Fundamentos del Anarquismo
Una de las habituales preguntas a un anarquista es ¿A favor
de que están Uds.? Porque son buenos críticos destructivos
pero lo constructivo no se les ve por ningún lado. Sin embargo
no es el anarquismo un simple dar golpes a la piñata y su crítica
a sido siempre tan clara y precisa por ser una verdadera filosofía
social y política.
Si tratamos de caracterizar a esa filosofía social y política
que es el anarquismo, debemos comenzar por señalar como rasgo
mas destacado su intima vinculación con una determinada ética.
Es tal este enrizamiento ético que se podría decir que
lo social y lo político se disuelven en lo ético-moral,
y son los valores ético-morales los que se elevan por encima
de todo valor pragmático. Contrariamente a lo que dicen que
somos, el anarquismo es una filosofía que concibe a la sociedad
como estructurada sobre valores éticos.
De los valores éticos en los que se apoya esta filosofía
se destacan dos principales: la Libertad y la Igualdad. De ellos habla
todo Occidente, pero no como lo hace el anarquismo. Para nosotros
no son valores opuestos, ni contrarios, ni yuxtapuestos, ni siquiera
complementarios, sino valores idénticos necesarios el uno para
el otro. No se puede ser libre sin ser igual y no podemos ser iguales
sin ser libres. No podemos afirmar la libertad de nadie y menos la
nuestra sin afirmar la igualdad de todos, y a su vez para que todos
seamos iguales es necesario que afirmemos la libertad de todos y de
cada uno.
Otros sistemas afirman también ambos valores pero no les asignan
la importancia que les asigna el anarquismo. El capitalismo afirma
la Libertad pero lo hace sacrificando la Igualdad. Defiende la libertad
del opresor pero negando la libertad del oprimido. Prueba de ello
son las voces que cada tanto se alzan reclamando mas democracia social
y económica, es decir mas Igualdad, lo que sucede cuando las
diferencias son muy marcadas. En otras palabras, hay Libertad pero
no para todos, porque no todos somos iguales.
Los "socialismos reales" pecan en el otro extremo. La Libertad
es algo que se puede suspender, algo derivado, algo provisional, algo
que podemos dejar de lado por tiempo indeterminado. El valor supremo
es la Igualdad y por ella se sacrifica a la Libertad, o al menos eso
dicen intentar.
Para el anarquismo, Libertad e Igualdad tienen idéntico valor,
ambas son igualmente necesarias, no es ni puede ser la una sin la
otra, ninguna es sacrificable, ni postergable, ni segunda. Sino no
hablamos de Libertad sino de explotación o no hablamos de Igualdad
sino de opresión. De esta concepción ética es
que emerge esa manifestación del anarquismo que es la oposición
a todo tipo de poder permanente, al Estado y al Gobierno. Pero este
será tema de otro día.
II. De, Para y
Con La Libertad
El termino libertad encierra numerosos equívocos que permiten
que todos la usen para los fines mas variados. Así, la política
económica de estos gobiernos que padecemos apoya un mercado
"libre" de la interferencia estatal, cuando no hace mucho
se propiciaba un estado interventor que "librara" al pueblo
de la codicia de los empresarios. Hay "libertad" de expresión
pero el gobierno y los propietarios de los medios censuran los mensajes
para "liberarnos" de la difusión de ideas contrarias
al orden reinante.
De manera que es bueno hablar de la libertad y exponer algunos de
nuestros puntos de vista para destacar porque no compartimos del todo
la libertad de esta "democracia" en que vivimos. Ante todo,
es preferible no hablar de la libertad como algo sustantivo, sino
de la cualidad de ser libre. Tampoco nos interesa preguntarnos si
el hombre es libre en genérico, porque preferimos preguntarnos
si tu, yo, Pedro o Alicia somos libres. El "hombre" en general
tiene tantos matices, diferencias y aun contradicciones, que se admiten
las mas variadas respuestas.
Vamos a acercarnos al problema estableciendo algunas distinciones.
Se puede ser libre de, libre para y libre con. El primer caso, libre
de, es lo que se llama libertad negativa. Significa falta de coerción,
de impedimento, de oposición, que puede ser de variado tipo.
Por ejemplo, no somos libres de no comer por una coerción de
tipo biológica. Pero en el ámbito político, siempre
cualquier régimen puede decir que sus ciudadanos son libres
"de" algo. Somos libres "de" comprar lo que queramos,
aunque el Estado es libre de fijar sueldos mínimos de miseria;
somos libres de cambiar de empleo, aunque haya desocupación;
somos libres de estudiar, aunque no haya cupo; etc. Es bueno aclarar
que la coerción no es siempre externa sino que puede ser interna,
promovida a través de la educación de deseos, de prejuicios,
de temores.
Sin embargo, si bien una amplia libertad de - ausencia de coerción
- es necesaria, ella no es suficiente y debe complementarse con la
llamada libertad positiva, libertad "para", que es la que
le da significación y fundamento. Libertad para comprometernos,
para fijar metas, para completarlas, para pensar y decir lo que pensamos,
para sentir y actuar. Ser libre "de" elegir no es el fundamento
de ser libre si cada uno de nosotros no es el que también elige
las alternativas. ¿Somos libres si elegimos un presidente entre
dos candidatos que nos proponen y que luego no podemos ni juzgarlo,
ni sacarlo, ni cambiarlo, ni protestar? Precisamente es esta "libertad
para" la que no tenemos y la que todo régimen estatal
se cuida bien de que no tengamos, aunque podamos disfrutar de mayor
o menor libertad negativa. Ya Aristóteles decía que
el hombre es libre para determinar su vida y sus acciones. El que
no lo hace es un esclavo a quien otros se la determinan.
El tercer aspecto esta muy unido a la libertad positiva ya que para
hacerla efectiva debemos ser libres "con" otros humanos.
Lo social es inherente a nuestra especie, por lo que las potencialidades
de cada cual solo pueden concretarse viviendo en relación con
sus semejantes. La libertad no es un don, un regalo, sino algo que
hay que hacer, y para lograrla es menester ser con los demás
y todos juntos hacernos libres. Siendo egoístas podemos alcanzar
la libertad negativa. La libertad para hacer algo solo es posible
con otros, solidaria y fraternalmente unidos.
III. De La Libertad
y La Determinación
El tema de la libertad es, en la teoría y en la practica, central
en la preocupación de los anarquistas. Sin embargo no por ello
es algo agotado y, por el contrario, debe ser motivo de permanente
reflexión para ir conformando lo que entendemos y anhelamos
como libertad. No en vano se han registrado mas de 200 significados
para la palabra, y se parece al amor en que se enmascara de algo distinto
cada vez que nos acercamos a ella.
Tratando de dar sentido a las afirmaciones de un compañero,
he creído encontrar una identificación entre libertad
e indeterminación, referida a la conducta esperada de otra
persona. En otros términos, reclamar a alguien el compromiso
voluntariamente contraído, exigir el cumplimiento de la palabra
empeñada, o en todo caso una explicación, seria un acto
autoritario que coarta la libertad de ese otro.
Estimo que entender la libertad como conducta incoherente es quedarse
muy corto. Mas aun, esta interpretación se funda en entender
al mundo como algo predeterminado, como teniendo un destino fijado
de antemano por Dios, o por fuerzas místico-naturales incontrolables
e insondables. En ese mundo de futuro preestablecido, la misión
del anarquista (fracasada de partida) es oponerse ciegamente a toda
legislación, a toda norma, convención, regla, acuerdo
o expectativa. El anarquista se concibe a sí mismo como un
héroe individual y trágico, libre porque se enfrenta
a toda coherencia.
Pero si bien la contingencia, el azar, es una condición necesaria
para ser libre, se queda pequeña porque no es suficiente. La
indeterminación abre espacios para la libertad, pero no los
llena. La incoherencia rompe las ataduras de la determinación,
pero con ello no basta si no sabemos para que queremos desatarnos.
Cierto que si concebimos al futuro como establecido e inexorable (aunque
no sepamos cuál es), el para qué no tiene sentido y
debemos dedicarnos a romper sin esperanzas con el porvenir. En cambio
si el futuro es pensado como algo que hay que construir, que hay que
crear entre todos, entonces la indeterminación solo puede ser
condición para determinarnos.
La construcción del futuro requiere de una voluntad firme,
pero ello por si mismo no determina el curso de la acción,
solamente nos mantiene en él. La edificación de esa
casa que habitaremos no es posible si a la indeterminación
del futuro le sumamos la indeterminación de nuestra conducta,
e interpretando que todo reclamo a nuestras incoherencias es coacción
o intento de arrebatarnos libertad. Es imposible dar forma al incierto
porvenir fundados en la inconsistencia personal o en la falta de autodeterminación
de nosotros mismos, que no es otra cosa que asumir razonadamente un
comportamiento coherente y con intenciones definidas. Ser libres es
ser responsables de nosotros mismos.
IV. Libertad,
Verdad y Postmodernidad
Mucho se habla hoy de postmodernismo. Muchos lo hacen porque es la
moda. Pero creo que debemos acercarnos al tema con mucha seriedad
porque es mucho lo que esta en juego. Propongo hacerlo con una de
sus vertientes, la noción de verdad.
A lo largo de la historia, el hombre ha pensado la verdad de diversas
maneras. Para los griegos la verdad estaba en las cosas y desde las
cosas el hombre podía acceder a ella. En el medioevo la verdad
era la palabra de un ser superior, Dios, revelada a los hombres, interpretada
por la Iglesia. En la modernidad la verdad viene dada por el hombre
y desde él se la establece. Pero en todos los casos la verdad
era única.
Con el criterio de hombre-centro se edifica la modernidad. Una modernidad
que parece estar en crisis y para salir de la cual el hombre ha de
edificarse una nueva casa. Ese proyecto es la post modernidad. Como
todo lo que se construye simultáneamente a algo que se destruye,
no esta todavía muy claro que pertenece a la destrucción
y que a la construcción. Podemos sin embargo detectar algunos
lineamientos de esa nueva casa, que parece contener los elementos
mas notables del pensamiento anarquista.
Es hoy moneda corriente que no hay una verdad, ni divina, ni humana
(humana en tanto que el hombre quiera ocupar el lugar de Dios). Todas
las verdades rigen con igual valor, y hay mas de una. La consecuencia
es que la consecuencia ha de modificarse radicalmente. Si no hay una
verdad, y no la hay ni en el reducto mas sagrado de la verdad que
es la ciencia, no puede haber leyes que pretendan representarla, ni
podrá haber autoridad ni poder que pretende defenderla (y aprovecharla),
ni podrá nadie apropiarse de ella y ser su paladín y
pontificar desde ella.
Será entonces mi verdad y la de cada uno. Pero esto no nos
convierte a cada uno en el centro del universo, en un egoísmo
extremo. Seré centro pero centrado por los otros hombres, con
los que naturalmente tengo que convivir pero a quienes no les podré
imponer mi verdad. La pregunta es ¿cómo relacionarse
sin verdad única, sin ley, sin autoridad, sin poder? Pensar
en una sociedad tal es lo que llamamos pensar en una sociedad autogestionaria.
En ella lo fundamental no es la forma en que se va a vivir sino la
forma en que se va a convivir: libres, iguales y solidarios. Aunque
para muchos todo tiempo pasado fue mejor, nuestra propuesta es que
avancemos a esta nueva organización social.
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