LA UNION SOVIETICA VERSUS EL SOCIALISMO
...:::
PUEDE KE TE INTERESE :::::... |
| |
Cuando los dos mayores sistemas de propaganda del mundo concuerdan sobre alguna doctrina, se requiere alg�n esfuerzo intelectual para evitar sus cadenas. Una doctrina semejante es que la sociedad creada por Lenin y Trotsky, y moldeada ulteriormente por Stalin y sus sucesores, tiene alguna relaci�n con el socialismo, en alg�n sentido significativa e hist�ricamente preciso de este concepto. De hecho, si hay una relaci�n, es la relaci�n de contradicci�n.
Est� suficientemente claro porqu� los mayores sistemas de propaganda
insisten sobre esta fantas�a. Desde sus or�genes, el Estado Sovi�tico ha intentado
arrear las energ�as de su propia poblaci�n y pueblo oprimido en el servicio
de los hombres que se aprovechan del fermento popular en Rusia en 1917, para
apoderarse del poder del Estado. Un arma ideol�gica principal empleada para
este fin ha sido la pretensi�n que los administradores del Estado est�n liderando
a su propia sociedad y al mundo hacia el ideal socialista; una imposibilidad,
como cualquier socialista �seguramente cualquier Marxista serio- deber�a haber
entendido inmediatamente (algunos lo hicieron), y una mentira de proporciones
gigantescas como la historia ha revelado desde los primeros d�as del r�gimen
Bolchevique. Los dirigentes han intentado ganar legitimidad y sost�n explotando
el arma de ideales socialistas y el respeto que les corresponde genuinamente,
para ocultar su propia pr�ctica ritual mientras ellos destru�an todo vestigio
de socialismo.
En cuanto al segundo mayor sistema de propaganda del mundo, la asociaci�n
del socialismo con la Uni�n Sovi�tica y sus clientes sirve como una arma ideol�gicamente
poderosa para reforzar la conformidad y la obediencia a las instituciones capitalistas
del Estado, para asegurar que la necesidad de alquilarse a uno mismo a los propietarios
y administradores de esas instituciones ser� observado virtualmente como una
ley natural, la �nica alternativa al calabozo �socialista�.
As� la dirigencia sovi�tica se retrata a s� misma como socialista para
proteger su derecho a manejar el club, y los ide�logos Occidentales adoptan
el mismo pretexto para prevenir la amenaza de una sociedad
m�s libre y m�s justa. Este ataque conjunto sobre el socialismo ha sido
altamente efectivo en socavarlo en la era moderna.
Se puede tomar nota de otro recurso usado efectivamente por los ide�logos
del Estado capitalista en su servicio del poder y privilegio existentes. La
denuncia virtual de los as� llamados Estados �socialistas� est� repleta de distorsiones
y frecuentemente mentiras directas. Nada es m�s f�cil que denunciar al enemigo
oficial y atribuirle cualquier crimen: no es necesario estar agobiado por las
demandas de evidencia o l�gica cuando se marcha en el desfile. Los cr�ticos
de la violencia y atrocidades Occidentales frecuentemente tratan de se�alar
la cr�nica exacta, reconociendo las atrocidades y represiones criminales que
existen, mientras exponen los relatos que son inventados al servicio de la violencia
Occidental. Con regularidad predecible
estos pasos son inmediatamente interpretados como apolog�ticos para el imperio
del mal. As� se preserva el crucial Derecho a la Mentira al Servicio del Estado,
y se socava la cr�tica a las atrocidades y violencia del Estado.
Tambi�n es importante notar la gran apelaci�n de la doctrina leninista
a la inteligencia moderna en per�odos de conflicto y cataclismo.
La doctrina proporciona a los �intelectuales radicales� el derecho a
sostener el poder del Estado e imponer la �spera regla de la �Burocracia Roja�,
la �nueva clase� en los t�rminos del an�lisis de Bakunin hace un siglo. Como
en el Estado Bonap�rtico denunciado por Marx, ellos se convierten en los �sacerdotes
del Estado� y �excrecencias par�sitas sobre la sociedad civil� que la regulan
con mano de hierro.
En per�odos en los que hay un peque�o desaf�o a las instituciones del
Estado capitalista, los mismos compromisos fundamentales gu�an a la �nueva clase�
a servir como administradores e
ide�logos del Estado, �golpeando al pueblo con el palo del pueblo�, en las palabras
de Bakunin. Es un peque�o portento que los intelectuales encuentren la transici�n
desde el �Comunismo revolucionario� a la �celebraci�n del Oeste� como algo f�cil,
representando un manuscrito que ha evolucionado desde la tragedia a la farsa
en la �ltima mitad de siglo. En esencia, todo lo que ha cambiado es la evaluaci�n
de donde radica el poder. El dicho de Lenin que �el socialismo no es nada, pero
el monopolio del estado capitalista produce beneficios al pueblo entero�, quien debe por supuesto confiar en la benevolencia de sus l�deres,
expresa la perversi�n del �socialismo� a las necesidades de los sacerdotes del
Estado, y nos permite comprender la r�pida transici�n entre posiciones que superficialmente
parecen diametralmente opuestas,
pero de hecho est�n bastante cercanas.
La terminolog�a del discurso pol�tico y social es vaga e imprecisa, y
constantemente rebajada por las contribuciones de los ide�logos de una u otra
clase. No obstante estos t�rminos tienen al menos alg�n residuo de significado.
Desde sus or�genes, el socialismo ha significado la liberaci�n
del pueblo trabajador de la explotaci�n. Como el te�rico Marxista Ant�n
Pannekoek observaba, �este objetivo no se logra y no puede ser logrado por una
nueva clase dirigente y gobernante sustituida a s� misma por la burgues�a�,
pero puede �nicamente ser �realizado por los mismos trabajadores siendo amos
sobre la producci�n�. El dominio sobre la producci�n de los productores es la
esencia del socialismo, y los medios para lograr este fin han sido regularmente
ideados en los per�odos de lucha revolucionaria, contra la oposici�n encarnizada
de las clases gobernantes tradicionales y los �intelectuales revolucionarios�
guiados por los principios generales del leninismo y el gobierno Occidental,
seg�n las circunstancias cambiantes. Pero el elemento esencial del ideal socialista
permanece: convertir los medios de producci�n en la propiedad de productores
libremente asociados y as� la propiedad social del pueblo quien se ha liberado
a s� mismo de la explotaci�n por
su destreza, como un paso fundamental hacia un reino pleno de libertad humana.
La inteligencia leninista tiene una agenda diferente. Ellos adaptan la
descripci�n de Marx de los �conspiradores� quienes �prevac�an el desarrollo
del proceso revolucionario� y lo distorsionan seg�n sus fines de dominaci�n;
� de ah� su desprecio m�s profundo por la m�s te�rica iluminaci�n
de los trabajadores acerca de sus intereses de clase�, los cuales incluyen
el derrocamiento de la Burocracia Roja y la creaci�n de mecanismos de control
democr�tico sobre la producci�n y la vida social. Para los leninistas las masas
deben ser estrictamente disciplinadas, mientras el socialista luchar� para alcanzar
el orden social en el cual la disciplina �se tornar� superflua� cuando los productos
libremente asociados �trabajan para su propio acuerdo� (Marx). El socialismo
libertario, adem�s, no limita sus objetivos al control democr�tico de los productores
sobre la producci�n, sino que procura abolir todas las formas de dominaci�n
y jerarqu�a en todo aspecto de vida personal y social, una lucha sin fin, ya
que el progreso en alcanzar una sociedad m�s justa conducir� a un nuevo conocimiento
y comprensi�n de formas de opresi�n que pueden estar encubiertas en la pr�ctica
y conciencia tradicionales.
El antagonismo leninista a las caracter�sticas m�s esenciales del socialismo
fue evidente desde el principio. En la revoluci�n Rusa, el Soviet y los comit�s
fabriles se desarrollan como instrumentos de lucha y liberaci�n, con varios
defectos, pero con un rico potencial. Lenin y Trotsky, asumiendo el poder, inmediatamente
devotos a ellos mismos destruyeron el potencial liberador de esos instrumentos
estableciendo el mando del Partido, en pr�ctica su Comit� Central y sus M�ximos
l�deres, exactamente como Trotsky hab�a predicho a�os antes, como Rosa Luxemburgo
y otros Marxistas advirtieron al mismo tiempo, y como los anarquistas siempre
hab�an entendido. No �nicamente las masas, sino tambi�n el Partido deben ser
sujetos a �vigilante control desde arriba�, as� Trotsky realiz� la transici�n
desde intelectual revolucionario a Sacerdote del Estado. Antes de apoderarse
del poder del Estado los l�deres Bolcheviques adoptaron la mayor�a de la ret�rica
del pueblo que fue comprometido en la lucha revolucionaria desde abajo, pero
sus verdaderos compromisos fueron bastante diferentes. Esto fue evidente antes
y se torn� claro como el cristal cuando asumieron el poder del Estado en Octubre
de 1917.
Un historiador af�n a los Bolcheviques, E. H. Carr,
escribe que �la inclinaci�n espont�nea de los trabajadores a organizar
comit�s fabriles y a intervenir en el manejo de las f�bricas fue inevitablemente
fomentada por una revoluci�n que permita a los trabajadores creer que
la maquinaria productiva del pa�s les pertenece y podr�a ser manejada por ellos
a su propio juicio y su propio provecho (mi �nfasis). Para los trabajadores,
como dijo un delegado anarquista, �los comit�s fabriles fueron c�lulas del futuro...
Ellas, no el Estado, deber�an ahora administrar...�
Pero los sacerdotes del Estado conoc�an mejor, y se movieron inmediatamente
para destruir los comit�s fabriles y reducir al Soviet a organizarse seg�n su
r�gimen. El 3 de Noviembre Lenin anunci� en un �Proyecto de Decreto sobre el
Control de los Trabajadores� que los delegados elegidos para ejercer tal control
ten�an que �responder al Estado por el mantenimiento del orden y la disciplina
m�s estrictos y por la protecci�n
de la propiedad�. Cuando termin� el a�o, Lenin not� que �nosotros pasamos desde
el control de los trabajadores a la creaci�n del Consejo Supremo de Econom�a
Nacional�, el cual fue para �reemplazar, absorber e invalidar la maquinaria
del control de los trabajadores�, se
lament� un gremialista mercantil Menchevique; el l�der Bolchevique expres� la
misma queja en acci�n, demoliendo la verdadera idea del socialismo.
Pronto Lenin decret� que el l�der debe asumir �poderes dictatoriales�
sobre los trabajadores, quienes deben aceptar �sumisi�n incuestionada
a una �nica voluntad� y �en el inter�s del socialismo� debe �obedecer incuestionablemente
la �nica voluntad de los l�deres del proceso laboral�. Como Lenin y Trostsky
procedieron con la militarizaci�n del trabajo, la transformaci�n de una sociedad
en un ej�rcito laboral sometido a una �nica voluntad, Lenin explic� que la subordinaci�n
del trabajador a la �autoridad individual� es �el sistema que m�s que ning�n
otro asegura la mejor utilizaci�n de los recursos humanos�, o como Robert McNamara
expres� la misma idea, �tomar una decisi�n vital...debe permanecer en la cima...la
amenaza real a la democracia no llega desde el sobremanejo, sino desde el submanejo�,
� sin no hay raz�n que gu�a al hombre, entonces el hombre desaprovecha su potencial�
y el gobierno no es otra cosa que la regla de la raz�n que nos mantiene libres.
Al mismo tiempo, el �faccionalismo� �por ejemplo cualquier modismo de libre
expresi�n y organizaci�n- fue destruido �en el inter�s del socialismo�, as�
el t�rmino fue redefinido para sus prop�sitos por Lenin y Trotsky, quienes procedieron
a crear las estructuras pro-fascistas convertidas por Stalin en uno de los horrores
de la era moderna.1
El fracaso en entender la intensa hostilidad al socialismo por parte
de la inteligencia leninista (con ra�ces en Marx, sin dudas), y el correspondiente
malentendido del modelo leninista, ha tenido un impacto devastador sobre la
lucha por una sociedad m�s decente y un mundo habitable en el Oeste, y no �nicamente
ah�. Es necesario encontrar una manera de salvar el ideal socialista de sus
enemigos en ambos centros mayoritarios del mundo, de quienes siempre aspirar�n
a ser sacerdotes del Estado y dirigentes sociales, destruyendo la libertad en
el nombre de la liberaci�n.
1Sobre la primera destrucci�n del socialismo por Lenin y Trotsky, ver Maurice Brinton, The Bolsheviks and Workers� Control, Montreal: Black Rose Books, 1978, y Peter Raschleff, Radical America, Nov. 1974, entre otros muchos trabajo
www.laizkierda.tk3.net para mas textos y dokumentos por el estilo
::
PARA CONTINUAR ON-LINE VISITA NUESTROS PATROCINADORES :: |
| |