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Anarkismo..Lo
Ke Realmente Signif�ca
Emma Golman
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La
historia del desarrollo y crecimiento humano es, a la vez, la historia
de la lucha terrible de cada nueva idea anunciando la llegada de un
muy brillante amanecer. En su agarre persistente de la tradición
, lo Viejo con sus medios más crueles y repugnantes pretende
detener el advenimiento de lo Nuevo, cualesquiera sean la forma y el
período en que aquel se manifieste. Tampoco necesitamos reencaminar
nuestros pasos hacia el pasado para darnos cuenta de la enormidad de
la oposición, las dificultades y adversidades puestas en el camino
de cada idea progresista. La rueca, la tuerca y el azote permanecen
con nosotros; al igual que el ajuar del convicto y el coraje social,
todos conspirando en contra del espíritu que va marchando serenamente.
El anarquismo no podía tener la esperanza de escapar el destino
de todas las demás ideas innovadoras. Por supuesto, como el innovador
de espíritu más revolucionario, el Anarquismo necesariamente
debe topar con la ignorancia y el envenenado rechazo del mundo que pretende
reconstruir.
Para rebatir, aun de manera escueta, con todo lo que se está
diciendo y haciendo contra el Anarquismo, sería necesario un
volumen entero. Por lo tanto, solamente rebatiré dos de las objeciones
principales . Al así hacerlo, trataré de aclarar lo que
verdaderamente quiere decir Anarquismo.
El extraño fenómeno de la oposición al Anarquismo
es el que trae a la luz la relación entre la llamada inteligencia
y la ignorancia. Y aún esto no es tan extraño, cuando
consideramos la relatividad de las cosas. La masa ignorante tiene a
su favor que no pretende simular conocimiento o tolerancia. Actuando,
como hace siempre, por puro impulso, sus razonamientos son como los
de los niños. "¿Por qué?" "Porque
sí." Aún así, la oposición del no educado
hacia el Anarquismo merece la misma consideración que la del
hombre inteligente.
¿Cuáles son las objeciones entonces? Primero, el Anarquismo
es impráctico, aunque sea un ideal precioso. Segundo, ambos el
hombre inteligente y la masa ignorante no pasan juicio luego de un amplio
estudio del tema, sino de lo que escuchan o de una interpretación
falsa.
¿Cuáles son, pues, las objeciones? Primero, el Anarquismo
no es práctico, aunque sea una idea muy atrayente. En segundo
lugar, el Anarquismo equivale a violencia y destrucción, por
lo que debe ser rechazado por vil y peligroso. Tanto el hombre inteligente
como la masa ignorante juzgan no a partir de un conocimiento profundo
del tema, sino de rumores o falsas interpretaciones.
Un esquema práctico, dice Oscar Wilde, es uno que ya tiene existencia,
o una forma que podría llevarse a cabo bajo las condiciones existentes;
pero son-exactamente esas condiciones que uno objeta y cualquier propósito
que pudiese aceptarlas necesariamente es incorrecto y una locura. El
verdadero criterio de lo práctico, por lo tanto, no es si puede
mantener intacto lo incorrecto e imprudente; hasta cierto punto consiste
en averiguar si el esquema tiene la vitalidad suficiente para abandonar,
dejar atrás las aguas estancadas de lo viejo y edificar, al igual
que mantener, una nueva vida. A la luz de esta concepción, el
Anarquismo es definitivamente práctico. Más que ninguna
otra idea, es de ayuda acabar con lo equívoco e irracional; más
que ninguna otra idea, está edificando y manteniendo nueva vida.
Las emociones del hombre ignorante se ven contínuamente aplacadas
por las historias sangrientas del Anarquismo. Nada hay demasiado ofensivo
para ser aplicado en contra de esta filosofía y sus oponentes.
Por lo tanto el Anarquismo representa para el no-pensante, lo que el
proverbial malvado, hace al niño,--un monstruo obscuro empeñado
en tragarlo todo; en pocas palabras, destrucción y violencia.
!Destrucción y violencia! ¿Cómo va a saber el hombre
ordinario, que el elemento más violento en la sociedad es la
ignorancia; que su poder de destrucción es justamente lo que
el Anarquismo está combatiendo? Tampoco, no está al tanto
de que el Anarquismo; cuyas raíces, como fuesen, son parte de
las fuerzas naturales, destruyen, no células saludables, sino
el crecimiento parasítico, que se nutre de la misma esencia de
la vida social. Está meramente librando el suelo de yerbajos
y arbustos para eventualmente producir fruta saludable. Alguien ha dicho
que se requiere menos esfuerzo mental para condenar, que lo que se requiere,
para pensar. La indolencia mental esparcida mundialmente, tan prevaleciente
en la sociedad nos prueba una vez más que este hecho es demasiado
cierto. En vez de ir al significado de cualquier idea dada, para examinar
su origen y razón de ser; la mayoría de las personas,
la condenarán enteramente, o dependerán de definiciones
de aspectos no esenciales superficiales o llenas de prejuicios .
El Anarquismo reta al hombre a pensar, a investigar, a analizar cada
proposición; pero para no abrumar al lector medio también
comenzaré con una definición y luego elaboraré
sobre lo último.
ANARQUISMO:--La filosofía de un nuevo orden social basado en
la libertad sin restricción, hecha de la ley del hombre; la teoría
que todos los gobiernos descansan sobre la violencia y por lo tanto
son equívocos y peligrosos, al igual que innecesarios.
El nuevo orden social descansa, por supuesto, en la base materialista
de la vida, pero mientras todos los Anarquistas concuerdan en que el
mal actual es uno económico; mantienen que la solución
a esa maldad puede conseguirse solamente bajo la consideración
de cada fase de la vida, --individual, al igual que colectiva; la interna,
al igual que la fase externa.
Un escrutinio a fondo de la historia del desarrollo humano descubrirá
dos elementos en un agrio conflicto el uno contra el otro, elementos
que ahora comienzan a ser entendidos, no como extranjeros entre sí,
pero estrechamente relacionados y verdaderamente armoniosos, si son
colocados en ambientes propios: de los instintos individuales y los
sociales. El individuo y la sociedad han mantenido una guerra persistente
y sangrienta por la supremacía, porque cada uno estaba ciego
ante el valor y la importancia del otro. Los instintos individuales
y sociales; el primero, el factor más poderoso para la iniciativa
individual, su crecimiento, sus aspiraciones y auto-realización;
el segundo, un factor igualmente importante para la ayuda mutua y el
bienestar social.
No se está lejos de encontrar explicación a la tormenta
desatada dentro del individuo, y entre éste y su entorno . El
hombre primitivo, incapaz de entender su ser, menos aún la unidad
de toda la vida, se siente absolutamente dependiente de fuerzas ciegas
y escondidas, siempre listas para burlarse y ridiculizarle. De esas
actitudes crecieron los conceptos religiosos del hombre, como una mera
partícula de polvo, dependiente en los poderes supremos elevados
que sólo pueden se aplacados a través de la sumisión
a su voluntad. Todas las sagas tempranas sobre esa idea, que continúan
siendo el Leitmotiv de las historias bíblicas, bregando con la
relación del hombre con Dios, con el Estado y con la sociedad.
Otra vez el mismo motivo, el hombre es nada, los poderes son todo. Entonces,
Jehová solamente tolerará al hombre que manifiesta la
condición de entrega completa. El hombre puede tener todas las
glorias de la tierra. El Estado, la Sociedad, y las Leyes Morales, todas
cantan el mismo refrán: El hombre puede tener todas las glorias
de la tierra, pero no podrá ser consciente de sí mismo.
El Anarquismo es la única filosofía que devuelve al hombre
la consciencia de sí mismo, la cual mantiene que Dios, el Estado
y la Sociedad no existen, que sus promesas son vacías y sin valor,
ya que pueden ser logradas sólo a través de la subordinación
del hombre. El Anarquismo, por lo tanto, es el maestro de la unidad
de la vida, no meramente en la naturaleza, sino también en el
hombre. No hay conflicto entre los instintos sociales e individuales,
no más de los que existen entre el corazón y los pulmones:
el uno, el receptáculo de la esencia de la preciosa vida; y el
otro, el almacén del elemento que mantiene la esencia pura y
fuerte. El individuo es el corazón de la sociedad, conservando
la esencia de la vida social; la sociedad es el pulmón que está
distribuyendo el elemento para mantener la esencia de vida--es decir,
al individuo--puro y fuerte.
"La única cosa de valor en el mundo," dice Emerson,
"es el alma activa; a la cual todo hombre tiene dentro de sí.
El alma activa ve la verdad absoluta y la proclama y la crea".
"En otras palabras, el instinto individual es la cosa de valor
en el mundo. Es el alma verdadera la que visualiza y crea la vida de
la verdad, del cual saldrá una mayor verdad, el alma social renacida.
El Anarquismo es el gran libertador del hombre, sin coma de los fantasmas
que lo han tenido cautivo; es el árbitro y pacificador de las
dos fuerzas para la armonía individual y social. Para lograr
esa unidad, el Anarquismo le ha declarado la guerra a las influencias
perniciosas, las cuales, hasta ahora, han impedido la armoniosa unidad
de los instintos individuales y sociales.
La Religión, el dominio de la mente humana; la Propiedad, el
dominio de las necesidades humanas; el Gobierno, el dominio de la conducta
humana, representan el baluarte de la esclavitud del hombre y los horrores
que le exige. !La Religión! Cómo domina la mente humana,
cómo humilla y degrada el alma. Dios es el todo, el hombre es
nada dice la religión. Pero, de esa nada, Dios ha creado un reino
tan déspota, tan tirano, tan cruel, tan terrible, que nada que
no sea desastre, lágrimas y sangre han reinado el mundo desde
que los dioses comenzaron. El Anarquismo impulsa al hombre a la rebelión
en contra de este monstruo negro. Rompe tus cadenas mentales; le dice
el Anarquismo al hombre, porque, no va a ser hasta que tu pienses y
juzgues por tí mismo, que saldrás del dominio de la obscuridad,
el mayor obstáculo para todo progreso.
La Propiedad, el dominio de las necesidades del hombre, la negación
del derecho de satisfacer sus necesidades. El Tiempo nació cuando
la propiedad reclamó su derecho divino, cuando vino hacia el
hombre con el mismo refrán, igual que la religión, "!Sacrifícate!
!Abnégate! ¡Entrégate!" El espíritu
del Anarquismo ha elevado al hombre de su posición postrada.
Ahora está de pie, su faz hacia la luz. Ha aprendido a ver la
insaciable, devoradora y devastadora naturaleza de la propiedad y está
preparándose para darle el golpe de muerte al monstruo.
"La propiedad privada es un robo," dijo el gran anarquista
francés Proudhon. Sí, pero sin riesgo y peligro para el
ladrón. Monopolizando los esfuerzos acumulados por el hombre,
la propiedad le ha desposeído de su derecho de nacimiento tornándole
en un indigente y un paria. La propiedad ni siquiera posee la excusa
tan gastada de que el hombre no crea lo suficiente para satisfacer sus
necesidades. Apenas aprendido el ABC de la economía, los estudiantes
ya saben que la productividad del trabajo, durante las últimas
décadas, excede por mucho la demanda normal. Pero, ¿qué
son demandas normales para una institución anormal? La única
demanda que la propiedad reconoce es su propio apetito glotónico
para mayor riqueza, porque riqueza significa poder, el poder de someter,
de aplastar, de explotar, el poder de esclavizar, de ultrajar y degradar.
América se muestra particularmente jactanciosa de su gran poder,
su enorme riqueza nacional. Pobre América, ¿de que vale
toda su riqueza, si los individuos que la componen son miserablemente
pobres? Viviendo en la asquerosidad, en la suciedad y el crimen; perdida
la esperanza y la alegría, deambula un ejército desterrado
de presas humanas sin hogar.
Generalmente se considera que, a menos que las ganancias de cualquier
negocio excedan su costo, la bancarrota es inevitable. Pero, aquellos
comprometidos en el negocio de producir riqueza no han aprendido ni
esta simple lección. Cada año el costo de la producción
en la vida humana está creciendo más ( 50,000 asesinados,
100,000 heridos en América el año pasado); las ganancias
para las masas, que ayudan a crear la riqueza, se están reduciendo
aún más. Todavía América continúa
ciega a la bancarrota inevitable de nuestro negocio de producción.
Ni es éste el único crimen de éstos. Todavía
más fatal aún es el crimen de convertir al productor en
un mero engranaje de una máquina, con menos deseo y decisión
que su organizador de acero y hierro. Al hombre no sólo le están
robando los productos de su labor, sino también el poder de la
libre iniciativa, de la originalidad y el interés en o el deseo
por las cosas que está haciendo.
La verdadera riqueza consiste en objetos de utilidad y belleza, en cosas
que ayuden a crear cuerpos fuertes y preciosos y alrededores que inspiren
a la vida. Pero si el hombre está condenado a enrolar algodón
alrededor de la rueca, o cavar carbón durante toda su vida, no
puede hablarse en ningún caso de riqueza. Lo que da al mundo
son solo cosas grises y asquerosas, reflejo de su aburrida y odiosa
existencia,--muy débil para vivir, muy cobarde para morir. Suena
extraño el decirlo, pero hay personas que ensalzan el mortal
método de la producción centralizada es el logro de más
orgullo de nuestra era. Éstos fallan absolutamente, al no enterarse,
de que si continuamos con esta docilidad mecánica, nuestra esclavitud
será más completa que lo que fue nuestra unión
al Rey. Ellos no quieren saber, que la centralización no es sólo
el toque de muertos de la libertad, pero también de la salud
y la belleza, del arte y la ciencia, todas estas siendo imposibles en
una atmósfera mecánica parecida a un reloj.
El Anarquismo no puede sino repudiar tal método de producción:
su meta es la expresión más libre posible de todos los
talentos del individuo. Oscar Wilde define una personalidad perfecta
como "una que se desarrolla bajo condiciones perfectas, que no
ha sido herida, mutilada ni ha estado en peligro." Una personalidad
perfecta, entonces, sólo es posible en un estado de la sociedad,
donde el hombre sea libre de escoger el modo de trabajo, las condiciones
de trabajo y la libertad para trabajar.
Una, para quien la fabricación de una mesa, o la preparación
de la tierra, es como la pintura para el artista y el descubrimiento
para el científico,--el resultado de inspiración, de intenso
deseo y un interés profundo en el trabajo como una fuerza creativa.
Siendo ese el ideal del Anarquismo, la organización económica
debe consistir en la producción voluntaria y asociaciones distributivas,
gradualmente desarrollándose en comunismo libre, como el mejor
medio de producción, con el menor de energía humana. Aunque
el Anarquismo también reconoce el derecho del individuo, o números
de individuos, para acomodar todo el tiempo otras formas de trabajo,
en armonía con sus gustos y deseos.
Tal exhibición libre de energía humana es posible sólo
bajo la libertad completa, individual y social. El Anarquismo dirige
sus fuerzas en contra del tercer y mayor enemigo de toda equidad social,
esto es, el Estado, la autoridad organizada o ley estatuaria,--el dominio
de la conducta humana.
Igual que la religión ha encadenado la mente humana y como la
propiedad, o el monopolio de las cosas, ha conquistado y ahogado las
necesidades humanas, el Estado ha esclavizado su espíritu, dictando
cada fase de conducta. "Todo el gobierno en esencia," dice
Emerson, "es tiranía." Sin importar si es gobierno
por derecho divino o regla de mayoría. En cada instancia su meta
es la subordinación absoluta del individuo.
Refiriéndose al gobierno Norteamericano, el gran Anarquista americano,
David Thoreau, dijo: "el Gobierno, qué es sino tradición,
aunque una reciente, tentando para transmitirse intacto a la posteridad,
pero cada instante perdiendo su integridad; éste no tiene la
vitalidad y fuerza de un sencillo hombre viviente. La Ley nunca hizo
al hombre ni un poco más justo y por su medio de respeto hacia
ésa, hasta los bien dispuestos son diariamente convertidos en
agentes de la injusticia."
Ciertamente, lo crucial del gobierno es la injusticia. Con la arrogancia
y suficiencia-propia del Rey, el cual no podía hacer el mal,
los gobiernos ordenan, juzgan, condenan y castigan las ofensas más
insignificantes, mientras, manteniéndose gracias a la más
grande de las ofensas, la erradicación de la libertad individual.
Por lo tanto, Ouida está en lo cierto, cuando ella mantiene que
"el Estado sólo busca inculcar las cualidades necesarias
en el público por las cuales sus demandas sean obedecidas y sus
arcas se vean repletas. Su mayor logro es la reducción del ser
humano a un mero mecanismo de relojería.
En su atmósfera, todas esas libertades finas y más delicadas,
que requieren tratamiento y una expansión espaciosa, inevitablemente
se secan y mueren. El Estado requiere una máquina paga impuestos,
en la cual no hay marcha atrás, un fisco sin déficit;
un público monótono, obediente, sin color, sin espíritu,
moviéndose humildemente, como un rebaño de ovejas en un
camino alto y recto entre dos paredes."
Pero, hasta un rebaño de ovejas resistiría la vana sutileza
del Estado, sino fuera por los métodos opresivos, tiránicos
y corruptos que utiliza para servirse de sus propósitos. Por
lo tanto, Bakunin repudia el Estado, le ve como sinónimo de la
entrega de la libertad del individuo o de las pequeñas minorías,--la
destrucción de la relación social, la restricción,
o hasta la completa negación, de la vida misma, para su engrandecimiento.
El Estado es el altar de la libertad política y como el altar
religioso, es mantenido para el propósito del sacrificio humano.
De hecho, no hay casi ningún pensador moderno que no concuerde
que el gobierno, la autoridad organizada, o el Estado son únicamente
necesarios para mantener o proteger la propiedad y el monopolio. Sólo
se ha mostrado eficiente en esa función.
Hasta George Bernard Shaw, quien aún cree en un posible milagro
del Estado bajo el Fabianismo, aunque admite que "este es al presente,
una inmensa máquina para robar y esclavizar al pobre con la fuerza
bruta." Siendo éste el caso es difícil entender,
porqué el inteligente introductor desea mantener el Estado después
que la pobreza cese de existir.
Desafortunadamente, todavía hay un número de personas
que continúan con la fatal creencia de que el gobierno descansa
sobre leyes naturales, que éstas mantienen el orden social y
la armonía, que disminuye el crimen y que previene que el hombre
vago engañe a sus semejantes. Por lo tanto, examinaré
este argumento..
Una ley natural es ese factor en el hombre, el cual se afirma a sí
mismo libremente y espontáneamente, sin alguna fuerza externa,
en armonía con los requisitos de la naturaleza. Por ejemplo,
la demanda de nutrición, de gratificación sexual, de luz,
de aire y ejercicio es una ley natural. Pero, su expresión no
necesita la maquinaria del gobierno, ni tampoco del club, la pistola,
las esposas o la prisión. Obedecer tales leyes, si podemos llamarle
obediencia, requiere solamente espontaneidad y una oportunidad libre.
Que los gobiernos no se mantienen a sí mismos a través
de tales factores armoniosos, se prueba con las terribles demostraciones
de violencia, fuerza y coerción que usan todos los gobiernos
para poder vivir. Por lo tanto, Blackstone está correcto cuando
dice, "Las leyes humanas son inválidas, porque éstas
son contrarias a las leyes de la naturaleza."
A menos que sea el orden que se produjo en Varsovia luego de la matanza
de miles de personas, es difícil atribuir a los gobiernos la
capacidad para el orden o la armonía social. El orden derivado
de la sumisión y mantenido con terror poca seguridad garantiza,
aunque ese es el único "orden" que los gobiernos han
mantenido. La verdadera armonía social crece naturalmente de
la solidaridad de intereses. En una sociedad donde esos que siempre
trabajan nunca disponen de nada, mientras esos que nunca trabajan disfrutan
de todo, la solidaridad de los intereses no existe, de aquí que
la armonía social sea un mito. La única forma en que la
autoridad organizada enfrenta esta situación grave es extendiendo
todavía más los privilegios a esos que han monopolizado
la tierra y esclavizando aún más a las masas desheredadas.
De esta manera, el arsenal entero del gobierno--leyes, policía,
soldados, las cortes, legislaturas, prisiones,--está acérrimamente
involucrado en "armonizar" los elementos más antagónicos
de la sociedad.
La más absurda excusa para la autoridad y la ley es que sirven
para disminuir el crimen. Aparte del hecho de que el Estado es en sí
mismo el más grande criminal, rompiendo toda ley escrita y natural,
robando en la forma de impuestos, asesinando en la forma de guerra y
pena capital, ha llegado a verse completamente superado en su lucha
contra el crimen. Ha fallado totalmente en destruir o tan siquiera minimizar
el terrible azote de su propia creación.
El Crimen no es nada más que energía mal dirigida. Mientras
cada institución de hoy día, económica, política,
social y moral, conspire para dirigir erradamente la energía
humana por canales equívocos; mientras la mayoría de las
personas estén fuera de lugar, haciendo las cosas que odian hacer,
viviendo una vida que aborrecen vivir, el crimen será inevitable
y todas las leyes en los estatutos solamente pueden aumentar, pero nunca
terminar con el crimen. Qué sabe la sociedad, como existe hoy
día, del proceso de la desesperación, de la pobreza, de
los horrores, de la pusilánime lucha que pasa el alma humana
en su camino hacia el crimen y la corrupción. Quien conoce este
proceso terrible no puede dejar de ver la verdad en estas palabras de
Peter Kropotkin:
"Esos que calcularán el balance entre los beneficios atribuidos
a la ley y el castigo y el efecto degradante de este sobre la humanidad;
que estimarán el torrente de ruindad derramado sobre la sociedad
humana por el informante, favorecido hasta por el Juez y pagado en moneda-resonante
por gobiernos, bajo el pretexto de ayuda a desenmascarar el crimen;
esos que irán dentro de las paredes de la prisión y allí
ver en lo que se han convertido los seres humanos cuando se les priva
de su libertad, cuando son sujetos al cuidado de guardianes brutales,
con groserías, con palabras crueles, enfrentándose a mil
humillaciones punzantes y agudas, concordarán con nosotros que
el aparato entero de la prisión y su castigo es una abominación
que debe terminar."
La influencia disuasiva de la ley sobre el hombre ocioso es demasiado
absurda para merecer alguna consideración. Solamente con liberar
a la sociedad del gasto y de los desperdicios que causa mantener a una
clase ociosa y del igualmente gran gasto de la parafernalia de protección
que esta clase de haraganes requiere, en la sociedad existiría
abundancia para todos, incluyendo hasta el individuo ocioso ocasional.
Además, está bien considerar que la vagancia resulta o
de los privilegios especiales o de las anormalidades físicas
y mentales. Nuestro demente sistema de producción patrocina ambos
y el fenómeno más sorprendente es que la gente desee trabajar,
aún ahora. El Anarquismo aspira desgarrar al trabajo de su aspecto
estéril y aburrido, de su brillo y compulsión. Intenta
hacer del trabajo un instrumento de gozo, de fuerza, de armonía
real, para que aún el más pobre de los hombres, pueda
encontrar en el trabajo recreación y esperanza.
Para lograr tal arreglo de la vida, del gobierno, sus medidas injustas,
arbitrarias y represivas deben ser acabadas. Lo mejor que ha hecho es
imponer un solo modo de vida, sin importar las variaciones individuales
y sociales, además de sus necesidades. Al destruir el gobierno
y las leyes estatutarias, el Anarquismo propone rescatar el respeto-propio
y la independencia del individuo de toda prohibición e invasión
por la autoridad. Solo en la libertad puede el hombre alcanzar su completo
desarrollo. Solamente en la libertad aprenderá a pensar y a moverse
y a dar lo mejor de sí. Sólo en libertad realizará
la verdadera fuerza de los lazos sociales, que atan al hombre entre
sí y los cuales son la verdadera base de una vida social normal.
Pero, ¿qué de la naturaleza humana? ¿Puede ser
cambiada? Y si no, ¿sobrevivirá bajo el Anarquismo?
Pobre naturaleza humana, !qué crímenes horribles han sido
cometidos en tu nombre! Todo tonto, desde el rey hasta el policía,
desde la persona más cabezota , hasta el ignorante sin visión
de la ciencia, presume hablar con autoridad de la naturaleza humana.
Mientras mayor sea el charlatán mental, más definitiva
será su insistencia en la iniquidad y debilidad de la naturaleza
humana. Pero, ¿cómo puede cualquiera hablar de eso hoy,
con todas las almas en prisión, con cada corazón encadenado,
herido y mutilado?
Juan Burroughs ha dicho que el estudio experimental de los animales
en cautiverio es absolutamente inútil. Su carácter, sus
hábitos, sus apetitos pasan por una transformación completa,
cuando son arrancados de su suelo en el campo y en el bosque. Con la
naturaleza humana enjaulada en un estrecho espacio, batida diariamente
hasta la sumisión, ¿cómo podemos hablar de sus
potencialidades?
La libertad, la expansión, la oportunidad y sobre todo, la paz
y el descanso, solos, pueden enseñarnos los factores dominantes
reales de la naturaleza humana y todas sus magníficas posibilidades.
El Anarquismo, entonces, verdaderamente favorece la liberación
de la mente humana del dominio de la religión la liberación
del cuerpo humano del dominio de la propiedad, la liberación
de las cadenas y prohibiciones del gobierno. El Anarquismo representa
un orden social basado en la agrupación libre de los individuos,
con el propósito de producir verdadera riqueza social, un orden
que garantizará a cada humano un acceso libre a la tierra y un
gozo completo de las necesidades de la vida, de acuerdo a los deseos
individuales, gustos e inclinaciones.
Esto no es una idea salvaje o una aberración mental. Han llegado
a tal conclusión multitud de hombres y mujeres inteligentes de
todo el mundo, una conclusión resultante de la observación
cercana y estudiosa de las tendencias de la sociedad moderna; la libertad
individual y la equidad económica, las fuerzas gemelas para el
nacimiento de lo que es transparente y verdadero en el hombre.
En cuanto a los métodos. El Anarquismo no es, como muchos pueden
suponer, una teoría del futuro a ser logrado a través
de la inspiración divina. Es una fuerza de vida en los asuntos
de nuestra vida, constantemente creando nuevas condiciones. Los métodos
del Anarquismo por lo tanto no contienen un programa, armado de hierro
para llevarse a cabo bajo toda circunstancia. Los métodos deben
salir de las necesidades económicas de cada lugar y clima y de
los requisitos intelectuales y temperamentales del individuo. El carácter
calmado y sereno de un Tolstoy desearán diferentes métodos
para la reconstrucción social, que la intensa, desbordante personalidad
de Miguel Bakunin o de un Pedro Kropotkin. Igualmente también
debe ser aparente que las necesidades económicas y políticas
de Rusia dictarán medidas más drásticas que las
de Inglaterra o América. El Anarquismo no representa ejercicios
militares y uniformidad pero, sí defiende el espíritu
revolucionario, en cualquier forma, en contra de todo lo que impida
el crecimiento humano. Todos los Anarquistas concuerdan en eso, al igual
que están de acuerdo en su oposición a la maquinaria política
como un medio de traer el gran cambio social.
"Toda votación," dice Thoreau, "es como jugando,
como damas, o backgammon, el juego con el bien y el mal, su obligación
nunca excede su conveniencia. Hasta votando por lo correcto es hacer
nada por ello. Un hombre sabio no dejará el derecho a la clemencia
de la oportunidad, ni deseará que prevalezca a través
del poder de la mayoría." Un examen cercano de la maquinaria
política y sus logros nos llevarán a la lógica
de Thoreau.
¿Qué nos demuestra la historia del parlamentarismo? Nada,
excepto la omisión y la derrota, ni hasta una sencilla reforma
para mejorar la tensión económica y social de la gente.
Se han aprobado leyes y han hecho estatutos para el mejoramiento y protección
del trabajo. Así, de este modo, el año pasado se probó
en Illinois, con las leyes más rígidas para la protección
minera, tuvo los desastres mineros mayores. En Estados donde las leyes
del trabajo de los niños prevalecen, la explotación infantil
está en unos niveles altísimos y aunque con nosotros los
trabajadores disfrutan de oportunidades políticas completas,
el capitalismo ha llegado a su momento cumbre más desvergonzado..
Hasta si los trabajadores pudiesen tener sus propios representantes,
que es, lo que nuestros buenos políticos socialistas están
clamando, ¿que oportunidades hay para su honestidad y buena fe?
Una tiene que tener en mente el proceso de la política, para
darse cuenta que su camino de buenas intenciones está repleto
de peligro latente: maquinaciones secretas, intrigas, adulaciones, mentiras,
trampas; de hecho, sofistería de toda índole, donde el
aspirante político puede lograr el éxito. Añadido
a eso está la desmoralización completa del carácter
y las convicciones, hasta que no queda nada, que haría que una
tuviese esperanza de tal desamparo humano. Una y otra vez las personas
fueron lo suficientemente tontos en confiar, creer y apoyar hasta su
último penique, a los aspirantes políticos , para verse
al final traicionados y engañados.
Se puede decir que los hombres íntegros no se convertirían
en corruptos en el molino pulverizante político. Quizás
no, pero esos hombres estarán absolutamente desamparados para
ejercer la más ínfima influencia en nombre de los trabajadores,
como ha sido demostrado en numerosos ejemplos. El Estado es el amo económico
de sus sirvientes. Los buenos hombres, si los hubiere, o permanecerían
fieles a su fe política y perderían su apoyo económico,
o se agarrarían de su amo económico mostrándose
del todo incapaces de hacer el mínimo bien. La arena política
nos deja sin alternativa, una debe ser un burro o un pícaro.
La superstición política todavía domina los corazones
y las mentes de las masas, pero los verdaderos amantes de la libertad
no tendrán nada que ver con esto. Al contrario, éstos
creen con Stirner que el hombre tiene tanta libertad como la que quiera
tomarse. El Anarquismo, por lo tanto, mantiene la acción directa,
el desafío abierto y la resistencia hacia todas las leyes y restricciones
económicas, sociales y morales. Pero el desafío y la resistencia
son ilegales. Ahí yace la salvación del hombre. Todo lo
ilegal necesita integridad, seguridad-propia y coraje. Busca espíritus
libres e independientes, a "hombres que son hombres y que tienen
un hueso en sus espaldas, el cual no puede atravesarse con la mano."
El sufragio universal mismo debe su existencia a la acción directa.
De no ser por el espíritu de rebelión, del desafío
por parte de los padres revolucionarios americanos, sus descendientes
todavía estarían bajo el cobijo del Rey. Sino fuera por
la acción directa de un Juan Brown y sus camaradas, América
todavía estaría canjeando la piel del hombre negro. Cierto,
el canje de la piel blanca todavía existe, pero, también,
tendrá que ser abolido por la acción directa. El sindicalismo,
la arena económica del gladiador moderno, le debe su existencia
a la acción directa. No fue hasta fechas recientes que la ley
y el gobierno han tratado de aplastar el movimiento sindical y condenado
a prisión por conspiradores, a los exponentes del derecho del
hombre a organizarse. De haber tratado de lograr su causa rogando, alegando
y pactando, los sindicatos serían hoy muy pocos. En Francia,
en España, en Italia, en Rusia, hasta Inglaterra testimonia la
creciente rebelión de las uniones laborales, la acción
directa, revolucionaria, económica se ha convertido una fuerza
tan poderosa en la lucha por la libertad industrial que ha conseguido
que el mundo se de cuenta de la tremenda importancia del poder del trabajo.
La huelga general, la expresión suprema de la conciencia económica
de los trabajadores, fue ridiculizada en América hace poco. Hoy
toda gran huelga, para ganar, debe darse cuenta de la importancia de
la protesta general solidaria. La acción directa, habiendo probado
su efectividad en las líneas económicas, es igualmente
potente en el ambiente individual. Allí cientos de fuerzas avanzan
sobre su ser y sólo la resistencia persistente frente a ellas
finalmente lo libertará. La acción directa en contra de
la autoridad en la tienda, acción directa en contra de la autoridad
de la ley, acción directa en contra de la autoridad entrometida,
invasiva de nuestro código moral, es el método lógico
y consistente del Anarquismo.¿ Nos guiará éste
a una revolución? Por supuesto, lo hará. Ningún
cambio social ha venido sin una revolución. Las personas o no
están familiarizadas con su historia, o todavía no han
aprendido, que la revolución es el pensamiento llevado a la acción.
El Anarquismo, la gran fermentación del pensamiento, está
hoy imbricado en cada una de las fases del empeño humano. La
Ciencia, el Arte, la Literatura, el Drama, el esfuerzo para un mejoramiento
económico, de hecho toda oposición individual y social
al desorden existente de las cosas, es iluminado por la luz espiritual
del Anarquismo. Es la filosofía de la soberanía del individuo.
Es la teoría de la armonía social. Es el gran resurgimiento
de la verdad viva que está reconstruyendo el mundo y nos anunciará
el Amanecer.
Emma
Goldman
este
texto de www.laizkierda.tk3.net [email protected]
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