
Cultura y Educación
Estamos
enfrentando el mayor de los problemas educativos que haya conocido la historia
del país. En el pasado hubo
muchos, referentes tanto al aspecto cualitativo como al cuantitativo de la
educación, porque se trataba de superar el analfabetismo, extender la matrícula
a todos los sectores de la población, asimilar los desarrollos de la ciencia y
la tecnología e insertar los procesos educativos en el desarrollo de la Nación.
A estos problemas el país les hizo frente con desigual fortuna, pero en
todo caso había un criterio común que era el de considerar que la educación
debía servir a la formación integral de la persona.
Hoy se está cambiando totalmente de enfoque, pues el Estado y un amplio
sector privado pretenden seducir a la niñez y a la juventud para convencerla de
que no hay una moral objetiva y que la persona debe tener como finalidad última
de la existencia ser productiva en el campo económico para poder gozar del
placer, especialmente del derivado del uso lúdico del sexo, sin tener en cuenta
a la ética sexual y a la familia. Se
trata simplemente de un proceso global de corrupción a la niñez y a la
juventud. A este proceso se le
conoce como enfoque hedonista de la educación.
Se trata de un cambio total de paradigma, de un cambio involutivo o
regresivo en la concepción del mundo y de la vida. Este cambio hacia atrás
solamente favorece a los grandes poderes del capitalismo totalitario que lo
promueve a escala global para poder
domesticar a las generaciones venideras.
En
Colombia, como en todos los países que sufren dicho nefasto influjo, el proceso
se ha venido induciendo a través de la denominada “Educación en Derechos
Sexuales y Reproductivos”.
Esta falsa educación ha sido permanentemente recusada por Laicos
por Colombia, Cultura de la vida y las demás fuerzas provida del país que
han venido propiciando la educación en el amor y en los valores de la vida
familiar, teniendo como eje a la
persona humana, capaz de educar su inteligencia
y su voluntad para orientar sus impulsos
sexuales a través de la práctica de la virtud que en este caso se refiere a la
templanza y a la castidad.
Es conveniente recordar que cuando llegó al Congreso el Proyecto de Ley oficial
sobre Educación, al comienzo de la década de los noventa, se pretendía
eliminar del pénsum escolar la
educación moral y religiosa y las humanidades, mientras se introducía, al
mismo tiempo, la denominada Educación Sexual. Laicos por Colombia abanderó la
lucha y fue de mucha importancia su intervención para que en la Ley 115/94, Ley
General de Educación, se postulara que el centro de la educación debe ser la
persona humana y que por lo tanto
era indispensable la formación de los educandos en lo religioso, en lo ético y
en lo humanístico. Esto quedó
consagrado en la Ley, pero el Estado y muchos sectores privados no lo cumplen,
porque a través de la educación sexual hedonista falsean la visión del hombre
y pervierten la escala de valores.