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   Ensayo

Temas del Laicismo Chileno

LA UNIÓN HOMOSEXUAL.

Dr. Juan Nicolás Solano V.

El ser humano es un ser social, no vive aislado; vive agrupado en comunidad y según Aristóteles, aquello lo distingue de los animales irracionales. La célula  básica que da estructura a la sociedad es la familia, y tradicionalmente, ésta ha sido conformada por una pareja heterosexual, hombre y mujer, que se unen en un vínculo cuya base es el sentimiento de amor. Su intención es unirse de por vida con el objeto de disfrutar y acrecentar dicho amor y además perpetuar la especie humana por medio de hijos procreados por ambos; o en el caso de limitaciones biológicas, obtenerlos mediante otros recursos como la fertilización asistida, o derechamente por medio de la adopción. En el caso de las parejas que no tienen hijos, vivirán para amarse y crecer espiritual y materialmente  juntos.

Sin embargo, no podemos desconocer la existencia de un grupo humano de no poca magnitud, cuya orientación sexual no se inclina hacia la heterosexualidad, sino por el contrario, hacia la homosexualidad y que reclama igualdad de derechos en lo que se relaciona con el respeto a sus sentimientos, a la legitimidad  de su tendencia sexual y como resultado de lo mismo, al derecho a formar una familia con individuos del mismo sexo. Dicha familia del tipo homosexual también se fundaría sobre la base del sentimiento amor y reclamaría el derecho a contar con hijos provenientes de variadas formas, como por ejemplo, de uno de sus miembros, (en alguna relación heterosexual previa), o por medio de la adopción o por fertilización asistida (semen donante, útero de alquiler, etc.). 

Este asunto se presta para gran polémica ya que cuenta con el apoyo de grupos con mentalidad más tolerante, y con igual intensidad con el rechazo de sectores religiosos  e individuos de tendencias conservadoras.

Para dar una definición simple, podemos entender por homosexualismo, a la atracción sexual por un individuo de idéntico sexo, o la inclinación erótica hacia personas de igual sexo; dentro de la  cual  se distingue un homosexualismo femenino y uno masculino.

Los psicólogos, psiquíatras y otros psicoterapeutas concuerdan en que la homosexualidad no es una enfermedad, un trastorno mental o un problema emocional. En más de 35 años de investigaciones científicas imparciales y bien diseñadas, se ha podido demostrar que la homosexualidad, de por sí, no está relacionada con trastornos mentales o problemas emocionales o sociales.

En 1973, La “American Psychiatric Association” (Asociación Norteamericana de Psiquiatría) corroboró la importancia de las nuevas investigaciones sobre el tema y quitó a la homosexualidad del manual oficial que contiene la lista de enfermedades y trastornos mentales. Dos años más tarde la “American Psychological Association” adoptó una resolución apoyando esa decisión. Durante más de 25 años ambas Asociaciones han exhortado a los profesionales de sus respectivas disciplinas a que intenten eliminar el estigma que vincula la orientación sexual con trastorno mental.

La  aprobación en el parlamento español de una ley que permite la unión legal entre parejas del mismo sexo, da luces al mundo de un inesperado apoyo por parte de la comunidad internacional hacia las minorías sexuales. La ley permite el casamiento entre homosexuales y, además, da a esas parejas la posibilidad de adoptar hijos. Permite a la pareja sobreviviente, en caso de desgracia, heredar los bienes de su compañero. También permite que su pareja pueda ser carga en salud y previsionalmente. Da paso para que una pareja de homosexuales (hombres o mujeres) se pueda presentar a un subsidio habitacional, etc.

Algo de historia.

Holanda fue el país pionero en legalizar los matrimonios homosexuales en el año 2001. Lo siguió Bélgica, en el 2002, nación que demostró con esta medida su tolerancia hacia las minorías sexuales. Dinamarca fue el primer país en instaurar las uniones civiles de parejas homosexuales, al igual que Francia y Alemania. Portugal legisló sobre el tema, especificando que las parejas de un mismo sexo pueden optar a los derechos de las parejas heterosexuales después de dos años de convivencia.

Pero hay una historia anterior. Algunas de las antiguas sociedades griegas y romanas, toleraban, e incluso celebraban las relaciones entre personas del mismo sexo. En la América precolombina se han documentado uniones homosexuales, por ejemplo, en Norteamérica, entre las sociedades americanas nativas, que han tomado la forma de relaciones con personas de “dos-espíritus”. En ellas un hombre de la tribu, que de joven demostraba características del género femenino, asumía las obligaciones de este género con todas sus responsabilidades.

Las personas “dos-espíritus”  también eran respetadas como chamanes de gran poder. En trabajos de arqueología, se han encontrado cerámicas con representaciones de sexo anal entre varones de pueblos aborígenes de América que datan del siglo VI al siglo IV A .C.  Los Incas – por ejemplo - ligaban la homosexualidad y lo transexual con lo sagrado.

En China, especialmente en la provincia meridional de Fujian, el amor entre hombres era cultivado de forma común; los hombres se unían a jóvenes en ceremonias grandiosas. Las uniones durarían un número limitado de años, al cabo de los cuales el más viejo ayudaría al más joven a elegir a una esposa y crear una familia.

En Europa medieval, las relaciones homosexuales estaban mucho menos aceptadas que en el mundo clásico. Sin embargo, como el “amor cortés” que un caballero sentía por su señora, la amistad profunda y apasionada entre personas del mismo sexo era no sólo posible sino celebrada. El amor en tales relaciones se ha asumido tradicionalmente como platónico; aunque los eruditos modernos cuestionan esta interpretación.

La religión católica y su postura frente al homosexualismo.

La religión católica expresa claramente una posición de rechazo hacia la práctica homosexual, como también a la formación de familias homosexuales con hijos adoptados u obtenidos por otros medios como, por ejemplo, la fertilización asistida. Fundamenta su posición en algunas de las siguientes citas bíblicas: "Varón y hembra los creó" (Génesis 1:27), y no "varón y varón" o "hembra y hembra".

Para evitar las fornicaciones, "cada uno tenga su propia mujer (mujer, y no hombre; esposa, y no compañero), y cada una tenga su propio marido" (marido, y no mujer o hembra), instruye  en 1 Corintios 7:2. “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre” [Levítico 20:13].

La religión católica enfatiza que Dios ama a todas las personas, no importa la inclinación sexual que tengan, y agrega que Dios rechaza el pecado por lo que los cristianos deben hacer lo mismo. Dice que la inclinación homosexual no es pecado, aunque inclina al pecado. La Iglesia distingue entre la inclinación homosexual - que no considera pecado en sí misma, aunque impulsa al pecado y a actos antinaturales, y por tanto seria un desorden objetivo -, y los actos homosexuales, que señala como actos intrínseca y gravemente inmorales y que según su convicción constituyen pecados graves cuando se comenten con pleno conocimiento e intención.

Leyes sobre matrimonio homosexual en el mundo.

Actualmente, el matrimonio entre personas del mismo sexo es totalmente legal en los siguientes países: Bélgica, España, los Países Bajos y Canadá y en el estado de Massachussets, Estados Unidos.

Aparte del matrimonio, existen otras figuras que contemplan la convivencia de personas del mismo sexo:

1) Las uniones civiles otorgan a las partes muchos de los derechos y obligaciones que supone el matrimonio entre personas heterosexuales, aunque no las equiparan totalmente. Existen en 9 países europeos: Alemania, Dinamarca y Groenlandia; Finlandia, Francia, Islandia, Noruega, Suecia, Suiza y el Reino Unido. Las parejas formadas por personas del mismo sexo también tienen acceso a algunos derechos que las legislaciones reconocen al matrimonio en Australia, Austria, Colombia, algunas ciudades y estados de Brasil, Hungría, Israel, México, Nueva Zelanda, Portugal, así como en varios estados en los Estados Unidos como: Hawaii, New Jersey, Vermont y California; y en Argentina en la Ciudad  de Buenos Aires.

En España, además de la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo, existen leyes de parejas de hecho en Navarra, el País Vasco, Aragón, Cataluña y la Comunidad Valenciana.

2) Las uniones no reguladas son realidad en todo el mundo, incluso en aquellos países donde la homosexualidad es reprimida y perseguida .En estos casos, la pareja homosexual decide en base a su propia convicción y de común acuerdo unirse en pareja reconociéndose mutuamente derechos y obligaciones entre sus propios integrantes, y en ocasiones ante los miembros de su entorno más cercano.

En el caso de Chile, se presentó un proyecto de ley de unión civil, el cual tiene como objetivo de fondo solucionar los problemas patrimoniales de las parejas homosexuales. Actualmente, una pareja puede convivir muchos años y al fallecer uno de los dos, la familia se apropia de la mayoría de sus bienes. La iniciativa tiene como punto principal reconocer el lazo afectivo y respetar la convivencia en  común.  

Familias del mismo sexo.

La familia homosexual, es decir, los padres homosexuales y sus hijos, puede configurarse de varias formas: puede surgir

1) a raíz de una formación familiar  con un compañero del mismo sexo que aporta un hijo tras una unión heterosexual que puede haber sido previa, o durante la relación homosexual con consentimiento de ambos; 

2)  por la adopción de un niño;  

y 3) por el nacimiento de un hijo engendrado con técnicas de procreación asistida, a través de inseminación artificial con donante o madre de alquiler.

Estas uniones homosexuales y sus hijos pueden establecerse sobre la base de una convivencia de hecho o de un matrimonio en los países en que esto está aprobado legalmente.

En Chile la realidad homosexual está marcada por el ocultamiento y la marginación de la condición gay. Un amplio sector abiertamente homofóbica, contiene en su imaginario la idea, la creencia que este sujeto es un enfermo y/o un depravado. La imposibilidad que manifiesta la sociedad chilena en tratar este tema de manera seria y profunda nos revela como una sociedad prejuiciosa.

Familia  homosexual  lesbiana

La familia lesbiana  está constituida de diversas formas. Dos mujeres viven unidas en pareja, o conviven junto con los hijos que una de ellas o ambas han tenido en vínculos heterosexuales. Una madre lesbiana vive con sus hijos pero o no tiene pareja o no comparte el hogar con ésta (a veces, para no perder la tenencia de los hijos).

Las otras maneras en que las lesbianas forman familias son excepcionales en nuestro país: si una pareja adopta o recurre a la fertilización asistida debe hacerlo ocultando su lesbianismo. El problema es que esos niños no tienen los mismos derechos que los demás. Si muere el adoptante, el menor puede ir a parar a un orfanato, aunque tenga otro padre".

Las mismas inequidades se padecen ante la muerte de su pareja. No sólo es difícil obtener una pensión por viudez, como tienen quienes están protegidos por el matrimonio civil. Así fue que, en 2003, se consiguió la sanción de una norma de unión civil en Buenos Aires, ciudad que pasó a ser pionera en la materia en América Latina y el Caribe.

Actualmente, la inseminación artificial se presenta como una de las mejores alternativas para que las mujeres lesbianas puedan acceder a la maternidad, pues no sólo permite concebir un hijo sin la figura paterna de por medio, sino que además permite a las mujeres optar por las posibles características del niño, como color de ojos, grosor del pelo, altura,  y coeficiente intelectual, entre otros.

En Gran Bretaña existe un banco de donantes exclusivo para lesbianas. En nuestro país, el único banco de semen que existe es oncológico, no de donantes, por lo que éste debe importarse desde Estados Unidos, el que llega a aduana catalogado como material biológico.

Las lésbicas chilenas saben de los costos que implica este tratamiento y muchas optan por la vía biológica y la búsqueda de un donante que posteriormente no manifieste su deseo de ser reconocido como padre legitimo.

Familia  homosexual  masculina (Gay).

Las familias gay han llegado a todos los rincones del país, en EE.UU.  Según los  datos de un censo, hay  más de 160.000 familias con dos padres del mismo sexo, y aproximadamente un cuarto de millón de niños, esparcidos por el 96% de los condados estadounidenses. Esto sin contar los niños que están siendo criados por padres y madres solteros homosexuales. Las cifras son probablemente más altas, por encima del millón, según la mayoría de los cálculos. 

Según Gary Gates, un demógrafo del Instituto Urbano, una de cada tres parejas de lesbianas estaba criando un niño en el año 2000, comparado con una de cada cinco en 1990, mientras que el número de parejas varones criando un niño había ascendido de una de cada veinte a una de cada cinco en el mismo periodo.

Efectos en el desarrollo psicológico y social de los hijos criados en familias homosexuales.

Esta institución, la familia, es la célula básica de nuestra sociedad en donde se forman los sujetos que en definitiva perpetúan y transforman el sistema. Este sistema se encuentra en constante transformación, se autogobierna y está  abierto en interacción con otros sistemas, originando la emergencia de nuevos paradigmas. En estos nuevos paradigmas se ubica un  modelo de familia y/o unión que se ha comenzado a gestar en el mundo, desde hace tres décadas atrás, como lo es la familia homosexual y nos motiva a conocer algunas experiencias sobre la adopción en esta configuración familiar, además de conocer el desarrollo que los niños tienen en esta situación parental.

Los estudios realizados comparando niños de padres homosexuales con los de padres heterosexuales no han encontrado ninguna diferencia de desarrollo entre estos dos grupos de niños en los siguientes cuatro ámbitos críticos: inteligencia, adaptación psicológica, adaptación social y popularidad con sus amistades. También es importante señalar que la orientación sexual de los padres no determina la de sus hijos.

Otro mito sobre la homosexualidad es la creencia errónea de que los homosexuales tienen una mayor tendencia a abusar sexualmente de los niños que los heterosexuales. No existen pruebas de que los homosexuales tiendan a un mayor abuso sexual de los niños que los heterosexuales.

Los que están en desacuerdo con la institución de la familia homosexual argumentan que: una familia formada por dos padres o dos madres no aporta en forma eficaz los roles tanto femeninos como masculinos en ninguno de los casos.

Un punto de particular importancia para ellos es que la equiparación entre el matrimonio y las "uniones homosexuales" se muestra como imposible en el derecho a la adopción. ¿Qué tipo de derecho se puede invocar para que un niño tenga que vivir premeditadamente sin la figura del padre o la de la madre? Según ellos, la falta de la figura paterna o de la figura materna no se sufre sin graves dificultades en el desarrollo de la personalidad. Esta falta, agravada en el caso de la unión homosexual por la presencia de dos "padres" o dos "madres", exigirá en el niño un esfuerzo aún mayor para poder dar un perfil sólido a su identidad sexual normal.

No es, pues, en opinión de ellos, posible calificar de discriminación el que las leyes prohíban la adopción a los homosexuales. Más bien hay que pensar que el injustamente tratado sería el niño eventualmente adoptado en esas circunstancias. Tanto más cuanto que, en este momento, son muchos los matrimonios idóneos dispuestos a adoptar y que, por una u otra causa, no consiguen llegar a ver realizado su deseo. Los niños que, por desgracia, se hayan visto privados de una familia propia no deberían ser sometidos a una nueva prueba. Tienen derecho a crecer en un ambiente que se acerque lo más posible al de la familia natural que no tienen.

Conclusiones.

Es difícil sacar una conclusión al respecto. Por una parte, en nuestra sociedad, se conocen muy bien tanto los aspectos positivos y benéficos de la familia fundada sobre la base de una pareja  heterosexual, como  también  sus aun existentes falencias. Respecto a la familia homosexual no existen aún suficientes estudios científicos serios y confiables para definir sus reales implicancias, más allá de lo que se diga a favor o en contra.

Se necesita de seguimientos a más largo plazo de los individuos desarrollados en el seno de estos nuevos tipos de familia para poder decir si aquello tendrá un impacto positivo, negativo o ninguno de aquello, transformándose en éste último de los casos en una demostración de que se ha encontrado por fin el espacio de igualdad y justicia para los grupos de seres humanos que defienden su derecho a la diversidad, en una sociedad humana tolerante,  fraterna y equilibrada.

Por lo tanto, de acuerdo a estos postulados, podemos concluir que el respeto a las uniones homosexuales como una de las diversas estructuras familiares actuales, debe ser la expresión de la defensa del derecho a la libertad de conciencia y de pensamiento de estos grupos de personas, agregando como condición que toda libertad limita con la libertad de aquellos que no piensan igual, en un marco de mutua tolerancia y respeto sin imponer sus ideas unos a otros.

 

 

 

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