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  Opiniones

Temas del Laicismo Chileno

AGRESIÓN DE CONCIENCIA EN LAS INSTITUCIONES ARMADAS CHILENAS.

 Sebastián Jans

Nuevamente las instituciones armadas chilenas han dado una demostración de discriminación religiosa, correspondiéndole esta vez a la policía uniformada, Carabineros de Chile, la brutal imposición de un sesgo de conciencia a uno de sus mártires, y más aún, a su familia doliente.

Durante los violentos incidentes producidos la noche del 11 de septiembre recién pasado, en uno de los sectores periféricos de la ciudad de Santiago, un carabinero fue herido en la cabeza por un disparo de un marginado social, ocasionándole en definitiva la muerte. El incidente conmocionó al país, y más allá de la prensa adicta al poder económico, que lo insinuó como una demostración de la acción de una delincuencia incontrolada, en el fondo fue una antecedente más de las consecuencias de un sistema económico-social que aún no da las debidas satisfacciones a vastos sectores sociales que incurren en la delincuencia producto de la marginalidad.

El mártir policial Cristián Vera, era un muy querido componente en su unidad policial, donde derrochaba jovialidad, compañerismo y lealtad con su grupo, además de profesar la religión evangélica o protestante, un sector confesional de ascendente penetración en los sectores pobres, de donde provenía el carabinero asesinado, como toda la tropa policial del país.

Su muerte fue un duro golpe para su familia y para sus compañeros en la labor policial, doloroso suceso que se agravaría para quienes eran sus más cercanos, cuando su funeral institucional fue precedido por un rito religioso que no era el correspondiente a su opción confesional. No ha sido la primera vez que ello ha ocurrido en las instituciones armadas chilenas. La agresión confesional es algo que recurrentemente se manifiesta en las Fuerzas Armadas y en el Cuerpo de Carabineros, producto de una manifiesta actitud tendenciosa de sus mandos, en cuanto a las opciones de fe.

Lo que cabe preguntarse una vez más es ¿por que los mandos de las instituciones armadas se creen con el derecho de  actuar fuera de las reglas éticas que corresponden a las instituciones de un Estado no confesional como el chileno? ¿Por qué actúan como instituciones al margen de la realidad de conciencia plural que expresa el alma nacional? ¿Por qué las minorías de conciencia tienen que ser pisoteadas por generales o almirantes que se arrogan el derecho a imponer sus propias opciones, en función de una tradición constituida sobre la base de una agresión a las minorías de conciencia nacionales?

El Director General de Carabineros, general Alejandro Bernales, explicó que en el caso de las exequias del cabo Vera se aplicó la tradición histórica de la policía, la que aplica el rito católico. ¿En que parte de la legislación que da fuerza y existencia legal a la policía que dirige, está establecido el Cuerpo de Carabineros como una institución de religión católica?  ¿Cuál es la legítima tradición que ennoblece a un cuerpo policial? ¿Puede ser la que pasa por encima de las convicciones religiosas de sus miembros? ¿Es la establecida sobre la base de la imposición de los mandos más allá de sus prerrogativas legales y constitucionales?

El general Bernales se une en actitud y hechos a lo que obrara el ex comandante en jefe del Ejercito, cuando esta institución sufrió una de las peores tragedias, hace algunos años, como consecuencia de que uno de sus oficiales, llevó a un regimiento a marcha forzada a través de un temporal de nieve, en las laderas del volcán Antuco, provocando la muerte de 45 soldados conscriptos. De esos conscriptos muertos, 22 eran de religión no católica. Sin embargo, el general Cheyre, entonces jefe del Ejército, impuso su visión de fe a todos los difuntos soldados, y sus familias debieron soportar esa visión y esa opción en todos los actos institucionales, a contrapelo de sus propias convicciones religiosas. El general hoy retirado sigue ligado a instituciones confesionales, de modo coherente con su opción de conciencia, mientras su decisión de mando, ligada a su opción religiosa, sigue penando en el dolor de la comunidad de fe de quienes fueron 22 de sus subordinados trágicamente fallecidos.

Frente a esos dramáticos episodios – el caso de Antuco y la muerte del cabo Vera - , hemos sido testigos de una ceguera de los mandos ante lo que ocurre en el seno de sus instituciones, y ante los legítimos derechos de conciencia que emergen de la propia Constitución, que salvaguarda los derechos de todos y cada uno de los chilenos.

Si una institución armada tiene un carácter nacional, ¿no es legítimo que ella exprese en su seno la diversidad del país, de la nación toda? ¿Acaso los evangélicos o protestantes, o cualquier minoría confesional, legítimamente constituida, que responde al mismo contexto ético y moral, que son comunes a toda la sociedad chilena, no tienen los mismos derechos y atribuciones que aquellos que profesan el catolicismo?

Ha llegado el momento de abrirse a un debate nacional ante las determinaciones de conciencia sesgadas de estos mandos institucionales, por que no es posible que el abuso y la interpretación antojadiza de tradiciones unilaterales, sigan ofendiendo la libre conciencia de aquellos chilenos, que, aún siendo una minoría, son parte sustancial de nuestra nacionalidad y de nuestra comunidad social. Basta de abusos.

 

 

 

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