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Temas del Laicismo Chileno |
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Informe Regis Debray: El estudio del hecho religioso en la escuela laica Lo que sigue es una traducción del informe realizado por la Comisión Consultiva creada ex profeso por el Presidente de la Republica francesa en el año 2003 sobre el estudio del hecho religioso en la Escuela laica. Esta Comisión estuvo presidida por el conocido escritor y Regis Debrays. No se ha incluido en esta traducción el capitulo último dedicado a las “recomendaciones” y algunos párrafos han sido suprimidos por entenderse reiterativos. El informe sufrió criticas por parte de algún sector del movimiento laicista francés, ya que se consideraba que pudiera hacer el caldo gordo a los sectores clericales franceses que abogan por introducir en el currículo escolar el estudio del hecho religioso. En realidad el informe aboga por el estudio de las religiones en el ámbito de las humanidades y por el profesorado de humanidades y debe ser un estudio critico de las religiones ya que no puede afirmarse tranquilamente, como se suele hacer, que las religiones son un hecho “civilizatorio”. Aparente
consenso. La opinión francesa, en su mayoría, aprueba la idea
de reforzar el estudio del hecho religioso en la Escuela pública.
Y no solamente a causa de
lo tortuoso de la
actualidad o por
moda intelectual. A partir de los años 1980-1990 se va
imponiendo la idea de abordar el estudio racional de las
religiones como hechos de civilización. Argumentación
conocida. En la amenaza cada vez más sensible de
un desprendimiento de lo colectivo, de una ruptura de los
lazos de la memoria nacional y europea
es donde
encontramos el eslabón que falta de la información religiosa
y que vuelve nuestro pasado incomprensible, o incluso sin
interés (...). La trivialización
de lo cotidiano hace que “Trinidad” sea solo una
estación de metro o
las vacaciones de Pascua y el año sabático, tiempo de
vacaciones, un azar en el calendario. Es la angustia de una
desmembración comunitaria de las solidaridades cívicas a la
que no contribuye poco la ignorancia que tenemos del pasado o
sobre las creencias de los demás; ignorancia, por lo demás,
repleta de tópicos y prejuicios. Es la búsqueda, a través
de la universalidad de lo sagrado, con sus prohibiciones y sus
permisos, de un fondo de valores federalistas lo
que puede revalorizar
la educación cívica y moderar el estallido de señales como la
diversidad,-sin precedentes para nosotros-, de las pertenencias
religiosas en un país de inmigración, afortunadamente,
abierto. ¿Desamparos
sociales, morales ? ¿Incremento del oscurantismo, de los
desasosiegos e intolerancias, y de los desarraigos ? A estas
inquietudes experimentadas por muchos(...) habría que añadir
una razón estrictamente pedagógica. El hundimiento o la erosión
de los antiguos vectores de transmisión que constituían
las iglesias, familias, costumbres y convecciones cívicas,
conduce hacia el sistema educativo las tareas elementales de
orientación en el espacio-tiempo que la sociedad civil no está
ya en condiciones de asegurar. Esta transferencia de carga, este
cambio de la esfera
privada hacia la escuela de todos, se produjo hace una treintena
de años, en el momento
en que las humanidades y la literatura se abandonaban, y cuando
la preponderancia de lo visual,
la nueva demografía de los colegios, así como un determinado
tecnicismo formal en el enfoque de los textos escolares
marginalizaban a las antiguas disciplinas del sentido
(literatura, filosofía, historia, arte), una desgraciada
coincidencia que no facilita nada las cosas. ”
La incultura de lo religioso" no es algo aislado, forma
parte de una pérdida de los códigos de reconocimiento
afectando uniformemente a los conocimientos, la mundología y
los discernimientos, de los que la Educación nacional, ya se
advirtió desde hace tiempo, podría llenar estas lagunas. No se
trata pues de reservar al hecho religioso un espacio separado,
dotándolo de un privilegio superlativo, sino de dotarse de
todas las panoplias necesarias para que los colegiales y alumnos
de secundaria – pertrechos, por lo demás,
del tandem consumo-comunicación- , permanezcan
plenamente civilizados, garantizando su derecho al libre
ejercicio del juicio. El objetivo no es “meter a Dios en la
escuela" sino prolongar el itinerario humano a vías múltiples,
ya que la
continuidad acumulativa, que se llama también cultura,
distingue nuestra especie animal de las otros, menos
afortunadas. Tradiciones religiosas y futuro de la Humanidad se
embarcan en la misma nave. No se reforzará el estudio del
religioso sin reforzar, simplemente, el estudio en si mismo. Y
es aquí donde la historia de las religiones puede tomar su
plena pertinencia educativa, como medio de conectar la pista al
largo término, encontrando las secuencias, los grandes
recorridos de la humanidad, que tienden a borrar la esfera
audiovisual, apoteosis repetitiva del momento. Ya que lo que
llamamos, seguramente erróneamente, incultura en las jóvenes
generaciones es, en verdad,
otra cultura que se puede definir como una cultura de la
extensión. Da la prioridad al espacio sobre el tiempo, a lo
inmediato sobre la duración, extrayendo gran parte del
conocimiento de las nuevas ofertas tecnológicas (zapping, culto
de lo directo y lo inmediato, montaje instantáneo y viajes
ultra rápidos). Ampliación vertiginosa de los horizontes y
estrechamiento drástico de las cronologías. Contracción
planetaria y pulverización del calendario. Se
deslocaliza tan rápidamente como se “des-historiza”.
¿Un antídoto eficaz a este desequilibrio entre el espacio y el
tiempo, los dos pilares fundamentales de todo estado de
civilización, no podría residir en sacar a la luz las genealogías
de la actualidad más extrema ? ¿Cómo comprender el 11
de septiembre de 2001 sin remontarse al wabanismo, a las
distintas filiaciones coránicas, y a los avatares del monoteísmo
? ¿Cómo comprender los desgarramientos yugoslavos sin
remontarse a las antiguas divisiones confesionales en la zona
balcánica ? ¿Cómo comprender
el jazz y al Reverendo Luther King sin hablar del
protestantismo y la Biblia ? La historia de las religiones no es
la recopilación de los recuerdos de infancia de la humanidad ;
ni un catálogo de agradables o desastrosos acontecimientos.
Certificando que el acontecimiento (digamos : la Torres Gemelas)
no toma su significado mas que con perspectiva histórica, la
historia puede contribuir a relativizar en los alumnos la
fascinación conformista por la imagen, por la pulverización
publicitaria, y por el martilleo informativo, dándoles medios
suplementarios de escaparse del presente-prisión, para hacerles
volver , pero con conocimiento de causa, al mundo de hoy(...). Todos
los profesores están en las primeras filas del esfuerzo a
emprender: los profesores de literatura y de lenguas porque
ellos son los mejores para hacer comprender los diferentes modos
y estrategias de los discursos, los diferentes usos del lenguaje
utilizados por el ser humano según sus diferentes creencias; la
descripción de hechos o las ideas no pueden ser parecidas según
provengan de tal o cual archivo. Los profesores de Filosofía
que tanto por el programa actual como por su propia reflexión
no pueden sino incitar a aclarar la diferencia entre un discurso
mágico, racional o religioso del mundo ; las enseñanzas artísticas,
porque el estudio de las formas de los símbolos y
representaciones los enfrentan necesariamente a las culturas
religiosas ; los profesores de Historia y Geografía (puesto que
los mapas del mundo contemporáneo son ininteligibles sin
referencia a las estructuraciones religiosas de las superficies
culturales) ¿Que
resistencias? Pasos
importantes se han dado , principalmente desde
1996, con las nuevas
y excelentes orientaciones de los programas de historia y
de la lengua francesa.
No se puede afirmar seriamente
que hoy el Islam, por ejemplo, esté ausente del
aprendizaje escolar. Esto no es así. Dicho esto, cuando se
quiere profundizar, el consenso se agota. Ya que cuando se
plantean las vías para una
mejor inclusión de las cuestiones religiosas en una enseñanza
sin obediencia religiosa ninguna, las crispaciones aparecen.
Pasar de deseos piadosos a las decisiones prácticas despierta
inmediatamente sospechas.
Desconfianzas simétricas, que deberían en buena lógica
contrarrestarse unas a otro, pero que, en buena psicología
refuerzan la inhibición. Del
lado laico sucede que se denuncia, de forma directa
o indirecta, al Caballo de Troya de un clericalismo
encubierto, el último truco de un proselitismo en decadencia,
cuando no, se insinúa, un instrumento más de la Reconquista
papista de Europa, o incluso de un instrumento del oscurantismo
y del retorno de lo mágico. El lobo en el rebaño. Sin contar
con el temor, justificado, a restablecer en el centro de la
escuela trans-comunitaria los demonios del comunitarismo(...) De
ahí esta reacción comprensible:
”No se va a la escuela para recibir el Catecismo”. Del
lado eclesiástico o de la creencia se denuncia otro
Caballo de Troya, el de un confusionismo y del
relativismo denigrante que, al yuxtaponer datos inertes y
descolorados, borraría las fronteras entre lo
inefable y lo verdadero, la "verdadera religión"
y las "falsas". ¿Cómo separar el examen de los
hechos de las interpretaciones que les dan sentido ? ¿Se puede
reducir a una rapsodia de observaciones exteriores y frías un
compromiso vivido en el interior de las personas? Es como si se
redujera la música a una secuencia de notas sobre papel , o
pedir a un ciego hablar de los colores... Estas
objeciones tienen su validez. Se abastecen sin embargo de un
conjunto de
malentendidos(...), que es necesario aclarar inmediatamente,
antes de arriesgarse a los ejercicios prácticos. La primera de
las equivocaciones : la enseñanza de lo religioso no es una
enseñanza religiosa. Los
vigilantes partidarios del libre-pensamiento y de la
"escuela emancipadora" conocen las distinciones que
siguen, pero no las suelen tener en consideración: a)
Nadie puede confundir catequesis e información, propuesta de fe
y oferta de conocimiento, testimonios y actas. Tampoco
la epistemología de la Revelación con la de la razón.
La propuesta de enseñanza
religiosa sacramental tiende a aumentar y precisar la
creencia, la propuesta de enseñanza
religiosa analítica
a aumentar y precisar el conocimiento. El primer tipo de enseñanza,
por muy argumentada y dialéctica que se presente, presupone la
autoridad de una palabra revelada incomparable
con cualquier otra, donación sobrenatural controlada, en
ultima instancia, por la institución. El segundo tipo de enseñanza
significa un enfoque descriptivo, factual y esencial de las
religiones en presencia, en su pluralidad, de Extremo Oriente a
Occidente, y sin pretender favorecer tal o cual otra. La República
no tiene que ser ningún arbitro entre las religiones, y la
igualdad de principio entre creyentes, ateos y agnósticos vale
también para las religiones. b)
"la búsqueda de sentido de la vida" es una realidad
social que la
Educación Nacional no puede desconocer(...) pero tampoco se
puede pretender que las religiones tengan el monopolio de este
asunto. Por lo que se refiere a las ansiedades metafísicas del
ser humano, lo que conecta el individuo al tiempo, al cosmos y a
su congéneres, las religiones instituidas no tienen ni
exclusividad ni superioridad a priori. Las filosofías, los
conocimientos y el propio arte, exploran desde hace milenios las
relaciones que pueden establecerse entre nuestros puntos
cardinales, sin hacerse eco obligatoriamente "a la llamada
del más allá". Estas respuestas profanas a las cuestiones
que plantea la muerte, el origen y la finalidad del universo,
contribuyen plenamente a la formación del sentido. Esta
evidencia no impide reconocer que hoy como ayer y probablemente
mañana (si se admite que las edades sucesivas de la historia de
las mentalidades humanas no se excluyen unas de otras sino que
constituyen etapas estructurales
en la psique humana), los hombres viven y se matan
por y en nombre de símbolos(...). Culturas, lenguas,
religiones, identidades, hacen manifestarse, aún más hoy que
ayer, a millones de personas(...)¿Cómo describir la aventura
irreversible de las civilizaciones sin tener en cuenta la estela
dejada por las grandes religiones ? El esfuerzo se impone sobre
todo teniendo en cuenta que el paradigma de la economía, las
nuevas tecnologías y las referencias a la empresa y el
“management” se imponen hoy o se proponen a
los alumnos, medio obliga, como el único y último
horizonte. c)
La relegación del hecho religioso fuera de los recintos de la
transmisión racional y públicamente controlada de los
conocimientos, favorece la patología del terreno en vez de
sanearlo. El mercado de las creencias, la prensa y el mercado
editorial inflan la ola esotérica e irracionalista. ¿La
Escuela republicana no debe hacer contrapeso al índice de
audiencia, a los charlatanes y a las pasiones sectarias ?
Abstenerse no es curar. El Pensador de Rodín que lanza lejos la
Biblia de una patada (lo
hemos visto en una caricatura) olvida que el Libro Santo no
desaparece en la naturaleza. Se volverá a encontrar en otra
parte en versiones fundamentalistas, y ahora con efectos mas
perniciosos ya que los
jóvenes adoctrinados no habrán recibido ninguna opinión
cualificada sobre este texto de referencia. Está probado que un
conocimiento objetivo y detallado de los textos sagrados en el
contexto de sus propias tradiciones ha conducido
a muchos jóvenes integristas a sacudirse la tutela de
las autoridades, a menudo ignorantes e incompetentes,
que fanatizan (...). d)
El científico y el creyente no se invalidan uno al otro, el
enfoque objetivo y el enfoque confesional no se hacen
competencia, con tal que los dos puedan existir simultáneamente
y prosperar. Prueba es que los dos pueden coexistir en algunas
personas (un exegeta puede ser crítico) . La óptica de fe y la
óptica de conocimiento no hacen un juego de suma nulo. Esta última
comienza por hacer la división, con carácter preliminar, entre
lo religioso como objeto de cultura (que entra en el pliego de
condiciones de la enseñanza pública que tiene por obligación
de examinar la contribución de las distintas religiones a la
institución simbólica de la humanidad) y lo religioso como
objeto de culto. La química de los colores no descalifica la
historia de la pintura, no más que la fórmula H2O desposee los
balnearios del monopolio de su presentación, ni desfigura las
resonancias inmemoriales de los ritos de agua. (...) e)
La deontología educativa, que se aplica a la exposición de las
doctrinas, en filosofía, como al de los sistemas sociales,
a la historia,
establece la puesta entre paréntesis de las convicciones
personales. Dar a conocer una realidad o una doctrina es una
cosa, promover una norma o un ideal es otra. Se informa a los
profesores, más allá de la simple obligación de reserva, en
el arte de reducir sin aplanar, explicar sin devaluar. La
familia de las disciplinas de humanidades los implica desde hace
tiempo a ponderar proximidad comprensiva y distancia crítica,
empatía y distanciamiento; tanto frente a los textos,
civilizaciones como individuos. Una didáctica de las ciencias
de las religiones, que está, seguramente, a crear o
perfeccionar, sabrá tomar las consecuencias de la experiencia
pedagógica. Las religiones tienen una historia, pero también
son la historia. Ciertamente. Hablar del contexto histórico sin
la espiritualidad que lo anima, es correr el riesgo de
desvitalizarlo. Hablar , por otro lado, de la ciencia sin el
contexto social que la produjo, es correr el riesgo de
mistificarla(...). Se apuesta aquí por una tercera vía, pero
que no tiene nada de nuevo en nuestra mejor tradición escolar,
desde hace mas de un siglo: informar de los hechos para elaborar
los significados. F)
La incultura religiosa, según diversas estimaciones, afecta
tanto a los colegios privados confesionales como a la escuela pública.
Varios índices ponen de manifiesto que la ignorancia en este ámbito
se correlaciona, en términos generales, con el nivel de
estudios y no con el
origen religioso de los alumnos, o su pertenencia familiar(...).
La
precaución laica así como la saturación del sistema educativo
conducen a ratificar las alternativas ya escogidas, esto es a
descartar la hipótesis, a veces formulada, de otra asignatura
nueva en el primero y el segundo grado. La
historia de las religiones, al igual que la historia de las
artes y la de las ciencias y técnicas, puede sin duda alguna
constituir una disciplina específica en la enseñanza superior
y la investigación, como una rama autónoma de un tronco de
disciplinas previas (historia, filosofía, sociología..). Pero
no se puede pretender que en el instituto o en la escuela ocupen
un lugar separado. La carga incumbe a los profesores ya
existentes a través de las disciplinas reconocidas, aunque
estos profesores deben ser ayudados . La
Escuela no puede asumir por sí sola todos los problemas no
resueltos por la sociedad. En la crisis de crecimiento por la
que atraviesa, - masificación de los colegios, sobrecarga de
actividades, acumulación de horarios, saturación de los
programas -, y
ahora que se habla , quizá demasiado,
de reducir y reducir - no sería razonable añadir una
nueva asignatura (...). Promover la historia de las religiones,
en la enseñanza secundaria, como disciplina específica sería
el peor de los servicios que se podría hacer al estudio de las
religiones puesto que en un programa
ya repleto solo podría ocupar un lugar decorativo,
marginal, como le ha ocurrido a la asignatura de música. Además,
no sería descartable, a
largo plazo, que en
ausencia de instancias autónomas de validación de
conocimientos, una sustitución del personal laico por personal
clerical. Pronto los agentes de las iglesias argumentarían
remplazar a los profesores por no importa que otro personal:
diplomados de facultades de teología, personal “idóneo” de
las diferentes religiones, y argumentarían una cualificación
real y experiencia secularizada sobre estas materias(...). Es
pues sobre el contenido de
la enseñanza, por una convergencia más razonada entre
las disciplinas existentes, y sobre todo por la preparación de
los profesores que convendría hacer el esfuerzo. Son estos últimos
a los que es necesario incitar y también tranquilizar y, para
ello, armar mejor intelectual y profesionalmente ante una cuestión
siempre sensible ya que esté en relación con la identidad más
profunda de los alumnos y sus
familias(...). ¿Qué
laicismo? El
principio de laicidad coloca la libertad de conciencia (la de
tener o no una religión) en un primer lugar por encima de lo
que en otros países se denomina “libertad religiosa”. En
este sentido, la laicidad no es una opción espiritual entre
otras, es lo que hace posible la coexistencia(...). La facultad
de acceder a la globalidad de la experiencia humana, inherente a
todos los individuos dotados de razón, implica de paso la lucha
contra el analfabetismo religioso y el estudio de los sistemas
de creencias existentes. Por eso no se tiene porque separar
el principio
de laicidad y el
estudio de lo religioso(...). El estudio de las religiones lejos
de ser una concesión a los lobbys clericales (...) exige de la
Escuela publica que
se muestre no un poco menos laica sino más laica, asumiendo los
valores laicos claramente asumidos por la Republica y no menos
obligatorios que los valores religiosos y , cuando llegue el
caso, opuestos a algunos valores religiosos (A cada uno su
creencia. Nosotros respetamos el suyo. Respete usted el
nuestro...). Tras velar por comprender, en la medida de lo
posible, el sentido simbólico y existencial para los creyentes
de los ritos y dogmas, el camino propuesto tiene que
reconocer abiertamente sus propios límites. No puede ni
debe pretender contemplar quebrar
la creencia religiosa personal ni mucho menos sustituirla(...).
En función de esta auto-limitación el espíritu de laicidad no
debería temer nada . Y ello, por tres razones: a)
Tiene que proseguirse el "combate para la ciencia",
que libera miedos y prejuicios, extender los discursos de
la razón al ámbito de lo imaginario y de lo simbólico,
sin huir ante la dificultad. Una laicidad
que rehuye los problemas se pierde.
Es necesario abrir los jóvenes espíritus a toda la gama
de los comportamientos y culturas para ayudarles a descubrir en
qué mundo viven, y de qué herencias colectivas son productos y
al tiempo se debe despejar el oscurantismo. También se debe
abandonar un
determinado científismo ingenuo, enfermedad infantil de la
ciencia moderna(...). El rechazo de lo religioso como agujero
negro de la Razón, fuera del campo de lo divulgable, colabora
con el hermetismo, lo cual probablemente es testimonio de un
laicismo acomplejado por las condiciones de su nacimiento, un
laicismo que se veía como una especie de contra-religión de
Estado caracterizado
por los combates que tuvo que librar contra la catolicidad del
Syllabus y el Orden moral. Dos siglos más tarde, cada uno
respira mejor : el paisaje histórico no es ya el mismo. b)
Solamente una deontología laica probada puede evitar la confusión
de los magisterios, por lo que exige imparcialidad y neutralidad
de los maestros, y
que huya de toda lo que pueda asemejarse
al "conflicto de las dos Francia"(...). Enseñar
de esta forma es recobrar el tiempo
de las leyes laicas y republicanas, que desembocó en la
creación de una sección autónoma de la Escuela Normal, en
1886, destinada a
estudiar, desde una perspectiva no teológica , los fenómenos
religiosos. c)
Si el laicismo es inseparable de una concepción democrática
verdadera que destierra el prejuicio de las identidades, en una
sociedad más expuesta que antes al fraccionamiento de las
personalidades colectivas, el laicismo contribuye a desactivar
los distintos integrismos, que tienen en común esta trampa
intelectual: es necesario ser de una cultura para poder hablar
de ella. Es precisamente en este sentido, y sin excluir otras
confesiones religiosas, que se puede avanzar: desde esta
perspectiva, el laicismo es una oportunidad para el Islam en
Francia, y el Islam de Francia es una oportunidad para el
laicismo. No
hablamos de aggiornamento del laicismo sino de su reforzamiento,
tampoco de un laicismo “abierto” sino mas bien refundado,
seguro de si mismo y de sus valores(...). No hay tabú ni de
zona prohibida a los ojos de un laico. ¿El examen tranquilo y
metódico del hecho religioso, al tiempo que rechazando toda
alineación confesional para su examen, no es al fin de cuenta
la piedra de toque y la prueba de la verdad para esta tarea
intelectual? El
laicismo, inscrito en la Constitución,
y más exigente que una mera separación jurídica de las
Iglesias y del Estado y más ambicioso que una simple
"secularización", es nuestro enfoque nacional de un
principio de derecho universal cuya aplicación en Francia, por
imperfecta que sea, es más avanzado que en otras partes, y
constituye una singularidad en Europa. México y Turquía también
lo son en otros continentes. Esta originalidad a veces se nos
imputa como un error, y determinadas voces se elevan denunciando
que el laicismo francés es un anacronismo o un defecto(...). Se
olvidan dos cosas : la primera es que no hay, en cuanto a enseñanza
de las religiones, un único modelo sino tantos como países. En
Irlanda, donde la Constitución rinde homenaje a la Santa
Trinidad, y en Grecia, donde la Iglesia Ortodoxa autocéfala es
la iglesia del Estado, esta enseñanza es de tipo confesional y
obligatorio. En España, donde se trata en realidad de una
catequesis, impartida por profesores ciertamente elegidos por la
Administración pública pero en una lista de candidatos
presentados por la diócesis, es voluntaria. En Portugal, a
pesar del principio establecido de neutralidad confesional, la
enseñanza religiosa está garantizada para la Iglesia Católica.
En Dinamarca, donde la Iglesia luterana es la Iglesia nacional,
no hay catequesis pero en cada nivel educativo de la
"escuela del pueblo"
existe un curso no obligatorio de "conocimiento del
cristianismo". En Alemania, donde la educación varía según
los Estados
Federados, la enseñanza religiosa cristiana forma parte de los
programas oficiales, a menudo bajo control de las Iglesias, y
las notas obtenidas en religión cuentan para el currículo y
para pasar de curso. En Bélgica, los colegios públicos
permiten una elección entre curso de religión y curso de moral
no confesional. Resumamos. No hay norma europea sobre este tema,
cada mentalidad colectiva administra , como puede, su herencia
histórica y sus relaciones con las fuerzas simbólicas. La
segunda cosa, es que estas asignaturas de religión en Europa
están crisis, suscitando
protestas de los
“sin religión" y deserción por parte de los creyentes.
Pongamos, por ejemplo, el caso de Alsacia- Mosela, departamento
dotado con un estatuto escolar a la “alemana”, dónde la
enseñanza religiosa es obligatoria y tiene carácter
confesional, las solicitudes de exención afectan a cuatro
quintos del alumnado de secundaria. (...) Así pues , un planteamiento mas equilibrado y distanciado podría ser visto por interés por nuestros vecinos y amigos europeos. Lejos de estar, en este asunto, en el vagón de cola , nuestra escuela republicana se encontraría , antes de la celebración del centenario de la ley de separación iglesia- Estado, en la locomotora del futuro. ¿Los retardatarios a la vanguardia?. Son cosas que suceden. |
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