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 Opiniones

Temas del Laicismo Chileno

Francia y el uso de los signos religiosos

Renata Dorada

Ya dijo Marx en un momento determinado que la religión es el opio del pueblo. Sobre todo si esa religión hace tamb ale ar los cimientos laicos sobre los que está construido un estado. De ahí, y debido a ese resquebrajamiento de los cimientos que se estaba produciendo en Francia, Jacques Chirac ha decidido imponer el criterio de la lógica. Francia es un estado laico, y por tanto ningún signo religioso va a poner en entredicho las características que definen la República francesa.

El presidente francés abogó porque la nueva legislación recuerde «las reglas element ale s de convivencia» en un Código del laicismo, aplicable en otros ámbitos como la administración pública y los hospit ale s. El jefe del Estado aseguró que el laicismo que inspira a la República Francesa «no es negociable». «No puede tolerarse que al amparo de la libertad religiosa se pongan en entredicho las leyes y los principios de la República. El laicismo es una de sus grandes conquistas. Es un elemento crucial de la paz social y de la cohesión nacional. No podemos dejar que se debilite».

Al parecer los dirigentes franceses tienen bien claro cu ale s son los cimientos que constituyen su soberanía, su Constitución y su república. Cuestión esta que no parece tan clara en el talante exacerbadamente dialogante, hasta la demagogia, de los dirigentes españoles (Aznar).

Según esta ley, quedarán proscritos de los centros públicos de enseñanza «las ropas o signos que manifiesten ostensiblemente la pertenencia religiosa», pero tal como aconsejó la comisión de sabios se permitirán los signos «discretos» como una cruz, una estrella de David o una mano de Fátima. Además, el presidente descartó en cambio otra de las proposiciones presentadas la semana pasada, la de incluir en el c ale ndario escolar la fiesta judía del Kippur y la musulmana del Aid el-Kebir. Alegó que los escolares disfrutan ya de muchos festivos y añadir otros dos «crearía grandes dificultades para los padres que trabajan esos días», pero, deseó que ningún alumno tenga que excusarse por una ausencia justificada por una fiesta religiosa y que no se celebren exámenes esos días.

También en la misma línea que la comisión de sabios, recordó a los funcionarios la prohibición de exhibir sus creencias, así como los ciudadanos tampoco pueden invocar su religión para rechazar a un funcionario. En los hospit ale s, por ejemplo, «nada justifica que un paciente rechace, por principio, ser tratado por un médico del sexo opuesto».

Todos los principios y reglas deberían quedar recogidos en un Código del laicismo y también se creará un Observatorio del Laicismo que informará al primer ministro de «los riesgos de deriva o atentado contra ese principio esencial». En las empresas privadas, los patrones también podrán regular el uso de signos religiosos por parte de sus empleados «por imperativos de seguridad o de contacto con la clientela».

Satiria.com

 

 

 

 

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