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LA
LIBRE COMPETENCIA EN CHILE. LA LIBERTAD DE POCOS.
Francisco Córdova
Antes
de iniciar con el análisis en profundidad, procederé a darle riendas
sueltas a nuestra imaginación, que nos ayudará a enrielarnos en la
idea central de esta reflexión. El
ejemplo es extremadamente simple, así que controle sus expectativas.
Imagine que usted está participando en
un juego bastante serio, que se llama el “juego de la vida”, en la
cual usted debe descubrir en el cielo, bajo tierra y en los mares
indicaciones precisas de cómo avanzar al siguiente nivel, instrucciones
que además le entrega nuevas herramientas para acceder a una mejor
alimentación, salud y por sobre todo mejor preparación para avanzar y
continuar en carrera, un juego en donde la última etapa se llama
desarrollo. Este game dura tanto como usted quiera o hasta cuando el
juego mismo acabe (usted se muere de hambre, de viejo, o lo encarcelan).
Usted no participa solo, hay millones como usted que deben buscar las
mismas instrucciones y sobrevivir.
Para esto a usted y a la gran mayoría
(90% de los concursantes) le entregan una cuchara de plástico para que
escarbe la tierra, unos lentes de poco aumento para buscar en el cielo y
una pajilla de beber para poder respirar mientras busca bajo el mar. Por
la otra parte hay quienes reciben, de manera arbitraria por los jueces
del juego, una retroexcavadora para buscar en la tierra, un telescopio y
unos binoculares para explorar el cielo y para terminar un equipo de
buceo para que investigue en el mar.
Las bases teóricas originales del
juego indican que todos los participantes están en los mismos derechos
y con las mismas herramientas para acceder las indicaciones que nos
llevarán a un nivel más avanzado. Acá a usted ya le parece raro lo
que está sucediendo, está claro que las reglas no es están
cumpliendo, pero a los jueces pareciera no importarles e incluso por su
acciones, les acomoda.
¡A jugar!
Volvamos ahora a nuestro mundo, a
nuestro consenso de realidad, a nuestra vida.
¿Encuentras
justo este juego? Para algunos (los jueces y los elegidos por ellos,
cabe la casualidad) es válido que los jueces privilegien a sus
conocidos, parientes y amigos para que ganen el juego, defienden su
derecho por ser jueces y parte, por que no todos están en condiciones
de manejar la retroexcavadora, el telescopio y el equipo de buceo, además,
justifican que cualquiera que estuviese en su posición, haría
exactamente lo mismo. Conservar todo como está es la misión.
Los otros millones con su cuchara plástica,
sus lentes y su pajilla, inician su juego, cavan, miran y respiran toda
la vida, algunos con más esfuerzo que otros, pero poco pueden hacer con
lo que saben y con lo que tienen. La mayoría se desalienta, otros se
frustran e incluso unos pocos delinquen e incluso matan por la envidia y
el resentimiento que esta distribución arbitraria que les fue asignada
desde un comienzo, quizás desde mucho antes que nacieran
Nuestra sociedad no progresa a niveles
superiores de equidad social por los mismos motivos que provocan que no
todos alcancen el nivel de desarrollo máximo en este “juego”.
Debemos romper con el círculo vicioso social imperecedero que nos tiene
en una mediocridad hipnotizante que nos ata la mente al conformismo y a
la indolencia por el otro.
Cuando seamos más, cuando sumemos
fuerzas, cuando gritemos en coro que no más de esto, en ese momento
comenzaremos a tallar un nuevo futuro para nuestro país.
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