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Temas del Laicismo Chileno |
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POLÍTICAS EDUCACIONALES Francisco Córdova Delors
denomina a estos encuentros entre la costumbre nacional con lo adoptado
por la globalización como “tensiones”,
y que se originan esencialmente cuando los avances tecnológicos y
notables descubrimientos comienzan a desarrollarse a un ritmo en que las
mentes humanas y la sociedad no le dan alcance. Siendo esto agravado por
las diferencias de actualización de los diferentas países, provocándose
con esto, fenómenos de
exclusión y desigualdades
de desarrollo. La educación es el medio que permitiría generar las
competencias en los pueblos para adaptarse a estos vertiginosos cambios
y crear un ambiente de convivencia respetuosa entre las diferentes
culturas, “…el indispensable ingreso en el mundo de la ciencia y la tecnología con
todo lo que ello implica de adaptación de las culturas y modernización
de las mentalidades”2. Ante
esto podemos comenzar a hacernos una pregunta que debería ser la
primera en ser respondida por quienes planifican y diseñan las Políticas
Educacionales que de por sí son o deberían ser la base del sentido o
la identidad país que
buscamos como sociedad, nuestra posición en el globo y proyección del
camino a seguir como Nación. ¿Para qué educamos?, pregunta de la cual
derivan consultas más específicas ¿tenemos como país claramente
definidos los objetivos que buscamos al educar a nuestra población?, ¿Cuál
es el valor agregado que le damos a nuestros estudiantes?, ¿Estamos
enseñando para este siglo de cambios? Ahora
bien la respuesta ante estas interrogantes, dependerán prácticamente
de una posición filosófica y/o dogmática del Estado, lo que de seguro
generará debates candentes que
en democracias maduras fortifican la respuesta, pero que en democracias
“oligárquicas” la mayoría
de las veces nunca se logra responder con claridad o consenso. Chile
ha sufrido evoluciones o más bien revoluciones en sus Políticas
Educacionales, marcadas fuertemente por las ideologías dogmáticas de
los gobernantes de época, que han estado acorde a los sucesos sociales
y políticos mundiales. “Chile
tiene una reforma educativa marcada por dos procesos claramente
distintos, opuestos en muchos de sus principios, aunque con importantes
elementos de continuidad. El primero de ellos se produce bajo el régimen
militar. El segundo comienza con el retorno a la democracia y las políticas
promovidas por los gobiernos de El
párrafo anterior manifiesta claramente que el sentido país de Dos caminos para el mismo sentido. En
la actualidad existe un sistema educacional que llamaré centroliberal
haciendo alusión a los dos sistemas o ideologías que son base de
la actual manera de hacer política en educación. La
opción de políticas educacionales que descentralice el poder que por años
ejerció el Estado, son las políticas liberales, “en donde los padres
y comunidades van decidiendo las mejores opciones educacionales y el
Estado genera un marco de incentivos para que ese proceso privilegie los
mejoramientos de calidad y la igualdad de oportunidades” (Larroulet,
1999). El
proceso descentralizador se vivió fuertemente en Chile a partir de la década
de los 80´ y se completa a fines de la misma. Los objetivos macro que
buscaba la descentralización, según sus ejecutores, era incentivar una
mejor gestión educacional y así introducir mayor eficiencia al sistema
educativo. Esto
es diametralmente contrario a lo que se remonta a mediados del siglo
XIX, siendo éste un modelo altamente centrado en el Estado alcanzando
su máxima expresión en el Gobierno de Ahora
bien, en la actualidad estamos en proceso de ejecución de a) Es deber del Estado promover la educación parvularia en todos sus niveles... b) La educación básica y la educación media son obligatorias, debiendo el Estado financiar un sistema gratuito destinado a asegurar el acceso a ellas de toda la población, así como generar las condiciones para la permanencia en el mismo de conformidad a la ley. c) ...es deber del Estado que el sistema integrado por los establecimientos educacionales de su propiedad provea una educación gratuita y de calidad... d) Corresponde, asimismo, al Estado propender a asegurar la calidad de la educación... Explico
responsabilidades directas, como el hecho de asumir claramente como
responsable de las cualidades presumidas por los artículos, como por
ejemplo puedo citar un artículo de “ARTÍCULO 4°.- El
Estado Nacional, las Provincias y Basado en lo anterior no me queda más que exponer la única sección en donde el estado asume innegablemente un rol de responsabilidad directa que es en el Artículo 8 del Párrafo 2 que dice: “El Estado tiene el deber de resguardar la libertad de enseñanza”. Este párrafo de la nueva ley, manifiesta y ratifica evidentemente el mantenimiento de la delegación de la responsabilidad educacional a la familia y al mercado institucional pedagógico. Acto que se respalda con el artículo n° 4 que dice “La educación es un derecho de todas las personas. Corresponde preferentemente a los padres el derecho y el deber de educar a sus hijos; al Estado, el deber de otorgar especial protección al ejercicio de este derecho...” Volviendo
al sentido del título de esta sección de mi ensayo, las ideologías
que fundamentaron las decisiones políticas del siglo pasado ahora se
encuentran diluidas en estructuras partidistas que se han ido
entremezclando, fusionando, emparentando y matizando en una avenida
ideológica macro representada en Estos dos caminos ideológicos que tuvieron su momento de dominio con un proceder con cierto grado de pureza en el sistema, en la actualidad no quedan más que espectros de tales cuerpos dogmáticos. En nuestros días no existe un socialismo desligado del capitalismo y no existe un capitalismo desligado de la responsabilidad social, y las políticas educacionales no escapan a este fenómeno. Las políticas educacionales y la puesta en marcha de la reforma deben ser procedentes con nuestras constitución descentralizadora, pero se deben a principios éticos sociales propios del perfil ideológico de quienes estos 20 años han estado desarrollando y ejecutando el avance en nuestra educación. Por lo mismo dentro del subvencionismo y asistencialismo que propone implícitamente la ley constitucional, el intervencionismo del estado se procede en una camino paralelo con tendencia a la solidaridad y a asumir el costo humano que presenta un sistema que envía a competir a personas con herramientas completamente incomparables y condenatorias. Los programas de mejoramiento de la calidad en educación como los P900, los MESCE, las modificaciones curriculares, el programa INICIA actualmente en etapa inicial y sabrosamente controversial son medidas que nacen de la iniciativa central (gobierno-estado) en un marco constitucional descentralizado. Esta paradoja política no es extraña debido a la “subida al carro” masiva al sistema neoliberal que es evidentemente predominante en nuestra aldea global, que incluso ha hecho metástasis en organismos diametralmente opuestos en principios ideológicos, como lo pudimos observar en la república China el año 2008 que quiso y mostró al mundo su ingreso al sistema, incluso podemos ver empresas íconos del capitalismo en la misma capital China, que es lo mismo que ver al agua mezclada con el aceite. El deber del Estado con la población en materia educacional bajo nuestras leyes constitucionales son evidentemente poco claras, interpretativas e indiscutiblemente desligantes de responsabilidad en lo que respecta al deber de educar con equidad y calidad. Ahora bien, eso no indica que no podamos como sociedad impulsar medidas que bajo este techo, descentralizador y mercantilizante, boguen por intentar asumir un rol benefactor y no subsidiario con nuestros niños, usuarios directos de nuestra educación. La pérdida de los dogmas y el travestismo político son un hecho, y poco queda del mundo de las ideologías y de la independencia sistémica. La educación debe a mi parecer poder emancipar las mentes de los individuos que les permita disipar la niebla de la cuna que en la gran mayoría de los niños no permiten ver y aspirar más allá de lo que observan como realidad condenatoria y sumar además herramientas que les permita competir en un sistema en donde la sobrevivencia se apoya en los orígenes familiares y la mantención de los privilegios, y promover la movilidad social en torno al mérito. La educación chilena y sus políticas están en un proceso de metamorfosis ideológico, y debemos poder asumir este desafío sin olvidar los orígenes genéticos del nuevo organismo en formación, de modo que cuando uno se manifieste por sobre otro, sepamos dónde, cuándo y cómo mejorar y evitar arbitrariedades ideológicas. NOTAS 1. Fernando Reimers. “Educación para todos en América Latina en el
siglo XXI.” 2.
Jaques Delors “
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