| -Grasias amigo. Nosotrros hablarr despu�s de parrtido y selebrarr juntos victorria del Valensia con nuestro vodka. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Dieron las gracias y se fueron, entre cordiales despedidas y el aplauso general. Les hac�a ilusi�n descubrir Mosc�, aunque la parte que conocieron no result� como esperaban. Era una zona pobre, pero no un suburbio industrial sino medieval. Las casas de piedra blanca se amontonaban unas contra otras en las callejuelas sin asfaltar, como en un antiguo pueblo mediterr�neo. Junto a un establo hab�a una posada. En esa posada consiguieron alojamiento y comida para cuatro d�as, a cambio no m�s que de dos botellas de whisky y medio cart�n de tabaco rubio. La ma�ana siguiente visitaron la plaza roja. Y all�, al pie del mausoleo de Stalin, ocurri� un hecho sorprendente: | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -!Mira t�o, un negro con la camiseta del Valensia! | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Ll�male. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -!Eh, t�, el del Valensia! | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � El negro se llamaba Joes, y con el tiempo se convertir�a en un gran amigo de Uni�n. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -�Qu� haces t� con una camiseta del Valensia? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Yo es del Valensia. �Haber venido de Valensia? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -No, de los alrededores de Madrid | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Yo quiere ir a Madrid, para poder ver siempre Valensia y haser sine. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Es imposible. Las torres laser acabar�an contigo. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Escuchad. Vosotros llevar a mi vuestro pueblo. Yo buscar escritor esp�ol para escribir mi gui�n y mandar a Madrid. Luego va a Madrid y yo puede ir a haser mi pel�cula, y luego yo puede invitar a Madrid y all� ver todos al Valensia. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -�Qu�? �Que quieres venir a Espa�a con nosotros? Es imposible | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Este t�o esta loco. Los zul�es nos odian. Estamos en guerra. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Escuchad. Vosotros comprobar yo no lleva armas. Yo no puede roba coche y entra a Pueblo. Torres bombardea. Yo no puede ir solo en Europa. Yo no tiene salvovonducto, s�lo por Rusia. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -�Y c�mo has llegado tu a Mosc�? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Mi padre trabaja para multinacion� rusa. Yo nace en Mosc�. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Entonces �por qu� no te quedas aqu�? Aqu� vivir�s bien. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Si, pero yo tiene fr�o, y es siudad aburrida y triste. Adem�s quiere haser sine en Espa�a, no sine neocomunista. Yo tiene dinero y puede tambi�n hase vud� hasta grab� mi pel�cula. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Hubo unos momentos de duda. Al fin Uni�n dijo: | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Est� bien, te llevaremos. Yo escribir� tu gui�n, y si hay suerte iremos juntos a Madrid y nos haremos famosos. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Entraron al estadio a las tres de la tarde escoltados por un grupo de militares rusos, aunque el partido comenzaba a las cinco. El estadio estaba ya lleno, pero s�lo de italianos. Joes, Uni�n y Txusta, los �nicos del Valencia entre decenas de miles de interistas, ni el presidente y los directivos estuvieron, ni siquiera el delegado de equipo. Sin un delegado que presionara, los jugadores valencianistas fueron sometidos a varios atropellos. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Se jugaban las dos finales europeas, primero la de la Uefa y despu�s la de la Champions. Uni�n y Txusta hab�an debatido sobre la actitud de los entrenadores. Si uno de los dos fuera conformista se asegurar�a el t�tulo de la Uefa alineando a sus mejores jugadores. Pero la Champions era lo que de verdad importaba. As� que tanto C�per como Ben�tez reservaron a sus titulares para el segundo partido. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Durante la final de la Uefa se demostr� que en el banquillo del Inter hab�a m�s calidad. ?Nos est�n corriendo a pelotazos?-coment� varias veces Uni�n. Para los jugadores del Valencia fue como si hubieran bajado a jugar al mismo averno. De hecho los tifosi recibieron a los equipos con un infierno de bengalas. Los ochenta mil italianos no paraban de cantar y de gritar, y los jugadores neroazzurri presionaban en todo el campo, haciendo entradas bastante violentas, contando siempre con la aquiescencia del �rbitro. Aquel primer encuentro acab� con una clara victoria de los italianos por dos a cero, pero lo peor de todo no fue el marcador, porque la final de la Champions estaba a�n por jugar, y era lo que de verdad importaba. Lo peor de todo fue que varios de los reservas valencianistas hab�an ca�do lesionados, y Ben�tez se hab�a visto obligado a sacar para la Uefa a varios de los jugadores que guardaba para la segunda final, lo que confer�a una ventaja f�sica a los lombardos. Cuando el capit�n interista recibi� el primer t�tulo del d�a, las gradas estallaron en un gran estruendo. Entre los italianos se respiraba una gran fe en que conseguir�an tambi�n la victoria en la Champions League, y a nadie se le pasaba por la cabeza que los valencianistas pudieran dar la sorpresa. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -T� no preocupa, vamos a ganar -dijo Joes a Uni�n y Txusta. Sin embargo Uni�n estaba muy nervioso. Sent�a una gran responsabilidad, como si estuviera ante su �ltima oportunidad, como si tras haber hecho cinco d�as de viaje ahora estuviera inexorablemente obligado a ganar el partido �l mismo, costara lo que costara. Tres valencianistas, rodeados de militares, que ten�an que vencer a ochenta mil interistas. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Pero los jugadores del Valencia estaban muy concentrados. Si alguno de sus seguidores hubiera sido a la vez pagano y creyente en la trasmigraci�n de las almas, habr�a cre�do ver en sus �dolos la reencarnaci�n de los H�roes. El propio Uni�n vio en Aimar un astuto Ulises, en Carew un fuerte Diomedes, en Djucik un sabio N�stor, en Baraja un espl�ndido Ayax de Salamina. A�n as�, nadie sabe a ciencia cierta lo que ocurri�. Una densa niebla ocult� el terreno de juego desde que comenz� el partido. En Espa�a, por ejemplo, las televisiones no lo ofrecieron, y s�lo algunas emisoras consiguieron darlo por la radio desde otros pa�ses, mientras ve�an lo que pod�an por la televisi�n. Ciertas narraciones hablan de un ambiente muy hostil, casi digno del coliseo romano, con los ochenta mil italianos pidiendo sangre. El mismo Rufete tuvo que subir a la grada a recoger un bal�n que hab�a salido fuera. Le cayeron objetos encima, y las fuerzas de seguridad consiguieron a duras penas contener a una multitud de italianos enfurecidos que se dispon�an a emprender el linchamiento. En Espa�a no se confirm� hasta el d�a siguiente la epopeya valencianista. Primero una radio la reportaba, luego un telediario la desment�a. Ni siquiera los tres j�venes seguidores que hab�a en el estadio, amilanados entre tanto tifoso, estuvieron seguros de lo que ocurr�a en el partido, y m�s bien se acostumbraron a inferirlo de las reacciones del p�blico italiano. En muchas ocasiones los italianos hab�an cantado gol, pero parece ser que los centrales blanquinegros sacaron muchos balones desde la raya, y hubo tambi�n varios lanzamientos al poste. Todo qued� claro en el momento en que vieron con sus propios ojos a Ca�izares recibiendo la Copa, y entonces los chavales se abrazaron de felicidad. Fue una victoria �pica, la victoria de unos h�roes que se� enfrentaron al destino, e incluso para los que la disfrutaron desde las mismas gradas fue una victoria legendaria y remota, envuelta en las tinieblas sobrenaturales del Mito. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Ese fue el momento de mayor gloria en la adolescencia de Uni�n y Txusta, el instante de comuni�n intima con el cosmos, con los otros. Benitez dedic� el t�tulo a la sufrida afici�n del Valencia. Esa afici�n de un club en el exilio, siempre en territorio hostil, esa afici�n maltratada y dispersa, que ni siquiera hab�a tenido la posibilidad de desplazarse a Mosc� para animar a su equipo. Uni�n y Txusta sintieron que la victoria era suya, que ellos hab�an ganado el t�tulo de Champions. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Lo festejaron por todo lo alto. Incluso pudieron bajar a celebrarlo al vestuario con los jugadores, fotografiarse, abrazarse, y aquello result� una experiencia inolvidable. Hab�an ganado la Copa, hab�an rescatado a Helena, hab�an conseguido el vellocino de oro, hab�an escapado de la morada del C�clope. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Pero todav�a quedaba regresar a Grecia. Y ya puestos en la faena, decidieron aprovechar el salvoconducto UEFA y dar un voltio por el c�rculo polar. Uni�n siempre hab�a deseado visitar Arkangel y Murmansk, esos vestigios industriales de la gran �poca sovi�tica, y en esa �ltima ciudad ocurri� algo memorable, pues Uni�n y Txusta gozaron de un d�a caluroso, 40 grados en pleno �rtico, fueron a la playa y se ba�aron, en aquella playa de arena blanca, cielo blanco, blancas franjas de nieve derriti�ndose sobre el mar y sobre la tierra, aunque hab�a peque�os gusanos o pececillos en el fondo del agua y Uni�n ten�a fobia a los insectos, pero llevaba chanclas, el agua era tranquila y c�lida, no tuvo que sentir el desagradable roce contra las plantas de sus pies. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Era la hora. Les daban la merienda y en diez minutos ten�an que subir al autob�s escolar para volver a casa. A veces de demoraban charlando por el camino, y luego los profesores les censuraban su actitud. Hab�a ocurrido tambi�n que alguno de los mayores se quedara fumando por los lavabos y que el autob�s saliera retrasado por su culpa. Para Uni�n era una pesadilla recurrente, incluso cuando se hizo mayor y abandon� el colegio. Sal�a de clase y su autob�s se hab�a ido, dejando s�lo aquel insoportable olor a gasolina. Normalmente era viernes. Uni�n se tendr�a que quedar en el colegio todo el fin de semana, pero �l se sent�a como si se fuera a quedar all� solo para siempre. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � A veces se demoraba para ver a Carboni. Le maravillaba que Carboni, siendo una estrella, fuera en autob�s como los dem�s. No sab�a que Carboni ten�a un Ferrari, lo descubri� mucho tiempo despu�s. Hab�a medidas de seguridad, se met�a una especie de bonometro para salir al patio. Pero si una vez hab�a salido ve�a pasar al italiano saltaba de nuevo hacia dentro. Entonces el encargado de los tornos le amenazada con dejarlo ah� para siempre. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -No puedes, los jugadores son mis amigos, Carboni es mi amigo, a veces me dice cosas. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Conque Carboni es tu amigo �eh? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Y Uni�n se perd�a en el barullo, en el trasiego de ni�os que por doquier iban y ven�an.� Pero hab�a que darse prisa. El autob�s estaba a punto de largarse, y las pocas personas que vio junto a la puerta empezaban a subir apresuradamente. Cualquier otro d�a Dani le guardar�a un sitio a su lado, pero en aquella ocasi�n Dani estaba enfermo. Dani y Uni�n eran muy amigos porque eran los dos �nicos chavales del colegio que viv�an en el Poblado, y quedaban a veces los s�bados para jugar en el parque. Delante de ellos se sentaba Bertita. Era una ni�a muy mona, con la que hablaban casi todos los d�as. En el futuro iba a ser blanco de las fantas�as de los otros ni�os. Con 15 a�os ya le gustaba hablar de sexo. Un d�a les cont� c�mo se lo hab�a montado con un chico mayor. Berta le hab�a cogido el pene con la mano, y hab�a estado agit�ndolo hasta que el chico le eyacul� en los dedos, mientras se besaban. Esa an�cdota la consideraron siempre fascinante y morbosa, y tardaron much�simo en olvidarla. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Aquel d�a era de noche. Nunca les hab�a ocurrido que salieran del colegio a las cinco y fuera de noche, pero aquella vez fue as�. Ten�an que atravesar varios pueblos neutrales. Torrente, Txirivella, Alacu�s. De todas formas era un autob�s blindado, por si acaso, aunque nunca les hab�a pasado nada. Algunos padres mandaban a los ni�os a ese colegio privado porque pensaban que se educar�an mejor en la sierra, pero la mayor�a lo hac�an para poder quit�rselos de encima durante gran parte del d�a. A Uni�n no le gustaba, las clases le aburr�an, los largos recreos eran tambi�n aburridos. M�s tarde se dio cuenta de que mandar a los ni�os a un colegio privado era adem�s una p�rdida de dinero. Nunca har�a eso con sus hijos. Recluirlos en una realidad paralela, al margen de la vida real, al margen de la vida en la calle. De ello se dio cuenta cuando su padre le tuvo que cambiar de colegio porque ya no ten�a para pagarlo. Le metieron en el instituto, ya mayor, y all� s� que estuvo a gusto. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � As� que el autob�s, pese a Dani y pese a Berta, le parec�a bastante triste. Era un trayecto mon�tono, que discurr�a por pueblos sin atractivo. Pero aquel d�a Uni�n estaba muy contento, porque su abuelo estuvo sentado junto a �l todo el trayecto. Un tipo genial, se hab�an llevado siempre de maravilla. Iban a tomar horchata y a pasear por la playa, a jugar al f�tbol. Hasta que se muri�, de eso hac�a unos tres a�os, y Uni�n no hab�a podido llorar, pese a la inmensa tristeza, era una tristeza helada. Pero ahora hab�a vuelto y estaban juntos otra vez, as� que no pasaba nada porque se hubiera muerto, siempre que volviera a verle de vez en cuando. A�os antes se hab�a convencido de que los fantasmas no exist�an. Ello le hab�a provocado una angustia terrible. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Cualquier acontecimiento vulgar de la vida se convert�a en una aventura fascinante cuando estaban juntos. Desde la ventana contemplaban el paisaje de Txirivella, el t�pico pueblo dormitorio, sin inter�s tur�stico alguno, pero los accesos los hab�an llenado �ltimamente de rotondas, de parques, de medianas ajardinadas, con bellas luces de cristal que en la noche parec�an velas. Hab�a varias mansiones sobrecogedoras, incluso en las propias medianas, mansiones antiguas, tenebrosas; otras estaban hechas del nuevo metal cibern�tico ultramoderno, y parec�an fortalezas del futuro; en otras partes las medianas estaban rodeadas de setos, en el interior de los cuales crec�an peque�os bosques de eucaliptos. Un amplio bulevar atravesaba el pueblo. Un bulevar encantador, pero flanqueado por edificios muy cutres. Excepto la casa cuartel de la Guardia Civil, recia mole con forma c�bica, de una arquitectura �rida, castellana. No se ve�a a nadie caminar por las calles. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Despu�s la avenida pasaba junto al centro hist�rico. Junto a la avenida desierta estaba el espectacular mercado de Abastos. Se trataba de un espacio rectangular de unos cien metros de largo por cincuenta de ancho. Todo el per�metro estaba cercado por una verja met�lica, excepto la parte que daba a la avenida. Varios pilares de hierro oxidado soportaban la cubierta. El recinto estaba vac�o, pero otros d�as se llenaba de camiones y de mercanc�a. Detr�s de la verja se atisbaban los edificios del centro hist�rico, encantadores edificios antiguos, de fachadas rojas, azules y amarillas. Cuando terminaba el mercado de Abastos comenzaban los astilleros, y luego las d�rsenas del puerto, ambos en el mismo costado de la avenida, ambos de un tama�o similar al mercado, con inmensas naves antiguas totalmente vac�as. Los edificios antiguos prosegu�an, encendidos como joyas en la noche. Uni�n dijo a su abuelo que le recordaban a Niza, precisamente unos d�as antes de morir le hab�a estado ense�ando unas fotos de la ciudad de Niza. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Nada m�s dejar atr�s� las d�rsenas, comenzaban las maravillosas calles del centro, callejuelas antiguas, tortuosas. Uni�n hab�a� estado all�, quiz�s, con su padre y su hermana. Hab�an penetrado por una peque�a calle ascendente, cubierta de adoquines. Asfixiada entre los edificios, se ve�a una austera iglesia g�tica, con una hermosa placa conmemorativa en lat�n que su padre le tradujo: | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � EN �STE LUGAR EL DIOSCURO P�LUX DIO MUERTE A JULIO C�SAR | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Luego fueron al chalet, un chalet antiguo, un chalet siniestro, que parec�a una casa encantada. El padre de Uni�n hab�a muerto, pero hab�a vuelto de la tumba porque su hermanita ten�a miedo por la noche. Hac�a much�simo fr�o, y Uni�n pens�: es magn�fico que los muertos vengan a vernos a los seres queridos. Se tumb� junto a ellos en la cama. Su hermana y su padre miraban a la esquina superior de la puerta, donde hab�a un pl�stico con forma de mueca sarc�stica y aterradora, en el fondo del cual se ve�an las im�genes de un televisor sin sintonizar, puntitos negros. Su padre le dijo que su hermana le daba miedo porque dec�a que pod�a ver que se formaban figuras monstruosas, pero pap� hab�a vuelto para consolarles. El fr�o en la estancia atravesaba el cuerpo y congelaba los tu�tanos de los huesos, y sin embargo a Uni�n no le importaba porque hab�a extendido un brazo y con �l abrazaba simult�neamente a su hermanita y a su Pap�, que hab�a vuelto de la tumba porque quer�a mucho a sus hijitos. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Aunque la cita era a las cinco Uni�n hab�a salido de casa a menos diez, lo cual en �l era una conducta an�mala, pues siempre que ten�a asuntos importantes abandonaba su hogar con bastante antelaci�n. Esta tendencia un tanto mani�tica se deb�a a un escrupuloso sentido de la puntualidad, pero tambi�n a la ansiedad de la espera. Un paseo tranquilo, sin agobios de tiempo, le hac�a estar m�s relajado, y si le sobraban algunos minutos pod�a sentarse a descansar en alg�n banco, lo que tambi�n era muy agradable. Pero esta vez el tema era de una importancia vital, y a�n as� no se encontraba apenas inquieto. Ni siquiera le pon�a nervioso el hecho de que probablemente volver�a a ver a Helena, aunque se sent�a enamorado y las cosas con ella hab�an empeorado mucho. Estaba fr�a con �l, �ltimamente, como si quisiera mantener las distancias, y ya nunca iba a encontrarle para pasear por la playa. Cuando abri� la puerta de la casa, su sonrisa era tan bella como siempre, pero carec�a de la luz habitual. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -�Podemos hablar un poco? -dijo con voz temblorosa- He tenido problemas. Con mi novio. No me van bien las cosas y me encuentro muy mal. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Uni�n se qued� en silencio unos segundos, pero su rostro se mantuvo inalterable. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Estos d�as es imposible, Helena, tengo que tratar temas importantes. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � No lo hab�a dicho sino por venganza. El orgullo. El orgullo era capaz de sacar lo peor y lo mejor de una persona. La voz de Helena recobr� su timbre habitual: | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Est� bien, te est� esperando en el despacho.� | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � La chica se retir�, y Uni�n pas� al despacho, donde Basilio le esperaba sentado, detr�s del escritorio. Era un hombre gordo -?los hombres obesos son m�s inteligentes?-. Su cara perfectamente redonda y sus ademanes distendidos transmit�an una quietud agradable, una especie de paz jovial. Uni�n ech� una r�pida ojeada al mueble bar y a la estanter�a llena de libros. Luego se sent� confiado frente a su anfitri�n. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -G�isqui �verdad?- dijo �ste. Sac� una botella de Cardhu y sirvi� dos copas. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Gracias. �He de felicitar a su servicio de inteligencia? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Basilio sonri�: | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Bueno, no del todo. En la ficha viene g�isqui y cerveza. Supuse que era cuesti�n econ�mica, y luego mi hija me lo ha confirmado. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -�Y en cuanto a los libros? -brome� Uni�n- �No me diga que es tambi�n una cuesti�n de inteligencia? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -No, los de libros no. Mi esposa y yo somos buenos lectores. El hecho de que t� tambi�n lo seas ha influido en tu elecci�n. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -�Mi elecci�n?-pregunt� Uni�n sorprendido. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -No deber�a sorprenderte. La elecci�n de los l�deres pol�ticos y militares siempre depende del centro comercial? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Es algo que est� en boca de todo el mundo. La gente dice muchas cosas, pero de ello a creer que sea cierto? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Justo. Es un aspecto parad�jico. Si est� en todo momento en boca de todos es como si se conjurara. Demasiado obvio: la gente no se lo llega a creer. Sin embargo, si lo guard�ramos en secreto, alguien investigar�a y demostrar�a la verdad. Parece extra�o, pero funciona. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| �� -Y supongo que de esa forma se asegurar�n dirigentes manipulables. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| �� -No me interpretes mal. Hasta ahora funcionaba as�, pero en los �ltimos tiempos la directiva ha cambiado, y los planes son m�s ambiciosos. Antes el centro comercial quer�a mantener la guerra a toda costa, para que nadie se molestara en ponernos en tela de juicio. Pero creemos que con un dirigente fuerte el Poblado crecer�, y nosotros con �l. Ha llegado el momento de arriesgar. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -�Y he de suponer que el dirigente fuerte soy yo mismo? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Es curioso. Est�s ironizando sobre noci�n popular de fortaleza. Cuando le�mos tu plan nos quedamos perplejos, nos pareci� irrefutable. �Y qu� es lo que ped�as para realizarlo? Dos miserables focos y un equipo de amplificadores. Ni que fuera un juego de ordenador, pasar de pantalla. Eso para nosotros no es nada. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Por eso me dirig� al centro comercial. Pero de haber sabido que ten�an algo que ver con el ej�rcito? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Un mill�n de d�lares europeos. Queremos que funcione por todo lo alto. Con la mayor rapidez posible, pero que sea espectacular, que devuelva la fe a la gente. Muchas luces, sonido, efectos especiales, panfletos. Y luego, si la primera parte es un �xito, varios millones m�s. El pueblo recuperar� la autoestima, el Vigor. �Rimbaud? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -�Es en estas noches sin fondo cuando duermes en el exilio, mill�n de aves de oro, oh futuro Vigor? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Magn�fico. Siempre es un placer poder hablar con alguien que? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| �� Cuando sali� de la casa a eso de las nueve, despu�s de haber estado charlando largamente sobre la vida, sobre los libros, encontr� que por segunda vez en su vida las cosas le estaban saliendo a la perfecci�n. De la reuni�n con Joes hab�a sacado conclusiones muy positivas. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -No lo har�a por el Poblado, que no me acepta. Lo har�a por m� mismo y por mi futuro, y tambi�n por ti, y tambi�n por la paz. Al fin y al cabo hace mucho tiempo que no soy uno de ellos. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -�Es efectivo el vud�? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -En realidad no, pero act�a en base a la sugesti�n. Si la otra persona es supersticiosa, y adem�s sabe que se lo est�n haciendo, entonces funciona. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -En ese caso tendr�amos que mont�rnoslo para que nos vieran claramente, para llamar la atenci�n sobre nosotros. Quiz�s podr�amos usar focos de luz. Creo que puedo hablar con los del Centro Comercial. Ellos utilizan luces muy potentes. �C�mo podr�amos hacerlo para obligar a los zul�es a atacar por la noche? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Simplemente selecciona a varios de tus mejores corredores. Ambos ir�n a su aldea y robar�n lo primero que vean. Quiz�s al que robe lo matar�n, pero los otros estar�n esperando a unos metros de la aldea, har�n ruido y les perseguir�n. Cuando llegue a nuestro poblado oir�n disparos, y entonces todos los zul�es vendr�n hasta nosotros. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -�Con cuantos de los vuestros podr�amos contar para nuestra empresa? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Al cien por cien apenas con seis o siete. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Suficientes, pero tendremos que encerrar a todos los dem�s mientras se desarrolla el plan. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � As� pues, el que asunto iba sobre ruedas. Con un poco de suerte, podr�an gozar de la paz dentro de poco tiempo, la primera �poca de paz desde hace cientos de a�os. Aunque todav�a ten�a que hablar con la Asamblea. S�lo para motivarles, claro., porque estaban obligados a obedecerle. Pero si les motivaba vencer�an m�s claramente, y as� podr�an� guardar recursos para el futuro, y Uni�n sab�a que todo era una cuesti�n de recursos. M�s recursos, mayores defensas, mejor contingente, tanques, aeropuertos, bombarderos, incluso comprar al enemigo y evitar un mayor gasto de sangre... la Asamblea. No hab�a sido convocada desde hace casi un siglo. Unos tipos semianalfabetos y belicosos �qu� necesidad ten�an de hablar? Aunque ellos ten�an ese mismo concepto de los zul�es, pensaban que los salvajes eran los zul�es. Lo bueno para Uni�n era lo previsibles que resultaban. Se comportaban como ni�os peque�os, les costaba mucho prestar atenci�n. Precisamente, cuando empezaba a desarrollar su plan, un hombre se levant� para replicarle, y dijo justo lo que Uni�n pensaba o�r: | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Te elegimos general porque eras la persona menos capacitada para la guerra. El que no sabe luchar tiene que contentarse con dar instrucciones. Medio ej�rcito aqu�, los otros all�, construyan una torre ac� �Qu� m�s da d�nde vayan las torres? Lo importante es construir muchas, y que est�n cerca. Siempre pens� que el general deb�a ser una mujer. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Vosotros pens�is que soy in�til -contest� Uni�n, seguro de s� mismo-, pero en el fondo me elegisteis porque era diferente a vosotros, sin molestaros en conocerme. En realidad yo no tengo dotes para combatir, pero puedo organizaros, para que vuestras aptitudes como guerreros sean mejor aprovechadas. Cre�is que un buen ej�rcito se basa s�lo en el valor de sus soldados, pero eso no es as�, tambi�n se basa en la estrategia. �O si no por qu� a estas alturas no hemos vencido a los zul�es? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Hubo gritos de todo tipo en la Asamblea, pero la mayor�a de ellos coincid�an en una raz�n: | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Son demasiados. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Tal como preve�a Uni�n, que ten�a la respuesta preparada. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Ellos son muchos, es cierto, pero nosotros somos superiores tecnol�gicamente, igual que los madrile�os son superiores a nosotros, y con una simple torre pueden matarnos a todos. Por eso creo que contra los negros tendr�amos que haber ganado ya. La estrategia no sirve si no hay coraje, pero tampoco el valor si no se organiza, y yo hablo de juntar las dos cosas. No ten�is nada que perder, y mis instrucciones las tendr�is que seguir de todas formas. El plan es irrefutable, como os voy a demostrar. A�n as� os pedir� un extra de motivaci�n, y con ello ahorraremos recursos para ser m�s fuertes en el futuro. Es m�s, si cuando os haya explicado el plan, me dec�s que no lo veis muy claro, abandonar� sin ponerlo en pr�ctica? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Los ancestros, los negros le tienen miedo a los ancestros. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Uni�n se levant� hacia el mueble bar. No le vendr�a mal otro trago. Ten�an trabajo, mucho trabajo. El plan era tan sencillo conceptualmente que hab�a pensado que le sobrar�a el tiempo, pero conforme se acercaba la hora no hac�an sino present�rseles nuevos tr�mites. Coordinar a la gente, dictar �rdenes, ultimar los efectos especiales, pasar revista a las tropas?: mucho trabajo. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Hab�an habilitado como despacho uno de los salones de la familia de Helena. Uni�n� estaba pensando en ella, mientras ultimaba con Joes los detalles. Apenas les hab�a dirigido la palabra para darles �nimos, y lo hab�a hecho de una manera muy formal, muy correcta, pero en sus ojos? Hab�a intentado hablarle en privado, ella le rechaz� con frialdad, o m�s bien con indiferencia, con toda la indiferencia con la que una mujer puede castigar a un hombre: | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Tienes que concentrarte en tu trabajo, todo el Poblado depende de tus decisiones. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Estaban preparando una �ltima negociaci�n con los zul�es. Les dar�an todas las tierras del Poblado en un a�o, si aceptaban una tregua de doce meses. Quiz� no hiciera falta derramar sangre, en doce meses de paz acumular�an recursos como para poderse anexionar territorios m�s importantes e irse, o para reforzar las murallas y quedarse tranquilos para siempre, o para darles una compensaci�n a los negros para que aceptaran una paz definitiva. Las condiciones ofrecidas al enemigo eran muy generosas, y si no se fiaban estaban dispuestos a cederles una gran cantidad de dinero para que lo vieran m�s claro. La tregua contaba con el visto bueno de Basilio y de su empresa. Para Uni�n era muy positivo tenerlo como supervisor, antes que tener alg�n directivo desconocido, la mayor�a eran miserables yupis. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � - !Est�is siendo maldecidos por el esp�ritu ancestral de vuestros antepasados...! | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Las palabras resonaron desde el fondo de la garganta de Uni�n. Joes las repiti� en el idioma extra�o de los negros, resultando a�n m�s terror�ficas que las pronunciadas por el General, cuyo tono de voz era suave por naturaleza. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Es una l�stima que no podamos acompa�arlo de efectos visuales. Te has gastado mucho dinero en propaganda. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Bueno, pero �qu� me dices de las antorchas? Pod�amos llenarlo todo de antorchas. Y calaveras atravesadas por lanzas. �D�nde podr�amos conseguir calaveras realistas? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -En el centro comercial las venden como ceniceros. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -!Implorad clemencia o la muerte caer� sobre vosotros y sobre vuestras familias...! | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Est� muy bien �no? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -S�, es como escribir el gui�n de una pel�cula. Una pel�cula de la cual seremos a la vez directores y espectadores. �Te he le�do el c�digo de conducta? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| �� Uni�n estaba entusiasmado. Se levant� y se dirigi� hacia uno de las estanter�as. De entre las p�ginas de una edici�n del Coraz�n de las Tinieblas sac� una hoja llena de anotaciones y se la dio a Joes. �ste ley�: | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Los capitanes har�n respetar a todos sus soldados las siguientes normas: a cualquier enemigo que reclame clemencia se le perdonar� la vida, se le desarmar� y se le arrestar� inmediatamente; los soldados evitar�n a toda costa disparar o agredir a mujeres, ni�os y ancianos; todos los edificios y bienes materiales de la aldea ser�n respetados, excepto aquellos que puedan ser utilizados en actividades b�licas; el saqueo, la violaci�n y el robo est�n terminantemente prohibidos... Cualquier ciudadano del Poblado que vulnere una de est�s consignas ser� juzgado por el tribunal de guerra, que dictar� sanciones ejemplares en cada caso. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Muy bien, muchas gracias -brome� Joes-. Ser�s un buen familiar para m�. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -�Un familiar?- contest� Uni�n, sorprendido. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Me casar� con tu hermana el a�o que viene. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Ni lo sue�es. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -�Por qu�? �Por qu� no quieres que yo me case con tu hermana? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Ni de co�a meter�a en mi familia un negro tan feo. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Eres un fanfarr�n. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -D�jame en paz. Graba el puto discursito y d�jame en paz. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Siguieron trabajando. Desde que escribieron los primeros guiones, siempre alternaban el trabajo con sesiones de risa, aunque ello no les hac�a malgastar tiempo, pues nunca llegaban a perder la conciencia de las responsabilidades que ten�an entre manos. Les hab�an invitado a quedarse a comer con la familia, pero quer�an aprovechar para respirar un poco de aire fresco. En seguida Joes ten�a que marchar a la aldea zul� a negociar la paz con los nigerianos, y Uni�n deb�a dar las �ltimas consignas a sus hombres. El pueblo se hab�a motivado con m�s rapidez de la que el General hab�a llegado a imaginarse. Volv�a a aflorar la victoria en sus corazones, en los comercios se alababa al nuevo l�der, le paraban por la calle para darle �nimos. Las� nuevas murallas hab�an sido terminadas con antelaci�n, y los operarios estaban construyendo varias torres adicionales con material donado a �ltima hora. En el campo de tiro le hab�an hecho al General una demostraci�n de punter�a exquisita con unos monigotes que representaban a los zul�es. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Magn�fico -le hab�a dicho al encargado del campo, que le miraba complacido. Por suerte hab�an realizado un buen casting. Si los francotiradores no ten�an una actuaci�n precisa, provocar�an una terrible masacre entre los propios combatientes del Poblado. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Pero no olvide que s�lo he pedido efectividad, no quiero ning�n ensa�amiento con el rival. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -No se preocupe, se�or. Mis hombres conocen las normas y est�n preparados para ejecutarlas. Tanto las que se refieren a la estrategia como al c�digo de conducta. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -As� sea. Buenos d�as. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � En la siguiente barraca ten�a seguir la t�ctica inversa. Los hombres lanzallamas. Ten�an que quemar a los negros cara a cara, era una labor para gente sin escr�pulos. El General hab�a trabajado codo a codo con los psic�logos locales para escoger a los doce tipos m�s racistas y violentos del Poblado, incluso hab�an sacado a un par de personajes de la c�rcel. Pero Uni�n deseaba que no hicieran falta. En cualquier caso tendr�an que salir del campo de batalla cuando la cosa comenzara a aclararse. No le agradaba tener a doce exacerbados con lanzallamas pirulando por all� demasiado tiempo. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Visit� otra vez la entrada del Poblado y las murallas, y a media tarde subi� con su amigo Dani a la colina para imaginarse el desarrollo de la contienda y corroborar que todo estaba en orden. Aunque del fondo de su conciencia ten�a que apartarse una y otra vez la imagen de Helena, intentaba concentrarse en la batalla, y confiaba en conseguir para su gente la paz duradera. Por mucho que ello resultara parad�jico: �l, que no cre�a en su gente y que nunca hubiera movido un dedo por ellos. En fin, ten�a claro que no lo hac�a por el pueblo. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Joes ya deber�a de tener la respuesta a su plan de paz. Uni�n confiaba en Joes. Con un poco de suerte se evitar�a el derramamiento de sangre. Pero eran ya las siete y Joes todav�a no hab�a hecho acto de presencia en el Poblado. Probablemente le estuviera esperando en el despacho, tom�ndose una cerveza en su honor. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Uni�n entr� en casa de Helena, y al no encontrar a nadie en la sala, procedi� a asaltar el mueble bar. Se prepar� un trago, y cuando se dispon�a a sentarse frente a la mesa, encontr� encima de �sta una caja: "para Uni�n, jefe de los opresores blancos" Uni�n hab�a regalado a su hom�logo enemigo, como muestra de buena voluntad para el futuro, una caja llena de productos t�picos del Poblado, as� que probablemente le devolv�an el favor ofreci�ndole alguna bagatela de los zul�es. Pero cuando Uni�n abri� la caja, contempl� horrorizado que en su interior hab�an metido la cabeza de su amigo Joes Omoruyi, y entonces el General volvi� a sentir en su interior la terrible Furia, y supo que la pel�cula hab�a terminado. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Todo estaba preparado en el campo de batalla. Las dos murallas surg�an como brazos desde la entrada del Poblado, formando un largo y estrecho pasillo. A los lados del pasillo las dos filas de antorchas hab�an sido encendidas por los funcionarios, que entre ellas hab�an intercalado cr�neos atravesados por lanzas. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Era la �nica entrada a la ciudad, y en eso radicaba la clave del plan. Uni�n lo hab�a aprendido de los juegos de ordenador: las tropas de infanter�a formaban un embudo, y deten�an a los enemigos mientras �stos eran atacados desde lejos por la artiller�a o por los arqueros, seg�n la �poca que se tratase (el caso es que funcionaba bien en todos los juegos). Tambi�n hab�a otra t�ctica, que era variaci�n de �sta, pero mucho mejor. Consist�a en que los r�pidos arqueros corr�an hacia atr�s sin dejar de atacar a la infanter�a rival, mermando sus filas hasta que se quedaban sin espacio, momento en el cual se actuaba como en el caso anterior, colocando a la infanter�a y a la caballer�a delante. Precisamente esta opci�n, la de correr delante de los negros dispar�ndoles a la vez, la hab�a considerado seriamente, pero acab� por desestimarla dada la mayor velocidad de los soldados zul�es. La clave estar�a en los francotiradores, que se colocar�an en forma de abanico en las tres colinas que dominaban la entrada, y tambi�n en las almenas de la muralla. La labor de los francotiradores ser�a complementada por los lanzallamas, la parte del plan que a Uni�n m�s desagradable le parec�a. Los lanzallamas se colocar�an junto a la puerta, e ir�an achicharrando a los negros uno a uno, conforme consiguieran acceder al Poblado superando el embudo de la entrada. En la colina de en medio, justo enfrente de la puerta, el enorme foco de luz del centro comercial servir�a para resaltar la labor de los zul�es locales, que acuchillar�an sin tregua los mu�ecos vud�. Mientras, la megafon�a, al ritmo de unos profundos tambores, transmitir�a los aterradores discursos compuestos por Uni�n y Joes, que hab�an sido traducidos por el propio Joes al dialecto de los negros. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � A ambos lados de la entrada, el Centro Comercial, patrocinador oficial de la batalla, hab�a dispuesto sendos grader�os. Estos grader�os hab�an sido objeto de las iras de Uni�n, que hab�a llegado a amenazar con la anulaci�n de la contienda si no eran retiradas;� finalmente, gracias a la mediaci�n de Basilio se consigui� que fueran alejadas del campo de batalla hasta una distancia mucho m�s prudente que la inicial. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � A partir de las nueve de la noche, conforme los ciudadanos iban terminando de cenar, las primeras familias ocupaban sus asientos en las gradas. Algunos hab�an acudido incluso antes, por miedo a no disponer de un sitio, pese a que las radios locales hab�an insistido en que se iban a colocar asientos suficientes para que contemplaran el espect�culo todos los habitantes del Poblado. A las once el grader�o estaba lleno, y los espectadores ondeaban sus banderas y coreaban el nombre de Uni�n y de sus capitanes preferidos. Hab�an familias enteras, incluidos los ni�os, y los vendedores de refrescos y chucher�as hac�an su agosto. Al contrario que con respecto a la pornograf�a, no hab�a ning�n escr�pulo en el Poblado con respecto a la contemplaci�n de violencia por parte de los ni�os. Llevaban viendo guerrear a sus padres desde hace siglos, llevaban siglos contemplando en la televisi�n im�genes agresivas. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Eran casi las doce, y Basilio contemplaba con preocupaci�n el campo de batalla. Hab�a estado intentando animar a Uni�n unas horas antes, y de su amargo silencio no hab�a conseguido arrancar el compromiso de que se presentar�a en el campo de batalla sobreponi�ndose al inmenso dolor que sent�a.� Uni�n se hab�a mantenido quieto toda la tarde, mirando a los ojos de su amigo decapitado, sin decir nada, sin beber g�isqui siquiera. Parec�a una estatua , alguien que hubiera sido convertido en piedra unos momentos atr�s y en cuyo semblante se hubiera mantenido para siempre el gesto de horror. Basilio hab�a llamado a su hija para que le consolara, consiguiendo con ello que el General se marchara, qui�n sabe ad�nde. Envi� a un par de hombres de confianza a buscarlo, pero no lo encontraron. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � La preocupaci�n de Basilio no se limitaba al �xito del plan. Tambi�n sufr�a por el chico. Conoc�a su vida y el porqu� de su car�cter, le hab�a cogido aprecio, se hab�a empe�ado en verlo como el futuro marido de su hija, aunque conoc�a que ni siquiera eran novios, le sonaba que Helena �ltimamente estaba yendo con un chico. En cuanto a la campa�a, no pod�a comenzar si �l no daba la orden, y si no se hac�a estar�a pronto arruinado de nuevo, y el pueblo perder�a la fe en los l�deres,� y para una vez que se hab�a conseguido a alguien carism�tico volver�an a estar condenados para siempre a la guerra. Cualquier otro general hubiera ido al campo de batalla en busca de venganza, pero con Uni�n hab�a que dudar siempre, Uni�n estaba hecho de otro palo. Hab�an confiado en �l por su inteligencia y por su amplitud de miras, pero en el fondo sab�a que era un tipo d�bil e inestable. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| �� Pasaban unos minutos de las doce cuando empez� a notarse que el ambiente en las gradas se enfriaba. Los c�nticos de animaci�n y el j�bilo hab�an cesado, y se o�a una especie de murmullo que sonaba a decepci�n. Los soldados debat�an preocupados en corrillos, en las gradas la gente especulaba: | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -No creo que venga. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Yo me imaginaba que iba a hacer algo as�, siempre me pareci� un cobarde. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Es normal. Dicen que los negros le cortaron la cabeza a toda su familia... | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| �De las gradas se empezaban a o�r los primeros pitos, pero en ese momento Uni�n apareci� en la colina. Una expresi�n de rabia dominaba su rostro, dio la orden de empezar el combate con un desgarrador grito. La gente estall� en las tribunas. Los dos corredores se dirigieron sigilosamente hacia la aldea zul�. El ambiente era de expectaci�n y j�bilo. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Volvieron una media hora despu�s. Estaban a�n a cincuenta metros del Poblado cuando los francotiradores comenzaron a disparar sus armas. Desde los altavoces son� un gran estruendo, de una profundidad terror�fica, y surgieron palabras amenazantes en nigeriano. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Tal como preve�a el plan, los zul�es ten�an problemas para superar el pasillo de entrada a la ciudad. Muchos de ellos se debat�an entre seguir intent�ndolo o tratar de alcanzar con sus lanzas a los enemigos que les disparaban desde detr�s de las almenas. Para satisfacci�n de las pocas personas que deseaban que el combate se solventara con la menor crueldad posible, fueron pocos los negros que llegaron a entrar en el poblado, pero todos ellos vieron como su cuerpo ard�a en el fuego de los lanzallamas. A cada muerte estallaba el p�blico en ovaciones dignas de un importante partido de f�tbol, y todo ese griter�o apagaba los quejidos desgarrados de los negros. Los �ltimos que iban llegando apenas pod�an superar el mont�n de cad�veres mutilados y carbonizados que se hab�a formado en medio del pasillo. Por todas partes ol�a a sangre y a carne humana chamuscada. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Desde lo alto de la colina Uni�n observaba el espect�culo. No abrigaba su coraz�n el sentimiento de piedad por los enemigos, pero el verlos morir tampoco apaciguaba su rabia. Ni siquiera el hecho de estar vengando a su amigo le proporcionaba satisfacci�n alguna. M�s bien sent�a asco; asco hacia los dem�s, asco hacia s� mismo. Acariciaba la idea de que la humanidad estaba siendo condenada, de que con esa masacre estaba enviando al infierno a toda la raza humana. Pero a�n as� no pens� en ning�n momento en detener la matanza. No hab�a ninguna duda, no exist�a ya posibilidad de redenci�n para nadie. La salvaci�n de los suyos no ser�a sino la condena de toda la raza. Y en el Poblado todos estaban contentos de aquella carnicer�a. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Sobretodo �l mismo estaba perdido: sab�a que mil veces en esa misma situaci�n se habr�a comportado igual manera. No es que en aquel momento aquellos hombres se vieran obligados a matar, sino algo mucho m�s elemental. Cada hombre es Ca�n, el primer asesino, y todo hombre ha inventado la muerte. Aunque H�ctor no hubiera matado a Patroclo, a Aquiles no le habr�a temblado la mano. Y tampoco a Ulises sin provocaci�n del C�clope, pues tambi�n a �l le apremiaba el fantasma de Hamlet. Uni�n� se vio en otra ciudad, en una ciudad elegante, con otro nombre, rodeado de comodidades y de oportunidades favorables. Habr�a sido novelista, quiz�s, pero por fuerza habr�a imaginado su propia vida, sin conocerla directamente, habr�a narrado la historia de Rafa Uni�n, su descenso a los infiernos y su lucha in�til contra los zul�es. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Los �ltimos negros estaban aterrorizados. Pidieron clemencia pero fueron asesinados de todos modos. Entonces Uni�n dio orden de que la infanter�a atacara sus aldeas, y todas las viviendas fueron arrasadas, y todos los vestigios de la cultura zul� se consumieron en las llamas. No hubo supervivientes, la raza de los nigerianos hab�a sido exterminada. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � El edificio se asentaba sobre largos pilares. Era un edificio gris y antiguo, con feas balconadas. Entre los pilares estaba situado el terreno de juego y� desde los balcones casi se tocaban las gradas. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| �-La gente se preocupa mucho por el equipo -dijo Ben�tez, desde un balc�n del tercer piso-. Eso es un orgullo, porque quiere decir que de alg�n modo hacemos su vida m�s feliz. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Uni�n asinti� desde un balc�n del segundo piso. Ten�a a Ben�tez en un balc�n del primero, muy cerca, un poco hacia a la derecha. Si miraba a su frente ve�a a los seguidores preparando el tifo en la grada. Hab�an hecho unas enormes letras con globos, y con las letras se formaba el nombre del Valencia. Los globos eran azules, rojos y amarillos, los colores de la se�era. Tambi�n hab�a confeti blanquinegro, rollos de papel, tiras de pl�stico, una algarab�a, la vida. Pero no estaba claro que todo eso fuera bueno. Uni�n record� que muchas personas, en la vida normal, no rend�an bien cuando estaban demasiado motivadas, cuando sent�an una presi�n muy grande.� Se lo dijo a Ben�tez. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -�Hay alg�n jugador -le pregunt� a continuaci�n- que se ponga nervioso y rinda menos cuando el ambiente es demasiado favorable? | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Imposible. -contest� el entrenador, casi enfadado- A ning�n deportista de �lite le puede ocurrir algo as�. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Faltaba poco para que los futbolistas salieran al campo. En los �ltimos partidos el equipo hab�a tenido mala suerte. Les met�an un gol a la contra en los primeros minutos y luego no pod�an remontarlo, pese a que generaban abundantes ocasiones. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Creo que voy a contratarte para que seas mi ayudante a partir de hora. Hay unos utensilios guardados junto a uno de los pilares del edificio. Ser�a conveniente que me los llevaras al vestuario disimuladamente. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Para Uni�n era un honor que alguien como Benitez le hubiera ofrecido un contrato. Adem�s, el trabajo que ten�a por entonces no le daba mucho dinero. Baj� por las escaleras y borde� el lateral del c�sped, mientras contemplaba el partido. La salida del equipo hab�a sido arrolladora, pero en un saque de esquina el delantero del modesto conjunto dan�s remat� de cabeza al poste, y el remate le volvi� a caer en los pies, en el �rea peque�a, con el portero vencido. Hubo un murmullo de terror en Mestalla, se o�an los gritos de espanto de las seguidoras. Otra vez el equipo estaba obligado a jugar con el marcador adverso. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Tras la victoria b�lica, a Uni�n no pararon de felicitarle en semanas. La noche de la batalla se hab�a celebrado una fiesta en su honor, aunque �l no hab�a acudido. Por la calle lo paraban en cada esquina, familias enteras se fotografiaban con �l. Para el General, todo aquello era una verdadera molestia. Habr�a cambiado la victoria por la vida de su amigo Joes. Y sin embargo, hab�a ordenado que se utilizaran los recursos para llegar a la edad digital, y con el sobrante hab�an llegado incluso a la edad nano. Un grupo de cinco ultracybergs construidos en el Poblado hab�a superado las defensas de Madrid y hab�a sembrado el p�nico en la capital. Fueron abatidos por el ej�rcito, pero antes hab�an destruido varias comisar�as y provocado importantes da�os en algunas bases militares. Por primera vez en mucho tiempo alguien hab�a conseguido superar las defensas l�ser por las que Madrid era conocida en todo el mundo. Adem�s lo hab�an hecho con una facilidad pasmosa. As� que amenazaron con atacar la ciudad con un ej�rcito de cien cybergs. Madrid se rindi� y pas� a formar parte del Poblado. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Lo he hecho por ti, Helena. Mi sue�o siempre hab�a sido llevarte a Mestalla. Ahora voy a cumplirlo, si me perdonas lo que te hice antes. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � En la voz de Uni�n hab�a por igual tristeza y esperanza. Por un momento pareci� que los ojos de la chica iban a estallar en l�grimas. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Me dejaste cuando m�s te necesitaba. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Un silencio tenso. El aire cargado de sollozos, ahora a punto de desbordarse. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Mi padre me intenta convencer de que me case contigo. Sin embargo... | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � -Helena... | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| � Sus miradas h�medas se cruzaron, en un instante que a Uni�n le pareci� eterno. Entonces comprendieron que no hab�a nada que decir, y en ese largo instante fueron por fin la misma persona. Ella fue hacia �l, le abraz� y se besaron, y por la noche se sentaron juntos en el palco vip de Mestalla. Nadie recuerda el resultado del partido, igual que tampoco se sabe lo que ocurri� despu�s. Es posible que Helena hiciera olvidar a Uni�n toda la furia acumulada durante tantos a�os. En ese caso se retirar�an a vivir juntos, y gozar�an tranquilamente del tiempo que les quedaba, o quiz�s Uni�n aprovechar�a su poder para intentar imponer su aut�ntica visi�n del mundo, y llenarlo todo de bibliotecas, de mares limpios, de monumentos, de acuerdos de paz. Esa noche le hizo el amor a la muchacha que amaba y fue feliz, pero a partir del d�a siguiente ya no pudo volver acariciarla, como tampoco pudo cumplir su viejo sue�o de conducir el barco de su padre hasta la cima de la selva. Al d�a siguiente del partido, a Uni�n se le cayeron de repente los dos brazos, y el General asisti� con verdadero espanto a la progresiva destrucci�n de su mente y de su cuerpo. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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