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I

Las notas volcadas en este libro no obedecen al seguimiento de tal o cual corriente, teoría, idea en el sentido social, filosófico y mucho menos religioso. Y aunque el equipamiento intelectual se nutre obviamente de todas o al menos algunas de ellas, no he sido caprichoso en la muestra para inferir fundamentos extraídos de las espesas nieblas de la abstracción lógica para acomodarme en el campo de la definición, los contrarios o en rótulos ya razonados o inventados ni inspirado de virtuosismo omnipotente, ni por dioses ni demonios. Se trata pues de una síntesis informativa histórica empapada con argumentos de la biología, la psicología, la pedagogía y la sociología de donde surgen espontáneamente las respuestas que acuño  

Este discurso propicia una continuación de contenido, al refuerzo o al menos a un debate de la propuesta, una proposición que es de lectura ligera y al cálamo ocurrente, no obstante no está exenta de extremo calado, tampoco se pretende que esté exento de errores que el lector sabrá disimular y/o salvar ante la complejidad de la problemática.

 

¿Qué hemos hecho mal que todo está mal y qué cosa cobija el manto de la pretensión insistente y hasta insolente de valorar principios sociales en un mundo de hambre, violencia, injusticias, pauperismos, esclavitud que pueden encontrarse torciendo la cabeza donde se mire.

En busca de los sucios resquicios merece la pena un breve repaso a nuestra naturaleza, intentando eludir, no sin esfuerzos, “santos remordimientos” inculcados.

¿Quiénes somos? Quizás, entre nuestros primeros ancestros evolutivos se halle el gusano “pakaia” y esto no insinúa que si de gusanos provenimos gusanos somos, pero si devela el enorme abismo que nos separa del pensamiento celestial, esotérico o religioso que nos ha cacheteado durante siglos y aún cachetea en las propias estructuras de la ciencia de la evolución.

Veamos. En agosto de 1856 fue descubierto el primer espécimen “hombre de Neandertal – homo neanderthalensis” y la Teoría de la Evolución abría una enorme brecha científica, pues el comienzo de la historia del homínido era también el inicio de la paleoantropología, el desarrollo de la biogenética, la biología, la medicina, la psicología, la sociología con tanto acervo que la evolución de las especies se establecía como estamento indiscutible de toda ciencia humana.

Los investigadores sugieren que el Neandertal y el Homo Sapiens surgieron de linajes separados hace por le menos cuatrocientos mil años y hasta un millón de años atrás, aunque no se descarta un pequeño aporte neandertal al acervo genético del homo sapiens, nuestro antecesor.

Un reciente estudio del material genético procedente de la muela de un niño neandertal ha concluido que sus abuelos no tienen que ver con el homo sapiens, pero por otra parte, otros aditamentos aportan datos para suponer que los seres humanos actuales podrían tener genes neandertales a raíz de la posibilidad de haber ocurrido un cruzamiento de especies.

Hay acuerdo absoluto entre los paleontólogos, luego del análisis de las herramientas encontradas que fabricaba la especie neandertal (enormes puntas de flecha) utilizadas para la caza que suponen, acorde a la magnitud de las herramientas, tenían relación con la magnitud de la presa rebasando por tres el peso y cuerpo de aquel antepasado. Los estudios llevaron a los científicos a determinar además que esta especie fue por excelencia carnívora y en riesgo constante de recibir heridas mortales de sus presas colosales. El homo sapiens, nuestra herencia filogenética, mucho más esbelto, de piernas y brazos largos, más ligero y ágil, cerebro más grande, elaboró en cambio piezas pequeñas para la caza, obviamente contra animales de reducido tamaño y sustancialmente con menor exposición peligrosa a la de su pariente en estos menesteres. Además fundamentalmente, el homo sapiens, tenía una dieta variada entre carne, verduras, frutos, raíces y peces, lo que le permitió antes la proverbial disminución o escasez de uno u otro, aprovecharse del más alternativo. La extinción del primero y la permanencia del otro pueden extraerse de esos parámetros

Nuestros antepasados de las cavernas sometidos a la ley del más apto del entorno animal, de la cadena alimentaria y de los fenómenos atmosféricos, muy lejos de la “pakaia”, dista singularmente del hombre actual. Visto aquel y este hemos de aprobar el hecho de haber sufrido una evolución física y mucho más mental casi desmembrados de nuestros ancestros genealógicos desde los principios de la vida e imposibles compararnos a una oruga.

De todas formas qué tiene de malo una rata, de la cual escrudiñamos su genotipo para estudiarnos a nosotros mismos.

La sangre, los organismos de los seres vivos nada tienen que envidiar a la sangre y organismos humanos ni siquiera a nuestros sentidos ligeros y limitados imposibilitados de escuchar sonidos ultrasónicos u orientarnos a través de campos magnéticos. Un bómbice lepidóptero macho tiene receptores tan extremadamente sensibles y exclusivos al olor incentivo de una oruga hembra que puede percibirlo a un kilómetro de distancia entre millones de olores en el ambiente. Poco nos separa de las otras especies con que tenemos un origen común y nuestra química, no parece ser la más distinguida.

Pavlov en su experiencia con animales dio pruebas claras de sus comportamientos y paradójicamente para los fundamentalistas, dejó un aporte de gran importancia a la psicología moderna al proyectarlos como modelo al comportamiento humano.

 

 

 

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II

 En alguna parte de nuestra evolución nuestros antepasados lograron retener en sus mentes, extraída de su afronte con el entorno, dos o tres conductas frente a un hecho repetido y determinado con una reacción selectiva, no mecánica. Una incipiente y simple opción que fue sin dudas el principio de la memoria, luego del razonamiento y del “darse cuenta” consolidando un estado de conciencia, la misma que otras especies han logrado consolidar tras la evolución.

Las investigaciones neurológicas, fundamentalmente con el estudio de animales, han situado este proceso conciente en áreas determinadas del cerebro. Ni el pié, ni el corazón, ni el grueso intestinal, ni las células razonan. Sin la composición cerebral adecuada no hay conciencia, como los insectos o los gusanos entre otras tantas especies vivas carecen.

La extirpación, por otro lado, de aquellos elementos neuronales ha demostrado que la criatura pierde toda su capacidad de conciencia. Es decir, lisa y llanamente pierde la conciencia o padece lo que se conoce como muerte cerebral. Pero he aquí que a pesar de ello, la criatura sigue viva y su cuerpo responde con todos los instintos intactos y podría sobrevivir como cualquier otro cuerpo vivo entero, obviamente con alguna asistencia externa.

Estos aspectos obligan a plantearnos cuestiones que han venido ocupando enormes y cuantiosos volúmenes filosóficos y teológicos sobre el “soplo de la vida”, el alma, en el sentido que tales cuestiones nos proporcionan valiosos datos para inferir sobre los secretos del enigma social.

El alma en todo caso es el ente de la vida misma y la conciencia es solamente una función orgánica.

Tales atribuía el alma a las cosas inanimadas. Crates y Decearco opinaban que no había alma y que el cuerpo actuaba en virtud de un movimiento natural. Platón creía que el alma era una sustancia que se movía por si misma. Para Tales era una naturaleza sin reposo. Para Ascelpíades una ejercitación de los sentidos. Para Hesíodo y Anaximandro una cosa compuesta de tierra y agua. Para Parménides una de tierra y fuego. Para Empédocles de sangre. Posidonio, Cleantro y Galeno presumían que el alma era un calor y complexión calurosa. Para Hipócrates el alma era un espíritu esparcido por el cuerpo. Para Varrón, un aire recibido por la boca, calentado en los pulmones, templado en el corazón y distribuido por todo el cuerpo. Para Zenón, la quintaesencia de todos los elementos. Para Heráclides Póntico, la luz. Para Jenócrates y los egipcios, un efecto móvil. Para los caldeos, una virtud sin forma determinada. Aristóteles, llama entelequia lo que mueve el cuerpo, sin referirse a la esencia, origen ni naturaleza del alma. Para Lactancio, Séneca y los mejores dogmáticos, confesaban que el alma era cosa que no entendían. Mientras que Cicerón resumía “sólo Dios, sabe la verdad”.

Algunos filósofos ubicaban el alma como Hipócrates y Herófilo, en el ventrículo del cerebro. Demócrito y Aristóteles en todo el cuerpo. Epicuro en el estómago. Los estoicos en el corazón. Erasistrato en la membrana del epicráneo. Empédocles en la sangre. Estratón la situaba entre las dos cejas. Moisés aceptaba un alma también para las bestias y por ese motivo precisamente prohibía beber la sangre de estos. Y Cicerón decía “cual sea el aspecto del alma y cuál su residencia, es cosa que no debemos tratar de conocer…”.

Los antiguos suponían que el alma valiente estaba alojada en el cuerpo de un león; la voluptuosa en el de un cerdo; la cobarde en un ciervo o liebre; la maliciosa en un zorro.

Los egipcios reverenciaban al gato o al buey por la utilidad y la paciencia, mientras que los alemanes en el siglo XIX veneraban al felino por sus actitudes de independencia.

Además, muchas culturas deificaban a las bestias, según el beneficio y hasta el temor que habían recibido de ellas y le proporcionaban un alma adecuada.

Otros situaban el alma en el corazón o en el estómago, y no por simple intuición, sino que estos sistemas detectados por experiencia, responden incontenibles a un efecto directo de causas internas, como por ejemplo en la sensación de miedo, la vergüenza; erizando los pelos de la piel, vómitos o diarreas, aceleración o disminución en el bombeo de la sangre.

Sea como fuese, la idea del alma, estuvo arraigada desde el primero momento del pensamiento humano, pero es a fines del siglo XX, en la carrera por completar la información del genoma humano por los equipos científicos del Instituto para la Investigación Genómica de Rockville y de la Universidad de Carolina del Norte, donde el hombre y la ciencia han circunscripto a este ente presumido, al menos para saber que está allí.

Craig Venter trabajó para fabricar vida a través de una bacteria (mycomplasma genitalium), quitándole uno a uno los genes para quedarse sólo con los indispensables, como si tuviera una célula vacía: y luego le fue añadiendo otros genes hasta que la célula “echó a andar por si misma”.

Este experimento ingresa al irreverente sueño humano de crear vida a partir del polvo. No obstante, en este caso, los científicos no pudieron lograr en realidad la vida mezclando química pura, pues la célula tratada se quedó con “genes indispensables” vivos. Pocos pero vivos, que lograron reactivar los otros componentes adosados. En realidad Venter logró cambiar los códigos de la genética.

El equipo científico en concreto, logró descomponer una célula, quitándole sus componentes uno a uno sin matar la célula, sólo descomponerla hasta el límite de su vitalidad. Y luego sobre ésta, le agregaron componentes nuevos, con códigos compatibles iniciando la era de una nueva posibilidad de crear nuevas castas - los clones -

Este gran descubrimiento permite además de los análisis sobre la biogenética propiamente dicha, la certeza que allí, en aquellos “elementos indispensables” se encuentra el alma de la vida y bien, un alma sin conciencia.

Tengamos en cuenta que el hombre posee entre veinte y veinticinco mil genomas. Cada gen celular lleva el código genético que contiene la información hereditaria suficiente para desarrollar un organismo igual del que proviene. Podemos inducir o al menos imaginar que cada ser vivo podría tener tantas almas como genomas tienen sus células.

Almas organizadas desde los cabellos hasta las uñas del pie, ubicadas en sus respectivas cápsulas celulares. Nacen, se desarrollan, se reproducen y mueren con las células, transmigrando a las nuevas con todo el potencial genético incólume. Autosuficientes en condiciones adecuadas y potencialmente diseñadas con un solo propósito, crear otro organismo igual al que proviene.

Con la muerte cerebral muere la conciencia, pero aún así el cuerpo no pierde vida orgánica. Con la muerte orgánica, de igual forma es posible que la vida cerebral siga funcionando. Sobre estas cuestiones existen posturas contrarias y quienes opinan que la muerte cerebral es la muerte definitiva del sujeto. De todas formas, todos están de acuerdo, teólogos y científicos que con la muerte cerebral y orgánica la vida culmina.

Sin embargo, siguiendo la línea científica, después de haber ocurrido el deceso (cerebral y orgánico), en aquellos restos inanes que no se han desintegrado con el paso de los años y siglos, permanece un elemento del que se puede extraer ácido desoxirribonucleico, vestigio intacto de datos genéticos del que fuera, que, por otra parte, en condiciones adecuadas podrían producir un clon con todas las facultades vitales y provocar el desarrollo de una nueva conciencia.

De todo ello, y por lo dicho surge el interrogante menos metafísico y más científico: ¿hay vida después de la muerte? ¿Será acaso el ADN nuestro primer vestigio cerebral como motor potencial? Obviamente no. Todo ser vivo posee ADN, pero no todo ser vivo tiene estructura cerebral y tampoco lo tiene el ADN. En algunas especies como la nuestra, esta base de datos de la naturaleza, permite formar una estructura orgánica que favorece el desarrollo de una conciencia en instancias de tiempo y desarrollo.

Es evidente que el alma no está en la conciencia y hemos inferido que el alma, el soplo de la vida le cabe a cada uno de nuestros entre veinte y veinticinco mil genomas y los genomas no piensan ni razonan, pero si ponen en marcha todo el proceso evolutivo, la complejidad orgánica y los instintos natos.

A principios de la década de los setenta, Paul D. Mac Lean (director del Laboratorio de Evolución Cerebral y Conducta del Instituto Nacional de Salud Pública de California en 1997) propuso que el cerebro humano era tres en uno: el cerebro de los reptiles donde tienen lugar el celo y la agresión; el cerebro de los mamíferos donde actúan las emociones y el neocórtex humano que da lugar a la inteligencia lógica y conceptual. Precisamente el neocórtex es la corteza cerebral más reciente en la escala filogenética en nuestra evolución.

Ahora bien, discurramos sobre la conciencia, haciendo un reparo general de lo que se ha insinuado, se insinúa y obviamente nuestro propio concepto que no descarto aparejar a conceptos evaluados teniendo en cuenta que sin estos parámetros nos sería imposible trazar fundamentos sobre principios sociales como la libertad, la independencia, la educación y otros, despejando absolutamente las doctrinas generalmente arraigadas en nuestro mundo de hoy traídas de la mera especulación esotérica, mágica o religiosa.

Probablemente fue Cicerón quien uso la voz latina “conscientia” en su obra donde distingue la “bona conscientia” de la mala conscientia” de puro tinte moral, extraída de la traducción de la palabra “sineidesis”, usada por primera vez por Demócrito al que el alemán H. Diels interpretaría como el temor de desconocer que le sucede al alma después de la muerte, aunque W. Nestle luego, en un estudio en “Philologus”, designa en oposición a Diels que la voz “sineidesis” usada por el filósofo griego significa el reconocimiento de una mala acción y el remordimiento sentido, lo que fue aceptado por Dios.

Aristóteles usa el verbo en tres pasajes de su “Ética a Nicómaco” a la que distingue como “darse cuenta”. Más tarde Séneca con el mismo vocablo le atribuye variados significados (conocimiento de si mismo, de los actos, del estado anímico, de la bondad o malicia o de obrar correcta o incorrectamente). En la edad media, Pedro Lombardo y luego Santo Tomás serán más profundos en el tratamiento del concepto.

Hasta la llegada de Sigmund Freud, la palabra conciencia estuvo ligada a la moral, la ética y lo religioso, fundamentalmente impulsada por la Iglesia y que muy a pesar aún sigue y rige la impresión conceptual trastabillando entre las ciencias psicológica y sociológica. Obviamente nos quedamos con el “yo” de Freud, la vieja escuela Gestalt y la vieja definición de Aristóteles en la simple expresión de “darse cuenta”. Además debemos poner en consideración en cuanto al conocimiento de la comprensión de la conciencia, lo aportado por el Congreso “Quantum Mind 2003” que sostuvo que los procesos cuánticos pueden llevar a cabo la explicación sobre la conciencia como una manifestación más de los procesos de la materia, estimando que la conciencia se comportaría igual que las partículas cuánticas.

Lo cierto es que en el supuesto que a una criatura humana recién nacida se le practicara un efecto de sueño continuo por un tiempo prolongado (ocho o diez años), al regresarlo a vigilia, su consciente no se habría desarrollado más que cuando comenzó el asunto hipotético. Es decir, que el sujeto tendría una conciencia de recién nacido.

La conciencia también responde no solamente a los estímulos emocionales o sensitivos del entorno sino además a los estímulos químicos como los alucinógenos que trastocan la eficiencia emótica/cognitiva.

En la instancia de recién nacido, la conciencia está vacía no sólo del “yo” sino además de todo conocimiento, de fe y de amor. El bebé es pura estructura instintiva.

Por otro lado, hemos de ver que la conciencia humana, por naturaleza, es dependiente, contrariamente a las conciencias libres de las aves que paradójicamente tienen menos desarrollo cerebral. El pichón, en el reducto de su nido sólo obedece al reflejo de alimentación. Al momento de volar, establece contacto solitario con su entorno que deberá aprehender per se sólo apoyado por sus instintos.

En las especies de animales más desarrolladas, que incluye la nuestra, la progenie necesita un tiempo de sometimiento, entrega y aprendizaje durante el desarrollo físico y mental, conducida, tutelada y vigilada por sus progenitores, progenitor u otro de su especie. Su conciencia entonces no sólo establece un vínculo con la propia experiencia de su entorno, sino además y fuertemente con la inducción de vínculos directos obligados y ordenados por los que cuidan y controlan los actos de libre albedrío de la prole, una instrucción externa dependiente temprana del propio ordenamiento natural, una necesidad de la continuidad de la especie. En esta instancia se vigoriza entonces el concepto de conciencia propiamente dicha al término que equivale a “con-otro-ciencia”, lo que implica un saber ordenado por otro. Terreno de la educación paterna, la autoridad, la instrucción e incluso del entramado esquema de la especulación sobre la libertad de conciencia que desmenuzaremos más adelante.

Falta preguntarnos en este grado, en qué momento de la evolución las especies comienzan a producir proles totalmente indefensas y dependientes en un largo proceso de crecimiento donde paralelamente nace un estado de conciencia relativa, una cuestión para los biólogos.

 

 

 

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III

Aquel rudimentario razonamiento, pensamiento, libre albedrío y por ende operaciones mentales de nuestros ancestros condujeron al progreso de habilidades muy superiores a la vieja herencia con la creación de herramientas cada vez más sofisticadas que ninguna otra especie ha logrado. Nacía la tecnología.

Paradójicamente, aquella inteligencia embrionaria residente en la nueva estructura reflexiva alojó simultáneamente los miedos. La muerte sin dudas fue el interrogante que impactó fuertemente al entendimiento conjuntamente con lo desconocido que condujeron a nuevas conductas fuera del arco reflejo central de acción instintiva a los estímulos negativos exteriores.

La conciencia preparaba así su primera agitación e inquietud mental necesitada de una catarsis de alivio al peso del trauma evidente. Un submundo de réplicas internas vino a salvar la inquietud consciente originando creencias fantasmagóricas dando origen a los mitos, leyendas y religiones que de una u otra forma daban sosiego inmediato a aquellos miedos.

El mundo de los dioses pasó a ser parte de la realidad tangible del hombre con tal acelerado acervo que no sólo se incrustó en la conciencia como señal prima eficaz y saludable, sino que además se exteriorizaba con nuevas acciones conductuales. La misma conciencia generaba así y consolidaba los medios y recursos encaminados a resolver de modo satisfactorio las situaciones estresantes. Así el hombre primitivo admiró el fruto de la fantasía que el mismo se ofrecía y lo proyectó a sus proles y estas a las suyas, iconizando elementos cotidianos que fueron incrustándose en la cultura. Comenzaron a adorar rayos y truenos, tierra, aire, agua, el fuego, el sol, la luna, lluvias, las estrellas, animales, insectos y toda flora que por razones diversas se relacionaban con su vida conciente y subsistencia.

Lo que se inició como una armonía mental conllevó al cambio de conductas y generó normas de comportamientos nuevas tanto individuales como sociales.

Los descubrimientos paleontropológicos descubren y corroboran que no hubo vida humana desde nuestros principios que no estuviera ligada a estos fenómenos en todo sitio donde aquel homo sapiens dejó huellas de su existencia y se desprende que, desde el inicio del desarrollo de la conciencia inmediatamente se despliega el estado de “purificación catártica” contra los miedos y como motor del espíritu en los albores de la criatura humana.

Pero muy pronto, los ritos conductuales a las necesidades religiosas alcanzaron proporciones inauditas. Sacrificios humanos y animales para satisfacer a los dioses inventados de necesidades igualmente inventadas. Autoflagelación, canibalismo, suicidios, ascetismo, culpas fantaseadas y desprecio a los instintos naturales. Escapando de las turbaciones ellos mismos se atoraban en turbaciones.

Aquella circunstancia de actuar por elección de conciencia ha proporcionado al ser humano un potencial mental cada vez más sofisticado. Mayores operaciones mentales que la naturaleza adecuó y suministró poco a poco en mejoras estructurales físicas cerebrales y esta conciencia abierta al mismo tiempo aumentó la capacidad medrosa. Nuevos miedos que hicieron caer el equilibrio saludable en su origen para convertirse en fobias y el ciclo o camino de una demencia generalizada que se transmite de generación en generación vinculada con lo religioso y la fe.

Actuamos por instintos o por libre albedrío que indica tanto la razón como el empuje de la acción de la enseñanza recibida, cultural o de creencias. Pero no es sólo el ambiente y la cultura o las creencias lo que sacude la evolución humana. Algunos de los productos tecnológicos son ya imprescindibles para la subsistencia y se adosan como propia carne. Cada generación se sustrae más y más a estos cambios y descubrimientos de la ciencia y la tecnología tanto física como mentalmente. El desafío es asimilar rápidamente el ambiente artificial que se nos ofrece y que ha venido creciendo vertiginosamente a despecho de los cambios de la naturaleza. Los instintos no son suficientes frente a la avalancha de nuevos artificios y descubrimientos científicos, y las conciencias esclavas de aditamentos esotéricos muchos menos parecen obrar.

El conocimiento científico ha destruido paulatinamente aquellos primeros mitos inventados por los fantasmas del miedo. El fenómeno de la lluvia, del fuego, del aire, del agua, las estaciones… fueron develados como también la no tan vieja creencia que la Tierra era el centro del universo o aquella que era una plataforma plana que se movía encima de una tortuga gigante. Darwin echó por tierra los grandes principios de la creación divina. El alud y complejidad de los acontecimientos científicos tecnológicos y del pensamiento sacudieron de forma notoria al hombre moderno. Primero agitado por ilusiones, endeble a ser reemplazadas y que es la fase primera de la fe.

La fe es el conjunto de ilusiones que concreta la conciencia como evidencia tangible. Es, fue y sigue siendo el anticuerpo psíquico a los interrogantes que carcomen la existencia humana como nuestro destino y la muerte.

Tengamos en cuenta que toda esperanza es movida en principio por una ilusión en los pensamientos más insignificantes que conducen a conductas tentativas. Tener confianza consigo mismo es tener ilusión, también ilusionarse con un encuentro amoroso. La ilusión es un ente superlativo en la vida humana que permite elevarse a grados de felicidad, activar la motivación, las defensas orgánicas y provocar conductas insospechadas que tantean el estado estable de conciencia y que liberan un período esperanzador individual cuando se realiza en una estación equilibrada de emotividad y realidad. Cuando estas ilusiones acumuladas tranquilizan la conciencia en forma contundente y reiterada, la misma conciencia las acepta formando un halo impenetrable con un fuero de credibilidad tangible al margen de toda racionabilidad, conformando la fe.

 

 

 

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IV

Cuando los conceptos se arraigan en el proceso de crecimiento, en la niñez por la inducción de los padres, se enraízan en la conciencia de manera muy contundente, “marcan al individuo” por vida. Los padres impregnarán las conciencias de sus hijos con amor, con disciplina, con instrucción, con protección, con castigos pero también le transmitirán no sólo su apego o falta de cariño, sino también sus miedos, su violencia, sus defectos. Sea lo que sea el hogar, será el niño en la adultez por añadidura.

En la etapa de la niñez, los miedos del niño no se resuelven a través de un salvador celestial, sino en el apego a sus padres. No necesita un Dios hasta que despierta el entendimiento sobre lo desconocido y la muerte en la que sus progenitores no pueden ayudarle. Si no le han metido un Dios, él inventará el suyo para su catarsis natural.

Cuando joven, en la adolescencia al trato independiente con el entorno social, el individuo conocerá cosas nuevas e incluso otras contrarias a su educación familiar. En esta dimensión surgirán los conflictos internos, las rebeldías, las culpas del joven acorde hayan sido lo que se le ha inculcado o se le ha omitido por ocultamiento y fundamentalmente por el afecto recibido. En un hogar de fuertes apegos y respeto mutuos con educación paternal abierta honesta, justa y amorosa florecen jóvenes de fuerte vigor de conciencia sin altibajos psíquicos enfrentándose con mayor firmeza mental a la vida.

Los jóvenes procesan sus reacciones con lo tangible o lo que a su criterio conceptual le pueda parecer evidente, no obstante es sorprendente que sea cual fuere el hogar del que proviene, aún de los más severos y caóticos, ninguno ofrecerá resistencia al credo o religión que se la ha implantado, lo que resulta saludable en cuanto a evitar circular en el sondeo sin son sobre la muerte y otros cuestionamientos de la vida.

La falta de fe conduce lisa y llanamente al suicidio. A la conciencia le seria imposible soportar el peso de la angustia, el stress, desazón, desencanto por la pérdida de la fe. No precisamente o exclusivamente la fe en Dios sino la fe en cualquier objetivo que se manifieste. Una enamorada engañada se debate en una seria confusión de fe. Un objeto importante de la fe en puerta que se disipa es causante de serios traumas.

La fe religiosa ha sido la que más hondamente ha afectado al hombre prescindiendo donde se viva, en el África, Asia, Europa, Alaska, China o en el Ecuador.

Donde se practica el hinduismo es común ver a la gente en el puja, donde ofrecen coco, flores y manzanas a sus deidades, mientras un sacerdote colorea con rojo o amarillo (tilak) la frente de los fieles. En las regiones católicas, los crucifijos y las cuentas del rosario acompañan los rezos en devoción a María o Jesús. En tierras protestantes se puede apreciar el desfile de feligreses a su culto, congregándose para cantar himnos, escuchar sermones. En los países islámicos se oyen las voces de los almuédanos musulmanes que desde los alminares convocan cinco veces al día a los fieles a salat. En los países budistas puede notarse el deambular de los monjes con su túnica de color azafrán, negras o rojas como señal de humildad y piedad. El efecto del sintoísmo, practicado en Japón, se ve en la vida cotidiana por los santuarios de las familias y las ofrendas a los antepasados. Los judíos acudiendo a la sinagoga celebrando el sabbath, el día de la expiación Yom Kippur, la fiesta del Sukkot,  Hunaká, Purím, Pesaj.

La fe hacia las divinidades se presenta en gran variedad. Los cazadores de cabezas en las selvas de Borneo, los esquimales de las heladas regiones árticas, los nómadas del desierto del Sahara, los moradores de las grandes metrópolis del mundo. Todo el “mundo”, toda nación tiene su Dios o dioses y su manera de adorar. Es asombrosa la diversidad que hay en el campo de las religiones donde absolutamente todos los líderes de uno u otro lado se atribuyen la inspiración divina.

Por otro lado y fundamentalmente debido al avance científico, millones de personas no siguen órdenes religiosas por desencanto o desilusión y eso no significa que no tengan fe. Los agnósticos creen que Dios es desconocido y que quizás sea imposible conocerlo. Hasta los ateos tienen fe, aunque no en un Dios ni religión determinado.

Para el antropólogo inglés R. R. Marett, la fe es la respuesta emocional del hombre a lo desconocido. Para Freud en su libro “Tótem y tabú”, es una neurosis en cuanto a una figura paternal, por cuanto los primitivos odiaban y amaban a su padre, se rebelaron contra él y no sólo lo mataron, “estos salvajes caníbales se comieron a su víctima”… y luego por remordimiento, inventaron ritos y ceremonias como expiación de lo que habían hecho. Voltaire fue categórico cuando dijo: “Si Dios no existiera, habría que inventarlo…” James Frazer, publicó la influyente obra “The Golden Bough” en la que afirmó que la religión se había desarrollado a partir de la magia. Decía que el hombre antiguo mediante imitar lo que veía que pasaban en la naturaleza, creyó que podía atraer la lluvia si rociaba agua sobre el terreno mientras le acompañaba con golpes de tambor que imitaban el sonido del trueno, o que podían causar daño a su enemigo mediante meter alfileres en una efigie. Edgar Tylor, propuso la teoría del animismo que surgió de experiencias de sueños, visiones, alucinaciones y la ausencia de vida en los cadáveres que la gente primitiva concluyera en la idea de un alma que salía del cuerpo y moraba en árboles, roca, ríos. El Dios azteca que controlaba la lluvia y el agua, Tláloc exigía la sangre de victimas sacrificadas, cuyas lágrimas derramadas simulaba la lluvia y por la tanto estimulaba su fluir.

En la ciudad de Atenas, prominente centro del pensamiento heleno, había muchas diferentes escuelas de pensamiento cada una con su propia idea acerca de los dioses. Con estas diferentes ideas y principios se veneraba a muchas deidades y se desarrollaban diversos modos de adoración y era común y pacífico profesar fe sin inconvenientes

Cuando la fe supera los límites de su natural equilibrio en nuestro pensamiento produce la locura. Como si los sueños gobernara la vigilia.

Aquellos que se autoinmolaban y se autoinmolan, los que se flagelaban y flagelan, los que sufrían y se hacen sufrir serias penitencias. No eran víctimas ni son víctimas, tal elección representaba y representa un honor y un escape emocional a las serias tribulaciones de la conciencia según la fe religiosa que profese.

La demencia de la fe religiosa no sólo se despertó individualmente y aisladamente como excepcional, sino que también se instituyó. Simeón el Estilita, falleció en el 459. Pasaba todo el tiempo de pie en una base de dos por dos elevada en una columna de quince metros de altura. Allí permanecía orando al cielo a pesar de las inclemencias del tiempo reinante, con viento, lluvia, nieve o granizo. En tales condiciones sus miembros anquilosados se cargaron de llagas y úlceras. Se le pudrió un muslo y la infección comenzó a devorarlo. Cuando los gusanos le caían a sus pies, los empujaba suavemente para que cayeran a tierra firme sin herirlos. Allí, un discípulo los recogía uno a uno, los ponía en una cesta atada a una cuerda y los subía nuevamente. Simeón tomaba estos y los volvía a poner sobre sus llagas putrefactas con la frase “Comed pues lo que Dios os ha dado”. El loco fue santificado luego de su muerte.

Juan el Evangelista fue desterrado por orden del Emperador Comiciano tras salvarse de ser quemado en aceite caliente por profesar su culto contrario al sostenido por el Imperio Romano. Lo deportaron a la isla de Patmos. Allí permaneció en total soledad durante dieciocho meses viviendo en una pequeña y húmeda cueva entre las rocas, sin otro milagro que el de mitigar su sed durante la lluvia. En ese ascetismo obligado, los exégetas, aseguran que le fue revelado el Apocalipsis. La batalla del Armagedón que relacionó con la región del Valle de Seguido en el oriente medio, sitio de muchas batallas importantes para el pueblo judío e intrascendente en el imperio Romano que era más mundo que el mundo aquel.

Hemos de ver que la situación de Juan el Evangelista en aquella diminuta isla griega en el Egeo, en total soledad, según estudios de la psicología moderna, podría haberle causado una seria deficiencia mental. Tristeza, desesperación e insanía que se produce en seres humanos y animales puestos en cautiverio en esas condiciones por un período de corto tiempo.

Precisamente el ascetismo religioso de vieja tradición humana produjo lamentables estados de abandono, melancolía y demencia y la negación absoluta al mundo real que no pasaron inadvertidas para la misma Iglesia Católica.

El asceta Evario el Póntico (el solitario) en el siglo IV, fijó en ocho las pasiones humanas pecaminosas donde consideraba a la “acedia” (“cansancio e inquietud del corazón”) como uno de los pecados capitales. Luego “el Dante” iba a ubicar este páramo como uno de los estadios del infierno.

A raíz de esta impresión de Evario el Póntico, a partir de la edad media, los estados de “trititia” eran tratados a través de exorcismos, porque se consideraba que el infeliz que la sufría había sido penetrado por el diablo, por el espíritu del mal, por Belphégor. Y generalmente el tratamiento se hacía a través de la provocación del vómito, de enemas de aceite caliente que corrientemente causaba la muerte del desdichado.

El estado de “trititia” no debe compararse al estado de “samaddhi”, practicado por varias tradiciones religiosas y místicas del este de Asia. El estado “samaddhi”, es un estado de conciencia mediante la meditación o contemplación o recogimiento, en la que el mediante siente que trasciende las limitaciones de su cuerpo y alcanza la unidad con dioses o fantasías de la ensoñación sin extremar la duración del rito.

Más allá de la trascendencia que significa para el mundo del cristianismo la batalla de Armagedón, éstas y las miles de incidencias demenciales dentro de otros cleros, no implicaron riesgos sociales. Sólo sucedían como consecuencia de la degradación de la fe con efecto de contundencia institucional pero no necesariamente social.

Pero cuando la Iglesia comenzó a regir con sus exigencias conductuales a las instituciones sociales, el asunto resultó seriamente controvertido o desconcertante para la propia ley civil y consecuentemente con impacto directo sobre lo social, por cuanto hasta la ley divina resultaba y resultó ser un paradigma para la propia institución por las locuras, en la interpretación confusa o conveniente de tales o cuales. Y lo que era moralmente malo para una época, resultó divino para otra o a la inversa.

La enajenación adquirió tal magnitud que, basados en la frase bíblica “a los hechiceros no los dejarán con vida” (Exodo 22:18) los sacerdotes dominicos Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, respaldándose además en obras de Aristóteles, San Agustín y Santo Tomás, editaron el manuscrito Malleus Maleficarum (Martillo de brujas) en la sospecha que las mujeres eran fácilmente corruptibles y estaban totalmente endemoniadas. Por la ingerencia del diablo podían convertirse en animales monstruosos, podían volar y causar fenómenos atmosféricos catastróficos.

Con la aprobación de Bula Papal de Inocencio VIII, el manuscrito fue fuente de inspiración para que algunos sacerdotes destinados a perseguir brujas, violaran, torturaran y quemaran vivas a decenas de miles de mujeres en toda Europa.

No sólo el ascetismo admitido en su momento como exaltación santa y luego remitido a pecado marcaron otras controversias, innumerables variaciones en la interpretación bíblica afectaron y afectan el desenvolvimiento de las conductas humanas en las regiones donde infiere la religión-estado.

El papa León III ordenó la destrucción de todas las representaciones de Jesús, la virgen María y los santos. Sin embargo, no logró ni siquiera con la opresión y violencia disminuir la adoración de las imágenes por parte de los fieles. Fue entonces cuando el vaticano, a expensas de las Escrituras, permitió la adoración de íconos que llamaron a partir de allí, a diferencia de iconoclasta, iconodulia, aduciendo que esta forma de conducta no era adoración sino veneración.

Juan Pablo I, que sólo estuvo en el papado poco menos de tres meses tras una muerte extraña y no investigada, pretendía no solamente reorganizar el Banco Vaticano para detestarlo como paraíso fiscal luego del escándalo con el Banco Ambrosiano y la mafia P2 y además era partidario del uso de la píldora anticonceptiva en oposición a la tesis “Humanae vitae”. A la llegada del Juan Pablo II, tales cuestiones fueron archivadas. Lo más sorprendente es que el Banco Vaticano sigue en la esfera de los Paraísos Fiscales con un nuevo escándalo. Y nuevamente la controversial prohibición absoluta del uso de preservativos “ni verlos ni tocarlos”. La polémica se inició en una visita oficial de Benedicto XVI a Camerún y Angola en África. El papa allí rechazó de plano el uso del preservativo por considerarlo grave pecado como siempre ha sido la postura de la Iglesia. Lo hizo en momentos que la Organización Mundial de la Salud había iniciado una enorme campaña contra el Sida proponiendo el uso de preservativo como medida preventiva y a raíz de la muerte por esta enfermedad de 17 millones de personas en el África. Es decir, que el exabrupto de Raitzinger puso en peligro la vida de millones de personas. No obstante, alguien debe haber alertado al Sumo Pontífice, por cuanto al poco tiempo, tarde, en Alemania, lejos de aquel escenario justificó parcialmente el uso de preservativos. También el Vaticano, luego de años de ataques “endemoniados” contra la teoría de la evolución, terminó recientemente por aceptarla, como aceptó que la Tierra no era el centro del Universo.

Los ejemplos arrancados del esquema de la civilización occidental, como se la conoce, no implican de ninguna manera, que en otras organizaciones religiosas no cundan los prototipos enfermizos de igual o peor manera.

 

 

 

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V

"Entonces hubo un gran clamor del pueblo y de sus mujeres contra sus hermanos judíos"

"Unos decían: —Nosotros, nuestros hijos y nuestras hijas somos muchos, y necesitamos grano para comer y vivir"

"Otros decían: —Por causa del hambre hemos empeñado nuestras tierras, nuestras viñas y nuestras casas para comprar grano"

"Y otros decían: —Hemos tomado prestado dinero para el tributo del rey, empeñando nuestras tierras y viñas"

"Y ahora, a pesar de ser nuestra carne como la de nuestros hermanos y nuestros hijos como sus hijos, he aquí que nosotros estamos sometiendo a nuestros hijos y a nuestras hijas a ser esclavos.

Algunas de nuestras hijas han sido sometidas a servidumbre, y no tenemos posibilidad de rescatarlas; porque nuestras tierras y viñas están en poder de otros"

"Yo me enojé muchísimo cuando escuché su clamor y estas palabras"

"Lo medité y reprendí a los principales y a los magistrados, diciéndoles: —Practicáis la usura, cada uno contra su hermano. Luego congregué contra ellos una gran asamblea,

y les dije: —Nosotros, conforme a nuestras posibilidades, hemos rescatado a nuestros hermanos judíos que habían sido vendidos a los gentiles. Pero vosotros, ¡hasta vendéis a vuestros hermanos, para que ellos vuelvan a ser vendidos a nosotros! Ellos callaron, pues no supieron qué responder"

"Y yo dije: —No está bien lo que hacéis. ¿No debéis andar en el temor de nuestro Dios, para no ser motivo de afrenta ante las naciones que son nuestras enemigas?"

"También yo, mis hermanos y mis criados les hemos prestado dinero y granos. Renunciemos, por favor, a esta usura"

"Por favor, restituidles en este día sus tierras, sus viñas, sus olivares y sus casas, y renunciad a la usura que les demandáis por el dinero, por el grano, por el vino y por el aceite"

"Ellos respondieron: -Se lo restituiremos y nada les demandaremos. Haremos como tú dices. Entonces convoqué a los sacerdotes y les hice jurar que harían conforme a esta promesa. Además, sacudí mi ropa y dije: -Así sacuda Dios de su casa y de su propiedad a todo hombre que no cumpla esta promesa, y que se quede sacudido y vacío. Y toda la congregación respondió: -¡Amén!- Alabaron a Jehová, y el pueblo hizo conforme a esta promesa"

Este pasaje de la Biblia revela a los creyentes la decrepitante actitud del prestamista, incluso “el Dante” iba a poner a los usureros prestamistas en un lugar profundo en el pozo del infierno.

Santo Tomás sostuvo que el préstamo es esencialmente gratuito y toda usura injusta; y así fue adoptado el juicio en los Concilios medievales; incluso el Concilio de Vienne (año 1315) en que declaró que debía ser castigado como hereje quien afirmase que la usura no es pecado, pues va contra algo revelado en la Escritura. Por tanto, la doctrina tradicional estipulaba que era un abuso exigir interés por algo que es esencialmente gratuito. No obstante las circunstancias socio-económicas en el siglo XIV, los moralistas y teólogos se pondrán de acuerdo en acomodar la cuestión del préstamo como algo legal, moral y hasta religioso.

Fue a partir de la familia Medici cuando comenzó el nuevo desafío económico que va a perdurar hasta nuestros días. Nadie discute en nuestro tiempo, ni teólogos, ni sociólogos, ni economistas que el crédito no sólo que es moral sino que es el único camino al desarrollo y prosperidad de los pueblos. Hasta el propio Vaticano tiene su banca.

El escudo de los Medici es la marca de los prestamistas y de la banca financiera. Aparecen en él varias monedas antiguas, el sekel de origen judío. Esta particularidad y la del nombre, según algunos historiadores, también sería de origen judío por cuanto Medici significaría proveniente de la Media, un uso común en la época ya utilizada por los helenos. Otra característica significativa era la dedicación en el tráfico de mercaderías y préstamos de dinero que ejercían los Medici análogamente a la casi exclusiva dedicación de los judíos en Roma. No obstante, fundamentalmente historiadores cristianos se han opuesto a admitir el origen judío de los Medici, aportando el hecho que tal apellido provenía “de médico”.

A ciencia cierta se sabe que esta familia de origen muy humilde, provenía de los barrios bajos y oscuros de Florencia y sus negocios no eran precisamente ni éticos ni morales ni legales, al punto tal que varios Medici debieron pagar cuentas con la justicia. No obstante llegó la época de prosperidad de la familia de una forma piramidal, vertiginosa y asombrosa, no precisamente por ser mercaderes sino por la usura. Aunque para los judíos también resultaba un pecado el préstamo con interés, no era tan grave su falta al hacerlo con cristianos y no con sus propios hermanos religiosos.

Los Medici sin embargo, considerados cristianos, les hubiera cabido la pena capital porque de igual forma que los judíos prestaban dinero y lo hacían con sus pares, no obstante en la clandestinidad lograban su objetivo logrando relacionarse con altos funcionarios del Estado y con no menos jerarcas religiosos que acudían a la familia por la medicina monetaria. Hasta que con su poder económico y de influencias lograron el poder político y la venia del Vaticano para establecerse en el centro neurálgico de Florencia, creando el primer banco mediante un ingenioso artilugio donde los intereses resultaban camuflados para no enfrentarse a los dictados bíblicos.

La Banca de los Medici muy pronto se convirtió en respetable y poderosa no sólo en Florencia sino en toda Italia y especialmente en Europa. La enorme fortuna que alcanzaron era incluso superior a la de cualquier monarca de la época. Tales circunstancias permitieron a los Medici proclamar dentro de su familia a más de una veintena de cardenales y tres papas, León X, Clemente VII y León XI. Además lograron numerosos altos cargos dirigentes de Florencia y a convertirse en miembros de la familia reales de Francia e Inglaterra.

Cósimo Medici hizo construir un gran palacio en Florencia que usó como banco principal a la vez que como residencia familiar. La planta baja era semejante a una fortaleza, con una puerta maciza y ventanas con barrotes para mantener alejados a los enemigos, pero los pisos superiores eran muy elegantes. Fue diseñado por el arquitecto Michelozzo, a quien Cósimo le encargó también que proyectara una biblioteca para el monasterio de San Giorgio Maggiore, en Venecia.

Los descendientes de Cósimo rigieron los destinos de Florencia hasta el asesinato de Alejandro de Medici, primer duque de Florencia, en 1537.

Los Medici fueron banqueros al servicio de la Santa Sede, de los reyes de Francia e Inglaterra y del duque de Borgoña.

Cosme Medici realizó fructíferas transferencias de fondos; Su hijo Pedro se asoció con el Papa en 1466 para explotar el monopolio del alumbre, creado por Pío II a beneficio de una eventual cruzada.

La escalada de los Medici al poder fue relatada en detalle en la crónica de Benedetto Dei.

Mas allá de lo anecdótico o histórico en la vida de esta familia, La Banca de los Medici fue el punto de partida de la Banca y economía mundial que ningún economista logró desarticular de sus pensamientos como si la economía sin crédito no podría existir y único camino del desarrollo y prosperidad de los pueblos e impensables para la antigua Grecia, los egipcios, el imperio romano, las dinastías chinas, los emperadores japoneses e incluso los incas y que hoy incomprensiblemente utiliza el Vaticano no sólo como banca, sino como paraíso fiscal

Aunque no descarto totalmente la utilidad del crédito en nuestras economías, repasemos el efecto del crédito en algunos países, para entender aquel principio de prosperidad y desarrollo de los pueblos, haciendo escala en pequeños detalles históricos como en Argentina en pleno proceso neoliberal. Los bancos del Estado, privados y otras financieras se quedaron con el depósito de sus clientes aduciendo quiebra de “sucursales”. En España los créditos hipotecarios fueron y son de vergüenza social y moral en el eje de la Unión Europea. Todos amparados en ley. En estos casos de política interna las bancas involucradas declararon un superhábil superlativo en las ganancias al cabo del año luego de expoliar los bienes ajenos. Pero más allá de estas circunstancias concernientes a cada país, debemos considerar los créditos del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial. Su moral crediticia o ayuda ética con que se proclama esconde en el fondo el sometimiento de los países a una economía dirigida, que en principio no sería más grave que la pérdida de decisión y soberanía de los pueblos en cuestión, sumado a los intereses correspondientes que deben cumplir a rajatabla. Pero el negocio no sólo culmina con este gesto de “solidaridad bancaria”, sino que los gobiernos están obligados a aceptar el asentamiento de capital “adecuado” y la explotación de los recursos naturales según convenga a intereses de países que dominan la banca internacional y en estos aspectos sobran muchos botones.

La deuda externa de los Estados Unidos es casi el triple de la suma de las deudas externas de todos los países del mundo. Y cómo es posible que el país más rico del mundo no se halle a las puertas del sepulcro económico. Incluso estas circunstancias han servido para que muchos oradores políticos admiren y promulguen con fuerza la bendición crediticia. Pero lo que se oculta en realidad es que las deudas externas soberanas de Estados Unidos se aplica con dólares, la moneda fiduciaria que la Reserva Federal puede emitir a voluntad si fuera necesario. Los tenedores mundiales, incluso ahora China, de grandes cantidades de letras estadounidenses no pueden exigir o presionar por la devolución inmediata de esa deuda, porque esto generaría que se imprimieran más dólares con la consiguiente caída estrepitosa del valor cambiario. Es decir no solamente significaría la ruina de Estados Unidos sino también la de sus acreedores. Mucho peor aún, si la economía estadounidense cayera en estado default, todas y cada una de las economías mundiales se precipitaría de igual forma. El problema es significativo y grave en esta dependencia mundial.  Hasta cuando soportará dimensionarse este aparato que sigue creciendo sin que ningún economista haya advertido la situación. Cuál será entonces el futuro de esta economía de inversión de capital y crédito, pues no será otra que explotar con su sobredimensionada estructura. Las fisuras son elocuentes, calentamiento global, desertificación, cambio climático y paradójicamente más infelices con hambre y miseria. En cuanto a la magia del crédito todo depende de lo que haga o deje de hacer Estados Unidos y sus socios inmediatos, Inglaterra e Israel. La enorme deuda “externa” cada vez más dinosáurica del país del norte y su allegado Inglaterra no pueden detenerse y necesitan alimentarse cada vez con más avaricia, hasta que el globo toque fondo en los recursos y se produzca no sólo el caos de la economía mundial sino más gravemente, la insuficiencia alimentaria.

Vale la pena reinscribir un pequeño trozo expresado más adelante en cuanto a los comienzos del poder de la banca privada. “Cosme Medici realizó fructíferas transferencias de fondos; Su hijo Pedro se asoció con el Papa en 1466 para explotar el monopolio del alumbre, creado por Pío II a beneficio de una eventual cruzada”

En resumen, lo que se expresa en letra grande son los intereses que se adecuan, según dicen a una moral económica, pero en letra muy pequeña se adosan comisiones, servicios, compensaciones, etc. Por encima de todo este enmarañado recital, si el cliente se atrasa en un pago, el banco parece tener toda la ley en mano, para aplicar un abusivo recargo con otras recargas de gastos administrativos, gastos en correspondencia, gastos jurídicos y otros etc.

William Shakespeare reunió en “El Mercader de Venecia” el drama preexistente de la usura y la miseria del préstamo en forma particular a mediados del 1500. Pero en el último siglo pasado y el presente, Shakespeare hubiera encontrado material suficiente del drama y la estafa social que ejecutan las grandes corporaciones bancarias.

El drama final en estas cuestiones es que en nuestras democracias tal como la han concebido hasta ahora, la decisión sobre la vida y supervivencia de las personas recaen en una minoría que conducen la economía y acuerdan deudas con créditos o proyectos cuya consecuencias recae en el sometimiento del Estado y fundamentalmente sobre la población en general donde los más débiles arriesgan su subsistencia bajo el lema absurdo “el pueblo gobierna a través de sus representantes”. Y paradójicamente los nuevos Medici de la economía mundial sostienen sus ganancias y sus fortunas y los economistas responsables del debacle social mantienen sus status económico incólume. La mayoría de ellos, los fracasados en funciones públicas, vuelven a la banca para asumir cargos ejecutivos y gerenciales. Una verdadera distopía.

El verdadero índice de desarrollo de la economía no debería medirse por el PBI (Producto bruto interno) sino por el producto digno justo. Medir pirámides y oro o catedrales y banca, nada tiene que ver con la razón de un pueblo expectante, ignorante y mísero.

 

 

 

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VI

He aquí que la gran masa humana ha perdido la realidad, se sumerge en la fe divina que le han incrustado cegándole observar el mundo en que vive contraponiéndole un espacio ideal que no se asemeja al suyo. Al menos aquellos que creían en los dioses de la lluvia, del viento, del fuego, de la tierra estaban más sincronizados con su existencia y entorno real. Un Dios de la tierra no hubiera permitido la degradación sistemática que nuestro mundo está sufriendo. Y así vamos, de estrés en estrés comiéndonos la Tierra con la esperanza del paraíso

La fe es y fue la primera respuesta necesaria de la conciencia humana para catalizar los miedos, hasta que la fe fue privatizada al mercado de la fe, manipulada por la inquisición y profanada, empujando a la domesticación de los pueblos a la paranoia de vivir medroso del mismo miedo.

Cuenta Filón, que los reyes eran dioses y sus pueblos bestias. El mismo Calígula analógicamente extrajo de aquel pensamiento antiguo, sobre que las sociedades eran pequeños rebaños conducidos por un pastor o quizás inspirado en los faraones del viejo Egipto.

La fe individual y saludable de la conciencia, fue vapuleada y es aun vapuleada por leyes y edictos de Estado que obliga a tener fe por lo que el Estado dispone con la complicidad eclesiástica, atacando directa o indirectamente otras creencias o si bien se quiere, la libertad religiosa o de pensamiento. La presión a la conversión, la persecución y el descaro, la mentira, la hipocresía, la violencia, las desapariciones, las hogueras, la muerte azotaron el espíritu individual por un espíritu colectivo radical, fanático y contundente.

En Grecia en época de los helenos y mucho antes que Epicuro o Isócrates existía la teoría que la religión era una invención política. Platón así lo creía, y fue Critias quien frecuentando a los “ateos” la expuso, determinando además que la religión tenía relación directa con el desarrollo de la cultura.

En todas las conciencias dominantes del imperio romano está presente esta antigua doctrina de la religión como instrumento de dominación y utilidad pública. Polinio en sus “Historias” hace referencia a esta relación: “Pero a mi me parece que la auténtica superioridad del Estado romano hace referencia a la concepción de los dioses… dado que la multitud es inconstante y desenfrenada en sus ilícitos deseos, fácil a la ira, violenta e impetuosa, no hay más remedio que tenerla sujeta con misteriosos temores…”

La religión como instrumento de dominación y manipulación en nuestro occidente se pone de manifiesto abiertamente con la llegada de Constantino al poder del Estado Romano, un hombre sin escrúpulos, sanguinario, perverso pero inteligente promulga la religión Cristiana como religión de Estado. No por casualidad, ya que los devotos de Jesús eran, como tantas otras sectas secretas, una minoría ausente y sin influencia en ningún otro pueblo organizado por gobierno. De esta manera, Constantino se aseguraba la propiedad y liderato. Nombra obispos que envía a cada región del Imperio que a su vez eran jefes de gobierno de cada región. Y comienza por fuerza la conversión de los súbditos de Roma. En poco menos de 100 años todo el imperio estaba a merced del cristianismo romano. Justiniano continúo la obra de su antecesor y luego Carlomagno creó la monarquía absoluta y divina, asegurando que los reyes eran representantes de Dios en la Tierra ungidos por el mismo Dios. El poder religioso de Estado podía así, a los conversos, controlar mejor que el poder político. Estos acatarían cualquiera de los intereses ofrecidos por el rey, el obispo o del emperador al ser un deseo de la divinidad, un cuento que ya había sido utilizado y aún persiste en nuestro tiempo. La desobediencia entrañaba una ofensa a los dioses más que a los jefes de estado. Se abatía así todo posible intento de libertad.

El imperio romano cayó, no obstante, el poder de influencia de la Iglesia quedó incólume en todo el viejo imperio, con excepción de la región asiática perdida en poder de los otomanos. Los monarcas ahora eran independientes y absolutos en sus reinados sin evadir que sobre sus cabezas estaba la Iglesia a la que le debían no sólo la santidad, sino estamento jurídico de legitimidad documentada desde el emperador romano Carlomagno. De todas formas, cualquier atisbo de romper las reglas vaticanas, fueron severamente castigadas y pocos se atrevieron a revelarse.

Enrique VIII de Inglaterra, hombre sanguinario, temible y loco ejerció el poder más absoluto que se tenga memoria histórica entre los monarcas y no tardó enfrentarse al clero por cuestiones maritales (Se casó seis veces, asesinó a dos de sus esposas y torturó a otras tres). Rompió relaciones con el Papa, expulsó de Inglaterra toda la red católica eclesiástica y tal como Constantino, se apoderó de la estructura, de “los principios” y se autoproclamó Jefe de la nueva Iglesia, nombró los nuevos obispos, expropió toda propiedad en la isla y se apoderó del diezmo eclesiástico consiguiendo de esta forma una enorme fortuna que integró a las arcas de la corona aliviando al reino de la grave crisis económica de aquel entonces.

Lutero fue más radical en el sentido religioso. Su exhortación para que la Iglesia regresara a las enseñanzas de la Biblia fue totalmente desestimada. Fue entonces que impulsó la transformación del cristianismo y provocó la Contrarreforma, como se conoce a la reacción de la Iglesia Católica Romana frente a la Reforma protestante

La razón de aquella vieja doctrina seguida por Calígula había funcionado y resultó una conquista de poder. Los reyes eran dioses, sus súbditos corderos. La opulencia del imperio romano quedó de esta forma transferida a la opulencia del imperio vaticano, prosiguiendo con el producto del tributo de los reinos, salvo Inglaterra, sin importar los enfrentamientos y las guerras por dominio entre uno u otro, porque el diezmo no disminuía ante el poder de tal o cual, bastándole además y en definitiva su hegemonía e influencia de poder sobre ellos y sobre las masas.

“Las ciudades se llenaron de altares y se establecieron los solemnes ritos que ahora florecen en las grandes ocasiones en lugares famosos, de donde aun hoy, un religioso terror está enraizado en los hombres, el cual les hace levantar por todo el orbe de la tierra nuevos santuarios a los dioses y les impulsa a llenarlos en los días festivos” Exclamaba Lucrecio.

Los monjes y religiosos de la época, por otra parte, indicaban que el vulgo debía permanecer en plena ignorancia del conocimiento bíblico u otro conocimiento y que este era privilegio de unos pocos, precisamente para precaverse que los indulgentes, pudiesen interpretar a su modo las enseñanzas o promover derechos contra la organización religiosa. No fue extraño, por lo tanto, la persecución y eliminación de los agnósticos, aquellos intelectuales cristianos estudiosos de los documentos sagrados. Tampoco fue de extrañar luego que algo similar le ocurriera a Santo Tomás de Aquino en principio diabólico finalmente santo en la controversial y dudosa observación Vaticana.

“…y piur se muove…” Aun percuta y lastima como puntual proyección histórica de miles y miles que aun peor que el observador de estrellas murieron en la hoguera por la necedad humana.

He aquí el impacto social, el oscurantismo, la inquisición, las cruzadas y la conquista de América no pueden quedar fuera del estudio. Este “cristianismo” se instaló con una demanda de sangre jamás imaginada bajo el manto de pureza, amor y solidaridad. Y a punta de flecha, espada, hoguera y empalamientos convirtieron, sometieron y acallaron cualquier intransigencia. Las generaciones venideras ignotas de todo estamento cognitivo, incluso desconociendo la historia de sus mayores, fueron y resultaron el mejor cultivo. La ignorancia los sepultó.

La idolatría a cosas e imágenes provenientes desde los principios de la fe y del invento de aquel hombre primitivo no pudo sepultarse en el mundo moderno. Nuevos inventos de dioses y demonios consecuentes de brutalidad e ignorancia. Las llagas milagrosas llegaron a nuestros tiempos disfrazadas de argumentaciones sorprendentes dentro de la Iglesia, rechazando y admitiendo según tiempo y conveniencia. La teoría de la evolución con la que el Estado Vaticano mediante sus ilustres intelectuales de negro y otros obsecuentes en torno al clero denostaron y atacaron por contraponerse a la “Creación Bíblica”. Finalmente fue aceptada con ciertos artilugios para que no fueran tan elocuentes ni lastimara susceptibilidades en los fieles. El tema lo resume la conferencia del Arzobispado de Lublín (Polonia) en 1998 “El diálogo ciencia-fe en el contexto de las cuestiones filosóficas de la física actual”: "Sería difícil indicar en la época moderna otro pontificado en el que el diálogo con el mundo de la ciencia fuera tan intenso como el llevado a cabo por Juan Pablo II. (Cf. la antología: Robert J. Russell – William Stoeger – George V. Coyne [ed.], John Paul II on Science and Religion: Reflections on the New View from Rome, Vatican Observatory, Vatican City 1990.) Una manifestación muy significativa de esta apertura es el mensaje dirigido a la Academia Pontificia de las Ciencias, del 22 de octubre de 1996, referido a la teoría de la evolución. Este mensaje aporta una importante clarificación para las controversias en que se ven envueltos los filósofos y los teólogos desde que Charles Darwin formuló su teoría de la selección natural. Sin vincularse con el darwinismo, que es una de las formas posibles del evolucionismo, Juan Pablo II determina el horizonte interpretativo en el que pueden cooperar de modo constructivo el pensamiento cristiano y las diversas formas del evolucionismo. Al calificar el evolucionismo como "teoría metacientífica", y no "científico-natural", Juan Pablo II indica que no se refiere a una de las versiones existentes de la teoría de la evolución, sino que habla del evolucionismo como de un paradigma interpretativo. Dentro de este paradigma, el filósofo teísta puede tratar los miles de millones de años de la evolución cósmica como la revelación del Logos divino, cuya presencia no se revela en las lagunas de nuestro conocimiento, sino en la descripción matemática de la naturaleza, en sus simetrías, o en la posibilidad de realizar previsiones efectivas."

Algo parecido había ocurrido tiempos atrás cuando el papa León III ordenó la destrucción de todas las representaciones de Jesús, la Virgen María y los santos, sin embargo, la iconoclasta no logró ni siquiera con la sangre disminuir la adoración de las imágenes. Fue entonces cuando, el vaticano resolvió de un puntero a expensa de las Escrituras, permitir la adoración de íconos que llamaron a diferencia de iconoclasta, iconodulia para mal acomodarla a su evangelios, diciendo que esta llamativa conducta no era adoración sino veneración, nada más que veneración.

 

 

 

 

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VII

Las iglesias modernas en asociación Estado/religión aunque proclaman la objeción y libertad de conciencia, no tienen empacho en acceder a las conciencias débiles de los niños, con bautismos, comuniones, catecismo, azuzando a los padres estén incorporados a esa fe o no. Muchos adultos no confían en la Iglesia, ni conocen demasiado sobre la eucarística ni el culto católico, no obstante se enfrentan a situaciones y estigmas religiosos que impregnan todo el ámbito del Estado, el sistema educativo, judicial e institucional y como consecuencia el ámbito social.

La ignorancia en estos aspectos, el desinterés, o la interpretación que sobre estas cuestiones nada es malo ni perjudica a nadie. Muchos optan por seguir la “tradición”, otros para no perjudicar la inserción de sus hijos en la escuela ni su propia relación laboral y social, entregan a sus hijos a la formación religiosa sistemáticamente ordenada mediante los ritos y cuentitos divinos, sin remordimientos ni preocupación ni cuestionamientos.

En realidad todo parece inocente, diáfano, honesto, solidario y eucarístico y aquella historia de “quema de brujas”, asesinatos, Papas y obispos y curas corruptos totalmente anecdótica y en todo caso se interpreta ligeramente que tales asuntos no interfieren en nuestro destino o el destino de un pobre desgraciado ni mucho menos de una Nación. Todo lo contario, se proclama que la Iglesia ayuda al necesitado, al hambriento y al apoyo espiritual.

No por ocurrencia tendenciosa hemos referido hechos del mundo institucional de la religión Católica por sobre otros. La esquizofrenia de la fe tiene y tuvo consecuencias individuales y preocupación institucional con fuertes golpes a la conciencia de los fieles y puede tener o haber tenido alguna incidencia social sin importancia. Pero el fundamentalismo organizado, dirigido y manipulado por el poder de Estado con raíces religiosas es y fue causa del estrago social de occidente y de la que no están exentos otros Estados, fuesen de donde fuese que adoptan la religión como fuero para manipular igualmente. En occidente y desde el Vaticano y hacia el mundo se ha ejercido y se viene ejerciendo acciones y conductas que no tienen que ver con la demencia ni con las creencias ni con la fe ni con Dios, sino que son estratégicamente programadas y que pueden identificarse con el crimen organizado que afectan el destino de Estados y millones de personas. Una versión de terrorismo, el terrorismo religioso

Es preciso aquí, destacar algunas incidencias escandalosas actuales y muy significativas que han sucedido en el mundo Vaticano que han sido publicadas por los medios de comunicación de todo el planeta y han promovido extensos volúmenes por parte de investigadores y sociólogos y no menos justificaciones eclesiásticas. Pero es necesario para nosotros destacar en una síntesis estas cuestiones para hallar significativas piezas en una trama criminal mucho más profunda, aunque de hecho las que exponemos a continuación no están exentas de gravedad y que exige leer con detenimiento para encajarlas.

A raíz de una investigación policial y de los servicios secretos internacionales que pretendía desenmascarar la trama mafiosa tanto de Estados Unidos como en Italia y en otros países descubrió que las fortunas de los mafiosos y el dinero de la organización para su blanqueo o lavado, se diluía detrás de la cortina del Vaticano.

El Banco Ambrosiano era un banco italiano fundado en 1896 por la curie romana que se derrumbó estrepitosamente en 1982 tras ser investigado por agentes secretos internacionales y la policía italiana que iban detrás de la trama P2 (mafia).

En 1929 con el Tratado Laterano entre Benito Mussolini y el Papa Pío XI dieron a la Iglesia una variedad de protecciones: La Santa Sede fue aprobada como un Estado Soberano con inmunidad diplomática y privilegios acomodadores; con exención de pagar impuestos para sus propiedades y ciudadanos. El tratado incluía además la religión Católica para ser enseñada en todos los institutos educativos en Italia y religión oficial. A través de este convenio el Estado Italiano se comprometía al pago de 750 millones de liras y la consolidación del 5 por ciento en Bonos del Estado por un valor nominal de un billón de liras.

Para supervisar esta inesperada “suerte” financiera, Pío XI designó al obispo Bernardino Nogara. Hasta 1830 la Iglesia había tenido una prohibición bíblica en cuanto a la usura en el préstamo de dinero, aunque paralelamente el capital proveniente de los diezmos, la Iglesia lo canalizaba mediante prestamistas no cristianos que trabajaban por una comisión de tal forma que el pecado lo cometían terceras personas en tanto las ganancias quedaban en el Vaticano. En el momento del Tratado Laterano, la definición de usura fue cambiada para significar "prestar dinero en intereses desorbitadas” y la nueva interpretación alejaba todo manto de pecaminosidad, de tal forma que con este tratado la Iglesia oficializaba su intervención en asuntos financieros. Nogara mantuvo su puesto hasta 1954 pero siguió aconsejando al Vaticano hasta su muerte en 1958.

El Instituto de Obras Religiosas (Banco Vaticano) nació en 1942 que en un principio se llamó Comisión para las Obras Pías. A partir de ahí, nació un gran imperio financiero con inversiones en todos los rincones del mundo y es en la actualidad uno de los Bancos más poderoso del planeta.

El Vaticano iba a crear otro banco paralelo con el nombre de Banco Ambrosiano fundado en Milán en 1896 por Monseñor Giuseppe Tovini, y nombrado así en honor de San Ambrosio, el arzobispo del cuarto siglo de esa ciudad. El propósito del banco católico consistía, según el acta de fundación servir a “organizaciones morales, trabajos piadosos, y cuerpos religiosos instalados para las ayudas caritativas.” El banco vino a ser conocido como el banco “de los sacerdotes”, regido en principio por Franco Ratti como presidente, sobrino del papa Pío XI. En los años 60 el banco comenzó a ampliar su negocio abriendo sucursales y compañías en Europa de tal magnitud que poco después se lo conoció como Holding del Banco Ambrosiano. Carlo Canesi, tomó su dirección a partir de 1965.

En 1947 Canesi había traído a Roberto Calvi al Ambrosiano. En 1971 Calvi llego a ser el director general, y en 1975 lo designaron presidente. Calvi amplió los intereses del Ambrosiano más lejos; éstos incluyeron crear a un número de compañías extranjeras en las Bahamas y Sudamérica, y además cientos de bancos extranjeros diseminados por Europa y América, creándose además para facilitar los negocios una filial llamada Banco Ambrosiano Andino con sede en Lima-Perú; con un interés controlado en la Banca Cattolica de Veneto, Credito Varessino y Banca de Gottardo; y sus fondos para la casa editorial Rizzoli para financiar el periódico Corriere della Sera que incluía además al Istituto per le Opere di Religione (IOR) en sus repartos. Calvi trabajaba en estrecha cooperación con el obispo Paul Marcinkus, presidente del Banco Vaticano. Tanto el Banco Vaticano como el Ambrosiano están y estaban bajo normas de paraísos fiscales manteniendo en secreto a sus clientes y a sus operaciones financieras. Pero a raíz de investigaciones policiales internacionales tras el seguimiento del blanqueo de dinero por parte de la mafia, resultaba el Ambrosiano el eje de todas las transacciones en negro de la conocida P2

Los paraísos fiscales permiten el depósito de grandes sumas de dinero sin importar su origen y sin exigir impuestos sobre el capital y obviamente son utilizados por los que quieren evadir esa responsabilidad fiscal, además para resguardar el secreto de la identidad del cliente y el secreto de las operaciones financieras que realiza. Para volver el dinero a la circulación los hacen a través de transferencias en pequeñas cantidades desapercibidas al rastreo a bancos legales extranjeros evitando así ser descubiertos y simultáneamente evitando pagar altos tributos. Esta posibilidad permite también que el dinero negro (mal habido) vaya a parar a estos bancos protegidos e inmunes a cualquier investigación judicial para volver al mercado legal debidamente blanqueados.

Los piratas del siglo XVII repostaban y guardaban sus botines en pequeñas islas del Mediterráneo y el Atlántico Norte en donde se les daba cobijo a cambio de contraprestaciones. La expresión inglesa “tax haven” traducido ahora como puerto fiscal, designaba a aquellos lugares.

No se investigaba al banco Ambrosiano ni a sus empleados en el principio de la investigación sino que se rastreaban los depósitos del dinero negro obtenido por la mafia. Las pesquisas que seguían a Licio Gelli, director de la logia masónica Propaganda Due, implicado en la estrategia de la Operación Gladio, vinculaban muy estrechamente al mafioso no sólo con el Banco Ambrosiano, sino con cardenales, obispos y prelados de alto rango de la Iglesia Católica y fundamentalmente con el presidente de la entidad financiera de la curie, Roberto Calvi y con el obispo Paul Marcinkus presidente del Banco Vaticano, accionista principal del Banco Ambrosiano.

El 26 de agosto de 1978 el obispo Albino Luciani fue elegido Papa de la Iglesia Católica, en pleno proceso del escándalo del Banco Vaticano. El nuevo Papa pretendía el esclarecimiento absoluto de todas las cuentas Vaticanas pero murió precipitadamente en circunstancias extrañas el 28 de septiembre de 1978 apenas a tres meses de su papado. En el libro In God's Name ("En el nombre de Dios") del investigador inglés, David Yallop, sostiene que el papa fue envenenado por altos jerarcas de la Iglesia Católica en complicidad con mafiosos vinculados con el Banco Ambrosiano y las hermandades secretas masónicas

El 9 de mayo de ese mismo año fue asesinado el Primer Ministro de la República Italiana, Aldo Moro, líder del Partido Demócrata Cristiano.

El 16 de octubre de 1978 es decir inmediatamente al fallecimiento de Luciani fue elegido el nuevo sucesor de San Pedro, Karol Wojtyła como Juan Pablo II

En este transcurso papal, para la ley fue imposible romper el secreto de la banca vaticana, por eso comenzó un amplio operativo en bancos extranjeros donde se suponía se transferían los pequeños depósitos de dinero de la mafia, hasta que por fin se pudo descubrir el origen de la red.

En 1981 la policía llevó a cabo una redada en la oficina de Roberto Calvi. Calvi fue encarcelado, puesto a juicio y condenado a cuatro años de cárcel. Sin embargo, inconcebiblemente debido a su alta influencia, fue puesto en libertad y mantuvo su posición en el banco. Fue entonces y raíz de la presión de la justicia sobre su cabeza, cuando se dispuso a “limpiar” las operaciones sucias del Banco Ambrosiano haciendo miles de transferencias a las sucursales del exterior, pero era tanta la cantidad de dinero sucio y la desesperación del presidente que las irregularidades contables propias de la entidad comenzaron a explotar.

Carlo De Benedetti de Olivetti compró en ese período acciones del banco y se hizo vicepresidente, sólo para dejar el puesto dos meses más tarde, después de recibir amenazas de la mafia y la carencia de cooperación de Calvi, y reemplazado por un empleado veterano llamado Roberto Rosone

En 1982 se descubrió que el banco no podía explicar la procedencia de 1.287 millones de dólares. Calvi huyó del país con un pasaporte falso, y Rosone logró que el banco de Italia asumiera el control. La secretaria personal de Calvi, Graziella Corrocher, dejó una nota de denuncia a Calvi antes de saltar desde su ventana de su oficina y “suicidarse”. Rosone fue herido en un tiroteo y el propio Calvi fue encontrado colgado del puente "Blackfriars" en Londres el 18 de junio de ese año.

En julio de 1982, los fondos a los intereses en el extranjero del Banco Ambrosiano fueron cortados, conduciéndolo a su bancarrota, y en agosto el banco fue sustituido por el Nuovo Banco Ambrosiano bajo control de Giovanni Bazoli.

Hubo mucha discusión sobre quién debía hacerse responsable de las pérdidas en que incurrieron las compañías en el extranjero del viejo Banco Ambrosiano, y el Vaticano acordó finalmente pagar una suma sustancial sin aceptar responsabilidad formal de lo que pudiera encontrarse en los archivos del del Banco. Un “comfort letter” suscrito por el Instituto de Obras Religiosas  en respaldo de las operaciones de Roberto Calvi en el Banco Ambrosiano. Tratándose de un compromiso de carácter moral el Vaticano se vio obligado a asumir el pago de cientos de milllones de dólares a los acreedores del Banco Ambrosiano, entre los cuales se encontraba el Banco de la Nación del Perú por los depósitos back to back efectuados en el Banco Ambrosiano Andino.

Momentos antes de que los medios revelaran el escándalo del Ambrosiano, Gérard Soisson, encargado de la compañía Clearstream para la clarificación de las transacciones del Banco Ambrosiano, fue encontrado muerto en Córcega dos meses después del despido de Ernest Backes de Clearstream en mayo de 1983. El Banco Ambrosiano era uno de los muchos bancos que tenían cuentas inéditas en Clearstream. Backes, antes el tercer oficial más alto de la graduación de Clearstream y una fuente primordial para el libro de Denis Roberto sobre el escándalo de Clearstream, Revelations, asegura que a Soisson “lo despidiero porque sabía demasiado sobre el escándalo. Cuando Soisson murió, el asunto del Ambrosiano todavía no era conocido como escándalo. Nadie sabía ni que había una rama del Banco Ambrosiano denominado Banco Ambrosiano Andino con sede en Lima-Perú y oficinas en otros países de América del Sur.”

En el año 2005, la justicia italiana reabrió otra vez la investigación referente al asesinato de Roberto Calvi haciendo comparecer a Ernest Backes para investigar la muerte de Gerard Soisson.

La familia de Calvi mantuvo siempre el concepto que aquel hombre era un hombre honesto manipulado por otros.

En el libro de Robert Hutchison (publicado en 1997) "Vénganos tu reino: Dentro del mundo secreto del Opus Dei". Según los magistrados que señalaron a Giuseppe "Pippo" Caló como responsables del asesinato de Calvi, Gelli habría pedido su muerte para castigarlo por la malversación de su dinero y el de la mafia, mientras que la mafia deseó evitar que revelara la manera en que Calvi le ayudó a lavar el dinero.

Caló y Gelli fueron procesados por el asesinato de Roberto Calvi, junto con la novia de éste, su chofer y un contable relacionado con la mafia. El 6 de junio de 2007 el Tribunal Penal de Roma los absolvió a todos por falta de pruebas.

De las investigaciones posteriores se pudo establecer, que fuera del marco de la mafia y a través del Banco Ambrosiano se habrían proporcionado fondos para los partidos políticos en Italia, y la dictadura de Somoza en Nicaragua y su oposición Sandinista. Además se ha alegado extensamente que el Banco también proporcionó el dinero para el movimiento Solidaridad en Polonia para financiarlo totalmente. Pero esto no era todo, también de haber colaborado con Hitler y Musolini durante la guerra y de depositar las grandes fortunas de altos jerarcas nazis en el más oscuro secreto. Además financió el levantamiento de Franco contra la República Española con el que, concluida la guerra, regiría como credo absoluto recibiendo para la curie un diezmo escandalosamente millonario. Del mismo modo, tuteló las dictaduras de Pinochet en Chile, Videla en Argentina entre otros estados latinos. Financió a los contras cubanos para invadir Bahía Cochinos y el mismo Cardenal de Chicago hizo los arreglos con el gobierno de Kennedy para relacionar a la mafia estadounidense en un plan para asesinar a Castro.

Calvi utilizó su compleja red de bancos y compañías fantasmas de ultramar para mover dinero desde Italia para inflar precios y también para asegurar préstamos sin garantía. Para evitar las normas dictadas por el Banco de Italia sobre control de cambios, que restringían severamente las transferencias de fondos a filiales en el exterior de bancos italianos, se transferían importantes cantidades de dinero al Banco de la Nación del Perú, agente financiero del Estado peruano, que se contabilizaban indebidamente como préstamos y que el Banco de la Nación a su vez depositaba en operaciones back to back en el Banco Ambrosiano Andino, En 1978, el Banco de Italia elaboró un informe sobre el Banco Ambrosiano que predecía su desastre futuro y condujo a investigaciones criminales. Sin embargo, al poco tiempo un grupo de derecha terrorista mató al magistrado de Milán, Emilio Alesandrini que investigaba el caso. Mario Sarcinelli, funcionario del banco y superintendente de la inspección, supuestamente del grupo masónico fue encontrado culpable y encarcelado.

Monseñor Renato Dardozzi, conocedor de primera mano de los aspectos más reservados del Instituto de Obras Religiosas o Banco Vaticano hasta fines de los 90, elaboró un amplio documento de las actividades financieras de la entidad que entregó a la Justicia con la condición que se hiciesen públicos tras su muerte. En sus páginas aparecen cuentas millonarias de fundaciones caritativas inexistentes, movimientos de capitales que nadie controlaba y vínculos con la política e incluso la mafia. Se hacen públicos por primera vez documentos que habían permanecido en secreto y que revelan todas las operaciones opacas llevadas a cabo por el Banco Vaticano desde 1971 hasta 1989. Revela por ejemplo la existencia de todo un sistema de cuentas secretas a nombre de supuestas Fundaciones Benéficas de lucha contra la leucemia o la pobreza, utilizadas en realidad para proteger a los verdaderos titulares. A esas cuentas fueron a parar, por ejemplo, parte de las enormes comisiones y sobornos pagados por empresas italianas a numerosos políticos investigados por los jueces de Mani Pulite (Manos limpias) y es muy factible que la Fundación Spellman pudo ser en realidad una cuenta para ser utilizada por Giulio Andreotti, en aquel tiempo primer ministro de Italia.

Por otra parte, las declaraciones ante los tribunales judiciales de Massimo Ciancimino, hijo de Vito Ciancimino, el alcalde mafioso de Palermo, afirma que en los 70 y 80, su padre depositaba en el Instituto de Obras Religiosas parte del dinero que circulaba entre mafiosos y políticos-

Es importante revelar aquí la identidad de las principales figuras que tuvieron parte en esta historia que develan el porqué y cómo y otros interrogantes.

Roberto Calvi (alias: " Il Cavaliere " - el caballero) - Nació el 13 de abril de 1920 en Milán, Italia y se educó en la Universidad Bocconi. Luchó por Mussolini y entró teniendo una cuenta después de la guerra. En 1947 fue a trabajar para el Banco Ambrosiano en Milán (el bancodel Arzobispo Montini), y en 1963 fue promovido a Gerente Central del Banco Ambrosiano.

Calvi y Sindona eran amigos. Sindona le presentó a Calvi al Obispo Marcinkus en 1971. Sindona, como Calvi lavaban el dinero de la Mafia y compraron bancos en grandes cantidades para transferir el dinero sucio. Una de las ramas de Banco Ambrosiano en Nassau lo tiene a Marcinkus en su Junta Directiva. El Banco Ambrosiano y el Banco de Vaticano se entrelazaron, permitiendo operaciones ilegales conjuntas. Calvi era el Oficial pagador de la mafia P2.

En 1978, pasando las vacaciones y scoping de ocasiones anticipadas de negocio en Sudamérica, Calvi se enteró de la muerte del Papa Pablo VI. Consciente de que el nuevo Papa podría amonestarlo por la presión investigativa que se cernía sobre él y sobre las irregularidades del Banco Cattolica del Veneto que dirigía desde 1972, Calvi comprendió que estaba en una posición precaria. Como las noticias del Banco del Vaticano, las investigaciones lo alcanzaron finalmente, no obstante estaba convencido de que el nuevo Papa estaría con él y lo apoyaría por cuanto le había hecho ganar mucho dinero al Vaticano. Durante este tiempo, Calvi se movió por Uruguay, Perú, y Argentina, coincidiendo con Gelli y Ortolani que también estaban en Sudamérica.

El 29 de enero de 1979, el Juez Alessandrini, quien investigaba el caso de Banco Ambrosiano, fue asesinado, y el 27 de abril de 1982, fue emboscado en un tiroteo Roberto Rosone, gerente general del Banco Ambrosiano que intentaba limpiarlo. La tentativa fracasó; Rosone sólo fue herido en las piernas.

El 17 de junio, el cuerpo de Roberto Calvi fue encontrado colgando del cuello del Puente de Blackfriars en Londres, (en lo que ha sido llamado "un suicidio acrobático"). En esos días una pérdida de $1.3 mil millones fue descubierta en el Banco Ambrosiano de Milán.

Michele Sindona (alias: el Tiburón) - Nació el 8 de mayo de 1920 en Sicilia, donde recibió un grado de ley en la Universidad Messina. Durante la guerra, compraba alimento en el mercado negro de Palermo y lo pasaba de contrabando (con la ayuda de la Mafia) a Messina.

En 1946 se fue de Sicilia a Milán con las cartas de introducción del arzobispo de Messina. En Milán, trabajó para una firma consultora de negocios y contabilidad; su especialidad fue trabajar por las leyes fiscales complejas de Italia. Tenía clientes de la Mafia y había sido confiado como un siciliano. Según investigadores, él mismo pertenecía a la mafia.

En 1957, la familia Gambino se acercó a Sindona con sus primos sicilianos, los Inzerillos, para lavar el dinero que ellos comenzaban a hacer con la heroína. Poco después, Sindona compró su primer banco y los años 1960 siguió adquiriendo entidades financieras en grandes cantidades, con los que lavaba el dinero para la Mafia falsificando eslabones financieros con el Vaticano.

Sindona fue escogido por el Papa Pablo VI para actuar como consejero financiero del Vaticano y mover el dinero del Vaticano hacia fuera de  Italia (para impuestos y relaciones públicas). En 1973, el primer ministro Andreotti aclamó que Sindona era "el salvador de la lira", mientras que el embajador estadounidense en Italia lo llamó "el Hombre del Año. "

En 1974, el castillo de naipes de Sindona comenzó a deshacerse por la presión investigativa en algunos de sus bancos en el exterior en Europa y EE UU (El Banco Nacional Franklin de Nueva York fue el más espectacular), Sindona junto con Calvi, intentaron ocultar las pruebas que implicaban al Banco Ambrosiano y comenzaron con una desesperada transferencias de dinero que en definitiva resultaron una pérdida importante de capital para el Banco del Vaticano. Una orden de detención fue emitida para Sindona, pero este advertido por la mafia, escapó a Ginebra donde se hizo ciudadano suizo.

En 1974, Sindona fue arrestado en EE UU donde comenzó una larga batalla por su extradición. Sindona contrato a Juan Mitchell como abogado defensor (profesional famoso por el caso Watergate) no obstante fue declarado culpable en ausencia por malversar fondos sobre 23 cuentas. Un tribunal de Milán lo condenó a años tres años y medio de prisión.

El 11 de julio de 1979, Giorgio Ambrosoh, un abogado que había investigado a Sindona y había acumulando evidencia contra él durante cinco años fue asesinado y a los pocos días, los dos hombres que estaban estrechamente vinculados en la investigación junto al abogado también fueron matados a tiros.

En agosto de 1979, Sindona arregló un falso secuestro. Volvió a Nueva York el 16 de octubre. El objetivo evidente de este acontecimiento organizado era la transferencia de sumas de dinero para "el rescate". La Mafia, incluyendo a la familia Gambino, también fue implicada.

En febrero de 1980, finalmente Sindona fue a juicio sobre los cargos que contenían el derrumbamiento del Banco Nacional Franklin. El 27 de marzo, Sindona fue declarado culpable sobre 65 cuentas, incluyendo fraude, conspiración, perjurio, extractos de cuentas falsos, y malversaciones de fondos bancarios.

En enero de 1982, una acusación fue emitida en Palermo, Sicilia, en donde Sindona y los 65 miembros de las familias Gambino, Inzerillo, y Spatola fueron acusados de controlar 600 millones de dólares al año por el comercio de heroína entre Sicilia y EE UU.

Paul Casimir Marcinkus (alias: el Gorila) - Nació el 15 de enero de 1922 en Cicerón, Illinois, y se ordenó sacerdote en 1947. Recibió el Doctorado en derecho canónico en la Universidad Gregoriana, Roma y fue puesto en la sección inglesa de la oficina del Ministro de Asuntos Exteriores del Vaticano. Después de viajes de deber en Canadá y Bolivia, en 1959 fue designado en el departamento del Ministro de Asuntos Exteriores de la Santa Sede.

En 1964 fue el guardaespaldas del Papa Pablo VI, adquiriendo el apodo "el Gorila".  Después de acompañar al Papa por varios viajes se había convertido también en su traductor personal y consejero de seguridad. Marcinkus se hizo amigo personal del secretario del Papa, el Padre Pasquale Macchi.

Varios años más tarde, fue nombrado obispo por el Papa Pablo VI, e inmediatamente fue nombrado secretario del Banco del Vaticano.

En 1973 fue investigado por el F.B.I. por su participación directa en el lavado de dinero de la mafia por el Banco que en ese tiempo presidía.

El 28 de septiembre de 1978, Marcinkus encontró que debía ser substituido como jefe del Banco del Vaticano.

El 29 de septiembre, a las 6:45 de la mañana. El obispo Marcinkus ingresó según su propio testimonio en el patio cercano al Banco del Vaticano y dijo que había encontrado al Papa Juan Pablo muerto. Lo que llamó la sospecha de los investigadores, teniendo en cuenta que la residencia de Marcinkus no era dentro de Vaticano sino a unos 20 minutos del lugar. Además las referencias sobre el obispo no lo hacían que fuera un madrugador. Su presencia en el Vaticano a aquella hora nunca fue explicada.

Licio Gelli - Nació el 21 de abril de 1919 en Pistoia, Italia, y no tuvo ninguna educación formal más allá de la media de los adolescentes. Luchó en el ejército de Franco contra los comunistas en España, y tenía un odio de toda la vida hacia los comunistas.

Era un Oberleutnant en las SS en Italia y trabajó para los Nazis como "un oficial de enlace" durante la segunda guerra. Después del conflicto, ayudó a los Nazis a que escaparan a Sudamérica. Sus honorarios eran 40 % de su dinero. Desarrolló contactos importantes en Sudamérica y se hizo amigo cercano de Juan Peron. El Jefe Klaus Barbie, ex Gestapo, que se instaló en Bolivia, y Geffi se hicieron socios en el negocio. Espiando a los comunistas asistió a funcionarios del Vaticano y la inteligencia estadounidense. La parte de sus honorarios de espiar para Italia era el cierre del archivo que el servicio secreto tenía sobre él. Su especialidad era la información: expedientes secretos sobre banqueros, políticos, etc.

En 1963, se unió a la logia Masónica, y pronto formó otra logia secreta "Raggruppamento Gelli - P2. " El "P" significó la Propaganda, una logia histórica del siglo XIX. Primero introdujo a los miembros jubilados mayores de las fuerzas armadas, luego cabezas de servicio activas. Su red eventualmente cubrió la estructura de poder entera de Italia; su objetivo: el control de la derecha. P2 debía funcionar como un estado dentro de un estado. Tenía el apoyo activo y el estímulo de la Agencia Central de Información. El puño de miembros influyentes era un secreto que sólo sabía Gelli. Dos de los miembros de la P2 eran Michele Sindona y Roberto Calvi.

Por su amigo, Umberto Ortolani, ganó la afiliación con los Caballeros de Malta y el Sepulcro Santo.

En los comienzos de 1979, Mino Pecorelli, un periodista (y disgustado miembro del P2 quien antes había publicado la lista de Francmasones) comenzó a chantajear a Geffi sobre un robo de $2.5 mil millones de réditos del aceite del gobierno italiano y comenzó a publicar pequeños tramos de información, incluyendo la información sobre los Francmasones. El 20 de marzo de 1979, Pecorelli fue matado a tiros.

En 1981, una incursión en la casa de Gelli (en busca de la evidencia de su participación con Sindona) ganó una lista de 962 miembros del P2. El escándalo consiguiente derribó al gobierno italiano. En 2 meses, Gelli fue detenido, enjuiciado, y condenado a 4 años en la prisión y una multa de 16 mil millones de liras. Sin embargo, sus abogados elevaron una petición y él quedó libre bajo fianza y otra vez en el negocio bancario.

En 1981, Gelli vivió en Montevideo, Uruguay y, al parecer, obteniendo grandes sumas del dinero de Calvi. La esposa de Calvi declaró que Gelli no se identificaba por su nombre, pero que se llamaba asimismo por su sobrenombre especial “Luciani” (el apellido del Papa Juan Pablo I).

En 1982, Gelli regresó a Europa desde Sudamérica para obtener misiles Exocet en el mercado negro para venderlo en Argentina en su Guerra de las Islas Malvinas con Gran Bretaña. Más tarde entró en Suiza con un pasaporte falso y fue detenido intentando una transferencia de $55 millones en su cuenta en Uruguay, pero en 1983 se escapó de la prisión suiza, y en 1984, vivía en un rancho, a pocas millas de Montevideo, Uruguay.

Umberto Ortolani  - Durante la segunda guerra mundial era el jefe de las 2 unidades del servicio de inteligencia militar en Italia. Especialidad: contraespionaje. Era abogado, un alto funcionario en el P2 y un católico con muchos amigos influyentes del Vaticano. Recibió un secreto que terminó en la elección de Montini como el Papa Pablo VI. Ahora es ciudadano de Brasil. Él había estado en en Sudamérica en proximidad a Gelli y Calvi durante las semanas antes de la muerte de Juan Pablo I. Tenía acceso directo a cada oficina importante de la Ciudad de Vaticano y obviamente tenía muchos amigos allí.

Juan Patrick Cody - En 1965 era cardenal de Chicago, Illinois. Según Fr. Andrés Greeley (y otros), Cody era un administrador muy difícil y exigente.

En 1970, Cody invirtió ilegalmente 2 millones en acciones Penn Central. Unos días más tarde la empresa quebró. Cody quedó al descubierto y abandó la diócesis de Nueva Orleans y la Ciudad de Kansas dejando grandes deudas detrás de él. Guardó expedientes sobre sacerdotes y monjas sospechadas de deslealtad y sacerdotes sumariamente despedidos. El dinero que canalizaba a una amiga especial y otros escandalosos motivó que un sector de sacerdotes menores formaron una especie de sindicato, la Asociación de Sacerdotes de Chicago. Estos presentaron a Roma sus preocupaciones y quejas sin recibir respuesta del Vaticano

Cody había pasado mucho tiempo en Roma, trabajando al principio en el Colegio Norteamericano y posteriormente en la Secretaría de Estado, y se había congraciado con Pío XII y el futuro Pablo VI.

Al principio de los años 1970, la mayor parte de las inversiones del Banco del Vaticano en la bolsa estadounidense habían sido canalizadas por el Banco Illinois Continental, en Chicago. Cody y Marcinkus eran amigos y trabajaron estrechamente juntos sobre muchas de las transacciones bancarias. Cody canalizó mucho dinero de Chicago a Roma, algo usado en Polonia. Esto ha sido muy apreciado por Wojtyla, el pronto futuro papa polaco, Juan Pablo II.

Hacia 1976, los problemas con Cody eran tan conocidos que el Papa Pablo VI le ofreció un puesto en la curia romana. Cody lo rechazó.

En julio de 1978 (semanas antes de la muerte del Papa Pablo VI) Cody debió aceptar un coadjutor en la Diócesis, quien en realidad tendría el control mientras a Cody le permitirían quedarse como la cabeza titular.

Cuando Luciani se hizo Papa, Cody comprendió que sus días como Cardenal estaban contados. Esta era, de hecho, la intención del papa Juan Pablo I, pero el Papa murió y su sucesor el Papa Juan Pablo II le permitió al Cardenal Cody quedarse en Chicago hasta su muerte.

En enero de 1981. Un Jurado Federal sirvió a Cody con unas citaciones, exigiendo ver sus registros financieros. Él rechazó el pedido. En septiembre, cuando todavía no había cooperado, el Chicago Sun Times publico una historia que perfila una gran colección de crímenes serios que supuestamente el cometió. En abril de 1982. Cody murió, y con él, la investigación sobre sus crimenes.

Jean Villot - Era el Ministro de Asuntos Exteriores al Papa Pablo VI y el Secretario intermedio del Papa Juan Pablo I. Después de la muerte del papa Juan Pablo I, Villot asumió el papel de chambelán, prácticamente actuando como el jefe de la Iglesia.

Inmediatamente después de la muerte del Juan Pablo, fue Villot quien quitó del dormitorio del papa su botella de medicina, papeles que él sostenía en sus manos, cristales y zapatillas. Artículos que desaparecieron “milagrosamente”.

Villot tomó el control total de los acontecimientos inmediatamente después de la muerte del Papa. Él efectuó declaraciones falsas a la prensa. Dos de sus decisiones más importantes fueron: no se debía hacer ninguna autopsia y el conclave para elegir al Papa siguiente ocurriría lo antes posible: el 14 de octubre (a dos semanas de la muerte del papa Juan Pablo I). Este apresurado conclave desvió la atención de la muerte inoportuna y sospechosa del Papa hacia el entusiasmo y el suspenso de quien sería el próximo. En marzo de 1979, Villot murió.

En 1960 fue fundada la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico que agrupa a los países más avanzados y desarrollados del mundo y la adscripción de otros, con sede central en el Château de la Muette, Paris. Entre otras funciones, este organismo publica el movimiento financiero del mundo y cataloga a los bancos sospechosos en una lista negra. En ella figuran todos los que pertenecen a paraísos fiscales. Curiosamente en ninguna de las listas, figura el Banco Vaticano, pero últimamente luego de otra grave irregularidad, la OCDE amenaza con listar al Banco Vaticano en su lista negra.

En octubre del 2010, una sentencia ordenó el embargo de 23 millones de euros, al considerar que el Instituto de Obras Religiosas o Banco Vaticano, había violado las obligaciones de las normas antiblanqueo en operaciones bancarias. La investigación se llevó a cabo en el Banco alemán JP Morgan Frankfurt y varias entidades italianas, donde el Banco Vaticano transfería dinero en forma disfrazada.

El Vaticano, inmediatamente para detener el nuevo escándalo bancario, adujo que el Instituto de Obras Religiosas, mantenía buenas relaciones con el Banco de Italia y la OCDE y prometió que cambiaría las normativas de la entidad financiera para evitar que fuera expuesto en la lista del organismo internacional como paraíso fiscal. No obstante ha continuado aprovechándose de los privilegios que le da su estatus de banca papal para mover dinero por todo el mundo sin que ninguna autoridad al otro lado de los muros del Vaticano pueda pedirle cuentas, salvo claro está, cuando se descubren las transferencias y depósitos a Bancos externos en el mundo que se prestan al blanqueo como en el caso del Banco alemán.

El propio papa Ratzinger está intentado introducir sistemas de control en los flujos financieros. Es lo que ha anunciado el Vaticano, aunque en el mundo de las finanzas nadie ha creído “la palabra santa”. Y el Banco Vaticano sigue funcionando como paraíso fiscal hasta el próximo escándalo.

¿Qué conocimiento sobre estas cuestiones tendría en su tiempo García Lorca cuando de su pluma emergió genial poema, cuyo contenido estaba dirigido al Vaticano?. “(DESDE LA TORRE DEL CRYSLER BUILDING) Manzanas levemente heridas/ por los finos espadines de plata,/ nubes rasgadas por una mano de coral/ que lleva en el dorso una almendra de fuego,/ peces de arsénico como tiburones,/ tiburones como gotas de llanto para cegar una multitud,/ rosas que hieren/ y agujas instaladas en los caños de la sangre,/ mundos enemigos y amores cubiertos de gusanos/ caerán sobre ti. Caerán sobre la gran cúpula/ que untan de aceite las lenguas militares/ donde un hombre se orina en una deslumbrante paloma/ y escupe carbón machacado/ rodeado de miles de campanillas.

Porque ya no hay quien reparta el pan ni el vino,/ ni quien cultive hierbas en la boca del muerto,/ ni quien abra los linos del reposo,/ ni quien llore por las heridas de los elefantes./ No hay más que un millón de herreros/ forjando cadenas para los niños que han de venir./ No hay más que un millón de carpinteros/ que hacen ataúdes sin cruz./ No hay más que un gentío de lamentos/ que se abren las ropas en espera de la bala./ El hombre que desprecia la paloma debía hablar,/debía gritar desnudo entre las columnas,/ y ponerse una inyección para adquirir la lepra/ y llorar un llanto tan terrible/ que disolviera sus anillos y sus teléfonos de diamante./ Pero el hombre vestido de blanco/ ignora el misterio de la espiga,/ ignora el gemido de la parturienta,/ ignora que Cristo puede dar agua todavía,/ ignora que la moneda quema el beso de prodigio/ y da la sangre del cordero al pico idiota del faisán.”

“Los maestros enseñan a los niños/ una luz maravillosa que viene del monte;/ pero lo que llega es una reunión de cloacas/ donde gritan las oscuras ninfas del cólera./ Los maestros señalan con devoción las enormes cúpulas sahumadas;/ pero debajo de las estatuas no hay amor,/ no hay amor bajo los ojos de cristal definitivo./ El amor está en las carnes desgarradas por la sed,/ en la choza diminuta que lucha con la inundación;/ el amor está en los fosos donde luchan las sierpes del hambre,/ en el triste mar que mece los cadáveres de las gaviotas/ y en el oscurísimo beso punzante debajo de las almohadas.”

”Pero el viejo de las manos traslucidas/ dirá: amor, amor, amor,/ aclamado por millones de moribundos;/ dirá: amor, amor, amor,/ entre el tisú estremecido de ternura;/ dirá: paz, paz, paz,/ entre el tirite de cuchillos y melones de dinamita;/ dirá: amor, amor, amor,/ asta que se le pongan de plata los labios.”

”Mientras tanto, mientras tanto, ¡ay!, mientras tanto,/ los negros que sacan las escupideras,/ los muchachos que tiemblan bajo el terror pálido de los directores,/ las mujeres ahogadas en aceites minerales,/ la muchedumbre de martillo, de violín o de nube,/ ha de gritar aunque le estrellen los sesos en el muro,/ ha de gritar frente a las cúpulas,/ ha de gritar loca de fuego,/ ha de gritar loca de nieve,/ ha de gritar con la cabeza llena de excremento,/ ha de gritar como todas las noches juntas,/ ha de gritar con voz tan desgarrada/ hasta que las ciudades tiemblen como niñas/ y rompan las prisiones del aceite y la música,/ porque queremos el pan nuestro de cada día,/ flor de aliso y perenne ternura desgranada,/ porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra/ que da sus frutos para todos.”

 

 

 

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VIII

¿A qué cosa le teme la Iglesia Católica que cada vez que se convierte en religión de Estado sea donde fuere, comienzan las persecuciones, las injusticias, las diferencias de clase, la discriminación, mayor pobreza, crece la ignorancia, el odio, las apariencias y el ocultamiento tras una cortina de caridad, humildad, servicio y espiritualidad que envuelve todo movimiento de gobierno. Y los ejemplos históricos no provienen de la época de la Inquisición organizada de la edad media, sino de la inquisición de facto moderna inferida de los ejemplos con Musolini en Italia, con Franco en España, con Pinochet en Chile, con Videla en Argentina y muchos otros que han incidido e inciden en el cruel destino de millones de personas y muchos países que nos llevan al convencimiento que no son las armas que a luz se perciben las que desatan el fenómeno en particular, sino que vienen de un objetivo definido.

Debemos perfilar profundo para encontrar razones.

Veamos: Apocalipsis proviene del griego y significa revelación aunque la gente en general lo atribuye al caos y la catástrofe. Muchos antes de las profecías del Nuevo Testamente de la Biblia, en antiquísimas religiones, luego llamadas paganas, ya existía el trauma al fin del mundo y cada una ofrecía una alternativa de salvación, pero es precisamente la profecía de Juan el Evangelista la que provocará el trauma generalizado de occidente de este fin inminente.

Ya hemos analizado cuando surgió esta obsesión, el miedo a la muerte, nos interesa desarrollar ahora como ha venido desplegándose durante todos estos siglos y como se manifiesta en el presente construyendo nuestro destino.

Las sociedades secretas religiosas aparecieron en el oriente medio mucho antes que aparecieran en las sectas rebeldes judías, y el cristianismo en sus comienzos no fue ajeno, se desarrolló también con ritos secretos. Pero es con el “milenarismo” donde volverá a germinar estas antiguas prácticas y alimentar muy fuertemente el concepto del fin.

El “milenarismo” surgió con las interpretaciones de los exégetas al Apocalipsis bíblico. Lo que era algo hierático clerical se convirtió después en un sumidero de intrigas sociales. En el siglo XII el monje calabrés Joaquín de Fiore (Gioacchino da Fiore, 1135-1202), creó “el reestablecimiento sistemático del milenarismo en la creencia en último progreso providencial hacia la culminación de la historia de salvación dentro de la estructura misma de la historia del mundo. Una puerta a una revisión fundamental de mil años de historia de teología cristiana”, tal como lo objeta Karl Lowith.

Joaquín de Fiore, fue sublimado por el mismo Dante en “La Divina Comedia” al que definió como “de espíritu profético dotado” y luego Paúl Johnson en su “Historia del Cristianismo” lo describe como el más erudito, sistemático y “científico” de todos los creadores medievales de sistemas proféticos. El mismo Ricardo Corazón de León que lo conoció durante la Tercera Cruzada dijo que Joaquín de Fiore no era un rebelde, sino un elegante abate calabrés protegido por tres papas.

Algunos comparan a Joaquín de Fiore con el talento de San Agustín.

La visión de la obra del calabrés en su esencia anida en su visión de la historia como una manifestación progresiva de la Trinidad, como un proceso dividido en tres grandes fases a través de las cuales se pasa a niveles más altos de perfección, culminando en un estadio de plenitud y buenaventuranza caracterizado por la libertad, la santidad, la inocencia, el amor y la armonía contemplativa “ordo monachorum”

El paso a la tercera época estaría marcado por hechos apocalípticos, enormes guerras y sufrimientos relacionados con la aparición del muy temido Anticristo, finalmente derrotado, el milenio abriría así sus ansiadas puertas.

Dolcino, los Müntzer, los Campanella se inspiraron en las profecías de Joaquín de Fiore y en la Ilustración el esquema triádico de Joaquín influenció a G.E. Lessing y también tributaron a las teorías hegelianas y al marxismo. Saint Simon, Auguste Comté, Marx, Engels, Bakunin, Robert Owen en Inglaterra, Félicité de Lamennais en Francia y Wilhelm Weitling en Alemania. Por otra parte Robert Nisbet lo ha expuesto en su Historia de la Idea del Progreso y Ernest Lee Tuveson en Milenio y utopía y John N. Gray, autor del libro “Misa negra”, las utopías contemporáneas fueron atraídas por estas teorías del monje y alimentaron sus propias teorías, mientras la Iglesia aducía que aquellas provenían del submundo de la herejía y de la subversión que inspiraba a los rebeldes.

El descubrimiento de América y la caída del imperio bizantino invitaron a pensar que tal descubrimiento era la tierra prometida o un signo de la llegada de los tiempos profetizados por San Juan. En ese tiempo, el monje Francisco de la Cruz, conminó a trasladar el Papado a Lima como si se tratara de la Nueva Jerusalén.

La reforma protestante del siglo XVI fue caldo de cultivo para el desarrollo del milenarismo, tomando carismas diversos, imbuyendo hasta sociedades científicas. Isaac Newton escribió sobre la antigua profecía e hizo cálculos acerca del cumplimiento de sus plazos.

El concepto de un milenio de paz y prosperidad en la tierra bajo el reino de Jesucristo no solo conserva toda la vitalidad en nuestro tiempo sino que son el eje de proyectos políticos como la izquierda utópica del comunismo y de la derecha utópica del nazismo, así como de la derecha utópica neoconservadora y neoliberal británica y norteamericana (Tatcher, Tony Blair, George Bush y en las políticas del Fondo Monetario Internacional, instalándose en los fundamentos más profundos para enfrentar a un enemigo que resulta proveniente del Islam.

El diario Sunday Times del 27 de marzo de 2009 el portavoz del Vaticano, padre Raniero Cantalamessa, afirmó que Joaquín Di Fiore fue citado tres veces en los discursos de la campaña electoral de Barack Obama como una autoridad moral y un visionario.

Este concepto milenarista se instaló como un chip en el cerebro del poder occidental, provocó la reaparición de sociedades secretas, que más allá de sus ritos, se convirtieron en poco tiempo en bloques de influencia gubernamental hasta que algunas alcanzaron tal envergadura que comenzaron a controlar países, economías, negocios, sistemas de abastecimientos, energía, precios, banca, armamentos e incluso provocar guerras e invasiones.

La palabra nihilismo fue introducida en el discurso filosófico por primera vez por Friedrich Heinrich Jacobi (17431819) en una carta enviada a Fichte en 1799.

Jacobi usó el término para caracterizar el racionalismo, y en particular a la filosofía crítica de Immanuel Kant con el fin de llevar a cabo una reductio ad absurdum según el cual todo el racionalismo (la filosofía como crítica) se reduce a nihilismo, y por lo tanto debe ser evitado y reemplazado con un retorno a algún tipo de revelación o conocimiento trascendente. El milenarismo resultó el plato adecuado.

El premio Nobel de Economía 2007 fue otorgado a tres investigadores estadounidenses por su trabajo acerca de una rama de la teoría de juegos que tiene relación con las ciencias económicas y políticas contemporáneas. El mismo encajaba en el asidero conceptual milenarista. El profesor Leonid Hurwicz, de 90 años y sus discípulos, Eric S. Maskin y Roger B. Myerson fueron a la postre responsables del fracaso, la debacle económica y crisis financiera mundial del 2010 con la que las corporaciones secretas lograron alimentarse a boca abierta.

Esta teoría fue asimilada rápidamente por la economía del mercado norteamericano con la que experimentó un extraordinario y significativo repunte en el desarrollo financiero para determinadas entidades y así fue calcado a la economía global. La teoría en realidad resultó del mismo tinte pero aun más oscura y se mezcló perfectamente en el mercado financiero ya establecido. Hasta que el globo de bonanza por la cual los bancos más importantes se llenaron de dinero, explotó y la banca comenzó a tambalear. Lo insólito es que los gobiernos de Estado recurrieron al dinero público para llenar los agujeros de las mismas casas crediticias a costa de la crisis social, transfiriendo la quiebra a sus pueblos, hacia la masa trabajadora y hacia los más débiles

Para los menos convencidos esta debacle sólo demuestra que los gobiernos de los Estados “satélites” ya no gobiernan, sino que están a merced de las sociedades “secretas” y la banca financiera. Ni justa, ni democrática, ni republicanas porque esos estamentos no necesitan del voto de los ciudadanos.

Es necesario relacionar la importancia de las logias masónicas en este contexto y la asociación del propio Vaticano con la logia P2 descubierta en el escándalo que hemos transcripto, más allá de que a voces y documentos públicos la Iglesia condena estas agrupaciones. No obstante hemos de reconocer que a través del seno de la masonería, nutrida de los misterios y conocimientos desde Salomón hasta nuestros días, pasando por los Egipcios, los griegos, los romanos, los cabalistas, el mismo cristianismo, el judaísmo, la tradición Hindú, la magia, los druidas, los templarios surgieron las ideas de libertad igualdad que impregnaron las letras de la Constitución de Estados Unidos, la Revolución Francesa y su expansión a través de Napoleón, la independencia de Iberoamérica y la lucha contras los imperios, monarquías y estados absolutos, la secularización de las Universidades y de las ciencias, la abolición de la esclavitud, el laicismo en la enseñanza y hasta la propia Sociedad de las Naciones en la Organización de las Naciones Unidas, pero también en la derivación de logias como el Ku Ku Klan y otras de oscuros y repudiables procedimientos. Se imputa a los masones que en repetidas ocasiones hayan intervenido decretando muertes, entre las cuales son conocidas las de Luis XVI de Francia y Gustavo III de Suecia, aprobadas en la reunión de Francfort en 1784, así como la muerte de Gabriel García Moreno, presidente del Ecuador y como la logia P2 que aludimos entre otras muchas que derivaron en la “supuesta” Teoría de la Conspiración.

No es necesario describir aquí los ritos, historia, transmisiones, personajes, divisiones o su vinculación o no con el Opus Deis, los rosacruces, los jesuitas, los judíos, los templarios o el propio Vaticano. Existe abundante literatura al respecto, sólo relacionar la coincidencia de nuestras argumentaciones sobre las sociedades secretas económicas que nos sacuden y el concepto milenarista que parece coincidir con la máxima masónica transcripta junto con el símbolo masón en los billetes de un dólar "Novus Ordum Secularum" (Nuevo orden mundial), o bien en el “martillo o maza” que en todo tribunal de justicia baja el juez.

 

 

 

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IX

Teniendo en cuenta estas circunstancias de la manipulación de la fe que nos golpea fuertemente, nos asiste otra característica humana que nos azota. “Lo espeluznante del experimento de Miltgran con sus alumnos universitarios es, un valioso ataque a todo lo que hay en nosotros de negación e indiferencia y una demostración de que “ciegamente” confiamos en una autoridad que se nos antoja “respetable”… “Así quedamos destrozados después de habernos enfrentado con la verdad, llego el tiempo que tenemos que enfrentarnos con el hecho real que muchos de nosotros somos, en verdad, capaces de convertirnos en genocidas o en ayudantes de genocidas:..” indicó Israel W. Charry en una conferencia en 1982, sobre la conocida experiencia de aquel científico. Efectivamente, hasta Adolf Eichmann, cuando era juzgado, se limitó a decir: “Me limité a cumplir órdenes”.

No es extraño entonces que ante un gesto, una insinuación, un deseo de una autoridad religiosa que profesamos o líder que respetamos al que asumimos por fe y mucho más si el encumbrado se considera divino, el hombre practique las crueldades más inhumanas imaginables sobre otros, implicado en la creencia de ser un vínculo extraordinario en seguir el bien divino o el bien patriótico.

Un ejemplo claro de sumisión, aunque sin llegar al extremo genocida, ocurrió recientemente en España. Jaume Matas ex presidente de las Islas Baleares fue enjuiciado por caso de corrupción por el caso Palma Arena, un fallido evento deportivo propuesto y organizado por el duque de Palma, Iñaki Urdangarin, yerno del rey de España que se llevó del erario público 1.200.000 euros sin cumplir con el trato. Matas declaró ante el Juez: -“No hicimos facturas, porque era ¡el Duque de Palma!... ¡El Duque de palma!” – terminó repitiendo convencido de su conducta fiel ante la figura de un cortesano de la casa real española.

Recientemente fue detenido en Perú un asesino en serie, el más desgarrante de la historia de ese país. Se hacía llamar el apóstol porque decía estar guiado por ordenes divinas…”Encontré a una señora sola, fumando (droga). Pase por su lado y me dije: -Esta señora por las puras vive-.Le disparé en la cabeza”… reza parte de su declaración. El “apóstol” averiguaba la ubicación de fumaderos y prostíbulos y acudía a dichos lugares y mataba a los “pecadores”, prostitutas, homosexuales y drogadictos.

El asesino nació fuera de época pues durante la inquisición lo hubieran santificado. Y esta conclusión aunque parezca desmedida, fuerte u ofensiva, no es más que un parangón del pasaje de nuestra historia donde se cometieron cientos de miles de asesinatos aberrantes en nombre de Dios, tiempo al que no se le puede pasar el lampazo.

Los templarios, la inquisición, las Cruzadas, la evangelización de América colonial e incluso la conquista ibérica contra los moros, fueron ejecutadas por personas que al igual que el nazi exterminador podían aducir: “nos hemos limitados a cumplir órdenes”.

Hoy contemplamos los templos y cultos a los dioses, desde las pirámides egipcias y aztecas, las mezquitas, las catedrales y los edificios budistas con gran admiración al arte arquitectónico, pero también sin engañarnos, descubrimos el empeño de ostentación y fundamentalmente la demostración de poder de los grupos religiosos. A los fieles se les hace creer tontamente que esa es la casa de su Dios, Dios que contrariamente se muestra sencillo y humilde no parece ser razonable.

Más allá que por cada losa, por cada piedra, por cada grano de arenisca utilizada en aquellas monumentales construcciones ha corrido mucha sangre humana. Esta ostentación de oro, mármol y seda ha servido para impresionar a la gente. Un viejo artilugio que usó el mismísimo Adolf Hitler en la construcción y reconstrucción de los edificios públicos y que aún se usa para atrapar inocentes y tontos.

El progreso tecnológico y las nuevas economías han traído nuevas conductas y normas del desarrollo comercial pero también nuevas conductas de los conquistadores. Las Iglesias religiosas no sólo dependen ahora de las gabelas del Estado que los acoge, ni del óbolo particular. Se la han ingeniado por otras alternativas lucrativas, la educación privada y el degradante negocio de las cruzadas de solidaridad, ambas subvencionadas por el dinero público pero que se promocionan como propias del esfuerzo de “santos curas” inconcebiblemente. Y con un par de niños desahuciados con “monjitas de la caridad” se intenta esconder la voracidad del Vaticano en estas cuestiones. Aunque es cierto, tres o cuatro niños comen.

No es el caso aquí desmenuzar el fenómeno que se ha multiplicado por mil en nuestras sociedades y que ahora se adosan organizaciones particulares. Sólo apuntar lo denunciado por Teresa de Calcuta y Vicente Ferrer, este último finalmente separado de la Iglesia antes de su muerte. Tampoco es necesario destacar aquí, el ejército de gente voluntaria que se ofrece de buena fe desconociendo el destino final del grueso de las donaciones, desconociendo el secreto del negocio solidario cuya magnitud sin precedentes se experimentó recientemente en Haití a raíz del trágico terremoto. Ayuda que se ha “perdido” en la maraña de redes solidarias y no faltó como siempre, el caudal insignificante para promocionar y publicitar en el frente de infortunio el trabajo de las asociaciones piratas. No nos engañemos, el pueblo de Haití, sus habitantes, hoy mueren de cólera en la miseria en la que poco se han sustentado los medios de comunicación más preocupados en la promoción de las “obras santas” que la realidad tangible.

El trauma social humano en occidente tiene mácula de origen religioso y no debería ser este aspecto el caudal necesario de desgracia alguna. La Constitución de la India declara que la India es una "república soberana, socialista, secular y democrática", que garantiza a todos los ciudadanos "la justicia, la libertad de pensamiento, de expresión, de creencias, de fe y culto; y la igualdad de condiciones y oportunidades". En virtud de los artículos 14, 15 y 16 de la Constitución de la India, la discriminación basada en la religión está prohibida. El artículo 25 garantiza el derecho a la libre práctica y de predicar su religión. En la India conviven jains, sijs, zoroastrianos (parsis), budistas, el Islam, el hinduismo, judíos, cristianos evangelistas, protestantes, anglicanos, testigos de Jehová y católicos entre otras. El elemento religioso brota por cada poro individual o colectivo, con total armonía, sin imposiciones, sin más obligaciones que la que cada sujeto se obliga a si mismo. La presión religiosa no existe y eso no ha quitado, violado o inventado valores morales mejores de uno que el de otro, o de aquel lado y este lado.

El Estado de la India no saca un céntimo del tesoro público para subvencionar a ninguna organización religiosa ni los exime de los impuestos y gravámenes. Y en este sentido todos conviven en paz religiosa.

 

 

 

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X

Las invasiones para el saqueo desde la antigüedad hasta el medioevo no han quedado sepultadas, sólo que en el mundo moderno se disimulan bajo la descarada cortina que dice provenir de derechos, justicia y libertad y hasta con lo insolente de la voluntad de la ley divina. Se producen con la misma asiduidad y crueldad de los sucesos que nos anteceden y que ya no pueden esconderse ni caben en el entendimiento. El poder no reside en la inteligencia o en la buena voluntad o en los principios. Obviamente la forma de exprimir y dominar ha cambiado notoriamente desde Genghis Khan, Carlomagno o Francisco Pizarro. Los dominantes utilizan otras argucias para socavar el “terreno” que desean conquistar. Crean conflictos intestinos en los países que desean avasallar. Negocian intereses con gobiernos corruptos o no, presionándolos para expoliar recursos naturales a antojo y en casos extremos cuando las condiciones no son favorables recurren a la invasión armada lisa y llanamente en nombre de alguna libertad.

Smith ni siquiera sospechó que el mercado de la droga, la prostitución, órganos vitales, plasma y seres humanos, armas, mafias y los paraísos fiscales podían instalarse en el negocio del ideal de economía liberal, donde es mejor infringir que sostenerse en la despiadada competencia desleal.

Es mejor adular al poderoso que intentar sostener ideas de soberanía independiente. La economía de mercado que por fachada hace vislumbrar el bien de los pueblos. Pues no hará ni hace otra cosa que asegurar que los estados poderosos alienen países satélites en su franja de poder exprimiendo sus recursos naturales. EE.UU. enfrenta así al Mercado asiático y al Mercado Común Europeo y se asocia con estos en la piratería del petróleo donde se encuentre.

Una globalización hecha de economía que paradójicamente no está sujeta a leyes ni reglas más que las económicas liberales montadas hipócritamente sobre la igualdad, la justicia y la libertad. Es que la colonización, la invasión o el sometimiento ya no se realizan sólo con petos ni lanzas.

La libertad consiste en elegir entre varios verdugos, referido al hecho de estar pendiente a las potencias dominantes según dicten los programas económicos de los pueblos que se adhieren por obligación.

La mayoría de la gente vulgar de estos pueblos que viven en prosperidad económica ignoran la política exterior de sus gobiernos dominantes, fundamentalmente ignoran de qué manera se piratean los recursos de otros Estados e ignoran que gran parte de su pasar es producto de la rapiña ajena. Los corsarios así, son venerados en Inglaterra. Las tropas norteamericanas en Irak y en el mundo son heroicas y humanistas que luchan por la libertad, mientras que el Viet-Nam del pasado fue vergüenza que no pudo esconderse, pero es pasado. Hiroshima, Nagasaki no volverán a repetirse y así las cosas se repiten sin que la gente común sepa que aquello que pasó está pasando. Y tal vez, inocentemente, puedan pensar que son solidarios al apostar un óbolo para la desgracia de otros países, cuya desgracia es precisamente producto del robo y la violencia a que es sometido por su propio Estado.

Así como la desgracia de América de la conquista fue su oro y su plata. La conquista de Afganistán se debe al control del opio que algunas potencias occidentales perdieron en el momento de la devolución de Hong Kon a China. Las insurrecciones árabes en distintos puntos muy bien tamizadas de democracia y libertad y buenos fundamentos, en el fondo no son más que estrategias montadas en un escritorio para expoliar su petróleo. Somalia, un país sin recursos naturales es precisamente el ejemplo, como tantos otros, que a nadie le interesa piratear, ni siquiera con el pan de Dios. Otro Haití para el negocio solidario. Y el punto a destacar es, cómo y de qué manera los valores humanos de los pueblos, de los gobiernos, de los estados, de las religiones hacen reserva hipócrita ante el poder de la fuerza, disimulando o directamente haciendo gestos, bajando el pulgar. Hasta se nos ha hecho creer que el terrorismo mata y la guerra “sana”.

Houssein ha sido juzgado y ahorcado por crímenes de guerra. Tal vez lo merecía por lo que se ha publicado del dictador. Pero de igual manera le corresponde al presidente Bush responder por los crímenes de guerra, por Guantánamo y las cárceles clandestinas ocultas en otros países, donde la tortura y la muerte son moneda corriente. Tampoco se juzgó a nadie en la gran guerra de Vietnam donde el ejército norteamericano usó gases mortíferos, bombas Napalm y ultimó a ciento de miles de civiles. Es más, es el único país que usó la bomba atómica contra dos ciudades. ¡Benditos sean!

Gobiernos de pueblos miserables de este imperialismo desgarrador, mentiroso e hipócrita disimulan como disimulan sus miserias y lo peor, un ejército de intelectuales adictos justifican con gran elocuencia la “herejía” colgándose una gran cruz al cuello.

Krishnamurti expresó: -“…No entraña un grado de salud el estar bien ajustado, a una sociedad profundamente enferma...”-

A los llamados “nido de sotanas”, “nido de sables”, “nido de monarcas”, les precede el “nido de logias” grupos bajo la influencia milenarista con la particularidad de componerse con personas de diversas doctrinas, privando su fuente económica y poder o influencia en la economía mundial y a las que recientemente se han unido algunos monarcas europeos, según algunos analistas, como estrategia del Vaticano para mantener o aumentar su influencia de poder en estos estamentos.

El gran poder de occidente, el dominio de los recursos naturales del planeta en gran porcentaje, los estados financieros y económicos de muchos países están en poder de estas cofradías en las que participan burócratas, economistas millonarios, obviamente la nobleza europea y el clero disfrazado con representantes.

La forma más común de poder en nuestro tiempo es el poder fáctico (de hecho) que caracterizó a España durante el final del Franquismo y la Transición con la Iglesia, el Ejército y la Banca (o los capitalistas),[ ]que aún en el debate político español se sigue hablando de poderes fácticos post-franquistas todavía influyentes. Otros ejemplos de poderes fácticos pueden encontrarse en países de América Latina con la adición del poder exterior que supone la presencia de los intereses de Estados Unidos.

El poder fáctico “es el que se ejerce al margen de los cauces formales (es decir, que no coincide necesariamente con el aparato del Estado) y se sirve de su autoridad informal o su capacidad de presión para influir políticamente. El poder fáctico ni está legitimado ni siempre busca la legitimación para ejercerse, pero ejerce de hecho el poder aunque no lo haga de iure (legalmente) ya que su mera existencia le hace ser determinante. Tampoco es necesario que se imponga por la fuerza: le basta con explicitar, o incluso con sugerir sus deseos para que se conviertan en realidad. La clave de su ejercicio es su capacidad de control de mecanismos externos a la política para lograr poder político, como por ejemplo el dominio de recursos vitales o estratégicos, que le dan el control de la ideología, la sociedad, la economía y la religión. Por ejemplo en vez de controlar un gobierno de turno, controlar o influenciar su legislación, de manera legal o cuasi-legal”

Y no es casualidad que desde sus albores la Iglesia Católica halla abocado y aboque la necesidad de controlar la justicia, la educación y los tesoros solidarios públicos de los países en que ejerce hegemonía sometiendo a sus propios vasallos religiosos, a los prescindibles, los sin nada, los hambrientos y desesperados promocionando campañas y cruzadas que costea el mismo erario público en un negocio repugnante oculto bajo los tintes de solidaridad y ayuda social.

La fe en el más allá, es una mirada medrosa al horizonte que impide vernos a nosotros mismos y si la ignorancia contribuye a no entender las causas de nuestros males, la sumisión a la autoridad nos pierde del camino correcto.

 

 

 

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XI

Poder al igual que en francés, pouvoir, no solamente es un sustantivo, sino también el verbo "ser capaz de". En inglés, el nombre "poder" se traduce como power, que también significa "potencia", lo que indica una cierta capacidad virtual o potencial. En alemán, en cambio, la palabra para designar "poder" es Macht, cuya raíz etimológica es machen, que significa "hacer". Literalmente, “Poder” significa "la fuerza de ser capaz de", la capacidad de un actor de conseguir o ayudar a conseguir resultados. O bien específicamente en lo social, la capacidad de un actor de cambiar las estructuras incentivas de otros actores a fin de conseguir resultados.

Michel Foucault siguiendo a Maquiavelo, ve al poder como "una compleja situación estratégica en una determinada sociedad". "El poder se encuentra en todos los sitios... porque no proviene de ningún sitio". Y agrega "Se necesita sin ninguna duda ser nominalista: el poder no es una institución, ni una estructura; tampoco es una cierta fuerza con la que estemos dotados; es el nombre que le damos a una situación estratégica compleja en una sociedad determinada" (Historia de la sexualidad). "La dominación no es ese tipo de dominación sólida y global que una persona ejerce sobre otras, o un grupo sobre otro, sino las muchas formas de dominación que pueden ser ejercidas en el interior de una sociedad".

Foucault no implica a la violencia, sino que afirma que el poder presume libertad en el sentido en que el poder no es forzar

Max Weber advirtió que la sociedad moderna está amenazada por la concentración del poder. Su discípulo Robert Michels por su parte hizo hincapié en el hecho que toda organización humana tiende a quedar sometida por poderosos grupos políticos o financieros. La tendencia incluso involucra a quienes son electos legítimamente por el voto popular, impulsándolos a integrarse a élite de poder, alimentando y retroalimentando esa estructura produciendo más poder.

Es obvio que el poder entre personas y la autoridad quitan toda posibilidad de igualdad. La autoridad y el poder en las repúblicas deben residir en los principios fundamentales, en la justicia, la libertad, la democracia, la igualdad y la dignidad. Nadie puede tener potestad de decidir por nuestro destino y el futuro de nuestros hijos. El poder exige dominación ya sea por la voluntad del sometido o por la fuerza, y la autoridad exige obediencia

La única autoridad genuina y natural es la de los padres en la educación e instrucción de sus niños en edad de crecimiento. La relación maestra alumno en esa edad de desarrollo que también se vincula específicamente en la educación y en la instrucción no es de autoridad y poder como explicaremos más adelante.

No le cabe el poder a un juez por administrar la ley, no le cabe el poder a un funcionario que más que cualquier otro ciudadano está comprometido a servir el poder soberano. En estas sociedades modernas es visible el hecho que el poder está en manos de banqueros, economistas, Iglesia, Estado y monarcas. Mal puede inferirse principios constitucionales bajo estos parámetros.

El hombre ha tenido poder sobre las cosas en la naturaleza y de hecho que los tiene. Un artista tiene autoridad en su trabajo, un científico, un experto, un obrero en sus tareas, empero no hay autoridad de un ciudadano sobre otro, sea cual fuere su función o estado en la sociedad. El ciudadano no es un subordinado como lo es un soldado, un militar.

El tema ha inspirado a viejos pensadores de la antigua Grecia, pero he tomado el sentido que Jesús le da a la autoridad y al poder expreso en versículos del Evangelio: "Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No será así entre vosotros, sino que el que quiera ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro esclavo…"(Mt. 20, 25-27) Vemos pues, que Jesús define la autoridad en términos de servicio y no de mando.

En un sistema republicano y democrático no debería tener el poder nadie que no sea la ley. Nadie debería dar derechos o deberes que no sea la Constitución. Ni un trabajador en sus tareas recibe órdenes, sólo instrucciones para hacer su trabajo bajo reglas prefijadas por leyes laborales.

El concepto de autoridad y poder tal como se ha instaurado y metido en nuestras conciencias que en nuestras sociedades se perfilan y proclaman como justas y de principios igualitarios entre ciudadanos, es lisa y llanamente una hipocresía, porque en realidad el poder y los poderes, la obligación a la obediencia que esgrimen nuestras sociedades son formas de señorío propias del feudalismo.

Obviamente hay estamentos interesados que necesitan controlar a la sociedad más que la sociedad pueda controlarse a si misma. Estos provienen de muy vieja herencia de jerarquías formadas con petos y lanzas. Venganza, sangre, crueldad, violaciones, muertes. De los males no florecen los bienes. Las sociedades no son colectivos militarizados.

En la cultura que se trate, la historia humana presenta una constante de guerras, invasiones y destrucción. En las primeras literaturas, La Eneida, la Odisea, la Ilíada, ”los libros sagrados”, se trazan en muchos principios y valores arrancados de la sangre humana y aún hoy se repite con igual signo en el arte de las letras, en el cine, la televisión y en los juegos infantiles.

Al leer la historia humana podemos percatarnos que muchos de los valores y principios axiomáticos de la moral fueron extraídos a partir de las encarnizadas luchas de unos contra otros y según convenía, este o aquel se convertía en el ícono invalorable y hasta deificado de la virtud.

Los héroes sólo podían hallarse en un campo de batalla, en aquel que con la espada cortaba más cabezas al enemigo circunstancial. El valiente, el otro que había burlado con destreza que no le cercenaran la cabeza al exponerla como un sortijero. El amor, llegó a culturizarse como sentimiento excelso para lo divino, ultrajando el amor entre seres humanos, a veces como pecado de la carne, a pesar que cada ser ocultamente removía en su alma, sin entender, o vergonzosamente entendiendo contra cultura, que aquel sentimiento lo exploraba en sus entrañas.

Las guerras, las falsas virtudes, la falsa moral del amor, son indicadores del rol femenino de aquellas épocas, de la intrascendente mujer que debía sufrir el claustro y la indignidad de ser reclusa del ordenamiento castra orum sin privilegios.

Cuando David recibió en la villa de Siclag la noticia de la derrota de Israel y de la muerte de Saúl y Jonatan a manos de los filisteos, en el monte Golboe, sintió una profunda pena y dijo –“Oh montes de Chilboa, que no caiga sobre vosotros ni rocío ni lluvia, que no se cubran vuestras laderas de vegetación, porque allí fue abatido el escudo de los héroes: el escudo de Saúl, como si él mismo no hubiese estado untado con óleos…”- Al referirse luego a Jonatan, su canto fue más emotivo… -“Angustiado estoy por ti, OH Jonatan, hermano mío, tan noble y bueno… Como una madre ama a su único hijo, así yo te amaba…”-

Podríamos pasar así mil pasajes de la Biblia igualmente de la Odisea, la Ilíada, la Eneida, y no importa en la cultura que se cuente, los valores y principios siempre estuvieron ligados a hechos sangrientos. Así lo ha recibido nuestra cultura y así ha sido escrito hasta nuestros días. Muchos índices en el “infierno”, escasos en el amor. Como si el mal, también podría dar principios. Y paradójicamente esa es nuestra herencia.

Nuestras sociedades no necesitan “soldaditos”, necesitan ciudadanos libres en cuanto a la toma de decisiones por su propio destino.

 

 

 

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XII

Las ideas que conceptualizamos verdaderas en nuestra conciencia merecen un repaso continuo, fundamentalmente aquellas que no han sido sometidas a una revisión. La conciencia tiende a neutralizar todo aquello que pueda inquietarla e incluso engañando la razón. Un hombre hecho bajo doctrinas, fijará de por vida lo que le han metido en la cabeza. No aceptará otras ideas que puedan contrariarlo aunque estas provengan de una demostración científica o de un pensamiento bien razonado. Un estudiante de psicología compenetrado en la teoría freudiana como única posibilidad de entender la psicología y luego desarrollarla como profesional durante mucho tiempo, no se interesará investigar al conductismo o la neurología o la Gestalt que nieguen tal o cual significado de lo que ha aprendido y aplicado. Y en la posibilidad de aceptar otros argumentos, lo hará a costas de una fuerte angustia.

En la época que Einstein presentó su tesis sobre la relatividad en la física, la sociedad científica la desestimó ridiculizándola por completo. Le ocurrió a Darwin, no solamente por el impacto social negativo, sino por el impacto en su vida personal pues su conciencia enfrentó sus experiencias con sus creencias religiosas causándole graves traumas significativos.

Una lucha interior nos hace soportar hasta el último suspiro nuestros conceptos frente a la verdad de otros, que nos inducen a despreciarlos sin siquiera investigarlos.

Surge así la intolerancia ideológica y religiosa y, aunque con menor ímpetu, también la profesional y científica. Cuando las incidencias invaden nuestro reducto social con mayor representación, mana mayor intransigencia. Y en este estado de obsesión es factible desembocar en una animadversión fóbica.

No le temáis a las ideas, dejadlas escurrir sean cuales fueren. No temáis a los dioses ajenos, son tan preciados como tus dioses, temed a los hombres.

Franco, Videla, Pinochet junto con Hitler fueron inductores del exterminio y la persecución de personas por sus ideas religiosas aleccionados unos por un catolicismo radical sin empacho de la participación clerical y el otro por un nacionalismo proveniente de igual tinte religioso.

Hoy comienza a prosperar otro frente fautor. No es un frente contra los judíos, ni los protestantes, ni los confusionistas, ni los budistas, ni siquiera los comunistas. China comunista parece arraigarse muy bien a la moneda conceptual de occidente, tanto o mejor que algunos países de esta parte del globo menos prósperos.

Hasta las viejas víctimas se convierten en victimarios y ni siquiera como venganza a su viejo enemigo. Y hemos de ver que los blancos de tiro al blanco, son los que se desechan pero el arma es la misma.

El occidente se está impregnando con velocidad asombrosa hacia un frente bien definido, la intolerancia hacia el Islam y recíprocamente el Islam con igual predicamento sea cual fuese el verbo pacífico e indulgente que de uno u otro lado algunos líderes proclaman a sus fieles.

No todo cambia por azar, ni siquiera por mejor comprensión social. Lo “diabólico” parece residir en “lo que el otro tiene” más de “lo que el otro padece o adolece”.

En la segunda guerra mundial se desarrolla un arma psicológica, tan poderosa y perversa como cualquier arma biológica, la quinta columna. La acción psicológica se convierte en columna vertebral del sometimiento de las masas sociales no importa el ámbito donde se desarrolle, y prospera de manera contundente tanto en las concentraciones menos instruidas como en capas intelectuales específicas provenientes de la política, la religión y estamentos de la economía.

Las enfermedades psíquicas sociales acuciadas con lo religioso, la falta de una verdadera educación, los obstáculos para el conocimiento llevan al sujeto hasta despreciarse a si mismo y no es tan difícil por esta vía convertir humanos en títeres o robots. Hasta los productos del mercado vienen inyectados con hormonas propagandísticas y de acción psicológica que están sacudiendo la naturaleza humana.

Los canales de gestión no son solamente los medios de comunicación, aunque sin dudas, son los que han comenzado a producir la trama psicológica adecuada a intereses sociales burgueses y que se destaca hoy día sin demasiados miramientos por la torpeza con que se disfrazan, inadvertidos, es cierto, por la masa inerte y subyugada, que es realidad la que convierte aquella alimentación en una retroalimentación individuo por individuo. Es así como los niños entran al mercado del consumo, no sólo el mercado lúdico sino el mercado ideológico y religioso por instigación publicitaria y por propia inducción paterna. Esta contaminación con origen en la acción psicológica dirigida ha impregnado las instituciones educativas, hasta el arte, la justicia y los principios.

El mercado se ha encargado de perfeccionar la quinta columna hasta límites insospechados modificando actitudes, estados de ánimo y conductas de la gente. Pero el mercado por si mismo, es puramente comercial y se centra sobre el consumo de cosas. Algunos productos alimenticios se presentan como verdaderas pócimas que curan el reuma, disminuyen el colesterol, la ansiedad, etc… al punto tal que parecen medicamentos para exhibirlos en farmacias más que en góndola de supermercados. En cuanto a los objetos utilitarios, las marcas tienen el dominio total, no siempre por calidad, sino por penetración constante en los medios, fundamentalmente con fuerte impacto emocional en los niños que luego inquietan severamente con su angustia a sus padres para que adquieran o compren, mientras los pedagogos trazan teorías de aprendizaje y sensibilidad.

Pero es con el andamio religioso, ideológico y el poder de los Estados donde la quinta columna es más perversa, con la manipulación subliminal en lo político, lo económico, lo cultural, lo étnico o religioso. Los centros de poder del los países dominantes ya no sólo utilizan los medios de comunicación o el cine como se utilizó después de la gran guerra para el psicomensaje, sino además usan las organizaciones humanísticas, estructuras para la preservación de fauna y flora, instituciones de medio ambiente y personas de gran prestigio para enviar mensajes subliminales o relacionados con valores establecidos a fin de establecer conceptos aditivos a sus pretensiones e intereses escondidos en lemas no controvertidos como los derechos humanos, el cuidado del medio ambiente o la preservación de las especies.

El mensaje subliminal está diseñado para el inconsciente que evita que los límites normales de la percepción no puedan captarlo. Aunque muchos investigadores llegaron a la conclusión de que los mensajes subliminales no producen un efecto duradero en el comportamiento. Sin dudas, la reiteración constante forma una inclinación perdurable que contribuye al remordimiento o la culpabilidad por incumplimiento.

Demócrito luego Platón registró esta acción sobre la percepción subliminal. Pero fue Aristóteles que en “Parva Naturalia” hace las primeras ingerencias de aquellos estímulos con relación a los sueños. "Si los impulsos que tienen lugar durante el día no son demasiado fuertes y poderosos pasan inadvertidos debido a impulsos altamente despiertos. Pero mientras dormimos tiene lugar lo contrario, entonces los pequeños impulsos parecen grandes. Esto aclara lo que pasa en el sueño. Cuando sólo hay ecos débiles en sus oídos los hombres creen que se trata de algo relampagueante y extraordinario".

Montaigne también se refirió al fenómeno, pero fue Freud el que indicó el camino para los investigadores de la psicología moderna.

El doctor O. Poetzle realizó los primeros descubrimientos científicos sobre la percepción subliminal y formuló una Ley y la conclusión de que “Un individuo realiza los actos que se le han indicado o programado que haga sin ningún conocimiento de por qué está haciendo dichas cosas”  por efecto del reflejo inducido.

Vance Packard en el libro "Las formas ocultas de la propaganda" publicó las experiencias del aparato creado por un publicitario estadounidense, James Vicary, el taquistoscopio, un instrumento que servía, según el inventor, para proyectar mensajes invisibles sólo captados por el subconsciente. : "¿Tienes hambre?, come palomitas. ¿Tienes sed?, bebe coca-cola".

Las autoridades estadounidenses durante la Guerra Fría con la Unión Soviética, prohibieron mediante una ley el uso de publicidad subliminal, no obstante la CIA ya venía estudiando la experiencia para usarla contra el enemigo.

El último de los análisis científicos de esta teoría fue el meta análisis de C. Trappery en 1996 sobre la teoría y experiencia de Vicary que moderó los resultados de este con un no comportamiento compulsivo.

Los investigadores Johan C. Karremansa, Wolfgang Stroebeb y Jasper Claus, del Departamento de Psicología Social de la Radboud University Nijmegen y del Departamento de Psicología Social y Organizacional de la Universidad de Utrecht, llegaron a la conclusión que el experimento de Vicary está ampliamente desacreditado. Pero, sin embargo, no invalida la hipótesis de la efectividad de los mensajes subliminales. Es más, no hay oposición entre los científicos sobre que “si las condiciones son las correctas los mensajes subliminales funcionan”.

La penetración cultural actúa además con esquemas, actitudes, imágenes y buena apariencia de intereses que se adosan estratégicamente a conceptos valorados socialmente e imponen una visión generalizada del Bien, incluyendo subrepticiamente las astucias, aun cuando estas astucias provengan de cuestiones contrarias o dirigidas para dominar. La manipulación de los medios de comunicación occidentales, y la cinematografía prosperaron y prosperan efectivamente en esta argucia donde se incluyen símbolos de patriotismo e íconos religiosos dibujando personajes de humildad, honestidad, valor y principios para esconder la mano de los intereses espurios que persiguen. De allí que la bandera de Estados Unidos, tenga para muchos en occidente, el significado de democracia y libertad mientras un misil no perfore sus fronteras.

Es escandaloso el uso de imágenes de niños africanos desahuciados por el hambre y las necesidades, utilizadas por las grandes organizaciones religiosas o no gubernamentales, para perforar los sentimientos profundos de la gente a fin de arrancarle un gesto de solidaridad, que en general, no tiene otro fin que llenar las arcas particulares (como lo sucedido en Haití y Somalia).

Las argucias psicológicas puestas de manifiesto inventadas en laboratorio, tienen la complicidad científica sin dudas, tanto en la acción psicológica como la tiene la economía y el desconche social. Aisladamente algunos investigadores denuncian la vergonzosa experiencia pero institucionalmente las Universidades en el campo psicológico, sociológico y económico no parecen molestarse por las heridas sociales, todo lo contrario, se manifiestan cuasi convertidas en escenarios económico-comerciales, comprometidas con mayor investigación para la manipulación humana. En estas cuestiones, ni gobierno, ni Iglesia, ni las casas de altos estudios (la ciencia) aportan ayuda alguna contra el arma psicológica perversa y dominante que acucian a las sociedades. Y es muy simple saber los motivos, unos y otros, en mayor o menor medida, utilizan las mismas “balas”.

Joseph Goebbels, a cargo del "Ministerio del Reich para la educación del pueblo y la propaganda", creado en 1933 fundamentó: - “Propaganda es un medio para un fin. Su propósito es llevar a la gente a una comprensión que les permitirá, voluntaria y sin resistencia interna, dedicarse ellos mismos a las tareas y objetivos de una dirección superior.” y “La propaganda es por lo tanto, una función necesaria del estado moderno. Sin ella es simplemente imposible, en este siglo de las masas, aspirar a grandes objetivos. (La propaganda) Se sitúa al comienzo de la actividad política práctica en cada aspecto de la vida pública. Es un prerrequisito importante y necesario”.

Y durante el régimen nazi la acción psicológica del gobierno con el pueblo alemán marcó el odio hacia los judíos, controló la totalidad de la vida ciudadana bajo la concepción derivada de la “Kulturkampf Bismarckiana”. Finalizada la guerra, el dogma Goebbelsiano hizo disparar las más severas críticas del mundo intelectual de occidente. No obstante, a partir de aquello, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, no sólo que disponen fuertes presupuestos al estudio e investigación de la acción psicológica de la propaganda y sus efectos, sino que como Goebbels, formarán los centros de aplicación y ejecución, y al contrario del nazi, no lo harán público. En la utilización y desarrollo del arma psicológica (secreta), muy pronto se suman la ex Unión Soviética, Israel y Francia. Y descaradamente, lo poco aceptable de la palabra “propaganda” se camufla con más floridas como “Servicio de Inteligencia” o “Ingeniería social” que también utiliza el Vaticano.

Lo insólito es que el MOSSAD, el servicio de inteligencia israelí es el más poderoso del mundo.

 Y volvemos a un hecho que ya hemos analizado…Lo que antes era moralmente malo y despreciable, ahora parece ser espectacularmente valorable y aceptable. Depende en este caso de que lado sale la flecha.

La desesperación de estos siniestros dominantes se centra ahora en el fenómeno de Internet, en las redes sociales, en la posibilidad que tiene el usuario de participar e informarse sobre cuestiones que jamás podrían enterarse a través de los medios de comunicación dirigidos, en la libertad de conocer. No es difícil prever que pronto, esta lucecita de emancipación social la apagarán de un gomerazo legal.

 

 

 

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XIII

En el crecimiento económico a través de la libre competencia y la división de trabajo aseguró Smith es donde se sustenta la clave del bienestar social. Así el padre de la ideología liberal, Adam Smith lo considera afirmando que “el hombre necesita casi constantemente la ayuda de sus semejantes, y es inútil pensar que lo atenderían solamente por benevolencia… No es la benevolencia del carnicero del panadero la que los lleva a procurarnos nuestra comida, sino el cuidado que prestan a sus intereses” “Dame lo que necesito y tendrás lo que deseas

El economista escocés era un moralista y desde su posición histórica vino a desguasar definitivamente el mercantilismo cruel y despiadado, una economía adecuada a la nobleza, a los más ricos en detrimento de un pueblo empobrecido y hambriento. Y en este caso advirtió que “ninguna sociedad puede ser próspera ni feliz si la mayor parte de sus miembros son pobres y miserables”

Modesta, pero honestamente Quesnay, Gournay, Dupont de Vemours, influenciaron al gobierno de la Francia de Luís XVI, con la corte en oro, para aplicar un sistema económico a fin que la miseria y el hambre de los desposeídos de aquella Europa no fuera tan insolente a la humanidad. En verdad, la epidemia de peste les estaba encima.

Pero fue en Manchester donde Smith se apresuraba a completar a Montheretien, diciendo junto a Say que “la economía política es la ciencia de los ricos”, que en su momento histórico, la definición no tuvo contratiempos ni posibilidad de crítica. Pero con el tiempo, la frase comenzó a formar herida en los defensores de los desposeídos y para que no doliera tanto, sus predecesores la disimularon con “es la ciencia de la riqueza”.

Lo cierto es que el aporte de la casa de Manchester con los principios del individualismo, vino a responder una necesidad tangible, formulando un nuevo sistema económico bien dotado, Pero el fenómeno de la Revolución Industrial y la aparición del proletariado y su precarización vino a desvirtuar los principios liberales.

Las escuelas liberales entonces no pudieron evitar esconder la miseria de la sociedad de aquellos tiempos y menos, claro; la condición de los obreros, mujeres, niños y ancianos detrás de la máquina “de Watt”.

Si no hubiera sido Proudhon, Engels o Marx, seguramente otros pensadores habrían trazado alternativas sociales equitativas y más humanas de aquel individualismo promotor del egoísmo, la codicia y la avaricia. Desde un principio ya Smith y David Ricardo reclamaban la mínima interferencia del Estado en la economía, pues una “mano invisible” conduciría a los individuos a que sigan su egoísmo particular.

La concepción liberal que promueve en la economía un “egoísmo inherente al ser humano” fue asimilada por Ayn Rand que defiende el egoísmo como esencia de un sentimiento noble y lo dibuja con un sentido feminista. “Juro, por mi vida y por mi amor por ella, que nunca viviré por el bien de otro hombre, ni pediré a otro hombre que viva por el mío”

Locke, en las postrimerías del mismo siglo XVII, se yergue como el precursor de la democracia constitucional y al que también hay que agradecer sus aportaciones en defensa de las libertades individuales y del estado de derecho, aunque defensor del sistema de Smith.

La Iglesia Católica que no había formulado crítica alguna contra el antiguo y brutal sistema mercantilista, puso al rojo vivo a sus portavoces encendiendo la maldición de la nueva práctica liberal. No obstante, los curas descubrieron vetas benevolentes en el sistema y tras la aparición del socialismo, una nueva visión diabólica los enmarañó y se volcaron definitivamente por el Capitalismo.

Juan Pablo II aprueba esta clase de sistema. El Papa dijo que "la moderna economía de empresa comporta aspectos positivos, cuya raíz es la libertad de la persona, que se expresa en el campo económico y en otros campos”.

Pero lo más sustancioso para la Iglesia en cuanto al sistema económico liberal es su coincidencia sobre la particularidad de la propiedad privada.

"Rerum novarum" "poseer bienes en privado es derecho natural del hombre". En "Mater et magistra" en la que Juan XXIII, declara que se trata de un principio enseñado y propugnado firmemente por sus predecesores, y afirma que "el derecho de propiedad privada, aun en lo tocante a bienes de producción, tiene un valor permanente, ya que es un derecho contenido en la misma naturaleza". En "Laborem Exercens" y la propia "Centesimus annus", Juan Pablo II recuerda que, desde la declaración contundente de León XIII, en contra del socialismo de su tiempo, "este derecho -a la propiedad privada es fundamental en toda persona para su autonomía y su desarrollo.

Sin embargo, la Iglesia dubitativa y suspicaz en cuanto a principios y realidades de evidencias fallidas del sistema, suele pronunciar desagrados y censura como tomando una neutralidad que nunca tuvo, pues abiertamente apuesta por el Capitalismo, donde asegura que descansan las esperanzas de mayor bienestar para los pueblos y sepulta y maldice todo intento de socialismo que aboga por la propiedad en común.

Ninguna de las Escuelas impregnadas de las ideas de Locke, Hume, Hegel, Santo Tomás, el mismísimo Smith o Marx lograron sin embargo, desprenderse de aquella cultura de los grandes mitos. Las intrigas de la guerra, las fortalezas, los reyes, el poder en las conquistas, los feudales, los adelantados, el reino y la propiedad de la tierra.

La base de confrontación entre los dos sistemas, no están básicamente en principios de igualdad, libertad o justicia, sino fundamentalmente en la propiedad privada.

Hegel y Engels deificaron al estado ideal y Marx lo reapuntó en una doctrina. Los bolcheviques la impusieron y se fundó el Estado que creció más que la sociedad, sobredimensionado y ampulosamente rico con pueblos miserablemente pobres e ignorantes.

La vida en el capitalismo no es mejor, la precarización laboral es manifiesta y la Banca es la sobredimensionada por encima del Estado.

Aunque es fácil advertir las buenas intenciones de unos y otros pensadores, unos vinieron a responder en principio a las necedades del poder burgués y los otros a la omisión del primero con el “proletariado”.

El fenómeno fue que ni los burgueses perdieron su posición y los proletarios rápidamente se convirtieron en burgueses.  Las argucias son distintas, otros tiempos, otras armas, pero el mundo no parece mejorar para los menos poseídos.

En esta globalización del mundo, algunos pensadores con sus doctrinas de economía política en plena ejecución, admiten por encima de esta cruenta realidad que la economía influye sobre la moral. Diagraman su dialéctica con razones de libertad, de igualdad, de justicia, pero no tienen en claro donde poner al hombre común.

El precio justo, aseguran, tomando el fenómeno de cambio es una actitud moral; y la moral de aquel que mejora la calidad de sus productos para competir. Como si nunca se hubieran releídos a ellos mismos al definir la economía, de donde podemos inducir que también tener más es moral y tener menos es inmoral.

No es una utopía que sobren los almacenes con alimentos mientras gran parte de la población sufre la hambruna obligados a la imposibilidad de accederlos.

La economía de investigación histórica, social de la escuela psicológica, matemáticas, individual, el hedonismo, la estadística, desde Le Play hasta Keynes y las encíclicas, forman un abanico de ideas humanas y religiosas a resolver el problema del hombre, pero sólo han resuelto problemas de una elite privilegiada como históricamente ha ocurrido.

El neoliberalismo se jacta de los éxitos contemporáneos en países poderosos. Y es cierto, pero ocultan hipócritamente como estos se aprovechan subyugando y explotando a los Estados más débiles y evitan divulgar las miserables condiciones de sus propios ciudadanos.

-“… No es menos cierto, sin embargo, que los términos el intercambio han venido siendo impuestos por los países más avanzados, quienes han estado comprando a menores precios –prácticamente fijados por ellos mismos- los productos primarios y vendiendo cada vez más caros sus artículos manufacturados. Además no parece dudoso que la protección, bajo la forma de subvenciones a la propia producción agropecuaria y aun a su exportación (otorgando a sus compradores amplias facilidades crediticias) por parte de los países altamente desarrollados, dificulta si no impide la concurrencia a los respectivos mercados de los países en desarrollo, productores de esos mismo bienes a costos más reducidos. Mientras los países desarrollados gozan de una creciente prosperidad económica, sucede lo contrario en los menos desarrollados…”- El presidente de Colombia en el año 1969, fundaba la queja latinoamericana dando el siguiente ejemplo. En 1954 con catorce sacos de café (a razón de 80 centavos de dólar la libra) se compraba un “jeep” en los Estado unidos con un costo de 1.364 dólares… Ahora –proseguía- son necesarios 43 sacos de café (el precio de este ha disminuido a 40 centavos) para adquirir el mismo “jeep”. Las cosas no han cambiado y el viejo episodio es aplicable hoy día.

La nueva tecnología cada vez más prescinde del hombre en el trabajo, y poco a poco las industrias con nuevas máquinas, prescinden de la mano de obra humana. El campo, la industria, la minería prescinden. Pero paralelamente deben ubicar sus productos en el hombre, donde la gran masa la componen hombres prescindidos. Para que este flujo de consumo no se agote, se han inventado en las economías liberales las llamadas “ayudas sociales” a los desposeídos, lo suficiente para ser pobres y desgraciados perennes.

Cuando Luís Baudin, propuso una economía de “elite”, no hizo más que proponer lo que ya había sido boca de su maestro.

Si por cualquier circunstancia se enrareciera el aire que obligase al hombre utilizar máscaras de oxígeno como único elemento de vida, el precio de bolsa del mercado de las industrias afines, se elevaría en forma escandalosa, pero el artilugio dejaría sin respirar a cientos de miles de desgraciados. Que no nos sorprenda esta circunstancia. Porque el mundo está lleno de acopiadores de alimentos mientras millones mueren de hambre. Y los Estados acopiadores más poderosos son los que irónicamente aplican esta suerte de liberalismo en la economía de mercado.

Tampoco pueden trazarse principios de economía sobre el desorden social, es cierto, hasta el más sincero y perfecto sistema sería un fracaso. Y puede decirse además, que habiendo orden social, las más intrascendentes teorías económicas pueden resultar exitosas.

Esa es la explicación porqué en algunas dictaduras los éxitos económicos del Estado fueron tan elocuentes. Pero tengamos en cuenta que las dictaduras no ofrecen garantías de libertad ni justicia y apelan a la fuerza y hasta la muerte para masificar un orden sostenido con la disciplina del terror. Generalmente producen unos pocos ricos y el resto en míseros necesitados.

El desorden, la confusión y la ignorancia son los elementos donde se apoyan estas democracias corruptas que no tienen reparo aceptar economías de moda, de mayor peso o copiar las que se antoja, porque no hay resultado positivo posible, sólo un péndulo que oscila entre más pobreza y nuevos políticos y empresarios asociados ricos.

La elección no es difícil; entre el status quo cultural social que ahora impera, tremendamente desgraciado e hipócrita o la dictadura que aunque quita libertades es factible de mejor calidad de vida siempre y cuando el líder lo disponga.

Muchos han pretendido y declaman sobre el orden y armonía social que viven los pueblos americanos y europeos “democráticos” y algunos asiáticos en la actualidad, con total desprecio a la suerte de millones de personas allí metidas, en un orden y armonía que no los contiene, por falta de seguridad jurídica, personal, seguridad de asistencia sanitaria, educativa, de desarrollo, trabajo y la vivienda, además del sistema de corrupción política adosado donde se prenden e instalan las grandes mafias para traficar con órganos, droga, armamentos, plasma y gente.

Así como las dictaduras se sostienen con el temor, estas democracias parecen sostenerse con la ignorancia, conteniendo las flaquezas de la gente. No puede haber orden ni armonía con la indignidad humana.

Esta carrera de clientelismo político no es más que el sistema imperante de estas democracias, que apelan al voto por engaño, por apariencias, por intereses partidarios y económicos que nada tienen que ver con el futuro de un país, ni con los valores, ni con la moral.

Un clientelismo que no se detiene en el gobernante que costea el dinero hacia los suyos de abajo, sino que a su vez éste depende de otro más poderoso que lo asiste y no importa provenga de un cartel de la droga, de otro país dominante o de una logia financiera. Sería infructuoso pues y nada honesto plantear hipótesis económicas sea la que fuere.

La industria política, la economía de mercado, la propiedad privada de la tierra, han servido para formar el monstruoso funcionario público, no como una responsabilidad civil a su cargo, sino como una salvación inmediata económica de los propios nominados.

Por otra parte, no dejemos pasar el hecho que boca afuera se proclama y difunde con gran clamor y desprecio con respecto a la explotación de los trabajadores esclavos en ciertos países donde utilizan niños. Y culo adentro, aquellas mercaderías que esos desgraciados producen aparecen “mágicamente” en las vitrinas de los países desarrollados y sumamente “liberales”. Así es el engaño, hipócrita y a todas voces en una economía global que ni siquiera ha tenido la delicadeza de considerar la dignidad del trabajador. La producción de mercadería a manos de empresarios piratas que esclavizan a sus trabajadores en puertos “lejanos” y corruptos, parecen depurarse en el momento que es introducida al mercado de otros países que dicen ser moralmente sanos. El vicio deplorable de aquellos paradójicamente es la virtud “desarrollista” de estos. Cabe apuntar las condiciones de los trabajadores citadinos y rurales inmigrantes mexicanos en el gran país del Norte, mientras el gobierno asegura que son ilegales, miles de trabajadores extranjeros se pasean por el territorio sin dificultad porque les garantiza su estancia la explotación en tareas de servicio o agrarias que sufren mediante el artilugio de terceros.

No sorprende pues que el Ejército norteamericano llame a sus filas a jóvenes latinos para poner como carne de cañón a cambio incongruentemente de “mejor calidad de vida”. Así es pues, el grito desgarrador y confuso de los nuevos patricidas.

El trabajador no existe en los coeficientes de la economía global y obviamente la elección y únicas opciones que tiene frente a un trabajo son las abiertas y legales a la vista de la precarización, sometido a ser despedido sin ninguna justificación o bien optar por el trabajo esclavo o sumergido o bien como única esperanza de vida integrarse a los ejércitos de la droga y la mafia.

Países del primer mundo violan las costas africanas con sus barcos pesqueros de alta tecnología extrayendo toneladas diarias de todo tipo de frutos de mar. Esta circunstancia ha diezmado las posibilidades de pesca rudimentaria local. Por ende algunos países se han quedado sin el mercado alimentario que los abastecía y que representaba el ochenta por ciento del consumo alimentario de la gente. Pues sin más alternativa, o se mueren literalmente de hambre o le tiran alguna migaja de pan mediante los sonados y despampanantes negocios de las “ayudas solidarias” o bien estas poblaciones sin opción acuden a la selva y al interior territorial para buscar su sustento. Parece paradójico que documentales científicas aporten luego el hecho sobre la tragedia y el peligro de extinción que sufren algunas especies en las llanuras y selvas africanas sin hacer mención al fenómeno que las provoca.

Si bien la sobredimensión del Estado Socialista llegó al ocaso tremendista que estableció el fin de la Unión Soviética, la sobredimensión del capitalismo financiero tendrá su ocaso con un ímpetu arrollador jamás experimentado en todo el planeta y lo insolente del caso es que los burgueses seguirán siendo burgueses y la Iglesia la misma.

Recientemente, ante las primera grietas del sistema capitalista, el principio de no intervención del Estado o bien “la mínima intervención del Estado en economía” ha dado un giro estrepitoso a ciento ochenta grados. Los Estados liberales recurren al erario público para “salvar” las cuentas rojas de las bancas privadas aun a sabiendas del vaciado corrupto de esas entidades y sin ningún remordimiento sobre el costo social a los trabajadores y menos poseídos del sistema. Incluso los estados están presionados a tomar créditos millonarios al Fondo Monetario Internacional quien luego dicta las pautas económicas del país en cuestión paralelamente a costa del sacrificio de los mismos desahuciados de siempre. No parece ser esto, el “bienestar social” que pensaba Smith en su trabajo. Este capitalismo tiene el perfil de Leviatán y para citar una frase bíblica. “Dios creo un Leviatán macho y una hembra, entonces mató a la hembra y la salvó para los honestos, ya que si los leviatanes llegaran a procrear, entonces el mundo no podría interponérseles."

 

 

 

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XIV

No hay Cristo, ni Mahoma, ni Confucio en las economías, ni en los gobiernos republicanos de estas repúblicas mal hechas, sólo corruptos en un sistema corrupto que obliga además corromperse para ser político, comerciante, productor o ser obsecuente y ladrón para mantener el nivel de elite.

No nos engañemos, un pueblo hambriento, ignorante y enfermo no tiene posibilidad de desarrollo, Sin hombres no hay economía, pero de igual forma, sin la justa razón ni justicia no hay economía; sólo saqueo, ladrones y “charcas” a conquistar.

Alegoría de la charca. -…Una ave vuelve de cacería desde la charca hasta su nido, con su buche henchido de pequeños pescaditos que luego regurgita en la boca de sus pichones… - Un acto que podemos relacionar como económico, si bien la economía de mercado es puramente acto humano.

Permítaseme esta licencia como preludio del razonamiento que desarrollaré más adelante -…El ave en cuestión, al otro, día, sale en busca de comida y al llegar la charca acostumbrada, la halla con un enorme cerco… Luego de varios esfuerzos fútiles, su naturaleza instintiva la conducen en búsqueda de otra charca… Pero esta, también se halla en las mismas condiciones que la anterior… Luego de trajinar todo el día, el ave vuelve a su nido sin haber podido alimentar a sus crías… Al siguiente día, repite la operación y visita además otras charcas alternativas con los mismos resultados…-

-…Finalmente al cabo de una semana, el ave sin más opción, abandona su nido y sus pichones fallecientes, partiendo con rumbo desconocido, tal vez el de su propia muerte…-

Dejemos a la imaginación continuar y: -…El ave hambrienta llega a un sitio donde igualmente han llegados aves en sus mismas condiciones, donde existe una inmensa charca con abundancia de peces… Por una razón inexplicable, la bandada comienza a utilizar su mente en la utilización de elementos para facilitar la tarea de pesca, hasta que surge un invento especial que le ahorra la necesidad de volar para obtener su presa…-

-…Luego las aves, construyen una coraza personal que cubre sus plumas y les permite eludir y defenderse de sus depredadores. Otras generaciones llegan, las nuevas han perdido sus plumas, sus alas y hasta aquella visión vigorosa que les permitía otear los peces para introducirse en picada al agua para sorprenderlos. Esta pérdida sin embargo, fue sustituida por la inteligencia y la tecnología que le permitió dominar el hábitat y le aseguró el sustento…-

-…Pasado un largo tiempo, esta nueva evolución del ave, al llegar a la charca habitual, son sorprendida por un enorme cerco, no obstante detrás de este, aparece un individuo de sus misma especie, que les dice: “he tomado posesión de este lugar de pesca por ordenamiento divino y como no puedo con tanta propiedad, he decidido darles una oportunidad de vida… Si cada uno de ustedes obtiene cien pescados diarios, yo les doy a cambio diez… Estoy convencido que ese es el precio justo, pues con ello podrán alimentar a sus familias…-

No lo he sorprendido con esta alegoría, porque usted habrá leído con detenimiento mis fundamentos y razones hasta aquí.

No podemos ignorar que la propiedad de la tierra se logró con pólvora y engaños. Los reyes podían apoderase hasta de bastos continentes con la aprobación divina mediante bula Papal.

Desde la Biblia, la mitología griega, hindú, las leyendas chinas, hasta la historia moderna, nos dan cuenta de los horrores de las guerras no sólo religiosas, sino de expansión territorial.

Algunos todavía creen que la monarquía fue aniquilada por los fervores independistas y que la democracia sepultó todo vestigio de ella. Sin embargo, aquel concepto de la nobleza no se perdió con el nuevo sistema y solapadamente se instituyó en los Estados con los mismos vicios de antaño. La Iglesia Católica conviviente de aquellos reinos, influyente en los formadores de la América incipiente, fue una de la más favorecida con la propiedad privada y acompañando a la nueva generación de burgueses terratenientes con nuevos artilugios se apoderaron de la tierra bajo la denominación de libertad y prosperidad camuflando los viejos feudos.

Desde los comienzos de la agricultura, cuando quizás aquella mujer en el lugar de campaña de su clan nómada, observó tal vez accidentalmente la germinación de una semilla comenzó a valorar la agricultura y finalmente el hombre se estableció. En el mito del trazado de Roma aparece la primera confrontación por la propiedad que tengamos noticia.

Por naturaleza el hombre encontró un amplio hábitat que le permitió deambular por las llanuras y las sierras en busca de su sustento. El artificio del agro cultivo vino después y luego la cerca para defender la cosecha de la usurpación animal hasta que esto animó para arrebatarla al criterio original y desplazarla como propiedad privada y reserva individual contra intrusos de la propia especie.

Esto va a cambiar un principio lógico y natural, aquel que corresponde al individuo en relación al esfuerzo de lo que produce por el otro criterio de propiedad de lo plantado, cosechado, fauna, minerales y flora, el fruto de la tierra al arbitrio y beneficio de los unos así provenga del esfuerzo de los otros.

La única frontera del hombre en los principios de su historia civilizada fue su cultura e idioma, que por cultura e idioma se trazaron los límites concretos de tal o cual poblado. El territorio era de potestad social donde el individuo era libre de buscar su sustento en esos límites.

No es llamativo, es significativo. Los derechos plenos de propiedad no son propios de la Edad Media (ni siquiera del Antiguo Régimen), El rey era el dueño de las tierras, hasta que la extensión de su patrimonio comenzó a aumentar de forma incontrolable y a partir del siglo XI comienzan a desarrollarse los señoríos o señores feudales e incluso los feudos eclesiásticos que poco a poco llegaron a dominar el territorio administrado bajo “absque tamen aliquius prestacione servicii o nulli servitio obnoxium”, una fórmula de juramento, fidelidad y homenaje al monarca.

Al caer las monarquías este aspecto de propiedad de la tierra quedó vacío, pero el feudalismo se reactivó apoyándose en corrientes liberales ideadas desde la roca anglicana que también necesitaba recuperar posesiones de antiguas colonias independizadas.

Tras la Revolución Francesa, muchos países europeos, restauraron las monarquías en el invento monarquías democráticas y aquellos herederos reclamaron luego sus derechos impresos en la economía de Smith donde resalta la propiedad privada. La Iglesia Católica fue la más favorecida, fundamentalmente en América latina con estas cuestiones que nada tienen que ver con la eucaristía, la fe o Dios. En cuanto a la Iglesia anglicana, tales argumentos pasaron a manos del Estado y por ende a manos de la monarquía, por cuanto, a cambio de un Papa, la monarquía inglesa es patrona y gobierno de su propia religión. De esta forma dejaron huellas en todas sus colonias independizadas o no.

Para tener una idea de la dimensión de la riqueza que proporcionó la propiedad privada, basta un repaso a la época de Enrique VIII en Inglaterra. Este monarca perverso, sanguinario y demente se enfrentó al poder Papal de Roma, se autoproclamó cabeza de la iglesia anglicana, nombró los nuevos obispos a antojo y fundamentalmente incorporó a la corona los diezmos y todos los bienes de la Iglesia de Roma en Inglaterra. Así se inicia la Iglesia anglicana, no menos terrible que la otra que comenzó con Constantino. La fortuna expropiada fue de tal magnitud que sacó al reino de una grave crisis económica a raíz de las guerras y mantenimiento de la corte. Y este capital, sólo representaba para el Vaticano una mínima parte de su gran fortuna inmobiliaria existente en toda Europa y América latina, actualmente de su propiedad que no sólo corresponde a lo clavado como iglesias, monasterios y catedrales, sino a grandes extensiones de tierra fértil, las mejores que en su momento supieron controlar con el imperio, los reinos y las conquistas.

La doctrina liberal, nacida de los pensadores ingleses va a remarcar con fuerza este criterio de propiedad privada y va a tener el apoyo incondicional y enfático de la Iglesia Católica obviamente, con tal suficiencia que impregnó a sus fieles seguidores legistas e intelectuales obsecuentes en el asunto con acervo en un “derecho natural” sin cuestionarse de qué derecho o naturaleza se trata.

No olvidemos por otra parte, que las colonias que fueron expoliadas, exprimidas, vaciadas, lisa y llanamente fueron abandonadas dejando a los pobladores a merced de la desgracia.

Ni el socialismo científico sobre la propiedad común y su hipótesis del Estatismo, ni el

Socialismo de Cátedra, que sólo admite corregir los abusos de la propiedad privada. Y lo que señala la Iglesia Católica a través de las Encíclicas: ”Rerum Novarum”, “Cuadragessimo Anno”, “Mater et Magistra” ni la emitida por Pablo VI “De populorum progessio”, ni el neoliberalismo han fijado principios de propiedad que no sean para los intereses de una minoría de elite o para un sobredimensionado Estado en detrimento del desarrollo de los habitantes naturales.

De estos parámetros podemos comprender el pronunciado acento, el odio, la persecución, el exterminio de seres humanos que registró y registra nuestra historia hasta hoy día vinculada a los intereses de sostener como principio la propiedad privada en oposición a aquellos que se inclinan por una ideología contraria.

 

 

 

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XV

Un lugar para vivir, un lugar para morir. Es inconcebible que los habitantes de una

Nación no tengan un lugar para vivir. Miles y millones de familias en esta parte del mundo no tienen un techo, un espacio donde formar un hogar. La propiedad de la vivienda familiar ha sido tratada como aquel derecho de propiedad privada de la tierra, con ciertos artilugios, es cierto, para esconder el escandaloso criterio que fácilmente se resbala que atenta contra la justicia, la igualdad, el derecho a la vida. La propiedad de la vivienda familiar es la única propiedad que podemos considerar privada que no sólo es admisible por razonamiento sino por verdadera naturaleza de sustancia natural.

No es posible andar llevando la casa a cuesta como un caracol, hasta las especies menos desarrolladas tienen su nido, su madriguera, su cubil o guarida.

El sentido de las repúblicas es la libertad, la igualdad, la justicia y la dignidad de las familias y por ende la dignidad humana. Es indigno no tener un lugar donde cobijar la familia.

La división de poderes en la república obedeció a evitar el abuso y la corrupción. Sin embargo, nuestras democracias no parecen evitar nada. Millones de personas en América latina ni siquiera tienen derecho a un entorno que los contenga, sin tierra para cultivar, cazar, pescar, sin posibilidades de trabajo; viviendo en ghettos, espacios reducidos que en muchos casos tampoco les pertenece, sin agua potable o energía eléctrica o combustible para cocinar o calentarse ¿qué pueden hacer para subsistir? El perro callejero, mejor dotado para sufrir los embates del invierno o tomar agua de charco o carne cruda, tiene más libertades que aquellos, pues cruza fronteras y se interna en distintos terrenos para buscar su alimento. El animal, al menos, no se lo juzga o castiga por invasión. Valga esta comparación, porque en estos países, la gente, no debería comer ratas ni gatos ni perros por estar condenados a la no pertenencia. Pero es tanta la presión de estos sistemas corruptos que las opciones son muy pocas y como perros, mucha gente además, busca su alimento en los residuos de otros. Los países de América latina, la mayoría de ellos, son ricas en recursos naturales y no lo ignoran sus gobernantes, aunque la mayoría de la población vive en condiciones paupérrimas.

La tierra no es privada, ni siquiera la tierra es de quien la produce, sino que la producción es de quien la produce con su esfuerzo, capital y riesgo y este debería ser el cambio radical. La tierra, los ríos, mares y montañas no son propiedad privada sino propiedad de la humanidad. Los territorios de la república no pueden ser cotos feudales. Aunque este concepto monárquico se filtró entre las ideas de igualdad, libertad y soberanía de los pueblos que inspiraron la Revolución Francesa con un buen disfraz ideológico. Con este sistema de la propiedad privada se siguen avasallando regiones, esquilmando culturas, desplazando poblaciones autóctonas a ghettos de miseria con beneficios a un capital por encima del interés de los pueblos.

El capital debe dedicarse a lo que debe dedicarse, a la inversión, producción o servicio. Que está claro que sin producción ni servicio no hay desarrollo posible. La tierra, los ríos, los mares y montañas no son en si mismo producto del intercambio económico o del invento inmobiliario. La “Forestal” en la Argentina es un ejemplo entre miles en América latina de esta infame potestad feudal. No se culpe pues, sólo a la economía de mercado la devastación y desertificación ocurrida en California, en el lago Aral, lo que está ocurriendo en la selva brasilera y en otros muchos países. Esto no es más que puro sustento de la propiedad privada abogada por los estados liberales u otros democráticos o no, que pierden de vista la tierra o la exponen en vidrieras para la venta al mejor postor. Y así, casi en forma directa, es que vendemos al mercado para que unos cuantos feudales se hagan cargo del futuro de la tierra y de la vida. Trujillo era dueño del setenta y cinco por ciento de la tierra en República Dominicana, y casi el ochenta de toda la industria. El estado dominicano, no era el sobredimensionado, el sobredimensionado era su “presidente”. Lo mismo ocurrió en Cuba con el parecido “reinado” de “Don Fulgencio”, que había convertido la isla en el prostíbulo más imponente del caribe y como casa propia de la mafia de los Estados Unidos. O acaso estas historias no hay que escribirlas con sinceridad.

Cuando el hombre primitivo abandonó su deambular nómada, fue el inicio que constituyó el origen de las naciones. El arraigo, fue el sentido de permanencia y este sentimiento es el que abrazó definitivamente a la composición social de los pueblos sobre un territorio. Si bien la primera germinación de una semilla haya sido el principio de quedarse en algún lugar, el amor a la tierra luego fue el que condimentó aun con más preeminencia que el fruto de lo que había al alcance de la mano o la seguridad que le ofrecía.

El arraigo pues, es a la región donde se ha nacido, y es más profundo el hecho de la casa donde se ha nacido y donde se vive; el hogar familiar. Es el sentimiento más fuerte, uno de los condimentos conducentes al amor a la Patria.

Hemos de ver el mundo, como millones de personas, se aprietan en los centros urbanos como única posibilidad de subsistencia, pero indigno a toda persona humana. El arraigo es horadado por la necesidad, mientras que los ghettos de miseria, aumentan día por día, hombres sin identidad, repúblicas con ciudadanos sin identidad.

El derecho a una vivienda digna es una utopía constitucional y las murallas de contención de la miseria ya no son suficientes. Los pobres son cada vez más pobres y más numerosos sin madriguera, nido o cubil que los contenga, mientras una elite minoritaria y corrupta, filisteos, parecen condenar con hipocresía lo que siempre promovieron y promueven.

El hábitat, es parte de nuestra naturaleza y vida: la tierra. Y si los prescindibles no son parte de esta economía, ni siquiera de su propio hogar y se los acorrala en ghettos, no son parte de nada. ¿Acaso alguien ignora la cantidad de viviendas vacías que se ofrecen en venta o alquiler ante la demanda de cientos de miles de ciudadanos desahuciados en nuestras repúblicas o monarquías democráticas?

La Tierra ni siquiera es propiedad humana para trozarse a antojo, y si bien los Estados han trazado fronteras, no pueden ellos alterar la naturaleza al capricho ocurrente ni al egoísmo abierto individual que proclamaba Smith en aquel tiempo

La vivienda familiar ni puede estar sujeta a hipotecas, avales o negocios financieros, economía de mercado, embargos o tributos imponibles. Esta propiedad no puede ser enajenada ni por el Estado ni por terceros, ni por hipotecas ni por avales. La vivienda familiar es “sagrada” como lo es un templo, una iglesia si vale alguna relación. La vivienda familiar es un derecho natural.

Esto no impide que los capitales privados tengan acceso al coto de construcción de hoteles y hospedajes, oficinas, sanatorios o que núcleos familiares puedan construir solares o casas de veraneo o según su bolsillo, un palacete como hogar familiar. Entiéndase que la tierra es propiedad del Estado quien conviene contratos de arrendamiento o permisos de construcción para explotar un negocio o esparcimiento particular o vivienda familiar especial, explotación minera, forestal, agropecuaria, ganadera, etc. por tiempo determinado. En todos los casos, lo plantado, es propiedad del Estado con exclusión de la vivienda familiar.

Con estas normas específicas y ligeras sobre la propiedad, casas de familia y propiedad de la República, se disuelve la Propiedad Privada y se ejerce la verdadera soberanía del territorio, se entrega a hecho a las familias un derecho constitucional insoslayable de las repúblicas, el derecho a la vivienda, descuidado y convertido en negocio inmobiliario en acciones especulativas de bolsa y mercado por sobre el padecimiento de la gente y su sentimiento de arraigo y su derecho al techo.

De esta forma la propiedad casa de familia, impide que las corporaciones económicas y financieras puedan meter las “manos” fundamentalmente en el área inmobiliaria para dedicarse a lo que siempre debieron dedicarse, a la prestación de una explotación temporal de un inmueble construido o a construir en lotes del Estado, de tierras a producir, de industrias o comercios con inversiones genuinas y trabajo y les cabe aquel aspecto en el que reparó Smith en su teoría económica liberal en cuanto a la libre competencia, el egoísmo o la codicia como ejes para el desarrollo económico y social con prescripciones claras de la conservación del medio ambiente. Precisamente la conservación del medio ambiente es en si misma economía pura. La tierra no es para comérsela como estas “economías” se la están comiendo, consumiendo, deteriorando, extirpando y acabando.

Al desaparecer la propiedad privada, los zánganos herederos, que en muchos casos ni siquiera conocen la tierra que dicen propia, pero reciben las utilidades a la manera de la vieja doctrina monárquica, deberán buscar otro recurso para llevar sus vidas adelante.

Hasta los cementerios humanos resultan un sucio comercio, donde los restos de algunos van a mausoleos lujosos y costosos, mientras otros cientos de miles de deudos no tienen el derecho de un lugar para homenajear a sus queridos, más que fosas comunes.

Tampoco pasa desapercibida las grandes concentraciones y acopio de alimentos o cosechas record para la exportación y negocio de comercialización de un circuito de intermediarios, cuando una mayoría silenciosa no tiene un gramo de aquello para alimentarse como la alegoría de la charca.

Una de las citas más terribles que resume la acción de esta globalización fue la del clérigo Thomas Robert Malthus - “Un hombre que nace en un mundo ya ocupado, si sus padres no pueden alimentarlo y si la sociedad no necesita su trabajo, no tiene ningún derecho a reclamar ni la más pequeña porción de alimento (de hecho, ese hombre sobra). En el gran banquete de la Naturaleza no se le ha reservado ningún cubierto. La naturaleza le ordena irse y no tarda mucho en cumplir su amenaza”.

La emigración en general, no es una cuestión que emerge de la voluntad individual, sino de la necesidad y la desesperación. Convertido en emigrante proveniente de la necesidad y la desesperación el hombre pierde todos sus derechos ciudadanos y es lisa y llanamente un esclavo no contenido en los principios de igualdad y justicia. Al contrario de lo que proclama Malthus (hombre de fe), aquel desgraciado sufriente sólo reclama una porción de alimento en el mundo ocupado.

Las grandes distancias, las dificultades navales de la vieja época, la muralla china, dejaron a aquellas regiones y aquellos pueblos, fuera de la civilización occidental, que es la que justificaban los europeos para salvar a la barbarie. Todo lo demás, en aquel mundo, fue conquistado y occidentalizado, con cultura y moral religiosa romana cristiana con el acento sobre principios universales verdaderos y únicos. Pero he aquí, que en oriente, sin tener la más mínima conexión, de igual forma o mejor forma existían principios ancestrales tanto o más significativos que el occidente que presumía y presume bajo la tutelar vaticana ser los patrones de la ética y la moral humana.

La historia que hemos escrito hasta hoy, nos enseña que al mundo ocupado hay que ocuparlo desplazando a los ocupadores con armas y el saqueo. Desde los principios de la historia humana estas cuestiones fueron una constante. ¿Es esto parte de la razón social humana de hoy?.

El oro y la plata “extraído” de “las Américas”, legitimado por el Papa a los reyes de España y Portugal y a su propia dote no pueden quedar sepultados. Aquella civilización europea que precisa e hipócritamente promulgaba los derechos divinos del hombre por los camino de la razón ungida por Dios, es la misma que sustituyó a la civilizaciones americanas a mediados del primer milenio de la era cristiana.

Los mayas, los aztecas, los incas, después de años de represión militar, política y religiosa, fueron alejados del conocimiento de 3.000 años de su propio y rico patrimonio cultural. Y son ahora, no sólo los desposeídos de su identidad y raíces, sino que son los empobrecidos, lo sometidos y carentes de dignidad y propiedad.

La colonización de América vino a destruir las culturas americanas a cambio de aquella cultura europea que pretendía ser la más civilizada y moralina. Y mientras Inglaterra, España incluyendo el Vaticano llenaban sus arcas de oro y plata, las almas mayas, aztecas e incas cercadas y empujadas sucumbieron a un destino de miseria.

Aquella ocupación fue refrendada por otro principio moderno inventado, la propiedad privada para que no afectara tanto el origen de la ocupación y para legitimar un derecho insólito.

Si bien el pueblo judío junto con toda la humanidad lloró y llora los padecimientos de las torturas que padecieron millones durante la segunda guerra mundial, es cosa insignificante comparado con lo ocurrido con las torturas que padecieron los pueblos americanos. 1.500 años de sometimiento y denigración, aún continúa. América llora sin llorar y nadie se adhiere a este sufrimiento.

No puede nadie asignarse la virtud de hallar virtud, cuando esconde la miseria, el hambre, las persecuciones, la violencia e incluso el sufrimiento de su propio pueblo o ejercida contra otro. Tenía razón Hobbes, el diablo no es celestial.

No hay camino a la paz, no hay camino a la libertad, no hay camino a la virtud. La paz, la libertad, la virtud, la dignidad humana sin santos ni vicarios son el camino.

Recién a mediados del siglo pasado con la nueva tecnología naval, los países comenzaron a expoliar los océanos y hemos de ver que en este espacio no existen principios de Propiedad Privada a la que según Juan Pablo II “procede de un derecho natural”.

Aunque aun se discute el área correspondiente a las aguas territoriales que obviamente pertenecerían a los Estados. Nadie hasta el momento, fuera del área costera de cada país correspondiente a la plataforma continental, ha clavado la bandera de pertenencia de una posesión privada del Océano y obviamente la conquista aun no ha comenzado. El resto del mar ha quedado a merced de las grandes industrias pesqueras y petroleras provenientes de grandes países desarrollados, muchos de ellos empapados de economía liberal y el espectáculo es aterrador con la contaminación y el peligro de extinción de especies marinas. Por otra parte, nadie se interesa por el desierto del Sahara, ni siquiera en las condiciones que ahora vive el pueblo Saharaui y no es ridículo asegurar que si allí se descubriera petróleo o zona de aprovechamiento del calor y luz solar como energía o quizás una mina de diamantes, rápidamente aparecerían los defensores de alguna paz, alguna libertad, alguna democracia, algún derecho natural o con la monta de la economía liberal para invadir en defensa de algunas de esas cosas y se hagan repartos de propiedad para los “emancipadores” por principios inventados según convenga. Resumiendo, la economía liberal con su atuendo feudal de propiedad privada es devastadora e inmoral.

La vivienda familiar es patrimonio familiar y patrimonio de la humanidad. La tierra es patrimonio de la humanidad. Lo que se degenera en una región tiene consecuencia degenerativa en todas las regiones. La tierra es el hábitat de todos. Si bien la condición razonable han trazado las fronteras entre los pueblos, es inadmisible que estos se auto dividan en cotos feudales de propiedad privada para que la explotación de los recursos naturales le pertenezcan al señorío de una elite minoritaria.

 

 

 

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XVI

Tomás Hobbes fue quizás el primero en definir el Estado como un contrato entre individuos. Y acerca del origen de las sociedades motivó a éste y a Juan Jacobo Rousseau a reaccionar con argumentos contractualistas enfrentando a una teoría evolucionista. Mientras la Iglesia, anteponía tenazmente que la formación de la sociedad aparece en los principios con Adán y Eva. Los dioses y demonios con siglos de insertación social no dejaron de alentar e impregnar los poros del pensamiento aun los más libertinos sobre la república.

Berkeley y D´Alambert se situaron en los dos extremos aunque la imagen no sea perfecta y Marx que supone la anulación total del alma y levanta la bandera del materialismo curiosamente lo desarrolla bajo estructuras milenaristas.

Keyserling, supuso por otro lado que sus antecesores habían dejado el alma al margen del progreso y Kayes llegó a decir que bajo la influencia destructiva del espíritu llegará a su ocaso, en un día no lejano, la vida terrenal, oponiéndole en su esencia el alma.

Esta pugna por reprimir la rebeldía de la materia y subordinarla al espíritu o la inversa, fue planteada desde los albores de la civilización. Un forcejeo permanente entre lo material y lo espiritual. Heidegger y aun con Kierdegaard observamos un cierto esfuerzo por retomar la vía de la vieja comunión.

Dioses y demonios no han dejado de asistirnos, materia y espíritu, blanco y negro esotérico en la historia del pensamiento humano. Hasta que punto estas incidencias han operado sobre nuestro linaje cultivado por miles de años.

Maquievelo orientó la vida al imperativo de las necesidades del mundo por sobre otra ley, principio o valor y “El príncipe” es el de las reglas viciosas que sigue siendo lectura asidua porque desmantela el velo de la realidad que no ha dejado de asistirnos.

Era costumbre antigua en la mayor parte de las polis griegas confiar a extranjeros la institución de las leyes para evitar que las pasiones internas, los intereses egoístas y partidarios no incidieran sobre el bien común. Hasta la guardia vaticana utilizó y utiliza milicias extranjeras bajo cargo de la seguridad y el servicio secreto.

Este espíritu de desconfianza dio nacimiento a la división de poderes: “Quien manda en los hombres no debe citar las leyes y el que dicta las leyes no debe mandar a los hombres; de otro modo, estas leyes, vehículo de sus pasiones, no harían, con frecuencia, sino perpetuar sus injusticias, y nunca podría evitar que miras particulares alterasen la santidad de su obra”… “Roma, en su época más gloriosa, vio renacer en su seno todos los crímenes de la tiranía, y estuvo a punto de perecer por haber reunido bajo las mismas cabezas, la autoridad legislativa y el poder soberano…”

Tales preocupaciones no quedaron vacías. Los iunaturalistas Grocio, Pufendorf y Locke escogieron el magnífico estudio de Robert Dérathé y en el “Ensayo sobre el Gobierno Civil”, Locke atribuye la soberanía al pueblo a través de representantes, trazando principios de delegación, mientras que Rousseau se opone desprender este privilegio al pueblo. Robespierre fiel al ideal rusoniano terminó traicionando el modelo ante la imposibilidad de aplicación. Y finalmente las sociedades modernas democráticas, herederas de aquel legado del siglo XVII, aplicaron el sistema incompleto.

Hemos de ver que esta idea no mejoró sustancialmente el orden social antiguo, no trajo la igualdad ni la paz ni la justicia ni la felicidad esperada, al menos para los desposeídos. Robespierre mismo insiste que hay que recurrir a la violencia para conseguir transformar a hombres insolidarios, egoístas e independientes en un cuerpo colectivo que persiga el bien común. Es decir que el mismo sistema se convertía en una mera imposición, como el exabrupto “…con el sistema o mutilado…” El diablo metido también se introdujo en el espectro de las ideas.

Nuestras sociedades están pervertidas. No parecen un mundo hecho para los más capaces sino para los más rapaces.

Dijo Woodrow Wilson –“…Cuando algo está pervertido, lo mejor que se puede hacer es no ocultarlo, sino mostrarlo para que la gente pueda ver la distorsión y entonces o bien se lo endereza, o bien se lo elimina…”- Pues nada se ha enderezado o eliminado en este mundo donde ya poco puede ocultarse.

La extensión del sufragio supuso, siguiendo la idea de Locke y como consecuencia del régimen democrático, delegar las decisiones del pueblo a través de representantes. La expansión territorial y la demografía en constante aumento dificultó el conocimiento directo de la gente con su eventual candidato y más adelante los candidatos se congregaron en partidos políticos organizados que aparecen a mediados del siglo XIX teniendo como antecedentes facciones que se disputaban el poder como los Tories (conservadores) y los Whigs (liberales) en Inglaterra nacidos dentro del seno del Parlamento. El enfrentamiento de estas dos asociaciones sin embargo, tenía una connotación negativa en cuanto a los intereses públicos persiguiendo fundamentalmente intereses particulares, partidarios y egoístas. El egoísmo, una condición humana que Smith ya la había trazado en su teoría económica como motivación para el emprendimiento y la competencia. Pero en este caso, como es obvio, la cuestión era el interés público.

Sea como fuere, el comienzo de los partidos políticos pasan al escenario orgánico de las democracias como única posibilidad de ejecución.

Aristóteles antes del siglo V antes de Cristo, definió al ser humano como “un animal político” y su obra “Política” es material indispensable para el estudio de la Ciencias Políticas que más tarde se iba a desarrollar. Lo que queda claro es que la política es la actividad humana que tiene como objetivo gobernar o dirigir la acción del Estado o del bien público. Es decir, el ejercicio del poder.

Esta perspectiva con el transcurso del tiempo y la aplicación del sistema de partidos políticos, pondrá a muchos sociólogos nerviosos y desencantados ante el dudoso zarandeo de estas agrupaciones entre corrupción, intereses particulares que hacían tambalear los principios republicanos. Carl Schmit indica que la política es como un juego o dialéctica amigo-enemigo que tiene en la guerra su máxima expresión. Para Max Weber la política está estrechamente vinculada en función del poder. Maurice Duverger fue categórico cuando apuntó que la política es como una lucha o combate de individuos y grupos para conquistar el poder que los vencedores usarían en su provecho.

Más allá de considerar las posiciones del pensamiento ya filosófico o sociológico en el mundo de las ideas, se palpa en lo tangible, hasta el hombre común explora en las contingencias de su mundo concreto que las actuaciones de los partidos políticos no ha prevalecido aquel objetivo que se proclama sobre el provecho del bien común. La corrupción parece ser la mejor representación, el engaño, las apariencias, los privilegios, el abuso y fundamentalmente el manejo a antojo de las decisiones ajenas

Para nosotros es incompatible la ingerencia de partidos políticos en la república, ni más ni menos ético, por cuanto nuestra idea de poder individual o poder colectivo partidista no existe dentro de una organización democrática. El poder es soberano y las decisiones de Estado emanan directamente del soberano a través de la Constitución. Es en la Constitución, además de los principios y funcionamiento orgánico del Estado obviamente, donde deben volcarse las políticas programáticas.

De igual forma no tiene cabida el antiguo poder legislativo integrado por los partidarios políticos de las distintas fracciones que componen la mayoría y las minorías. Imposible y escandalosa institución que si bien se origina en el sufragio, es donde los particulares electos, una vez pasada esa etapa sin más aportación que sus propios intereses (buenos o malos, partidarios o personales o sociales, presionados o no presionados por fuerzas externas o internas) deciden sobre el destino social dejando grandes dudas y abriendo una gran brecha en cuanto a coincidencia con la decisión popular o ciudadana. Pero más lejos de estas simples connotaciones no positivas, este reducto ha servido para alojar sucios negocios, cambios de favores, arreglos partidarios, vagancia, pronunciaciones auto privilegiadas e inmunidades y un circuito cuasi perenne de las mismas personas encumbradas de cada fracción reubicándose en cargos del poder público o ejecutivos de alto rango en empresas privadas o terratenientes forestales aun cuando el voto haya sido adverso, dejando en claro la sospecha de componendas asociadas de la vida privada.

El proyecto de país, el proyecto político, el proyecto económico, cultural, educativo, de salud y trabajo debe estar inserto en la Constitución, no en los escaparates de bandos tras la oportunidad de atrapar votos de los ideales políticos o económicos que siempre quedan en el cofre de las promesas incumplidas.

No se incomode el lector ante esta conclusión, no se trata de una anarquía (en su definición literal) sino de presentar un estado en pleno funcionamiento de la República que no traicione los principios de una verdadera democracia. El pueblo no gobierna a través de ningún representante. El pueblo gobierna a través de su voto directo en las decisiones, en los servicios, en el orden, en el reparto y en la ley.

Nuestros sistemas legales, no caben actualmente ni en el entendimiento ni en la razón, desencajados totalmente del desarrollo del pensamiento y las nuevas ideas de mejores principios.

Las oportunidades de progreso material y uso tecnológico se han desarrollado tan rápidamente que el potencial moral humano quedó a la zaga, divagando sobre cuestiones del pasado, reducido a un montón de escombros entre miles de volúmenes de derechos y prescripciones que es difícil descubrir lo bueno y lo malo en tanta maraña de ideas confundidas entre promiscuidad y valores celestiales tejida durante siglos.

Ariosto, exponía en “Orlando Furioso” –“…de citaciones plenas y de edictos, de exhortos y poderes tenía llenas manos y seno, amén de un gran legajo de sumarios, de glosas y consultas, con que los pocos bienes de los pobres ya nunca en la ciudad están seguros. Tenía detrás, delante y ambos lados notarios, curadores y abogados… Los que retornaban del “Nuevo Mundo” en la América conquistada, atestiguaban que aquellas naciones, sin magistrados y sin ley, vivían más lícita y ordenadamente que las naciones europeas, que paradójicamente, tenían más funcionarios que hombres no funcionarios y más leyes que acciones…”

No extraña en los actuales sistemas que les quepa lo que decían los escépticos: -“Existe un derecho civil, no un derecho natural: pues si lo hubiese, las mismas cosas serían justas e injustas para todos, como cálidas o frías, amargas o dulces… Pero si quisiese describir las especies de derecho, instituciones, costumbres, mostraría que no sólo son diversos entre tantas gentes, sino en la misma ciudad, también en ésta, mil veces cambiados… Y si es propio del hombre justo y probo obedecer las leyes, yo pregunto, ¿a cuáles?. ¿Cualesquiera que sean?. Pero la virtud no admite inconstancia, ni la naturaleza tolera variedad, y las leyes están caracterizadas por la pena, no por nuestra justicia; luego, no existe derecho natural ni, por eso, justo por naturaleza… ¿Por qué en efecto, para todos los puestos están fundados diversos y varios derechos, sino porque cada uno sancionó para si el que creyó útil para sus cosas? Y en qué medida se halla alejada la utilidad de la justicia, no lo enseña el mismo pueblo romano que… deseando siempre lo ajeno y arrebatando su posesión, se apoderó de todo el mundo… Si quisiésemos ser justos, es decir, restituir lo ajeno, deberíamos volver a nuestra casa y permanecer en la pobreza y la miseria… Y un hombre bueno, si posee un siervo que huye una casa insalubre y pestoliente… y los pone en venta, ¿confesará o burlará el comprador que le vende un siervo que le huye de casa pestilencial? Si confesara, sería juzgado bueno porque no engaña, pero tonto…, si ocultara, sabio…, pero malvado… ¿Y qué hará el justo, si se produce un naufragio y otro más débil que él se ha aferrado a una tabla? ¿No lo arrojará de la tabla para aferrarse él y salvarse, especialmente si no se encuentra ningún testigo en el medio del mar? Si es sabio lo hará, pues no haciéndolo así tiene que morir, si prefiere morir en lugar de alzar la mano sobre otro, ciertamente justo, pero necio… Por lo tanto, diferenciada la justicia en dos partes, una civil y la otra natural, (Carneades) derriba a entreambos, porque la civil es ciertamente sabiduría pero no justicia; en cambio, la natural es ciertamente justicia, pero no sabiduría…”

Rousseau apuntaba en El Contrato Social que -“… mil naciones han resplandecido sobre la tierra que nunca hubiesen podido tolerar buenas leyes, sólo habría sido por breve tiempo. Los pueblos, como los hombres sólo son dóciles en su juventud, se hacen incorregibles al envejecer, una vez que las costumbres están establecidas y los prejuicios arraigados, es empresa peligrosa y vana querer reformarlos: el pueblo no puede consentir que se toque a sus males para destruirlos, al igual que esos enfermos estúpidos y sin valor que tiemblan a la vista del médico…”- -“… Todo hombre nacido en esclavitud nace para la esclavitud. Los esclavos pierden todo con sus cadenas, hasta el deseo de romperlas, aman su servidumbre al igual que los compañeros de Ulises amaban su embrutecimiento…”- A estas palabras de Aristóteles, le continuamos lo dicho por Rousseau –“…Si hay, pues, esclavos por naturaleza es porque ha habido esclavos contra naturaleza. La fuerza ha creado a los primeros esclavos, su cobardía los ha perpetuado…”-

 

 

 

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XVII

¿Qué es lo que nos corresponde por naturaleza? Debemos volver sobre nosotros mismos en la necesidad de proporcionar una visión más acabada del ser humano como tal. Una visión no atrapada en paraísos y virtuosismos esotéricos. Una visión que nos permita visualizar un futuro cívico de armonía con mejores condiciones para ser dignos de ser lo que somos.

-… Cuál es el nombre de aquello que para nosotros transmigra por la sangre…”-. Pitágoras aseguraba que las almas en la metempsicosis, por la que un león fue una mula, o un sabio una serpiente, transmigraba por la sangre. Millones de personas creyeron y siguen creyendo en la reencarnación a través de su fe religiosa. La pregunta siguiente es, porqué somos lo que somos, de dónde provenimos. Y la respuesta inmediata es, de nuestros padres y ellos de los suyos y aquellos de los otros y formaríamos una larga cadena de herencia que nos transportaría al homos sapiens. A la vez, de igual forma trazando el mismo esquema al homo sapiens y siguiendo hasta el final tendríamos un mapa que exponiéndolo en el mapa evolutivo llegaríamos al principio de la vida, a la de una simple partícula viva.

Queda claro que transmitimos heredad como toda criatura viva transmite. En nuestro ADN están fijados los datos de nuestros ancestros desde el principio de la vida, nuestros hijos recibirán el nuestro y así hasta el fin de la humanidad que es como una “reencarnación constante”

Si bien es cierto cada sujeto vivo se hace a si mismo, es indudable que se hace por lo que es y llega a ser lo que el potencial heredado permite llegar a ser.

Somos lo que somos haciéndonos y no dejamos de ser lo que fueron nuestros antepasados; nuestros hijos no dejarán de ser lo que fuimos nosotros. Somos por herencia, nos hacemos por experiencia y transmigramos herencia y experiencia.

Decían en el pasado, no solamente el vulgo sino encumbrados pensadores, que de padres alcohólicos, drogadictos, viciosos, promiscuos, heredaban sus hijos ese inri potencial e incluso sostenían que por eso la “justicia” divina castiga en los hijos la falta de los padres ya que el contagio de los vicios paternos se imprime de algún modo en el alma de sus hijos. Hasta se promulgaba que la pobreza heredaba pobreza y así estaba escrito. Y la manzana del paraíso es para los cristianos el “inri” de su pecado eterno.

La naturaleza de la evolución, tras aquella circunstancia de actuar por elección, ha proporcionado al ser humano un potencial cada vez más sofisticado: su mente. A mayores operaciones mentales, la naturaleza adecuó y proporcionó poco a poco mejoras estructurales para estas actividades. El hombre evolucionó entonces como un ser por excelencia mental, sin que por ello, se haya desglosado de los dictados instintivos por cierto.

Ese potencial mental se ha forjado generación en generación. No fue una acción espontánea y obviamente cada generación proporciona un poco más o un poco menos al crecimiento o desvanecimiento de las capacidades futuras.

La naturaleza proporciona complejas “técnicas orgánicas” para enfrentar a un medio imperceptiblemente cambiante. Los estudios con los astronautas, a pesar de su entrenamiento y condicionamiento físico, nos dan cuenta de la rapidez del deterioro orgánico que provoca la falta de gravedad. Las especies se extinguen si las dificultades ambientales sufren cambios abruptos, las modificaciones imperceptibles del entorno en cambio son captadas por cada generación y provocan cambios igualmente imperceptibles en la herencia, tanto físico como mental.

Para el ser humano no sólo el ambiente sacude nuestra evolución. El aluvión tecnológico también nos ha transformado y algunos artificios son como parte de nuestra “carne”, algunos alimentos deben ser elaborados para su consumo y para pobladores citadinos, al contrario de poblaciones indígenas, el agua debe ser tratada.

En nuestro bagaje hereditario viene incluida ciertas capacidades que quizás no hayan tenido nuestros abuelos y que incluso hoy día nos diferencian de otras etnias de otras regiones del mundo.

Esta mochila frágil versátil de heredad, fundamentalmente en el ser humano que ha recibido una estructura cerebral significativa para la elaboración mental, debe reavivarse en cada generación.

Las experiencias personales son las que perfilan la personalidad y las que engrosan el vademécum hereditario futuro. De allí que la disfunción de la actividad mental en grupos humanos puede devolver al mundo futuro una generación de brutos propicios para volverlos a la cadena alimentaria.

De allí surge que cada ser humano tiene, más allá de su yo, el peso de los ellos de la humanidad futura. El último, sintetiza la evolución desde el principio de la vida, la constitución de su rama genealógica y de su especie.

De tales cuales podríamos inferir varios principios y explota ostensiblemente el hecho que la educación y el conocimiento es un deber individual más que un derecho.

No es extraño que muchos hábitos y modismos se repitan de padres a hijos, que más allá del sentido emulativo, podrían indicarnos además, que también transmitimos parte de la personalidad.

Algunas personas incluso, pueden hablar espontáneamente un idioma extraño o consignar una teoría tecnológica que ni siquiera tienen asimilada por vista o experiencia, que permite inducir además o interrogarnos al menos si una porción del conocimiento adquirido subjetivamente, puede asimismo transmitirse en los genes. Hablar con nuestros antepasados entonces, no debería resultar nada extraño para nosotros.

Sin dudas, estas fundamentaciones, aunque no hemos perdido la raíz del principio de la vida, nos proporciona una visión del ser humano más completa, pues nos indica la necesidad de trascender en la herencia, tanto por cuerpo como por mente. Venimos desde la humanidad hecha de sabiduría y así debemos hacernos con humanidad y construir la humanidad futura.

El hombre no sólo se enfrenta a un medio de variaciones lentas y seglares, como el clima, rayos cósmicos, presión atmosférica, filtros estelares. Efectos que no han sufrido variaciones sustanciales en cientos de miles de años. Se enfrenta así todos los días, a un entorno con circunstancias similares a las vividas por sus antepasados. Sin sorpresas ni sobresaltos nos toca “vivir” lo que ya se ha “vivido”.

Y este cuerpo físico químico de la vida viene provisto de un equipo de inmunidades a los efectos del mundo externo que ya “conoce”. –“… cada paciente lleva un médico propio en su interior…”- advertía Albert Schweitzer. Aunque el calentamiento global, el cambio climático, la desertificación están horadando nuestro sistema inmunológico y ya han provocado la desaparición de algunas especies que las economías y el sistema ideológico religioso vigente con la globalización parecen ignorar.

Si bien nuestro cuerpo “conoce” el entorno, nuestra mente exige conocer.

En cuanto a conductas, el recién nacido trae todo un bagaje de información hereditaria, referido a aquellas circunstancias de insumo físico químico y otras, que le dictan el acto a seguir frente a los hechos que se presentan, experimentado en algún punto de la evolución por la especie. La automaticidad de esas conductas, son ejemplos de reconocimiento instintivo heredado.

-“El fuerte crea fuertes”- decía Horacio, en tanto Lucrecio se preguntaba –“… ¿porqué el león transmite a su raza su fiera violencia?, ¿porqué transmite el raposo su astucia y el ciervo su huida y su pavor?, ¿porqué, a no ser cierto que el alma tiene su semilla y que sus elementos crecen a la par de los del cuerpo?, si el alma penetra en el cuerpo al nacer ¿cómo no recordamos nuestras acciones pasadas y cómo no tenemos vestigios de lo pretérito…?

Cuando se produce el desarrollo de la conciencia, se pone en marcha otro aditivo de la automaticidad que también es un signo de reconocimiento. Nadie podría responder con exactitud ni siquiera recordar algunas conductas efectuadas en el día., porque la cotidianeidad de las circunstancias le ha hecho responder a algunos de los hechos que se le presentan, similares a otros vividos subjetivamente, con respuestas sincronizadas y mecánicas. Los reflejos al conducir un automóvil mientras pensamos en otra cosa o charlamos con el acompañante, nos permiten ahorrar actividad mental. A lo conocido el cuerpo responde con inmediatez y la mayoría de las veces sin razonamiento ni conciencia. Es una conducta que se instala para repetirla mecánicamente a un efecto que ya se ha vivido en forma reiterada que proviene de nuestra experiencia subjetiva y se adosa a la heredada insertándose en nuestros genes.

Especies animales o insectívoras que son perseguidas con plaguicidas fatales generan anticuerpos en sus sistemas contra esas contingencias e incorporan a la información genética que transmigra en las siguientes generaciones. Lo que implica que aun en variaciones extremas, en algunos casos, la evolución para la adecuación a la vida es cuasi espontánea.

En cuanto al entorno natural, tengamos en cuenta que, lo desconocido, lo extraordinario o lo nuevo, exige esfuerzos físicos o mentales superlativos y algunos producen trastornos que pueden provocar la muerte. Animales salvajes puestos en cautiverio, el cambio del hábitat o el cambio de una dieta alimentaria entre cientos de circunstancias diferentes que se producen sorpresivamente provocan ánimos disímiles y caóticos.

En el siglo pasado, cuando la radio estaba en sus comienzos, la transmisión de una obra sobre extraterrestres (La invasión de Marte), provocó el caos durante días en Nueva York producto de la incertidumbre. Es que el hombre además de su entorno natural enfrenta también a su propio medio tecnológico; las ciencias, la cultura, las creencias con iguales efectos de la naturaleza.

Es propio admitir que las prendas de abrigo es la piel con que necesitamos cubrirnos. Nuestro organismo está condicionado para beber aguas específicamente tratadas, alimentos cocinados y otras. A diferencia de los fenómenos naturales, el avance tecnológico es un torbellino casi imposible de asimilar, luego la cultura popular alimentada por los medios de comunicación, el vademécum de ideas con sus criterios conflictivos entre si y los miedos religiosos; sin dudas, son el frente artificial con que el hombre debe medirse todo el tiempo que afecta irremediablemente su estructura física y mental. El estrés, la angustia son algunas de las enfermedades que sufrimos por la modernidad.

Sigmund Freud aseguraba que –“La angustia, es el precio que pagamos por ser civilizados…”- en tanto Heidegger indicaba que –“… la angustia, proviene de una sociedad desmoralizada del desencanto individual…”- Gandhi adoptó, convencido de los “males tecnológicos”, una filosofía del regreso a la rueca, a la simplicidad.

Para la naturaleza el hombre no es más que un sapo, un gusano o un ombú. Nos dota lo que a todos dota según la actividad y la adecuación al medio natural o tanto artificial como lo es para nosotros la tecnología y cultura. Proporciona anticuerpos, transforma la física y química de los organismos vivos y de igual manera la mental, fundamentalmente en los seres humanos donde esa actividad es superlativa.

Pasado el siglo XX los aportes a la ciencia tecnológica preceden a velocidades inauditas que presumen grados de alto nivel intelectual y desarrollo mental y de mayor expansión inteligente. Pero he aquí que las sociedades, los pueblos, la gente, la mayoría de la población mundial, sobreviven miserablemente en un mundo que parecería no pertenecerle.

Obligados a vivir en un hábitat, en ghettos de pobreza sin el recurso ambiental que la naturaleza proporciona a cualquier ser vivo e imposibilitados de acceder a la tecnología mínima y el conocimiento poniendo en un hilo permanente su propia subsistencia; es un hecho que ya nadie puede disimular. Son los impedidos de evolución humana como debiera ser

Qué es lo que trasmigra de esta humanidad que ni siquiera vive con humanidad. Acaso existe un plan para mantener esta casta de desahuciados con herencia de desahuciados.

Parafraseando a Lucrecio –“… ¿porqué el león transmite a su raza su fiera violencia?, ¿porqué transmite el raposo su astucia y el ciervo su huida y su pavor?...”. Y digo… ¿qué transmite el hombre?, ¿astucia para la rapiña?, ¿astucia para matar?, ¿astucia para engendrar corrupción y generar miserias en su propia especie? ¿Y estas astucias… vienen incorporadas en nuestra inteligencia?

El hombre por si es un ser espiritual cargado de materia. Esta materia es el hilo conductor de la energía biológica. Pero no se pretenda aislar uno del otro. Tanto el corazón, el hígado, los pulmones no pueden ni siquiera imaginarse fuera del sistema, de igual forma que el cerebro y la función de la conciencia con el circuito de “almas” que componen ese organismo vivo.

Dónde van las “conciencias” cuando el cuerpo muere. Es el mismo interrogante que podríamos analizar con respecto a la energía eléctrica. Dónde va la electricidad cuando apagamos el bombillo.

Si bien la conciencia individual muere al morir el cuerpo. Esta particularidad de trasmigrar y transmitir datos genéticos y aportes subjetivos a las nuevas generaciones es en definitiva el hecho más contundente de la vida que se canaliza a través de la reproducción.

Si los aportes genéticos como el desarrollo cerebral y la inteligencia provienen a través de larga sucesión hereditaria en que cada individuo aporta sustanciales y vitales datos a esa transmisión.. ¿En qué momento o en cuál generación la evolución del cerebro humano y obviamente el potencial de inteligencia sufriría un retroceso o una atrofia en el caso que los antecesores genéticos abortaran por las circunstancias que sean su propio acceso al conocimiento? Es claro que la naturaleza evolutiva privaría de un privilegio logrado en cientos de miles de años más tarde o más temprano contrariando a esa generación futura. Pues, de ser así, tendríamos como resultado un homínido con menor capacidad mental.

Muchas más interrogaciones quedan en el tintero de igual predicamento y todas conducen a escarbar en principios fundamentales de la justicia y la igualdad que vienen siendo negados en el aspecto de ser y transmitir heredad humana.

¿No es acaso el conocimiento y la sabiduría un principio sine qua non de todo ser humano? ¿No es acaso el conocimiento un valor agregado al potencial posible de toda sociedad y fundamentalmente un legado de nuestra herencia que exige a su vez transmitirlo?

El comercio o el negocio del conocimiento es un cachetazo a la dignidad de las personas, a la dignidad humana. Indica la prepotencia de una elite que subraya quién puede estudiar y quién no puede y no debe. Y todo recae nuevamente sobre los estratos más débiles, como una olla profunda sin salida para las nuevas generaciones que igual que sus padres quedan sumergidos en aquella subespecie.

 

 

 

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XVIII

En las especies más evolucionadas aparece un energizante que se ha originado en algún momento de la evolución. Es la frontera entre el antes y el después y en nuestra especie entre el homínido, la bestia y la humanidad.

Blaise Pascal reconocía –“… el corazón tiene razones que la razón no comprende…”.

Aunque en el amor radique la verdadera materialización de las sociedades humanas, muy poca atención le han prestado los filósofos y sociólogos aunque con mucho más sabiduría se nutrieron los poetas.

Con el espíritu del amor se canalizan los valores fundamentales. ¿No es el amor a la pareja que aguzamos el sentido de fidelidad?, ¿no es el amor filial luego con los hijos el fundamental impulso del sentido de protección y seguridad?, ¿no es el amor a nuestros padres y abuelos el sentido del respeto?, ¿no es el amor a nuestros amigos que exteriorizamos nuestras ansias y sed de solidaridad?, ¿no es el amor acaso el que impulsa a bucear la armonía, el equilibrio de la justicia y sondear sobre la libertad? San Pablo exponía a los corintios que con amor se llega a la fe.

Investigó H. Harlow en la Universidad de Winsconsin, practicando con simios para descubrir que en los primates bebés aislados, tenían dificultad para apegarse luego a otros de su misma edad y por el contrario se comportaban con mucha turbación.

Obviamente en los niños subyace esta inclinación al apego. Se ha comprobado que un recién nacido puede enfocar su vista hasta una distancia determinada que sorprendentemente es igual a la distancia que sostiene entre sus ojos, cuando está su cabeza en posición de amamantamiento, con los ojos de su madre. Ninguna otra especie animal tiene esta particularidad. Una estimulación innata de reconocimiento que permite el rápido desarrollo del apego.

En adelante el apego se trasladará hacia el padre, a los hermanos, a los abuelos y a las personas con que el niño se vincula.

Estas primeras impresiones cada vez serán más fuertes y estimulativas si hay correspondencia externa. El niño aprenderá a querer. Al desarrollar el apego se consolida la integridad del grupo familiar. Fluye el cariño, el respeto, la solidaridad, el altruismo y las más excelsas acciones del bien humano, hasta el heroísmo y la valentía de morir por alguien de la familia si es necesario.

El niño por naturaleza buscará ansiosamente el apego, pero si este es abortado por cualquier circunstancia, el niño quedará no obstante sus esfuerzos, sometido a otros instintos.

Provenientes de una cultura familiar instada por el amor el apego será constante. El niño buscará luego el cariño de su maestra. La búsqueda de reconocimiento de los jóvenes en su relación con ellos y de los adultos cuando llegue a la adultez en estado permanente y hasta el fin de su existencia. Hasta el abuelo espera en el último suspiro una demostración al apego. John Bowlby indicó en su “Teoría del apego” que éste corresponde a conductas observables que comienzan de manera refleja.

Aristóteles cuenta que –“En verdad no sólo la vejez, sino toda imbecilidad es prometedora de avaricia. Algo hay en lo que decía un caballero que economizaba sus riquezas no para obtener frutos, sino para que los suyos le honraran. Pero reconozcamos que quien obra así quiere curar un mal que debió impedir que naciera. Desdichado el padre que no recibe afecto de sus hijos, sino por la necesidad que ellos tiene de su socorro material, si es que a este cabe llamarlo afecto. Antes bien, debe el padre hacerse respetable por su virtud y capacidad, y amable por su bondad y por la dulzura de sus costumbres. De una materia rica hasta las cenizas conservan valor, e incluso las reliquias y huesos de una persona de gran honor reciben nuestro respeto y reverencia. No hay vejez, por caduca y rancia que sea, que no haga venerable a las persona que pasó sus años anteriores con honor…”-

Los niños desapegados, aislados sin estímulos cariñosos ni atención, resultan patéticos, retraídos, asustados, reticentes y agresivos. –“…A quien se la ha hecho sufrir lo indecible suele hacer sufrir lo indecible a los demás…” (Berkowitz). Mientras que los niños de hogares amantes, en cambio, tienen un proceso rápido en el desarrollo cognoscitivo y social.

Hicarno, el perro del rey Lisímaco, cuentan que cuando murió su dueño, permaneció obstinadamente sobre su lecho sin querer comer ni beber. Y el día en que se quemó el cadáver, el animal se lanzó a la carrera dentro del fuego. Lo mismo hizo el perro de un hombre llamado Pirro.

Las bestias son afectuosas y tan capaces de cariño como el ser humano, o tal vez mucho más. No abandonan a sus amos por mejores condiciones, ni caricias, ni alimentos que un tercero le ofrezca. Son fieles y únicamente a su dueño demostrarán su cariño con evidencias de júbilo cada vez aun cuando sean maltratados.

Si esta condición está reconocida aun para especies animales, las sociedades humanas tienen una gran deuda con el apego y el amor. La moral y la ética no pueden pensarse sin este principio natural que se consolida en una familia amante.

Hablamos anteriormente sobre la trasmigración del ente naturaleza y cultura que es el hombre, y sobre este aspecto se fija otra responsabilidad subjetiva. –“… Obra en todo momento como si las máximas de tu conducta particular debieran convertirse en leyes generales…”- Halló Kant en este credo un acto de disciplina personal, quizás sin advertir que en el haciendo personal, comprometemos además la herencia humana futura.

Reivindicar el amor, el conocimiento, el libre albedrío, la fe, son los tópicos donde pueden encauzarse la armonía de la naturaleza con que estamos hechos. No puede amarse a Dios, no puede amarse a la Patria, si ese principio de amor, de apego, no se ha desarrollado en la familia. No se siente de adulto, lo que jamás se ha sentido en la niñez

No se pueden trazar principios en la hipocresía. Los valores no han decaído, no hay crisis moral, cuando nunca hemos aplicado valores sociales ni moral social sino meras especulaciones con beneficios egoístas sobre los de buena voluntad. No obstante, la humanidad se revela ante la circunstancia, a pesar de los edictos, de las proclamas, de las arengas, de los preceptos y conceptos que se le trata de meter en la cabeza. El amor resiste y aun sobreviven millones de familias bajo ese entorno a pesar de todo, a raíz de ese amor que los hace perdurar, sin comprender lo que pasa allí afuera, en la sociedad sin respuestas: la selva de hombres, en la que mucha gente se revela, pero no sabe porqué se revela. Reflota lo que esgrimían algunos antiguos -“… el hombre tiene los bienes por fantasía, y los males como esencia…”-

El denominador común humano es el amor. Podemos tener problemas de entendimiento, de cultura, de fe religiosa, lenguaje, pero no hay diferencias con el sentimiento.

Aunque muchos están dispuestos a apretar un botón para que dispare un misil con cabeza nuclear. Tal vez sean cientos de miles a los que les carcome esa idea, pero aun subyace en millones de conciencias el proyecto de humanidad construida con la naturaleza del amor, del conocimiento y la tecnología. Los valores quedan de provecho constituidos.

El romanticismo moderno dejó atrás a la pobre Isadora Duncan, obnubilado por las anoréxicas y bulímicas del foro fashion y los reyes de la farándula con dinero disponible.

El hombre es por su conocimiento, su inteligencia y su educación. Elementos con que logró desembarazarse de la cadena alimentaria. El arte de la caza y la pesca sin recursos externos, quedaron sepultados tras herencia de ciencia y tecnología. El hombre moderno está imposibilitado de arrancarle una chispa de fuego a la naturaleza sin artificios. Desnudo en una selva no podría determinar cual sería su alimento. Confinado a convivir con artificios debe aprenderlos en vida tan sólo para evitar accidentes al cruzar una avenida automovilística. La tecnología se le ha hecho carne de su propia carne para sobrevivir. Obligado a establecerse entre cercos, fronteras, propiedades privadas que evitan su retorno al medio natural para la consecución de sus recursos alimentarios, el hombre es un ave desplumada sin alas.

La tecnología y el conocimiento deben estar al alcance de todos por razones subjetivas de vida y por razones de trasmigración. Sublimar estas particularidades es sublimar la humanidad o en todo caso desechar la especie.

 

 

 

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XIX

Podemos acordar con la Biblia cuando afirma que con amor se llega a la fe, porque con amor también y de manera categórica es como surge la educación. La educación es un acto de amor, una interrelación de persona a persona que hace aflorar los sentimientos afectivos: el respeto, la solidaridad y la sociabilidad.

Es fácil determinar a los pueblos pobres y miserables… Idolatran un régimen civil como el más excelso, el más perfecto aun cuando padecen serias y graves tribulaciones y muchos se aferran a su destino después de la muerte,”con la salvación”.

Allí donde la educación y la información son manipuladas, se manipula la política y la cultura; se genera la ignorancia y la miseria fluye como consecuencia en tanto los valores se diluyen –“…Flojo remedio a los males es la ignorancia”, afirmaba Séneca.

Las ideas puras y los absolutos son cosa de suprema gracia intelectual, filosófica o artísticas. De gran valor por supuesto, por cuanto hacen aflorar la naturaleza del hombre, su capacidad de crear y razonar, ofreciendo gamas y alternativas para nuevos pensamientos, rechazando, admitiendo o floreciendo en nuevas. La eticidad motiva a esos quehaceres y nada que haya sido escrito debe prohibirse, condicionándola a la practicidad o utilitariedad circunstancial. El oscurantismo debe quedar en el pasado con la grosería del pasado. Nuestro presente exige información, una exigencia del estado natural del hombre con acceso al conocimiento irrestricto.

La instrucción religiosa es potestad de la familia. Ningún niño puede estar obligado, presionado, influenciado públicamente en estos menesteres. Son los padres los únicos que tienen la responsabilidad de orientarlos en la fe. La historia de la colonización debe ser ejemplo de nunca más. La fe no debe manipularse como ejercicio del sistema educativo.

Teniendo en cuenta que la educación implica concretamente activar las energías humanas por lo que proviene por naturaleza. No se puede alistar mentes alejadas de aquellos principios del amor familiar. Podemos instruir sobre el respeto, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, pero si no hay amor, se podrá tener la memoria, más esta no garantiza que el hombre se desarrolle como libre, justo, solidario. El amor es el que impera sobre las diferencias étnicas, religiosas, ideológicas. Es por el cual podemos asumir los valores y principios humanos y es el germen de la educación.

Los juegos pedagógicos modernos vienen con violencia, prosiguiendo que el héroe es el que mata a todos, el valiente es el que se expone más de la cuenta… La modelo etoile, la idolatría y la conversión religiosa, siguen siendo la institutriz de su forma. La Odisea, la Ilíada la Eneida y otros cantos épicos inspiraron a muchos de nuestros pensadores para encontrar la virtud humana. Y en aquella historia, la mujer relegada estaba destinada a cumplir el rol secundario y las religiones no enseñan lo contrario.

Los juegos del niño están relacionados a aquella etapa de la humanidad con dominio de territoriedad, dominio del grupo, que es su parte antropológica animal e instintiva y con mucha fuerza se inserta la cultura de aquellos valores arrancadas en las sangrientas luchas del hombre contra el hombre, sumado a los dioses y demonios con que ha sido enmarañada su fe y la penetración utilitarista del mercado. Pero hemos de ver, sin embargo, la fuerte inclinación al apego, que no obstante todo lo que le pesa, el niño tiende a “familiarizarse” con los otros conjuntamente con su potencial de conocer y buscar.

El interrogantes es… ¿la educación es la visión divina del hombre en la tierra?, ¿o aquella por la cual deben formarse los héroes de guerra?, ¿o la educación es insertar al niño al mercado?...

Un niño no es conejito de indias dispuesto a un experimento educativo con el que permanentemente se lo acosa. En concreto la educación, nada tiene que ver con esos parámetros.

Podemos domesticar a un niño como se domestica un perro hasta que el animal se conduzca de acuerdo a nuestras órdenes y exigencias humanas. Un león podría convivir en estas condiciones en nuestro departamento. Pero esas tendencias no serán la virtud del perro ni la del león. La educación no es domesticar.

Podemos instruir y disciplinar. El niño entonces conocerá la historia, las matemáticas, repetirá frases y su conducta será ejemplar de acuerdo a las exigencias de sus instructores. Pero la educación no es instruir ni disciplinar.

Muchos se desesperan para insertar al niño en el mercado, a la postre el niño hecho joven se desespera en el mercado.

Los valores que surgen del amor se aprehenden con amor. La educación es un hecho de amor. Un proceso natural de afecto y conducta. Por eso la maestra debe ser una extensión de la familia.

El niño no es paño desnudo para la utilidad de un artista ni un material informe pronto a modelar. Un educador no es un artista, ni médico, ni abogado, ni psicólogo, sino maestro que tal vez sea todas esas cosas juntas o ninguna, pero como tal, es primero un agente que ama a sus niños.

En la naturaleza, hemos observado como las hembras “solteras” de los simios y elefantes, acicalan a los jóvenes con cariño, dándole no sólo apego sino seguridad. Y luego los instruyen o lo amonestan vinculado por un sentimiento que va más allá de toda ciencia o convención.

En realidad, se podrá hipnotizar un niño, se podrá motivar con elementos bonitos o groseros, engañar o divertir en juegos o aplicar artilugios psicológicos para la enseñanza. Pero un niño, necesita un maestro, si se quiere, una mamá en la escuela.

Si los sistemas educativos se basan en el desarrollo de la profesión pedagógica, por encima de la educación, seguramente tendrán magníficos pedagogos con niños desquiciados. No olvidemos, -“…la letra a sangre entra”- aquel exabrupto de Montaigne.

No estoy infiriendo que una maestra no tenga capacidades intelectuales ni de conocimiento, sólo apunto a que si ésta no “siente” a “sus niños”, no puede estar frente a un aula. El afecto construye todo lo demás. Fuera que el niño sufra algún impedimento, el aprenderá a conocer y será sociable, no será retraído ni violento. Se sentirá seguro con su maestra y amigos en una etapa que seguramente le será inolvidable.

Durkheim decía que en la nueva sociedad industrial se requiere de un nuevo sistema de educación. Por un lado, el niño debía recibir la educación inicial de los padres y de la familia, en general, normas, valores y habilidades propias del grupo primario; por otro lado, las habilidades, normas y valores que establece la sociedad global, el país o la nación; el órgano indicado para realizar esta educación es la escuela.

Carl Jung se preguntaba… -“¿cuántos de nosotros hemos sido realmente preparados… para la segunda mitad de la vida, para la ancianidad, la muerte y la eternidad…”-

Parafraseando a Jung… ¿en qué hemos sido preparados”. Las civilizaciones modernas no sólo saben qué hacer con la educación de los niños, con la juventud, sino que no saben qué hacer con los “viejos”, que la ciencia los mantiene vivos por el artificio de la medicina moderna.

Dewey establecía sus grandes dudas sobre lo que es la Educación… -“Se ha supuesto a veces que ese asunto de la filosofía de la Educación. Decir lo que la Educación debería ser. Pero el único camino para decir lo que debe ser Educación… Es el descubrimiento de lo que efectivamente ocurre cuando realmente tiene lugar la Educación. Y antes que podamos formular una filosofía de la Educación, tenemos que conocer como está constituido en concreto la naturaleza humana… La necesidad de una filosofía de la Educación es así fundamentalmente la necesidad de descubrir lo que la Educación realmente es…”-

Kant, por su parte, expresa: -“…Únicamente por la Educación el hombre llega a ser hombre. No es sino lo que la educación le hace… La Educación consiste en desenvolver de un modo proporcional y conforme a un fin todas las disposiciones naturales del hombre y concurrir así toda la especie humana a su destino…”. En tanto Foebel indica que: -“… el fin de la Educación es el desenvolvimiento de una vida fiel a su vocación, pura y por tanto sana…. Suscitar las energías del hombre como ser progresivamente consciente, pensante e inteligente, ayudarle a manifestar con toda pureza y perfección, con espontaneidad y conciencia, su ley interior, lo divino que hay en él, en esto consiste la Educación del hombre”.

Tanto Kant como Foebel no alcanzan a completar la idea en cuanto a definir el “espíritu” de la humanidad, o la “ley interior”, o lo “divino que hay en él”, o el “foco espiritual de carácter individual personal”, con lo que, este tipo de conclusiones, le dan a Dewey su perspectiva.

Hegel indica que: -“… El hombre es lo que debe ser mediante la educación, mediante la disciplina. Inmediatamente, el hombre es sólo la posibilidad de serlo, esto es, de ser racional, libre; es sólo la determinación, el deber. El animal acaba pronto su Educación; pero esto no debe considerarse como un beneficio de la naturaleza para con el animal Su crecimiento es sólo un robustecimiento cuantitativo. El hombre, por el contrario, tiene que hacerse a si mismo lo que debe ser; tiene que adquirirlo por si solo, justamente porque es espíritu; tiene que sacudir lo natural. El espíritu es, por lo tanto, su propio resultado…”-

Pestalozzi arguye: -“… que la Educación no es en el fondo más que -la ayuda para la propia ayuda- El niño debe actuar y hallar por si sólo tanto como sea posible; es decir, el Educador debe saber que la naturaleza instruye mejor que el hombre…. Toda la instrucción del hombre no es, pues, otra cosa que el arte de auxiliar a este anhelo de la naturaleza por su propio desarrollo” - René Hubert reforzará la idea de Pestalozzi diciendo que: -“… la educación no es más que un ayudante necesario…”-

Para Max Scheler -“La Educación es humanización, el proceso que nos hace hombres…

Este proceso mediante el cual, el mundo grande, el macrocosmos, se encuentra en un foco espiritual de carácter individual personal, el microcosmos; este convertirse en el mundo una persona por el amor y el conocimiento, no son sino dos expresiones para designar dos direcciones distintas del mismo proceso conformador que se llama educación, formación…” –

Jonas Cohn -“La Educación es el influjo consciente y continuo sobre la juventud con propósito de formarla” – Ernst Krieg: -“Educación es todo género de formación que surge la influencia espiritual”- Spranger asegura que –“Educación es la formación especial del individuo capaz de desarrollo adquirida por influjos naturales, unitaria y estructurada que le hace capaz para la actuación cultural objetivamente valiosa y sensible e inteligente para los valores culturales objetivos”.-

Dilthey –“La Educación es la actividad planeada por la cual los adultos forman la vida anímica de los seres en desarrollo”-

John Watson proponía –“… denme una docena de criaturas saludables, bien formadas y permítanme cuidarlas de acuerdo con mi propio mundo, y les garantizo que elegiré una al azar y la entrenaré para convertirla en la clase de especialista que yo prefiera: médico, abogado, artista, jefe de ventas e incluso mendigo o ladrón, haciendo caso omiso de sus talentos, gustos, tendencias, capacidades, vocaciones y razas de sus antepasados…”-

Esta manifestación de Watson es contundente y no exagerada referidas a “criaturas saludables, bien formadas”. Imaginemos, qué se podría hacer con niños débiles mental y físicamente. En lo concreto, nuestra cultura, religión y economía de mercado es la que hace por ellos y allí está la razón de nuestra desgracia.

Sociólogos enmarañados de abultados quehaceres por tantas dificultades se resisten comprender, que las miserias del hombre, no provienen del espanto circunstancial de un acaudalado en bancarrota o de una famosa “lolita” engañada o la salud de algún líder octogenario civil o religioso.

A los filósofos y pedagogos les ha costado pronunciarse por el amor y deambulan por un espíritu, una pureza, una perfección que trazan pero no definen, dejando una gran brecha para los cazadores de la fe. Y la problemática de la Educación sigue sin resolver. Instruimos, domesticamos, pero no estamos educando.

Me he extendido sobre el apego, el amor, la familia, Los principios y los valores que de allí surgen. La familia es la primera educadora. Luego, la maestra tendrá esa responsabilidad, extendiendo los lazos afectivos. La educación es pues, un acto de amor que despliega y despierta en el niño su capacidad natural de interrelacionarse con otros.

Este proceso de educar comienza, como expresé, en el hogar, desde el nacimiento del bebé. Pero será difícil educar a un adulto e imposible educar a quienes padecen de afecto.

Se podrá tener la memoria para retener ciento de miles de volúmenes en la mente, pero la insensibilidad convertirá al sujeto, en violento, vicioso, corrupto que no se inmutará en mentir o presionar el botón para el exterminio de la vida, sea de la etnia que sea, aun de la etnia propia. Ser culto, ser un intelectual, un artista o un científico no califica para ser educado.

Cómo explicamos la ciencia de aquellos viejos vecinos felices, que quizás vivan a muy pocos metros de nuestros hogares, que han consolidado una familia de abuelos, padres, hijos y nietos en función del amor, donde aflora el respeto, la solidaridad, la justicia.

Se puede detectar aun hoy en la campiña, familias alejadas de la posibilidad del beneficio de la amplia gama de moderna tecnología que poseen las grandes urbes, lejos del acceso al conocimiento positivo; pero han desarrollado sin embargo, una alta concepción de la educación a través del trato familiar que se trasmite de generación en generación. No hacen falta allí las cataratas de leyes y normas para obligar a un comportamiento, sino que las conductas son morales por propia naturaleza y hasta el simple hecho de “dar la palabra” conlleva un compromiso más relevante que cualquier documento escrito.

Dijo Pitágoras: -“… todo hombre está creado bajo la dirección de Dios, para conocer y contemplar…”- En tanto Aristóteles insistía: - “… es evidente que el hombre racional elegirá, por encima de todas las cosas el conocer racionalmente, pues es el acto de su facultad. De manera que es evidente que, de acuerdo al juicio más soberano, la razón cognoscitiva es el mejor de los bienes. Por eso no se debe huir de la filosofía, si, como creemos, la filosofía es adquisición y empleo de la sabiduría y la sabiduría se halla entre los bienes máximos, y no se debe por amor a las riquezas navegar hacia las columnas de Hércules y exponerse a menudo a los peligros y, en cambio, querer evitar fatigas y gastos para conocer…”-

Nadie tiene una “tabla rasa” en el cerebro aseguraba John Locke –“… Supongamos, entonces, que la mente sea, como decimos una hoja de papel en blanco, desprovista de cualquiera caracteres escritos, sin idea alguna: ¿de que manera habrá de cubrirse?...”-

Platón aseguraba que –“lo que aprendemos es sólo un recuerdo de lo que aprendimos…”

El bien incorporado de la humanidad es el amor y el acto es el que por si educa. El bien a incorporar es el conocimiento para el desarrollo de la inteligencia, teniendo en cuenta que no por intelectuales significa que estamos a salvo de la estupidez, de la perversidad, de la cobardía, de la pedofilia, de la ostentación, de la corruptela y la obsecuencia. La falta de educación junto con la ignorancia nos acerca a la especie animal.

 

 

 

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XX

Las ciencias del hombre han permitido aliviar enfermedades, aliviar dolores físicos y dolores mentales. El dolor es una advertencia del cuerpo o del alma sobre una cuestión que no funciona como debiera. El dolor es una alarma, un alerta contra las contrariedades de la vida. Al exponer la mano al fuego el dolor nos obliga de inmediato a retirarla. La angustia, asimismo, es el dolor del alma a circunstancias adversas.

Si bien es cierto existen artilugios valederos para recurrir al alivio de un malestar físico o psíquico, la indolencia en todos los casos no es deseable.

Marcial expresó: -“… A quien nada le parece malo, ¿qué puede parecerle bueno…?”-; en tanto Crantor combatía con extrema contundencia a Epicuro en este sentido –“…no alabo esa indolencia imposible e indeseable. Celebro no estar enfermo, pero, de estarlo, quiero saber que lo estoy, y si me cauterizan o sajan, deseo sentirlo…”-

Más allá que Crantor, haya infundido una doctrina del dolor; el flagelo, el auto flagelo también ha sido incorporado en la cuenta del placer humano.

El placer es el estado de satisfacción momentánea por una circunstancia que afecta a nuestro cuerpo y espíritu. El placer ayuda a sentir un bienestar ligero, al mismo tiempo crea un subestado de ansiedad que empuja a reiterar las condiciones que prevalecieron con el primero. La ansiedad crecerá con el segundo y será más fuerte el tercero. De allí provienen los vicios y a partir de los vicios no se podrá evitar el dolor y/o la corrupción.

Los placeres naturales han sufrido en nuestra evolución significativos cambios que han llevado a sociedades e individuos a estados escandalosos, enfermizos y violentos.

Aunque estas circunstancias han sido detectadas hace mucho tiempo nadie ha detenido el exagerado desarrollo de la industria del placer artificial y el mercado ha culturizado el sentido de anhelar lo útil de lo que es inútil.

Aparatos, alimentos, bebidas, conductas, se han incorporado al entretenimiento y los productores saben que el éxito de su negocio es la adicción. Lo exasperante es que cuentan con la “colaboración” de una publicidad sin control y el apoyo de la ley. Así golpean a los niños y los más débiles sin discriminación y muchos padres exigen paradójicamente luego, sin comprender las causas, que las escuelas se responsabilicen por ellos.

Como el placer es una búsqueda incesante de la naturaleza humana es fácil convencer. Ya expresé como se adoctrina a gente ignorante, con fe encendida y falta de apego.

La experiencia del placer no tiene más incidencia que la satisfacción vivida. Pero como dijimos, la tendencia razonable e inobjetable sería, repetir las circunstancias para volver a sentir el mismo efecto. Y a partir de allí comienza el estado peligroso de la adicción.

El comercio del placer entonces, trabaja fácilmente sobre esta característica humana, poniéndole en mano los artilugios respectivos. Pero el negocio llegó mucho más lejos.

El negocio ha ido horadando en la cultura popular, cambiando hábitos de alimentación y de conducta en forma masiva. No es extraño advertirlo cuando en la mayoría de nuestras mesas de familias de todas las condiciones sociales, se exhiben bebidas y en los platos una bola de carne artificial. El resultado inmediato es trabajo para las ciencias médicas y las consecuencias, más allá de las individuales son fundamentalmente sociales. Un mundo de niños obesos y poco saludables.

Platón en el Felón exponía –…Cuán extraña esa cosa que los hombres llaman placer!. Y de qué modo curioso se relaciona con lo que se considera su opuesto, el dolor. .. Dondequiera que se encuentre el uno, el otro se presenta incontinenti…”-

No me refiero al dolor involuntario que proviene de enfermedades, accidentes o circunstancias naturales, sino al que Platón hace referencia, al dolor proveniente de excesos, hábitos, vicios, promiscuidades y a los que derivan de la cultura, de las creencias y de las estupideces humanas.

Algunos viven con el vicio como si han de morir mañana y luego sufren como si quisieran no morir nunca. No paladean la vida, la digieren atragantándose. Esta cultura de la moda y del placer y del vicio se ha instalado en nuestras sociedades y son tratadas como nimiedades intrascendentes. Los niños principalmente tienen acceso irrestricto a la promoción y publicidad de artículos inútiles. La televisión e internet les ofrece una gran gama de productos como si los niños fueran los directos compradores de tales cuales. Por supuesto que este descaro trae consecuencias serias en las familias y por ende al propio niño.

-“… el dolor de mente es peor que el dolor del cuerpo…”- expresó sabiamente Publio

Siro.

Los placeres ligeros y esporádicos no dejan mácula, no obstante son propensos a producir adicción y en la adicción la brecha ya no puede cubrirse.

Por otra parte la cultura chatarra que por buen negocio se consolida en la economía de mercado, también deja su tendal de adictos, generalmente jóvenes, a quienes últimamente se dirigen las “ventajas” de productos, marcas y conductas. Sin considerar el tráfico de sustancias alucinógenas que parecen brotar en cualquier esquina.

Nuestros hijos sufren porque nos negamos a comprarle una zapatilla de una marca determinada y sienten angustia verdaderamente por cuanto en vez de educarlos en comportamientos y conductas sociales adecuadas, serias y honestas, a los niños se los incita permanentemente a insertarse en el mundo del consumo sin ley que proteja ni a él ni a su familia.

La incidencia de los medios visuales nos hace llorar más que la realidad. Vivimos de catarsis en catarsis engañosas; autodefensas psíquicas, de hecho, pero inconsistentes porque no descargamos absolutamente nada. Gran número tienen la idea absurda que lo que no sale en la televisión no existe.

La moda penetra en los conceptos a través de la repetición infortunada de quienes tienen la tarea y responsabilidad de los medios. Entonces, -“…la extomorfa delgadísima y estrecha de hombros que era la bibliotecaria solterona de ayer es hoy la modelo etoile de la alta moda. La endomorfa rolliza y rozagante que encarnaba el ideal victoriano, hoy con queso cottage y pomelos, concurre cada martes a pesarse a los weigt watchers (Asociación estadounidense de ayuda al obeso)…”- apuntó Philis Bronsteirn, dejándonos una buena perspectiva del mundo de la mujer de hoy, más preocupada por su figura que de su embarazo. Bulimia y anorexia son moneda corriente en consultorios médicos y divanes psicológicos, sumados al ejército de hombres y mujeres con cirugía estética, que más allá del argumento saludable que pudiera caberle, la masa acude a la cirugía por una cuestión de moda.

No es necesario discurrir sobre este tema tan detalladamente ya que cada quien, incluso con poco entendimiento, puede experimentar en todo momento este fenómeno de la vida cotidiana. Lo que quiero es simplemente reportar este dato que tiene repercusión sobre el desarrollo social de los pueblos. El interrogante es, sabiendo que las consecuencias del vicio sobrevendrá el dolor, la angustia… ¿nuestros niños, jóvenes, adultos… la sociedad... son felices?, ¿Son felices con su placer - flagelo, que como consecuencia, genera diversión momentánea y en algunos de los extremos viciosos, violencia, despreocupación, desinterés, suicidios, asesinatos, corrupción? Si fueran felices, al menos, habríamos encontrado una razonable explicación. Si bien es cierto no hay una idea clara de lo que está bien o está mal en estas sociedades construidas con principios confusos y falsos. En muchos aspectos, por propio sufrimiento o por leer los diarios intuimos que algunas cosas están mal; subjetivamente intuimos. A veces por conciencia directa, otras por las consecuencias de algún dolor sufrido y muchas provenientes de lo que sucede a nuestro alrededor, sin embargo, a pesar del serio daño que sufren nuestros hijos, todo parece indiferente al interés social.

Para detectar el deterioro basta observar a las comunidades más alejadas de los centros urbanos. Estas últimas atestadas por la comercialización del placer y aquellas, donde no han llegado las influencias del vicio, puede apreciarse que aun persiste el vínculo familiar intacto, desde nietos a abuelos. No es extraño entonces que aquel proverbio chino adquiera actualidad: -“La paz en una humilde choza, esa es la felicidad”.

El problema es más serio si no se alcanza a detectar estas dificultades sociales, ni a entenderlas en el conjunto social; sin percibir lo bueno, ni lo malo enteramente. Las sociedades que no reconocen el hábitat de naturaleza y tecnología; materia y espíritu; instinto e inteligencia, amor, fe, familia y valores, sin distinguir entre vicios y placeres. No son comunidades felices, son comunidades alteradas y violentas.

Los deseos comenzaron a diversificarse en la medida que crecía el mundo de la tecnología, del pensamiento y las ciencias. El utilitarismo comenzó a manifestarse entonces como respuesta a las cosas y acontecimientos que se iban sucediendo, conceptualizando sobre lo útil o inútil del artificio, de la idea o de la cosa. Esta particularidad, también incidió sobre lo social, donde se trazaron principios basados en los deseos utilitaristas del mercado (bienes comerciales), tamizados y sazonados con un poco de razón pero totalmente alejado del bien natural humano.

La contingencia de los deseos dejó para la utopía aquellos valores o para la misma contingencia los derechos y leyes establecidos por cultura o manuscritos.

 

 

 

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XXI

Momentos de nuestra historia, en que fue virtuoso tener muchos hijos varones, no por una cuestión de la naturaleza humana, sino como un “bien social” imperativo en el uso de las armas.

No era digno que el primer hijo fuese mujer. Y precisamente durante siglos y aun en la actualidad persiste esa concepción de diferenciación del sexo. No hubo griego ni romano ni renacentista ni filósofo de la época ni revolucionario francés que trazaron los principios de república, que redimiera el falso concepto del Bien y lo que es utilidad circunstancial, como aquel disparate de hijos varones disponibles para el “patriotismo” de las armas y las niñas relegadas al rol de ama de casa entre libertades, justicia y derechos.

Virtuoso para los socráticos era el que entendía perfectamente de su oficio en relación a los que se dicen ser y no saben lo que son. Para los fundamentalistas religiosos, el virtuosismo es más supremo, ungidos de fe deben santificarse en la tierra.

La virtud encendida de Sócrates, que era activa, entreveía el vicio, tanto como luego fueron los cristianos, los socráticos habían descubierto al mundo lleno de tentaciones y vicios.

Nuestras sociedades han oscilado entre grandes ideas, algunas buenas intenciones y fundamentalmente arrebatos místicos y paroxismos escandalosos de la fe. La carne, la materia como pecado, hasta que surgió la idea ya trabajada por los helenos, la de los contrarios y a Dios único, no habiendo dioses perversos más que paganos, se le encontró el otro extremo, el diablo, al que había que eliminar de cualquier forma. El vicio resultó buscar a Dios a través de matar diablos con cruzadas, hogueras, y no hicieron más que matar gente...

Montaigne, decía que para subsistir hay cosas naturales y necesarios como el comer y el beber… y naturales no necesarias como el ayuntamiento carnal… y otras ni naturales ni necesarias como el aderezo de nuestras cocinas y tal vez hubiera mencionado “alguna bebida cola” de conocerla. Indicaba además el francés, que ni tampoco las añadiduras que hacemos a los apetitos amorosos no es asunto natural.

-“… nada admirar Numicio, es la sola manera de alcanzar y conservar la felicidad…”- aconsejaba el viejo Pitágoras.

Licurgo apreciaba en el robo la destreza, a la par que consideraba que cada uno debía practicar con cautela y celo la conservación de sus bienes y merced a este ejercicio de víctima y victimario se obtenía un buen fruto para la disciplina militar.

Protágoras estimaba que la verdad para cada uno era lo que a cada uno le parecía, mientras los pirrónicos dudaban que las cosas fueran una u otra.

Cicerón afirmaba: -“Cada uno debe atenerse, de modo particular, a las características no viciosas, pero sin embargo propias de él, para realizar más fácilmente la conveniencia que perseguimos, en efecto, es necesario obrar de tal manera de no contrariar en absoluto a la naturaleza universal y, sin embargo, aun respetándola, seguir la nuestra, por lo cual, aunque haya otras de mayor peso y mejores, podamos, sin embargo, medir nuestros esfuerzos con la regla de nuestra naturaleza, pues necesario no contrariar a la naturaleza ni perseguir ningún fin que sea inalcanzable. De lo que surge mejor lo que no es conveniente, pero eso que nada nos conviene, si repugna al alma (invita Minerva), es decir, si se contraria y repugna a la naturaleza. Pues, como en todo acto particular buscamos nuestro oficio partiendo de la naturaleza originaria de cada uno, así se debe tener mucho mayor cuidado al establecer toda la vida, para poder hallarnos de acuerdo con nosotros mismos durante toda la vida, y no cojear en el cumplimiento de algún deber….”-

En el siglo XVIII, Helvétius y los utilitaristas, basaron su ética en el principio de la satisfacción del interés individual. La finalidad del comportamiento humano, afirmaban, es gozar al máximo placer y evitar el dolor.

No se trata de eliminar las distracciones y entretenimientos o goces cotidianos. Se trata de establecer el límite, el abuso. El vicio, aun el menos incidente en la salud o conducta, avala todo vicio. Pues a la corta o a la larga es permisivo al otro y al otro y al otro. Y aunque el vicio tenga origen individual, generalmente provoca daños a terceros. Es pues una dificultad social. La sodomía ha convertido a los pueblos en brutales y caóticos finalmente esclavizados fácilmente.

La familia como eje social, principio que jamás fue sometido a la tortura de contradicciones. Fueron enlutadas sin embargo por los propios hacedores de la república, de las democracias, Platón y luego Jean Jacques Rousseau (convencido que –“…La más antiguas de todas las asociaciones y la única natural, es la familia…”-) proponían hijos comunes con paternidad estatal, obviando inconcebiblemente hasta la razón de los sentimientos humanos, los sentimientos de amor hacia los hijos y de estos hacia los padres.

Los peripatéticos tenían mucho en cuenta la honestidad, pero su idea de honestidad, era no hacer al descubierto lo que se hace encubierto. Los estoicos no desaprobaban absolutamente nada que pudiera hacer una criatura humana. Diógenes se masturbaba públicamente, alegando a quienes los miraban, que lamentablemente no podía hacer los mismo frotándose el vientre para saciar el hambre.

Se le preguntó a un sabio a quien se le sorprendió en el coito, qué era lo que hacía y este respondió -… sembrando un hombre…”-, sin sonrojarse más que se lo hubiese sorprendido sembrando ajos.

Ya Ovidio indicaba como hecho aberrante que –“la becerra se entrega sin vergüenza a su padre; la yegua satisface los deseos del caballo que la engendró; el macho cabrío se une a las cabras concebidas por él, y el pájaro fecunda al pájaro al que ha dado el ser”…

La ignorancia juntó adeptos más viciosos. En un mundo de cirenaicos, enfrentamientos de ideas, modelos conceptuales, adoctrinamiento religioso, no es absolutamente una extravagancia que muchos se inclinasen por creencias más sutiles como, las fábulas adivinatorias, las sectas con extraterrestre y los horóscopos que ganan prestigio porque sus pronósticos como el de las Sibilas, ingeniosamente responden satisfactoriamente las respuestas a las necesidades de sus clientes.

Con la invención del Diablo el mundo de las ideas y del pensamiento libre se precipitaría, a fuerza de persecuciones, asesinatos, violaciones y hasta guerras bajo la bandera de la espiritualidad. Hobbes lo concibió oportunamente, el estado del hombre contra el hombre, todos contra todos en un mundo donde el heroísmo se caracteriza por semejarse a un ave rapaz: Leviathan.

En cuanto a ideas, los debates de los viejos filósofos aun siguen en las discusiones de los pensadores modernos. Unos dicen que el bienestar está en la voluptuosidad, otros en la ciencia, otros en la privación del dolor, otros están convencidos que hay que dejar obrar a las divinidades que saben lo que nos conviene, otros sugieren el cielo por lo que hay que santificarse en la tierra, otros en no hacer absolutamente nada.

 

 

 

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XXII

En el futuro se deberá enfrentar una Economía de Mercado que precarizará aun más la situación del trabajador asalariado, pues los grandes monopolios industriales, tendrán acceso a la mano de obra barata y los Estados no podrán garantizar el derecho a un trabajo digno ni menos a un salario digno. La única competencia que se vislumbra es la competencia entre grandes mercados y grupos económicos de países industrializados, el resto, la población dependiente, quedará sometida y utilizada para seguir engrosando la producción de quien lo domina

 El trabajo asalariado es un derecho, fuente de la economía, generador del bienestar social, el desarrollo y dignidad de las familias.

Un trabajador asalariado no puede vivir en una permanente situación de condena. Una República no puede permitir el ocio o el desahucio de quienes por las razones que sean han quedado fuera de la fuente laboral privada.

La vida social natural de cualquier especie está relacionada con la actividad de cada uno de sus componentes, hasta en cualquier colonia de insectos cada individuo cumple su rol. Y podemos observar que en nuestras sociedades más antiguas nadie quedaba inactivo salvo por circunstancias muy extremas como las enfermedades, hasta los ancianos tenían sus particulares diligencias.

Es con la primera herramienta que el hombre cambia su actividad instintiva que comienza fundamentalmente en el área de la caza y la pesca, luego al descubrir el primer brote de semilla y el progreso de la agricultura sus acciones sociales cambian radicalmente. Es el momento en que el ser humano inicia la modificación o la transformación de la naturaleza en forma inteligente con el fin de extraer beneficios. Algunos antropólogos aseguran que nuestra estructura física fue el desencadenante de tales circunstancias como el andar erguido y la disposición de nuestros dedos índice y pulgar (prensiles). Las tareas de laboreo de la tierra implicaron un esfuerzo nuevo que pronto el hombre logró auxiliarse con el empleo de animales para los quehaceres más duros y el transporte. La domesticación y el trabajo bruto.

Esta inclusión de otras especies en apoyo a las faenas pesadas permitió más tiempo en las labores inventivas y creativas que nuestros primeros ancestros supieron aprovechar sin perder la división de tareas que a cada individuo correspondía en la tribu. Hasta que aquel homínido, con herramientas de caza más desarrolladas para matar animales, las utilizó en enfrentamientos contra otras tribus de su misma especie menos abiertas técnicamente a las que al principio aniquilaba o diezmaba obligándolos a huir y dispersarse.  No tardaron aquellos conquistadores en darse cuenta que no sólo las mujeres de los grupos vencidos le servían para la reproducción, sino que además los hombres jóvenes y de características físicas fuertes podían ser utilizados bajó vigilancia y amenaza constante al reemplazo del trabajo bruto que ya realizaban los animales, por una cuestión muy simple, los animales salvajes no eran tan fáciles de domesticar y preparar en función a órdenes ni en tareas imposibles por su estructura física. Así comienza la esclavitud y el principio de un trauma y trama social que no ha dejado de asistirnos incorporándose en el pensamiento de filósofos y sociólogos.

No es extraño pues que el trabajo esclavo como luego se iba a denominar con sólo el vocablo “trabajo” fuera considerado como una actitud de gente despreciable. En realidad “trabajo” deriva del griego “tripalis” que significa sostenido por tres palos, pero aun más deprimente aquella que proviene del latín “tripallium” que es un instrumento de tortura de tres palos. Bajo estas características el “trabajo” fue relacionado con sacrificio, esfuerzo, pena, castigo y sufrimiento.

En la antigua Grecia, el ocio recreativo estaba relacionado con el hombre digno y libre y la esclavitud en relación del trabajo. Cicerón ya declamaba que el hombre auténtico era en función del “otium cum dignitate”.

En la Biblia Yahveh le dijo al hombre:”Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás”.

Guiados por estas consideraciones y deteniéndonos en aquel espacio histórico, podríamos inducir que, por un lado, el religioso, el ocio tal como Cicerón declara era escapar al designio divino; y por el otro, el del pensamiento griego, el ocio es la libertad y el trabajo la esclavitud.

En Grecia, la idea del ocio, estaba vinculada al skolé (escuela). Aristóteles opinaba que trabajamos para tener skolé que suponía que el trabajo era el camino para ganar tiempo libre y dedicarnos libremente a aquellas ocupaciones que nos gustan. Claro que Aristóteles en este caso, suponía que el ocio es un despliegue y desarrollo de nuestro espíritu muy por el contrario al de la pereza.

Existe una idea generalizada de que el estado de pigritia, la falta de ganas de moverse, la acedia, la accidia, la pereza, la negligencia y otros calificativos que incluso pueden llegar a ser negativos y peyorativos, corresponden a la idea del ocio. En muchas ocasiones este descuido en realizar movimientos o trabajo tienen que ver con enfermedades como el autismo, el síndrome de Asperger, la fibromialgia, la fatiga crónica, la depresión, la distimia, la demencia y otras. Es decir, que la supuesta “vagancia” implica una anomalía funcional del sujeto que puede provenir desde una mala alimentación y hasta por cambios climáticos. Esta pereza con que muchos sociólogos han confundido con el ocio, ha provocado no menos confusas interpretaciones.

Jofre Duzamedier afirma que el ocio es «el conjunto de operaciones a las que el individuo puede dedicarse voluntariamente, sea para descansar o para divertirse, o para desarrollar su información o su formación desinteresada, su voluntaria participación social o su libre capacidad creadora, cuando se ha liberado de sus obligaciones profesionales, familiares y sociales».

Más allá de que el ocio es una función que el hombre decide y gestiona libremente durante el tiempo restante a sus responsabilidades sociales que posibilita su descanso o diversión, creatividad personal, o el progreso físico, intelectual e incluso el artístico o tecnológico. El ocio es una inserción a la convivencia familiar y social que se orienta a través de fiestas y tradiciones públicas, asistencia, participación en grupos o reuniones sociales. El ocio se convierte así no sólo en una función básica personal sino además social.

Según señala Fichter, en todas las sociedades existen «diversos grupos sociales y disposiciones sistemáticas que están destinadas al descanso y las diversiones de sus miembros».     

J. Leloup destaca desmedidamente que “en la medida en la que el tiempo y los medios del ocio se extiendan a poblaciones más amplias, uno está autorizado verdaderamente a entrever una liberación de nuevas energías: si las civilizaciones han podido desarrollarse y progresar, aun cuando la casi totalidad de las poblaciones, inculta, permanecía marginada en tareas insignificantes, ¿quién podrá decir la exuberancia inventiva que se derivará de una humanidad extensamente liberada?”.

Así como el ser humano necesita del ocio que no está exento del trabajo propiamente dicho. El artificio de nuestras economías modernas lo empujan al trabajo asalariado.

Tengamos en cuenta que los animales son incapaces de extraer de la naturaleza más de lo que la naturaleza le ofrece y pueden modificarla es cierto pero sólo por su presencia en ella no por una planificación previa. Pueden abonar la tierra con su excremento, pueden equilibrar el ecosistema que conforman a través de su alimentación y polinizar la flora. El hombre fue el único que inició la modificación o la transformación de la naturaleza en forma inteligente con el fin de extraer beneficios. Obviamente para ello necesitó de un trabajo mental previo y luego un trabajo físico para concretar sus ideas y desarrollar la tecnología inventada.

Vemos hasta aquí, por un lado, un trabajo mental que no necesariamente puede derivar en un trabajo físico, es decir una idea pura sin tecnología; y por otro lado, un trabajo físico que siempre es consecuencia de una idea pero que es el sine qua non de la tecnología y el arte. Sin trabajo físico no hay tecnología ni arte. Un profesor al frente de un auditorio realiza un trabajo físico mental al exteriorizar sus conocimientos a los alumnos, actividad que no se agota cuando en la soledad de su escritorio investiga, se informa o bien se auto complace en la lectura de algún libro.

El trabajo humano es una consecuencia del intelecto. El trabajo animal es una consecuencia de la fuerza. Y el trabajo animal es el que nos ha sacudido desde que el hombre ha esclavizado al hombre pues se incorporó al pensamiento como si aquellos y estos infelices, animales fueran.

En los textos de Gonzalo de Verceo y del Arcipreste de Hita, ambos, incorporaron la idea de "esforzarse" y "laborar".

La organización religiosa del Vaticano presenta un esquema de sacrificio en los grupos de menor jerarquía con curas y fundamentalmente con las hermanas religiosas: “Ora y labora” es la premisa que divide estos grupos con la estructura superior de la Iglesia. Los llamados vasallos de “la fe” forman el frente que se confunde con la vida social o preocupación de los habitantes más humildes que asumen sin dudas de buena fe, pero no obstante deben cumplir a rajatablas el dictado de la elite eclesiástica que casi siempre no concuerda con la dignidad de los desahuciados y muchas veces contrario a la doctrina. “Ora y labora” es un ejército ocupado en la evangelización por su contacto directo con la gente, es cierto, pero al mismo tiempo es un colectivo de agentes de promoción y recaudación del óbolo que alimenta la economía vaticana.

En el siglo XVIII los levellers pensaban que trabajar a jornal significaba perder los derechos naturales como ciudadanos libres, incluido el derecho al voto.

A partir de la revolución industrial, el trabajo toma una nueva dimensión en el pensamiento.

Auguste Comte, el fundador de la Sociología, sostenía que la división de trabajo lleva a la evolución social y Smith lo aprueba en su obra afirmando que es la fuente de riqueza. Pero estas concepciones eran “bonitas” pero puramente teóricas, pues la economía desde entonces no tiene reparo en principio humano alguno y mucho menos en el concepto de trabajo que no ha perdido aquella vieja mácula histórica.

A partir de la revolución industrial, el trabajo considerado como algo despreciable vuelve de manera imperativa a la consideración de los pensadores, por cuanto el trabajador sólo es un productor en serie como si de una máquina se tratara, se utilizan niños, mujeres y ancianos con tal que el objetivo fuera rentable; sin considerar descansos, prevención sanitaria, seguridad o necesidades individuales o sociales del trabajador.

Ante esta perspectiva, sacude el mundo económico el concepto de alienación que resulta especialmente relevante para Marx en la comprensión del trabajo. Wilde sostiene que “la contradicción general del sistema moderno de producción, la contradicción fundamental de la que nacieron todas las demás contradicciones, se estableció en los Manuscritos de 1844 y en la primera parte de La ideología alemana. La teoría de la alienación no fue simplemente un aspecto de su teoría social (de Marx), fue la piedra angular de la economía política…La teoría de la alienación era también una teoría sobre la especie humana, y la negación de esta esencia de actividad creativa dentro del sistema capitalista de producción que constituyó el punto de partida teórico de los análisis de Marx.”

Desde mediados del Siglo XIX el trabajo en si, va a ser reemplazado por el trabajo asalariado. Con él emerge una valoración social más positiva de esta actividad por primera vez en la historia de la civilización, pero aún así el trabajador no ha perdido su marca.

A partir de la Segunda Guerra Mundial en la que se desarrolla una Sociología del Trabajo más intensa, los viejos conceptos del trabajo vuelven a imprimirse conjuntamente con los nuevos y se funden en confusas ideas entre principios económicos y de desarrollo donde el trabajo sigue siendo esencial y el trabajador un dependiente de la demanda de mano de obra. Según sea mayor o menor demanda laboral, los trabajadores pueden quedar a merced de la total inactividad, a salarios precarizados y como en algunos casos bajo sistemas cautivos de esclavitud solapados y en consecuencia quedar fuera del sistema.

El trabajador asalariado no es un engranaje material que se deshecha o se sustituye sin que estas alternativas no influyan negativamente sobre el conjunto social. Y la economía no es a la economía con bancas sobredimensionadas y burócratas caudalosos, sino que la economía es a lo social, fundamentalmente a lo social.

El trabajador asalariado es base del desarrollo tanto o más que las inversiones de capital. De que vale el capital sino hay clientes para el consumo. El trabajador es el que moviliza la producción y la actividad del mercado con su salario.

Precisamente las grandes corporaciones buscan países con gobiernos débiles o corruptos que permiten la explotación de los trabajadores. Obviamente se instalan con inversiones importantes de capital para obtener un producto barato como consecuencia de la precarización laboral. Su idea no es precisamente volcar la producción sobre esa sociedad a la que es posible que incluso no deje ni señal de su factura, sino que su intención lisa y llanamente es la de abrirse por medio de la exportación a otros países más desarrollados para competir deslealmente con las empresas allí instaladas que más tarde o más temprano contribuye a un desmejoramiento del potencial laboral.

Si la explotación de las personas, la solapada esclavitud laboral hubiese sido atacada de cuajo en la globalización de la economía, el reparto no sería tan escandaloso como el que surge de esta hacienda. Unos pocos ricos y millones de personas en el desahucio total.

Convencidos de que el trabajo tanto físico como mental es la manifestación de la inteligencia y que el trabajo asalariado es una consecuencia de la producción, debemos diferenciar uno del otro. Al segundo le cabe la posibilidad de estar al límite de la brutalidad, el trabajo animal o mucho peor la inactividad que conlleva a la miseria y a las consecuencias sociales nefastas que de allí provienen.  De allí que surge la imperiosa regla de activar los mecanismos para que no haya persona alguna que sufra esas consecuencias y que el trabajo asalariado sea una contraprestación meritoria y no un sometimiento o una negación.

El Estado deberá entonces disponer un presupuesto a fin de activar a su cargo a los que queden prescindidos de la actividad privada reincorporándolos a actividades convenientes, educativas, de producción, culturales etc. con un salario digno dispuesto en el mínimo vital y móvil.

La dependencia del trabajador a los intereses del capital privado no puede quedar abortada por el fracaso del capital a quien presta servicio. Ni siquiera el trabajador dependiente se beneficia económicamente con el éxito de la empresa, salvo la de conservar su puesto laboral. Por tanto sea cual fuere el destino o la estrategia empresarial privada, el estado no puede permitirse la inactividad de sus ciudadanos. Véase que distingo el trabajo propiamente dicho que es una manifestación de la inteligencia con el trabajo asalariado que es un derecho y principio de subsistencia.

 

 

 

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XXIII

Establecía Aristóteles a la virtud como justo medio y hábito de elección –“… Se suele decir que no nada que agregar ni que quitar en las cosas bien hechas, estimando que el exceso o el defecto destruyen la perfección y el justo medio la conserva… Y la virtud, que es más perfecta y mejor que todo arte, igual que la naturaleza, tenderá al medio. Digo la virtud ética, porque ella concierne a los afectos y acciones, y en éstas tienen lugar el exceso, el defecto y el medio. De modo que la virtud es un cierto justo medio porque tiene al medio. En toda cosa continúa y divisible se puede tomar lo más (exceso), lo menos (defecto) y lo igual (medio): y eso, respecto a la cosa misma o respecto a nosotros… Llamo medio de la cosa los todos; medio respecto a nosotros, lo que no es excesivo ni defectuoso. Y éste no es único ni idéntico para todos… Así pues, la virtud es un hábito de elección que se halla en el medio respecto a nosotros, determinada por razón y como haría un sabio: equidistancia entre dos vicios, el uno por exceso, el otro por defecto….Por ello, es también grande y ardua empresa para cumplirse, pues es gran empresa asir el medio de cada cosa, como asir el centro de círculo no es para cualquiera sino para quien sabe… La Justicia es una virtud perfecta, pero no en sentido absoluto, sin relativo. Y por ello, parece, a menudo, la mayor entre las virtudes; ni Héspero ni Lucifer inspiran una admiración similar, y se sienta como proverbio el verso: -en la justicia se halla contenida toda virtud- Ella, pues, la justicia, no es parte de virtud, sin la virtud íntegra; ni, por otra parte, la injusticia es parte de vicio, sino todo el vicio entero. Por eso resulta claro de qué difieren la virtud y esta justicia: porque ésta es la misma, por no idéntica por su esencia, sino que, en cuanto es relativa a otro, es evidente como se distinguen lo justo y lo injusto, de acuerdo a estos conceptos: porque casi todos los actos conformes a la ley son prescritos por la virtud en general, pues la ley ordena una vida conforme a toda virtud e impide la conforme a todo vicio… De estas distinciones resulta e evidente que la acción justa es un medio entre el hacer y el recibir injusticia: pues el uno significa tener más, el otro menos (de lo debido) … Por ello la injusticia es exceso y defecto, porque es propia del exceso y del defecto: exceso de lo que absolutamente útil a si mismo, defecto de lo que es perjudicial… Es evidente que el recibir y el cometer injusticia, son males ambos…., pero aun es peor cometerla, porque el hacer injusticia va acompañado… de la maldad más completa y absoluta o casi… pero, el recibir injusticia, es una maldad e injusticia… Hay una especie de la justicia particular y de lo justo conforme a ella, que se aplica a la distribución de los honores, de las riquezas y de las otras cosas, de todas las que pueden distribuirse entre los miembros de un Estado… Como lo injusto es desigual y lo desigual injusto, es evidente que hay también un medio entre los desiguales, y éste es lo igual en cada acto, donde se da lo más y lo menos, se da también lo igual… Es menester, pues, que lo justo sea equidistancia e igualdad, respeto a cosas y a personas… Y debe haber la misma igualdad en las personas y en las cosas, porque en la relación en la cual están las cosas, en ella (deben estar) también las personas que las poseen: si en efecto, no son iguales, no deben hacer cosas iguales, antes bien, surgen de aquí contiendas y lamentos, cuando los iguales tienen posesiones y distribuciones desiguales, y los desiguales iguales… Lo justo se halla en la relación cuatro términos, por lo menos, y la relación de ser la misma, porque deben diferir igualmente las personas y las cosas. Entonces, como A: B, así debe D: D, alternando, como A: C, así B: C… De modo que la unión de A con C y B con D, proporcionan la justicia distributiva… La otra especie es la conmutativa, que surge en los cambios voluntarios e involuntarios… Lo justo, en los contratos es una igualdad y lo injusto es una desigualdad, pero no de acuerdo a la proporción dicha sino según la aritmética… donde no resulta ni más ni menos, sino lo mismo para las mismas personas, ello dicen tener lo propio sin pérdida y sin ganancia, por ello lo justo es el medio entre ganancia y pérdida… o sea tener lo mismo ante y después (del cambio)”-

Si juzgamos antes de juzgar el reparto entre hombres, ya sería malicioso. El egoísmo y el interés de uno y el otro, el que entrega y el que recibe nunca alcanzaría a contentar a todos. Lo extraño de Aristóteles, es que el se refiere a cosas materiales, al reparto de bienes materiales, donde el exceso o la falta son circunstanciales, tal vez porque esa noche cuando el pensador trazó esas líneas habría bebido más de la cuenta.

Convengamos que la Justicia es un Bien y para que sea tal, debe tener principio en otro

Bien. La justicia se establece en el bienestar y dignidad de la familia, es de dónde surge, del amor.

Sin sentimientos no habría ánimo para establecer normas humanas.

Ahora bien, si se trata de normas de convivencias interesadas, egoístas, a fin de obtener del otro lo que el otro quiere del primero, sólo estaríamos apuntando a cuestiones contractuales y en estas cuestiones no pueden hallarse principios.

Cuando los padres sufren por el sufrimiento de sus hijos y se preocupan por ellos y se desviven, tratando de darle seguridad, salud, educarlos, hacerlos crecer íntegros y hasta dar la vida por ellos. En definitiva, apuntan al bienestar de la familia. Es un acto natural, sin convenciones ni leyes ni tratos. Es injusto que padres violen a sus hijos, no se interesen por ellos, los abandonen, los golpeen con violencia y hagan de ese seno social un caos.

Es que la justicia, siempre estuvo allí ligada a algo natural y cotidiano: el amor, en el bienestar y dignidad de la familia. Las sociedades conformes a pensamientos e ideas, no han sido justas y por cultura han impregnado el mundo de vicios.

Esta incertidumbre indujo quizás a Norman Cousin a sugerir con pesimismo que –“el hombre contemporáneo es algo obsoleto… fuera de uso… amenos que pueda remontarse a un plano más elevado del pensamiento y de enfoque común de los problemas de la nueva civilización…”-

Actuar bien con nosotros mismos, por la naturaleza de lo que somos, es un bien. Anhelar la formación de una familia es el bien social por naturaleza. Lo que la cultura imponga como deseo de un bienestar artificial como la adquisición de un automóvil, una joya… no es ni justo ni injusto, aun cuando deba depender de un reparto circunstancial.

Lo justo es que podamos alimentar a nuestros niños como debieran. Lo justo es poder educarlos como debiéramos. Lo justo es darle el conocimiento como debiéramos. Lo justo es darle apego y cariño. Lo justo es cuidarlos y darle seguridad. Lo justo es amarlos.

Cualquier acto que por indirecto que sea impida, obstaculice o denoste estas virtudes, son injustos.

A partir de estas prerrogativas y faltas se podría establecer larga lista de lo que es injusto. Lo justo es el bienestar y la dignidad de la familia en todos sus aspectos. Lo injusto, es no darle oportunidades educativas y de conocimiento, no darle salud, no darle sustento, no darle un hogar donde establecerse, no permitir el desarrollo de sus miembros… no darle vestido… y así seguiríamos con cientos, hasta descubrir que estas faltas, son las faltas que han venido sufriendo las familias en nuestras sociedades contemporáneas.

El vicio es una injusticia, la virtud es la justicia, pero no por contrarios, que por contrarios, anulando uno, se anulan los dos, lo que le correspondería también al bien o al mal y que por simple lógica también debería recaer en la siguiente proposición: -si existe Dios, como consecuencia existe el diablo. Y el bien es el medio entre el Dios y el diablo. Lo que esta claro que la Justicia no existe porque existe la injusticia, ni la virtud porque existe el vicio. En todo caso, la injusticia y el vicio son degeneraciones.

Decía Epicuro –“La Justicia no tiene existencia por si misma, sino que se halla siempre en las relaciones recíprocas en cualquier lugar y tiempo en que exista un pacto de no producir daño… Entre animales que no pudieron hacer pactos para no provocar ni sufrir daños, no existe lo justo ni injusto: y así lo mismo sucede entre los pueblos que no pudieron o no quisieron concluir en pactos para no dañar ni ser dañados. El derecho de naturaleza es signo de la utilidad de no producirse ni sufrir recíprocamente daño… Es la esencia común lo justo es lo mismo para todos, pues es algo útil en la recíproca convivencia; pero, según las particularidades de los lugares y de las causas y todas las demás circunstancias, resulta que el derecho no es lo mismo para todos… De las normas prescriptas como justas, lo que es considerado útil en las necesidades de la convivencia recíproca, tiene el carácter de la justo, aunque no resulte igual para todos los casos. En cambio, si se establece una ley que después no resulta más conforme a la utilidad de la convivencia recíproca, entonces ya no conserva más el carácter de lo justo. Y si después no continúan existiendo lo útil de acuerdo al derecho, pero ha existido antes, durante algún período, de acuerdo a aquella prenoción, durante este tiempo no fue menos justa para quien no se turba con voces vanas, sino que contempla la realidad. Cuando, en cambio, sin que se hayan producido cambios en las condiciones precedentes, resulta que las normas prescritas como justas para determinadas acciones, no se hallen de acuerdo con las prenociones de lo justo, ellas no eran justas. Y cuando, habiéndose producido cambios de las condiciones, las mismas normas prescritas como justas no beneficien más, el caso eran justas entonces, cuando eran benéficas para la recíproca convivencia de los conciudadanos, después cesaron ya de resultar beneficiosas y no fueron más justas…” “… No realices en tu vida que, conocido por tu prójimo, puede acarrearte temor… La serenidad espiritual es el fruto máximo de la justicia… el justo es sumamente sereno, el injusto lleno de las más grande turbación… Es imposible que confíe en permanecer oculto quien ocultamente ha violado algunos de los pactos recíprocos de no cometer ni recibir injusticia, aunque pase desapercibido infinitas veces en el presente. En efecto, es incierto si permanecerá oculto hasta la muerte…”-

Por otra parte, decían los estoicos -“… no hubiesen podido existir los bienes, sin que, conjuntamente existiesen también los males. Pues siendo los bienes contrarios a los males, es necesario que ambos opuestos se mantengan sostenidos recíprocamente como pro mutuo y contrario esfuerzo: pues no se da contrario (por contrario que sea) sin el otro contrario. Efectivamente ¿cómo podría darse el significado de la justicia, si no existiesen las ofensas?. ¿O que otra cosa es la justicia si no la liberación de la injusticia?: y de la misma manera, ¿cómo se podría entender la energía, si no fuese por oposición a la inercia?, ¿y la moderación si no por oposición la intemperancia?. Y de la misma manera, ¿cómo existiría la prudencia si no tuviese como contrario a la imprudencia?. ¿Porqué, entonces, estos tontos no desean que exista la verdad sin la mentira?. Es el mismo caso, en efecto, de la existencia de bienes y males, de felicidad y malestar, dolor y placer. Se hallan ligados el uno al otro. Como dice Platón, por los vértices opuestos entre sí, si sacas uno, habrás quitado los dos…”-

Esta retórica de antónimos, sin embargo podría ser peligroso al definir a Dios, por ejemplo en contraposición con el diablo, ya que por el mismo camino de este silogismo, sin diablo, Dios no existe. De la misma forma la dialéctica aristotélica con aquel “medio” entre virtud y vicio en un orden de reparto de cuestión que puede interesar a los materialistas. Ese mismo camino de la lógica puede admitir que un dedo existe porque existe el antidedo, o un ojo es un ojo porque existe su contrario.

En el juicio sobre la justicia evidentemente Aristóteles estaba equivocado, igualmente como cuando por una interpretación errónea (pero infalible), el filósofo se opuso a la hipótesis de Jenofonte, sobre que los moluscos hallados en aquella época en el desierto de Egipto, testimoniaban la antigua existencia de un mar en esa región.

Si la justicia fuese divina, dicen los epicúreos… “Dios, o bien quiere impedir los males y no puede, o puede y no quiero, o no quiere ni puede… o quiere y puede. Si quiere y no puede es impotente; lo cual es imposible ser Dios. Si puede y no quiere, es envidioso, lo que, del mismo modo, es contrario a dios. Si ni quiere ni puede, es envidioso e impotente, por lo tanto ni siquiera es Dios. ¿De dónde proviene, entonces, la existencia de los males…?”-

-“Entre los semejantes, lo honesto y lo justo están en la reciprocidad”- decía Aristóteles -“…en efecto, esto es igual y equivalente. La Desigualdad entre iguales, y la disparidad entre pares es contraria a la naturaleza: y ninguna cosa contraria a la naturaleza es honesta… Así la igualdad parece y es justa; pero no entre todos, sino, más bien, entre iguales. También parece justa la desigualdad, y en efecto, lo es, pero no entre todos, sino entre desiguales. Quien suprime lo siguiente: -entre qué personas-, juzga mal, también. Y eso sucede porque juzgan en causa propia, y casi todos son malos jueces de las causas propias… Efectivamente, algunos, si son desiguales en algo (por ejemplo, en las riquezas) creen ser desiguales en todo; otros, si son iguales en algo (por ejemplo, en libertad), se creen iguales en todo. Pero no dicen lo que es esencial… La rectitud (de la ley) debe entenderse en el sentido de igualdad. Y lo que es igualmente recto es lo que beneficia a todo el Estado y a la comunidad de los ciudadanos… ¿Qué beneficia más?: ¿Ser gobernados por un hombre excelente o por excelentes leyes?... mejor es aquello que no está sujeto en absoluto a pasiones, que aquello no a lo cual ellas son connaturales. Ahora bien esas pasiones se corresponden a las leyes, mientras que toda alma humana, necesariamente la posee…”-

La justicia humana debe estar acorde con la constitución natural del hombre y no sólo con su naturaleza a medias sino con toda la naturaleza.

Las turbaciones del pensamiento nacen de los juicios y opiniones, y no son suscitadas por fuerza alguna de la naturaleza y es que donde nace la injusticia, que la misma razón intentó ponerla al otro extremo como equilibrio de la virtud. La justicia es un bien humano en si mismo. Es cosa simple, basta con encontrarla en el amor donde se origina, paradójicamente donde menos se la ha buscado.

¿Es justo que le transmitamos a nuestra herencias, potenciales de hábitos de los vicios, sólo porque nuestro libre albedrío emborrachado de cultura insípida, nos indujo a beber más de la cuenta?. Esta acción aunque parezca subjetiva e intrascendente, no es justa ni para nosotros ni para la humanidad.

Un ser débil en la naturaleza tiene pocas esperanzas de sobrevivir en la evolución de la vida en la selección del más fuerte. El hombre en cambio, a través de su sentimiento, es quizá el único ser que protege a sus proles enfermas y lo hace por un sentido de lo justo imperante en sus instintos de cariño, apego, sin razonamiento o convención y luego lo adosa a su operaciones mentales como un principio familiar.

Si el objeto de la justicia sólo es aplicable a un orden de reparto, evidentemente la materialización de la justicia adquiere otro tono de significación que en sociedades corruptibles como las nuestras distorsionan totalmente aquel principio.

En nuestro siglo, nuestros predecesores ya han sido diezmados y ha bastado someter una generación para que la próxima ni siquiera se entere de su desgracia. Es precisamente la fuerza y el miedo la que convierte esclavos, pero más que cobardía como apunta Rousseau, las sociedades ignorantes, viciosas y sin apego son el caldo de cultivo para que refuercen sus cadenas.

En manos de abogados y bufetes jurídicos independientes el desdichado “cliente” cae en un mercado mercantilista tan sólo por el mero hecho de intentar defender sus derechos o reclamar lo que le pertenece e imposible procederlo a través de los instrumentos que les ofrece el Estado.

En estos asuntos, el incauto podrá esgrimir la cuestión de presupuesto o aquello que todo el mundo tiene un abogado gratuito que proporciona el Estado. Es que encima nos creen estúpidos, por cuanto aquel profesional tiene encima cientos de expedientes que debe atender al mismo tiempo, sin motivación económica más que su escueto salario para enfrentar no sólo un abogado que recibe mayor incentivo económico, sino muchas veces a un bufete jurídico que mueve decenas de profesionales detrás de un cliente adinerado.

El sistema judicial también merece profunda modificaciones para que el estado de derecho esté al alcance de todos en igualdad de condiciones y no convertido en industria o comercio jurídico.

Esta perspectiva obliga a una nueva dimensión orgánica del Estado con una Constitución dinámica, el voto directo impensable en el actual sistema, la anulación absoluta de los partidos políticos, la abolición de la propiedad privada, el acceso gratuito a la vivienda familiar y el trabajo sostenible. Cuestiones que trataremos extensa y constitutivamente en la segunda parte del discurso pues nos queda por resolver otros asuntos importantes para completar fundamentos dentro de esta concepción.

 

 

 

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XXIV

Santo Tomás de Aquino, advirtió en su momento sobre el libre albedrío La facultad de elección, aún por sobre los instintos, a pesar de ellos. En apariencia, esta acción parece ligada a un acto de libertad. Decía Séneca que –“… Libre es quien vive como desea aquel que no puede ser coaccionado, impedido violentado… ¿Acaso alguien quisiera vivir jamás, sufriendo, temiendo, suplicando, envidiando, deseando sin lograr satisfacciones, aspirando y cayendo?. Nadie. Pero ¿acaso existe un solo necio que viva sin sufrir, sin tener, sin caer, sin alcanzar la meta?. Ninguno. No hay, por consiguiente, nadie es libre… Las cosas son de dos maneras, algunas depende de nosotros, otras no. Depende de nosotros la opinión, el movimiento de nuestro espíritu, el deseo, la aversión. En una palabra, todas aquellas cosas que constituyen nuestros propios actos. No dependen de nosotros: el cuerpo, los bienes materiales, la reputación…, en una palabra, aquellas cosas que no constituyen nuestros actos. Las cosas que dependen de nosotros son libres por naturaleza no pueden ser impedidas ni detenidas. Aquellas otras en cambio, son débiles, esclavas, sujetas a impedimentos y por último ajenas a nosotros… Recuerda, pues, que si tomas por libres aquellas cosas que son esclavas por naturaleza, y por tuyas la que son ajenas, te sobrevendrán continuamente obstáculos tras obstáculos, y te hallarás afligido, turbado… Por el contrario, si no tomas por tuyo sino aquello que verdaderamente te pertenece y consideras ajeno lo que realmente pertenece a otros, nadie podrá jamás coaccionarte nadie podrá obstaculizarte, nadie podrá dificultarte, no te quejarás de nada, no causará a nadie, no tendrás ningún enemigo, nadie te dañará, pues que, en efecto, jamás recibirás daño alguno…”-

Pues bien, hasta la simple opinión podría ofender a alguien aunque dependa de nosotros. Algún deseo podría convertirse en vicio y la aversión es fuerte cultivo del miedo. Y está claro, que para Séneca, no hay ser libre, o bien la libertad constituye un hecho sufriente.

La libertad es un Bien, y por Bien, todo lo que se anhela con libertad es un Bien. Si se desea actuar, aun contra de si mismo, sin molestia a tercero, con un mal, un vicio, un deseo intrascendente, o cosa alguna que no esté aparentado con un bien, eso sólo es una conducta individual que nada tiene que ver con la libertad.

Un hombre libre es aquel que puede ser lo que debe ser por naturaleza. Y el ser humano es por naturaleza social, y el acto social, es la familia, el amor. El bienestar familiar es un anhelo de libertad. La educación es un anhelo de libertad. El conocimiento es un anhelo de libertad. La fe es un anhelo de libertad.

Que libertad es esa de obligar a un niño a que ame su libertad, someterlo para que ame a

su prójimo o castigarlo para que sepa respetar. El amor es algo subjetivo y natural. Si no hay amor no hay libertad ni justicia ni respeto. No sometamos al amor y todo se dará por añadidura.

La libertad está ligada al hecho de justicia y ellas a la concepción familiar. Un valor de actos subjetivos, porque por ese anhelo que concretamos en el hogar, es que aseguramos el respeto, la solidaridad, el cariño de unos a otros y lo trasladamos objetivamente en amor a la Patria y universalmente amor a la humanidad.

Es posible que haya quienes tengan pretensiones enfermizas como querer ser un perro, un gato o un águila, culturales como los Robinsón solitarios o colitas etoile y los abusos de la cirugía estética.

 “La paridad entre pares”, parafraseando a Aristóteles, es precisamente la paridad entre familias, pero el maestro aclaraba además sobre la imposibilidad de “la igualdad entre desiguales” en relación a la individualidad. Nuestro mundo no es un mundo de individualidades sino de pares sociales ligados por un sentimiento.

Tal vez sea posible que un engendro conviva con nuestros genes. Algunas aves dejan sus huevos en nido de especies distintas para que aquellas la empollen y alimenten hasta su adultez. Cuando esto ocurre, las crías verdaderas fallecen rápidamente por inanición. Algunos insectos depositan sus larvas en el lomo de otros insectos y estas se alimentarán al poco tiempo del cuerpo vivo de este último en forma lenta de manera tal que la muerte del infortunado coincide con el desarrollo total de las crías usurpadoras.

Los principios humanos no están en los vicios ni en los engendros sino en el propio recinto de la humanidad. Los comportamientos y conductas en la interrelación entre personas han cambiado, es cierto. Los métodos de comunicación, los nuevos artilugios de la tecnología y la accesibilidad masiva a ellos han producido nuevas actitudes y modales humanos. Hoy como nunca se puede hablar, criticar, opinar; pero también se puede mentir, presionar, engañar. La información y el acceso al conocimiento son tan prolíferos que es difícil evitar como antaño se evitaba hacer conocer lo que no era conveniente para un grupo hacer conocer.

Hasta el estado más poderoso del mundo, Estados Unidos, que maneja y manejó los medios de comunicación, no logró detener el flujo de información que se generó y se genera por Internet desde el mundo árabe, antes, durante y después de la guerra en Irak.

La libertad de expresión es la que ha irrumpido con vehemencia a pesar de los sofisticados intentos de penetración cultural dirigida, que también seduce a muchos bobos, ignorantes o débiles de espíritu. Las otras libertades y principios en estas repúblicas permanecen sepultados. No obstante, la naturaleza humana obliga. El arraigo, el conocimiento, el apego, el amor; los sentimientos y la familia siguen siendo principios y valores humanos incólumes, conciente o inconcientemente, afloran sin que muchos dan cuenta del porqué, contrastando lo que la cultura del mercado impone con sus efectos negativos psicológicos que producen, como el estrés o la angustia.

Sin el desarrollo del apego y el arraigo el hombre tiende a bestializarse y las sociedades no deben ser como muchas son, sociedades de bestias, esclavas de su propio infortunio, violentas o disciplinadas con violencia.

No sólo con dogmas y razón se hace el hombre, que no es una providencia obligatoria de inclinaciones de moral que dicen venir paradójicamente del conocimiento o del más allá o instituciones dogmáticas. El hombre es un ser con sentimientos que desarrolla en el seno familiar, donde sus actitudes naturales de sociabilidad, de amor al prójimo se alimentan de cariño. Y por esta razón además, no deben aislarse a los huérfanos del apego que deben desarrollar. La moral de la familia, es la moral social.

Buscar los principios de eticidad o moral y valores sociales fuera de la forma y figura familiar es el error más significativo del pensamiento humano, que aun intenta, a veces con buena voluntad, corregir los desmanes sociales de nuestra época. Pero de principios falsos los resultados son falsos aun cuando se proclame la libertad, igualdad y justicia. Las sociedades continuarán siendo robotizadas y la felicidad una panacea, confusa como algo que se alcanza con una pastilla o con dinero para comprar un rato de promiscuidad. ¿Qué es aquello que se dice, sobre libertades individuales? El hombre es libre en virtud de su sociabilidad no de su soledad. Cuando me refiero a la soledad me refiero a la soledad absoluta no circunstancial.

En una isla desierta, un ser podría convertirse en el individuo más “libre” del universo y aún así estaría sujeto a los dictados de su entorno, de la naturaleza y de la cadena alimentaria. Su libre albedrío debería regirlo para elegir el bien, abrigarse en tiempos gélidos y buscar la sombra en días de mucho calor, mantenerse sano y salvaguardarse de sus enemigos naturales. Ejercitar su cuerpo, ser ágil para su propia conservación y defensa o para perseguir su presa. Sería rey y al mismo tiempo esclavo de sus decisiones. Y dónde buscaría justicia… ¿en un rayo?, ¿en la lluvia?... ¿en un león?...

Este supuesto sujeto solitario sería un engendro, un ser dirigido hacia nada, híbrido, sin genética futura. La libertad de un ave nacida en cautiverio está en el entorno de su jaula y sólo franquearía ese límite por una sola razón, una única razón empujado por su necesidad social, buscando o encontrando su pareja. La virtud del ave es poder volar en su territorio (su entorno natural), alimentarse, huir de los depredadores, y fundamentalmente anidar, cuidar su prole y alimentarla.

¿Cuál es la virtud del hombre? ¿Qué cosa lo hace digno? ¿Es una virtud, o dignidad, aquella pretensión de perseguir los vicios a antojo por una cuota de hedonismo?, ¿es una virtud, o dignidad, aquello de abusar el contrapelo de su propia naturaleza? La virtud del hombre es su inteligencia y la búsqueda de conocimiento y esta virtud es tan importante como la virtud de su sociabilidad, formar un hogar, cuidarlo, educarlo, hacerse digno a si mismo y hacerlo digno a su familia. Dignidad en cuanto a la dignidad de su propia familia y todas las familias.

La libertad es el ansia que empuja a requerir la dignidad propia o ajena. La libertad es un bien. No es aquello que por individualismo conlleva al caos o al desorden donde cada uno hace lo que quiere. El caos y el desorden no son virtudes y la libertad supone no engendrar males, sino virtudes.

Entonces la libertad no puede estar ligada a una impresión individual caprichosa o no caprichosa, sino que es la permanente búsqueda de la dignidad humana. La social, por cuanto en soledad el hombre es un partido, una mitad inconclusa. Una actitud del yo hacia lo ello, esa es la libertad. En el nosotros está la libertad. En la actitud que induce a la armonía, el orden social y el conocimiento; la dignidad del yo, que es propia además de los ellos. Y la dignidad de las personas está imbuida en la dignidad de la familia.

No somos indignos porque nos pescamos un resfriado, o porque una tormenta arruinó nuestra cosecha, o porque un perro furioso quiso atacarnos; pero si lo somos, en cuanto al otro humano que intenta coartar o coarta nuestro desarrollo familiar, eso es lo que nos humilla sobremanera.

Si bien la dignidad tiene un sentido subjetivo alimentado por una cultura que le ha hecho creer al hombre que ir a la guerra es lograr la dignidad; que la adquisición ampulosa de lujos y placeres; el dinero, es en definitiva el fin de sus virtudes; pues no tendremos más de lo que ya tenemos; zopencos humanos llevando a cuestas sus estrés o angustias que la naturaleza les cobra a cambio de su insaciabilidad.

La dignidad se mide desde el yo con respecto a los ellos. La naturaleza puede ser causa de muchos infortunios humanos. Pero es el infortunio que nos causan otros humanos lo que nos produce humillación. Los sistemas sociales humanos nos causan humillación en un mundo donde todos viven humillados, con codicia, con violencia, con promiscuidades, atesorados por una cultura que paradójicamente, dicen, nos lleva a la felicidad.

¿Es acaso un homosexual digno de su homosexualidad? Las inclinaciones sexuales como las enfermedades, no hace ni deshace la dignidad. El hombre es virtuoso en ser lo que es y lo que debe ser; un ser educado, social, inteligente y de conocimientos.

Como ser social, imbuido de amor, el hombre, la mujer tienden a la armonía de su hogar, al cuidado y desarrollo de sus hijos. Como ser inteligente y de conocimientos tiende a pronunciarse en la filosofía, la moral y las ciencias. Lo justo, la justicia, deriva de esa dignidad humana. Lo injusto es socavar en cualquier punto esa dignidad.

La libertad sin justicia no es libertad, Libertad es la búsqueda del ámbito de aquello por lo que el hombre busca su dignidad, la dignidad verdadera. La igualdad es que todos por igual tengamos las mismas oportunidades para ser dignos de nosotros mismos.

Un enfermo, un discapacitado, contingentemente; una mujer, un hombre, un niño, un anciano, capacidades físicas o intelectuales, nos hacen desiguales. La fe religiosa, la cultura, el lugar de nacimiento, igualmente se adosan para hacernos diferentes y sumada la personalidad de cada uno. Cada ser es un ente sui géneris.

De qué manera entonces la igualdad y justo para uno sería igualdad y justo entre otro desigual. Aristóteles, hasta diferencia un rico de un pobre. Pero la igualdad, como la libertad y la justicia, no son principios individuales, sino sociales, y el pleno bien social, es la familia. Son los miembros adultos de la familia los que gozan de todo contrato social. Y así debería ser por cuanto, esos, los plenos, les son dados por su bien humano.

La igualdad, la libertad y la justicia, son bienes sociales, que provienen del bien social, la sepa de la sociedad. Los que están fuera de la familia, son desiguales evidentemente, por cuanto no están inclinados hacia la naturaleza de la sociedad, aunque vivan de ella.

La familia proviene de una pasión humana, pero no cualquier pasión, sino del amor desde las fibras del alma humana. La igualdad debe estimarse entre las dignidades familiares, no entre individuos, aunque las prerrogativas recaigan entre miembros sociales.

Si las sociedades humanas no pierden de vista su origen la humanidad tendrá nuevas oportunidades. Si las sociedades no son más que sociedades de dioses y demonios, pues enteramente seguiremos en el infierno. Con estas debilidades y viviendo de estas debilidades, la propuesta es un hombre santificado que más que gozar de la vida debe gozar con la muerte. Shopenhauer pensaba, tomando las prácticas ascéticas del budismo y del cristianismo la idea de una automortificación, sobre que debemos inspirar aquello que toda existencia está llena de sufrimiento y de miseria y que la raíz de la existencia es la lucha y el dolor, por lo tanto no tiene sentido el optimismo que mueve en el hombre la voluntad de vivir -“lo que hay que aniquilar”- dijo –“…es la voluntad para la vida…”- Qué libertad es esa que destina vivir negando la propia naturaleza de lo que uno es.

 

 

 

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XXV

Hemos de ver en el mundo animal como cada especie constituye por instinto los vínculos sociales, conducta que poco se diferencia entre los grupos independientes de la misma casta, sean de la región que sean y por más que los separen mares y océanos. Si ajustamos cada una de ellas a principios humanos como la igualdad, la justicia, la solidaridad, el respeto, hemos de ver que de muy pocos animales podríamos aducir que le asisten nuestros valores.

El ser humano ha experimentado cambios sustanciales en la gestión familiar desde que la historia es historia. No es igual una estructura familiar en la India que en Portugal, ni estas a las de Kenia. La variación ni siquiera tiene que ver con la evolución exigida por el entorno natural. Las familias fueron modificadas por la ingerencia de las conquistas, la guerra, las nuevas tecnologías, hasta la revolución industrial conspiró para retocar el seno familiar y hondamente las conductas licuadas en signos religiosos, que más que conspirar, obligaron y fijaron la estructura familiar.

Los valores humanos bajo estas manifestaciones resultaron una utopía y hoy pueden observarse en las organizaciones familiares actuales. Falta de respeto entre los cónyuges, infidelidades, egoísmos, violencia, dominio y una gran dificultad para educar a los niños.

Es extenso los cambios evolutivos de la familia en esa larga historia, la mujer primero e indirectamente los niños después fueron víctimas y en el ambiente de confusión y conflicto donde es casi imposible que puedan inferirse principios.

Si imitáramos la conformación familiar al parámetro de los instintos, como animales, tampoco habría mucho para rescatar algún valor. Si cada familia se conformase a la conveniencia individual, nuestras sociedades serían un caos. Si continuamos como continuamos, pues seguiremos sosteniendo claros vestigios de brutalidad, de infidelidad, de falta de respeto, de desigualdad y desarraigo.

De todas formas, de todas las estructuras familiares humanas, matriarcado, patriarcado, poligamia, convengamos que la mejor estructura familiar bajo estas simples indicaciones que puede mantener la posibilidad de afincar nuestros principios fundamentales, es la monogamia.

Sin embargo, la monogamia llega a ser un peso demasiado fuerte para ser digerida para una mayoría ostensible. Los instintos del sexo, la necesidad de aparearse circunstancialmente y los excesos son tan corrientes que delinean otro sentido y concepto de formar una pareja, conjugando el grito de la llamada libertad sexual.

En sistemas de cama abierta con hijos de procedencia incierta, no parece la mejor elección de donde surjan principios.

Tampoco otras estructuras nos resultan cómodas como el viejo ordenamiento familiar de los esquimales donde una mujer podía ser entregada a un visitante con toda naturalidad, porque tal ordenamiento estaba condicionado a un género masculino dominante. De igual forma, las familias poligámicas del harem.

En cuanto a bondades divinas, las religiones no han ayudado mucho sobre este tema ya que proclaman al hombre como cabeza del vínculo familiar y este germen conjuró para acentuar el dominio y el abuso del hombre sobre la mujer.

No faltan circunstancias para apuntar y demostrar hoy día que la sepa social está falta de valores o enfermas o insensibles.

La miseria y la ignorancia han provocado uniones que pueden semejarse a apareamientos salvajes. La falta de educación, el hambre y la ignorancia no han dejado una buena herencia. Niños ambulantes, sin arraigo, violentos, alejados de todo afecto, los niños duros de la calle aquellos sin comida. Estos tipos de “familia” tienden a montarse sobre la violencia, la infidelidad y la infelicidad de los hijos. “Hogares” que transmiten a su herencia la inseguridad, la falta de apego, hasta la brutalidad que peligrosamente alimenta la cultura de allá abajo. –“El imitar a nuestros antepasados nos hace adquirir las pasiones de nuestros padres, aun cuando envenenen nuestras vidas…”-, escribió Stendhal en 1822. Por otro lado las uniones por conveniencia han provocado no menos incidencia a la hora de preguntarse por la educación de los hijos y el sometimiento de uno de los cónyuges o de los dos.

“Romeo y Julieta” es en nuestro tiempo el arquetipo literario de mera especulación artística. Hasta es vergonzoso demostrar sentimiento alguno por otra persona. El amor parece pertenecer a la ciencia ficción. Sin embargo, el amor existe y aun resiste la tradición, las viejas costumbres y los dictados de “libros sagrados” sumados a la escalada utilitarista del mercado que explica valores de independencia y libertad en el mundo de “Lolitas” y Crusoes con sociólogos enmarañados de abultados quehaceres y dificultades doctrinarias, que se resisten comprender, que las miserias del hombre no provienen del espanto circunstancial de un acaudalado en bancarrota o de una famosa “Lolita” engañada o de la salud de algún líder octogenario religioso o ideólogo.

Existe un gran mundo de matrimonios por amor. Estos son los que pueden campear las dificultades de la escasez, pero difícilmente soportan la avalancha comercial y doctrinaria que deben afrontar sus hijos dentro del hogar vía Internet y la televisión y fuera del hogar donde todo está contaminado de utilitarismo que provoca más tarde o más temprano un estado de confusión extrema ante la más leve desavenencia. La gran masa humana es el resultado de la influencia de una minoría con poder de influencia y monetario que a través de los medios de comunicación han ido formulando los criterios morales, sociales y económicos, incluso religiosos que se internalizan en la conciencia general y que se admiten como propios e inapelables aún cuando pesen en contra de su propios bienes. En nuestras sociedades resulta difícil vivir con amor con los desvalores sociales. La crisis familiar radica en las emociones humanas, en la falta de amor, en la disolución social del amor, en la desnaturalización del ser humano como tal.

Emile Durkheim insistió en construir una nueva moral partiendo desde otros ejes de la problemática social y es cierto, estoy de acuerdo con él en que, búsquese donde se busque o como se busque estas sociedades están contaminadas, Durkheim aunque con buen criterio, tampoco halló lo solución a la nebulosa.

Nuestras sociedades enmarañadas de principios provenientes “del más allá” alineados con matices culturales según provenían de las guerras continuas, del avance tecnológico, del campo del trabajo y las industrias, las familias debieron adaptarse al contexto de la sociedad cuando en realidad el contexto social debería haberse adaptado a la familia. De allí que no hay consenso sobre la definición de familia ni siquiera dentro de la trama cultural donde cada quien se desarrolla, ni puede haberlo en los soportes donde se apoyan los principios ni la jurisprudencia comparada.

Cada estado lo plantea jurídicamente según las presiones de los poderes de influencia, tanto religiosos como políticos. De allí que tengamos familias de acervo industrial, familias de acervo económico, familias de acervo patriarcal, de acervo matriarcal, de acervo de la moda, punalúa, sindiásmica, monoparentales, poligámicas y otras, todas ellas con el tinte religioso que parece adecuarse a las circunstancias de los cambios con claras diferencias de igualdad entre el hombre y la mujer y las consecuencias confusas en sus hijos.

Salvo en algunas familias rurales podía concebirse un equilibrio de armonía familiar, pero ni en estas surgía el reacondicionamiento de la mujer sumergida a su rol de desigualdad con su esposo.

A partir de la mitad del siglo XX, con el avance del desarrollo industrial, las mujeres resultaron aptas para el trabajo, no por una cuestión de principios, sino de intereses económicos, ya que sus manos menos toscas que las de los hombres resultaron más adecuadas y eficaces a trabajos de manufactura de la producción en serie.

No necesitó entonces mucho entendimiento para convencerse que ella misma podía procurarse los medios para sostenerse e incluso sacar a sus hijos adelante sin necesidad de un matrimonio donde tremendamente quedaba sometida.

Los divorcios y las madres solteras comenzaron a ser moneda corriente en estas sociedades occidentales de manera asombrosa. Y hay quienes culpan del fenómeno a la conocida circunstancias de la “liberación femenina” de haber desarticulado el hogar familiar, sin siquiera estornudar o esbozar suspiros en sus fundamentos sobre el esquema del hogar familiar que fue y no ha dejado de ser una jaula de barrotes masculinos sobre el rol femenino.

En la investigación realizada por Federico Engels sobre esta problemática podemos interiorizarnos de bastantes aspectos de la cuestión: “Hasta 1860 ni siquiera se podía pensar en una historia de la familia. Las ciencias históricas hallábanse aún, en este dominio, bajo la influencia de los cinco libros de Moisés. La forma patriarcal de la familia, pintada en esos cinco libros con mayor detalle que en ninguna otra parte, no sólo era admitida sin reservas como la más antigua sino que se la identificaba -descontando la poligamia- con la familia burguesa de nuestros días, de modo que parecía como si la familia no hubiera tenido ningún desarrollo histórico; a lo sumo se admitía que en los tiempos primitivos podía haber habido un período de promiscuidad sexual. Es cierto que aparte de la monogamia se conocía la poligamia en Oriente y la poliandria en la India y en el Tíbet; pero estas tres formas no podían ser ordenadas históricamente de modo sucesivo, sino que figuraban unas junto a otras sin guardar ninguna relación. También es verdad que en algunos pueblos del mundo antiguo y entre algunas tribus salvajes aun existentes la descendencia se cuenta por línea materna, y no paterna, siendo aquélla la única válida, y que en muchos pueblos contemporáneos se prohíbe el matrimonio dentro de determinados grupos más o menos grandes -por aquel entonces aún no estudiados de cerca-, dándose este fenómeno en todas las partes del mundo. Estos hechos, ciertamente, eran conocidos y cada día se agregaban a ellos nuevos ejemplos. Pero nadie sabía cómo abordarlos e incluso en la obra de E. B. Tylor "Investigaciones de la Historia primitiva de la Humanidad, etc." (1865) figuran como "costumbres raras", al lado de la prohibición vigente en algunas tribus salvajes de tocar la leña ardiendo con cualquier instrumento de hierro y otras futilezas religiosas semejantes.” “El estudio de la historia de la familia comienza en 1861, con el "Derecho materno" de Bachofen. El autor formula allí las siguientes tesis: 1) primitivamente los seres humanos vivieron en promiscuidad sexual, a la que Bachofen da, impropiamente, el nombre de heterismo; 2) tales relaciones excluyen toda posibilidad de establecer con certeza la paternidad, por lo que la filiación sólo podía contarse por línea femenina, según el derecho materno; esto se dio entre todos los pueblos antiguos; 3) a consecuencia de este hecho, las mujeres, como madres, como únicos progenitores conocidos de la joven generación, gozaban de un gran aprecio y respeto, que llegaba, según Bachofen, hasta el dominio femenino absoluto (ginecocracia); 4) el paso a la monogamia, en la que la mujer pertenece a un solo hombre, encerraba la transgresión de una antiquísima ley religiosa (es decir, el derecho inmemorial que los demás hombres tenían sobre aquella mujer), transgresión que debía ser castigada o cuya tolerancia se resarcía con la posesión de la mujer por otros durante determinado período”.”Bachofen halló las pruebas de estas tesis en numerosas citas de la literatura clásica antigua, reunidas por él con singular celo. El paso del "heterismo" a la monogamia y del derecho materno al paterno se produce, según Bachofen -concretamente entre los griegos-, a consecuencia del desarrollo de las concepciones religiosas, a consecuencia de la introducción de nuevas divinidades, que representan ideas nuevas, en el grupo de los dioses tradicionales, encarnación de las viejas ideas; poco a poco los viejos dioses van siendo relegados a segundo plano por los primeros. Así, pues, según Bachofen no fue el desarrollo de las condiciones reales de existencia de los hombres, sino el reflejo religioso de esas condiciones en el cerebro de ellos, lo que determinó los cambios históricos en la situación social recíproca del hombre y de la mujer. En correspondencia con esta idea, Bachofen interpreta la "Orestiada" de Esquilo como un cuadro dramático de la lucha entre el derecho materno agonizante y el derecho paterno, que nació y logró la victoria sobre el primero en la época de las epopeyas. Llevada de su pasión por su amante Egisto, Clitemnestra mata a Agamenón, su marido, al regresar éste de la guerra de Troya; pero Orestes, hijo de ella y de Agamenón, venga al padre quitando la vida a su madre, ello hace que se vea perseguido por las Erinias, seres demoníacos que protegen el derecho materno, según el cual el matridicio es el más grave e imperdonable de los crímenes. Pero Apolo, que por mediación de su oráculo ha incitado a Orestes a matar a su madre, y Atenea, que interviene como juez (ambas divinidades representan aquí el nuevo derecho paterno), defienden a Orestes. Atenea escucha a ambas partes. Todo el litigio está resumido en la discusión que sostienen Orestes y las Erinias. Orestes dice que Clitemnestra ha cometido un crimen doble por haber matado a su marido y padre de su hijo. ¿Por qué las Erinias le persiguen a él, cuando ella es mucho más culpable? La respuesta es sorprendente”.”No estaba unida por los vínculos de la sangre al hombre a quien ha matado”.”El asesinato de una persona con la que no se está ligado por lazos de sangre, incluso si es el marido de la asesina, puede expiarse y no concierne en lo más mínimo a las Erinias. La misión que a ellas corresponde es perseguir el homicidio entre consanguíneos, y el peor de estos crímenes, el único imperdonable, según el derecho materno, es el matricidio. Pero aquí interviene Apolo, el defensor de Orestes. Atenea somete el caso al areópago, el tribunal jurado de Atenas; hay el mismo número de votos en pro de la absolución y en pro de la condena; entonces Atenea, en calidad de presidente del Tribunal, vota en favor de Orestes y lo absuelve. El derecho paterno obtiene la victoria sobre el materno, los "dioses de la nueva generación", según se expresan las propias Erinias, vencen a éstas, que, al fin y a la postre, se resignan a ocupar un puesto diferente al que han venido ocupando y se ponen al servicio del nuevo orden de cosas”.”Esta nueva y muy acertada interpretación de la "Orestiada" es uno de los más bellos y mejores pasajes del libro de Bachofen, pero al mismo tiempo es la prueba de que Bachofen cree, como en su tiempo Esquilo, en las Erinias, en Apolo y en Atenea, es decir, cree que estas divinidades realizaron en la época heroica griega el milagro de echar abajo el derecho materno y de sustituirlo por el paterno. Es evidente que tal concepción, que estima la religión como la palanca decisiva de la historia mundial, se reduce, en fin de cuentas, al más puro misticismo. Por ello, estudiar a fondo el voluminoso tomo de Bachofen es una labor ardua y, en muchos casos, poco provechosa. Sin embargo, lo dicho no disminuye su mérito como investigador que ha abierto una nueva senda, ya que ha sido el primero en sustituir las frases acerca de aquel ignoto estadio primitivo con promiscuidad sexual por la demostración de que en la literatura clásica griega hay muchas huellas de que entre los griegos y entre los pueblos asiáticos existió, en efecto, antes de la monogamia, un estado social en el que no solamente el hombre mantenía relaciones sexuales con varias mujeres, sino que también la mujer mantenía relaciones sexuales con varios hombres, sin faltar por ello a los hábitos establecidos. Bachofen probó que este uso no desapareció sin dejar huellas bajo la forma de la necesidad, para la mujer, de entregarse por un período determinado a otros hombres, entrega que era el precio de su derecho al matrimonio único; que, por tanto, primitivamente no podía contarse la descendencia sino en línea femenina, de madre a madre; que esta validez exclusiva de la filiación femenina se mantuvo largo tiempo, incluso en el período de la monogamia con la paternidad establecida, o por lo menos, reconocida; y, por último, que esta situación primitiva de las madres, como únicos genitores ciertos de sus hijos, aseguró a aquéllas y, al mismo tiempo, a las mujeres en general, una posición social más elevada de la que desde entonces acá nunca han tenido. Es cierto que Bachofen no emitió esos principios con tanta claridad, por impedírselo el misticismo de sus concepciones; pero los demostró, y ello, en 1861, fue toda una revolución”.”El voluminoso tomo de Bachofen estaba escrito en alemán, es decir, en la lengua de la nación que menos se interesaba entonces por la prehistoria de la familia contemporánea. Por eso permaneció casi ignorado. El más inmediato sucesor de Bachofen en este terreno entró en escena en 1865, sin haber oído hablar de él nunca jamás”.”Este sucesor fue J. F. Mac Lennan, el polo opuesto de su predecesor. En lugar de místico genial, tenemos aquí a un árido jurisconsulto; en vez de una exultante y poética fantasía, las plausibles combinaciones de un alegato de abogado. Mac Lennan encuentra en muchos pueblos salvajes, bárbaros y hasta civilizados de los tiempos antiguos y modernos, una forma de matrimonio en que el novio, solo o asistido por sus amigos, está obligado a arrebatar su futura esposa a sus padres, simulando un rapto por violencia. Esta usanza debe ser vestigio de una costumbre anterior, por la cual los hombres de una tribu adquirían mujeres tomándolas realmente por la fuerza en el exterior, en otras tribus. Pero ¿cómo nació ese "matrimonio por rapto"?. Mientras los hombres pudieron hallar en su propia tribu suficientes mujeres, no había ningún motivo para semejante procedimiento. Por otra parte, con frecuencia no menor encontramos en pueblos no civilizados ciertos grupos (que en 1865 aún solían identificarse con las tribus mismas) en el seno de los cuales estaba prohibido el matrimonio, viéndose obligados los hombres a buscar esposas y las mujeres esposos fuera del grupo; mientras tanto, en otros pueblos existe una costumbre en virtud de la cual los hombres de cierto grupo vienen obligados a tomar mujeres sólo en el seno de su mismo grupo. Mac Lennan llama "tribus" exógamas a los primeros, endógamas a los segundos, y a renglón seguido y sin más circunloquios señala que existe una antítesis bien marcada entre las "tribus" exógamas y endógamas. Y aún cuando sus propias investigaciones acerca de la exogamia le meten por los ojos el hecho de que esa antítesis en muchos, si no en la mayoría o incluso en todos los casos, existe solamente en su imaginación, no por eso deja de tomarla como base de toda su teoría. Según esta, las tribus exógamas no pueden tomar mujeres sino de otras tribus, cosa que, dada la guerra permanente entre las tribus, tan propia del estado salvaje, sólo puede hacerse mediante el rapto”.”Mac Lennan plantea más adelante: ¿De dónde proviene esa costumbre de la exogamia? A su parecer, nada tienen que ver con ella las ideas de la consanguinidad y del incesto, nacidas mucho más tarde. La causa de tal usanza pudiera ser la costumbre muy difundida entre los salvajes, de matar a las niñas enseguida que nacen. De eso resultaría un excedente de hombres en cada tribu tomada por separado, siendo la inmediata consecuencia de ello que varios hombres tendrían en común una misma mujer, es decir, la poliandria. De aquí se desprende, a su vez, que se sabía quien era la madre del niño, pero no quién era su padrea; por ello la ascendencia sólo se contaba en línea materna, y no paterna (derecho materno). Y otra consecuencia de la escasez de mujeres en el seno de la tribu, escasez atenuada, pero no suprimida, por la poliandria, era precisamente el rapto sistemático de mujeres de tribus extrañas. "Desde el momento en que la exogamia y la poliandria proceden de una sola causa, del desequilibrio numérico entre los sexos, debemos considerar que entre todas las razas exogámicas ha existido primitivamente la poliandria... Y por esto debemos tener por indiscutible que entre las razas exógamas el primer sistema de parentesco era aquel que sólo reconocía el vínculo de la sangre por el lado materno". (Mac Lennan, "Estudios de Historia Antigua, 1886; matrimonio primitivo”.”El mérito de Mac Lennan consiste en haber indicado la difusión general y la gran importancia de lo que él llama exogamia. En cuanto al hecho de la existencia de grupos exógamos, no lo ha descubierto, y menos todavía lo ha comprendido. Sin hablar ya de las noticias anteriores y sueltas de numerosos observadores -precisamente las fuentes donde ha bebido Mac Lennan-, Latham había descrito con mucha exactitud y precisión ("Etnología descriptiva", 1859) ese fenómeno entre los magars de la India y había dicho que estaba universalmente difundido y se encontraba en todas las partes del mundo. Este pasaje lo cita el propio Mac Lennan. Además, también nuestro Morgan había observado y descrito perfectamente en 1847, en sus cartas acerca de los iroqueses ("American Review"), y en 1851, en su "La Liga de los Iroqueses", este mismo fenómeno, mientras que el ingenio triquiñuelista de Mac Lennan ha introducido aquí una confusión mucho mayor que la aportada por la fantasía mística de Bachofen en el terreno del derecho materno. Otro mérito de Mac Lennan consiste en haber reconocido como primario el orden de descendencia con arreglo al derecho materno, aunque también aquí se le adelantó Bachofen, según lo confiesa aquél más tarde. Pero tampoco aquí ve claras las cosas, pues habla sin cesar de "parentesco en línea femenina solamente" ("kinship through females only"), empleando continuamente esta expresión, exacta para un período anterior, en el análisis de fases del desarrollo más tardías en que, si bien es cierto que la filiación y el derecho de herencia siguen contándose exclusivamente según la línea materna, el parentesco por línea paterna está ya reconocido y fijado. Observamos aquí la estrechez de criterio del jurisconsulto, que se forja un término jurídico fijo y continúa aplicándolo, sin modificarlo, a circunstancias para las que es ya inservible”.”Parece ser que, a pesar de su verosimilitud, la teoría de Mac Lennan pareciole a su autor no muy bien asentada. Por lo menos, le llama la atención el "hecho, digno de ser notado, de que la forma de rapto (simulado) de las mujeres se observe marcada y nítidamente entre los pueblos en que predomina el parentesco masculino (es decir, la descendencia en línea paterna)”… "Es muy extraño que, según las noticias que poseemos, el infanticidio no se practique por sistema allí donde coexisten la exogamia y la más antigua forma de parentesco"…”Estos dos hechos rebaten directamente su manera de explicar las cosas, y Mac Lennan no puede oponerle sino nuevas hipótesis más embrolladas aún”.”Sin embargo, su teoría fue acogida en Inglaterra con gran aprobación y simpatía. Mac Lennan fue considerado aquí por todo el mundo como el fundador de la historia de la familia y como la primera autoridad en la materia. Su antítesis entre las "tribus" exógamas y endógamas continuó siendo, a pesar de ciertas excepciones y modificaciones comprobadas, la base reconocida de las opiniones dominantes y se trocó en las anteojeras que impedían ver libremente el terreno explorado y, por consiguiente, todo progreso decisivo. Ante la exageración de los méritos de Mac Lennan, hoy costumbre en Inglaterra y, siguiendo a ésta, fuera de ella, debemos señalar que con su antítesis de "tribus" exógamas y endógamas, basada en la más pura confusión, ha causado más daño que servicios ha prestado con sus investigaciones”.”Entretanto, pronto empezaron a ser conocidos hechos que ya no cabían en el frágil molde de su teoría. Mac Lennan sólo conocía tres formas de matrimonio: la poligamia, la poliandria y la monogamia. Pero así que se centró la atención en este punto, se hallaron pruebas, cada vez más numerosas, de que entre los pueblos no desarrollados existían otras formas de matrimonio, en las que varios hombres tenían en común varias mujeres; y Lubbock ("El origen de la civilización", 1870 reconoció como un hecho histórico este matrimonio por grupos (Communal marriage) ”.”Poco después (en 1871) apareció en escena Morgan, con documentos nuevos y decisivos desde muchos puntos de vista. Habíase convencido de que el sistema de parentesco propio de los iroqueses, y vigente aún entre ellos, era común a todos los aborígenes de los Estados Unidos, es decir, que estaba difundido en un continente entero, aun cuando se encuentra en contradicción formal con los grados de parentesco que resultan del sistema conyugal allí imperante. Incitó entonces al gobierno federal americano a que recogiese informes acerca del sistema de parentesco de los demás pueblos, según un formulario y unos cuadros confeccionados por él mismo. Y de las respuestas dedujo: 1) que el sistema de parentesco indoamericano estaba igualmente en vigor en Asia y, bajo una forma poco modificada, en muchas tribus de África y Australia; 2) que este sistema tenía su más completa explicación en una forma de matrimonio por grupos que se hallaba en proceso de extinción en Hawai y en otras islas australianas, 3) que en estas mismas islas existía, junto a esa forma de matrimonio, un sistema de parentesco que sólo podía explicarse mediante una forma, desaparecida hoy, de matrimonio por grupos más primitivo aún”.”Morgan publicó las noticias reunidas y las conclusiones deducidas de ellas en su "Sistemas de consanguinidad y afinidad", en 1871, y llevó así la discusión a un terreno infinitamente más amplio. Tomando como punto de partida los sistemas de parentesco y reconstituyendo las formas de familia a ellos correspondientes, abrió nuevos caminos a la investigación y dio la posibilidad de ver mucho más lejos en la prehistoria de la humanidad. De haber sido aceptado este método, las frágiles construcciones de Mac Lennan hubieran quedado reducidas a polvo”.”Mac Lennan salió en defensa de su teoría con una nueva edición del "Matrimonio primitivo (Estudios de Historia Antigua, 1876)". Aunque él mismo construye la historia de la familia basándose en simples hipótesis y de una manera artificial en extremo, exige a Lubbock y a Morgan, no sólo la prueba de cada una de sus aseveraciones, sino pruebas irrefutables, las únicas admitidas en los tribunales de justicia escoceses. ¡Y eso lo hace un hombre quien, apoyándose en el íntimo parentesco entre el tío materno y el sobrino en los, en el relato de César de que los bretones tienen sus mujeres en común por grupos de diez o doce, y en todas las demás relaciones que los autores antiguos hacen de las mujeres entre los bárbaros, deduce sin vacilación que la poliandria ha reinado en todos esos pueblos! Parece que se está oyendo a un fiscal que se toma entera libertad para amañar sus conclusiones y exige, en cambio, al defensor la prueba más formal y más jurídicamente valedera de cada palabra que éste pronuncie”.”Afirma que el matrimonio por grupos es pura invención, y queda, así, muy por debajo de Bachofen. Según él, los sistemas de parentesco de Morgan no son sino simplemente fórmulas de cortesía social, demostradas por el hecho de que al dirigir los indios la palabra hasta a un extranjero, a un blanco, lo tratan de hermano o de padre. Esto es lo mismo que si se quisiera asegurar que las palabras padre, madre, hermano y hermana son puras fórmulas de apóstrofe sin significación, porque a los sacerdotes y a las abadesas católicas se los saluda igualmente con los nombres de padre y madre, y porque los frailes y las monjas, lo mismo que los masones y los miembros de los sindicatos ingleses, se tratan entre sí de hermanos y hermanas en sus reuniones solemnes. En una palabra, la defensa de Mac Lennan no pudo ser más floja”.”Pero quedaba un punto en el que era invulnerable. Su antítesis de las "tribus" exógamas y endógamas, base de su sistema, lejos de vacilar, se reconocía universalmente como el fundamento de toda la historia de la familia. Se admitía que el intento de demostrar esta antítesis hecho por Mac Lennan era insuficiente y estaba en contradicción con los datos por él mismo aportados. Pero se consideraba como un evangelio indiscutible la antítesis misma, la existencia de dos tipos, exclusivos entre sí, de tribus autónomas e independientes, de los cuales uno tomaba sus mujeres en la misma tribu, mientras que al otro le estaba eso terminantemente prohibido. Consúltese, por ejemplo, "Orígenes de la familia", de Giraud-Teulon (1874), y aun la obra de Lubbock, El origen de la civilización”.”Aparece luego el trabajo fundamental de Morgan, "La Sociedad Antigua" (1877), que forma la base de la obra que ofrezco al lector. Aquí Morgan desarrolla con plena nitidez lo que en 1871 conjeturaba vagamente. La endogamia y la exogamia no forman ninguna antítesis; la existencia de "tribus" exógamas no está demostrada hasta ahora en ninguna parte. Pero, en la época en que aún dominaba el matrimonio por grupos -que, según toda verosimilitud, ha existido en tiempos en todas partes-, la tribu se escindió en cierto número de grupos, de gens consanguíneas por línea materna, en el seno de las cuales estaba rigurosamente prohibido el matrimonio, de tal suerte que los hombres de una gens, si bien es verdad que podían tomar mujeres en la tribu, y las tomaban efectivamente en ella, venían obligados a tomarlas fuera de su propia gens. De este modo, si la gens era estrictamente exógama, la tribu que comprendía la totalidad de las gens era endógama en la misma medida. Esta circunstancia dio al traste con los restos de las sutilezas de Mac Lennan”.”Pero Morgan no se limitó a esto. La gens de los indios americanos le sirvió, además, para dar un segundo y decisivo paso en la esfera de sus investigaciones. En esa gens, organizada según el derecho materno, descubrió la forma primitiva de donde salió la gens ulterior, basada en el derecho paterno, la gens tal como la encontramos en los pueblos civilizados de la antigüedad. La gens griega y romana, que había sido hasta entonces un enigma para todos los historiadores, quedó explicada partiendo de la gens india, y con ello se dio una base nueva para el estudio de toda la historia primitiva”.”El descubrimiento de la primitiva gens de derecho materno, como etapa anterior a la gens de derecho paterno de los pueblos civilizados, tiene para la historia primitiva la misma importancia que la teoría de la evolución de Darwin para la biología, y que la teoría de la plusvalía, enunciada por Marx, para la Economía política. Este descubrimiento permitió a Morgan bosquejar por vez primera una historia de la familia, donde, por lo menos en líneas generales, quedaron asentados previamente, en cuanto lo permiten los datos actuales, los estadios clásicos de la evolución. Para todo el mundo está claro que con ello se inicia una nueva época en el estudio de la prehistoria. La gens de derecho materno es hoy el eje alrededor del cual gira toda esta ciencia; desde su descubrimiento, se sabe en qué dirección encaminar las investigaciones y qué estudiar, así como de qué manera de debe agrupar los resultados obtenidos. Por eso hoy se hacen en este terreno progresos mucho más rápidos que antes de aparecer el libro de Morgan”.”También en Inglaterra todos los investigadores de la prehistoria admiten hoy los descubrimientos de Morgan, aunque sería más exacto decir que se han apropiado de ellos. Pero casi ninguno de estos investigadores declara francamente que es a Morgan a quien debemos esa revolución en las ideas. En Inglaterra se pasa en silencio su libro siempre que es posible; en cuanto al propio autor, se limitan a condescendientes elogios de sus trabajos anteriores; escarban con celo en pequeños detalles de su exposición, pero silencian, contumaces, sus descubrimientos, verdaderamente importantes. La primera edición de "Ancient Society" se agotó; en América las publicaciones de este tipo se venden mal; en Inglaterra parece que la publicación de este libro ha sido saboteada sistemáticamente, y la única edición en venta de esta obra, que forma época, es la traducción alemana”.”¿Por qué esa reserva, en la cual es difícil no advertir una conspiración del silencio, sobre todo si se toma en cuenta las numerosas citas hechas por simple cortesía, y otras pruebas de camaradería en que abundan las obras de nuestros reconocidos investigadores de la prehistoria? ¿Quizá porque Morgan es americano, y resulta muy duro para los historiadores ingleses, a pesar del muy meritorio celo que ponen en acopiar documentos, tener que depender en cuanto a los puntos de vista generales necesarios para ordenar y agrupar los datos, en una palabra, en cuanto a sus ideas, de dos extranjeros de genio, de Bachofen y de Morgan?. Aun pudiera pasar el alemán, pero ¡el americano!. En presencia de un americano vuélvese patriota todo inglés; he visto en los Estados Unidos ejemplos graciosísimos. Agréguese a esto que Mac Lennan fue, en cierto modo, proclamado oficialmente el fundador y el jefe de la escuela prehistórica inglesa; que, hasta cierto punto, en prehistoria se consideraba de buen tono no hablar sino con el más profundo respeto de su alambicada construcción histórica, que conducía desde el infanticidio a la familia de derecho materno, pasando por la poliandria y el matrimonio por rapto. Teníase como grave sacrilegio manifestar la menor duda acerca de la existencia de "tribus" endógamas y exógamas que se excluían absolutamente unas a otras; por tanto, Morgan, al disipar como humo todos estos dogmas consagrados, cometió una especie de sacrilegio. Además, los hacía desvanecerse con argumentos cuya sola exposición bastaba para que todo el mundo los admitiese como evidentes. Y los adoradores de Mac Lennan, que hasta entonces vacilaban, perplejos, entre la exogamia y la endogamia, sin saber qué camino tomar, casi se vieron obligados a darse de puñadas en la frente, y exclamar: "¿Cómo hemos podido ser tan pazguatos para no haber descubierto todo esto nosotros mismos hace mucho tiempo?”.”Y como si tantos crímenes no fuesen aún suficientes para que la escuela oficial diese fríamente la espalda a Morgan, éste hizo desbordarse la copa, no sólo criticando, de un modo que recuerda a Fourier, la civilización y la sociedad de la producción mercantil, forma fundamental de nuestra sociedad presente, sino hablando además de una transformación de esta sociedad en términos que hubieran podido salir de labios de Carlos Marx. Por eso Morgan se llevó su merecido cuando Mac Lennan le espetó indignado que el "método histórico le es absolutamente antipático" y cuando el profesor Giraud-Teulon se lo repitió en Ginebra, en 1884. Y, sin embargo, el mismo señor Giraud-Teulon erraba impotentemente en 1874 ("Orígenes de la familia") por el laberinto de la exogamia maclennanesca, ¡de donde sólo Morgan había de sacarlo!”.”Huelga detallar aquí los demás progresos que debe a Morgan la prehistoria; en el curso de mi trabajo se hallará lo que es preciso decir acerca de este asunto. Los catorce años transcurridos desde que apareció su obra capital, han aumentado mucho el acervo de nuestros datos históricos acerca de las sociedades humanas primitivas. En adición a los antropólogos, viajeros e investigadores profesionales de la prehistoria, han salido al palenque los representantes de la jurisprudencia comparada, que han aportado nuevos datos y nuevos puntos de vista. Algunas hipótesis de Morgan han llegado a bambolearse y hasta a caducar. Pero los nuevos datos no han sustituido en parte alguna por otras sus muy importantes ideas principales. El orden introducido por él en la historia primitiva subsiste aún en lo fundamental. Incluso puede afirmarse que este orden va siendo reconocido generalmente en la misma medida en que se intenta ocultar quién es el autor de este gran avance”.

De la investigación y opinión de Engels, de acuerdo o no, en parte alguna de la evolución histórica de las familias o el determinante trazado por lo religioso, no he hallado un soporte del que pueda inferirse un principio justo entre el hombre y la mujer y los hijos en la familia. Es inconcebible pues, que nuestras sociedades se apoyen en aquellas teorías e historias para reforzar sus jurisprudencias y aboguen con declamaciones de igualdad donde no pueden hallarse ni pizcas de este principio.

No es sorprendente entonces que entre tanto alboroto y confusión hayan predominado las ideas místicas hasta nuestros tiempos donde obviamente tampoco encontramos la equidad.

He buscado un paralelo en otras especies para ajustarme a la premisa de valores concretos y por cierto he hallado mejores caudales que en nuestras evolucionadas familias.

No es un capricho la determinación que a partir del único ente natural que trasciende los instintos, el mejor bien con que la naturaleza nos dota, el amor, los sentimientos, haya trazado esta idea.

El lazo principal, el eje de familia, la pareja, el núcleo familiar es el amor. De allí que ocurra el matrimonio o la familia de facto. Es a partir de ese momento real donde se genera el germen posible de todo principio familiar que se traslada a los hijos consanguíneos o por adopción. Un núcleo familiar hecho de amor comparte el proyecto vital de existencia en la que se forjan fuertes sentimientos de pertenencia, de apego intenso, de respeto e independencia.

El núcleo familiar es el ámbito susceptible de asegurar la renovación genealógica y la formación educativa de la prole.

Este núcleo, la pareja, puede o no engendrar hijos como en el caso de personas de la tercera edad o del mismo sexo, o por decisión propia, o por otra cualquiera otra razón sin que por ello pierda el sentido de lo que son, siempre que el amor sea el desencadenante.

Esto implica desligarse de los criterios éticos o religiosos, de los conceptos hasta ahora “valorados” de familia e incluso en el ámbito del derecho que no ofrece garantía en ninguna de su abultada y borrosa jurisprudencia que por indebida y disímil no tiene proyección general y mucho menos universal.

El ente familiar debería ser un bien y un bien no debería tener varias estructuras según sean las regiones o tradición o religión que se trate. Un bien humano es para toda la humanidad. Por eso la sepa social debería ser única no un paradigma. Con los paradigmas y las utopías no puede construirse el bien social justo, solidario e igualitario.

El matrimonio ha sufrido duros embates de la moral y de la ética equivocada e incluso en épocas resultó una obligación con una presión sin atenuantes so pena de  padecer no sólo la desaprobación social sino también jurídica. Hasta que en los últimos tiempos para responder a cuestiones consonantes con la libertad, no tardó en sucumbir la familia al propósito y antojo de cada individuo o de grupos colectivos que elaboraron sus propias relaciones conyugales y convivenciales, perdiéndose la verdadera esencia de familia, sumergida en el espectro de intereses de la moda, económicos, hedónicos e incluso para favorecer una ciudadanía extranjera. Convengamos que con estos males no favorecemos en absoluto la moral y ética de la familia, porque si bien la pareja conformada bajo estos parámetros puede resultar armónica, el fin de esta sociabilidad, los hijos, no tendrán buen sustento educativo ni buena base para el desarrollo sensible. Educación y sensibilidad de los que he hablado

El núcleo familiar es un proyecto de vida humana alimentada con amor y sin dudas es la pareja conformante la que inicia todo el proceso. La pareja es la sepa, es la arquitecta de esa estructura y a quien le cabe toda la responsabilidad y todo el derecho civil. Si la suma de familias conforma la sociedad, el “contrato social” no puede establecerse con individualidades, pues “Crusoes” y “lolitas” son ajenos a la perduración social.

Durkheim encuentra en el viejo contrato social un factor de anomia, ya que no garantiza el orden.

El flujo de afectos y principios sociales pues, tiene como eje generador a la pareja, la comunidad de vida en todo su sentido interpersonal en el desarrollo y crecimiento social prescindiendo de vanas sacralidades.

La responsabilidad civil de la sociedad entonces no puede recaer en manos de colectivos ajenos ni de solitarios. La familia humana no solamente es un núcleo generador de vida sino fundamentalmente generador de amor y por ende miembro absoluto del “Contrato social”.

La mujer soltera con hijos adolece por un lado de la presencia paterna. En estas condiciones, los niños aunque reciban todo el apoyo, el cariño necesario y educación, teniendo en cuenta el aspecto psicológico como lo hemos analizado más arriba, les afectará sobremanera en el efecto emulativo que condicionará su enlace futuro social con respecto a formalizar con otro el affectio convivencional.

Las llamadas familias monoparentales (compuestas por un solo progenitor) provenientes de rupturas de pareja, aumentan el riesgo de pobreza o bien resultan un fracaso en la educación final de sus vástagos. Si consideramos a la mujer soltera con hijos una familia núcleo no sólo se produciría una fisura en la unívoca concepción, sino que además la familia se tornearía en relación a la filiación materna y fundamentalmente se reniega de plano la paternidad y se obstaculiza la posibilidad del hijo en cuanto a saber, relacionarse y educarse con su padre, un legítimo anhelo de paternidad como lo es naturalmente el anhelo de maternidad. La mujer soltera con hijos, el hombre viudo o la mujer viuda con hijos, deben retornar y permanecer dentro del hogar familiar del que proceden, consanguíneo o por adopción o según sea un hogar familiar sustituto donde el niño pueda crecer y valorar la relación de los adultos o seguir valorándola hasta cumplir la mayoría de edad. Los niños huérfanos o abandonados no pueden alojarse en hogares colectivos sino en hogares de familias. De esta forma, los niños siempre son miembros de grupos de familia efectiva que favorecerá la educación y la inserción en el mundo social de los adultos.

En cuanto a las consideraciones civiles del Contrato social, las personas viudas no pierden su condición de miembros por cuanto el hecho imprevisto u ocasional le acaece ajeno a su voluntad ejercida en su momento, en tanto los padres de hijos en adulterio quedan fuera automáticamente de su conexión con el “Contrato social” independientemente de su pareja en matrimonio, obviamente por las circunstancias de grave incertidumbre y riesgo social en la que queda anegada la prole en cuestión.

Debemos diferenciar y no confundir el modelo núcleo familiar con el grupo familiar. El grupo familiar está asociado a la herencia genética directa o indirecta en línea colateral especialmente en caso de los niños adoptados: tíos, sobrinos, abuelos, cuñados, hermanos, etc. independientes del status o núcleo familiar que conforma cada uno de ellos.

 

 

 

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XXVI

Un orden razonable que permita vivir en armonía, en paz y felicidad de los pueblos. Ni la nobleza, ni el feudalismo, ni el comunismo, ni estas llamadas repúblicas democráticas, ni el invento incongruente de las monarquías democráticas, ni las dictaduras, ni el neoliberalismo o el socialismo ni las religiones han contribuido a la dignidad humana.

Los pueblos de América suspiran con sus democracias, independencias y libertades por la que lucharon y murieron sus héroes bien venerados. Pero aquello que quería terminar con la desigualdad, la esclavitud, el servilismo es lo que hoy resulta y se oculta como si la fiebre del oscurantismo ideológico social en la entretejida maraña inyectada nos dice decir, “esta es la pócima de la virtud” en medio de tanta miseria, desigualdad, ghettos, injusticias, violencia y corrupción.

Al caer el régimen de la ex Unión Soviética cayó el muro de Berlín. Para los más escépticos representó simplemente la destrucción de una muralla vergonzosa, pero para muchos fue el signo de la libertad y la democracia. El fin de la guerra fría, no fue más que el fin de una guerra entre dos imperios midiéndose los dominios y eso fue todo el proceso. Un enfrentamiento entre regimenes distintos que impedía en su momento que uno u otro abusare de un tercero, o mejor dicho, abusare desmedidamente.

Hoy se construyen otros muros, se lanzan misiles entre los conductos petroleros que proveen de energía líquida a Europa, Israel, Estados Unidos, Japón, China y Rusia. Se aniquilan gobiernos de países sospechados de atentar contra el mundo cuidando de no “sacrificar” sus recursos naturales declarados “bien de la humanidad” como el petróleo, pero a costa del exterminio de gente inocente que bien parece no importar que los seres humanos somos la humanidad. Y ya no puede esconderse esta “limpieza” que se impone sin delicadeza.

Países y pueblos pueden quedar atrapados en bloqueos económicos, por una invasión militar “de paz”, o como antaño, con golpes de estado convenientes a intereses ocultos. El problema de cada país parece también residir no en su gente o cultura o idealismo sino en sus recursos. Una paradoja de la riqueza natural para el que la posee. Lo más significativo por ahora es el peligro que corren los que tienen recursos energéticos y agua dulce ante la oteada de los miles y miles de monstruos bíblico revivido por Hobbes que el neoliberalismo ha sabido consolidar.

Establecida por centurias las democracias y “libertades” en América y Europa el resultado para la mayoría de la población a la que se le atribuye la soberanía, paradójicamente no parecen contenerlos. La miseria cunde por doquier: las injusticias, el servilismo, la ignorancia, la corrupción, la impunidad y la violencia, como nunca antes y más severa que antes puede palparse sin atenuantes en cualquiera de esos países. El fenómeno igualmente se produce en los que van a la vanguardia del desarrollo en un submundo de indigencia que saben ocultar con gran magnificencia tecnológica.

Las repúblicas soñadas por Rousseau son fácilmente avasalladas por la corruptela y no ha dejado hilo de patriotismo posible para desmadejar. Nacen a raudales los feudos de la mafia, el tráfico de droga, órganos humanos, plasma, trata de blancas, trata de influencias, en todos los niveles institucionales, comerciales, políticos, económicos, de la justicia y la administración de Estado. Y como si esto fuera poco la avaricia de los grupos financieros parece no calmar su desmedido apetito.

El efecto es demoledor, los jóvenes se manifiestan en el mundo, ya consciente o inconscientemente ante la falta de ideas claras del rumbo social. La hipocresía en todos los niveles de los valores y principios, la farsa económica, el poder y la fuerza dejan aflorar indignación y protestas en un “orden” social de minorías privilegiadas y las de los otros, mucho más arriba, que pueden hacer del ocio su forma de vida “ungidos por dioses”, convivientes del mundo fashion predominante de nuestras culturas en un rompecabezas sin cauce. Una vida sin sentido, materia prima para el consumo de la moda, mercado de la droga y la prostitución. En la exclusión, los jóvenes han encontrado el cauce de la música su expresión de desprecio. Una furia inconducente pero único camino psíquico al fin para aliviar lo que fuerza su mente aliviar.

Sin presente ni porvenir no es extraño que los jóvenes e incluso niños de este mundo “civilizado” e hipócrita se agrupen en filas al margen de la ley donde aspiran a un sitio que los contenga. Un fenómeno cruel cada vez más creciente y en aumento de violencia e impiedad que aterroriza al conjunto social. La gran “resaca de inadaptados” no es más que una consecuencia de la realidad social que hemos venido planteando.

La falta de trabajo y de un salario digno acorde, son claras e induce a la miseria. Y las consecuencias de la miseria son claras, la delincuencia, la droga y la prostitución. Y las consecuencias de la delincuencia, la droga y la prostitución son claras, la violencia.

Si bien la peste en Europa como consecuencia de tanto pauperismo en el siglo XVII ajeno en principio a la opulencia eclesiástica y de la nobleza hizo recapacitar a monarcas y al mismo clero para dictar leyes que permitieran alimentar al vulgo. No fue por vergüenza o arrepentimiento o solidaridad sino para evitar que la enfermedad se colara por sus puertas. Pasado aquel susto, en nuestro siglo las enfermedades contagiosas están relativamente controladas y con nuevas argucias los estratos de poder vuelven a concentrar las riquezas en su propio núcleo despreocupándose si el conglomerado social se alimenta, trabaja o se educa o se instruye.

La opresión de Roma contra los esclavos fue en aumento hasta volverse intolerable al punto tal que los mismos romanos lo advirtieron. Fue entonces que se propuso en el Senado se evitara obligarlos a vestir de igual manera para diferenciarlos de los “ciudadanos”: porque alguien explicó: -“… Esa sería una forma, para que ellos puedan contarse; y de saber su número, no habría dudas que se revelarán contra Roma…”.

Nuestro mundo ha rebasado más allá la tolerancia soportable, el “rebaño” humano del control de los pastores hace tiempo comenzó a revelarse con algunos diseminados líderes “espartacos”. Aparecieron con fuerza a fines del siglo pasado pero prontamente fueron cazados, exterminados o desalentados. En nuestro tiempo como consecuencia de la perseverancia del sistema a sostenerse con igual o peor ignominia, hipocresía y presión social, aunque ya no existe una referencia puntual centralizada de la misma fuerza del pasado que los agrupe, una gran masa se revela y reclama cambios sin entender demasiado la problemática y aun entendiendo la hacen divididos por la individualidad, solamente unidos por el delgado hilo del requerimiento de reproche hacia el sistema sin otro puerto más sustancial que los junte, ni político, ni religioso, ni ideológico aunque estas manifestaciones se producen en el seno de un nivel de intelectualidad elevado, entre trabajadores, estudiantes, profesionales, etc.

Muy por debajo de esta cota social, donde el hambre, el desahucio y la miseria han golpeado fuertemente, otro fenómeno social inédito se manifiesta y se pronuncia muy peligrosamente. Son los ejércitos incontrolables y cada vez más numerosos de oprimidos que se incorporan a las mafias y los carteles de la droga. ¿Quién los ha promovido?, ¿Quiénes les han abierto las puertas al sucio negocio? Pues no se necesita un cerebro privilegiado para saber que las grandes corporaciones, estados imperialistas, logias financieras y la burguesía corrupta han sido los primeros contratantes y obviamente aunque la miseria los ha empujado, los carteles dependen y penden de la relación con políticos, jueces y paraísos fiscales entre otros.

Esta masa tiene la particularidad de hacerse en vínculos de violencia, en el desarraigo, en la falta de apego y sentimientos. Por ende, el poder del terror o el crimen son sus herramientas y el único lenguaje de relación.

Como la peste en el pasado, este movimiento social impactó e impacta fuertemente en la población de las clases bajas, pero en la actualidad ya toca a las puertas de los burgueses y como en el pasado, las elites han comenzado a preocuparse, ni por arrepentimiento ni por vergüenza, aunque esta vez no bastará con tirarles algún bofe para calmar el estómago o alguna vacuna milagrosa. En algunos Estados se ha intentado frenar esta escalada con los llamados grupos paramilitares hasta que se dieron cuenta que estos grupos en si mismos se convertían en otra preocupación paralela. Sin embargo el sistema no detiene su maquinaria de corrupción porque sus engranajes de principios y valores desde siempre estuvieron aceitados de dominio y corrupción.

 

 

 

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Todo lo que se diga, hasta la mejor dialéctica, es pura cháchara si el bien del Estado no es otro que ordenarse al contrato social, el contrato entre familias, la Constitución y los principios que de allí devienen; el amor, el arraigo, la libertad, la igualdad, la justicia, la educación que conlleva a la solidaridad, el respeto y la sociabilidad; la dignidad que se asignan a la naturaleza de los sentimientos humanos; el conocimiento y la tecnología que por evolución se asignan a la característica única de la especie; el desarrollo y transmigración de la inteligencia que asimismo por evolución es la piel humana de subsistencia necesaria. Esto somos y esto queremos ser y transmigrar.

Es necesario trazar los puntos y estructura de una nueva República, la abolición del poder público de la representación; el funcionamiento judicial; el sufragio dinámico con democracia real directa en soberanía plena no delegada.

Hemos examinado la naturaleza, el origen evolutivo, las incidencias religiosas y de la fe del ser humano como tal, sus angustias y temores, los falsos principios con el estancamiento de las ciencias sociales. Hemos señalado las incidencias históricas que agobiaron y agobian la sociedad. Hemos ahondado en principios tales como la justicia, la igualdad, la sociabilidad, el amor, la educación, el conocimiento y la transmigración, la propiedad de la vivienda familiar desmembrada de la incongruente pretensión de la propiedad de la tierra y hemos esbozado sintéticamente una idea: entre un contractualismo clásico, en cuanto a la base de la necesidad de un pacto para la formación de la sociedad civil y el Estado, y un contractualismo contemporáneo que interesa fundamentarse en principios lógicos y razonables a partir de lo que somos entre vicios y virtudes que conformen el contrato En este aspecto es necesario profundizar ahora sobre lo siguiente:

Hasta el siglo XVII predominaba la idea de que el poder se justificaba en el derecho natural a instancias de conceptos religiosos, reglas invariables o prefijadas por tradición. El rey y la dinastía lo eran por la gracia de Dios y los esclavos lo eran por naturaleza, cuestión esta última que también afirmaba Aristóteles. Aunque en el pensamiento griego ya existían precedentes, fundamentalmente con la escuela sofista que se oponían a esta concepción defendiendo el convencionalismo y el relativismo, aunque sin embargo tampoco dejaban espacio a aquellos sometidos por las guerras a la esclavitud.

El fraile franciscano y filósofo escolástico inglés, Guillermo de Ockham (1280,1288/1349) pionero del nominalismo aunque se perfiló mejor como conceptualista y que algunos consideran el padre de la moderna epistemología y de la filosofía moderna enfrentó las ideas dominantes con la argumentación que sólo los individuos existen y que los universales son sólo conceptos mentales.

C. S. Peirce (1869) más tarde indicó que Don Guillermo y Duns Scoto fueron «dos de los metafísicos más profundos que jamás vivieron»

El franciscano en sus razonamientos usó el principio de economía de entes, bautizado como principio de parsimonia, aunque este fundamento ya aparece en el Organon aristotélico y utilizado por otros filósofos griegos.

Bertrand Russell (1946, 462/463) en "Principia", va a establecer siguiendo la misma línea de Ockham "que si un fenómeno puede explicarse sin suponer entidad hipotética alguna, no hay motivo para suponerla".

La denominación "navaja de Ockham" apareció en el siglo XVI, y con ella se expresaba que mediante ese principio, Ockham «afeitaba como una navaja las barbas de Platón», por la simplicidad ontológica en contraposición a la filosofía platónica que admitía además los entes matemáticos y las ideas). Esto produjo una división entre los llamados "conventuales" y los "espirituales" en el seno de la orden franciscana ya que estos últimos en la razón del fraile franciscano Guillermo defendían un ideal de pobreza absoluta alegando que tanto Jesús como sus discípulos carecían de posesiones individuales y comunales.

Obviamente en 1318, Juan XXII publicaba una bula en la que condenaba la postura de los también conocidos como "fraticelli", calificándola como herética excomulgando a los "detractores"

No obstante, en el derecho se le atribuye a Ockham el desarrollo del concepto del derecho subjetivo como un poder correspondiente a un individuo (Opus nonaginta dierum) previamente formulado por Tomás de Aquino y el Derecho romano con otras correspondencias. Ockham sugiere que dado que no se puede establecer con certeza la esencia de un ser, igual que de un ser humano, es imposible desprender derechos de ella. En esta corriente del contractualismo clásico, luego iban a incorporarse otros pensadores fundamentalmente Thomas Hobbes que, intentando justificar ideológicamente la monarquía absoluta, sin proponérselo trazó la teoría estructural que provocaría el propio desplome de la nobleza. En su obra “Leviatan” intenta explicar el origen del Estado, afectado por los acontecimientos acaecidos con la conocida Revolución Inglesa liderada por el puritano Oliver Cromwell. La estructura de su razonamiento (estado de naturaleza-pacto-estado de sociedad), resultó ser el croquis que adaptaría John Locke en sus dos tratados sobre el gobierno civil.

El ginebrino Jean-Jacques Rousseau, también adecuó la estructura de las categorías políticas Hobbesianas en su obra "El contrato social" invirtiendo el esquema.

La huella de estos tres contractualistas se puede rastrear hasta la actualidad, desde el ideólogo jurídico del Tercer Reich, Carl Schmitt y en la base del constitucionalismo moderno.

El descubrimiento de América entre otras razones, propició el crecimiento de nuevos ricos que poco a poco fueron independizándose económica y políticamente de las monarquías europeas, aunque en Europa era notable en el siglo XVIII que destacadas familias adineradas se convirtieran en resortes del reino con títulos nobiliarios (Borghese, Médici, Fugger).

El número creciente de los llamados burgueses aun sometidos a los reinos, no les fue indiferente las ideas propiciadas a partir de aquel franciscano de Ockham, pasando por Hobbes, Locke, Rousseau y otros contemporáneos e incluidos pensamientos de la antigua Grecia (En la República de Platón, alrededor del año 360 a. C., Glaucón sugiere que la justicia es un 'pacto' entre egoístas racionales, mientras que Cicerón (106/43 a. C.) sitúa una teoría similar a finales del período de la República Romana) que les resultaban convenientes a sus intereses para romper con las cadenas de la corona. Les advino tomar aquellos "valores", impulsarlos y aplicarlos. Se hecho mano entonces al contractualismo que derivó por extensión al constitucionalismo que obviamente irrumpieron en el panorama político establecido hasta entonces que derivaron en la Revolución de Estados Unidos en 1776 y La Revolución francesa de 1789  y tras esta la emancipación de las posesiones americanas a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

En la esfera de los asuntos políticos y libertades, la religión cristiana se vio seriamente comprometida, tras el abandono de las teorías religiosas, la secularización y la ley divina.

Pero el modelo; aunque proveniente de honestidad ideológica, del súbdito sustituido por el ciudadano dotado de razón y derechos, proclamado por ideales del individualismo y autonomía moral que ya Descartes en el siglo XVII había trazado como independencia epistemológica del individuo estableciendo al sujeto como criterio último de verdad que Kant luego iba a resaltar en

su ideal de autonomía moral; no podía esconder ni esconde bajo la fachada de los ideales de la ilustración, el movimiento racionalista y el contractualismo la hegemonía y conveniencia de la burguesía como depositaria del poder y de prerrogativas del nuevo régimen que disimularon en letra, pero generaron en la práctica. Lisa y llanamente la burguesía pasó a ser la clase dominante.

La Iglesia no tardó en acoplarse adecuadamente en el ápice de las nuevas circunstancias de la pirámide social. Obviamente sin pronunciar jotas sobre la monarquía de origen divino y la naturalidad de los esclavos. Así la vieja fórmula: religión-estado, volvía a funcionar.

Una cuestión de imperativa importancia se puede inferir hasta aquí entre principios y revoluciones que emergieron de aquella bien florecida época de la ilustración , aún en aquellos que con honestidad filosófica, sin proponérselo en contra de sus propias convicciones llegaron a conclusiones contrarias que pretendían defender como el caso de Okham…  La avalancha de las nuevas ideas convergieron en forma irrefutable contra el antiguo régimen y los nuevos ricos tenían ahora una justificación palpable para revelarse del poder soberbio del rey. Y en realidad ellos fueron los que iniciaron todo el proceso sedicioso, obviamente apañados por los intelectuales “rebeldes” que actuaban a buena fe muy diferente al egoísmo de los promotores cuyo objetivo inmediato y esencial fue aniquilar el dominio de la nobleza sobre sus cabezas.

Poco tardó la burguesía en darse cuenta que la nueva estructura revolucionaria, también ponía en peligro sus ansias desproporcionadas de dominio. Pero este nuevo frente en formación aun se debatía en confusas y controvertidas ideas en la concreción republicana.

Y no fue casual que Napoleón Bonaparte a raíz de estas connotaciones, general republicano durante la Revolución, diera un golpe de Estado proclamándose cónsul y luego Emperador de Francia y luego rey de Italia y nombrara a su hermano José rey de España luego de su expansión territorial por todo el continente europeo. Hijo de la nobleza, Napoleón volvía a reeditar la monarquía, aunque con tópicos de “ideas liberales” hacia sus súbditos.

Pero no ocurrió lo mismo en América, la burguesía americana se diferenciaba a la europea, por las grandes y extensas propiedades de territorio que había adquirido por conquista o por caudillaje que a través de pequeños ejércitos ejercían dominación territorial determinada.

Justamente Smith, iba a proporcionar a la burguesía los fundamentos para enfrentar la plebe con ansias de libertad e igualdad que el mismo sistema pretendía, haciendo confusa la interpretación de sus propios principios al proclamar de hecho y derecho la propiedad privada de la tierra. Y otra cuestión importante que prevaleció y aun prevalece en el concepto de todos los sociólogos y filósofos de toda época y la actual; el poder y la autoridad como necesidad imperativa y como herencia histórica que no lograron desprender del ejercicio de uno o de un cuerpo colectivo de individuos o asociaciones como las que configuran los partidos políticos veladas o cubiertas bajo la cortina de la representación popular. De allí que el pueblo cede la decisión sobre el destino de su propio futuro a los que ejercen efectivamente gobierno y poder del Estado. Un sistema que permite y facilita además la acción de los burgueses y los herederos de abolengo al poder público, y restrictivo a los sectores humildes, haciendo más contundente la diferencia entre pobres y ricos en cuanto a privilegios y desigualdades. Pero más allá de pretender la igualdad de oportunidades, el poder y autoridad no puede residir en persona alguna ni en colectivos organizados. La sociedad civil no es un conjunto militarizado a la orden de grupos o personas que deciden sobre los demás. Y el pueblo no puede decidir a través de otro, ni debe prescindir de su propia decisión, ni delegar en representantes la decisión de su futuro, que en definitiva, aquellos terceros, concretamente deciden por si, por intereses partidarios o por negociaciones convenientes, por presiones externas o por egoísmo como bien apuntara Smith en el condicionamiento de su economía liberal filtrada a la política con sus correspondientes mercaderes y mucho antes advertida por los griegos con la división de poderes.

Estas democracias han demostrado la crueldad y la perversidad de su estructura búsquese donde se busque. Más allá de los escándalos de corrupción que son moneda corriente desde las cúpulas hasta las bases, no puede ocultarse, ya no hay manera, que el poder individual feudal y burgués y la banca son las biblias modernas de nuestras sociedades. Por otro lado, las políticas de expansión y manipulaciones de conquista, de presiones de los Estados poderosos con los más débiles para expoliarles sus riquezas naturales mientras exponen una economía de mercado hipócrita con maquiavélicos títulos de libertad con bases en ideologías de igualdad y justicia reemplazadas con bombas, gases biológicos, tráfico de influencias, tráfico de órganos, droga, armamentos, prostitución, mafias y bancas disponibles para mayor crueldad son a la mera oteada del más incrédulo e inocente, el constante y predominante entorno de nuestro mundo moderno.

La propiedad privada de la tierra, los títulos de poder y autoridad que estas democracias conceden a los partidos políticos, a un individuo o colectivos sobre otros individuos, son la elocuencia no sólo de la debilidad del sistema sino que es concretamente la putrefacción de los principios de igualdad y justicia.

Preguntad al clero cuál es el sistema político ideal, os dirá: “la monarquía”. Preguntad a la burguesía cual es el sistema político ideal, os dirá: “el liberalismo”. Preguntad al proletariado cuál es el sistema político ideal y nada os dirá porque tanto el clero como la burguesía lo han contenido en la ignorancia.

El comunismo por su parte, ahoga todo intento de libertad individual y obliga a la masificación popular, sobredimensionando un Estado con poder absoluto que negando la propiedad privada se la apropia a su eje cuantificando su poder. Una entramada monarquía con fuerte disputas de su corte disfrazada de democracia. Un hormiguero cuasi militarizado.

Todo intento de protesta en uno u otro sistema es igualmente coartado o coaccionado ya sea por acción directa y contundente, ya sea por acción indirecta entre malabares de vaguedades de fundamentos y principios que desarticulan todo conato de reclamo. Así cada quien, en uno u otro régimen es un individuo cautivo.

Las bárbaras costumbres hoy se cultivan solapadas detrás de hermosas cortinas de salvación y libertades. Las luchas entre clanes, las luchas tribales que aún resisten en Africa y Medio Oriente, las luchas entre imperios y dinastías que parecían haber culminado en la edad media se muestran ahora con otra modalidad no menos asquerosa ni menos cruenta ni menos repugnantes ni menos abundantes como el pasado. En el campo de las ciencias humanas, específicamente en las sociales, el pensamiento y la razón enturbiados en las esquizofrenias religiosas o en los ismos doctrinarios son sin dudas el eje no sólo del desgarro científico, sino del desgarro de la civilización que viene pronunciándose sin pausa.

Las murallas, las fortificaciones, los castillos, la pólvora no faltan en ningún resquicio de toda representación humana, sumados a este mundo sobredimensionado en la explotación de la tierra, de las especies, la degradación del medio ambiente que son sin dudas el condimento testimonial más contundente de la historia humana fastuosamente aderezada con impresionantes muestras arquitectónicas de las soberbias religiosas y de las otras más mundanas entre muertes masivas, hambre y miseria, injusticias y violaciones, mientras en algún rincón del poder, el núcleo liberado espera a la toca del loco circunstancial que oprima el botón del fin de toda historia.

Nuestras sociedades necesitan un giro radical, al menos para que la dimensión del engaño y la rapiña no quede oculta detrás de montículos verborrágicos obsecuentes al poder, disparados sobre la masa que no tiene opción de decidir sobre su propio futuro.

Entendamos que la república es un sistema de derechos bajo un orden de ley, pero ello no implica que la ley sea justa o injusta. Por otro lado, la democracia no está enlazada con la razón o la inteligencia sino con la mayoría.

Lo que queremos es una república democrática donde los principios y derechos sean materializables no en parte sino en todas sus partes: Igualdad, libertad, justicia y dignidad negándonos a los meros preámbulos utópicos o promesas sanatorias de salvación divina vertidos en constitucionales. Que “los sueños, sueños son”, que “la fe mueve montañas”, pero nuestras constituciones no hacen más que provocar pesadillas que emergen en vigilias violentas e insatisfechas para una mayoritaria parte de la población. Para ser más concisos y claros, en nuestras repúblicas y democracias modernas regidas por Constitución, no hay páramo que no digite el derecho a la vivienda digna o el derecho al trabajo o el derecho a la educación o el conocimiento o los principios de igualdad de oportunidades entre tantas. Cualquier tonto lector, provenga de donde provenga, puede advertir que el reparto y las oportunidades justas no encajan ni pertenecen a la gran masa poblacional tanto como encajan en materia para una minoría privilegiada.

¿Si este no es el sistema adecuado, cuál es el sistema?  Un sistema que permita que las decisiones emanen directamente del soberano sin intermediarios. Un sistema sin partidos políticos bajo una estructura sin cabeza pero perfectamente organizada.

Veamos. La ordenación y distribución del Estado no varía en nuestro concepto con las ideas de la Ilustración ni con los antecedentes de la Grecia clásica, salvo que nuestra visión anula absolutamente el ejercicio del poder en el sentido que este pueda ejercerse de manera alguna de un sujeto o varios sujetos contra uno u otros. El poder debe residir en la Constitución que emerge del “contrato social” y la ley que regula el ejercicio y ordenamiento social.

En la Ekklesía instaurada por Solón en el 594 antes de Cristo en Atenas, todos los ciudadanos mayores de 16 años sin distinción de clases podían acceder a la Asamblea popular que fue el precedente del Parlamento constitucional de nuestras democracias modernas y tal como ahora se estila en muchas cámaras, sin condimento técnico las votaciones se realizaban a mano alzada. Las decisiones entonces, puede decirse salvando la época y estimando lo que en aquel entonces se entendía por ciudadano, emanaban del propio pueblo ciudadano que excluía obviamente a campesinos, trabajadores, esclavos y mujeres.

Esta democracia extrema obviamente se resquebrajó en la medida del crecimiento poblacional y el aumento territorial de las naciones e incluso sin la tecnología moderna las aplicaciones democráticas estarían reducidas a pequeños núcleos poblacionales organizados.

Lo que ha permitido la ciencia de las comunicaciones es llegar hasta los más recónditos lugares con la información y la retroalimentación de la información entre informador e informado casi en estrecha vinculación y aun más concreta con el uso de Internet. Los sistemas de votación contemporáneos, aun en países menos desarrollados otorgan al ciudadano la ventaja de participar en el sufragio casi masivamente sin mayores dificultades ni siquiera en el hecho de su movilización en cuanto al radio de su domicilio.

Lo que el hombre vota en nuestras democracias modernas son representantes que deciden sobre la marcha y el destino del país. Obligados a confiar en candidatos o colectivos, delega y otorga con su voto, lisa y llanamente el poder de resolver, ungiendo a los nominados con títulos de mandato y autoridad. Candidatos que el elector sólo conoce a través de campañas promotoras y actividades publicadas en la prensa a la que el ciudadano común también debe confiar. Una cadena de confiabilidad demasiado débil como para ser confiable, ya que los medios también tienen su preferencia sistemática. Lo más deprimente y determinante sin embargo lo representa el hecho que al culminar su acto cívico de poner una boleta en una urna, el ciudadano debe reposar durante cuatro o cinco años sin más opción que acatar aquellas decisiones ajenas depuradas entre el grupo legislativo electo que no siempre son la de la voluntad popular ni siquiera de beneficio social, por cuanto las decisiones son personales o colectivas según el partido político que representa.

No nos engañemos porque en esta trama democrática, la plutocracia es la que prevalece con mayor prestigio, porque el alto coste de las campañas políticas están controladas por los grupos económicos dominantes, por el control de los medios de comunicación que se sustentan precisamente de estos colectivos, provocando irremediablemente la partitocracia con un holding empresario y burgués alrededor del poder estatal en contra prestación a la financiación política o como tal según avanza el sistema, a la dominación privada de los recursos naturales y la consiguiente presión al Estado, como sucede actualmente con el agua y la energía entre otros.

El dinero es el mayor determinante del éxito político y establece qué candidatos estarán en condiciones de formar listas a pesar de las regulaciones que dicen provenir de la Ley de financiación de los partidos políticos, cuya normas sean las que fueren (observando todas las que están en vigencia en los países democráticos) puede burlarse con suma facilidad. El país en definitiva queda dominado por grupos políticos que se infiltran en el control de las estructuras sociales básicas en propio beneficio, en beneficio de sus empresarios asociados o en beneficio de intereses externos parapetados detrás de instituciones y leyes que disuaden todo reclamo.

En este esquema es imposible admitir una porción de igualdad, de libertad o justicia paradójicamente lo que se proclama en la democracia representativa más allá de las implicaciones negativas a la voluntad popular que sólo tiene un “derecho” a votar de vez en cuando obligado a confiar en una boleta que expone varios candidatos y a la decisión personal de estos. La voluntad así queda supeditada a la voluntad del otro.

Urge trazar un nuevo diseño de nuestras sociedades que se ajusten a los principios básicos de toda organización civilizada.

Sería casi imposible en nuestras sociedades actuales en las que el número de la densidad poblacional de cada país supera en casi todos los casos el millón de habitantes, ciudades que saltan abiertamente esta cifra, considerar la posibilidad de ejercer soberanía a través del voto popular sino se cuenta con una estructura técnica y científica avanzada. Sería complicado y con muy bajas perspectivas de ejercer principios de igualdad y justicia con el sistema de asambleas regionales escalando en grupos superiores en cadena para ir comprimiendo la estructura de gobierno en cuya cúspide se perdería sin dudas el verdadero sentido del pensamiento y la decisión popular, aunque reconozcamos que sin tecnología, esta sería la única opción más adecuada, y la es en cuanto a promulgar normas barriales o de distritos con sujeción a las leyes provinciales y nacionales.

Los sistemas actuales de sufragio en nuestras democracias, aún en países subdesarrollados, se ejercen a través de herramientas modernas que permiten cierta participación masiva de la población con ciertos conocimientos sobre figuras electivas y proyectos, en proporción según sea, mayor o menor el condimento tecnológico empleado.

En esta era sin embargo, con pocas excepciones, no hay justificación posible para impedir la participación máxima apropiada de los ciudadanos en el acto de sufragar y conocer, y esto se debe al uso de frescas ciencias que lo permiten, aún cuanto no esta exento el engaño o un sistema de cautividad sistemática porque la tecnología por si no es garantía ni fundamento de ningún principio social.

Hemos convenido al principio de nuestro ensayo que el ciudadano es aquel que compone la sepa social: los cónyuges, que además deben estar instruidos apropiadamente en el conocimiento cívico y cultural de su país, considerando que la ignorancia es raíz de todo fracaso, crueldad y vicio. Por lo tanto el Estado debe prestar, facilitar y adecuar las formas, fondos y estructuras a fin de que cada ciudadano y cada habitante puedan acceder al beneficio del conocimiento desde el básico al superior o científico.

Las decisiones, todas las decisiones del Estado deben emanar de la razón y la decisión de la mayoría ciudadana sin intermediarios y en democracia directa como debe ser.

Para que esta estructura sea posible, no sólo deben comprometerse en responsabilidad los ciudadanos, sino además los centros del conocimiento científico y las cortes judiciales. Los centros de estudios y científicos no deben ser islotes ajenos a la trascendencia de la organización de una nación y a la emisión de propuestas fundamentalmente específicas y no exentas otras para que luego sean analizadas por las distintas escuelas superiores de todas las otras especialidades para emitir juicio de valor y finalmente entregadas a la ciudadanía para resolver con el voto, la eliminación parcial o total, o en definitiva la promulgación final de la ley. De esta forma, con la participación de las instituciones y centros del conocimiento, se cerciora que el proyecto de ley en tratamiento no filtre situaciones negativas, en cuanto entre otros, a la salud física o mental de los habitantes; deterioro del medio ambiente; cercenamiento o pérdidas de derechos; deterioro económico; conveniencia de intereses particulares; etc.

Las cortes judiciales, serán las responsables del fiel cumplimiento de las normas. Las cortes menores en los ayuntamientos y en relación a su categoría en orden superior a las provincias y a la Nación.

Es cierto, este cúmulo de actividades cívicas, debe exigir al ciudadano mayor participación y responsabilidad ciudadana como debe ser, pero al mismo tiempo esta labor es sin lugar a dudas, el índice incuestionable del principio de ejercer la voluntad de todos con las mismas posibilidades individuales y en justa medida sin sicarios ni terceros..

 

Urge comenzar el mejor diseño de la civilización. No con lanzas y una espada, ni con pretensiones insidiosas u obscuras escondidas, ni interpretaciones divinas. -“No se puede dar la mano con el puño cerrado...”-, argumentó sabiamente Indira Gandhi.

El genial francés Víctor Hugo, reveló en un discurso: -“Sin infinito, no hay ideal, sin ideal no hay progreso, sin progreso no hay movimiento; inmovilidad, pues, statu quo, estancamiento: ese es el orden. Hay putrefacción en ese orden. Preguntad a la jaula lo que piensa del ala. Os contestara: el ala es la rebelión…”

No es posible que esta historia de sangre, hipocresía, discriminación que hemos escrito hasta hoy sea la única opción y razón del ser humano. “Quiero ser un “ala”… acompáñame…

 

R. H. Mac Coif

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