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Antonio M. Ruiz. Diciembre 2002.
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www.egofilmarts.com P�gina oficial de Atom Egoyam
www.davidcronenberg.de P�gina oficial de David Cronenberg
www.flf.com/crash/ P�gina oficial del film
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La disecci�n del alma �humana?
     �Qu� se puede esperar de un cineasta que al nacer es llamado Atom en honor a las v�ctimas de la devastaci�n ocasionada por la bomba de hidr�geno en la Segunda Guerra Mundial? �Y de aqu�l corrompido por una indecorosa apetencia por lo grotesco?� Dos de los m�s precisos bistur�s de las emociones, los deseos, los temores y los comportamientos humanos en lo que al �mbito cinematogr�fico se refiere; dos incisiones que nos muestran a nosotros mismos, alejadas de cualquier intento maniqueo de� edulcorar su discurso: Atom Egoyan y David Cronenberg.

      Dos de sus m�s representativos filmes ser�n tratados en un intento de aproximaci�n a la obra de estos indiscutibles creadores; por parte de Egoyan,
Ex�tica (1994) y, de la de Cronenberg, Crash (1996).
El exotismo egoyano

�Qu� da a una colegiala su especial inocencia? Es la cuesti�n que cada noche se plantea antes del streap-tease de una de las numerosas chicas que trabajan en el "Ex�tica", mientras Leonard Cohen suena con su "Everybody knows...". Y es una de las cuestiones a las que el espectador deber� hacer frente a lo largo del metraje de este absorbente film. Porque Atom Egoyan plantea un rompecabezas que se va resolviendo lentamente, como el goteo de un suero de hospital. �Qu� fuerza misteriosa obliga a un hombre a asistir compulsivamente a este bar, hipnotizado por los sensuales movimientos de la colegiala? , �qu� deseo inconfesable le somete a pagar cinco d�lares para que, despu�s de cada actuaci�n, la muchacha baile para �l, en su mesa, sabiendo que no puede tocarla, porque a todo cliente le est� terminantemente prohibido hacerlo?

En su s�ptima pieza, Egoyan utiliza sus habituales recursos narrativos para mostrarnos la soledad y la melancol�a m�s descarnadas, haciendo que el espectador participe activamente, de tal forma que, como sus personajes, se convierta en un observador lascivo y buscador de la verdad, verdad que, en funci�n del momento del metraje en que se encuentre, le resultar� m�s o menos �tica, m�s o menos comprensible, m�s repugnante o m�s hermosa.

Resulta imposible no dejarse llevar por su c�mara, constantemente en movimiento, envolviendo toda la acci�n. En el cine de Egoyan tiene importancia tanto lo que se muestra al espectador como lo que el espectador intuye que est� ocurriendo simult�neamente en la escena pero que no ve. Ejemplos claros son las escenas que se desarrollan en los pasillos ocultos que se encuentran por todo el local, en las que, adem�s de lo que se est� produciendo en ellos, se percibe la sensaci�n de que detr�s de las paredes hay un mundo ajeno a lo que est� sucediendo (y, por tanto, eso que se est� viendo), en el que los clientes beben, se divierten, se excitan con las bailarinas mientras �stas se desnudan.

La importancia que el director da al formato VHS tambi�n aqu� se hace patente, si bien en menor medida que en otros de sus trabajos. En "Speaking parts" se llega a sustituir el cuerpo del otro personaje por su imagen en televisi�n; en "Calendar" el protagonista convierte el continuo visionado de una cinta de su desaparecida pareja en su compa�era virtual; en "The adjuster (El liquidador)" el soporte video hace posible que el material de los films censurado por la protagonista pueda ser visto por su hermana; por �ltimo, en "The sweet hereafter" (El dulce porvenir), este formato permite reconstruir la causa del terrible accidente que sufre el autob�s del colegio de un peque�o pueblo cuando transporta a los ni�os una ma�ana de invierno. Sin embargo, en "Ex�tica"� es un uso diferente a todos los anteriores el que se adjudica al VHS: sustituye a los recuerdos del protagonista referentes a su hija y mujer.
EXOTICA (1994), de Atom Egoyan

Int�rpretes:� Bruce Greenwood, Mia Kirshner, Elias Koteas, Don Mckellar, Sarah Polley,Victor Garber, David Hemblem, Peter Krantz, Arsin�e Khanjian
Fotograf�a:�� Paul Sarossy
M�sica: Mychael Danna
Gui�n: Atom Egoyan
Producci�n: Atom Egoyan
Filmograf�a de Atom Egoyan

Next of kin (1984)
Family viening (1987)
Speaking parts (1989)
The adjuster (El liquidador) (1991)
Gross misconduct (1992)
Calendar (1993)
Exotica (1994)
The sweet hereafter (El dulce porvenir) (1997)
Felicia�s journey (El viaje de Felicia) (1999)
Ararat (2002)
Onomatopeya de una mutaci�n

El canadiense David Cronenberg se diferencia de Egoyan, principalmente, en su gusto casi patol�gico por el morbo. Si bien el creador de la recient�sima Ararat� hace gala de una gran delicadeza a la hora de contar sus historias, Cronenberg bombardea al espectador con monstruos, babosas carn�voras, est�magos devoradores, relaciones familiares enfermizas, esquizofr�nicos, viscosos juegos virtuales, en su af�n por transmitir el desasosiego que experimenta al hablar de la evoluci�n del ser humano.

Y es que, en el caso de "Crash", basada den la obra de J. G. Ballard, el cineasta retoma su discurso de la evoluci�n pero desde una �ptica nueva: el cambio que sufre el cuerpo humano por los efectos de la tecnolog�a. Si en una �poca anterior su cine se dedica a analizar las consecuencias de las mutaciones interiores del ser, ahora se centra en un grupo de personas que descubren los enormes grados de excitaci�n sexual a los que se llega en un accidente de tr�fico. Su razonamiento parte de la base de la existencia de un suceso negativo, nocivo (el propio accidente), que se convierte en un sentimiento positivo (deseo sexual), de forma que, y en consecuencia, el ser humano experimenta una evoluci�n gracias a la tecnolog�a (en este caso, aplicada y tomando la forma de los autom�viles), un paso adelante en su escala evolutiva.

Sin embargo, este planteamiento no exime al espectador de experimentar casi en primera persona (multitud de primeros planos) los efectos de los accidentes y el posterior gusto por las cicatrices, hematomas y los complejos aparatos para caminar de sus protagonistas.

Un productor de cine (James Spader) invade con su autom�vil el carril contrario de la carretera, chocando frontalmente con otro coche.� Como consecuencia del accidente muere el marido de la conductora (Holly Hunter) del otro coche.� Gracias a �sta, el productor y su pareja (Deborah Unger) conocer�n a un ex-t�cnico de la red de tr�fico (El�as Koteas), obsesionado por recrear accidentes automovil�sticos de personajes (como los de James Dean o Grace Kelly). Pronto comienzan a ser conscientes de que forman parte de una comunidad de adictos a los accidentes de tr�fico, buscadores del momento de mayor �xtasis, de mayor morbo, del preciso instante en que tiene lugar el choque brutal de las dos m�quinas. El nuevo estado al que llegan los protagonistas no entiende de diferenciaciones sociales ni de g�nero, su esencia vital se encuentra en la fascinaci�n por los cambios que sufren los cuerpos, eternamente marcados ya, cortados, entumecidos, cicatrizados.

Con una elegancia fr�a y desnuda, Cronenberg recrea un aspecto oscuro de la sexualidad, del mismo orgasmo, situ�ndolo a un paso de la muerte del que lo siente, por encima de cualquier convencionalismo o regla �tica fijada. Sus personajes viven por y para el placer, pero siempre sometidos a una continua metamorfosis. Diferencian total y absolutamente el amor del sexo; es m�s, apartan el enamoramiento para abandonarse en su deseo sexual, para, simplemente, follar dentro de unos nuevos patrones tecnol�gico-sexuales.

Resultan especialmente morbosas y escandalosas, por ejemplo, la escena en la que Deborah Unger y James Spader est�n en la cama y la primera habla del cuerpo de El�as Koteas, presumiblemente amoratado y lleno de cicatrices; o la escena en la que ocurre un accidente de carretera y los protagonistas bajan de su coche para fotografiarse dentro de los autom�viles siniestrados, llegando a excitarse a escas�sima distancia de los fallecidos. Tambi�n merece una menci�n especial aquella en la que Spader mantiene m�s que palabras en un aparcamiento con Rosanna Arquette, atorada en el interior de un autom�vil a causa de la aparatosa estructura que rodea sus piernas (estructura que necesita para caminar despu�s de haber sufrido un terrible accidente).

Premio Especial del Jurado en Cannes de 1996, "Crash" constituye una obra capital en la filmograf�a de su director. Creador indiscutible, no concede ning�n respiro al espectador (abstenerse todo aqu�l que tenga un m�nimo grado de escrupulosidad), al que le exige el abandono de cualquier pretensi�n de llevar a cabo un juicio moralista de su cine si realmente quiere disfrutar de �l. Porque, al fin y al cabo, lo que pretende, simplemente, es situarnos ante un espejo y obligarnos a reconocernos en �l, de forma que, y como efecto de esta prueba, pueda ocurrir que lo que veamos reflejado no nos guste.
CRASH (1996), de David Cronenberg

Int�rpretes: James Spader, Holly Hunter, Elias Koteas, Deborah Unger, Rosanna Arquette
Fotograf�a:� Peter Suschitzky
M�sica: Howard Shore
Gui�n: David Cronenberg
Productor:�� David Cronenberg
Filmograf�a de David Cronenberg

The parasite murders (Vinieron dentro de...) (1975)
Rabid (Rabia) (1977)
Fast company (1979)
Cromosoma 3 (The brood) (1979)
Scanners (1980)
Videodrome (1983)
The dead zone (La zona muerta) (1983)
The fly (La mosca) (1986)
Dead ringers (Inseparables) (1988)
Naked lunch (El almuerzo desnudo) (1991)
Madame Butterfly (1993)
Crash (1996)
EXistenZ (1998)//Spider (2002)
Poderosamente llama tambi�n la atenci�n el uso del color y la luz en "Ex�tica". Rara vez los personajes aparecen iluminados frontalmente; la luz suele encontrarse detr�s o les llega de forma diagonal. Respecto al color, predominan los verdes, los naranjas y los rojos. Los decorados hacen referencia a distintas �pocas (sobre todo en el local): Rococ�, Abstraccionismo, Art Nouveau. Tambi�n las aves tienen protagonismo a lo largo del film, sobre todo loros y papagayos.

El cine de Egoyan no respeta la linealidad del largometraje. Continuamente da saltos en el tiempo: no s�lo cuenta lo que est� ocurriendo en el presente, sino que tambi�n nos remite a distintos momentos del pasado, lejanos en algunas ocasiones, m�s cercanos en otras. Su principal arma consiste en sembrar la curiosidad, mostrando a los personajes antes y despu�s del suceso desencadenante de la historia, para que el espectador vaya componiendo el puzzle que no completar� hasta el final. Atom Egoyan no juzga a los personajes, de forma que en determinados momentos pueden resultar simp�ticos, amables, inocentes, mientras que en otros inspiran desconfianza, desprecio, maldad.

El due�o de una tienda de animales (Don Mckellar) aficionado a la �pera que se dedica al comercio ilegal de especies protegidas. Una bailarina (Mia Kirshner) de un sal�n de streap-tease. La embarazada propietaria (Arsin�e Khanjian) del local. El posesivo presentador (Elias Koteas) del show. Un inspector de Hacienda (Bruce Greenwood) desorientado, hastiado, que contrata los servicios de una ni�a para que practique piano en su casa. Leonard Cohen. En todos se apoya el cineasta para hablarnos de la necesidad de ser comprendidos, de ser aceptados; de c�mo un acontecimiento puede cambiar las vidas de un pu�ado de personas; de que, en ocasiones, algo despreciable puede esconder el mayor de los sentimientos de culpa. No resulta f�cil destacar alguna escena de "Ex�tica", el voyeur experimenta sensaciones desde el principio al final del film; todos sus momentos est�n interconectados, formando un todo. Una extra�a sensualidad, una banda sonora oscura (muy apropiada para la obra, responsabilidad de Mychael Danna) y un ambiente h�medo que da la sensaci�n incluso de dificultar la respiraci�n a los personajes envuelven esta pieza calculada casi matem�ticamente, con una exactitud y precisi�n sorprendentes, alejada del m�s m�nimo sentimentalismo, que se va desarrollando lentamente, casi sin que el espectador sea consciente de ello.
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