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In the mood for love (Deseando amar), de Won Kar-Wai.

Nadie con un m�nimo de sensibilidad puede permanecer indiferente tras asistir a la proyecci�n de esta obra. (Tampoco pido que todo aqu�l "capaz" de acercarse a otro tipo de cinematograf�as -por otro lado, tampoco supone una haza�a herc�lea, simplemente una demostraci�n m�s de curiosidad, de inter�s por otros puntos de vista, de resistencia a no dejarse llevar por la viscosa ola de mediocridad infinita que supone el 90% de la producci�n cinematogr�fica actual-..., intente volver al mundo real y no consiga poner los pies en el suelo porque su cuerpo se encuentra a dos metros por encima del asfalto). Y es que resulta muy dif�cil no dejarse llevar por la atm�sfera que recrea Won Kar-Wai en su, hasta ahora, �ltimo film estrenado en Espa�a.
Si ya con "Happy together" consigui� un reconocimiento a nivel internacional, con "In the mood for love" (prefiero su t�tulo ingl�s al castellano) quitar�a el sue�o a m�s de uno, en el mejor sentido de la expresi�n.

Esta obra constituye un buen ejemplo de c�mo una historia corta puede cobrar una fuerza tan grande que haga demandar a su creador el tiempo de un largometraje para poder ser contada, ya que, seg�n su director, originariamente el film estar�a formado por tres narraciones cortas, un tr�o de melodramas ir�nicos que tendr�an como nexo com�n la gastronom�a, idea muy alejada del resultado final.

"In the mood for love" es un vino exquisito para los sentidos servido en uno de los mejores cristales. Como el n�ctar, seduce, embriaga, se apodera lentamente de los sentidos del osado catador hasta que anula su resistencia, resultando ser la �nica alternativa el abandono total y absoluto de la voluntad del mortal ante tal prodigio.

El cristal es, inevitablemente, el Hong Kong de principios de los sesenta, esta vez alejado del influjo cultural, parad�jico, amalgama de tradiciones y modernidades, de estrictas costumbres y salvajes excesos, de intereses territoriales y pol�ticos. S�lo ofrece su imagen m�s bella, la de �l mismo, la de sus calles, sus gentes, sus edificios, su aire, y eso basta para atrapar, para esclavizar, para apasionar. Tanto es as� que se convierte en un personaje m�s de la historia, arropando a los dos amantes anhelantes de amor.
Incluso el que contempla la obra tiene una funci�n activa. Kar-Wai obliga al espectador a caminar a hurtadillas, a espiar a los protagonistas, a sentirse c�mplice de la historia, a ser el confidente, mediante la utilizaci�n de objetos como relojes, rejas, muebles, situados en primer plano, delante de los protagonistas, entre los que repta la c�mara, lentamente, envolviendo la escena, los personajes y la sala. Se percibe la absoluta sensaci�n de que se cuenta un secreto a los ojos, de forma privada, personal, s�lo a cada uno de los asistentes.

Muy pocas obras cinematogr�ficas son capaces de transmitir desde los ambientes cerrados hasta el clima de la �poca en que se desarrolla la acci�n; �sta lo consigue. Se puede notar el vapor que desprende la comida, su olor, su humedad, la atm�sfera cargada en los peque�os habit�culos saturados de gente, las m�ltiples sensaciones que produce una densa lluvia de verano en las rejas mohosas, en los faroles oxidados, en las calles vac�as, mezclado con un calor asfixiante y pegajoso.

Y qu� decir de los int�rpretes, sobre todo de Maggie Cheung (que lleva a cabo el papel de Su Li-zhen; tambi�n int�rprete de "La caja china" de Wayne Wang, que, curiosamente y al igual que este film, se desarrolla en Hong Kong) y Tony Leung, ( que interpreta a Chow Mo-Wan; colaborador de Kar-Wai en "Chungking express" y "Happy together" e int�rprete de "Cyclo", de Tran Anh Hung), premiado en Cannes 2000 por su interpretaci�n. Cheung irradia sensualidad por todos sus poros, a la vez que Leung regala una lecci�n de contenci�n soberbia. Ambos llevan a cabo unos trabajos admirables, cargando a sus personajes de contradicciones, de �nfimos arrebatos pasionales y enormes corazas cuando se trata de amar, de aventurarse� al deseo, de depositarse en el otro. Porque esta obra muestra un amor id�lico, casi et�reo, muy por encima del mero contacto f�sico, que parece incluso vulgar.
Won Kar-Wai utiliza recursos como la ralentizaci�n de la imagen, una cuidad�sima fotograf�a (Palma en Cannes al equipo t�cnico), experimentos con el color (inolvidables las vaporosas telas, las min�sculas habitaciones, los innumerables vestidos de Maggie Cheung), pasillos estrechos infinitos, el tiempo (gran uso de relojes),� los espejos (que crean amplitud por un lado y m�ltiples posibilidades de dotar la imagen de una sutil belleza, por otro), el humo hipn�tico de los cigarros del sr. Chow, las espaldas de los actores (sobre todo en el caso de Maggie Cheung), la casi total ausencia f�sica de las respectivas parejas de los protagonistas (se habla de ellos en multitud de ocasiones, incluso dialogan, pero no aparecen).� Respecto a la m�sica, la repetici�n constante de una pieza embelesadora de Michael Galasso combinada con canciones de Nat King Cole contribuyen sobremanera a crear la mejor atm�sfera melanc�lica.

La acci�n comienza con una doble mudanza que tienen lugar en dos casas contiguas de una misma planta de un edificio: de una parte, la de Su Li-zen y su marido y, de otra, la de Chow Mo-Wan y su esposa. Los due�os de ambas tambi�n viven en ellas y se dedican a alquilar sus habitaciones. Tanto el marido de Su, representante de una empresa japonesa, como la esposa de Chow est�n continuamente de viaje de negocios, lo que provoca el nacimiento de una amistad entre sus respectivos c�nyuges, que encuentran el uno en el otro un perfecto acompa�ante para tantas horas de soledad. Pronto descubrir�n su afici�n com�n a la literatura y, en particular, a la escritura de novelas por entregas, que se convierte en el sustituto perfecto de las interminables partidas de mahjong, por las que sienten debilidad sus caseros.

Sin embargo, y posiblemente antes de lo que quisieran, descubren que sus parejas mantienen una relaci�n amorosa, lo que supone un cambio en la relaci�n de amistad formal que manten�an hasta ese instante, convirti�ndose as� en dos confidentes, en un apoyo inestimable para poder asumir la nueva situaci�n. Llegando incluso a representar entre ellos la hipot�tica escena del momento en que cada uno revele a su c�nyuge el conocimiento de la infidelidad que est� manteniendo.

Poco a poco va cre�ndose entre Su y Chow una dependencia, una admiraci�n, un amor puro que se proh�ben a s� mismos. Porque m�s que deseando amar, est�n deseando ser amados.

Un film absolutamente imprescindible, tanto por su riqueza est�tica como argumental, que termina de la mejor forma posible, aunque quiz� eso sea lo que menos importe.
"IN THE MOOD FOR LOVE� (HUAYANG NIANHUA)", de Won Kar-Wai (Hong Kong, 2000).

Int�rpretes: Maggie Cheung, Tony Leung, Rebecca Pan, Lai Chen, Siu Ping-Lam
Gui�n: Won Kar-Wai
M�sica: Michael Galasso
Montaje: William Chang Suk-Ping
Fotograf�a: Christopher Doyle, Mark Li Ping-Bing
Producci�n: Won Kar-Wai
Filmograf�a de Won Kar-Wai
1988. As tears go by (Wong gokka moon)
1991. Day of being wild (A fei jing juen)
1994. Ashes of times (Dung che sai duck)
1994. Chucking express (Chongquing senlin)
1995. Fallen angels (Duoluo tianshi)
1997. Happy togheter (Cheun gwong tsa sit)
2000. In the mood for love (Huayang Nianhua)
2001. 2046
2001. The follow
Ser� objeto de una retrospectiva en el Festival de Valladolid de 2002.
Seom (La isla), de Ki-Duk Kim.

Aunque muchos no est�n de acuerdo, �ste es un film rom�ntico en el estricto sentido de la palabra. Esto es, habr�a que remontarse a la primera mitad del siglo XIX para conocer qu� se debe entender por el t�rmino "rom�ntico". Un rom�ntico es infeliz por naturaleza, siempre a la b�squeda del amor ideal, puro y �nico. Pero no del amor que, desgraciadamente, muchas producciones -no s�lo en el �mbito cinematogr�fico- muestran actualmente: noviembres saturados de az�car, novias hipertensas que huyen (que en el pasado fueron las m�s refinadas de las putas), mujeres que se enamoran de amn�sicos en v�as de trenes, amantes obsesionados con e-mails (que, claro est�, luego les da por engordar veinte kilos y hacer como que naufraga su barco para no ver m�s a la pesad�sima de turno), "rambas" tit�nicas de tuber�as y hachas en mano y un largo etc�tera de amor�os de cuarta fila que emboban a la mayor�a de cretinos que caen en sus relamidas, absurdas, inveros�miles y rancias manos; ni siquiera entretiene, m�s bien atonta).
ESE OTRO OSCURO OBJETO DEL DESEO

Dos cineastas asi�ticos ofrecen su particular visi�n del amor.

El primero, Won Kar-Wai, lo hace desde una perspectiva conceptual, alejada de lo terrenal, el amor en estado puro, sin ser manchado siquiera por el contacto f�sico de quienes lo sufren, todo envuelvo en un halo con sabor a gran cl�sico.

En segundo lugar, Ki-Duk Kim, baja a los infiernos de la pasi�n para rescatar una colecci�n de met�foras mediante las que explica los efectos tr�gicos, cautivadores y descarnados de esta particular debilidad humana.

Ambos planteamientos, m�s complementarios que antag�nicos,� someten al espectador a un recital elegante, dram�tico, sensual, sugestivo, descorazonador (a la vez que esperanzador), s�dico en ocasiones, que no es m�s que el reflejo de� todo aquello que somos capaces de sentir cuando se ama, nos aman o, qui�n sabe, cuando ambas posibilidades confluyen en una.
Todo buen rom�ntico que se precie debe estar dispuesto a "morir por amor", porque amar no es m�s que un camino de b�squeda y de total frustraci�n al descubrir que ese ideal de amor es totalmente inalcanzable. Pues bien, grosso modo, de esto trata el atrevimiento cinematogr�fico de Ki-Duk Kim, de los efectos que provoca el amor y los distintos estados por los que pasan los pobres enamorados.

Iniciando su periplo por festivales internacionales con la edici�n del a�o 2000 del Festival de Venecia y sembrando la pol�mica por donde quiera que se haya exhibido, "Seom" es un cuento asi�tico cuyo argumento se basa en una relaci�n amorosa llevada hasta sus m�s oscuros l�mites.

Con una magn�fica fotograf�a y ayudado de la sugerente m�sica creada por Sang-Yung, el realizador cuenta la historia de Hee-Jin, una muchacha que regenta un negocio de alquiler de casitas flotantes para pescar y de Hyung-Shik, un ex-polic�a que llega al lugar� para poner fin a su vida, tras acabar primero con la de su mujer y su amante.

Jung Suh interpreta a la a Hee-Jin, mujer seca, harta y desencantada que lleva una vida de soledad dedicada plenamente a su trabajo, a mantener a punto los habit�culos y a conducir en su barquita a los clientes desde tierra firme hasta aquellos. Esta moderna caronte, controladora de todos los sucesos que ocurren, recuerda a aquellas hero�nas de los western americanos propietarias de grandes ranchos cuyo marido ha muerto y no han tenido m�s remedio que sacar adelante a su familia, intentando mantener el m�nimo contacto con el resto del mundo.� Su interpretaci�n atrapa al espectador, dotando su trabajo de m�ltiples registros, de forma que no se acusa el hecho de que su personaje no hable durante todo el film. Brusca, violenta, rebelde, sensual, esta serpiente marina nocturna va descubriendo el despertar de sus sentimientos hacia el personaje que interpreta Yoo-Seok Kim, al que salva de un intento de suicidio. Ser� a ra�z de este hecho cuando comiencen a tener efecto las consecuencias del enamoramiento: si al principio son inocentes intercambios de regalos (figurillas que �l construye con alambres y platos de comida que ella prepara), pronto comenzar�n los sentimientos de posesi�n y los celos de Hee-Jin (sobre todo, cuando Hyung-Shik decide solicitar los servicios de una de las prostitutas habituales del lugar), los desprecios de Hyung-Shik y, consecuentemente, las represalias de ella.

Una obra que (si bien en alg�n momento puede decaer su planteamiento), a medida que transcurre, va torn�ndose m�s oscura, m�s po�tica, de forma que se va entretejiendo una dependencia enfermiza entre los protagonistas, incapaces de salir de la espiral (y, por qu� no, deseosos tambi�n de no hacerlo). El ambiente asfixiante, en contraposici�n con la amplitud que sugiere el mar, es el marco perfecto para un muestrario de im�genes l�ricamente s�dicas rodadas con un firme pulso narrativo y aderezadas con una concepci�n muy personal del uso de los anzuelos.

Ni que decir tiene que este film debe ser visto en sentido metaf�rico, no de forma literal, como se intuye que muchos lo han hecho; de ah� las reacciones hipersensibles, castradoras y censuradoras que se han alzado en contra: asesinatos, escenas escatol�gicas, p�jaros enjaulados ahogados, peces que nadan con la mitad de su cuerpo y otros que son salvajemente descuartizados, pero tambi�n, maravillosas puestas de sol, pausados viajes en barca, demostraciones de afecto enternecedoras, son, por lo que se intuye, los causantes de tales desasosiegos.� L�gico, hay "paladares"� acostumbrados a las "deliciosas (abominables) comedias rom�nticas" de, por ejemplo, alg�n barrio londinense de turno, que jam�s sabr�n apreciar la belleza de im�genes como �stas, que no son m�s que, en definitiva, la puesta en escena de los sentimientos contradictorios, m�s o menos puros, m�s o menos censurables, que asaltan, atropellan,� poseen, dominan, a aquellos que creen sentir el amor.
Antonio M. Ruiz. Octubre 2002.
Enlaces

www.inthemoodforlove-wkw.com P�gina oficial del film.
www.wkw-inthemoodforlove.com P�gina oficial del film.

www.theisle.co.kr P�gina oficial del film
strawberry passion company �
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"SEOM (LA ISLA)", de Ki-Duk Kim (Corea del Sur, 2000)

Int�rpretes: Jung Suh, Yoo-Seok Kim, Sung-Hee Park, Hahng-Sun Jang, Jae-Hyun Cho
Gui�n: Ki-Duk Kim
M�sica: Sang-Yung
Montaje: Min Hokyung
Fotograf�a: Suh-Shik Hwang
Producci�n: Ki-Duk Kim
Filmograf�a de Ki-Duk Ki
1996. Crocodile
1997. Wild Animals
1998. Birdcage inn
1999. Seom (La isla)
2000. Real Fiction
2001. Address unknown
2001. Bad guy
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