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Empezar la partida
avanzando dos casillas uno de los peones centrales. Así se abre paso a
la Dama y a uno de los alfiles.
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Avanzar el segundo
Peón central con objeto de dar juego al otro Alfil.
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Ante la duda de
desarrollar primero un Caballo o un Alfil, decidirse por el Caballo,
porque los alfiles ya actúan sobre el campo adversario desde su casilla
inicial una vez avanzados los peones centrales y, además, porque no
siempre es fácil decidir cual será la casilla mas adecuada hasta que la
partida este algo avanzada. (el Caballo, por ejemplo entre salir por f3,
e3, d2 o c3, casi siempre es preferible por f3 o c3.)
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Siempre que sea
posible, combinar las jugadas correctas de desarrollo con una amenaza.
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Jugar para controlar
el centro (casilla e4, d4 ,e5 y d5) y esforzarse en mantener, al menos,
un Peón en él.
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Asegurar la posición
del Rey mediante el enroque. Generalmente, conviene hacerlo pronto y por
el lado del Rey.
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Desarrollar las torres
colocándolas en columnas abiertas (sin peones) o semiabiertas (sin
peones propios, pero con uno o mas del adversario).
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La Dama no debe
jugarse al comienzo de la partida, ya que, en virtud de su gran valor,
puede ser atacada por las piezas contrarias (así nuestro contrincante
desarrollaría y amenazaría ganando tiempos; vea regla núm. 4)
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Los peones laterales
sirven para proteger al Rey (caso de enroque) y también para iniciar
maniobras ulteriores; son, en cierto modo, fuerzas de reserva.
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No
sacrificar material sin un motivo claro y apropiado. Podemos precisar
que el ofrecimiento de un peón (por ejemplo, en un gambito) debe
obedecer a una , al menos, de las cuatro razones siguientes:
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Permitir una ventaja
tangible de desarrollo.
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Desviar la Dama
contraria.
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Impedir, definitiva o
transitoriamente, el enroque adversario.
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Preparar un fuerte
ataque.
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Las aperturas
comprende, como mínimo, 6 o 7 jugadas
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No malgastar tiempos
capturando peones si ello retrasa el desarrollo.
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No realizar jugadas
que obstruyan las propias piezas.
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Suele ser perjudicial
mover demasiado pronto los peones laterales, especialmente los de Torre
y Caballo.
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Cuando se captura con
un peón, conviene, en general, hacerlo hacia el centro.
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