CAPÍTULO XXV: ROMA AÑO 15 a.C. (off-topic)

Nuestros intrépidos reporteros acaban de regresar de la Antigua Roma después de realizar una impresionante labor de investigación siguiendo ciertos indicios históricos que señalaban la existencia de Hattrick ya por aquellos tiempos.

Nada más llegar a Roma, se encontraron con un ambiente realmente crispado en el Senado debido a un retraso inexplicable en la llegada del mensajero que debía informar de los últimos partes de guerra procedentes de las tierras bárbaras del norte. En su lugar, sólo se encontraron con un escueto mensaje enviado mediante un palomo mensajero: "Debido a unos problemas con el mensajero no disponemos del parte de guerra en este momento. Por favor, tened paciencia".

Finalmente, varias semanas después llegó a la Capital de la República el centurión Flavio y su llegada compareció de inmediato ante el Senado de Roma...

Senador Pontius: ¿A qué se debe su retraso, centurión? Roma no puede esperar eternamente las noticias del norte.

Flavio: Lo lamento, Senador. Pero el mensajero Hintel tuvo que regresar a su hogar ya que Francisca, la Madre Paca, estaba gravemente enferma y requería su atención. Yo mismo he tenido que dejar el frente para traer el informe.

Senador Constanzo: ¡En ese caso enviamos un escuadrón para eliminar a la Madre Paca y reemplazarla por otra en buen estado, seleccionaremos a una esclava de buena calidad! ¡Estas demoras no se pueden volver a repetir!

Flavio (con una leve inclinación): De acuerdo, Senador.

Senador Pontius: ¡Bien! Oigamos ese informe tuyo, ¿Traes buenas noticias?

Flavio: Me temo que no, Senador. Los bárbaros vikingos de las tierras del norte nos derrotaron en la primera batalla de forma inexplicable. Nuestras legiones dispusieron una formación de tortuga en espera de un avance contínuo y sin mucha bajas, pero el enemigo utilizó lo que ellos llaman la táctica "tre-fem-tu", con dos grupos de soldados como avanzadilla, tres grupos justo detrás de ellos como apoyo, dos unidades de caballería por los flancos y otros tres grupos de retaguardia. Detrás de ellos, oculto en una granja del valle, se encontraba dirigiendo a sus hombres el capitán Stranddahl. ¡Los bárbaros harían cualquie cosa para salvarle la vida a su capitán!. Me temo que pecamos de exceso de confianza y luchamos demasiado relajados... estoy avergonzado por ello.

Senador Claudio: Esta derrota de Roma es inexplicable, no entiendo como unos bárbaros del norte, sin preparación militar y sin nuestra magnífica armamentística pueden habernos derrotado tan fácilmente.

Flavio: Hemos estudiado sus complejas tácticas y en breve batallaremos contra ellos con la lección bien aprendida. Utilizan un inteligente sistema de reemplazos por el cual varios grupos se quedan fuera de la batalla y cuando hay alguna baja importante o el cansancio llega pues realizan la sustitución de un grupo por otro, que entra con fuerzas renovadas. Por otra parte, tuvimos mala suerte ya que nuestra unidad especialista en tiros lejanos no tuvo mucho acierto con la catapulta.

Senador Pontius: Bien esperamos buenas noticias en el próximo informe, centurion. Espero que llegue antes de la próxima primavera.


No fue hasta otoño cuando llegó el mensajero con un nuevo parte de guerra para presentarlo ante el senador.

Senador Claudio: ¡De nuevo meses de demora! ¡La paciencia de Roma se agota! Espero que traigas buenas noticias.

Mensajero: Lo...lo...lo lamento, Senador. Las tierras vikingas no han sido conquistadas todavía. Pido clemencia para poder explicaros los motivos de este retraso.

Senador Pontius: ¡Adelante, mensajero! Cada minuto que pase es un regalo en tu vida desde este momento.

Mensajero: Baco me ha distraído en mi camino. El dios del vino me ha tentado con maléficas conspiraciones y no sé cómo terminé en Hispania, cerca de Calagurris y Náxara, donde el vino sale del suelo como si fuera agua.

Senador Constanzo: Serás ejecutado por tu debilidad, pero Roma necesita el parte de guerra ¡ahora!

Mensajero: De...de...De acuerdo. Unos aliados inesperados, los tetones de las lejanas tierras del Este, al norte de Sarmatia secuestraron a su líder Stranddahl y los bárbaros casi se vuelven locos. Cuando casi los teníamos derrotados un inmenso tesoro apareció de la nada y pagaron un rescate astronómico por su liberación. De vuelta a su oculta granja, Stranddhal dirigió a sus tropas de nuevo con éxito contra nosotros. Puso a muchos grupos defendiendo su posición y con ataques rápidos su caballería nos sorprendió varias veces, en lo que ellos llaman "motanfall". Nosotros adoptamos su táctica "tre-frem-tu" pero como no teníamos experiencia con ella, sufrimos algo de confusión entre nuestras filas.

Senador Pontius: Creo que esto es un castigo de los dioses... ¿Habéis apelado a Marte, nuestro dios de la guerra, antes de la batalla? ¿Acaso los soldados no están instruidos en la importancia de la religión?

Mensajero: Errrrr... Senador, como ya sabéis los soldados que partieron para las tierras del norte fueron esclavos adquiridos al final de la temporada pasada a bajo precio. No podéis esperar unos hombres cultivados en estas circunstancias.

Senador Pontius: ¡Inadmisible! ¡Está claro que necesitamos la ayuda de los dioses en esta empresa!. Mensajero, te asigno la misión de inculcar a los soldados del frente la religión lo antes posible. Necesitamos la victoria pronto, Aníbal el cartaginés está diezmando nuestras tropas en el sur - incluso se dice que se come a las víctimas después de la batalla, no podemos desperdiciar nuestros recursos en el norte.

Mensajero: Gra...gracias por perdonarme la vida, Senador. Ahora mismo parto hacía Sveringia de nuevo.


A la tercera ocasión el mensajero llegó puntual a la cita con el Senado.

Senador Claudio: ¡Habla por tu vida! ¡Tenemos sed de victorias!

Mensajero: Como ordenasteis, instruí a las tropas en el arte de la religión. Y antes de la ballata final las 50 legiones gritaron al unísono ¡POR MARTEEEEE!. Se notó la ayuda de nuestro Dios, ya que el rendimiento de nuestros soldados estuvo por encima de lo habitual... se notaba que era la batalla de la temporada.

Senador Pontius: Bien, por fin buenas noticias.

Mensajero: Lo malo es que en ese momento los bárbaros pidieron la ayuda de su Dios de la guerra y en un grito que estremeció la tierra en varios kilómetros a la redonda hicieron temblar a nuestra avanzadilla... "¡POR THORNNNNNNNNNNNN_!". Después de la sorpresa inicial nuestros soldados reaccionaron y se desarrolló la batalla más sangrienta de la campaña. Pero al final, hubo un factor con el que no contábamos, el factor campo. Muy pronto se situaron en una zona elevada con lo que ganaron la ventaja estretégica del terreno. Por muy poco, pero de nuevo no fuimos capaces que conquistar su campamento. Eso sí, Stranddhal terminó agotado y en baja forma. El Capitán Augusto decidió retirar las tropas y emprender la vuelta a Roma después de esta derrota.

Senador Claudio: Está claro que nunca derratemos a los Sveringios, concentrémonos en nuestra batalla con Cartago y recuperemos fuerzas para el futuro. Mensajero, puedes volver a casa. La Madre Paca requiere de tu atención para no volver a recaer en su enfermedad.

Mensajero: Como ordenéis, Senador.


Dado el excelente trabajo de nuestros reporteros en la exigente Roma, perdonaremos su demora en traernos su informe. ¡Nos han dejado más de dos meses sin capítulo de HT-2015!

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