| Respuestas a preguntas varias. | |||||
| P. �Es cierto que las fuerzas del mal est�n llevando a cabo planes mal�volos tales como la formaci�n de huracanes, con tecnolog�a secreta, y clonando seres humanos listos para ser usados por el Anticristo? | |||||
| R. No podemos negar la capacidad destructiva del Enemigo a trav�s de la instrumentalidad humana.� Sin embargo, no siempre es f�cil distinguir la diferencia entre la ficci�n y la realidad, el sensacionalismo y la sobriedad, cuando se trata de este tipo de noticias. | |||||
| La Biblia no nos profetiza nada en espec�fico acerca de intentos humanos de causar destrucci�n manipulando la naturaleza en el tiempo del fin.� La Biblia s� nos dice en Apocalipsis 11: 18, algo que indica que al llegar el tiempo del fin llegar�a tambi�n el tiempo de destruir a los que destruyen la tierra. | |||||
| A�n m�s claro es la profec�a dada por Cristo de que estar�an ?desfalleciendo los hombres por el temor y la expectaci�n de las cosas que sobrevendr�n en la tierra? (Luc. 21: 26).� El especular y propagar rumores mayormente infundados pues, aunque hay quienes pretenden tener pruebas de los mismos, no hay quien en realidad sustancie sus alegaciones, s�lo sirve para aumentar el temor profetizado. | |||||
| El mayor peligro no es, sin embargo, contribuir a la propagaci�n del p�nico.� Tampoco lo es el reforzar el excepticismo de los burladores cuando ellos descubren que todo era no m�s que rumores infundados.� El mayor peligro es abusar de las se�ales de los tiempos, ya sean reales o basadas en la especulaci�n, al punto de robar a Dios de su gloria.� | |||||
| Las se�ales de los tiempos son cruciales en nuestro entendimiento de que nos encontramos en la etapa final de la gran controversia.� Sin embargo, pudi�ramos estar justamente declarando a Satan�s como el que lleva la delantera en la lucha.� Pudi�ramos estar negando que ?cuando abund� el pecado, sobreabund� la gracia? (Rom. 5: 20), y que ?mayor es el que est� con nosotros que el que en el mundo est� (1 Jn. 4: 4).� | |||||
| Hay un apetito espiritual que est� demostrando ser peligroso.� Es un apetito espiritual caracterizado por exceso de condimento.� En la vida material, los condimentos son necesarios para hacer que los alimentos sean apetitosos.� Pero lo condimentado en exceso, ya sea muy salado, muy grasoso, muy dulce, o muy picante, adem�s de que pudiera hacernos subestimar lo nutritivo de cualquier alimento, pudiera a�n hacerlo da�ino, y pudiera acostumbrar nuestro enfermizo paladar al punto de rechazar el alimento m�s nutriente de todos si �ste no est� cargado de condimentos. | |||||
| Dios ha revelado en el evangelio una buena nueva mucho m�s excitante que cualquier noticia sensacionalista propagada por el internet o revistas de ficci�n.� El pueblo adventista recibi� en el 1888 un precios�cimo mensaje a trav�s de los pastores Waggoner y Jones.� No fue un mensaje nuevo, pero s� una fresca revelaci�n del mensaje proclamado por Pablo y aplicado a la iglesia del fin.� | |||||
| Los alimentos espirituales condimentados con sensacionalismo especulativo pudieran estar siendo usados por el Enemigo de las almas para acostumbrar el paladar de forma que no se aprecie ese mensaje.� Pero al igual que como sucede con la comida que generalmente est� caracterizada por sus fuertes sabores,� este alimento espiritual no nutre.� | |||||
| Muchas cosas espantosas aguardan a este mundo, sin duda alguna.� No hagamos de estos acontecimientos, no obstante, el fundamento de nuestra fe.� No les permitamos robarle a Dios la gloria.� No les permitamos enfermar nuestro apetito espiritual al punto de no apreciar ese mensaje que constituir� la luz del cuarto �ngel que iluminar� a la tierra con su gloria (1MS 276), y que precipitar� la lluvia tard�a (Special Testimonies, Series A, No 6, p. 19).� Que no nublen nuestro entendimiento de las profundas verdades espirituales que constituir�n la ciencia de los redimidos por la eternidad. | |||||
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