¿Herejía?
Hola amigo y amiga del Evangelio horizontal. La idea pudiera sonar herética para muchos, pero es la realidad. Cristo se enfocó más en un ministerio práctico de bien hacer antes que en doctrinas y teología inertes. Sus enseñanzas eran de contenido mayormente humano. Predicó sobre todo el evangelio horizontal, un evangelio que se podía saborear en un pedazo de pan engullido por el hambriento, y que era ungüento para las heridas del enfermo.
En su vertiente vertical, el evangelio de Cristo era principalmente predicado por una vida que demostraba el carácter de su Padre. En otras palabras, su mayor teología acerca de Dios fue su vida. Por eso dijo: “el que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14: 9).
Como Hijo de Dios despejó toda duda relativa al carácter de su Padre, carácter que había sido tergiversado por religiosos faltos de amor de su generación.
En su vertiente horizontal, Cristo predicó un evangelio de confraternidad, amor y compasión entre los hombres. Su vida ejemplar respaldaba sus palabras. Esta hablaba más fuerte que mil palabras de su boca, ya que estas últimas nunca excedieron su obrar.
Sí, Como Hijo del hombre, Cristo dedicó la mayor parte de su ministerio a obrar el bien a favor de una humanidad doliente. El tiempo que dedicó a la predicación era una porción relativamente pequeña de su diario vivir, y su predicación que no fuese relativa a la dignidad humana y a la paz, también fue poca.
Su mayor legado fue el amor, amor a Dios y amor al prójimo. Esta fue su religión. Los cristianos de hoy en día deshonran su nombre cuando llamándose “fundamentalistas”, “bíblicos”, y “conservadores”, descuidan este evangelio horizontal. Los más liberales hacen pretención de vivirlo, pero en realidad sus vidas demuestran que sus pretenciones exceden en mucho su ejemplo.
Amigo, amiga, dobla tus rodillas, y pídele al Padre que está en los cielos que ponga en ti la vida de Cristo, vida de piedad práctica y entrega servicial al prójimo. Cuando la iglesia viva esta vida, entonces reflejará su carácter.