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laCuerda

Una mirada feminista de la realidad

 

 

Año 6, No. 62

Guatemala, noviembre/2003

 

PARA VENCER LOS MIEDOS

 

editorial

        De la incertidumbre a las certezas

entrada

        Audacia, osadía, temeridad, arrojo contra el miedo (Rosalinda Hernández Alarcón)

        Sumario noticioso

        Glosario

la médula

        Qué es el miedo y cómo enfrentarlo (Wendy Santa Cruz)

        Doblemente temerosas (Anabella Acevedo)

        Mensajes nefastos de campaña (María Eugenia Solís García)

        Regreso del dolor hacia la vida (Carmen Álvarez)

reportaje

        Responsabilidades compartidas (Evelyn Blanck y Rosalinda Hernández Alarcón)

entrevista

        ¿Por qué tan miedosita? (Lucía Escobar)

        Las sutilezas de dormir con el enemigo (Adelma Bercián)

        ¡Uy, esas licas de meyo! (Laura E. Asturias)

esta boca es mía

        Dispuestas a defender la libertad de expresión (Marielos Monzón)

        Pensamientos (Alma Vásquez)

        "Igual que sobreviviente que vuelve de la guerra..." (Gladys Hernández)

        Hacer periodismo, a pesar de todo (César de León)

aquí y ahora

        Charla entre candidatas y periodistas

        Diplomado en Izabal

        Foros en San Marcos

        VI Encuentro Regional de la Red de Mujeres Periodistas

        Haciendo eco por nuestros derechos

        Exigen derechos laborales para campesinas

contrastes

        Qué atemoriza a unas y a otros (María Dolores Marroquín)

        Miedos de a de veras (Andrea Carrillo Samayoa)

        Los hombres y el miedo (Raúl de la Horra)

movida departamental

        De cómo la verdad brota de la tierra

        Curso de introducción a la hipnosis ericksoniana

 

Editorial—

De la incertidumbre a las certezas

 

Con alivio momentáneo recibimos los primeros resultados de las elecciones, apenas consoladas porque no se entronizó el genocida, agradecidas porque el pueblo votó en su contra. Ésos son los sentimientos del instante.

Pero la voz de la experiencia ya nos habla de los riesgos que corremos, los peligros que siguen al acecho. Estamos conscientes de las debilidades que tienen los contendientes por la presidencia de la República, con equipos integrados por personajes poco honrosos y el agravante de no tener clara su posición política. Seguimos a la espera de un resultado definitivo que se conocerá cuando alguno llegue al poder y empiece a ejercerlo.

Nuestro papel ahora es tomarles el pulso, ver cómo actúan y hacia dónde nos llevan. En adelante queremos que cumplan con lo que ofrecieron, con los compromisos que firmaron. Que honren su palabra.

Sólo en ocasiones puntuales nos damos cuenta hasta dónde la política se mete en nuestras vidas. Aun cuando no queramos, nos afecta, porque tener ciudadanía es ser políticas. Los niveles en que nos involucremos se relacionan con decisiones personales, con posición social y, por supuesto, con sexo. Dar un voto es un compromiso que se adquiere como colectivo. A las mujeres guatemaltecas nos toca seguir participando, en la cotidianeidad, defendiendo nuestros derechos y exigiendo que se atiendan nuestras viejas demandas. No importa quién quede, queremos que nos cumplan.

Muchas señoras y jóvenes se hicieron cargo de las mesas, sobre todo en algunos centros de votación de la capital. No tenemos a la mano el dato, pero había muchísimas secretarias, fiscales y escasas presidentas. Sería interesante saber cuántas mujeres ejercieron su derecho al voto. Es difícil obtener esas cifras, porque no se consideran relevantes.

Ojalá podamos saber también cuánta gente joven votó. Son datos que pueden reflejar aspectos que pasan inadvertidos o que se ocultan por oficio. laCuerda constató el interés que mostraron por su participación las guatemaltecas: indígenas, negras, ladinas, criollas, jóvenes, ancianas, ricas y pobres. Mujeres cargando niños, viejitas de bastón, señores con sus perritos, familias enteras, todos fueron con la disposición de participar. En una escuela una pareja se puso a bailar al son de la marimba.

Sin duda abrumadora fue la victoria de la diputada Nineth Montenegro. El triunfo para sus compañeros de partido tiene cara de mujer. Ojalá no lo olviden. La gente le dio su confianza a una persona que ha marcado, con trabajo y tesón, la diferencia con otros congresistas corruptos, haraganes e incapaces. Desde aquí la felicitamos.

Es nuestro deseo que las guatemaltecas que se involucraron en esta campaña electoral sigan allí, poniéndole un sello de mujer a la política. Que se multipliquen y lleguen cada vez más lejos, sin olvidar a sus congéneres. A las esposas de los candidatos, a las diputadas e integrantes de las organizaciones y movimientos, las instamos para que juntas, nosotras las mujeres, hagamos de la democracia y la equidad una realidad palpable.

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Audacia, osadía, temeridad, arrojo contra el miedo

Rosalinda Hernández Alarcón, laCuerda

 

En esta edición mujeres y hombres con diferentes realidades nos referimos a los miedos. Uso el término en plural en tanto éstos son variados, con orígenes, interpretaciones e intensidades diversos. Todos ellos rondan en distintas etapas de la vida.

La inquietud por abordar este tema es la posible utilidad que representa conocer sus significados, efectos en los ámbitos individual y social, percepciones en la condición de mujeres y hombres, así como tener en cuenta el elemento contradictorio que tiene consigo el miedo.

Según el "Diccionario de los Sentimientos", de José Antonio Marina y Marisa López Penas (1999), el miedo es la percepción de un peligro o la presunción de que algo malo va a suceder. Tiene diferentes desencadenantes: puede exceder la capacidad de previsión, representar contratiempo, desgracia o amenaza. También se asocia al temor a la mirada de los otros, vergüenza, timidez.

El miedo puede impulsar a la acción, movilizar con desequilibrio o paralizar. Es un regulador de comportamiento. En el extremo contrario se encuentran sentimientos y actitudes que reaccionan con firmeza: la valentía, el coraje, la furia, la bravura.

 

Espacios individuales

Los factores reales e imaginarios que provocan esa sensación ingrata se manifiestan con frecuencia como alerta en lo cotidiano, en casa o cuando salimos a la calle, en los centros de estudio o trabajo; también como reto cuando nos enfrentamos a la posibilidad de hablar, participar o decidir.

Los efectos más evidentes del miedo convierten a las mujeres en pasivas, obedientes y sumisas. En el ciclo de la violencia intrafamiliar desde las víctimas, en las llamadas cuatro etapas está presente el miedo: en la acumulación de enojo, la explosión, el distanciamiento y la reconciliación.

Si este sentimiento tiene como asidero la falta de confianza o una valoración endeble de nuestros talentos (habilidades, capacidades y valores), controlarlo nos trae como resultado fortalecer nuestra autoestima. Cuántas de nosotras hemos comprobado que es posible superar la boca seca, falta de voz, garganta cerrada, manos sudadas, corazón desenfrenado.

El miedo superado nos transforma, nos da fuerza, abre la posibilidad de autovalorarnos, porque somos nosotras mismas quienes tenemos noción de su intensidad y grado de dificultad para superarlo. Es fácil comprobar que las rebeldes, insumisas y activas hemos tenido que sobreponernos al miedo de manera constante.

En el "Elogio de la mujer brava", Héctor Abad comenta que las "mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y se desnudan si les da la gana".

 

Espacios sociales

Los miedos con impactos sociales tienen como origen medidas sustentadas en antivalores como la violencia, la arbitrariedad, la crueldad, el autoritarismo, el militarismo, el machismo.

Paradójicamente esas situaciones han contribuido a desarrollar formas de solidaridad y apoyo entre conglomerados para hacerles frente a los mecanismos que alientan el miedo como medida de control social.

La falta de libertades políticas y de seguridad ciudadana provoca permanentes miedos sociales. En contrapartida, existen movimientos que luchan por el derecho a la vida sin violencia, contra la delincuencia común y el crimen organizado, el aparato contrainsurgente y la represión.

Entre los rasgos generales consignados en el Informe de la Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI) en Guatemala, se establece que los efectos del miedo generado por el aparato contrainsurgente inhibieron la comunicación, hicieron que las personas se desvincularan de procesos organizativos, fomentaron el aislamiento social y la desconfianza en las comunidades.

Ello explica que en estos tiempos, a diferencia de otros países del área, existan aquí niveles de organización social y política muy escasos. A pesar de las garantías políticas establecidas nacional e internacionalmente, el miedo es el principal disuasivo para evitar que la gente ejerza sus derechos de expresión, movilización, etcétera. Es decir, esa noción de peligro y amenaza, con diferentes intensidades, impide el ejercicio de derechos.

El REMHI afirma que el miedo "también puede ser un mecanismo que ayuda a defender la vida. Cuando las situaciones de crisis se fueron haciendo más intensas, la percepción de riesgo vital hizo que muchas personas y comunidades tomaran la decisión de huir, protegerse y apoyarse mutuamente".

 

Antepongamos la valentía

Con el propósito de retomar algunos elementos de la dimensión del peligro, el "Diccionario de los Sentimientos" describe que el valor no sólo consiste en oponerse a los miedos físicos, sino también a coacciones sociales. De ahí que sus contrapartes se convierten en atrevimiento, audacia, osadía y temeridad. Califica al valor como el ánimo y aliento que desprecia el miedo en empresas y resoluciones; en tanto, la valentía tiene el significado de esfuerzo, vigor, arrojo y determinación.

En las páginas que siguen encontrarán argumentos que explican desde un punto de vista psicológico los tipos de miedo, testimonios de cómo mujeres y hombres los viven, su dimensión cultural y elementos de la filosofía maya que enuncian al amor como antídoto del miedo.

En fin, es un tema del que nadie está ajeno. Los sentimientos y actitudes que provocan los miedos pueden convertirse en flaqueza, amilanamiento pusilanimidad, timidez, vergüenza y cobardía. La otra opción es aprender a dimensionarlos para descubrir los posibles antídotos. La imprudencia puede provocar que los olvidemos o la capacidad de sufrir nos hace aguantarlos. Mejor que la confianza nos ayude a anular los miedos, la fuerza a disminuirlos y la valentía a afrontarlos.

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Sumario noticioso

laCuerda

 

Guatemaltecas destacadas

Julia Gabriel, migrante guatemalteca, recibió el premio del Centro Robert F. Kennedy por su lucha en la denuncia y eliminación del trato esclavista en las plantaciones de tomate. Ella es lideresa de la Coalición de Trabajadores de Imokalee en Florida, Estados Unidos. De su lado, la cantante guatemalteca Irenne Coronado obtuvo dos galardones -Mejor Artista y Mejor Disco del Año- de los Unity Awards (equivalentes a los premios Oscar), en una ceremonia celebrada en el estado de Ohio.

 

Mujeres comprometen a presidenciables

Delegadas de más de 20 organizaciones presentaron a candidatos presidenciales su agenda denominada "Mujeres en la diversidad", que contiene demandas prioritarias a favor de la equidad. Plantea reformar la ley de partidos políticos para garantizar la participación femenina en puestos de decisión, así como la autonomía de la Secretaría Presidencial de la Mujer. Candidatos de nueve partidos políticos, a excepción del PAN y el FRG, se comprometieron con las guatemaltecas mediante la suscripción de un acuerdo.

 

Agreden a Rigoberta Menchú

Simpatizantes del Frente Republicano Guatemalteco agredieron a la Premio Nobel de la Paz y a otras personas que asistieron a una vista pública relacionada con el amparo contra la inscripción de Efraín Ríos Montt como candidato a la Presidencia. Rigoberta Menchú denunció el hecho ante las autoridades, a quienes solicitó la destitución del fiscal Carlos Pineda por no haber ejercido su autoridad. Además exigió una investigación exhaustiva de la actuación del presidente de la Corte de Constitucionalidad, Guillermo Ruiz Wong, quien no llamó al orden.

 

Descubren pruebas falsas de ADN

La Fiscalía de la Mujer encontró pruebas falsas de ADN en 102 denuncias presentadas contra abogados que tramitan adopciones. Esta prueba es uno de los requisitos que deben cumplir las personas que desean adoptar legalmente a un menor. La institución investiga si estos casos se relacionan con alguna organización dedicada al robo de menores.

 

Desapariciones de niñas y niños

Un promedio de tres denuncias diarias de desaparición de menores recibe la Policía Nacional Civil. En los primeros nueve meses del año, 408 niñas y niños han desaparecido en Guatemala y las autoridades temen que al finalizar el 2003 la cifra supere los 505 casos reportados el año pasado. La falta de empleo, el maltrato infantil, la desintegración familiar y la criminalidad son señaladas como las principales causas que influyen en este fenómeno.

 

Miles de jóvenes viven con VIH en América Latina

Cerca de 560 mil jóvenes viven con VIH/sida en América Latina y el Caribe, reveló un informe del Fondo de Población de Naciones Unidas. Pese a que la mayoría son hombres (69 por ciento), la proporción de mujeres infectadas va en aumento. El informe destaca que la región tiene menor incidencia de infectadas (31 por ciento) que países industrializados, Asia Central y Europa Oriental, donde la enfermedad alcanza a más del 33 por ciento.

 

Trastornos psicosomáticos

Más del 50 por ciento de la población guatemalteca sufre trastornos psicosomáticos, que especialistas del Ministerio de Salud atribuyen a las secuelas del conflicto armado interno, la violencia e inseguridad ciudadana. Muchas de las personas afectadas habitan en el área Ixil, Quiché, donde los suicidios se han incrementado considerablemente. Las alteraciones más frecuentes son ansiedad, angustia, temor y depresión.

 

Reporte de violencia

En octubre, 87 mujeres fueron víctimas de violencia y accidentes. Quince quedaron heridas en intentos de homicidio. Ocho fueron secuestradas, cuatro violadas y 19 asesinadas (de éstas, una estaba embarazada y algunas fueron torturadas). Dos sufrieron atentados, una más un intento de linchamiento, tres recibieron amenazas y cuatro están desaparecidas. En accidentes fallecieron ocho y 23 resultaron lesionadas.

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Glosario

 

Miedo: La percepción de un peligro o la anticipación de un mal posible provoca un sentimiento desagradable, acompañado de deseos de huida.

 

Susto: La percepción de algo imprevisto o que aparece bruscamente provoca un sentimiento negativo, intenso y breve, acompañado de la incapacidad de reaccionar.

 

Horror: La percepción de algo que sobrepasa la posibilidad de control, sea peligroso o no, provoca un sentimiento negativo, acompañado de incapacidad de reacción.

 

Fobia: Un objeto o una situación provoca un sentimiento negativo, una aversión intensa, incontrolable e irracional, que conduce necesariamente a conductas de evitación. Puede ir acompañado de ataques de ansiedad.

 

Fuente: Marina, José Antonio y Marisa López Penas.

"Diccionario de los sentimientos". Anagrama. Barcelona. 1999.

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Qué es el miedo y cómo enfrentarlo

Wendy Santa Cruz, laCuerda

 

Es natural que en ocasiones sintamos miedo. Seguramente alguna vez escuchamos advertencias como: "si te portás mal, te va a llevar el cachudo; portate bien o Santa no te traerá nada; si te orinás en la cama, te vamos a hacer jabón de coche".

Nos educan y crecemos con numerosos miedos. Tememos a la enfermedad, la muerte, la soledad, a perder nuestro trabajo o caer en la pobreza. Nos da miedo hacer cambios, ser diferentes y que no nos acepten socialmente.

¿Qué es el miedo y cuáles son sus manifestaciones? ¿Qué tipos de miedo podemos sentir? ¿Cuáles elementos influyen en la manera de percibirlo? ¿Cómo lo podemos afrontar? A estas preguntas responden personas que ejercen la Psicología: María Helena Jourdain, brasileña residente en Guatemala; Gustavo Castellanos, del Centro de Desarrollo Humano; Elsy Barillas Divas, de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental, y Marina de Villagrán, involucrada en el proyecto y desarrollo de una Maestría de Psicología Social y Violencia Política. A continuación rescato algunas de sus consideraciones.

 

Una emoción básica

Las personas entrevistadas concuerdan en definir el miedo como una de las emociones básicas del ser humano, un mecanismo que nos prepara para dos reacciones: la huida o la defensa. Es una sensación muy desagradable e incómoda que se adquiere debido a un condicionamiento frente a un estímulo.

Esta emoción desencadena lo que en Psicología se denomina "Síndrome de Activación", el cual pone en marcha una serie de mecanismos defensivos que nos preparan para reaccionar ante cualquier amenaza. Entre sus manifestaciones físicas están el cese de la digestión, aceleración de las palpitaciones, sudoraciones frías o temblores en diferentes partes del cuerpo, mareos y náuseas.

Cuando es demasiado fuerte, el miedo priva de discernimiento a la persona, quien puede llegar a paralizarse o acelerar su respuesta, mantenerse hiperalerta, tener una sobrevaloración de la causa de su temor o trivializarlo.

Sentir miedo es natural, pero cuando éste es sostenido, quien lo padece se mantiene en un estado de tensión y puede llegar a interiorizarlo. Al suceder esto, los daños van mucho más allá de una situación traumática leve y la persona se inhibe de realizar una serie de actividades.

 

Tipos de miedo

Quienes ejercen la Psicología no se han puesto de acuerdo en una clasificación general del miedo. Tampoco han podido definir con claridad si existen miedos congénitos, aunque mencionan algunos como el temor a caer, a la oscuridad, a los fenómenos naturales y a la muerte.

La división clásica es: racionales o adaptativos e irracionales o no adaptativos. Los primeros se designan como naturales; son los que previenen un peligro. Los irracionales dejan de ser habituales y se convierten en patológicos, los cuales hacen recordar la primera vez en que fueron sentidos.

Otra forma en que la Psicología suele agruparlos es en innatos, que como su nombre indica son inherentes a los seres humanos; y los aprendidos, que se adquieren en el transcurso de la vida por diferentes circunstancias.

Además de estas maneras de organizarlos, resulta que cada forma diferente de miedo tiene un nombre distinto. Es decir que, dependiendo de su intensidad, deja de llamarse miedo y pasa a ser ansiedad, pánico, terror, entre otros. (Ver recuadro)

 

Factores que inciden en nuestros temores

Los miedos tienen orígenes muy diversos, pero la mayoría se deriva de la falta de confianza de una persona en sí misma. No es agradable hablar de ellos y menos reconocerlos ante los demás porque supone mostrar nuestras debilidades e inseguridades.

La Psicología afirma que el origen de los miedos también tiene un componente cultural.  La forma de percibirlos está determinada por la cultura de la persona, en la medida en que ésta establece lo que "está bien" y lo que "está mal". Se supedita, además, a la filosofía del sujeto, sus valores y credo, que de alguna manera tienen influencia de la sociedad.

En todas las personas hay temores similares, pero la construcción social de los roles que asumen mujeres y hombres también influye en que unas y otros manifiesten sólo aquéllos que supuestamente corresponden a su sexo.

Históricamente el miedo ha sido y se sigue utilizando como arma de control. Guatemala no es la excepción. Aquí hemos subsistido, durante muchos años, con un sistema de poder ilegítimo, gobiernos autoritarios, militares o militarizados, que entran en alianzas con sectores económicos para que nada cambie y que los recursos y el mando se mantengan en las mismas manos. Este sistema se ha impuesto a través de la violencia y el miedo con el fin de mantener quieta a la población.

 

Enfrentarlos paso a paso

Las personas suelen huir de sus miedos, actitud con la cual limitan su capacidad de crecer con ellos, lo que no significa soportarlos. Una de las primeras soluciones ante esta emoción desagradable es enfrentarla. Los expertos aseguran que la mejor manera de hacerlo es paso a paso para evitar incrementar su intensidad al tratar de vencerlo apresuradamente.

Lo primero que recomiendan es aceptar que se tiene miedo. De esta manera la persona se hará más consciente e intentará descubrir las causas que originaron su temor. Al conocer las motivaciones que le dieron inicio, podrá convivir con él por un tiempo y no tardará en recobrar la confianza en sí misma. Con esta esperanza tendrá la capacidad de enfrentarlo.

Este proceso lo puede hacer individualmente, pero cuando el miedo es demasiado intenso o irracional lo mejor es que busque ayuda especializada para tener acompañamiento.

Respecto a los temores de la sociedad guatemalteca, las personas entrevistadas aseguran que la ruta para vencerlos pasa por hacer cambios en las conductas cotidianas y esfuerzos de convivencia entre sus integrantes. Esto significa renunciar a la pasividad y actuar, participando en cada ámbito social para crear espacios y aprender a confiar de nuevo mutuamente.

En efecto, derrotar los miedos no sólo representa un triunfo sobre nuestras incertidumbres, sino vencer a quienes los utilizan en beneficio de sus propios intereses.

 

Algunas formas de nombrarlos

        Miedo: Temor a un objeto, persona o situación.

        Ansiedad: Miedo anticipatorio, cuando se tiene temor a lo que pueda suceder sin tenerlo claro. Puede ser irracional y hasta fantasioso.

        Pánico: Miedo irracional muy intenso que aparece bruscamente y priva de discernimiento a la persona.

        Pavor: Temor con espanto y sobresalto.

        Terror: Miedo interiorizado, exacerbado y demasiado intenso.

        Susto: Temor que se da de manera sorpresiva.

        Angustia: Está asociada a situaciones apuradas y a la desesperación.

        Fobia: Tipo de miedo intenso a un objeto o situación concreta. Suele ser irracional, aunque puede tener explicaciones racionales.

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Doblemente temerosas

Anabella Acevedo, laCuerda

 

Miedo a la risa. Miedo a la noche. Miedo a nuestros cuerpos. Miedo a la guerra. Miedo a decir lo que queremos. Miedo a la verdad. Miedo a lo que los demás puedan decir de nosotras. Miedo a la independencia. ¿Con cuántos miedos tenemos que convivir día a día? ¿Cuáles reconocemos y cuáles podremos conquistar?

Desde niña, una de las expresiones que más escuchaba era ese tan temido "eso no se hace", que fue alimentando el miedo por la naturalidad que luego tanto tiempo me tomó empezar a borrar. Un "eso no se hace" que con frecuencia estaba unido a "eso no lo puede hacer una mujer", porque las buenas costumbres, porque qué van a decir, porque es peligroso, o simplemente porque no estaba bien. De esta forma aprendí a decir que sí, que estaba bien, aunque eso significaba negarme a mí misma y negarme, sobre todo, el derecho a decidir.

Más adelante, a esos temores cotidianos y domésticos, reales o impuestos, vendrían a unirse otros todavía más inexplicables. Nadie me dijo entonces que estábamos en guerra y que en tantos pueblos de Guatemala las personas vivían permanentemente con miedo a la destrucción, a la muerte, a la tortura. Así, empecé a vivir mi adolescencia sintiendo miedo y aprendí que en mi país se vivía con miedo y que había que acostumbrarse a observar cuidadosamente todo y a todos para poder sobrevivir. A sentir miedo. Miedo a lo que los periódicos dirían al día siguiente, a lo que significaban los helicópteros en el cielo, a las llamadas de teléfono o a sus silencios, porque a menudo eso quería decir no saber dónde estaban mis hermanos o mis padres cuando explotaba alguna bomba en el centro, por ejemplo. Fue sólo hasta unos años después que esos miedos adquirieron nombres concretos y muchos, muchos nombres propios que por un breve momento tuve la esperanza de ver anulados por la historia.

Años más tarde, cuando me fui de Guatemala para estudiar en un pueblo tranquilo, no podía dejar de sentir miedo, y aun cuando vivía sola y nadie estaba en casa esperándome para regañarme por llegar tarde o por no ser la hija perfecta, todavía me dejaba guiar por el temor a la desaprobación y a los juicios de los demás, a quienes por otro lado quería con locura -- y eso era lo peor, porque ahí estaban la culpa y el deseo. Afortunadamente, a lo largo de mi vida fui conquistando espacios y conociendo personas maravillosas que me fueron enseñando a reconocer mis miedos y a lidiar con éstos, a hablar cuando tenía ganas de hacerlo y, sobre todo, a no sentirme culpable cuando no había motivos reales para ello.

Nada originales mis miedos, por cierto. Nada extraños para una mujer guatemalteca, clase media, católica, que ha vivido la mayor parte de su vida en un país en guerras y postguerras, y donde día a día otras mujeres son víctimas de las más diversas vejaciones. Tal vez sólo una ventaja, y es precisamente el reconocimiento y el rechazo del origen de mis miedos, fantasmas con los que he ido aprendiendo a convivir y a los cuales les voy reclamando la plena posesión de mí misma, aunque regresen, aunque algunos parezcan atados a mí de una manera permanente.

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Mensajes nefastos de campaña

María Eugenia Solís García, laCuerda

 

"Para variar", la creatividad estuvo ausente en la publicidad de la campaña electoral. Por meses hemos estado saturados de cancioncitas sin gracia, mensajes babosos sin vigor ni contenido enriquecedor. Los candidatos nada tienen de buenos oradores ni agitadores de masas. Vaya que terminó porque esto ha sido entre pesadilla y circo, como dijo Carolina Escobar Sarti en su columna.

Es urgente legislar para controlar el origen del financiamiento de las campañas. Si se exige transparencia podremos atar vínculos de los partidos políticos con el lavado de dinero, el narcotráfico y las mafias corporativas. Pero debe regularse acerca del periodo de duración de la campaña electoral. En otros países lo han logrado. Pienso que si la forma y contenido de la campaña van a ser similares a ésta, un mes es demasiado largo...

A propósito de mensajes, el premio sexista se lo llevaron Quiroa y la ANN. Recurrieron a exhibir una mujer desnuda, como cualquier corriente y vulgar publicista lo hace en el diseño de una campaña para vender ron, llantas, cerveza o carros. Vaya forma de llamar la atención.

Quienes salvaron el cuadro fueron Nosotras las Mujeres. Son las únicas que se han lucido con su serie de mensajes con contenido político y sus diseños gráficos.

Quiero hacer énfasis en dos mensajes cargados de violencia. Ambos buscaron despertarnos los miedos atascados que llevamos dentro.

 

El 14 a las 14...

Resulta que el PAN y su candidato a la cabeza intentaron por todos los medios generar odio contra las maras. Vaya forma de hacer mercadeo de votos.

Con siniestra intención les atribuyen a las maras la inseguridad ciudadana que vivimos día a día en este país. Nada más alejado de la realidad. Quienes son responsables de la delincuencia son el crimen organizado, el narcotráfico, las bandas de secuestradores y asaltantes conducidos por adultos, muchos de ellos incrustados en las estructuras gubernamentales.

Claro, la incapacidad de las instituciones responsables de la seguridad ciudadana y el sistema de justicia contribuyen a que el problema no mejore sino al contrario; la impunidad la tienen asegurada y esto lo agrava.

Los medios hacen eco de estos mensajes y contribuyen a levantar odio contra la gente joven, la mitad de la población guatemalteca. Debe quedar claro que las maras son espacios secundarios de socialización para adolescentes y jóvenes en muchísimos países. Lógicamente, el espacio primario es la familia. Las personas integrantes de las maras tienen sentido de pertenencia, viven una solidaridad y hermandad que en otros espacios no han encontrado. Las maras no son organizaciones creadas para cometer delitos. Bastaría con acercarse a los estudios que contienen testimonios de sus miembros para comprender lo que ellas y ellos encuentran en su organización.

En inadecuado afirmar que las maras y las pandillas juveniles en conflicto con la ley penal son sinónimos. Definitivamente no lo son. Las maras son un fenómeno social que debe analizarse desde sus orígenes socioeconómicos y culturales. Distinto problema son los jóvenes que forman bandas para delinquir o son utilizados por "capos" adultos. De esto tiene suficiente evidencia la Secretaría de Bienestar Social que maneja estadísticas acerca del tipo de delitos que cometen los adolescentes.

El mensaje amenazador contra las maras oxigena una serie de prejuicios igualmente peligrosos contra la gente joven menos afortunada de este país. El prejuicio opera contra los que sobreviven en áreas precarias o urbano-marginales. "Como te veo, te trato" es lo que está entrelíneas cuando escuchamos ese tipo de mensajes.

La criminalización de la pobreza está oculta en esa propaganda. No ofrecieron reprimir a los jóvenes acomodados de Guatemala. Nos trataron de convencer que ellos/ellas son malos o potencialmente malignos porque usan aretes, tatuajes, se visten y llevan el pelo de tal o cual manera. Todo ello viene a reforzar discriminaciones de las que no hemos podido desprendernos los guatemaltecos. Cabe preguntarnos: ¿qué podemos esperar de una sociedad que rechaza a sus jóvenes?

Como si no fuera suficiente aterrorizarlos, también a los adultos nos dieron una dosis de miedo. En forma inaudita nos ofrecieron seguridad a partir del 14 a las 14 sacando soldados a las calles a cuidarnos. Háganme el favor, ¡qué era aquello!

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Regreso del dolor hacia la vida

Carmen Álvarez, guatemalteca, k'iche'

 

Un principio de la filosofía maya es la dualidad, que es a su vez uno de los elementos fundamentales de la búsqueda del equilibrio. Así como en ésta existen el día y la noche, también se plantea que tanto las sociedades como las personas tenemos luz y sombra. Lo que pasa es que la ideología predominante nos ha hecho separar lo bueno y lo malo y eso hace que nos empeñemos sólo en querer ver la luz y lo bonito y escondemos o negamos la sombra.

De la misma manera, tanto el mundo como cada ser humano están regidos por dos fuerzas fundamentales: el amor y el temor. El temor se enmarca en el miedo, el resentimiento, la rabia, el odio, la destructividad, la crueldad, la agresión, la irresponsabilidad, la avaricia, el estancamiento, la putrefacción... Y el amor se basa en el afecto, la ternura, la comprensión, la búsqueda, la creatividad, la responsabilidad, el equilibrio...

La historia de nuestro país está plagada de relaciones de opresión, explotación, violencia y autoritarismo, ya que durante siglos los ejércitos -incluidos los más recientes- han sometido a nuestros pueblos para quitarnos cualquier posibilidad de riqueza. Todo ello le ha impreso un determinado carácter a la sociedad guatemalteca, condicionándola a ser una sociedad llena de miedos que se han ido transmitiendo de una generación a otra.

Si reflexionamos cómo todo esto se ha guardado en nuestras imágenes inconscientes -es decir, en la memoria corporal, la mente, la conciencia y el imaginario que actualmente tenemos tanto hombres como mujeres-, sin darnos cuenta nos movemos más en la energía del miedo, ya que no pasa un día sin que oigamos evocarlo. Así, el miedo como fenómeno psicológico y social nos mueve a encerrarnos, a reprimirnos, a volvernos obedientes y sumisas. Ya no vemos que también somos seres de luz. Por ello evitamos hablar, sentir, actuar, pensar, salir a la calle, ser nosotras mismas en libertad, vivir con alegría y gozo, que no vienen de afuera sino de adentro de nosotras.

Por eso, en la medida en que rescatemos la historia y el proceso de opresión, especialmente de las mujeres, y entendamos cómo hemos interiorizado el pensamiento y los valores opresores, podremos desconstruirlos y construir una identidad que no nos haga repetir esos patrones de comportamiento. De allí que desconstruir ese temor interiorizado es un trabajo que nos toca a nosotras hacer y la clave es intentar explicar de dónde proviene ese miedo profundamente enraizado en nuestro propio interior.

El Estado, por su parte, tiene el desafío de erradicar la cultura de violencia y construir una de amor, no solamente haciendo decretos sino trabajando con los entes individuales y colectivos que lo componen, inclusive con sus miedos, sus opresiones y la violencia que han vivido, pues por eso siguen reproduciendo la opresión de la cual son víctimas a la vez.

Si queremos erradicar la opresión en Guatemala, tenemos que atacar los miedos que se han apoderado de nosotras. No podemos transformar nuestro entorno si no cambiamos nosotras para dejar de transmitir y repetir los patrones aprehendidos y trabajar por sentir orgullo y dignidad por nuestro país y las cosas que hacemos.

El sentido más antiguo de la palabra miedo es "más allá", del griego "meta". Esto significa que pasar por el miedo forma parte del proceso de crecimiento, lo cual es una invitación a tomar conciencia de dónde estamos y de ya no sentirnos solamente víctimas sino declarar, como dice María Eva Ares: "Regreso del dolor hacia la vida... y ya no tengo miedo ni hace frío y bebo con el ansia de los cardos la savia de la tierra y el rocío".

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Responsabilidades compartidas

Evelyn Blanck y Rosalinda Hernández Alarcón

 

Nuestros interlocutores en ocho departamentos mostraron interés en escuchar una iniciativa para promover la libertad de expresión desde el protagonismo de los grupos sociales y la producción periodística.

Fue un privilegio escuchar voces de mujeres y hombres de variadas edades, quienes con rasgos distintos conforman un mosaico que queremos compartir. Se trata de personas que pertenecen a grupos privilegiados, en tanto se encuentran entre las pocas que opinan o participan en algún grupo social o entidad estatal pro derechos humanos.

Como integrantes de las asociaciones DOSES y La Cuerda realizamos entre julio y septiembre una gira para promover la democratización de los medios mediante la responsabilidad compartida entre potenciales fuentes y periodistas en: San Marcos, Quetzaltenango, Chiquimula, Alta Verapaz, Izabal, Escuintla, Retalhuleu y Chimaltenango.

En estos encuentros nunca tuvimos que presenciar la salida repentina de las personas asistentes o retrasos mayores a los 30 minutos, como por costumbre sucede en la capital.

Esta iniciativa de compartir esfuerzos, desde dos campos de acción social, en el futuro posiblemente genere acciones que rompan el círculo entre la queja contra periodistas y los reclamos contra actores sociales que se abstienen de informar por temor a que sus declaraciones sean distorsionadas.

Este recorrido nos sirvió para ubicar más de acerca realidades diferentes a los escenarios capitalinos. Nos llena de esperanza ver que dentro del terrible subdesarrollo de las áreas fuera de la ciudad de Guatemala, existe un crecimiento en procesos de rearticulación social, aunque todavía carecen de impacto en los medios de comunicación.

 

Diferentes formas de conversar

Aprendimos a dejar de decir "en el interior del país"; ahora nos resulta natural hablar de los departamentos o los espacios fuera de la capital. Tuvimos la oportunidad de participar en distintos diálogos, todos ellos con un toque peculiar.

Apertura en el intercambio de opiniones en Chiquimula, increíble puntualidad. Dificultad para opinar en Quetzaltenango, estilo distante y en ocasiones hasta ceremonioso. En Retalhuleu, mucha dispersión en la charla, quizás faltan espacios de debate. En San Marcos compartimos una conversación muy directa y con gran facilidad entre personas de distintas edades. En Chimaltenango los periodistas con un amplio conocimiento de la realidad social; nuestros interlocutores, indígenas o no indígenas, anotaron números mayas en la lista -- ¿será un reflejo de identidad bicultural? En Alta Verapaz, nuestros invitados hablaron de manera formal sin entrar a detalles, gran contraste al comparar la reunión en Escuintla.

Las manifestaciones machistas fueron evidentes en más de una ocasión. Para muestra unos comentarios: "las mujeres no hablan porque no quieren, nosotros les damos la oportunidad; ella es inquieta; ellas son muy bravas, no es fácil conversar con ellas". Estos últimos calificativos los dieron a mujeres críticas que defienden sus puntos de vista con firmeza.

Lo cierto es que las voces femeninas están presentes con diferentes tonalidades. En Izabal, las garífunas sin duda son quienes manifestaron mayor fuerza en su discurso, al igual que las jóvenes periodistas en San Marcos, que además de contar con capacidad de propuesta tienen reconocimiento en su localidad.

 

Manejo de medios de comunicación

Este tema despierta interés. Para la mayoría era totalmente desconocido. Resultó interesante ver cómo lo descubrían, unos más que otros. Difícil saber si en Retalhuleu lo lograron; en Alta Verapaz fue claro que sí. Tuvimos la impresión que en Escuintla y Chiquimula por primera vez hablaban al respecto.

No nos equivocamos al programar encuentros con nuestros colegas departamentales y potenciales fuentes. Comprobamos que hay un interés por abrir espacios en los medios a partir de iniciativas de la sociedad civil.

Reflexionar en torno al concepto de ciudadanía y el derecho de libertad de expresión como responsabilidades compartidas provocó distintas reacciones. Unas personas defendieron la visión tradicional que asigna a la prensa la responsabilidad de ejercer tal derecho. Otras comentaron que hacer realidad tal prerrogativa implica la defensa y la acción de las agrupaciones sociales y organizaciones no gubernamentales (ONG).

 

Periodistas y probables fuentes

En los departamentos faltan opciones para quienes aspiran a mejorar su preparación profesional en el campo periodístico. Las organizaciones sociales todavía carecen de voceros, así como de planes para relacionarse con los medios de comunicación y periodistas.

Entre las inquietudes de algunos colegas sobresale lo expresado por varias periodistas, quienes manifestaron su disposición por incorporar nuevos temas y ampliar el número de fuentes, pero sus medios poco lo favorecen.

A nivel de quejas conocimos casos en los que por fallas en la acción periodística se ha afectado la integridad de actores sociales, situación que ha dañado al gremio en varias localidades.

El mayor número de periodistas lo encontramos en Cobán, donde paradójicamente carecen de algún medio escrito. El único que conocimos fue el que editan en Chiquimula. Sin duda faltan medios escritos a nivel departamental. La televisión por cable se ha desarrollado, aunque se puede mejorar la formación de los reporteros.

La actitud de los representantes de la sociedad civil es de reclamo hacia los medios y periodistas; casi igual se percibe en la capital y los departamentos. Hay un desconocimiento casi total de cómo relacionarse con la prensa. Se ve que les interesa, pero no habían visto la necesidad de prepararse para hacerlo y menos diseñar estrategias de comunicación.

Existe la mala interpretación que los periodistas tienen que estar donde la sociedad civil desea actuar. En uno de los encuentros, una persona lanzó el reclamo y la respuesta del colega fue: "es que los periodistas no sabemos todo".

En estos encuentros la participación de las ONG fue relevante. Si las y los posibles actores interesados en promover la democratización de los medios son únicamente ONG, sin duda faltarán las organizaciones sociales y comunitarias, cuyo funcionamiento puede desarrollar un mayor protagonismo.

Establecer compromisos compartidos en la rama de la comunicación puede ayudar a superar las quejas y actitudes de cautela, así como a impulsar acciones de cambio en un contexto en el que hay mejores condiciones para hacerlo.

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¿Por qué tan miedosita?

Lucía Escobar, laCuerda

 

En la oscuridad de la noche, en la intimidad de la cama, en el instante antes de cerrar los ojos a la vida, es ahí donde somos más vulnerables a nuestros miedos. Es en esos momentos cuando nos encontramos solas ante lo que somos; sin testigos, sin excusas, sin distracciones.

El miedo es un sentimiento muy humano, una perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo real o imaginario que produce reacciones motoras (encogimiento, palidez, paralización, temblor y deseo de huir). Es, asimismo, motor de vida, instinto de supervivencia.

Todos sentimos miedos en la vida, algunos reales, otros sicológicos. Y cada cual tiene maneras distintas de enfrentarlos. Hay quienes se paralizan ante el enemigo; otras personas se enfrentan a él seguras de ganar.

De este sentimiento se han aprovechado muchos a lo largo del tiempo para imponer sus deseos y pensamientos. Las religiones, las iglesias, viven del miedo humano a un castigo divino. Juegan con los temores de sus feligreses para expandir su dominio.

Los miedos también cambian con los años. A los bebés les asustan los ruidos desconocidos, son más vulnerables a las vibras, a los sentimientos ocultos. Los niños más grandecitos ruegan por escuchar cuentos de miedo, aunque 10 minutos después estén muertos de pánico. Los adolescentes suelen acercarse a lo que antes les causaba terror: pasean en los cementerios, andan en lugares oscuros, practican deportes extremos. Ya en la primera fase de la vida adulta empiezan los miedos sociales, a fracasar, a no tener dinero, estatus, esposa o marido, carro, hijas o hijos, carrera. Así seguimos siempre con miedos nuevos, con fobias diferentes, con terrores acumulados. Y siempre en el fondo de nuestra cabeza, el miedo eterno a la muerte, a desaparecer un día sin dejar huella.

Los miedos urbanos son diferentes a los rurales. En el campo les huimos a las culebras, a los alacranes, a los chuchos en los callejones, a los hombres escondidos entre la milpa. La naturaleza es una Diosa explosiva. En cambio, en la ciudad el miedo es a que nos maten en la esquina, a que un camionetero nos choque, a encontrarnos un policía en medio de la noche, a que nos asalten, violen o torturen. Mucha gente, hablando de miedos, prefiere encontrarse con los muertos y no los con vivos.

Pero si hablamos de miedos superados, tenemos que empezar por recordar a Rosalina Tuyuc, enfrentándose cara a cara con los asesinos de sus familiares, quienes han tenido el descaro de rondar las exhumaciones, como si no les bastara con haber sido actores principales de las masacres. Y qué decir de Rigoberta Menchú, inmensamente fuerte ante la maldad de los retrógrados racistas. Por supuesto, hablamos también de Nineth Montenegro, caminando en los años ochenta con su altavoz en una mano y la foto de su marido en otra. Y de Helen Mack, exigiendo justicia para su hermana, acusando a militares, llevándolos a la cárcel y obligándolos a asumir su culpa.

Así que las guatemaltecas somos buenas para convertir el miedo en fuerza. ¡Fuerza, pues! ... para estos días de terror.

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Las sutilezas de dormir con el enemigo

Adelma Bercián, guatemalteca, periodista

 

Al nacer, los seres humanos traemos incluidas tres emociones básicas. Una de ellas es el miedo. Desprovista de él, la humanidad atentaría contra sí misma al carecer de alertas mentales que le prevengan del peligro.

¿En qué momento, entonces, la emoción que nos salva se convierte en nuestro peor enemigo? ¿Por qué, en vez de hacernos huir, el miedo nos petrifica, nos inmoviliza? ¿Qué nos hace estancarnos frente a personas o situaciones eminentemente peligrosas? Y cuando nos armamos de valor y desafiamos nuestros miedos, ¿es el peligro el resultado de nuestra subjetividad? ¿Por qué siempre resulta ser el obstáculo menos complicado de lo que nos parecía?

La cinta "Durmiendo con el enemigo", protagonizada por Julia Roberts y estrenada en 1991, desarrolla, en un guión muy bien escrito, las implicaciones de vivir con miedo. Un filme que merece ser visto varias veces, porque a la primera se cae en la tentación de odiar al abusador y celebrar el triunfo de la víctima como se aplaude la victoria del bien sobre el mal.

Pero una revisión más profunda del filme descubre los muchos niveles en la vida de una persona que llega a inundar el miedo cuando alguien abusa de él o lo inflige en otra persona. La película ofrece lecciones sutiles pero importantes. Por ejemplo, que para sobrevivir es necesario vencer hasta los terrores más arraigados. O que los miedos más difíciles de asumir son aquéllos que existen únicamente en la mente y no los reales, como debería suponerse.

Rescato acá la importancia de no desviar la atención que se debe a las víctimas, porque aunque al final logren sobreponerse, nada ni nadie retribuye la vida perdida, las cicatrices ni las secuelas irreversibles de una víctima de violencia intrafamiliar.

A propósito del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, y que temo quedará relegado -más- de la atención pública por el proceso electoral, para mí la lección más importante de la película es que el miedo puede ser el motor de muchas acciones de las cuales nos creemos incapaces hasta que las circunstancias nos obligan. Como sobreviviente exitosa de un evento de violencia parecido al del filme, puedo asegurar que una no duerme junto al enemigo, sino con el enemigo por dentro.

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¡Uy, esas licas de meyo!

Laura E. Asturias, laCuerda

 

Todo se presta para una mente ingeniosa que quiere infundir terror (y, de paso, lucrar con los productos de su imaginación). Desde ratas (las pobres, que más razón tienen de asustarse de la gente que ésta de ellas) hasta inofensivos pájaros se convierten en crueles culpables del pavor humano. Y como si la vida cotidiana no fuera suficientemente horrorosa, hay quienes pagan para sudar adrenalina y darse baños de pánico en una sala de cine.

A estas alturas, las "películas de miedo" ya no me asustan (¡no tanto!), como sí lo hacen, por ejemplo, los productos de mentes con cero ingenio observables en algunos suplementos para mujeres en el país; ésos que buscan transformarnos el cuerpo para convertirnos en meras muñecas de consumo, sílfides, plagadas de trastornos alimenticios y diuréticos.

Podríamos enumerar cientos de películas que nos dan escalofríos mientras las vemos y hasta un mes después cuando entramos a un cuarto oscuro. Cada quien tendrá su propia lista de horrores fílmicos, pero hay algunos que han dejado a muchísima gente con los ojos pelados por buen rato antes de poder conciliar el sueño.

¿A quién no le levantó más de algún pelo de la nuca "El exorcista"? Han pasado 30 años desde su estreno y todavía hay quienes tiemblan al ver los trances de Linda Blair y el vómito verde que le lanza a un sacerdote.

Si hablamos de directores que han convertido en monstruos perversos a ciertas criaturas, Alfred Hitchcock se llevó las palmas en 1963, con el clásico "Los pájaros". Y el gran Steven Spielberg se ha rayado muchas veces ("ET" y "Encuentros cercanos del tercer tipo" son, para mí, dos de sus mejores producciones), pero no nos hizo un gran favor con "Tiburón" (1975): después de ver la cinta, pocas personas se adentraban así nomás en un mar que no fuera totalmente cristalino o sin la garantía de que esos dientudos pececitos no rondaban por ahí.

"Alien" (1979) fue sin duda una de las más atemorizantes sobre monstruos extraterrestres, pero el magnífico papel de la protagonista, Sigourney Weaver, rompió de tal manera el molde de damisela indefensa que fue su valentía lo que más me impresionó. Y me atrevo a decir que la mayoría de niñas y niños ha tenido a su lado a alguien así cuando los fantasmas acechan desde el armario.

Una película que me impactó sobremanera fue "Soylent Green" (1973), protagonizada por Charlton Heston, el ahora octogenario que ha dado más terror en su papel real como presidente de la NRA, la Asociación Nacional del Rifle en los Estados Unidos, en la cual todos, absolutamente todos sus representantes de campo son hombres.

En ese filme, de lo más futurista en aquellos tiempos, era el año 2022. El mundo estaba atestado de gente, la contaminación ambiental era insoportable y la escasez de recursos reducía el papel de las autoridades a conseguir comida para las grandes masas. El nombre de la película es el del alimento artificial cuyos ingredientes eran desconocidos por la sociedad. Y el protagonista es un rudo detective de homicidios que fortuitamente descubre un secreto tan abominable que nadie le cree. "Soylent Green" eran nada menos que los cadáveres, reciclados en verdes y nutritivas galletas, de las personas que iban a morir voluntariamente a un lugar donde, mientras ingerían un vinito letal, les mostraban en video bellos parajes ya inexistentes de la Tierra.

En estos días están pasando "Rose Red" por HBO. Es la historia de Joyce Reardon, una profesora de psicología decidida a demostrarle al cínico presidente de su departamento que lo inexplicable realmente existe y ocurre. En ese empeño lleva a un equipo de psíquicos a una vieja y abandonada mansión, "Rose Red", que tiene "vida propia". Sus esfuerzos liberan al espíritu de la antigua dueña de la casa y descubren los horrendos secretos de quienes ahí vivieron y murieron, obligando a algunos del equipo a confrontar sus propios demonios internos.

Recomendable si te entusiasman los caserones donde deambulan muchos espíritus intranquilos, de ésos que de verdad asustan al ponerte una mano oscura sobre el hombro. Y en ausencia de televisión por cable, una pasadita por el Congreso de la República o la Casa Presidencial logrará el mismo efecto.

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Dispuestas a defender la libertad de expresión

Marielos Monzón, guatemalteca, periodista

 

"La prensa no puede ser realmente libre a menos que la voz de las mujeres se eleve en un plano de igualdad". Éste es el lema de la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios, que cada año otorga un reconocimiento al coraje periodístico a mujeres que trabajan en este campo, quienes a través de sus historias exponen la injusticia, exclusión y violaciones a los derechos fundamentales de sus pueblos.

Quizá la vivencia más importante de esta experiencia fue conocer a colegas de otros países con diferentes formas de interpretar el mundo, distintas necesidades y carencias, diversos idiomas y códigos culturales. Todas ellas comparten la misma pasión por el periodismo y luchan incansablemente por hacer visibles temas, actores y sectores excluidos; su voz y sus palabras coinciden en la lucha contra la represión, impunidad, violencia y pobreza.

Anne Garrels es una corresponsal de la Radio Pública Nacional de Estados Unidos que cubre las historias de vida de quienes se encuentran en medio de la guerra. En la invasión contra Irak, ella fue una de las dos periodistas mujeres que permaneció en Bagdad y reportó lo que ocurría en la vida diaria de las familias iraquíes. Expuso lo que las grandes cadenas de televisión obviaron o no quisieron mostrar y proporcionó "la otra cara de la moneda" de lo que estaba sucediendo. "Desnuda en Bagdad" es el título del libro que publicó acerca de su experiencia. De Anne me impresionó su sentido del humor, humanismo, conocimiento profundo sobre la realidad latinoamericana, pasión por contar historias y su compasión por quienes sufren; además por la cantidad de idiomas que habla y la visión crítica de la política externa e interna del gobierno de su país.

Tatyana Goryachova es la editora del diario ucraniano "Berdyansk Delovoy", el único medio independiente de su pueblo natal. El año pasado un desconocido le arrojó ácido en la cara como represalia por las publicaciones sobre corrupción y malversación de fondos de las autoridades locales. Por tres meses quedó completamente ciega, tuvo que ser sometida a cirugía para reconstruir parte de su rostro que había quedado desfigurado. A pesar del acoso, amenazas y cerco económico que le han impuesto, Tatyana continúa al frente de su publicación y afirma valientemente que nada hará que la deje de publicar. Ahora mismo está buscando fondos para pagar a la oficina de correos el dinero que le exige para seguir circulando. De ella me conmovió su valentía, determinación, trabajo incansable, el amor por su familia; asimismo me sorprendieron, guardando las distancias, las similitudes en carencias y necesidades de nuestros pueblos.

Magdalena Ruiz tiene casi 50 años de ser periodista de radio, prensa y televisión. Su trayectoria le ha valido el reconocimiento y cariño de la sociedad argentina; hay quienes la definen como "un vicio nacional". Durante décadas se ha dedicado a la defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión; formó parte de la Comisión Nacional de Desaparecidos de Argentina, que documentó los abusos de la dictadura militar que desapareció más de 30 mil personas, incluidos niños y bebés recién nacidos. Magdalena es un claro ejemplo de libertad, alegría, buen humor, pasión y coraje; una de esas mujeres que desafió la exclusión y discriminación contra las mujeres, en la época donde hablar de equidad de género era casi un delito.

Conocerlas, compartir con ellas y saber que, al igual que muchas de mis colegas en Guatemala, hay periodistas dispuestas a jugársela para defender la libertad de expresión con equidad, ética, valentía y responsabilidad, reafirma mi compromiso.

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Pensamientos

Alma Vásquez, guatemalteca, antropóloga forense

 

Dolor, tristeza, soledad, ansiedad, inquietud, curiosidad, empeño, lucha, sufrimiento, tranquilidad... Son algunos de los sentimientos que se pasean por mi mente cuando platico con cada una de las muchísimas mujeres que fueron víctimas, y que aún lo son pero han ido quedando olvidadas al paso del tiempo. Ellas buscan la oportunidad de ser notadas y tomadas en cuenta en un proceso como lo son las exhumaciones que se realizan en Guatemala, de las personas que fueron brutalmente masacradas en la época del conflicto armado interno.

Cada mañana se presentan a tempranas horas a esperar que sigamos trabajando con el afán de que aparezcan sus esposos, hijos, padres, hermanos, abuelos u otros familiares que desaparecieron durante la época de guerra que se vivió en nuestro país y a quienes hasta la fecha ellas siguen buscando.

Su paciencia y silencio es guardado en cada uno de los colores que adornan sus güipiles. Éstos las hacen vistosas a cualquiera que las mira caminando en la calle o en algunos de los pueblos, pero que nunca imagina que frente a sí hay una mujer que fue abusada sexualmente, incluso siendo una jovencita, para luego arrebatarle a su esposo o hijos, madre, padre, hermanos, o que fue testiga de la forma en que murieron o fueron torturados y luego llevados a un lugar que ellas desconocen y esperan poder hallar a cada momento.

Son admirables por el valor y la fuerza de voluntad para presentarse ante personas extrañas que les preguntan acerca de lo que les sucedió en aquel entonces. Esto es para ellas muy difícil mencionar, pero saben que de alguna forma sanará su alma y espíritu por el dolor que causa tener demasiados recuerdos tristes en la mente.

Miedo es uno de los sentimientos que atacan cuando sabes que te enfrentas a hechos totalmente diferentes, nuevas personas, nuevas mujeres, nuevas expresiones, nuevos difuntos y nuevos hallazgos. A cada momento éstos se van descubriendo e impresionan al revelar señales de las torturas que sufrieron personas inocentes, quienes en su momento también sintieron miedo de ser asesinadas.

Hubo un caso en el que sentí demasiada angustia, tristeza y dolor porque se encontró a una mujer joven que en su pelvis tenía los restos de un bebé. Ese  momento ha sido uno de los mas difíciles que he tenido. Allí estaban todas las familiares llorando y diciendo: "¡Pobrecita mujer, cómo la mataron con todo y bebé!" Sentí mucho miedo cuando limpiaba los restos del bebé por lo delicado de sus huesos. Además tenía toda la atención de las mujeres que observaban el trabajo que realizaba. En ese momento existía una conexión entre la difunta, yo y las que miraban: nos conectaban la tristeza de ver a un bebé que ni siquiera supo lo que es vivir y muchas ideas más que no encuentro palabras para expresar.

En sí, los sentimientos son para mí algo indescriptible -- están nombrados por palabras que realmente resultan vanas para expresar lo que esto significa, pero que de alguna forma quise compartir con ustedes.

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Igual que sobreviviente que vuelve de la guerra...

Gladys Hernández, ciudadana guatemalteca

 

El título de este artículo es una frase de la hermosa canción de Mercedes Sosa, "La cigarra". Con esa canción como fondo nos reunimos en la Plaza de la Constitución el pasado 17 de octubre, convocadas por un grupo que ha dado en llamarse Nosotras las Mujeres. En éste convergen integrantes de diversas organizaciones y ámbitos, con el propósito de formar una conciencia social para rechazar la violencia política y doméstica hacia las mujeres. Buscan además preservar la memoria histórica, no permitir que olvidemos el pasado reciente de terror y muerte, para que éste no vuelva a repetirse.

Ellas, demostrando sus capacidades y enorme imaginación, impulsan acciones renovadoras, llenas de contenido, que han logrado impactar a la población que observa estas actividades. Si en algún momento sienten miedo, estas mujeres saben vencerlo; por eso se levantan, actúan y no callan.

A principios de octubre salieron a las calles a pintar unas siluetas simulando los cuerpos de las personas asesinadas durante la época de mayor represión en Guatemala. Escogieron puntos clave, simbólicos, donde en el pasado reciente se asesinó o secuestró a alguna ciudadana o ciudadano que desafió con sus ideas y su voz al poder civil o militar del momento -- entre otros, los escenarios de los asesinatos de Oliverio Castañeda de León y Myrna Mack, así como la antigua sede de la CNT, donde fueron secuestrados 27 sindicalistas. El mensaje escrito en las siluetas fue "En tu voto no me olvides". Dibujaron en total 19 siluetas, 19 puntos que no permitirán que olvidemos a esos mártires.

Días después colgaron mantas en varias pasarelas de la ciudad con la leyenda "Por la vida de las mujeres, ni una muerte más", en protesta por los 160 asesinatos de mujeres ocurridos en los últimos meses y la falta de investigación y castigo a los responsables.

En la actividad del 17 de octubre, convocada en solidaridad hacia las familias que realizan exhumaciones en Comalapa en busca de los restos de sus seres queridos masacrados por el ejército durante la guerra, extendieron en el piso mil cruces que posteriormente fueron salpicadas de rojo, simbolizando de esta manera la sangre derramada de miles de mujeres, hombres, niñas, niños y personas ancianas de muchas comunidades. Asimismo, tres jóvenes de HIJOS, dos hombres y una mujer, tirados en el suelo y cubiertos de lodo, simbolizaron los cuerpos que han sido desenterrados en el destacamento militar de Comalapa.

Fue una acción conmovedora, en la que se hizo sentir a las viudas de Comalapa que no están solas, que tienen la solidaridad de una parte del pueblo que no olvida ni perdona. Tuvo un punto culminante muy emotivo, cuando las personas presentes alzamos una, dos o tres cruces, rodeamos a la joven y los muchachos que yacían en el suelo y a una sola voz cantamos "La cigarra: ...Tantas veces me mataron/ tantas veces me morí/ sin embargo estoy aquí resucitando.../ cantando al sol como la cigarra/ después de un año bajo la tierra/ igual que sobreviviente que vuelve de la guerra..."

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Hacer periodismo, a pesar de todo

César León, guatemalteco, aprendiz de periodista

 

¿Qué tiene el periodismo, que atrae a decenas en este país a ejercerlo, a pesar de todos los riesgos, responsabilidades y consecuencias que implica? Porque, aunque suena muy romántico cuando los grandes nombres (como García Márquez o Restrepo) describen las maravillas de dedicarse a este menester, la carga diaria de hacer periodismo puede ser agobiante.

A ver, hagamos cuentas: a menos que uno tenga suerte, toca trabajar en un medio que no anda en bonanza económica, así que el salario no será para volverse millonario y los recursos para cubrir la noticia (equipo, transporte, viáticos, etcétera) serán bastante limitados.

Luego, hay que ver lo fácil que se ganan enemistades en este medio. Y no digo de las que matan; para ésas reservo un lugar más adelante. Me refiero a los nuevos enemigos adquiridos por cualquier cosa: Una fuente cuya información al final de cuentas no se publicó, porque más bien trató de meter datos que sólo le promocionaban y no eran relevantes. Un político o empresario que se sintió afectado (o en realidad salió perjudicado) por una publicación (asumiendo que se trata de algo verificado e irrefutable). O simplemente el colega que tiene envidias o celos, porque hay que ver que en cada medio guatemalteco nacen a diario nuevas intrigas o chismes de todos contra todos.

Después, la responsabilidad de publicar. La información debe ser consultada, confirmada, citable, verificada, interesante, concisa y digerible. Además, tiene que estar para ayer por la mañana. Ni pensar que vaya a tener errores, no por temor a un juicio por calumnia y difamación... (ésos aquí ni prosperan). El temor es que mi nombre, mi única arma confiable y garantizada en periodismo, se convierta en la carabina de Ambrosio.

Por último, y quizá lo más serio, el riesgo de resultar herido o muerto. O algo peor, que un familiar resulte herido o muerto. No hay mes que pase sin que se escuche de asesinatos, amenazas o agresiones contra comunicadores sociales. Así, el futuro resulta incierto.

Entonces, repito, ¿qué tiene el periodismo de atractivo, a pesar de todo? Sobre la desventaja de la precariedad económica, consuela pensar que son contadísimos los casos de personas que se han vuelto ricas ejerciendo alguna profesión humanitaria. Y, al final de cuentas, quien se dedica a un trabajo en función social no anda tras el dinero, así que santos en paz.

Sobre las enemistades, éstas se ganan en cualquier lugar. En el cine, en el parque, en el súper, en el bus y, sobre todo, en el tráfico. Sobre la posibilidad de salir herido o muerto, se trata de un riesgo para cualquiera, no sólo para quien hace periodismo. Vivimos en una sociedad descompuesta, violenta, en confrontación. Igual puedo trabajar como contador, repartidor de pizzas, lustrador, vendedor o gerente financiero, que cuando salgo a la calle ya estoy en peligro. Aquí nos tocó o decidimos vivir, así que no hay de otra.

Ser periodista es tener una opinión para todo y expresarla. Es querer estar enterado de todo. Es el gusto por andar averiguando y platicando con las personas, entrevistarlas, arrinconarlas y hacerlas que se revelen, para mostrarlas como son. O simplemente para conocerlas. Es sentirse agente de cambio, y soñar con que mi escrito hará alguna diferencia, ayudará a alguien o corregirá algo. Es lograr que alguien comprenda mejor su realidad, y así yo pueda entender mejor esa realidad. Es tener en primer lugar a mi lector, a mi audiencia, por encima de mí mismo y mi medio.

Todo esto es lo que resulta atractivo de hacer periodismo: anhelar y aspirar a ser un periodista, ésos de verdad, a pesar de todo.

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Charla entre candidatas y periodistas

laCuerda

 

Una entre tres candidatas, quienes seguramente llegarán al Congreso, se reconoció feminista. Todas se comprometen a defender los derechos de las guatemaltecas, tales como la incorporación de más diputadas a través del establecimiento de cuotas en cargos de elección.

Coinciden además en que para lograr cambios legislativos a favor de las mujeres, éstos deben ser promovidos por las organizaciones sociales. Ellas entienden las limitaciones que tendrán en el Congreso, dado que la representación parlamentaria femenina será escasa. Aunque ninguna lo hizo explícito, dejaron claro que sus partidos carecen de fuerza política para empujar modificaciones de ley en busca de la equidad de género.

Integrantes de la Red de Mujeres Periodistas en Guatemala se reunieron con Nineth Montenegro, de la Alianza Nueva Nación (ANN); Anabella de León, del Partido Patriota, y Alba Estela Maldonado, de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).

Informadas sobre el hecho de que en Guatemala la mortalidad materna asciende (oficialmente) a 153 muertes por 100,000 nacidos vivos y sus principales causas son las hemorragias y el aborto, las periodistas solicitaron la opinión de las políticas sobre cómo abordar esta problemática social.

La representante feminista de URNG dijo que existen situaciones específicas en que las mujeres tienen que recurrir a la interrupción del embarazo, decisión que sólo a ellas corresponde, y para ello deberían contar con respaldo del Estado, tanto a nivel legal como en la prestación de servicios de salud de calidad. Agregó que mientras el aborto esté penalizado, se practicará de manera clandestina y en malas condiciones.

Para la aspirante de la ANN, éste es un tema controversial en el que desgraciadamente recae toda la responsabilidad social y económica en la mujer. Afirmó que apoyará un marco regulatorio, tras señalar la importancia de asignar un presupuesto para hacer realidad la Ley de Desarrollo Social, que busca evitar los embarazos no deseados.

La ex diputada del PAN y de la UNE y hoy postulada por la alianza GANA manifestó al inicio de la charla su desacuerdo con la opción de interrumpir un embarazo, incluso provocado por una violación sexual. Después de escuchar a sus colegas, anotó que aunque ella jamás optaría por un aborto, apoyaría una modificación constitucional para legalizarlo en determinadas circunstancias.

Ante el machismo de la mayoría de diputados, las candidatas mencionaron que mientras no haya un mínimo de 30 por ciento de representación femenina en el Congreso será difícil legislar a favor de las mujeres. En ese sentido, avalan una reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos para fijar cuotas a fin de aumentar el número de diputadas.

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Diplomado en Izabal

 

Elena Supall, coordinadora de la Oficina Municipal de Atención Social y de la Mujer, informó que la Secretaría Presidencial de la Mujer (SEPREM) impartió un Diplomado de Planificación con Enfoque de Género y Políticas Públicas. La capacitación duró siete meses y a finales de octubre se graduaron 18 mujeres y cinco hombres de Izabal.

Estas actividades, que se realizaron con anterioridad en los departamentos de Zacapa y Chiquimula, fueron calificadas por la funcionaria como de gran beneficio para las mujeres de Livingston.

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Foros en San Marcos

 

Organizaciones de mujeres de este departamento realizaron ocho foros con candidatos a alcalde y a diputado, reportó la promotora en derechos humanos Jeanne Roblero. En estas actividades los aspirantes fueron cuestionados acerca de sus agendas a favor de la población femenina marquense, tras lo cual ellos se comprometieron a ejecutar acciones en ese sentido y mantener un diálogo con ellas.

Entre las demandas a nivel municipal destacan: el reconocimiento legal de sus grupos, creación de secretarías de la mujer en cada municipio, apoyo a proyectos de producción y construcción de centros de desarrollo infantil. A los aspirantes al Congreso les demandaron mayor presupuesto para servicios de salud y educación.

Entre los grupos de San Marcos que promueven estos foros figuran la Defensoría de la Mujer de la Procuraduría de los Derechos Humanos, la Red de Mujeres al Aire, Foro Departamental de la Mujer, Defensoría Indígena, Pastoral de la Mujer y Centro de Trabajadoras de Casa Particular (CENTRACAP).

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VI Encuentro Regional de la Red de Mujeres Periodistas

laCuerda

 

La misión de la Red de Mujeres Periodistas de México Centroamérica y el Caribe seguirá siendo "visibilizar a las mujeres en los medios de comunicación, defender sus derechos y promover la perspectiva de género". Así lo reafirmaron las asistentes al sexto encuentro de la red, que se llevó a cabo del 9 al 12 de octubre en Managua, Nicaragua.

La globalización de las comunicaciones está obligando a las y los periodistas a hacer su labor con una línea editorial conservadora que a menudo veda el derecho a la libre emisión del pensamiento. Por ello, uno de los principales objetivos de esta agrupación es trabajar de manera conjunta, mediante el intercambio de información, para tener una mayor fortaleza a nivel regional.

Colegas de distintas naciones que laboran en medios tradicionales expresaron que corren el riesgo de quedarse sin empleo cuando quieren darles otra visión a sus notas o incluir el enfoque de género en uno de sus artículos.

El intercambio de experiencias de delegadas de algunos países que trabajan en forma consolidada enriqueció la actividad para quienes quieren empezar o tener más actividades en sus redes. Las agrupaciones más fuertes de la región están en República Dominicana, México y Guatemala.

Las redes de cada país son integradas en su mayoría por mujeres periodistas. Sin embargo, en República Dominicana, México y Panamá se han asociado compañeros dedicados al ejercicio periodístico que creen en la igualdad y la causa de las mujeres y luchan por ello.

La red de Guatemala trabaja de manera constante desde 1998. Integra aproximadamente a 35 mujeres periodistas en activo. Después de dar a conocer su trayectoria, dos de sus representantes dieron entrevistas para la radio y televisión nicaragüenses y la agencia mexicana de noticias CIMAC.

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Haciendo eco por nuestros derechos

laCuerda

 

Alrededor de 30 representantes de organizaciones de mujeres centroamericanas asistimos en Antigua Guatemala, del 23 al 25 de octubre, al taller "Haciendo eco... Por las mujeres y sus derechos", convocado por Ipas y Católicas por el Derecho a Decidir (CDD).

La actividad se centró, por un lado, en los problemas que enfrentan las organizaciones para colocar en los medios de comunicación el debate sobre los derechos sexuales y los reproductivos.

Más allá de identificar problemas, el taller buscaba capacitar a las participantes en habilidades y herramientas prácticas de comunicación sobre el aborto y la anticoncepción de emergencia, dada la pertinencia de estos temas para nuestras sociedades. Ello se deriva del reconocimiento que las percepciones de la ciudadanía y tomadores de decisiones en torno a propuestas y discursos relevantes suelen darse a través de los medios.

Con este tipo de capacitaciones se persigue que sean fluidos nuestros contactos con los medios y a éstos les ofrezcamos informaciones en un lenguaje que pueda ser fácilmente transmitido a la sociedad. Todo ello puede redundar en la construcción de alianzas más amplias centradas en la promoción de los derechos sexuales y los reproductivos.

Entre otros útiles materiales, las participantes recibimos la guía "Cómo hablar del aborto inducido", que estará disponible en la oficina de laCuerda a partir de enero del 2004 para quienes lo requieran.

 

Medios, aborto y anticoncepción

"El papel social de los medios de comunicación va mas allá del ser simples transmisores: con frecuencia se convierten en intérpretes de la realidad social, en formadores de opinión pública y constructores de la representación social de la realidad. De acuerdo con los diagnósticos, el temor de los gobiernos centroamericanos a un enfrentamiento con la jerarquía de la iglesia católica ha propiciado una transmisión parcial y sesgada de las propuestas democráticas y laicas sobre el aborto y la anticoncepción de emergencia. En este contexto, es imprescindible que la ciudadanía reciba información no distorsionada de las posturas laicas y científicas, así como de las propuestas feministas democráticas sobre el aborto".

(Fuente: CIDHAL, 1997. Primer Encuentro de Periodistas sobre los Derechos Sexuales y Reproductivos)

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Exigen derechos laborales para campesinas

laCuerda

 

Como parte de la reivindicación por los derechos de los pueblos indígena y campesino, así como el principio de equidad de género, la Plataforma Agraria exigió que en los primeros 100 días de la próxima Legislatura se reforme el Artículo 139 del Código de Trabajo. En la actualidad ese apartado sólo reconoce la fuerza laboral de las campesinas como "ayuda al jornal de los hombres".

Existen innumerables casos de trabajadoras agrícolas que ganan entre 10 y menos de 20 quetzales diarios (el salario mínimo para actividades agrícolas es 31.90 quetzales, 3.90 dólares), incluso cuando hay riesgos involucrados (como abonar o fumigar) y en periodos que van desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde, aseguró el líder campesino Juan Tuyuc, durante la Mesa Redonda "Cinco medidas para los primeros 100 días de gobierno", el pasado 29 de octubre.

En el II Encuentro Regional de la Plataforma Agraria, denominado "El clamor campesino marquense por romper las cadenas de injusticia", se denunció que en las fincas de San Marcos incluso a los hombres no les pagan el salario mínimo. En los municipios de El Tumbador, San Pablo y San José el Rodeo, el pago por tarea va de tres a siete quetzales (para descopar, desombrar, limpiar). A decir de varios participantes, muchas de estas tareas requieren que sus esposas e hijos se integren a la misma jornada.

Otra denuncia reiterada en este encuentro, que tuvo lugar el 18 y 19 de octubre, fue que en fincas cafetaleras de diferentes partes del país emplean a mujeres, niñas, niños y jóvenes, a quienes solamente les pagan la mitad del salario que devengan los hombres adultos.

La Plataforma Agraria aboga por que se reconozca a las mujeres como sujetas de derechos laborales, es decir, que su trabajo sea reconocido de igual manera que el de los trabajadores. Esto implica el pago de salarios oficiales, seguridad social, vacaciones, Bono 14, indemnizaciones y el séptimo día, además de las prerrogativas que protegen la maternidad.

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Qué atemoriza a unas y a otros

María Dolores Marroquín, guatemalteca, socióloga feminista

 

Aunque a primera vista pareciera que las mujeres y los hombres tenemos los mismos miedos, habría que analizar algunas cositas sobre esto, porque si bien es cierto no existen diferencias sustanciales, sí las hay en como los expresamos y las implicaciones que tienen para nuestras vidas.

Las mujeres podemos llorar y mostrar miedo, mientras que ellos deben ser fuertes y soportar todo. Es injusto -¿verdad?- llevar un estigma toda la vida. Pero en el asunto de los miedos podemos ver que hay sorpresas.

Creí que las mujeres estaban más preocupadas por su ser interno, pero resulta que los hombres también. Pensé que ellos les tenían miedo sólo a riesgos mayores y no es así: también les atemorizan las armas o algunos animales.

Lo que sí marca la diferencia es que a las mujeres nos da mucho miedo lo relacionado con nuestro cuerpo -que nos toquen, nos violen- o con la maternidad y el parto. Los hombres no mantienen ese miedo latente. Esto, por supuesto, se explica a partir del orden social que dicta que nosotras debemos estar a disposición de cualquiera, que somos objetos sexuales, como también por la sublimación social de la maternidad.

Pareciera que los miedos de los hombres están más en no cumplir con las expectativas sociales que hay sobre ellos: no ser buenos proveedores, trabajadores, esposos, etc.

A partir de un artículo que leí, de Antonio García Domínguez,* se me abrieron los ojos sobre miedos nuevos que estamos viviendo ambos sexos en este camino hacia la igualdad entre mujeres y hombres. Él desarrolla más la parte de los hombres y dice que muchos temen que este proceso nos lleve a darle vuelta a la tortilla, a la supremacía de las mujeres sobre ellos, y que eso está generando una serie de efectos en la vida de los hombres, como la misoginia (odio a lo femenino) o el aislamiento.

Pero en la balanza pongo a las mujeres y los nuevos miedos -lo cual por supuesto no significa que se eliminen los anteriores- y podemos darnos cuenta que aquéllas que han decidido tomar las riendas de su vida tienen miedo a estar solas, a no encontrar una pareja con quien compartir el amor, la vida y la lucha hacia la igualdad. Y este miedo no es tanto porque la otra persona tenga o no el mismo discurso, sino que pasa por el comportamiento diario y las actitudes cotidianas.

Entonces, los miedos ¿qué son? ¿Paralizantes o empujadores? Pues depende (dijo Pepito). Creo que los miedos pueden ser tan triviales como determinantes en la vida. Hay algunos que debemos resolver, como el miedo a la soledad, al desamor, a no cumplir con las expectativas de los y las otras. Resolver un miedo, aunque sea doloroso, siempre nos proporcionará tranquilidad.

Hay miedos, como a la violencia, que están a nuestro alrededor y nos deben mantener en alerta. Pero hay otros que nos llevan a buscar la libertad, como el miedo al estancamiento, a no crecer y a la búsqueda de la felicidad. Esos miedos al cambio deben ser superados para dejar de sufrir y romper las cadenas invisibles que nos mantienen en un dolor perpetuo.

Y vos ¿ya descubriste a qué le tenés miedo?

 

* "Bases psico-sociales del sexismo y la violencia de género. Una perspectiva histórica". Este texto, cuyo autor es presidente de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE) en Málaga, España, se encuentra en www.ahige.org/texto_arti.php?wcodigo=50111.

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Miedos de a de veras

Andrea Carrillo Samayoa, laCuerda

 

De las cosas que nos gustan y nos hacen reír hablamos siempre, pero de los sentimientos que producen temor, angustia y a veces paralizan, no se dice nada.

El miedo está ahí, nos acompaña pero se guarda. Les pregunté a 12 personas, de edades y en todo diferentes, acerca de sus miedos. Por las caras de susto o duda, y los segundos que tomaron para responder, pude darme cuenta que, entre varios, me contaron "el de a de veras", el más fuerte e íntimo.

En distintas formas y con intensidades diversas, a todas las personas nos invade. Lo bueno es que, cuando logramos superarlo, nos hace crecer.

 

De las mujeres

        "Perderme mentalmente, quedarme aislada, así como en el laberinto, que te metés y te metés y a veces ya no encontrás salida. Ése es un miedo que tengo metido dentro de mí; claro que lo racionalizo, pero ahí está latente".

        "No graduarme. Para mí la universidad es súper importante y ha habido elementos que me han impedido tener todo el conocimiento que debería haber alcanzado en esta etapa de mi carrera. Entonces, mi principal miedo es no ser una buena profesional y tener muchos vacíos".

        "Cuando era chavita mi mayor miedo era tener un hijo y al parto le tenía pánico. Ahora que ya pasó, siempre estoy pensando en el futuro. Me ahueva pensar en lo que pueda pasar mañana. Me asusta lo que vaya a suceder con mi vida el otro año, si voy a tener trabajo, qué va a pasar con mi hijo. Siempre estoy como muy pendiente de lo que pueda ocurrir después. Y claro, cada día vas resolviendo, pero pensar a largo plazo me da mucho miedo. Tal vez porque mi vida ha cambiado de repente, de un día para el otro".

        "Tengo muchos planes, y pensar que tal vez no pueda realizarlos antes de morirme, ése es mi mayor miedo. Lo he ido superando, quizá de ver cómo poco a poco he alcanzado las metas que me he propuesto. De las que me hacen falta cada vez me siento más capaz, con más herramientas para conseguirlas en un futuro".

        "Mi mayor miedo es quedarme sola en algún momento de la vida, sin nadie alrededor de mi familia o alguien querido. Otro miedo que tengo es a la muerte, pero no al momento, sino que me horroriza pensar morir violentamente".

        "No estar segura de algo. Mi miedo sería mi inseguridad, no poder afrontar algo que yo quiero porque la misma me detiene. A enfrentar situaciones fuertes de mi vida. En ocasiones he podido superarlo. Pero lo que necesito es un empujón, algo en qué sostenerme para lanzarme. Y además de apoyo, práctica para enfrentarme a ese temorcito".

 

De los hombres

        "Le tuve miedo al sagrado corazón de Jesús que tenía mi abuelita, al que le prendía veladoras; tenía pesadillas con todo el rollo de la religión católica. Ahora temo por la seguridad de las personas cercanas a mí, pero no vivo con eso, no forma parte de mi cotidianidad. En algún momento de mi vida decidí que quería vivir sin miedo y a pesar de enfrentar muchos peligros trato de controlar esa emoción. Puede sonar un poco presuntuoso, pero así es como enfrento ese sentimiento. Creo que el miedo viene cuando uno pierde el control ante los riesgos, cuando no sabe qué hacer. Tenerlo es una opción, por lo menos en mi caso, y yo he optado, mejor, por vivir".

        "El mayor miedo que he sentido, que me ha acompañado, es decepcionar a mis padres. Ellos trabajan mucho para mantenerme y haría mal en no responderles. Creo que voy a poder superarlo hasta que me gradúe de la universidad".

        "Perder la conciencia, que me permite sentirme vivo, es mi gran miedo. Según la época cada uno va teniendo conflictos. Cuando reflexiono al respecto y logro resolver mis conflictos, entonces consigo superar el miedo, aunque después reaparece o aparecen otros".

        "A descubrir que uno no es amado. A encontrarme que estoy con alguien que nunca me amó de la forma que yo la amé. Ese miedo de alguna manera se supera cuando uno adquiere seguridad y aprende a amar a la otra persona como individuo, ni siquiera como complemento. Pero el amor siempre es una incertidumbre, porque hay diversas intensidades. De ahí hay otros miedos, como el terror a la inseguridad ciudadana, que aprendés a superar con lo cotidiano; o el temor a la vida porque nadie tiene la certidumbre del futuro. Sin embargo, se aprende a luchar contra esa duda. Con el amor no, porque es algo tuyo, algo interno, y encontrar esa desilusión es un vergazo mucho más duro".

        "Temor a la muerte de un ser querido, de alguien cercano. Me da miedo pensar qué voy a hacer sin esa persona, sea quien sea, amigo, hermano, madre. Y no puedo superarlo porque ese temor pisado ha ido haciéndose más fuerte".

        "Tengo un miedo que se ubica más en el plano sociológico, que se relaciona con nuestras posibilidades de construir y fortalecer un movimiento político capaz de imaginar y concretar un nuevo sistema social que subordine el crecimiento y coloque en el centro la redistribución, el respeto al patrimonio natural y la equidad. Me da un miedo profundo ser incapaces de quedarnos como estamos. En el plano personal, les tengo miedo a los bichos raros, que pueden ser una amenaza a mi integridad física. Por eso les tengo miedo a los demonios contrainsurgentes que siguen fuertes, se desdoblan y reconfiguran. Ahora se hace más difícil percibirlos. A veces son grotescos, pero también sutiles. En cualquier momento atacan y matan. Desde mi punto de vista, el miedo es un resorte interno que se activa cuando observamos señales de amenazas que ponen en peligro nuestra dignidad o integridad física. Es nuestra capacidad de asombro e indignación. Sentir miedo es sentir que estamos vivos y que vemos el mundo desde una perspectiva ética".

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Los hombres y el miedo

Raúl de la Horra, guatemalteco, psicólogo y escritor

 

¿Cómo viven los hombres el miedo? Mal, supongo, al igual que las mujeres. A veces con deseos de salir corriendo. Otras, con falsa indiferencia. Y las menos, atacando aquello que nos atemoriza.

No creo que haya gran diferencia entre lo que hombres y mujeres sienten ante el miedo. En cambio, es en su expresión psicosocial que es posible hablar de miedos masculinos específicos, sobre todo al considerar sus fuentes o los estímulos que los suscitan. Con toda evidencia, nuestros miedos están ligados a la cultura en la que vivimos, a la época, al origen social, al estatus, a los roles que ejercemos y a las expectativas que la familia, la escuela y la sociedad han depositado en nosotros.

¿Cuáles son los temores específicos de los hombres? Además de los comunes al ser humano (miedo a la muerte, a la enfermedad, al dolor, a la inseguridad, al futuro, etc.), parece que los miedos masculinos se aglutinan alrededor de la representación de macho reproductor y jefe de tribu, confortada y estimulada por la iglesia y el Estado al estatuir que a los hombres nos corresponde ser los cabezas de la familia, cosa que hoy, con las mutaciones de la sociedad postindustrial y los fenómenos de globalización, resulta cada vez más disfuncional y anacrónica. Con esto me refiero a los comportamientos que tienen que ver con el miedo a la castración, entendida no sólo en su literalidad, sino en su simbolismo: miedo a todo aquello que ponga en causa el orden social sobre el que suponemos reposan "desde siempre" nuestros testículos y nuestra conciencia.

Pienso, por ejemplo, en los miedos a la carencia de poder sexual, económico, social y psicológico: miedo a ser considerados menos inteligentes que las mujeres, a ganar menos que ellas, miedo a no poder seducirlas, a que nos sean infieles, miedo a la burla, a perder la figura y la autoridad, miedo a que nos vean en toda nuestra fragilidad, miedo a la sinceridad, a la mirada del otro, a que nos consideren cobardes o maricas, y miedo a que las mujeres evolucionen, nos cuestionen y nos abandonen. Y es éste, el miedo al abandono, el que quizá cierra el ciclo vital de miedos que se inician en el miedo a no ser considerados como centro del universo y que nuestras madres, en su infinito desamparo e inconsciencia, nos han inculcado.

Los miedos de los hombres son una especie de agujero negro en la conciencia: no los conocemos y no queremos verlos. Tampoco la familia o la sociedad hacen gran cosa para que lo hagamos. Estamos, pues, ante una sociedad básicamente miope e hipócrita, que reivindica y fomenta la desigualdad social y sexual. Una sociedad que inventa -no sin razón- chistes como éste: "Teemor es cuando por primera vez no llegas al segundo. Y terror, cuando por segunda vez, no llegas al primero".

Miedos, en suma, que no son otra cosa sino miedo a nosotros mismos.

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De cómo la verdad brota de la tierra

Aldea Palabor, Comalapa

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El sitio donde están haciendo las exhumaciones cerca de Comalapa está al lado de una extensa milpa, donde sopla un aire fresco. Hace más de 20 años fue ocupado por el ejército con un destacamento militar. Allí enterraron a cientos de personas inocentes, luego de torturarlas. Los esqueletos todavía tienen lazos amarrados al cuello, aparecen atados de pies y manos o están degollados. Son los restos de campesinos de la región que fueron sacados con violencia de sus casas o atrapados en las calles del pueblo sin que nunca más sus familiares pudieran saber nada de ellos.

Es hasta ahora que un equipo de antropólogos forenses los está rescatando del suelo para luego darles una sepultura digna. Las mujeres, viudas, huérfanas o parientes, han estado esperándolos por todo este tiempo. Muchas cuentan que han llorado tanto que hasta han perdido la vista; otras narran con dolor el prolongado sufrimiento que han cargado desde el día en que los desaparecieron. Jóvenes, niñas y niños se asoman a las fosas donde yacen aquéllos a quienes nunca conocieron pero que han estado presentes en el recuerdo familiar.

 

Impresiones de expertos en exhumaciones

Comalapa parece un pueblo bastante unido, la gente está al tanto de lo que pasó y mantiene las expectativas de encontrar a sus familiares. La convivencia con las personas es muy buena, son colaboradores, afirmó un antropólogo que trabaja en el lugar. "El apoyo que tenemos no sólo es de parte de las señoras de CONAVIGUA sino de todos. Tienen gestos como el de compartirte una naranja, hasta apoyos en nuestra labor. Así se trabaja lo mejor posible", agregó.

El trabajo en este sitio tiene sus peculiaridades, a diferencia de otros lugares donde las personas saben que su difunto esta allí. Por ser éste un antiguo destacamento militar, es probable que se encuentren enterrados restos de personas que fueron trasladadas de otras regiones.

 

Signos de crueldad

Hasta finales de octubre habían sido encontradas 108 osamentas, de las cuales siete son mujeres, 100 hombres y un niño de unos 12 años de edad. Un dato que destaca es que la mayoría de los restos pertenece a población sub-adulta (que no llega cumplir la mayoría de edad). "Claro que hay personas adultas pero, a diferencia de otros lugares, una gran cantidad es gente joven comprendida entre 12 y 17 años de edad", declaró una antropóloga.

Un alto porcentaje de las osamentas localizado está con los ojos vendados, aunque los integrantes del equipo de antropología forense no han efectuado ningún análisis específico para determinar el material que se utilizó para ello. Se cree que es cinta adhesiva que se usa para sellar cajas de cartón, ya que está adherida totalmente al hueso. Además presentan signos como lazos atados a las muñecas, cuerdas alrededor del cuello, entre otros. Esto implica inmovilidad de las víctimas en el momento de su muerte, lo cual es un agravante legal, porque se encontraban en desventaja en el momento del asesinato. Hay evidencia significativa de que antes de morir esas personas fueron torturadas, método utilizado por los autores de estos crímenes para obtener información que les fuera de utilidad.

Muchos presentan traumas por heridas punzantes, cortantes y obtusas. Por la medida y patrones se presume que la mayoría de las lesiones fue hecha con machete. En una fosa en la que se encontraban 11 cuerpos, todos estaban decapitados y al centro de la fosa sólo había tres cabezas. En algunos casos se presume que hubo un estrangulamiento, a partir de que hay un lazo en el cuello; la muerte se da regularmente por asfixia, ya que no siempre llega a romperse un hueso por la región en que se ubica.

Se observa un patrón particular de los destacamentos militares: utilizaban armas de fuego en la minoría de los casos, porque era como dar aviso a la gente que estaba alrededor de lo que estaba pasando dentro. En una fosa sí se encontraron elementos de balística.

La Comisión para el Esclarecimiento Histórico comprobó que la violación sexual de las víctimas, durante su tortura o antes de ser asesinadas, fue una práctica común dirigida a destruir la dignidad de la persona. Al ser consultada sobre este tema, una de las expertas explicó que lamentablemente no pueden determinar si las siete mujeres encontradas sufrieron violación; tampoco han encontrado algún indicio que les permita suponerlo.

 

Hacia una posible identificación

Los expertos afirman que en los destacamentos se reduce la posibilidad de identificar a las víctimas. El primer reconocimiento de campo generalmente se hace a partir de la ropa, pero en este caso se podría obviar esa primera fase, debido a que algunos sobrevivientes han testificado que dentro de estos lugares los mantenían desnudos y con los ojos vendados, en determinado momento les ordenaban vestirse y tenían que tomar la ropa que tuvieran a su alcance. La identidad debe basarse en la memoria de la familia como contraparte a los hallazgos del laboratorio; tienen que encontrar una característica particular, como cuando falta una pieza en la dentadura o hay una fractura, para tener mayor seguridad pues tampoco se cuenta con registros médicos.

 

En el área de exhumación hay momentos de un silencio profundo, triste, largo como la espera. Pero también hay ratos en los que la risa se cuela de la mano de la esperanza. Es cuando se cobra conciencia de la importancia histórica del momento y de los hechos. La gente constata el horror pasado y confirma su convicción de evitar a toda costa que esto se vuelva a repetir.

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Curso de introducción a la hipnosis ericksoniana

 

"ACT Institute" es una organización para el entrenamiento y tratamiento del trauma. Busca combatir los efectos de éste en las personas, familias, comunidades y organizaciones. Próximamente presentará su división en Guatemala y para ello impartirá, el 7 y 8 de febrero del 2004, un curso de introducción sobre los principios básicos y el uso de Hipnosis Ericksoniana. Será facilitado por Betty Alice Erickson, hija del Dr. Milton H. Erickson, junto con el Dr. Stephen Paul Adler.

 

Más información:

Carmen Álvarez Medrano

Tel. 294-4357 y 406-5162

Correo-e: [email protected]

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