laCuerda

Una mirada feminista de la realidad

 

 

Año 5, No. 48

Guatemala, agosto/2002

 

OBRERAS GUATEMALTECAS

 

Editorial

Ocultar y silenciar

Entrada

       Sujetas de derecho laboral (Rosalinda Hernández Alarcón)

       Sumario noticioso

La médula

       Construyendo el camino (Wendy Santa Cruz)

       Un vistazo a las maquilas (Andrea Carrillo Samayoa)

       La inquietante sobrevivencia (Manuela Camus)

       Cuchubal: Confabular contra las penas (María Dolores Marroquín)

Femina sapiens

       Globalización: La gran cortina de humo (Laura E. Asturias)

Vida

       Peonaje por deudas (Miguel Alberto Paredes)

La paseante

       Madre coraje

       La historia de Rigoberta por Rigoberta (Adelma Bercián)

       Eusebia Pixtún (Rosina Cazali)

Esta boca es mía

       Evelyn y las adopciones (Ana Carolina Alpírez)

       Identidad y sujeto (Sergio Tischler)

       ¿Y si allí fuéramos más? (Ùrsula Roldán)

       Una resolución histórica (Irmalicia Velásquez Nimatuj)

Aquí y ahora

       Va de nuevo... Institucionalidad estatal para el avance de las mujeres (María Dolores Marroquín)

       Foro de Sao Paulo en Guatemala (Silvia Solórzano)

       Mujeres de Barillas: De la timidez al protagonismo (Myra Muralles)

Campo pagado

       Experiencias de institucionalidad en Latinoamérica y el Caribe (Secretaría Presidencial de la Mujer)

Movidas

       Mujeres de Moloj y Mesa contra el Racismo (Ledy Orantes y Rosalinda Hernández Alarcón)

       Encuentro indígena, campesino y juvenil (Wendy Santa Cruz)

       Conociendo los derechos ciudadanos (Ana María Prado)

       Asamblea del Foro en San Marcos (Jeanne Roblero)

       Diplomado en Estudios de Género

 

 

Editorial

Ocultar y silenciar

 

Estudios serios y acuciosos, recientemente publicados, dan cuenta de la poca atención y espacio que la prensa les da a las mujeres. Eso, entre las feministas, se llama "invisibilización"; quiere decir que no se considera importante lo que hacemos o pensamos y, por consiguiente, se pasa por alto o se trivializa. Esa misma actitud asumen todas las instituciones patriarcales, desde la escuela y la familia, hasta el Estado y la iglesia. Siempre los asuntos de las mujeres se menosprecian o se dejan para después.

Eso precisamente es lo que está haciendo el gobierno al ofrecer darles una cantidad en efectivo a los ex patrulleros de autodefensa civil, quienes -bien se sabe- jugaron un nefasto papel en la guerra sucia contra el pueblo. Con esa propuesta no sólo los premian y estimulan a continuar en la misma línea, sino que marginan a tantas mujeres víctimas de la violencia. La aprobación de esa medida no haría más que abonar la impunidad y profundizar las distancias.

Mucho antes que se movilizara a las PAC, las viudas -más de 40 mil- habían iniciado una lucha más justa y transparente por obtener ayuda y alivio para sus necesidades y las de sus familias. Ellas son quienes llevaron la peor parte en la guerra; no sólo sufrieron violaciones sexuales, persecución, torturas y asesinatos, sino que hasta hoy siguen padeciendo los abusos y la prepotencia de esos grupos que el ejército ha cobijado como aliados en su lucha contra toda reivindicación social. Favorecer a los integrantes de las PAC -sea con un impuesto dedicado o cualquier otra medida que sustraiga fondos públicos para tal fin- es confirmar la vocación militarista que las mujeres y la ciudadanía consciente rechazamos categóricamente.

Nosotras pensamos que la solución al problema de la violencia pasa forzosa e indudablemente por la desarticulación del ejército y sus cuerpos paramilitares. Grupos vinculados a las fuerzas armadas y al crimen organizado están haciendo un jugoso negocio con la venta, distribución y uso de armamento de todo tipo. En ese entierro las mujeres no tenemos más vela que la de víctimas. Por ello nos adherimos a quienes demandan que se realice una campaña masiva de desarme. Aunque suene ingenuo, estamos claras de que éste es un requisito fundamental para lograr esa paz por la que tantos dieron la vida.

Ignorar o posponer la solución a la miseria y el abandono en que está la mayoría de la población femenina es dar muestra de poca voluntad por erradicar la discriminación.

Creemos necesario señalar que la presencia del papa en Guatemala fue otra prueba de la práctica de borrar a las mujeres del panorama. En sus discursos y mensajes, Juan Pablo II ignoró la situación en que viven las guatemaltecas, como si fuera algo normal o sin importancia. Poco podía esperarse de quien ha venido dando pasos en retroceso y obstaculizando el avance de las mujeres, apoyando políticas que, en vez de liberarlas, las someten y marginan.

Felizmente, en este país existen grupos y personas que procuran levantar otro tipo de sociedad, en donde se enseñe el respeto hacia el prójimo como valor prioritario. Entre las herramientas con que se cuenta para hacer posible ese sueño tenemos la solidaridad, que por mucho que intenten ocultar y silenciar, sigue siendo el motor y la fuerza de un movimiento planetario por la paz.

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Sujetas de derecho laboral

Rosalinda Hernández Alarcón, laCuerda

 

Obreras guatemaltecas es nuestro tema. Trabajadoras, quienes se distinguen porque su actividad productiva se desarrolla en el marco de contratos y regulaciones laborales.

Las características de empleo en este país muestran que el 20 por ciento del total de personas contratadas en la industria manufacturera son mujeres. El mayor número se ubica en la industria textil. Al revisar datos por clase de ocupación, no existen referencias para conocer qué porcentaje labora en tareas calificadas en recursos naturales, industria farmacéutica, ni como operadoras de maquinaria y equipo. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reporta que los ingresos de las mujeres en tales trabajos ascienden a la mitad de lo que perciben los hombres.

En efecto, son pocas las obreras si se las compara con el total de trabajadoras en Guatemala. También alcanzan porcentajes mínimos con relación al número de obreras de otros países centroamericanos. Básicamente se concentran en ocho departamentos del país. Entre éstos, los de mayor desarrollo industrial son Sacatepéquez, Quetzaltenango y Guatemala.

Estas trabajadoras se desenvuelven entre la dicotomía de las promesas de empleo que ofrecen los proyectos de globalización y las amenazas de despido por la crisis del modelo económico, que las llevará a engrosar las filas del sector informal. Problema similar viven millones de latinoamericanas.

 

Por qué abordar el tema

El trabajo femenino asalariado sujeto al Código del Trabajo tendría que ser la regla, pero es la excepción para las guatemaltecas. Según la legislación laboral, las obreras tienen delimitada una jornada con horarios y salario mínimo, se les reconoce descansos y días de asueto, les corresponden ciertas condiciones de higiene y seguridad, además de prerrogativas vinculadas a la maternidad y los periodos de lactancia.

Las trabajadoras industriales se encuentran en mejores condiciones laborales en comparación con las jornaleras, empleadas de casa particular y vendedoras porque son sujetas de derecho, aunque no todas tengan conciencia de ello. En tanto, las trabajadoras del sector informal, de algunos servicios y actividades agrícolas tienen frente a sí una problemática mayor, ya que incluso la legislación las excluye de los derechos de cualquier persona trabajadora. Para todas ellas, la inseguridad en los ingresos, la irregularidad de horarios y la negación al descanso y seguridad social es la norma. En su imaginario no existe la aspiración a ser sujetas de derecho laboral.

En este ejemplar incluimos algunas experiencias de lucha y organización de obreras guatemaltecas. Es a través de la acción sindical y política que ellas han ido rescatando su papel como obreras y como mujeres. Pese a sus dobles jornadas y agobiantes cargas de trabajo, así como la segregación de ocupaciones e ingresos, valientes guatemaltecas han ido construyendo una identidad como trabajadoras de la industria de la transformación. La invitación va para valorarlas y conocer sus experiencias en la defensa de sus derechos laborales como mujeres.

 

Sindicatos guatemaltecos en el siglo xx

Entre 1920 y 30 fueron constituidas 106 organizaciones de artesanos, gremiales y sindicales. Unas abogaron por transformar el mutualismo en sindicalismo y otras por mejorar las condiciones de trabajo (jornada de ocho horas). En ese tiempo surgieron las primeras centrales sindicales.

La más importante huelga de estibadores de Puerto Barrios se registró en 1923. Dos años después hubo tres huelgas sobresalientes en la capital: de las escogedoras de café del Beneficio Gerlach, otra de zapateros y una de panificadores.

Fue tras el derrocamiento de Jorge Ubico cuando se suprimió el trabajo forzoso y se estableció el sistema de seguridad social para asistir al trabajador y su familia. Antes, incluso la palabra obrero estaba prohibida. La organización sindical sólo ha tenido un impulso importante en la Década Revolucionaria (1944-54). Entonces estaban legalmente inscritos 517 sindicatos con más 100 mil afiliados en toda la República.

Los gobiernos militares, bajo consignas anticomunistas, reprimieron a la clase trabajadora y persiguieron a la dirigencia sindical. Cabe señalar que para 1959 el movimiento sindical sólo tenía 47 sindicatos con 15 mil afiliados.

El primer Código de Trabajo en Guatemala data de 1947. Entre las reformas más significativas efectuadas en 1992, se regula con mayor detalle y amplitud lo relativo a la protección a la maternidad y periodos de lactancia; además, levanta la prohibición expresa de participación política de los sindicatos.

Según datos oficiales del 2000, existen 538 organizaciones sindicales actualizadas en su personería jurídica, con alrededor de 69 mil personas afiliadas, sin precisar cuántas mujeres. Edwin Flores, director del Departamento de Estadística del Ministerio del Trabajo, reconoce que dicha dependencia carece de datos segregados por sexo: "Será a partir de este año cuando se empiece a decodificar la información".

El derecho laboral es una rama del derecho público, por lo que en su aplicación el interés privado debe ceder ante el interés social o colectivo. Se orienta a obtener la dignificación económica y moral de las y los trabajadores. Es un instrumento compensatorio de la desigualdad económica que se da entre patrono y trabajador en la relación laboral. Protege contra los excesos y abusos hacia las personas en ocasión del trabajo. En Guatemala se reconocieron tales derechos en la Constitución Política en 1945; en México ocurrió en 1917.

 

Porcentaje de obreras en algunas ramas

Minas:

8.5%

Manufactura:

19.9%

Electricidad:

12.7%

Construcción:

2.2%

Tipo de ocupación con predominio de mujeres

Sector informal:

55%

Servicio doméstico:

97.4%

Sector público:

41.4%

Pacto Colectivo de Condiciones de Trabajo

Es el que se celebra entre uno o varios sindicatos de trabajadores y uno o varios patronos, con el objeto de reglamentar las condiciones en que el trabajo deba prestarse y las demás materias relativas a éste. Sirve para mejorar las condiciones de trabajo en forma colectiva.

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Sumario noticioso

laCuerda

 

Educadoras destacadas

María Romelia Mendoza recibió el título de maestra distinguida y la orden Juan José Arévalo Bermejo por su trayectoria profesional en la enseñanza media. La maestra Celeste Funes fue homenajeada por la Hemeroteca Nacional en reconocimiento a su labor en el magisterio.

 

Contra el cáncer de matriz

En Chiquimula, mujeres ch'orti' de Jocotán y Camotán recibieron atención médica para detectar y controlar enfermedades mortales como el cáncer en la matriz. Según personal de salud, las mujeres del área rural entre 35 y 45 años son susceptibles de padecer dolencias uterinas.

 

Deportistas destacadas

Margarita Conde ganó el medio maratón San Juan Sacatepéquez con un tiempo de 1:32:25 horas. Pamela López sobresalió en la Copa Guatemala de la Asunción al obtener el primer lugar de la especialidad de rifle de aire en la categoría de damas.

 

VIH/sida se extiende

Para el año 2020 la epidemia podría causar la muerte prematura de 68 millones de personas, según el Informe Mundial del VIH/Sida 2002 presentado recientemente por Naciones Unidas. Las personas jóvenes se encuentran particularmente expuestas. Cada día en el mundo, 6,000 jóvenes de 24 años y 2,000 de 15 adquieren la infección.

 

Rescatan a niñas explotadas

Del Club Flamingo fueron rescatadas tres menores que eran obligadas a tener relaciones sexuales bajo amenazas de muerte. Extraoficialmente se conoció que la policía tiene órdenes de localización para unas 300 menores, quienes en su mayoría se encuentran encerradas en prostíbulos donde son víctimas de explotación sexual.

 

Primer lugar en natalidad

Pese a que los índices de natalidad han disminuido, Guatemala conserva la tasa más elevada en Latinoamérica, con 32.9 niños nacidos vivos por 1,000 habitantes, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La problemática es seria, pues por cada 10,000 habitantes hay únicamente nueve médicos, tres enfermeras, 11 auxiliares y 20 parteras. El 80 por ciento de médicos se concentra en la capital.

 

Las culpan de su situación

Mujeres víctimas de violencia doméstica se quejan de que sus peticiones de auxilio al número 110 de la Policía Nacional Civil no son atendidas. La presencia de una patrulla para socorrer a la víctima no está garantizada. En algunos casos, en vez de ayuda, reciben regaños pues los agentes las culpabilizan.

 

Críticos índices de pobreza

Los índices de pobreza se han agudizado en las regiones del norte y el noroccidente del país (93.7 y 91.3 por ciento respectivamente), reveló un estudio de la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (SEGEPLAN). En el área rural, los índices de pobreza y extrema pobreza son de 85.7 y 71.9 por ciento frente a 57.2 y 37.3 por ciento del área urbana. Esto se debe en parte a la concentración de la riqueza. Actualmente el 44 por ciento del ingreso total es captado por el 10 por ciento de la población, mientras el 90 por ciento restante obtiene sólo 56 por ciento.

 

Reporte de violencia

En julio nueve mujeres murieron por causas violentas: una muerta a golpes, tres asesinadas con armas punzocortantes y cinco a tiros. En accidentes de tránsito, tres fallecieron y 17 quedaron lesionadas. Tres más recibieron amenazas y coacciones, en tanto dos sufrieron violación. Una fue víctima de intento de linchamiento y otra de secuestro. Cuatro están desaparecidas. Además, cinco fueron heridas.

 

Cien despidos en el CHN

Sin justificación, 100 personas fueron despedidas del Crédito Hipotecario Nacional, hecho que el Grupo de Apoyo Mutuo consideró como "una acción inmoral de parte del gobierno y de las autoridades del CHN" al haberse realizado "aprovechando la estadía del papa en Guatemala". Los despidos ocurren tras la crisis económica del CHN a causa del traslado -secreto- de unos 250 millones de quetzales hacia el Banco del Ejército.

 

Noriega culpable de abusos deshonestos

Arnoldo Noriega, ex dirigente de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), fue encontrado culpable de abusar sexualmente de su hijastra desde que ella tenía siete años, de 1991 a 1996. El Tribunal argumentó que Noriega actuó con alevosía, premeditación, abuso de superioridad y menosprecio. El acusado fue llevado a prisión, mientras la Fiscalía espera que el Tribunal resuelva este mes la pena que se le aplicará.

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Construyendo el camino

Wendy Santa Cruz, laCuerda

 

La vida de las sindicalistas no ha sido fácil. Diariamente se enfrentan a obstáculos como las exigencias de la vida familiar, la crianza infantil, temor, problemas de acceso a lugares y horarios de reunión, postergación de sus propias demandas, además de las actitudes sexistas prevalecientes dentro del movimiento sindical. A menudo, éstos se convierten en argumentos para desmotivar su participación.

Sin embargo, hay luchadoras que han ganado espacios dentro del movimiento y han propiciado algunos cambios al obtener ciertos logros.

 

Dos experiencias de lucha

-         “Carmen, usted es viuda, ¿verdad?”

-         “Sí, pero con mi trabajo voy a salir adelante”.

-         “Usted necesita un hombre que la ayude. Yo le ofrezco 500 quetzales al mes y así la ayudo yo...”

-         “¿Cómo así? Yo vine a buscar trabajo, no marido”.

Cuando el gerente de manufactura de la empresa para la cual recién empezaba a trabajar le hizo esa propuesta, Carmen García lloró de cólera. "Me sentí muy mal", dice. "Tan sólo hacía dos meses había enviudado y tuve que buscar trabajo para sostener a mi familia. Y allí estaba el viejo condenado, haciéndome esos ofrecimientos".

Ella nunca se atrevió a revelar lo sucedido por temor a perder su empleo. Algún tiempo después la invitaron a integrarse al sindicato de la empresa, y al principio dudó, pero cuando se enteró de qué se trataba, le interesó. "Acepté y me nombraron coordinadora de la Secretaría Consultiva. Así empecé mi lucha sindical, desde el 80, en el Sindicato de Productos Adams y luego en la Federación Sindical de Trabajadores de la Alimentación, Agroindustrias y Similares (FESTRAS). He tenido buenas y malas experiencias, pero aunque ha habido tropiezos, también hay logros".

Para Valentina Castillo, subcoordinadora de la Comisión de Formación de la Unión Sindical de Trabajadores de Guatemala (UNSITRAGUA), su experiencia en el movimiento sindical ha sido buena. "Inicié esta lucha hace 11 años en una maquila. Por la situación de presión patronal y malos tratos que se daban, organizamos un sindicato. El cierre o abandono, común en estas empresas, terminó con el sindicato y yo me quedé apoyando en UNSITRAGUA. Esta experiencia me ha permitido tener un cambio de criterios; me he enriquecido de conocimientos para exigir lo que me corresponde".

 

Sus demandas

La no discriminación ni división sexual en el trabajo, la igualdad de derechos, tipificación del acoso sexual como delito y atención médica para enfermedades propias de las mujeres son algunas de las demandas que en la actualidad defienden las sindicalistas del país.

Además han propuesto que el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) reduzca el número de años necesarios para que las mujeres puedan jubilarse y que se elimine la discriminación por edad en la contratación de personal, ya que se dan muchos casos en que a los 35 años ellas son consideradas no aptas para desempeñar ciertos cargos.

 

Logros y obstáculos

Ha sido muy difícil incorporar en los pactos colectivos las demandas de las mujeres. Esto se debe a que la estructura vertical prevaleciente favorece en primer lugar las exigencias comunes, colocando en una sostenida postergación los intereses propios del género femenino.

Sin embargo, existen avances, entre ellos la incorporación de mujeres en los Comités Ejecutivos, la creación de secretarías de la mujer o similares, así como el que las mujeres sean tomadas en cuenta.

Valentina Castillo aseguró que uno de los logros en algunas fincas es que ellas ya son escuchadas y atendidas. "Como ahora están organizadas, el patrono ya no les niega su derecho a capacitarse y atender su salud. Incluso hay muchas mujeres solas que tienen su vivienda dentro de las fincas".

Uno de los mayores logros de las sindicalistas en FESTRAS fue la creación de la Secretaría de Asuntos Femeninos con representación en el comité ejecutivo. En 1991, Carmen García quedó a cargo de la primera secretaría y desde entonces la ha mantenido activa junto a otras compañeras. Ellas organizan talleres de capacitación para las trabajadoras acerca de sus derechos, reflexiones sobre sus demandas y charlas para motivarlas a desempeñar cargos de dirección dentro de los sindicatos.

Aunque los recursos financieros son limitados, las sindicalistas han logrado la creación de espacios propios. No se puede hablar de una completa autonomía, pero desde allí ellas han propiciado la reflexión para trabajar hacia la concreción de intereses propios.

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Un vistazo a las maquilas

Andrea Carrillo Samayoa, laCuerda

 

Era un día lunes y el reloj estaba por marcar las siete de la mañana. A esas horas y empezando la semana, todo el mundo corre. Me tocó ir a la tienda a comprar algo para desayunar. Mientras esperaba mi turno para pedir lo que quería, otras seis mujeres, apuradas, insistían en ser atendidas. Yo iba por naranjas y bananos para hacer un jugo, ellas pagaban por una bolsita de nachos o chicharrones, una mini coca y algún pan dulce. Muchas entraron a surtirse de provisiones similares, un tanto más apresuradas porque iban contra el tiempo: a las siete en punto es la hora de entrada en la maquila donde trabajan.

Este tipo de industria en nuestro país representa una fuente de ingresos y de empleo para miles de personas. Según la Organización Internacional de Trabajo (OIT), del total de empleos que genera la industria sólo se encuentran registrados 125 mil hasta el 2001.

La mano de obra utilizada por estas empresas maquiladoras es primordialmente femenina, de escasos recursos económicos, madres solteras, jefas de hogar, jóvenes e incluso niñas y niños, provenientes -muchas- del interior de la República y con baja escolaridad - condiciones que generan un alto nivel de vulnerabilidad y desprotección ante situaciones en las que se ven desfavorecidas como trabajadoras.

Bien es sabido el incumplimiento de la legislación laboral y de derechos humanos que se da en estos lugares. "Por decirle algo, tenemos un horario para ir al baño; no podemos ir libremente cuando tenemos ganas porque echan candado, y si andamos con nuestra menstruación hay que aguantarse hasta la hora que se puede ir para poder asearnos. Tenemos una necesidad económica que es la que nos hace soportar", comenta una mujer. "A nosotras nos prohíben comer y tomar agua. A mí hay veces que no me da tiempo de desayunar porque tengo que atender a mis hijos, y sólo si logro entrar un mi paquete de galletas bien escondido es que puedo comer".

Datos del Departamento de Mujer Trabajadora del Ministerio de Trabajo indican que este año hay 900 empresas registradas, según la Ley de Fomento y Desarrollo de la Actividad Exportadora y de Maquila. Son definidas como "aquellas unidades productivas, propiedad de personas individuales o jurídicas, tendientes a la producción y/o ensamble de mercancías". Se entiende por actividad de maquila la orientada a la producción y/o ensamble de bienes, que en términos de valor monetario contengan como mínimo el 51 por ciento de mercancías extranjeras destinadas a ser reexportadas fuera del área centroamericana.

En sus controles realizados en enero del 2002, la Asociación Gremial de Exportadores de Productos No Tradicionales (AGEXPRONT) señala que no superan ni llegan a 300 las empresas registradas. La forma ilegal en que se montan cientos de maquilas en Guatemala crea dificultad al momento de dar seguimiento a las denuncias presentadas.

Rosa Delia Galicia, promotora del Área de la Mujer en el Centro de Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH) y trabajadora de una maquila durante 11 años, dice: "En mis tiempos las horas no eran forzadas sino voluntarias. Fui parte del sindicato que se formó en la empresa donde trabajaba. Negociamos un pacto colectivo que se concretó en 1989 y por el cual logramos aumento de salarios, desayunos, útiles escolares para nuestros hijos, que nos pusieran baños y un comedor. Las injusticias siempre han existido, pero en estos días la violación a los derechos y los malos tratos a las trabajadoras se han generalizado. Ahora obligan a las mujeres a las horas forzadas, tienen que quedarse cuando no terminan la cantidad de prendas que les asignan por día. La referencia es que si otra compañera de la fila pudo terminar, las demás también tienen que hacerlo. Por supuesto, esas horas extras no las pagan".

El trabajador René Quinteros explica que las mujeres que laboran en maquilas de verduras "en Santo Tomás Milpas Altas, Sacatepéquez ganan alrededor de 20 a 30 quetzales diarios sin prestaciones. Se dedican a empacar, cortar y lavar las hortalizas. Ellas pueden pasar días o hasta un mes sin recibir salario". No son trabajadoras permanentes y sus contratos sólo son eventuales.

En cuanto al origen de las empresas maquiladoras, el 68 por ciento corresponde a capital coreano, 24 a capital guatemalteco y el ocho por ciento restante a Estados Unidos, según estadísticas de AGEXPRONT.

"Uno de los problemas en las maquilas es que los coreanos no entienden nuestro idioma", menciona la entrevistada. "Algunas compañeras se quejaron hace algunos días porque los coreanos les daban nalgadas diciendo que ése era un saludo de Corea, pero que vayan y saluden así en su país".

Los dueños de maquilas se ven beneficiados: la ley que los ampara los exonera totalmente del Impuesto sobre la Renta y de los derechos arancelarios e impuestos a la importación, incluso del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Las justificaciones para mantener estos beneficios siguen basadas en la generación de empleos y divisas, en la transferencia de tecnología, el desarrollo de vínculos horizontales con la economía local y la tecnificación de la mano de obra.

En cuanto a este último punto algunas trabajadoras expresan: "De la maquila no se sale preparada, nunca hacemos una pieza completa. A algunas nos dan el cierre de entrepierna, el ojal o el ruedo, y así nunca aprendemos a usar todas las máquinas".

Esta fuente de empleo representa alimentación y vivienda para miles de mujeres y hombres, pero se da en un marco de inseguridad para el cobro de las prestaciones laborales.

Actualmente Rosa Delia labora en el Proyecto de Capacitación de Trabajadoras de Maquilas, brindando orientación a obreras acerca de los derechos que les corresponden. "Mi satisfacción", dice "es ver que a través de mi trabajo y experiencia muchas han logrado negociar que se cumpla con sus necesidades. Me gusta que la gente aprenda y sepa que no nos pueden pisotear".

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La inquietante sobrevivencia

Manuela Camus, investigadora social española residente en Guatemala

 

Hace algo de tiempo que dejé de recorrer las calles de la periferia urbana inquiriendo a sus habitantes, de forma hasta pornográfica, sobre la pobreza y cómo le hacían frente. Preguntar qué hace la gente para irla pasando en la precariedad y la miseria resulta como incongruente, quizá porque hubiera sido más correcto preguntar qué no hace. Recuerdo que era un reto destapar las complejas artimañas de las mujeres por estirar el "gasto" e incrementarlo, porque ellas no reconocían tantos esfuerzos como "trabajo".

En esos años de los ochenta aún se descubrían las "ollas comunes" y la mística del trabajo colectivo en los barrios populares de algunas ciudades latinoamericanas. En la investigación social nos referíamos a "los recursos de la pobreza" como lo son las redes sociales y la reciprocidad, el uso de la vivienda como espacio de producción, la incorporación de la mano de obra familiar según hiciese falta, entre ésta, la de la mujer jefa de hogar -supuestamente pasiva y dependiente- que salía a defender el bienestar familiar y era el derroche del voluntarismo y de la lucha extrema.

Hoy, en este mundo de empleos globales cada vez más infames por precarios y temporales, las perspectivas tienden a ser pesimistas y desesperanzadoras. Así nos lo descubre la colega mexicana, Mercedes de la Rocha, cuando trata de llamar la atención sobre cómo estos "recursos" también llegan a acabarse. La facilidad con que suponemos que los más pobres siempre se buscan la vida y "se las arreglan con poco", nos permite desentendernos a quienes no sufrimos esas situaciones. Damos por hecho que estas familias y sus mujeres a la cabeza -por su capacidad de hacer micos de pericos- resuelven sus problemas de escasez. Ella nos dice que el apoyo mutuo no es inagotable, que se erosiona y hasta se termina cuando ya no hay nada para intercambiar. Entonces la vida social se contrae, y la familia, los vecinos, los amigos te rehuyen y dejan de hablarte. Mercedes se refiere a "la reciprocidad amenazada" como la merma de la capacidad de establecer relaciones de apoyo de cualquier signo. Esto supone el crecimiento del aislamiento social y la atomización de las familias, que van eliminando hasta los pequeños espacios de encuentro, por ejemplo alrededor de un cumpleaños o de la Navidad. Nos advierte, en fin, que los vínculos sociales, esta dimensión clave del ser humano, se pueden estar haciendo más escasos en los sectores urbanos empobrecidos.

Y es que el mantenimiento de las relaciones sociales implica costos, tiempo y dedicación; requiere estar disponible y tener posibilidad de intercambio. Los más pobres son los más vulnerables porque no pueden participar en esta dinámica y sólo les quedan el aislamiento y el abandono. Para ellos no hay opciones ni estrategias de cambio, no hay futuro; no tienen ya ni el tiempo, ni la cabeza, ni la fuerza. Rocío Enríquez, también mexicana, se refiere directamente a "las enfermedades de la pobreza" en las mujeres y su obsesión y terror por quedarse en la soledad y el abandono, su miedo por perder lo poco que tienen y más cuando piensan en su razón de ser: los hijos y su responsabilidad hacia ellos. Sufren tristeza, irritabilidad, idea pegada, ansiedad, nervios, intranquilidad. Padecen insomnio, falta de apetito y de ánimo. Enfermedades de mujeres, enfermedades nimias.

Este "no futuro" no es el del mendigo harapiento ni el de "los niños de la calle", que son otras manifestaciones extremas de lo mismo. El problema es que se están refiriendo a gente más común y más cercana que uno se cruza en las calles sin sospechar su situación de impotencia, su situación de desechables. Me perdonen porque esto que dibujo es un panorama algo tremendista, pero la idea es que nos sirva para pensar.

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Cuchubal: Confabular contra las penas

María Dolores Marroquín, guatemalteca, socióloga feminista

 

"Cuchubal", según el diccionario, significa confabulación y negocio.

Y no es de extrañar que esta confabulación de la que se hace referencia haya sido y sea tan utilizada por las mujeres. La situación económica está tan mal, que las familias -y las mujeres en particular- deben diseñar nuevas formas de resolver la crisis.

Muchas personas se reúnen, casi siempre en grupos de 12. Cada mes dan su cuota de Q50, Q100 ó Q200 y recibe la mano -cantidad de dinero recolectada- la persona a quien le corresponda. Este espacio sirve además para juntarse a platicar un poco, contarse la vida, probar algún panito rico y divertirse un rato. En fin, para distraerse y confabular contra las penas, los dolores y las adversidades.

El cuchubal se ha convertido en una forma sistemática de reunión de mujeres, porque cuando los hombres participan las cosas suelen ser más impersonales: alguien recolecta el dinero pero ellos no por fuerza se reúnen a platicar aprovechando la oportunidad.

La forma de organizarse para recibir la mano es diversa. En algunos casos se decide mes con mes, según las necesidades de quienes participan. En otros casos se planea desde el principio, pues a las personas les permite planificar y prever sus gastos y formas de inversión, convirtiéndose en una forma de ahorro que muchas veces es utilizado por la desconfianza al sistema bancario.

El cuchubal es un ejercicio intergeneracional y usado no solamente por una capa social. En cada estrato se utilizan diferentes cantidades de dinero, pero al final el ejercicio responde a las mismas inquietudes.

En otros casos el cuchubal genera toda una forma organizativa para la capitalización de pequeños negocios, como en los mercados, donde los montos reunidos son considerables para lograr ese fondo de inversión que se necesita. Pero aun en los mercados, el cuchubal no tiene objetivos meramente económicos; también la vida social es importante. Reunirse, platicar, compartir comida, historias, música, problemas, penas y soluciones son parte del cuchubal.

Entonces, en este ejercicio se conjugan elementos organizativos, de planificación, administración y solidaridad. El cuchubal es sobrevivencia económica y humana, es alternativa a la crisis financiera y organizativa. Podríamos sacar más lecciones de este ejercicio informal, cotidiano y alegre.

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Globalización: La gran cortina de humo

Laura E. Asturias, laCuerda

 

Particularmente a partir de las protestas de 1999 en Seattle contra la Organización Mundial del Comercio (OMC), la globalización económica ha sido denunciada, con sólidos argumentos, como la principal causa de una mayor pauperización para las personas más pobres.

Calificándola como ideología de los poderosos para engañar a la gente acerca de los beneficios ilusorios de un sistema deshumanizante, sus opositores la consideran un mito que debe ser expuesto, toda vez que perpetúa la inequidad y explotación inherentes al capitalismo, intensifica el deterioro del medio ambiente y polariza el planeta. Al no estar sujeta al control ciudadano democrático, la globalización no puede servir a los intereses de las grandes mayorías.

 

De su propia boca

Los programas de ajuste estructural, impuestos por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la OMC, priorizan el crecimiento y los valores corporativos bajo el supuesto de que la riqueza de este sector alcanzará al resto de la sociedad. Pero los indicadores muestran todo lo contrario, y esto lo admiten aun quienes defienden tales programas.

El Banco Mundial ha señalado que "la globalización parece incrementar la pobreza y la inequidad... Los costos de ajustarse a una mayor apertura son sobrellevados exclusivamente por los pobres, sin importar cuánto tiempo requiera el ajuste". ("La simultánea evolución del crecimiento y la inequidad", 1999)

La nueva economía global tampoco ha beneficiado al grueso de la población de Estados Unidos, país considerado como poder hegemónico que maneja la globalización para su propia ventaja, dañando los intereses económicos, culturales y ambientales del resto del mundo. En esa nación, desde 1983 "prácticamente ningún crecimiento económico ha alcanzado a la familia promedio y casi todo el crecimiento en el ingreso familiar y la riqueza ha sido acumulado por el 20 por ciento más rico". (Edward Wolff, Jerome Levy, Economics Institute, Bard College, 2000)

La misma Agencia Central de Inteligencia estadounidense ha manifestado que, debido a la globalización, "las regiones, los países y grupos que queden rezagados enfrentarán un más profundo estancamiento económico, inestabilidad política y alineación cultural"; asimismo, que esta tendencia "fomentará el extremismo político, étnico, ideológico y religioso, además de la violencia que a menudo acompaña a éstos". ("Tendencias globales 2015". CIA, Estados Unidos, 2000)

 

Mujeres: Mano de obra fina y barata

Aunque uno de los supuestos de la economía global es que las mujeres resultan beneficiadas por el comercio, la producción y los servicios, tanto opositores como defensores de la globalización han subvalorado el papel del trabajo femenino en este proceso.

Elmira Nazombe, del Centro para el Liderazgo Mundial de las Mujeres, se pregunta si la globalización funcionaría sin las mujeres y plantea que los artífices de las políticas globalizadoras, al tomar sus decisiones, "dan por hecha la presencia de ellas como trabajadoras pagadas y no remuneradas, como consumidoras, cuidadoras y hasta activistas comunitarias, necesarias para el 'éxito' de las estrategias del mercado libre".

El trabajo femenino -afirma- es "el ingrediente no articulado en la fórmula del Banco Mundial y el FMI para el 'éxito económico'", que incluye el recorte de subsidios para servicios públicos, el reemplazo de cosechas alimentarias por cultivos de exportación, así como la atracción de inversiones extranjeras.

Las mujeres son funcionales a la inversión transnacional, que exige mano de obra barata, flexible y sin organización sindical, manteniendo los salarios y requisitos de seguridad al nivel mínimo. Están más dispuestas que los hombres a aceptar trabajos temporales y una mayor rotación de funciones. Además, resultan idóneas para aspectos de la producción en cadena -como el ensamblaje de micro chips-, donde sus manos delicadas ofrecen un mejor rendimiento que las de ellos.

 

Migrantes claves para el pago de la deuda

Las instituciones impulsoras de la globalización son también los donantes que exigen a los países el pago de la deuda externa. Nazombe apunta que algunas naciones sólo pueden exportar recursos humanos y por ello alientan a cientos de miles de mujeres a ir a trabajar en otros países y dejar los propios, donde la creciente pobreza en que viven implica que un empleo en el extranjero sea el único medio para sostener a sus familias. Y aunque tal recurso les representa a estas trabajadoras migrantes exponerse a desprotección legal, abuso sexual e intimidación, las remesas que envían a sus países son una bienvenida "moneda dura" para el pago de la deuda externa.

Según Christa Wichterich, doctora en Filosofía y experta en temas del desarrollo, "en tanto la migración y la feminización de la migración se han constituido en rasgos característicos de la globalización, los trabajos mal remunerados y socialmente desvalorizados, sobre todo en el sector de servicios urbanos, son realizados por mujeres migrantes"; entre otros, limpieza de oficinas, trabajo de casa particular, etc.

 

No remunerar compensa recortes

Según los dictados de los programas de ajuste estructural, el mercado es el actor supremo y el más apto para proveer servicios de bienestar público. Así, los gobiernos recortan su función en la provisión de servicios sociales, sobre todo los de salud, a través de políticas que devastan a las mujeres pobres. Se asume que ellas estarán dispuestas a caminar una mayor distancia y esperar más tiempo para obtener los servicios, señala Nazombe, y que absorberán, como parte de su trabajo reproductivo no remunerado, la carga adicional del cuidado de niñas, niños y otros familiares enfermos.

Para Wichterich, "un rasgo curiosamente estable en el cambiante mundo laboral es la división sexual del trabajo con una continua feminización de los cuidados y el trabajo de subsistencia no remunerados y una persistente resistencia masculina frente al trabajo reproductivo".

 

Políticas violentas

La pobreza y la marginación son hoy reconocidas como manifestaciones de violencia. Y como tal tendría que destacarse también el enriquecimiento galopante propiciado por la globalización económica: sólo entre 1994 y 1998, el valor neto de las 200 personas más ricas del mundo aumentó de US$40 millardos a más de US$1 trillón (PNUD, 1999), y de 1980 a 1997 la deuda de los países de bajo ingreso aumentó en un 544 por ciento, mientras la de los de ingresos medios se incrementó en un 481 por ciento (Cavanagh, Retallack y Welch, 2000).

Si las mujeres y su fuerza de trabajo son centrales para la globalización, resulta paradójico -plantea Nazombe- que en ésta no parezca haber espacio para sus derechos, dado que la mayoría carece de acceso a beneficios y seguridad laboral; tampoco pueden escoger libremente un empleo que las remunere igual por un trabajo de igual valor, además de que se les niega protección social y para su integridad física.

Las mujeres son, sin duda, quienes cargan con las mayores consecuencias negativas de la globalización, "un sistema violento, impuesto y mantenido mediante el uso de la violencia", tal como señalara Vandana Shiva, de la India, durante el Tribunal Mundial de Mujeres -celebrado en África del Sur el 8 de marzo del 2001-, porque "cuando se eleva el comercio por sobre las necesidades humanas, el apetito insaciable de los mercados globales por obtener recursos se satisface desatando nuevas guerras para obtenerlos".

 

Bibliografía consultada

        Cavanagh, John, Simon Retallack and Carol Welch. "The IMF Formula: Generating Poverty". The Ecologist, September 2000.

        International Forum on Globalization. "The globalization of poverty and inequality", in Does Globalization Help the Poor? A Special Report. San Francisco, August 2001

        Nazombe, Elmira. "Women's Labor: A Key Factor in Globalization". Economic Justice News , March 20, 2000.

        Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Informe sobre Desarrollo Humano 1999.

        Wichterich, Christa. "La mujer globalizada". Lola press, Montevideo, mayo-octubre 2000. No 13. p. 5-7. Traducción por Ana Agostino.

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Peonaje por deudas

Miguel Alberto Paredes, antigüeño, Archivo Histórico Municipal

 

El trabajo de ordenación que realizo del fondo documental municipal de la Antigua Guatemala, que parte de 1820, me ha permitido conocer algunos hechos muy particulares de la historia del municipio y, por ende, del país.

Hay que resaltar que muchas de las investigaciones realizadas sobre Historia Agraria, son, la mayoría de ellas, excluyentes del papel jugado, como sujetos, por indígenas y ladinos -mujeres y hombres- en los procesos prooductivos. Comúnmente, no se analiza más que el papel de los inversores, el nombre, la familia o la finca. Pero ¿cuál es el papel de las personas no vistas en ese proceso? Muchas veces, en las investigaciones realizadas, y que han sido publicadas, su presencia se circunscribe a colocar reproducciones de exóticos retratos tomados en las plantaciones por los primeros fotógrafos llegados a Guatemala en la segunda mitad del siglo XIX, no más.

Cabe señalar aquí también la prioridad concedida a la historia masculina frente a la femenina. Esto indudablemente obliga a los investigadores sociales a replantear o a hacer una historia social del trabajo, pero sin excluir el trabajo conjunto, agrario, artesanal, industrial.

En el documento que reproducimos, se observa una de las formas de trabajo más inhumanas que se manifiesta a través de la historia de Guatemala: el peonaje por deudas y el trabajo forzado, formas que existieron durante la colonia y pervivieron en la vida independiente. Es éste un sistema de trabajo que ataba a los trabajadores a un "Patrón" de por vida y casi siempre las deudas se heredaban a los hijos.

La importancia de este documento es que nunca anteriormente se había encontrado deudas contraídas por mujeres, y lo que resalta aquí es que el valor de las mismas es igual o mayor que las de los hombres.

Sea éste, pues, un llamado a profundizar, a través de la investigación en archivos, el papel femenino en la historia agraria del país. Aquí el problema apenas está insinuado.

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Madre coraje

laCuerda

 

"Con todo tu cuerpo, todo tu corazón y toda tu mente, oye a la Revolución", escribió Alexander Blok en 1918. La Revolución de octubre, en el año de 1917, cambió el destino de Rusia abrupta y decisivamente. El partido bolchevique, encabezado por Lenin, motivó al pueblo ruso a encontrarse con su tan esperada victoria. La tierra fue entregada a los campesinos y las fábricas llegaron a ser propiedad de los trabajadores.

Nada igual había sido visto y los artistas fueron testigos de ello; algunos lo vivieron con miedo, otros con esperanza. Pero cuando la Revolución estalló, lo hizo sin silencio alguno y esto significaba que toda actividad en el nuevo país se vería afectada por el impacto de los cambios sociales. En el caso del arte proporcionaría un nuevo significado a sus obras el que los compradores ricos ya no existían y mucho menos los mecenas bien nacidos. Por imposible que pareciera su continuidad, el arte cultivó, sin embargo, una nueva e inesperada audiencia: personas que buscaban el significado de esta porción de la historia o consignas para sentirse unidas a la victoria de los obreros.

En la misma magnitud que estalló la Revolución rusa, las nuevas generaciones han presenciado acontecimientos que también cambiaron el rumbo de esta historia. Pero, como documentos inalterables de esta vivencia, han quedado obras de arte extraordinarias, de los momentos victoriosos, de capítulos de gran auge creativo como de la más dura represión a la libertad de expresión individual.

En la actualidad, algunos ejemplares quedan a la vista de los espectadores más variados en museos y libros. Como una imagen congelada de esta historia recogen las figuras de los líderes intelectuales de la Revolución y toda aquella masa humana que la protagonizó. Como parte de ese pueblo, las mujeres aparecen luchando, hombro con hombro, junto a los hombres, sosteniendo banderas y fusiles, cultivando campos, cuidando a los hijos o dirigiendo a las masas. En muchos de los afiches publicitarios que se utilizaron para llevar los mensajes revolucionarios, ellas se presentan como personajes sólidos y victoriosos.

A nadie pasa por alto que muchas de estas figuras femeninas aparecen con rasgos masculinizados. Pero la mayoría de las imágenes asociadas a este acontecimiento histórico generalmente nos viene a la memoria como tal. Tanto hombres como mujeres aparecen con musculaturas de proporciones superiores a las normales, con manos, pies, brazos, torsos y miradas duras que intentaban capturar y traducir el espíritu revolucionario. En palabras sencillas, todo fue parte de un momento, que gradualmente emergió para elaborar un estilo visual nuevo y abarcador, lo cual dio a la época su propia imagen distintiva.

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La historia de Rigoberta por Rigoberta

Adelma Bercián, guatemalteca, periodista

 

La dualidad resulta ser un buen aliado en "Min Li, una niña de Chimel", libro fantástico escrito por la Premio Nobel, Rigoberta Menchú Tum, y el escritor guatemalteco Dante Liano.

Con una pluma de lenguaje maduro, Rigoberta recupera su voz de niña y transporta a quien la lee a un mundo fantástico que ella denomina su niñez. Esa niña recrea a Chimel, su pueblo natal, del que emergen personajes, recuerdos y paisajes: todos habitantes vívidos e idílicos de su memoria.

Sin duda, "Min Li, una niña de Chimel" es un autorretrato a cuatro manos, pero también es un cuento para niñas y niños donde se resaltan y rescatan los valores de la cultura maya: el respeto a la naturaleza, a la gente mayor y al talento nato de cada persona.

La lectura de este libro seguramente transportará a más de algún coterráneo de Rigoberta y Dante a las aulas de la escuela primaria, donde se contaban las aventuras de Hunahpú e Ixbalanqué y que en boca del abuelo de la narradora vuelven a vigilar los maizales de su pueblo y transforman al conejo y al ratón en las formas que hoy día tienen.

Pero además de las fábulas, este libro permite que Rigoberta se presente a sí misma y a su familia: un abuelo suspendido en el tiempo, una madre sabia y comadrona, un padre cariñoso.

También se permite hablar de ella sin matices políticos, ni siquiera adultos. Gracias a estas líneas, las y los lectores llegan a conocer a una niña con nombre de día festivo ("Min Li" significa domingo: lo soleado, la diversión, la alegría y el descanso), quien asume su destino de manera inocente y vive feliz aquel lapso de niñez que pudo hacerlo.

Hay en "Min Li, una niña de Chimel" un atisbo de nostalgia y tristeza profunda. La autora no puede dejar de mencionar los días oscuros que siguieron a aquella vida pacífica y feliz de Chimel.

No cae, sin embargo, en la tentación de empañar sus historias y descripciones con los testimonios cruentos de la guerra. Pero precisamente es el conflicto armado -que destruyó su pueblo y a su familia- lo que acentúa esta narración lúdica y de lenguaje inocente: aquello perdido, esa vida irrecuperable del pasado que nace como el sueño para alcanzar en el futuro la paz y la felicidad para todas y todos.

La mano de Dante Liano se percibe en la limpieza de todo el texto. Si bien "Min Li, una niña de Chimel" está escrita en guatemalteco, es decir, llena de guatemaltequismos, logró alcanzar un lenguaje universal al poner cada palabra en su justa dimensión y puesto.

Quien nació en Guatemala sabrá que se está hablando de su país y de su gente; a quien no, Rigoberta y Dante ofrecen una visión exploratoria de esta tierra con un lente no sólo literario, sino distinto y hasta objetivo.

"Min Li, una niña de Chimel" es una invitación a viajar por un lugar mágico y al mismo tiempo real, a recorrer la niñez que hizo a la mujer y a conocer y descubrir el mundo de paz antes de la guerra.

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Eusebia Pixtún

Rosina Cazali, laCuerda

 

Hacer piezas de barro es de esas labores que no todos hacen y parecen tan familiares y cotidianas, supuestamente tan fáciles. Sólo cuando tenemos la oportunidad de acercarnos un poco a quienes se dedican a este oficio nos damos cuenta de todos los detalles de tan singular labor. En primer lugar, diría que existe no sólo una voluntad por modelar el barro; también un inmenso bagaje de información que no ha salido por obra de magia alguna. Es el resultado de conocimientos transmitidos de persona a persona, de familia a familia, de generación a generación, para formar una larga cadena de relaciones que se niega a desaparecer, a pesar de encontrar muchos motivos y obstáculos en contra.

Entre las referencias con que se cuenta de la tradición alfarera en Guatemala están los testimonios del fraile irlandés Thomas Gage, quien vivió en Mixco entre 1625 y 1627. Según Gage, este pueblo alfarero por excelencia convertía el barro en objetos de uso doméstico, como cántaros, tinajas, ollas, platos y platones para surtir a numerosas casas de la ciudad y otros pueblos vecinos. Pero si algo no ha variado a través del tiempo es la relación que tiene esta actividad artesanal con la mano de obra de las mujeres. Miles de manos femeninas se han hundido en este producto terroso para invertir horas y horas de trabajo, modelar y dar forma a uno de los materiales más humildes y, sin embargo, de uso milenario.

Es así como esta labor ha significado una entrada extra para la sobrevivencia de la familia, como complemento a los ingresos económicos que procuran los hombres a través de su trabajo en el campo o como albañiles, carpinteros o plomeros. Pero nunca fue una actividad fácil y, como se ha dicho, es un arte que se encuentra en peligro de desaparecer con la introducción de cerámica inglesa y china desde el siglo XIX, así como los plásticos y materiales desechables en décadas más recientes. Además se han olvidado técnicas antiguas. Conseguir materiales ya no es tan fácil, y el valor que la sociedad da a estas delicadas esculturas no es comparable con el que otorga a los productos industriales. "Hacer objetos de barro no es rentable", grita el ruido ensordecedor que se desprende del diario trajín en las ciudades. Todo, en una especie de complicidad por lo plástico, parece estar en contra de aquellas labores que incluyen humildad de materiales y amor por lo artesanal.

No obstante, hay artesanas -verdaderas artistas- que no conciben lla vida sin darle continuidad a lo que aprendieron de sus abuelas. Una de ellas es Eusebia Pixtún, descendiente de la familia Acú Gómez, una de las últimas dedicadas a la alfarería en Mixco. Claudia Dary, en su artículo "Perspectiva histórico-cultural de la cerámica mixqueña", relata que la abuela de Eusebia, Juana Gómez, era una auténtica especialista en la elaboración de incensarios corrientes y ceremoniales, además de juguetes tradicionales. De ella aprendieron el oficio alfarero su madre, Victoria Acú, y todas sus tías y tíos. Y, pese a que la labor ha sido tradicionalmente de las mujeres, también aprendieron el oficio y lo ejercen.

Actualmente Eusebia vive en el barrio San Jorge, Amatitlán, en un terreno donde construyó su casa y que logró comprar con el dinero de la venta de sus obras. Comparte las habitaciones de su casa con los materiales y una mesa asignada para modelar sus piezas.

En una pequeña conversación, Eusebia nos dice: "Comencé a trabajar el barro a los ocho años al lado de mi abuelita, después al lado de mi mamá. Ahora yo les he enseñado a mis hijas. A una le gusta hacer iglesias miniatura; a las otras, ángeles grandes. Y tengo un hijo varón a quien le gusta hacer iglesias grandes. Pero a mis otros cuatro hijos -porque son ocho en total- no les gusta trabajarlo".

¿Dónde consigue el barro? "Donde vivían mis abuelos, de ahí lo sacábamos. Pero era un barro frágil, no tan bueno para trabajar. Después murieron y vendieron el terreno. Entonces fui a conseguirlo a Chinautla, y aún lo hago".

¿Cada cuánto va a Chinautla? "Cada temporada. Consigo varias bolas de barro y las uso hasta que se terminen".

¿Qué es lo que más le gusta hacer? "Iglesias. Pero para épocas de Navidad hago pastorcitos, candeleros y nacimientos. Tengo la costumbre de ir a venderlos a Ciudad Vieja, a donde iban también mis abuelos el 7 de diciembre".

Eusebia Pixtún no se ha limitado a los espacios tradicionales. La fineza de su trabajo fue reconocida por el Instituto Guatemalteco de Turismo en 1986, cuando fue nombrada artista del año. Le preguntamos:

¿Ha expuesto alguna vez? "Sí, en el CEFOL, en el IGA y el INGUAT. También fui invitada a Estados Unidos para exponer. Llevé iglesias. En otra oportunidad di un taller para adultos en la Universidad de Alabama".

Iglesias, ángeles y querubines, pescados, fachadas de casas, reyes magos, pastores y misterios navideños, sirenas aladas o con guitarrones salen de las manos de esta artista mixqueña. Su convicción de continuar la elaboración de estas figuras, con delicadeza para no perder la calidad, es una lección de vida para todas aquellas personas que nos vemos embargadas por el remolino de la gran ciudad, sus plásticos y celuloides.

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Evelyn y las adopciones

Ana Carolina Alpírez, guatemalteca, periodista

 

Conocí a Evelyn cuando medía 40 centímetros y pesaba cuatro libras. Era una niña prematura a quien cargaba en un brazo. La hallé sola en una cuna amarilla del Hospital de Infectología, entre pañales grises y ásperos. Evelyn permanecía allí a espera que la sección de menores de la Procuraduría General de la Nación le encontrara un hogar temporal. Su madre había muerto de sida y ella nació con los anticuerpos. Con este antecedente, sólo unas monjas aceptaron cuidarla.

La acompañé cuando el médico confirmó que estaba sana, y celebré con sus padres adoptivos el día que se la entregaron. El mes pasado volví a verla: tiene tres años nueve meses; ya no es más Evelyn, sino Ana; no habla español, sólo inglés, y tiene una personalidad fuerte, con voz ronca. Atrás quedó lo difícil que fue el proceso legal para adoptarla.

Sus padres adoptivos supieron de ella cuando tenía cinco meses, pero la trabajadora social se tardó 17 en presentar el informe para declarar el abandono, aun cuando la niña era huérfana de nacimiento. La jueza tomó ocho meses para revisar el expediente y aprobar la adopción, no sin antes decirles a las religiosas que necesitaba una cafetera o un pañuelo de seda para ella.

Estados Unidos se rehusaba a darle la visa por su historial clínico. El médico de la embajada, un hombre mayor de bisoñé, dijo que la niña podría enfermar de sida dentro de diez años. ¡Vaya mentira! Los padres adoptivos debieron buscar a un infectólogo pediatra para que le explicara lo que sucedía, y ahora ellos luchan por que el expediente de su hija quede limpio.

Todo esto me hizo recordar la batalla que desde hace cuatro años mantiene la diputada Nineth Montenegro por aprobar una nueva ley de adopciones. Su propuesta promueve que se hagan con un juez para terminar con las notariales, algunas de ellas convertidas en negocios.

Pero eso me genera temor.

Los padres de la niña debieron esperar dos años. Si ella hubiera llegado a una casa cuna y caído en manos de los traficantes del derecho, el trámite habría durado seis meses y la factura superaría los Q.80,000.

Por cosas como éstas entiendo a las parejas que alteran realidades para inscribir como propios a hijos adoptivos. Pueden tenerlos desde el principio sin perderse en los corredores de la burocracia o enfrentarse a facturas impagables. Me refiero a quienes lo hacen de buena fe, porque creo que esas personas existen.

La discusión sobre una nueva ley de adopciones debe retomarse. Un informe de UNICEF de hace dos años dice que la mayoría de adopciones nacionales se esconde en las "suposiciones de parto"; que sólo el 1 por ciento es judicial, el resto, notarial. Y denuncia también que Guatemala es uno de los proveedores de niños más importantes del mundo.

Quiero una ley que respete la integridad del menor, le proteja integralmente y dé oportunidades a padres y niños. ¿Acaso es pedir mucho? No lo creo.

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Identidad y sujeto

Sergio Tischler, guatemalteco, profesor investigador del postgrado de Sociología de la Universidad Autónoma de Puebla

 

Uno de los rasgos constitutivos de la sociedad globalizada y posmoderna es el eclipse de los movimientos por la transformación radical del orden existente. El sobado discurso sobre el "fin de la historia" se nutre de esa condición de vaciamiento de un sujeto cuya proyección de futuro implicó la dimensión del rompimiento con el tiempo lineal y homogéneo consustancial a la "forma capital".

Parafraseando a Walter Benjamin, pareciera que la crisis de ese tipo de sujeto habría condenado el pasado a la expresión positivista de lo que "realmente fue", y el futuro a una prolongación del presente, a una repetición donde lo nuevo es sustituido por la novedad y la moda. En esa temporalidad (abstracta y vacía, diría Benjamin), los rastros de la contradicción y la negatividad o la crítica habrían llegado a una existencia marginal, como cuando a un loco se le confina en un sanatorio con fines de disciplinamiento profiláctico. Desplazada la locura del núcleo del sistema, ésta se habría vuelto parte funcional de la dinámica del mismo. Lo mismo sucede con la contradicción y el conflicto. De esa forma, el sistema se vuelve más robusto a la manera simpática de Homero Simpson o al estilo de emperador relleno de hamburguesas de los señores Bush. Para el caso es lo mismo. Por desgracia, la política moderna tiene mucho que ver con Homero Simpson, la cultura de las hamburguesas y el circo estelarizado por gladiadores virtuales. Quizás Marcuse no habría utilizado ejemplos semejantes, pero fue algo que teorizó en el "Hombre unidimensional".

Sin embargo, el mundo no es tan estéril. La crisis de aquel sujeto que pretendía la transformación del mundo creó ciertas condiciones que permitieron el despliegue de lo que genéricamente se conoce como los nuevos sujetos, dentro de cuyo amplio espectro los movimientos étnicos, feminista y gay ocupan un lugar destacado. Pareciera ser que la negatividad respecto a lo existente se hubiera trasladado o reconfigurado en ese espacio de acción, y que ese tipo de lucha fuera la expresión inequívoca de un mundo que ha saldado cuentas con ciertas cárceles (prácticas y simbólicas) en las que el individuo se encontraba prisionero.

Muy esquemáticamente planteado, dichos sujetos son parte de un movimiento práctico y teórico donde la categoría de 'identidad' juega un papel central, es decir, constituye el núcleo que los define. Ahora bien, una de las cuestiones más significativas de la 'identidad' es que ha sido construida como parte del proceso de demolición conceptual del concepto de 'totalidad', al cual se asocia ya no una complicidad sino una relación directa con una subjetividad y un sujeto totalitario.

Habría que consignar, siguiendo esta línea, que es posible que en esa historia de definiciones y resignificaciones residan la fuerza y la debilidad de esos movimientos. La fuerza porque la 'particularidad' y la 'individualidad' fueron pensadas y definidas como asuntos secundarios y subordinados al interior de aquel sujeto que reclamara la totalidad como forma de dominio. En ello existe una crítica a los sujetos verticalmente constituidos, como lo fue la clase en la versión ortodoxa y leninista del concepto. Basta recordar el carácter elitista de la política planteado en el "¿Qué hacer?", donde Lenin definió al Partido, a su núcleo de profesionales, como una suerte de espacio de elaboración de la "verdad". Como se sabe, esto condujo a una brutal reducción del concepto de clase y a una visión instrumental de la lucha de clases. Sin embargo, el apego tautológico a la particularidad y la identidad va acompañado de un proceso de fetichización del movimiento.

Limitar o encerrar la lucha al plano étnico o a las reivindicaciones de género es plantear la existencia del conflicto dentro de la fragmentación social, una de las expresiones la forma de la existencia del capital. Razón suficiente para reivindicar al principal teórico en clave negativa, crítica, de la particularidad, Theodor Adorno, para quien la particularidad por sí misma no es nada, y su calidad de "fisura" es la posibilidad de constitución de un sujeto crítico a condición de que redefina el todo. Zizek, el filósofo serbio bastante conocido en estos días, formularía la misma cuestión más o menos de la siguiente manera: la calidad de 'exclusión' puede ser revolucionaria si el movimiento que de esa situación emerge rompe la trama dominante o hegemónica. En otras palabras, los nuevos sujetos pueden desarrollar una política de transformación real en la medida que reconozcan el carácter contradictorio y antagónico que encierra el orden establecido y contribuyan a construir una realidad donde "quepan todos", como dicen los zapatistas.

Quizás la astucia del conflicto social contemporáneo esté creando condiciones para la constitución de un sujeto radical, un sujeto que resignifique lo universal a partir de la superación de las categorías verticales de definición de lo social y lo político, cuestión que define hasta el día de hoy lo universal como dominación y hegemonía.

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¿Y si allí fuéramos más?

Ursula Roldán Andrade, guatemalteca, licenciada en Trabajo Social, coordinadora de la Pastoral de la Tierra Interdiocesana

 

En estas tres semanas tuve la oportunidad de vivir tres experiencias que me hicieron reflexionar acerca de lo que aún nos falta por avanzar como sociedad; también sobre el enorme esfuerzo que todavía debemos hacer las mujeres por tener presencia en los espacios públicos y que con ésta podamos dar otra perspectiva a las luchas sociales y políticas.

La primera fue una reunión con el Gabinete Social del gobierno, en donde presentó al movimiento social campesino su propuesta de contingencia sobre la problemática de la tierra. Fueron tres ministros, tres secretarias, CONTIERRA, FONTIERRA y el señor presidente. Por el lado del movimiento campesino, líderes de CNOC, CONIC, CNP-Tierra; todos ellos hombres. La única presencia femenina era la mía, irónicamente delegada de una institución que tampoco es muy representativa del pensamiento femenino: la Pastoral de la Tierra. Fuera del contenido esencial de esa reunión -que era la discusión de un tema que hoy por hoy se encuentra en el debate nacional y que nos abre la posibilidad de definir una nueva realidad rural-, mi duda existencial fue: ¿serían distintos los planteamientos que hoy se estarían discutiendo si hubiera un 50 por ciento de representación femenina? ¿Serían las mismas prioridades y los mismos mecanismos de negociación política? ¿Qué estoy haciendo yo en este espacio? ¿Sólo reproduciendo el pensamiento de mis compañeros hombres o haciendo sentir la presencia del gremio?

Luego, por el mismo motivo de discusión, referido específicamente a la crisis del café, me tocó estar en un encuentro en la zona de Sololá, entre campesinos de Génova, Colomba y San Marcos. El esquema fue el mismo: todos hombres. La única variable es que había otras dos compañeras. La discusión tornó siempre sobre las prioridades de los hombres y mi duda fue la misma: ¿habría cambiado la perspectiva de lucha del movimiento social si hubiera habido mujeres? Allí tuve la oportunidad de responderme y actuar de forma inmediata, ya que la experiencia anterior me había puesto sobre aviso. Decidí poner como requisito -pues está difícil que funcione en esto la democracia- que en las próximas negociaciones sobre la reforma cafetalera haya como mínimo una mujer representante por organización. Les pareció un poco extraño, pero aceptaron dado que la propuesta venía de la facilitadora.

La tercera experiencia fue en un diálogo con una compañera maya, en el mismo trayecto hacia Panajachel, Sololá, quien con base en un reciente incidente me dijo, decepcionada: "Las mujeres mayas tuvimos que emprender nuestra propia lucha sobre el racismo, porque parece que los hombres tienen otras preocupaciones acerca de su propio liderazgo".

En conclusión, parece que las decisiones sobre nuestras necesidades inmediatas, sobre nuestra perspectiva de lucha y de hacer política, las están tomando otros y es difícil que la apertura de los espacios nos la brinden ellos. De lo que soy consciente es que algunas mujeres que ya tenemos el privilegio de estar en esos espacios debemos abrir el camino para que lleguen otras y en todo momento practicar la sororidad. Porque, a algunas, el estar en los espacios públicos les requerirá doble esfuerzo, hasta que los otros dejen de ser eso: otros, y se conviertan en verdaderos compañeros.

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Una resolución histórica

Irmalicia Velásquez Nimatuj, guatemalteca, antropóloga k'iche'

 

"Si aquéllos de ustedes que son blancos apoyan sinceramente los intereses del pueblo negro en este país, les planteo que deben comprender que los días de la no resistencia se acabaron".

Esta frase es del discurso que Malcolm X diera en mayo de 1964, en Nueva York. La uso porque refleja la lucha que los diferentes sectores del Pueblo Maya de Guatemala hemos iniciado contra la discriminación racial y que, contrariamente al pasado, hoy son demandas apoyadas por significativos sectores del Pueblo Ladino.

Por fin, sectores críticos y conscientes del Pueblo Ladino no sólo se han pronunciado sino están actuando por erradicar el racismo histórico, estructural, ideológico y cotidiano que oprime a mayas, garífunas y xincas en Guatemala. El camino es largo y quizá los cambios no los disfrutaremos nosotros, pero con nuestra lucha garantizamos un país justo y democrático para nuestras hijas e hijos.

Hoy cientos de hermanas y hermanos ladinos han comprendido que la no resistencia maya hace mucho llegó a su fin. Se han unido elaborando estrategias que combatan una de las opresiones más antiguas e injustas creadas por un sector privilegiado para explotar económica y culturalmente a millones de indígenas del mundo.

El apoyo sincero debe venir no sólo de sectores civiles individuales o colectivos, sino fundamentalmente de instituciones del Estado. Este camino es quizá el más difícil, pero no por eso intransitable. Y digo esto porque el pasado 31 de julio recibí de manos del Procurador de los Derechos Humanos, doctor Julio Arango, la resolución respecto a la denuncia que presenté ante esa institución el 14 de junio, sobre la violación a mis derechos humanos al negárseme el ingreso a El Tarro Dorado por vestir mi traje regional, que me identifica como mujer k'iche'.

El Procurador de los Derechos Humanos resolvió que hubo violación del Derecho Humano a la Dignidad e Identidad de los Pueblos Indígenas a través de mi persona y señala como responsables a los propietarios de El Tarro Dorado por permitir este tipo de violaciones. Una sanción histórica porque es hacia una de varias empresas propiedad de una de las familias de la elite guatemalteca con mayor poder económico desde hace más de cuatro siglos, caracterizada por su conservadurismo y por la utilización folklórica de los miembros y de aspectos culturales del Pueblo Maya.

Racismo irónico: nos usan en sus anuncios comerciales pero nos rechazan en sus restaurantes; nos quieren como trabajadores y mano de obra barata pero no desean que compartamos la misma mesa; apoyan la educación de la niña maya pero no quieren que salgamos de nuestras comunidades y menos que pongamos un pie en sus espacios de distracción. Ojalá un día mis nietas y nietos lean esto sólo como parte de la lucha racial de quienes les antecedimos, no como parte de su presente.

Para modificar ese futuro se necesitan acciones presentes y por eso esperamos que se haga eco de las recomendaciones del Procurador, quien pide, entre otras, que el Congreso de la República promueva iniciativas de ley que sancionen la discriminación, la exclusión y el racismo en cualquiera de sus manifestaciones.

Al tener en mis manos y leer la Resolución del Procurador, mis ojos se llenaron de lágrimas, al igual que el pasado 5 de junio. La diferencia ahora es que ya empezamos a sentar precedentes públicos. Aunque ésta sea una sanción de carácter moral, los mayas continuaremos recorriendo el camino de la resistencia que, si bien doloroso y lento, puede producir frutos colectivos para las personas indias, blancas y negras que somos parte de este país.

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Va de nuevo...

Institucionalidad estatal para el avance de las mujeres

María Dolores Marroquín, guatemalteca, socióloga feminista

 

Una vez más se abrió la discusión sobre la institucionalidad estatal a favor de las mujeres. Éste es un tema que desde hace más de 10 años está en la mesa de discusión del movimiento y en instancias estatales como la Oficina Nacional de la Mujer (ONAM).

De la ONAM salió un anteproyecto de ley para la creación del Instituto Nacional de la Mujer (INAM), que fue presentado a las organizaciones de mujeres. Muchas lo avalaron como propio; otras no, por considerar que contenía aspectos de fondo que se requería discutir con más detalle, entre ellos:

       la naturaleza del INAM — la iniciativa de ley planteaba que debía ser autónomo, pero varias organizaciones reflexionaron sobre la contradicción entre la importancia de que fuera de alto nivel y que tuviera participación en el gabinete de gobierno con la autonomía planteada;

       la composición del INAM — para algunas era imprescindible la participación de la sociedad civil en su seno; para otras, ésta no podía ser juez y parte.

Bueno, así nos agarró la coyuntura del momento, con posiciones diferentes y una iniciativa en el Congreso que no todas avalaban.

Llegaron las elecciones de 1999 y en la Agenda Mínima del movimiento se incluyó la creación del INAM como uno de sus cinco elementos, los cuales el presidente Portillo se comprometió a implementar durante su gestión. Pero la aprobación del INAM iba más allá del mandato presidencial, pues ésta le correspondía al Congreso. Cuando había que iniciar la discusión nuevamente, surgió del presidente parlamentario, Efraín Ríos Montt, la idea de crear el Instituto de la Familia, que tendría un área interna de atención a la mujer.

Las diversas expresiones del movimiento iniciaron sus reflexiones y planes. Un día, sin previo aviso, emanó del Congreso una invitación al Ejecutivo para que creara la Secretaría Presidencial de la Mujer (SEPREM), la cual supusimos era la alternativa al INAM. Nunca supimos si esa iniciativa surgió desde el Congreso, como diciéndole al presidente Portillo "te devolvemos el compromiso asumido", o si salió del Ejecutivo para retomar de alguna manera lo ofrecido al movimiento de mujeres, o ambas.

Nuevamente surge en el debate la definición de la institucionalidad estatal de avance para las mujeres. Al acercarse las elecciones, la diputada Zury Ríos ofrece que aprobarán la iniciativa y el movimiento, la ONAM y la SEPREM entran en la jugada a partir de los tiempos políticos definidos por el Congreso o por Zury.

A pesar de que el movimiento de mujeres siempre corre tras la coyuntura, es importante rescatar que se está dando un proceso de discusión amplio y con más fundamentación que antes: Se puede observar tendencias claras sobre lo que se podría implementar en torno a la institucionalidad estatal, como son:

a)     Retomar la idea original del INAM: un ente autónomo, con participación de la sociedad civil en su seno y rector de políticas públicas.

b)     Pensar en un sistema institucional de avance de las mujeres que contemple la SEPREM como ente de alto nivel; el INAM como ente autónomo de investigación y definición de líneas estatales de acción y en estrecha relación con la SEPREM; y las oficinas, comisiones o unidades de la Mujer de los Ministerios, que son en última instancia las que garantizan que se implementen las políticas públicas.

c)     Reforzar la institucionalidad de la SEPREM.

Aunque no se sabe cuál será el final de esta discusión, es importante que, pese a la necesidad de respuesta apremiante, las diversas instancias analicen las implicaciones de una u otra para garantizar no la ganancia política de un partido u organización, sino la utilidad, eficiencia y beneficio para las guatemaltecas.

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Foro de Sao Paulo en Guatemala

Silvia Solórzano, miembra de la Comisión de Relaciones Internacionales de URNG

 

Desde 1990, el Foro de Sao Paulo ha aglutinado a alrededor de cien partidos políticos y movimientos de izquierda de América Latina y el Caribe. Heterogéneos en sus propuestas, campos de acción y fuerza de convocatoria y presencia en sus respectivos países, los partidos y grupos de izquierda se mantienen unidos y se coordinan al reunirse una vez al año y debatir sobre los grandes retos comunes. Se ha generado ya un Foro Político Regional estable que es referente para políticos de diferentes latitudes.

A lo largo de estos 12 años se ha discutido fundamentalmente alrededor de cómo enfrentar las políticas neoliberales, las consecuencias negativas de la globalización, los procesos de integración comercial y ahora los tratados de libre comercio; se fortalecen lazos de solidaridad y se denuncian los atropellos, bloqueos e intervenciones extranjeras. La esencia han sido las políticas y acciones de resistencia frente a estos hechos y se destacan los logros alcanzados en diferentes países.

El Foro de Sao Paulo acompañó los procesos de negociación de las fuerzas revolucionarias en El Salvador, Guatemala y Colombia. Ha intercambiado experiencias de los partidos de izquierda que gobiernan a millones de habitantes en las capitales y ciudades importantes de Brasil, El Salvador, México, Nicaragua y Uruguay. Ha incorporado en sus encuentros anuales los talleres específicos para relacionarse con el movimiento sindical, grupos juveniles, parlamentarios y abordar la equidad de etnia y de género.

En los últimos años se ha realizado en el Encuentro del Foro de Sao Paulo un taller que ha abordado, entre otras temáticas, las políticas de equidad de género al interior de los partidos. Esto ha permitido aumentar el número de delegadas en los Encuentros e ir incorporando en los debates generales la problemática de la discriminación contra las mujeres en la participación política y en el acceso a los puestos de dirección partidaria y listados de elección popular. La heterogeneidad de experiencias ha impulsado y fortalecido recíprocamente a las mujeres de los partidos políticos de izquierda, discutiendo las estrategias en los diferentes partidos, las experiencias con las políticas de cuotas y alternabilidad en los listados, las medidas coyunturales, los avances alcanzados y otros temas.

Este año corresponde a la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) -miembro fundador en 1990 y hasta ahora el único partido político de Guatemala integrante del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Trabajo que es su órgano de coordinación- ser la sede del XI Encuentro del Foro de Sao Paulo. Ha habido reuniones preparatorias y del 2 al 4 de diciembre se realizará esta reunión en la ciudad de Antigua, con la presencia aproximada de 400 delegados extranjeros y unos 200 miembros y miembras de las estructuras de URNG de todo el país. Próximamente se darán a conocer las invitaciones para participar en los talleres, que son los espacios abiertos a las diferentes organizaciones sociales y sectoriales. Temas como las respuestas frente al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), Plan Puebla-Panamá y procesos de integración regional analizados desde la izquierda serán algunos de los principales ejes temáticos.

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Mujeres de Barillas: De la timidez al protagonismo

Myra Muralles, guatemalteca, periodista

 

Al otro lado de Los Cuchumatanes, mujeres de 15 grupos comunitarios están atravesando otra etapa de su vida: empezaron por trabajar en proyectos productivos, se unieron en una sola organización y pronto van a inaugurar una casa donde reunirán sus esfuerzos y esperanzas. Esto es sólo el arranque.

"Al principio nos daba pena hablar, pero ahora hacemos reuniones con mucha gente, gestionamos ante el alcalde y otras instituciones del gobierno y de la cooperación internacional", cuenta Marcela Bernarda Velásquez, secretaria del Comité Central de la Casa Barillense de las Mujeres. Esta organización surgió en 1999 de la unificación de 15 grupos -14 ubicados en el municipio de Barillas y uno en Santa Eulalia- que desde 1997 vienen trabajando con el Proyecto Comunidades en Transición.

La organización está constituida por 280 mujeres, entre ellas algunas desplazadas internas y retornadas. Menos del 10 por ciento, apenas 24 de las asociadas, saben leer y escribir.

"A partir de la firma de los Acuerdos de Paz, en nuestro municipio se empezó a hablar de la importancia de la participación de las mujeres; esto nos dio mayor seguridad para organizarnos", se afirma en el trifoliar de presentación de la Casa Barillense.

En pocos meses, la sede será inaugurada en la cabecera municipal y allí piensan instalar una tienda para la venta de objetos textiles y plantas medicinales que ellas producen. En esta casa también funcionarán una clínica de atención a la salud de las mujeres y un centro de capacitaciones. Además, será un pequeño albergue para víctimas de violencia intrafamiliar y sexual, a quienes se ofrecerá orientación legal y psicológica.

 

Capacidad de gestión

El terreno fue donado en usufructo por la municipalidad de Barillas, ante la cual realizaron múltiples gestiones: las asociadas de la Casa Barillense reunieron en su petición diversos documentos referidos a compromisos y políticas del Estado hacia las mujeres, los estudiaron, se apropiaron de ellos y llegaron a plantearle al alcalde: "¿Va usted a cumplir con las mujeres?" Suena fácil, pero "nos costó mucho, hasta que nos escucharon", recuerda Marcela.

Con entidades como Promujer -programa de la Secretaría de Obras Púbblicas de la Esposa del Presidente (SOSEP)-, el Instituto Técnico de Capacitación (INTECAP), el Instituto Nacional de Cooperativas y agencias donantes, las directivas de Casa Barillense han coordinado diversas capacitaciones. El día que estuvimos en Barillas estaban recibiendo un curso sobre bordado, impartido por el INTECAP.

Cada vez ocupan más espacios: participan en la Comisión de Género y Mujer de la Coordinadora Interinstitucional del municipio y en el Foro de la Mujer. Muy pronto, unas 30 de ellas estarán preparadas para incidir en la resolución de conflictos en sus comunidades, a través de la capacitación mensual que reciben con la Procuraduría de Derechos Humanos y la Asociación de Derechos Humanos y Resolución Alternativa de Conflictos (ADHRAC).

"Ahora vamos al banco y hablamos de nuestro crédito; vamos con el alcalde y hablamos de nuestras necesidades, y lo mejor de todo es que hemos aprendido a manejar nuestros proyectos y pensamos que en adelante podemos seguir desarrollando cualquier actividad".

Sin embargo, los mayores retos para su incidencia continúan siendo el Juzgado de Paz y la Policía Nacional Civil, donde sus denuncias son revertidas contra ellas. Marcela relata que en algunas ocasiones "el juez ha obligado a quienes denuncian violencia intrafamiliar a regresar regañadas con sus maridos".

A pesar de eso, no ceden: "Ahora sabemos que tenemos derechos, que no nos pueden maltratar".

 

¿Talleres de género?

Todo esto ha sido logrado sin dar un solo taller sobre género y autoestima, según explican Lourdes Ortiz y Vilma Tello, indígenas asistentes del proyecto. Para ellas, la clave ha estado en aportar condiciones para el desarrollo de la capacidad productiva y la creatividad, porque "no se puede hablar de autoestima y derechos mientras no hay un apoyo para mejorar las condiciones de vida. En el transcurso de los proyectos, se ha ido fortaleciendo la autoestima con el resultado de su trabajo y se ha enfatizado permanentemente en la condición de dignidad de las mujeres. Ahora ellas saben que son sujetas de derechos; no es que sepan las leyes, pero saben que pueden defenderse".

Marcela considera que el método empleado por el Proyecto Comunidades en Transición ha sido efectivo, "pues si cuesta tanto que las mujeres salgan de su casa para un beneficio, por ejemplo el bordado, más difícil será que vayan si sólo vamos a hablar". Por esa razón, en sus propósitos está mantener la vinculación entre el interés concreto y el interés estratégico, como sintetiza Lourdes la esencia del método aplicado en estos años de trabajo.

 

Visión al futuro

La Casa Barillense de las Mujeres pretende constituirse en una cooperativa, ofrecer productos de calidad y bien acabados en la tienda de plantas medicinales, tejidos típicos, textiles y diversidad de bordados: "La venta, tanto en este municipio como en algunos cercanos, donde otras organizaciones puedan vender nuestros productos y nosotras enseñarles todo lo que sabemos hasta ahora".

"Estamos trabajando organizadamente en varios proyectos productivos que generan ingresos para nosotras y nuestras familias. Hemos aprendido que somos capaces de sacar adelante cualquier proyecto", dice el trifoliar de las señoras de Barillas.

Además, esperan desarrollar "alianzas con mujeres de todo el mundo que nos puedan ayudar con ideas, nuevos proyectos y formas de ver la vida".

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Campo pagado

Secretaría Presidencial de la Mujer

Experiencias de institucionalidad

en Latinoamérica y el Caribe

 

La Secretaría Presidencial de la Mujer (SEPREM), en el marco de la institucionalización de las políticas de género en nuestro país, convocó al panel-foro "Intercambio de experiencias sobre institucionalidad en Latinoamérica y el Caribe", en el que se contó con la presencia de once representantes de mecanismos nacionales para el adelanto de las mujeres a nivel latinoamericano. El evento se realizó el 10 de julio.

Entre las experiencias relevantes que compartieron tenemos las siguientes:

 

Argentina

En Argentina funciona el Consejo Nacional de la Mujer; es el mecanismo del Estado Nacional responsable del cumplimiento de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, ratificada por ese país.

El Consejo depende de la Presidencia de la Nación, a través del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales. Impulsa políticas públicas que buscan alcanzar la equidad de género entre mujeres y hombres.

Las líneas de intervención en las que trabaja el Consejo son: salud integral de la mujer; asesoría y asistencia técnica; investigación; mujer, trabajo y empleo; violencia contra la mujer; estrategia comunicacional, y participación política

 

Bolivia

En Bolivia funciona el Viceministerio de Asuntos de Género, Generacionales y Familia, dependiente del Ministerio de Desarrollo Sostenible y Planificación.

El logro más importante lo constituye la existencia de una instancia con competencia para impulsar las políticas de Estado que promueve la equidad de género, así como la ratificación de convenios internacionales y su correspondiente legislación.

Uno de sus retos es el fortalecimiento de la institucionalidad que asegure la sostenibilidad de la temática de género en los procesos de desarrollo.

 

Brasil

Brasil cuenta con el Consejo Nacional de los Derechos de las Mujeres, el cual promueve políticas destinadas a eliminar las discriminaciones contra las mujeres.

Promueve una agenda de género para su inclusión en las políticas gubernamentales para mejorar las condiciones de vida, educación y trabajo de las mujeres, así como garantizar su acceso a salud, prevención y combate a la violencia doméstica y sexual.

En mayo de 2002 fue creada la Secretaría de Estado de los Derechos de la Mujer. Su creación genera nuevas posibilidades de interferir en el diseño y aplicación de políticas públicas con perspectiva de género.

Uno de los mayores desafíos de la democracia brasileña y latinoamericana es la maduración de una sociedad en la que dos sexos diferentes, herederos de historias y culturas diferentes, pero iguales en derechos y deberes, vengan, en fin, a actuar en la sociedad en igualdad de condiciones.

 

Cuba

La Federación de Mujeres Cubanas es una organización social que tiene el reconocimiento como Mecanismo Nacional para el adelanto de las mujeres; no es una entidad ejecutora, acompaña los proyectos gubernamentales que benefician a las mujeres.

Como mecanismo institucional, la Federación se ocupa de promover la adopción de políticas a favor de las mujeres y vigila y evalúa el cumplimiento de la ejecución de proyectos.

Esta instancia ha realizado una serie de propuestas de leyes y regulaciones jurídicas en materia civil, familiar, laboral y penal que han contribuido a la promoción y fortalecimiento de la condición de la mujer; cuenta con un Plan de Acción de la República de Cuba para el Seguimiento a la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer.

 

Chile

El Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM) es un servicio público funcionalmente descentralizado, dotado de personalidad jurídica y patrimonio propio, con presencia en las 13 regiones del país. Su directora tiene rango de Ministra e integra el gabinete del Presidente de la República.

Cuenta con autonomía presupuestaria, lo que le permite negociar directamente sus recursos con el Ministerio de Hacienda y movilizar los de otros sectores en función de su misión.

Un logro del SERNAM lo constituye la incorporación del enfoque de género como eje transversal en las políticas públicas.

Otro avance es la creación del Consejo de Ministros por la Igualdad de Oportunidades, lo que ha permitido la incorporación de políticas de igualdad de oportunidades en los organismos públicos, haciendo posible que los asuntos de género se aborden como asuntos de Estado.

 

El Salvador

El Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer es creado como una entidad de carácter estatal, con autonomía en lo técnico, financiero y administrativo. Su creación responde tanto al marco normativo nacional como al internacional.

Entre los logros alcanzados tiene la ejecución del Programa de Saneamiento de la Relación Familiar, que promueve y consolida a instituciones nuevas, lo que permite demostrar resultados cuantitativos y cualitativos a corto plazo.

Mantiene una relación directa con los medios de comunicación social, para lograr su sensibilización en el tema de los derechos humanos de las mujeres.

Incorpora el uso de las estadísticas, a través de un sistema de monitoreo mecanizado, facilita el seguimiento, control y evaluación del cumplimiento de la Política.

 

Honduras

El Instituto Nacional de la Mujer ha logrado intervenir en la inclusión del enfoque de género en el Plan de Gobierno, así como en la elaboración del Presupuesto Nacional.

Su reto es lograr que la Política Nacional de la Mujer sea elevada a Política de Estado y fortalecer política, técnica, financiera e institucionalmente al Instituto, promover la descentralización nacional del quehacer del Instituto de la Mujer y establecer alianzas estratégicas a nivel nacional e internacional.

 

México

En México, el Instituto Nacional de la Mujer fue creado como organismo público descentralizado de la administración federal, con personalidad jurídica, patrimonio propio y autonomía técnica y de gestión para el cumplimiento de sus objetivos y atribuciones.

Luego de 13 meses de la instalación formal del Instituto, se han realizado acciones de sensibilización, asesoría y capacitación en género a funcionarios y funcionarias de la Administración Pública Federal.

El Instituto logró la inclusión de la perspectiva de género en programas sectoriales y especiales en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Secretaría de Salud y el de Fomento de la Cultura Política Democrática de la Secretaría de Gobernación; además impulsa Programas de Apoyo a proyectos productivos, entre otros.

 

Panamá

Panamá cuenta con el Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia, entidad promotora del desarrollo humano. Promueve la equidad entre los géneros por medio de la ejecución de políticas dirigidas a mejorar las condiciones de las mujeres.

Entre los avances en la institucionalidad de la perspectiva de género está la creación del Sistema Nacional de Capacitación en Género como un organismo adscrito al Ministerio, con la finalidad de fortalecer, mediante la capacitación y sensibilización en la materia, a personal de instituciones gubernamentales y no gubernamentales.

Un logro importantísimo es la creación de la Red de Mecanismos Gubernamentales para la Promoción de la Igualdad de Oportunidades, que agrupa a 43 instancias de Estado y cuya misión es garantizar la incidencia en el logro de la equidad de género en las políticas públicas.

Otro avance lo constituye la creación del sistema de indicadores con enfoque de género, cuya tarea es crear información estadística en las distintas instituciones.

 

Venezuela

El Instituto Nacional de la Mujer en Venezuela se adscribe al Ministerio de Salud y Desarrollo social.

Es el organismo rector de las políticas públicas para el logro de la plena igualdad de oportunidades de mujeres y hombres. Ejecuta planes y programas en el marco del Plan Operativo Anual.

Uno de sus logros es la articulación del movimiento de mujeres a nivel nacional, construyendo las alianzas que conllevan la multiplicación de las políticas del organismo rector, inclusive en los estados donde no existen instituciones gubernamentales.

 

Con este Foro la Secretaría Presidencial de la Mujer dio a conocer las experiencias latinoamericanas de los distintos mecanismos para el adelanto de las mujeres.

 

Secretaría Presidencial de la Mujer (SEPREM)

9a. Ave. 0-19 Zona 2, Edif. Isabel La Católica, 4o. Nivel

Tel. 288-6016 y 288-6087 / Fax: 288-6407

[email protected] / [email protected]

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Movidas

 

Mujeres de Moloj y Mesa contra el Racismo

Ledy Orantes y Rosalinda Hernández Alarcón, laCuerda

 

Moloj Kino'jib'al Mayib' Ixoqi'b -Asociación Política de Mujeres Mayas- valora la equidad en el sentido del respeto a la diversidad cultural. Ellas conocen de sobra casos de discriminación racial y su experiencia de participación política las avala para referirse a la problemática del racismo en Guatemala.

Varias de sus integrantes compartieron su opinión respecto al establecimiento de la Mesa Nacional contra el Racismo. Todas coinciden que para erradicar las prácticas de discriminación y opresión raciales es necesario abordarlas desde distintos ámbitos: la educación, cuestiones jurídicas e históricas, compromisos internacionales, condiciones económicas, cambio de actitudes e influencias religiosas.

María Toj Medrano, indígena quiché integrante de la Junta Directiva de Moloj, considera que la Mesa es importante para empezar a discutir el tema del racismo. "Creo que es una gran esperanza", dice y sugiere conocer más a fondo el Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales (169) de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), así como la Convención Internacional para Eliminar Todas las Formas de Discriminación Racial, a fin de socializar esos instrumentos. "Nosotras hacemos un llamado a los hombres, porque muchas veces cuesta que ellos se pronuncien sobre el racismo".

En opinión de María Canil, a través de la Reforma Educativa en los pensa de estudios, desde el nivel primario, es posible tratar la discriminación racial: "Es una tarea de largo plazo, pero tenemos que empezar a sembrar esa semilla".

La ministra de Cultura, Otilia Lux de Cotí, señala la importancia de buscar equilibrios y romper con las desigualdades históricas, especialmente para las mujeres, quienes -asienta- son quienes más sufren ese tipo de atropellos y ultrajes por parte de personas que se creen superiores. "Para quienes deseamos vivir en una nación plural, respetuosa, donde haya relaciones interculturales, la Mesa contra el Racismo puede hacer muchísimo. Tenemos que sumarnos con propuestas. También es un reto para el Estado guatemalteco".

Las personas que integran la Mesa desean "contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a hacer de nuestro país un crisol de nacionalidades y vertientes".

En la Mesa contra el Racismo participan mujeres y hombres, no indígenas e indígenas, entre ellas Rosalina Tuyuc, Emma Chirix y Manuela Alvarado. Se propone ser un canal de expresión que permita ampliar la discusión a todos niveles, reflexionar y desarrollar acciones.

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Encuentro indígena, campesino y juvenil

Wendy San Cruz, laCuerda

 

Jóvenes de ocho comunidades lingüísticas asistieron al Primer Encuentro de la Juventud de la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina (CONIC), con el objetivo de fortalecer su liderazgo, así como su capacidad y energía en la lucha de sus comunidades.

Durante dos días, mediante diversas actividades y reflexiones, participantes de habla ixil, kaqchiquel, k'iche', mam, q'eqchi', poqomchi', tz'utujil y castellano discutieron en torno a la situación que viven.

Numerosas participantes se mostraron muy propositivas durante los debates. En la plenaria fueron ellas quienes denotaron más seguridad y entusiasmo, animando a los demás a comprometerse en el seguimiento del encuentro.

Tras subrayar la importancia del trabajo conjunto para lograr avances, se propuso la creación de una comisión o secretaría de la juventud. Las y los participantes se comprometieron a motivar y organizar a más jóvenes, socializando lo que aprendieron durante el encuentro, expresando que para ello necesitan mantener su autonomía, diseñar un plan de trabajo y buscar proyectos específicos a sus necesidades.

A la vez reconocieron la lucha que realizan sus madres y padres, admitiendo que no le han dado a ésta la importancia que tiene, por lo que ya es tiempo que se involucren y colaboren en la recuperación de la Madre Tierra.

Erradicar el analfabetismo y la pobreza, mejorar la educación y la salud, aumentar sus ingresos, cuidar el medio ambiente y mantener la unidad son otros motivos por los cuales les gustaría trabajar a fin de lograr su desarrollo integral.

Como mecanismos de acción propusieron realizar manifestaciones para exigir al gobierno que invierta en la problemática social y cumpla con los Acuerdos de Paz. Asimismo, solicitar apoyo a instituciones estatales y no gubernamentales con el fin de realizar proyectos y/o constituirse en soporte para los comités de desarrollo comunitario.

Uno de los compromisos más importantes que adoptaron durante la clausura del encuentro fue la elección de un representante por cada comunidad lingüística para la creación de la Comisión de la Juventud. Se eligió a dos mujeres y seis hombres.

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Conociendo los derechos ciudadanos

Ana María Prado, guatemalteca, integrante de la Red de Mujeres Periodistas

 

El Foro Nacional de la Mujer en El Progreso, que cuenta con representatividad de ocho municipios, lleva información sobre derechos ciudadanos de las mujeres a las comunidades más alejadas, a través de talleres, foros, diplomados y otras actividades.

En ese departamento del oriente del país se están realizando los "Foros por la paz y fortalecimiento de la participación ciudadana", proyecto mediante el cual se brinda capacitación relacionada con las leyes de Desarrollo Urbano y Rural, del Código Municipal y de Descentralización, a fin de que más mujeres se incorporen a las instancias de decisión.

 

Asamblea del Foro en San Marcos

Jeanne Roblero, coordinadora de la Defensoría de los Derechos de la Mujer de San Marcos

 

El Foro de la Mujer de San Marcos realizó su Asamblea Departamental, en la cual fueron electas delegadas para los niveles regional y nacional de esta instancia. En el marco de la actividad se llevó a cabo un taller denominado "Mujeres ejerciendo la vigilancia ciudadana para el desarrollo", donde se resaltó la importancia de la participación femenina en los Consejos de Desarrollo a nivel comunitario y municipal.

La Defensoría de los Derechos de la Mujer de San Marcos ha estado capacitando grupos de mujeres de varios municipios del departamento en temas como liderazgo, incidencia, derechos sexuales y reproductivos, con vistas a continuar fortaleciendo procesos de organización y formación.

Las Organizaciones Aliadas de la Mujer Marquense estudian el Plan de Equidad de Oportunidades y han establecido comunicación directa con la Secretaría Presidencial de la Mujer (SEPREM) para velar por la implementación del mismo. A la vez, con base en experiencias pasadas, se está definiendo la participación en el Consejo de Desarrollo Departamental, a fin de garantizar la inclusión de las mujeres en procesos de desarrollo e institucionalización de políticas en su favor.

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Diplomado en Estudios de Género

 

Fundación Guatemala convoca e invita a las mujeres interesadas en inscribirse en la cuarta edición del Diplomado de Especialización en Estudios de Género, que en esta oportunidad será avalado académicamente por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a través del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencia y Humanidades (CEIICH).

Los cursos darán inicio el lunes 2 de septiembre en la ciudad de Antigua Guatemala. Las inscripciones cierran el 14 de agosto. Cualquier información adicional puede solicitarse a los teléfonos 294-2490, 475-3474 y 475-2490 o por correo electrónico a: [email protected]

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