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laCuerda Una mirada feminista de la realidad |
Año 5, No. 48 Guatemala,
agosto/2002 |
Editorial
Estudios serios y acuciosos, recientemente publicados, dan
cuenta de la poca atención y espacio que la prensa les da a las mujeres. Eso,
entre las feministas, se llama "invisibilización"; quiere decir que
no se considera importante lo que hacemos o pensamos y, por consiguiente, se
pasa por alto o se trivializa. Esa misma actitud asumen todas las instituciones
patriarcales, desde la escuela y la familia, hasta el Estado y la iglesia.
Siempre los asuntos de las mujeres se menosprecian o se dejan para después.
Eso precisamente es lo que está haciendo el
gobierno al ofrecer darles una cantidad en efectivo a los ex patrulleros de
autodefensa civil, quienes -bien se sabe- jugaron un nefasto papel en la guerra
sucia contra el pueblo. Con esa propuesta no sólo los premian y estimulan a
continuar en la misma línea, sino que marginan a tantas mujeres víctimas de la
violencia. La aprobación de esa medida no haría más que abonar la impunidad y
profundizar las distancias.
Mucho antes que se movilizara a las PAC,
las viudas -más de 40 mil- habían iniciado una lucha más justa y transparente
por obtener ayuda y alivio para sus necesidades y las de sus familias. Ellas
son quienes llevaron la peor parte en la guerra; no sólo sufrieron violaciones
sexuales, persecución, torturas y asesinatos, sino que hasta hoy siguen
padeciendo los abusos y la prepotencia de esos grupos que el ejército ha
cobijado como aliados en su lucha contra toda reivindicación social. Favorecer
a los integrantes de las PAC -sea con un impuesto dedicado o cualquier otra
medida que sustraiga fondos públicos para tal fin- es confirmar la vocación
militarista que las mujeres y la ciudadanía consciente rechazamos
categóricamente.
Nosotras pensamos que la solución al
problema de la violencia pasa forzosa e indudablemente por la desarticulación
del ejército y sus cuerpos paramilitares. Grupos vinculados a las fuerzas
armadas y al crimen organizado están haciendo un jugoso negocio con la venta,
distribución y uso de armamento de todo tipo. En ese entierro las mujeres no
tenemos más vela que la de víctimas. Por ello nos adherimos a quienes demandan
que se realice una campaña masiva de desarme. Aunque suene ingenuo, estamos
claras de que éste es un requisito fundamental para lograr esa paz por la que
tantos dieron la vida.
Ignorar o posponer la solución a la miseria
y el abandono en que está la mayoría de la población femenina es dar muestra de
poca voluntad por erradicar la discriminación.
Creemos necesario señalar que la presencia
del papa en Guatemala fue otra prueba de la práctica de borrar a las mujeres
del panorama. En sus discursos y mensajes, Juan Pablo II ignoró la situación en
que viven las guatemaltecas, como si fuera algo normal o sin importancia. Poco
podía esperarse de quien ha venido dando pasos en retroceso y obstaculizando el
avance de las mujeres, apoyando políticas que, en vez de liberarlas, las
someten y marginan.
Felizmente, en este país existen grupos y
personas que procuran levantar otro tipo de sociedad, en donde se enseñe el
respeto hacia el prójimo como valor prioritario. Entre las herramientas con que
se cuenta para hacer posible ese sueño tenemos la solidaridad, que por mucho
que intenten ocultar y silenciar, sigue siendo el motor y la fuerza de un
movimiento planetario por la paz.
Rosalinda
Hernández Alarcón, laCuerda
Obreras guatemaltecas es nuestro tema.
Trabajadoras, quienes se distinguen porque su actividad productiva se
desarrolla en el marco de contratos y regulaciones laborales.
Las características de empleo
en este país muestran que el 20 por ciento del total de personas contratadas en
la industria manufacturera son mujeres. El mayor número se ubica en la
industria textil. Al revisar datos por clase de ocupación, no existen
referencias para conocer qué porcentaje labora en tareas calificadas en
recursos naturales, industria farmacéutica, ni como operadoras de maquinaria y
equipo. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reporta que
los ingresos de las mujeres en tales trabajos ascienden a la mitad de lo que
perciben los hombres.
En efecto, son pocas las
obreras si se las compara con el total de trabajadoras en Guatemala. También
alcanzan porcentajes mínimos con relación al número de obreras de otros países
centroamericanos. Básicamente se concentran en ocho departamentos del país.
Entre éstos, los de mayor desarrollo industrial son Sacatepéquez,
Quetzaltenango y Guatemala.
Estas trabajadoras se
desenvuelven entre la dicotomía de las promesas de empleo que ofrecen los
proyectos de globalización y las amenazas de despido por la crisis del modelo
económico, que las llevará a engrosar las filas del sector informal. Problema
similar viven millones de latinoamericanas.
Por qué abordar el tema
El trabajo femenino asalariado sujeto al
Código del Trabajo tendría que ser la regla, pero es la excepción para las
guatemaltecas. Según la legislación laboral, las obreras tienen delimitada una
jornada con horarios y salario mínimo, se les reconoce descansos y días de
asueto, les corresponden ciertas condiciones de higiene y seguridad, además de
prerrogativas vinculadas a la maternidad y los periodos de lactancia.
Las trabajadoras industriales
se encuentran en mejores condiciones laborales en comparación con las
jornaleras, empleadas de casa particular y vendedoras porque son sujetas de
derecho, aunque no todas tengan conciencia de ello. En tanto, las trabajadoras
del sector informal, de algunos servicios y actividades agrícolas tienen frente
a sí una problemática mayor, ya que incluso la legislación las excluye de los
derechos de cualquier persona trabajadora. Para todas ellas, la inseguridad en
los ingresos, la irregularidad de horarios y la negación al descanso y
seguridad social es la norma. En su imaginario no existe la aspiración a ser
sujetas de derecho laboral.
En este ejemplar incluimos
algunas experiencias de lucha y organización de obreras guatemaltecas. Es a
través de la acción sindical y política que ellas han ido rescatando su papel
como obreras y como mujeres. Pese a sus dobles jornadas y agobiantes cargas de
trabajo, así como la segregación de ocupaciones e ingresos, valientes
guatemaltecas han ido construyendo una identidad como trabajadoras de la
industria de la transformación. La invitación va para valorarlas y conocer sus
experiencias en la defensa de sus derechos laborales como mujeres.
Sindicatos guatemaltecos en el siglo xx
Entre 1920 y 30 fueron constituidas 106
organizaciones de artesanos, gremiales y sindicales. Unas abogaron por
transformar el mutualismo en sindicalismo y otras por mejorar las condiciones
de trabajo (jornada de ocho horas). En ese tiempo surgieron las primeras
centrales sindicales.
La más importante huelga de
estibadores de Puerto Barrios se registró en 1923. Dos años después hubo tres
huelgas sobresalientes en la capital: de las escogedoras de café del Beneficio
Gerlach, otra de zapateros y una de panificadores.
Fue tras el derrocamiento de
Jorge Ubico cuando se suprimió el trabajo forzoso y se estableció el sistema de
seguridad social para asistir al trabajador y su familia. Antes, incluso la
palabra obrero estaba prohibida. La organización sindical sólo ha tenido un
impulso importante en la Década Revolucionaria (1944-54). Entonces estaban legalmente
inscritos 517 sindicatos con más 100 mil afiliados en toda la República.
Los gobiernos militares, bajo
consignas anticomunistas, reprimieron a la clase trabajadora y persiguieron a
la dirigencia sindical. Cabe señalar que para 1959 el movimiento sindical sólo
tenía 47 sindicatos con 15 mil afiliados.
El primer Código de Trabajo en
Guatemala data de 1947. Entre las reformas más significativas efectuadas en
1992, se regula con mayor detalle y amplitud lo relativo a la protección a la
maternidad y periodos de lactancia; además, levanta la prohibición expresa de
participación política de los sindicatos.
Según datos oficiales del 2000,
existen 538 organizaciones sindicales actualizadas en su personería jurídica,
con alrededor de 69 mil personas afiliadas, sin precisar cuántas mujeres. Edwin
Flores, director del Departamento de Estadística del Ministerio del Trabajo,
reconoce que dicha dependencia carece de datos segregados por sexo: "Será
a partir de este año cuando se empiece a decodificar la información".
El derecho laboral es una rama
del derecho público, por lo que en su aplicación el interés privado debe ceder
ante el interés social o colectivo. Se orienta a obtener la dignificación
económica y moral de las y los trabajadores. Es un instrumento compensatorio de
la desigualdad económica que se da entre patrono y trabajador en la relación
laboral. Protege contra los excesos y abusos hacia las personas en ocasión del
trabajo. En Guatemala se reconocieron tales derechos en la Constitución
Política en 1945; en México ocurrió en 1917.
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Porcentaje de obreras en algunas ramas |
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Minas: 8.5% |
Manufactura: 19.9% |
Electricidad: 12.7% |
Construcción: 2.2% |
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Tipo de ocupación con predominio de mujeres |
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Sector informal: 55% |
Servicio doméstico: 97.4% |
Sector público: 41.4% |
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Pacto Colectivo de Condiciones de Trabajo |
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Es el que se celebra entre
uno o varios sindicatos de trabajadores y uno o varios patronos, con el
objeto de reglamentar las condiciones en que el trabajo deba prestarse y las
demás materias relativas a éste. Sirve para mejorar las condiciones de
trabajo en forma colectiva. |
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laCuerda
Educadoras destacadas
María Romelia Mendoza recibió el título de
maestra distinguida y la orden Juan José Arévalo Bermejo por su trayectoria
profesional en la enseñanza media. La maestra Celeste Funes fue homenajeada por
la Hemeroteca Nacional en reconocimiento a su labor en el magisterio.
Contra el cáncer de matriz
En Chiquimula, mujeres ch'orti' de Jocotán
y Camotán recibieron atención médica para detectar y controlar enfermedades
mortales como el cáncer en la matriz. Según personal de salud, las mujeres del
área rural entre 35 y 45 años son susceptibles de padecer dolencias uterinas.
Deportistas destacadas
Margarita Conde ganó el medio maratón San
Juan Sacatepéquez con un tiempo de 1:32:25 horas. Pamela López sobresalió en la
Copa Guatemala de la Asunción al obtener el primer lugar de la especialidad de
rifle de aire en la categoría de damas.
VIH/sida se extiende
Para el año 2020 la epidemia podría causar
la muerte prematura de 68 millones de personas, según el Informe Mundial del
VIH/Sida 2002 presentado recientemente por Naciones Unidas. Las personas
jóvenes se encuentran particularmente expuestas. Cada día en el mundo, 6,000
jóvenes de 24 años y 2,000 de 15 adquieren la infección.
Rescatan a niñas explotadas
Del Club Flamingo fueron rescatadas tres
menores que eran obligadas a tener relaciones sexuales bajo amenazas de muerte.
Extraoficialmente se conoció que la policía tiene órdenes de localización para
unas 300 menores, quienes en su mayoría se encuentran encerradas en prostíbulos
donde son víctimas de explotación sexual.
Primer lugar en natalidad
Pese a que los índices de natalidad han
disminuido, Guatemala conserva la tasa más elevada en Latinoamérica, con 32.9
niños nacidos vivos por 1,000 habitantes, según la Organización Panamericana de
la Salud (OPS). La problemática es seria, pues por cada 10,000 habitantes hay
únicamente nueve médicos, tres enfermeras, 11 auxiliares y 20 parteras. El 80
por ciento de médicos se concentra en la capital.
Las culpan de su situación
Mujeres víctimas de violencia doméstica se
quejan de que sus peticiones de auxilio al número 110 de la Policía Nacional
Civil no son atendidas. La presencia de una patrulla para socorrer a la víctima
no está garantizada. En algunos casos, en vez de ayuda, reciben regaños pues
los agentes las culpabilizan.
Críticos índices de pobreza
Los índices de pobreza se han agudizado en
las regiones del norte y el noroccidente del país (93.7 y 91.3 por ciento
respectivamente), reveló un estudio de la Secretaría de Planificación y Programación
de la Presidencia (SEGEPLAN). En el área rural, los índices de pobreza y
extrema pobreza son de 85.7 y 71.9 por ciento frente a 57.2 y 37.3 por ciento
del área urbana. Esto se debe en parte a la concentración de la riqueza.
Actualmente el 44 por ciento del ingreso total es captado por el 10 por ciento
de la población, mientras el 90 por ciento restante obtiene sólo 56 por ciento.
Reporte de violencia
En julio nueve mujeres murieron por causas
violentas: una muerta a golpes, tres asesinadas con armas punzocortantes y
cinco a tiros. En accidentes de tránsito, tres fallecieron y 17 quedaron
lesionadas. Tres más recibieron amenazas y coacciones, en tanto dos sufrieron
violación. Una fue víctima de intento de linchamiento y otra de secuestro.
Cuatro están desaparecidas. Además, cinco fueron heridas.
Cien despidos en el CHN
Sin justificación, 100 personas fueron
despedidas del Crédito Hipotecario Nacional, hecho que el Grupo de Apoyo Mutuo
consideró como "una acción inmoral de parte del gobierno y de las
autoridades del CHN" al haberse realizado "aprovechando la estadía
del papa en Guatemala". Los despidos ocurren tras la crisis económica del
CHN a causa del traslado -secreto- de unos 250 millones de quetzales hacia el
Banco del Ejército.
Noriega culpable de abusos deshonestos
Arnoldo Noriega, ex dirigente de la Unidad
Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), fue encontrado culpable de abusar
sexualmente de su hijastra desde que ella tenía siete años, de 1991 a 1996. El
Tribunal argumentó que Noriega actuó con alevosía, premeditación, abuso de
superioridad y menosprecio. El acusado fue llevado a prisión, mientras la
Fiscalía espera que el Tribunal resuelva este mes la pena que se le aplicará.
Wendy
Santa Cruz, laCuerda
La vida de las sindicalistas no ha sido
fácil. Diariamente se enfrentan a obstáculos como las exigencias de la vida
familiar, la crianza infantil, temor, problemas de acceso a lugares y horarios
de reunión, postergación de sus propias demandas, además de las actitudes
sexistas prevalecientes dentro del movimiento sindical. A menudo, éstos se
convierten en argumentos para desmotivar su participación.
Sin embargo, hay luchadoras que
han ganado espacios dentro del movimiento y han propiciado algunos cambios al
obtener ciertos logros.
Dos experiencias de lucha
-
“Carmen, usted es viuda, ¿verdad?”
-
“Sí, pero con mi trabajo voy a salir adelante”.
-
“Usted necesita un hombre que la ayude. Yo le ofrezco 500
quetzales al mes y así la ayudo yo...”
-
“¿Cómo así? Yo vine a buscar trabajo, no marido”.
Cuando el gerente de
manufactura de la empresa para la cual recién empezaba a trabajar le hizo esa
propuesta, Carmen García lloró de cólera. "Me sentí muy mal", dice.
"Tan sólo hacía dos meses había enviudado y tuve que buscar trabajo para
sostener a mi familia. Y allí estaba el viejo condenado, haciéndome esos
ofrecimientos".
Ella nunca se atrevió a revelar
lo sucedido por temor a perder su empleo. Algún tiempo después la invitaron a
integrarse al sindicato de la empresa, y al principio dudó, pero cuando se
enteró de qué se trataba, le interesó. "Acepté y me nombraron coordinadora
de la Secretaría Consultiva. Así empecé mi lucha sindical, desde el 80, en el
Sindicato de Productos Adams y luego en la Federación Sindical de Trabajadores
de la Alimentación, Agroindustrias y Similares (FESTRAS). He tenido buenas y
malas experiencias, pero aunque ha habido tropiezos, también hay logros".
Para Valentina Castillo,
subcoordinadora de la Comisión de Formación de la Unión Sindical de
Trabajadores de Guatemala (UNSITRAGUA), su experiencia en el movimiento
sindical ha sido buena. "Inicié esta lucha hace 11 años en una maquila.
Por la situación de presión patronal y malos tratos que se daban, organizamos
un sindicato. El cierre o abandono, común en estas empresas, terminó con el
sindicato y yo me quedé apoyando en UNSITRAGUA. Esta experiencia me ha
permitido tener un cambio de criterios; me he enriquecido de conocimientos para
exigir lo que me corresponde".
Sus demandas
La no discriminación ni división sexual en
el trabajo, la igualdad de derechos, tipificación del acoso sexual como delito
y atención médica para enfermedades propias de las mujeres son algunas de las
demandas que en la actualidad defienden las sindicalistas del país.
Además han propuesto que el
Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) reduzca el número de años
necesarios para que las mujeres puedan jubilarse y que se elimine la
discriminación por edad en la contratación de personal, ya que se dan muchos
casos en que a los 35 años ellas son consideradas no aptas para desempeñar
ciertos cargos.
Logros y obstáculos
Ha sido muy difícil incorporar en los
pactos colectivos las demandas de las mujeres. Esto se debe a que la estructura
vertical prevaleciente favorece en primer lugar las exigencias comunes,
colocando en una sostenida postergación los intereses propios del género
femenino.
Sin embargo, existen avances,
entre ellos la incorporación de mujeres en los Comités Ejecutivos, la creación
de secretarías de la mujer o similares, así como el que las mujeres sean
tomadas en cuenta.
Valentina Castillo aseguró que
uno de los logros en algunas fincas es que ellas ya son escuchadas y atendidas.
"Como ahora están organizadas, el patrono ya no les niega su derecho a
capacitarse y atender su salud. Incluso hay muchas mujeres solas que tienen su
vivienda dentro de las fincas".
Uno de los mayores logros de
las sindicalistas en FESTRAS fue la creación de la Secretaría de Asuntos
Femeninos con representación en el comité ejecutivo. En 1991, Carmen García
quedó a cargo de la primera secretaría y desde entonces la ha mantenido activa
junto a otras compañeras. Ellas organizan talleres de capacitación para las
trabajadoras acerca de sus derechos, reflexiones sobre sus demandas y charlas
para motivarlas a desempeñar cargos de dirección dentro de los sindicatos.
Aunque los recursos financieros
son limitados, las sindicalistas han logrado la creación de espacios propios.
No se puede hablar de una completa autonomía, pero desde allí ellas han
propiciado la reflexión para trabajar hacia la concreción de intereses propios.
Andrea
Carrillo Samayoa, laCuerda
Era un día lunes y el reloj estaba por
marcar las siete de la mañana. A esas horas y empezando la semana, todo el
mundo corre. Me tocó ir a la tienda a comprar algo para desayunar. Mientras
esperaba mi turno para pedir lo que quería, otras seis mujeres, apuradas,
insistían en ser atendidas. Yo iba por naranjas y bananos para hacer un jugo,
ellas pagaban por una bolsita de nachos o chicharrones, una mini coca y algún
pan dulce. Muchas entraron a surtirse de provisiones similares, un tanto más
apresuradas porque iban contra el tiempo: a las siete en punto es la hora de
entrada en la maquila donde trabajan.
Este tipo de industria en
nuestro país representa una fuente de ingresos y de empleo para miles de
personas. Según la Organización Internacional de Trabajo (OIT), del total de
empleos que genera la industria sólo se encuentran registrados 125 mil hasta el
2001.
La mano de obra utilizada por
estas empresas maquiladoras es primordialmente femenina, de escasos recursos
económicos, madres solteras, jefas de hogar, jóvenes e incluso niñas y niños,
provenientes -muchas- del interior de la República y con baja escolaridad -
condiciones que generan un alto nivel de vulnerabilidad y desprotección ante
situaciones en las que se ven desfavorecidas como trabajadoras.
Bien es sabido el
incumplimiento de la legislación laboral y de derechos humanos que se da en
estos lugares. "Por decirle algo, tenemos un horario para ir al baño; no
podemos ir libremente cuando tenemos ganas porque echan candado, y si andamos
con nuestra menstruación hay que aguantarse hasta la hora que se puede ir para
poder asearnos. Tenemos una necesidad económica que es la que nos hace
soportar", comenta una mujer. "A nosotras nos prohíben comer y tomar
agua. A mí hay veces que no me da tiempo de desayunar porque tengo que atender
a mis hijos, y sólo si logro entrar un mi paquete de galletas bien escondido es
que puedo comer".
Datos del Departamento de Mujer
Trabajadora del Ministerio de Trabajo indican que este año hay 900 empresas
registradas, según la Ley de Fomento y Desarrollo de la Actividad Exportadora y
de Maquila. Son definidas como "aquellas unidades productivas, propiedad
de personas individuales o jurídicas, tendientes a la producción y/o ensamble
de mercancías". Se entiende por actividad de maquila la orientada a la
producción y/o ensamble de bienes, que en términos de valor monetario contengan
como mínimo el 51 por ciento de mercancías extranjeras destinadas a ser
reexportadas fuera del área centroamericana.
En sus controles realizados en
enero del 2002, la Asociación Gremial de Exportadores de Productos No
Tradicionales (AGEXPRONT) señala que no superan ni llegan a 300 las empresas
registradas. La forma ilegal en que se montan cientos de maquilas en Guatemala
crea dificultad al momento de dar seguimiento a las denuncias presentadas.
Rosa Delia Galicia, promotora
del Área de la Mujer en el Centro de Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH) y
trabajadora de una maquila durante 11 años, dice: "En mis tiempos las horas
no eran forzadas sino voluntarias. Fui parte del sindicato que se formó en la
empresa donde trabajaba. Negociamos un pacto colectivo que se concretó en 1989
y por el cual logramos aumento de salarios, desayunos, útiles escolares para
nuestros hijos, que nos pusieran baños y un comedor. Las injusticias siempre
han existido, pero en estos días la violación a los derechos y los malos tratos
a las trabajadoras se han generalizado. Ahora obligan a las mujeres a las horas
forzadas, tienen que quedarse cuando no terminan la cantidad de prendas que les
asignan por día. La referencia es que si otra compañera de la fila pudo
terminar, las demás también tienen que hacerlo. Por supuesto, esas horas extras
no las pagan".
El trabajador René Quinteros
explica que las mujeres que laboran en maquilas de verduras "en Santo
Tomás Milpas Altas, Sacatepéquez ganan alrededor de 20 a 30 quetzales diarios
sin prestaciones. Se dedican a empacar, cortar y lavar las hortalizas. Ellas
pueden pasar días o hasta un mes sin recibir salario". No son trabajadoras
permanentes y sus contratos sólo son eventuales.
En cuanto al origen de las
empresas maquiladoras, el 68 por ciento corresponde a capital coreano, 24 a
capital guatemalteco y el ocho por ciento restante a Estados Unidos, según estadísticas
de AGEXPRONT.
"Uno de los problemas en las maquilas
es que los coreanos no entienden nuestro idioma", menciona la
entrevistada. "Algunas compañeras se quejaron hace algunos días porque los
coreanos les daban nalgadas diciendo que ése era un saludo de Corea, pero que
vayan y saluden así en su país".
Los dueños de maquilas se ven
beneficiados: la ley que los ampara los exonera totalmente del Impuesto sobre
la Renta y de los derechos arancelarios e impuestos a la importación, incluso
del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Las justificaciones para mantener estos
beneficios siguen basadas en la generación de empleos y divisas, en la
transferencia de tecnología, el desarrollo de vínculos horizontales con la
economía local y la tecnificación de la mano de obra.
En cuanto a este último punto
algunas trabajadoras expresan: "De la maquila no se sale preparada, nunca
hacemos una pieza completa. A algunas nos dan el cierre de entrepierna, el ojal
o el ruedo, y así nunca aprendemos a usar todas las máquinas".
Esta fuente de empleo
representa alimentación y vivienda para miles de mujeres y hombres, pero se da
en un marco de inseguridad para el cobro de las prestaciones laborales.
Actualmente Rosa Delia labora
en el Proyecto de Capacitación de Trabajadoras de Maquilas, brindando
orientación a obreras acerca de los derechos que les corresponden. "Mi
satisfacción", dice "es ver que a través de mi trabajo y experiencia
muchas han logrado negociar que se cumpla con sus necesidades. Me gusta que la
gente aprenda y sepa que no nos pueden pisotear".
Manuela Camus, investigadora
social española residente en Guatemala
Hace algo de tiempo que dejé de recorrer
las calles de la periferia urbana inquiriendo a sus habitantes, de forma hasta
pornográfica, sobre la pobreza y cómo le hacían frente. Preguntar qué hace la
gente para irla pasando en la precariedad y la miseria resulta como
incongruente, quizá porque hubiera sido más correcto preguntar qué no hace.
Recuerdo que era un reto destapar las complejas artimañas de las mujeres por
estirar el "gasto" e incrementarlo, porque ellas no reconocían tantos
esfuerzos como "trabajo".
En esos años de los ochenta aún
se descubrían las "ollas comunes" y la mística del trabajo colectivo
en los barrios populares de algunas ciudades latinoamericanas. En la
investigación social nos referíamos a "los recursos de la pobreza"
como lo son las redes sociales y la reciprocidad, el uso de la vivienda como
espacio de producción, la incorporación de la mano de obra familiar según
hiciese falta, entre ésta, la de la mujer jefa de hogar -supuestamente pasiva y
dependiente- que salía a defender el bienestar familiar y era el derroche del
voluntarismo y de la lucha extrema.
Hoy, en este mundo de empleos
globales cada vez más infames por precarios y temporales, las perspectivas
tienden a ser pesimistas y desesperanzadoras. Así nos lo descubre la colega
mexicana, Mercedes de la Rocha, cuando trata de llamar la atención sobre cómo
estos "recursos" también llegan a acabarse. La facilidad con que
suponemos que los más pobres siempre se buscan la vida y "se las arreglan
con poco", nos permite desentendernos a quienes no sufrimos esas
situaciones. Damos por hecho que estas familias y sus mujeres a la cabeza -por
su capacidad de hacer micos de pericos- resuelven sus problemas de escasez.
Ella nos dice que el apoyo mutuo no es inagotable, que se erosiona y hasta se
termina cuando ya no hay nada para intercambiar. Entonces la vida social se
contrae, y la familia, los vecinos, los amigos te rehuyen y dejan de hablarte.
Mercedes se refiere a "la reciprocidad amenazada" como la merma de la
capacidad de establecer relaciones de apoyo de cualquier signo. Esto supone el
crecimiento del aislamiento social y la atomización de las familias, que van
eliminando hasta los pequeños espacios de encuentro, por ejemplo alrededor de
un cumpleaños o de la Navidad. Nos advierte, en fin, que los vínculos sociales,
esta dimensión clave del ser humano, se pueden estar haciendo más escasos en
los sectores urbanos empobrecidos.
Y es que el mantenimiento de
las relaciones sociales implica costos, tiempo y dedicación; requiere estar
disponible y tener posibilidad de intercambio. Los más pobres son los más
vulnerables porque no pueden participar en esta dinámica y sólo les quedan el
aislamiento y el abandono. Para ellos no hay opciones ni estrategias de cambio,
no hay futuro; no tienen ya ni el tiempo, ni la cabeza, ni la fuerza. Rocío Enríquez,
también mexicana, se refiere directamente a "las enfermedades de la
pobreza" en las mujeres y su obsesión y terror por quedarse en la soledad
y el abandono, su miedo por perder lo poco que tienen y más cuando piensan en
su razón de ser: los hijos y su responsabilidad hacia ellos. Sufren tristeza,
irritabilidad, idea pegada, ansiedad, nervios, intranquilidad. Padecen
insomnio, falta de apetito y de ánimo. Enfermedades de mujeres, enfermedades
nimias.
Este "no futuro" no
es el del mendigo harapiento ni el de "los niños de la calle", que
son otras manifestaciones extremas de lo mismo. El problema es que se están
refiriendo a gente más común y más cercana que uno se cruza en las calles sin
sospechar su situación de impotencia, su situación de desechables. Me perdonen
porque esto que dibujo es un panorama algo tremendista, pero la idea es que nos
sirva para pensar.
Cuchubal: Confabular contra las penas
María Dolores Marroquín,
guatemalteca, socióloga feminista
"Cuchubal", según el diccionario,
significa confabulación y negocio.
Y no es de extrañar que esta
confabulación de la que se hace referencia haya sido y sea tan utilizada por
las mujeres. La situación económica está tan mal, que las familias -y las
mujeres en particular- deben diseñar nuevas formas de resolver la crisis.
Muchas personas se reúnen, casi
siempre en grupos de 12. Cada mes dan su cuota de Q50, Q100 ó Q200 y recibe la
mano -cantidad de dinero recolectada- la persona a quien le corresponda. Este
espacio sirve además para juntarse a platicar un poco, contarse la vida, probar
algún panito rico y divertirse un rato. En fin, para distraerse y confabular
contra las penas, los dolores y las adversidades.
El cuchubal se ha convertido en
una forma sistemática de reunión de mujeres, porque cuando los hombres
participan las cosas suelen ser más impersonales: alguien recolecta el dinero
pero ellos no por fuerza se reúnen a platicar aprovechando la oportunidad.
La forma de organizarse para
recibir la mano es diversa. En algunos casos se decide mes con mes, según las
necesidades de quienes participan. En otros casos se planea desde el principio,
pues a las personas les permite planificar y prever sus gastos y formas de
inversión, convirtiéndose en una forma de ahorro que muchas veces es utilizado
por la desconfianza al sistema bancario.
El cuchubal es un ejercicio
intergeneracional y usado no solamente por una capa social. En cada estrato se
utilizan diferentes cantidades de dinero, pero al final el ejercicio responde a
las mismas inquietudes.
En otros casos el cuchubal
genera toda una forma organizativa para la capitalización de pequeños negocios,
como en los mercados, donde los montos reunidos son considerables para lograr
ese fondo de inversión que se necesita. Pero aun en los mercados, el cuchubal
no tiene objetivos meramente económicos; también la vida social es importante.
Reunirse, platicar, compartir comida, historias, música, problemas, penas y
soluciones son parte del cuchubal.
Entonces, en este ejercicio se
conjugan elementos organizativos, de planificación, administración y
solidaridad. El cuchubal es sobrevivencia económica y humana, es alternativa a
la crisis financiera y organizativa. Podríamos sacar más lecciones de este
ejercicio informal, cotidiano y alegre.
Globalización: La gran cortina de humo
Laura E. Asturias, laCuerda
Particularmente a partir de las protestas
de 1999 en Seattle contra la Organización Mundial del Comercio (OMC), la
globalización económica ha sido denunciada, con sólidos argumentos, como la
principal causa de una mayor pauperización para las personas más pobres.
Calificándola como ideología de
los poderosos para engañar a la gente acerca de los beneficios ilusorios de un
sistema deshumanizante, sus opositores la consideran un mito que debe ser
expuesto, toda vez que perpetúa la inequidad y explotación inherentes al
capitalismo, intensifica el deterioro del medio ambiente y polariza el planeta.
Al no estar sujeta al control ciudadano democrático, la globalización no puede
servir a los intereses de las grandes mayorías.
De su propia boca
Los programas de ajuste estructural,
impuestos por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la
OMC, priorizan el crecimiento y los valores corporativos bajo el supuesto de
que la riqueza de este sector alcanzará al resto de la sociedad. Pero los
indicadores muestran todo lo contrario, y esto lo admiten aun quienes defienden
tales programas.
El Banco Mundial ha señalado
que "la globalización parece incrementar la pobreza y la inequidad... Los
costos de ajustarse a una mayor apertura son sobrellevados exclusivamente por
los pobres, sin importar cuánto tiempo requiera el ajuste". ("La
simultánea evolución del crecimiento y la inequidad", 1999)
La nueva economía global
tampoco ha beneficiado al grueso de la población de Estados Unidos, país
considerado como poder hegemónico que maneja la globalización para su propia
ventaja, dañando los intereses económicos, culturales y ambientales del resto
del mundo. En esa nación, desde 1983 "prácticamente ningún crecimiento
económico ha alcanzado a la familia promedio y casi todo el crecimiento en el
ingreso familiar y la riqueza ha sido acumulado por el 20 por ciento más
rico". (Edward Wolff, Jerome Levy, Economics
Institute, Bard College, 2000)
La misma Agencia Central de
Inteligencia estadounidense ha manifestado que, debido a la globalización,
"las regiones, los países y grupos que queden rezagados enfrentarán un más
profundo estancamiento económico, inestabilidad política y alineación
cultural"; asimismo, que esta tendencia "fomentará el extremismo
político, étnico, ideológico y religioso, además de la violencia que a menudo
acompaña a éstos". ("Tendencias globales 2015". CIA, Estados
Unidos, 2000)
Mujeres: Mano de obra fina y barata
Aunque uno de los supuestos de la economía
global es que las mujeres resultan beneficiadas por el comercio, la producción
y los servicios, tanto opositores como defensores de la globalización han
subvalorado el papel del trabajo femenino en este proceso.
Elmira Nazombe, del Centro para
el Liderazgo Mundial de las Mujeres, se pregunta si la globalización
funcionaría sin las mujeres y plantea que los artífices de las políticas
globalizadoras, al tomar sus decisiones, "dan por hecha la presencia de
ellas como trabajadoras pagadas y no remuneradas, como consumidoras, cuidadoras
y hasta activistas comunitarias, necesarias para el 'éxito' de las estrategias
del mercado libre".
El trabajo femenino -afirma- es
"el ingrediente no articulado en la fórmula del Banco Mundial y el FMI
para el 'éxito económico'", que incluye el recorte de subsidios para
servicios públicos, el reemplazo de cosechas alimentarias por cultivos de
exportación, así como la atracción de inversiones extranjeras.
Las mujeres son funcionales a
la inversión transnacional, que exige mano de obra barata, flexible y sin
organización sindical, manteniendo los salarios y requisitos de seguridad al
nivel mínimo. Están más dispuestas que los hombres a aceptar trabajos temporales
y una mayor rotación de funciones. Además, resultan idóneas para aspectos de la
producción en cadena -como el ensamblaje de micro chips-, donde sus manos
delicadas ofrecen un mejor rendimiento que las de ellos.
Migrantes claves para el pago de la deuda
Las instituciones impulsoras de la
globalización son también los donantes que exigen a los países el pago de la
deuda externa. Nazombe apunta que algunas naciones sólo pueden exportar
recursos humanos y por ello alientan a cientos de miles de mujeres a ir a
trabajar en otros países y dejar los propios, donde la creciente pobreza en que
viven implica que un empleo en el extranjero sea el único medio para sostener a
sus familias. Y aunque tal recurso les representa a estas trabajadoras
migrantes exponerse a desprotección legal, abuso sexual e intimidación, las
remesas que envían a sus países son una bienvenida "moneda dura" para
el pago de la deuda externa.
Según Christa Wichterich,
doctora en Filosofía y experta en temas del desarrollo, "en tanto la migración
y la feminización de la migración se han constituido en rasgos característicos
de la globalización, los trabajos mal remunerados y socialmente desvalorizados,
sobre todo en el sector de servicios urbanos, son realizados por mujeres
migrantes"; entre otros, limpieza de oficinas, trabajo de casa particular,
etc.
No remunerar compensa recortes
Según los dictados de los programas de
ajuste estructural, el mercado es el actor supremo y el más apto para proveer
servicios de bienestar público. Así, los gobiernos recortan su función en la
provisión de servicios sociales, sobre todo los de salud, a través de políticas
que devastan a las mujeres pobres. Se asume que ellas estarán dispuestas a
caminar una mayor distancia y esperar más tiempo para obtener los servicios,
señala Nazombe, y que absorberán, como parte de su trabajo reproductivo no
remunerado, la carga adicional del cuidado de niñas, niños y otros familiares
enfermos.
Para Wichterich, "un rasgo
curiosamente estable en el cambiante mundo laboral es la división sexual del
trabajo con una continua feminización de los cuidados y el trabajo de
subsistencia no remunerados y una persistente resistencia masculina frente al
trabajo reproductivo".
Políticas violentas
La pobreza y la marginación son hoy
reconocidas como manifestaciones de violencia. Y como tal tendría que
destacarse también el enriquecimiento galopante propiciado por la globalización
económica: sólo entre 1994 y 1998, el valor neto de las 200 personas más ricas
del mundo aumentó de US$40 millardos a más de US$1 trillón (PNUD, 1999), y de
1980 a 1997 la deuda de los países de bajo ingreso aumentó en un 544 por
ciento, mientras la de los de ingresos medios se incrementó en un 481 por
ciento (Cavanagh, Retallack y Welch, 2000).
Si las mujeres y su fuerza de
trabajo son centrales para la globalización, resulta paradójico -plantea
Nazombe- que en ésta no parezca haber espacio para sus derechos, dado que la
mayoría carece de acceso a beneficios y seguridad laboral; tampoco pueden
escoger libremente un empleo que las remunere igual por un trabajo de igual
valor, además de que se les niega protección social y para su integridad
física.
Las mujeres son, sin duda,
quienes cargan con las mayores consecuencias negativas de la globalización,
"un sistema violento, impuesto y mantenido mediante el uso de la
violencia", tal como señalara Vandana Shiva, de la India, durante el
Tribunal Mundial de Mujeres -celebrado en África del Sur el 8 de marzo del
2001-, porque "cuando se eleva el comercio por sobre las necesidades
humanas, el apetito insaciable de los mercados globales por obtener recursos se
satisface desatando nuevas guerras para obtenerlos".
Bibliografía
consultada
Cavanagh, John, Simon Retallack and
Carol Welch. "The IMF Formula: Generating Poverty". The Ecologist,
September 2000.
International Forum on Globalization.
"The globalization of poverty and inequality", in Does Globalization
Help the Poor? A Special Report. San Francisco, August 2001
Nazombe, Elmira. "Women's Labor: A
Key Factor in Globalization". Economic Justice News , March 20, 2000.
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Informe sobre
Desarrollo Humano 1999.
Wichterich, Christa. "La mujer globalizada". Lola
press, Montevideo, mayo-octubre 2000. No 13. p. 5-7. Traducción por Ana
Agostino.
Miguel Alberto Paredes,
antigüeño, Archivo Histórico Municipal
El trabajo de ordenación que realizo del
fondo documental municipal de la Antigua Guatemala, que parte de 1820, me ha
permitido conocer algunos hechos muy particulares de la historia del municipio
y, por ende, del país.
Hay que resaltar que muchas de
las investigaciones realizadas sobre Historia Agraria, son, la mayoría de
ellas, excluyentes del papel jugado, como sujetos, por indígenas y ladinos
-mujeres y hombres- en los procesos prooductivos. Comúnmente, no se analiza más
que el papel de los inversores, el nombre, la familia o la finca. Pero ¿cuál es
el papel de las personas no vistas en ese proceso? Muchas veces, en las
investigaciones realizadas, y que han sido publicadas, su presencia se
circunscribe a colocar reproducciones de exóticos retratos tomados en las
plantaciones por los primeros fotógrafos llegados a Guatemala en la segunda mitad
del siglo XIX, no más.
Cabe señalar aquí también la
prioridad concedida a la historia masculina frente a la femenina. Esto
indudablemente obliga a los investigadores sociales a replantear o a hacer una
historia social del trabajo, pero sin excluir el trabajo conjunto, agrario,
artesanal, industrial.
En el documento que
reproducimos, se observa una de las formas de trabajo más inhumanas que se
manifiesta a través de la historia de Guatemala: el peonaje por deudas y el
trabajo forzado, formas que existieron durante la colonia y pervivieron en la
vida independiente. Es éste un sistema de trabajo que ataba a los trabajadores
a un "Patrón" de por vida y casi siempre las deudas se heredaban a
los hijos.
La importancia de este
documento es que nunca anteriormente se había encontrado deudas contraídas por
mujeres, y lo que resalta aquí es que el valor de las mismas es igual o mayor
que las de los hombres.
Sea éste, pues, un llamado a
profundizar, a través de la investigación en archivos, el papel femenino en la
historia agraria del país. Aquí el problema apenas está insinuado.
laCuerda
"Con todo tu cuerpo, todo tu corazón y
toda tu mente, oye a la Revolución", escribió Alexander Blok en 1918. La
Revolución de octubre, en el año de 1917, cambió el destino de Rusia abrupta y
decisivamente. El partido bolchevique, encabezado por Lenin, motivó al pueblo
ruso a encontrarse con su tan esperada victoria. La tierra fue entregada a los
campesinos y las fábricas llegaron a ser propiedad de los trabajadores.
Nada igual había sido visto y
los artistas fueron testigos de ello; algunos lo vivieron con miedo, otros con
esperanza. Pero cuando la Revolución estalló, lo hizo sin silencio alguno y
esto significaba que toda actividad en el nuevo país se vería afectada por el
impacto de los cambios sociales. En el caso del arte proporcionaría un nuevo
significado a sus obras el que los compradores ricos ya no existían y mucho
menos los mecenas bien nacidos. Por imposible que pareciera su continuidad, el
arte cultivó, sin embargo, una nueva e inesperada audiencia: personas que
buscaban el significado de esta porción de la historia o consignas para
sentirse unidas a la victoria de los obreros.
En la misma magnitud que
estalló la Revolución rusa, las nuevas generaciones han presenciado
acontecimientos que también cambiaron el rumbo de esta historia. Pero, como
documentos inalterables de esta vivencia, han quedado obras de arte
extraordinarias, de los momentos victoriosos, de capítulos de gran auge
creativo como de la más dura represión a la libertad de expresión individual.
En la actualidad, algunos
ejemplares quedan a la vista de los espectadores más variados en museos y
libros. Como una imagen congelada de esta historia recogen las figuras de los
líderes intelectuales de la Revolución y toda aquella masa humana que la
protagonizó. Como parte de ese pueblo, las mujeres aparecen luchando, hombro
con hombro, junto a los hombres, sosteniendo banderas y fusiles, cultivando
campos, cuidando a los hijos o dirigiendo a las masas. En muchos de los afiches
publicitarios que se utilizaron para llevar los mensajes revolucionarios, ellas
se presentan como personajes sólidos y victoriosos.
A nadie pasa por alto que
muchas de estas figuras femeninas aparecen con rasgos masculinizados. Pero la
mayoría de las imágenes asociadas a este acontecimiento histórico generalmente
nos viene a la memoria como tal. Tanto hombres como mujeres aparecen con
musculaturas de proporciones superiores a las normales, con manos, pies,
brazos, torsos y miradas duras que intentaban capturar y traducir el espíritu
revolucionario. En palabras sencillas, todo fue parte de un momento, que
gradualmente emergió para elaborar un estilo visual nuevo y abarcador, lo cual
dio a la época su propia imagen distintiva.
La historia de Rigoberta por Rigoberta
Adelma Bercián, guatemalteca,
periodista
La dualidad resulta ser un buen aliado en
"Min Li, una niña de Chimel", libro fantástico escrito por la Premio
Nobel, Rigoberta Menchú Tum, y el escritor guatemalteco Dante Liano.
Con una pluma de lenguaje
maduro, Rigoberta recupera su voz de niña y transporta a quien la lee a un
mundo fantástico que ella denomina su niñez. Esa niña recrea a Chimel, su
pueblo natal, del que emergen personajes, recuerdos y paisajes: todos
habitantes vívidos e idílicos de su memoria.
Sin duda, "Min Li, una
niña de Chimel" es un autorretrato a cuatro manos, pero también es un
cuento para niñas y niños donde se resaltan y rescatan los valores de la
cultura maya: el respeto a la naturaleza, a la gente mayor y al talento nato de
cada persona.
La lectura de este libro
seguramente transportará a más de algún coterráneo de Rigoberta y Dante a las
aulas de la escuela primaria, donde se contaban las aventuras de Hunahpú e
Ixbalanqué y que en boca del abuelo de la narradora vuelven a vigilar los
maizales de su pueblo y transforman al conejo y al ratón en las formas que hoy
día tienen.
Pero además de las fábulas,
este libro permite que Rigoberta se presente a sí misma y a su familia: un
abuelo suspendido en el tiempo, una madre sabia y comadrona, un padre cariñoso.
También se permite hablar de
ella sin matices políticos, ni siquiera adultos. Gracias a estas líneas, las y
los lectores llegan a conocer a una niña con nombre de día festivo ("Min
Li" significa domingo: lo soleado, la diversión, la alegría y el
descanso), quien asume su destino de manera inocente y vive feliz aquel lapso
de niñez que pudo hacerlo.
Hay en "Min Li, una niña
de Chimel" un atisbo de nostalgia y tristeza profunda. La autora no puede
dejar de mencionar los días oscuros que siguieron a aquella vida pacífica y
feliz de Chimel.
No cae, sin embargo, en la
tentación de empañar sus historias y descripciones con los testimonios cruentos
de la guerra. Pero precisamente es el conflicto armado -que destruyó su pueblo
y a su familia- lo que acentúa esta narración lúdica y de lenguaje inocente:
aquello perdido, esa vida irrecuperable del pasado que nace como el sueño para
alcanzar en el futuro la paz y la felicidad para todas y todos.
La mano de Dante Liano se
percibe en la limpieza de todo el texto. Si bien "Min Li, una niña de
Chimel" está escrita en guatemalteco, es decir, llena de
guatemaltequismos, logró alcanzar un lenguaje universal al poner cada palabra
en su justa dimensión y puesto.
Quien nació en Guatemala sabrá
que se está hablando de su país y de su gente; a quien no, Rigoberta y Dante
ofrecen una visión exploratoria de esta tierra con un lente no sólo literario,
sino distinto y hasta objetivo.
"Min Li, una niña de
Chimel" es una invitación a viajar por un lugar mágico y al mismo tiempo
real, a recorrer la niñez que hizo a la mujer y a conocer y descubrir el mundo
de paz antes de la guerra.
Rosina Cazali, laCuerda
Hacer piezas de barro es de esas labores
que no todos hacen y parecen tan familiares y cotidianas, supuestamente tan
fáciles. Sólo cuando tenemos la oportunidad de acercarnos un poco a quienes se
dedican a este oficio nos damos cuenta de todos los detalles de tan singular
labor. En primer lugar, diría que existe no sólo una voluntad por modelar el
barro; también un inmenso bagaje de información que no ha salido por obra de
magia alguna. Es el resultado de conocimientos transmitidos de persona a
persona, de familia a familia, de generación a generación, para formar una
larga cadena de relaciones que se niega a desaparecer, a pesar de encontrar
muchos motivos y obstáculos en contra.
Entre las referencias con que
se cuenta de la tradición alfarera en Guatemala están los testimonios del
fraile irlandés Thomas Gage, quien vivió en Mixco entre 1625 y 1627. Según
Gage, este pueblo alfarero por excelencia convertía el barro en objetos de uso
doméstico, como cántaros, tinajas, ollas, platos y platones para surtir a
numerosas casas de la ciudad y otros pueblos vecinos. Pero si algo no ha
variado a través del tiempo es la relación que tiene esta actividad artesanal
con la mano de obra de las mujeres. Miles de manos femeninas se han hundido en
este producto terroso para invertir horas y horas de trabajo, modelar y dar
forma a uno de los materiales más humildes y, sin embargo, de uso milenario.
Es así como esta labor ha
significado una entrada extra para la sobrevivencia de la familia, como
complemento a los ingresos económicos que procuran los hombres a través de su
trabajo en el campo o como albañiles, carpinteros o plomeros. Pero nunca fue
una actividad fácil y, como se ha dicho, es un arte que se encuentra en peligro
de desaparecer con la introducción de cerámica inglesa y china desde el siglo
XIX, así como los plásticos y materiales desechables en décadas más recientes.
Además se han olvidado técnicas antiguas. Conseguir materiales ya no es tan
fácil, y el valor que la sociedad da a estas delicadas esculturas no es
comparable con el que otorga a los productos industriales. "Hacer objetos
de barro no es rentable", grita el ruido ensordecedor que se desprende del
diario trajín en las ciudades. Todo, en una especie de complicidad por lo
plástico, parece estar en contra de aquellas labores que incluyen humildad de
materiales y amor por lo artesanal.
No obstante, hay artesanas
-verdaderas artistas- que no conciben lla vida sin darle continuidad a lo que
aprendieron de sus abuelas. Una de ellas es Eusebia Pixtún, descendiente de la
familia Acú Gómez, una de las últimas dedicadas a la alfarería en Mixco.
Claudia Dary, en su artículo "Perspectiva histórico-cultural de la
cerámica mixqueña", relata que la abuela de Eusebia, Juana Gómez, era una
auténtica especialista en la elaboración de incensarios corrientes y
ceremoniales, además de juguetes tradicionales. De ella aprendieron el oficio
alfarero su madre, Victoria Acú, y todas sus tías y tíos. Y, pese a que la
labor ha sido tradicionalmente de las mujeres, también aprendieron el oficio y
lo ejercen.
Actualmente Eusebia vive en el
barrio San Jorge, Amatitlán, en un terreno donde construyó su casa y que logró
comprar con el dinero de la venta de sus obras. Comparte las habitaciones de su
casa con los materiales y una mesa asignada para modelar sus piezas.
En una pequeña conversación,
Eusebia nos dice: "Comencé a trabajar el barro a los ocho años al lado de
mi abuelita, después al lado de mi mamá. Ahora yo les he enseñado a mis hijas.
A una le gusta hacer iglesias miniatura; a las otras, ángeles grandes. Y tengo
un hijo varón a quien le gusta hacer iglesias grandes. Pero a mis otros cuatro
hijos -porque son ocho en total- no les gusta trabajarlo".
¿Dónde consigue el barro? "Donde vivían mis
abuelos, de ahí lo sacábamos. Pero era un barro frágil, no tan bueno para
trabajar. Después murieron y vendieron el terreno. Entonces fui a conseguirlo a
Chinautla, y aún lo hago".
¿Cada cuánto va a Chinautla? "Cada temporada. Consigo
varias bolas de barro y las uso hasta que se terminen".
¿Qué es lo que más le gusta
hacer? "Iglesias. Pero para épocas de Navidad hago pastorcitos,
candeleros y nacimientos. Tengo la costumbre de ir a venderlos a Ciudad Vieja,
a donde iban también mis abuelos el 7 de diciembre".
Eusebia Pixtún no se ha
limitado a los espacios tradicionales. La fineza de su trabajo fue reconocida
por el Instituto Guatemalteco de Turismo en 1986, cuando fue nombrada artista
del año. Le preguntamos:
¿Ha expuesto alguna vez? "Sí, en el CEFOL, en el
IGA y el INGUAT. También fui invitada a Estados Unidos para exponer. Llevé
iglesias. En otra oportunidad di un taller para adultos en la Universidad de
Alabama".
Iglesias, ángeles y querubines,
pescados, fachadas de casas, reyes magos, pastores y misterios navideños,
sirenas aladas o con guitarrones salen de las manos de esta artista mixqueña.
Su convicción de continuar la elaboración de estas figuras, con delicadeza para
no perder la calidad, es una lección de vida para todas aquellas personas que
nos vemos embargadas por el remolino de la gran ciudad, sus plásticos y
celuloides.
Ana Carolina Alpírez,
guatemalteca, periodista
Conocí a Evelyn cuando medía 40 centímetros
y pesaba cuatro libras. Era una niña prematura a quien cargaba en un brazo. La
hallé sola en una cuna amarilla del Hospital de Infectología, entre pañales
grises y ásperos. Evelyn permanecía allí a espera que la sección de menores de
la Procuraduría General de la Nación le encontrara un hogar temporal. Su madre
había muerto de sida y ella nació con los anticuerpos. Con este antecedente,
sólo unas monjas aceptaron cuidarla.
La acompañé cuando el médico
confirmó que estaba sana, y celebré con sus padres adoptivos el día que se la
entregaron. El mes pasado volví a verla: tiene tres años nueve meses; ya no es
más Evelyn, sino Ana; no habla español, sólo inglés, y tiene una personalidad
fuerte, con voz ronca. Atrás quedó lo difícil que fue el proceso legal para
adoptarla.
Sus padres adoptivos supieron
de ella cuando tenía cinco meses, pero la trabajadora social se tardó 17 en
presentar el informe para declarar el abandono, aun cuando la niña era huérfana
de nacimiento. La jueza tomó ocho meses para revisar el expediente y aprobar la
adopción, no sin antes decirles a las religiosas que necesitaba una cafetera o
un pañuelo de seda para ella.
Estados Unidos se rehusaba a
darle la visa por su historial clínico. El médico de la embajada, un hombre mayor
de bisoñé, dijo que la niña podría enfermar de sida dentro de diez años. ¡Vaya
mentira! Los padres adoptivos debieron buscar a un infectólogo pediatra para
que le explicara lo que sucedía, y ahora ellos luchan por que el expediente de
su hija quede limpio.
Todo esto me hizo recordar la
batalla que desde hace cuatro años mantiene la diputada Nineth Montenegro por
aprobar una nueva ley de adopciones. Su propuesta promueve que se hagan con un
juez para terminar con las notariales, algunas de ellas convertidas en
negocios.
Pero eso me genera temor.
Los padres de la niña debieron
esperar dos años. Si ella hubiera llegado a una casa cuna y caído en manos de
los traficantes del derecho, el trámite habría durado seis meses y la factura
superaría los Q.80,000.
Por cosas como éstas entiendo a
las parejas que alteran realidades para inscribir como propios a hijos
adoptivos. Pueden tenerlos desde el principio sin perderse en los corredores de
la burocracia o enfrentarse a facturas impagables. Me refiero a quienes lo
hacen de buena fe, porque creo que esas personas existen.
La discusión sobre una nueva
ley de adopciones debe retomarse. Un informe de UNICEF de hace dos años dice
que la mayoría de adopciones nacionales se esconde en las "suposiciones de
parto"; que sólo el 1 por ciento es judicial, el resto, notarial. Y
denuncia también que Guatemala es uno de los proveedores de niños más
importantes del mundo.
Quiero una ley que respete la
integridad del menor, le proteja integralmente y dé oportunidades a padres y
niños. ¿Acaso es pedir mucho? No lo creo.
Sergio Tischler, guatemalteco,
profesor investigador del postgrado de Sociología de la Universidad Autónoma de
Puebla
Uno de los rasgos constitutivos de la
sociedad globalizada y posmoderna es el eclipse de los movimientos por la
transformación radical del orden existente. El sobado discurso sobre el
"fin de la historia" se nutre de esa condición de vaciamiento de un
sujeto cuya proyección de futuro implicó la dimensión del rompimiento con el
tiempo lineal y homogéneo consustancial a la "forma capital".
Parafraseando a Walter
Benjamin, pareciera que la crisis de ese tipo de sujeto habría condenado el
pasado a la expresión positivista de lo que "realmente fue", y el
futuro a una prolongación del presente, a una repetición donde lo nuevo es
sustituido por la novedad y la moda. En esa temporalidad (abstracta y vacía,
diría Benjamin), los rastros de la contradicción y la negatividad o la crítica
habrían llegado a una existencia marginal, como cuando a un loco se le confina
en un sanatorio con fines de disciplinamiento profiláctico. Desplazada la
locura del núcleo del sistema, ésta se habría vuelto parte funcional de la
dinámica del mismo. Lo mismo sucede con la contradicción y el conflicto. De esa
forma, el sistema se vuelve más robusto a la manera simpática de Homero Simpson
o al estilo de emperador relleno de hamburguesas de los señores Bush. Para el
caso es lo mismo. Por desgracia, la política moderna tiene mucho que ver con
Homero Simpson, la cultura de las hamburguesas y el circo estelarizado por
gladiadores virtuales. Quizás Marcuse no habría utilizado ejemplos semejantes,
pero fue algo que teorizó en el "Hombre unidimensional".
Sin embargo, el mundo no es tan
estéril. La crisis de aquel sujeto que pretendía la transformación del mundo
creó ciertas condiciones que permitieron el despliegue de lo que genéricamente
se conoce como los nuevos sujetos, dentro de cuyo amplio espectro los
movimientos étnicos, feminista y gay ocupan un lugar destacado. Pareciera ser
que la negatividad respecto a lo existente se hubiera trasladado o
reconfigurado en ese espacio de acción, y que ese tipo de lucha fuera la
expresión inequívoca de un mundo que ha saldado cuentas con ciertas cárceles
(prácticas y simbólicas) en las que el individuo se encontraba prisionero.
Muy esquemáticamente planteado,
dichos sujetos son parte de un movimiento práctico y teórico donde la categoría
de 'identidad' juega un papel central, es decir, constituye el núcleo que los
define. Ahora bien, una de las cuestiones más significativas de la 'identidad'
es que ha sido construida como parte del proceso de demolición conceptual del
concepto de 'totalidad', al cual se asocia ya no una complicidad sino una
relación directa con una subjetividad y un sujeto totalitario.
Habría que consignar, siguiendo
esta línea, que es posible que en esa historia de definiciones y
resignificaciones residan la fuerza y la debilidad de esos movimientos. La
fuerza porque la 'particularidad' y la 'individualidad' fueron pensadas y
definidas como asuntos secundarios y subordinados al interior de aquel sujeto
que reclamara la totalidad como forma de dominio. En ello existe una crítica a
los sujetos verticalmente constituidos, como lo fue la clase en la versión
ortodoxa y leninista del concepto. Basta recordar el carácter elitista de la
política planteado en el "¿Qué hacer?", donde Lenin definió al
Partido, a su núcleo de profesionales, como una suerte de espacio de
elaboración de la "verdad". Como se sabe, esto condujo a una brutal
reducción del concepto de clase y a una visión instrumental de la lucha de
clases. Sin embargo, el apego tautológico a la particularidad y la identidad va
acompañado de un proceso de fetichización del movimiento.
Limitar o encerrar la lucha al
plano étnico o a las reivindicaciones de género es plantear la existencia del
conflicto dentro de la fragmentación social, una de las expresiones la forma de
la existencia del capital. Razón suficiente para reivindicar al principal
teórico en clave negativa, crítica, de la particularidad, Theodor Adorno, para
quien la particularidad por sí misma no es nada, y su calidad de
"fisura" es la posibilidad de constitución de un sujeto crítico a condición
de que redefina el todo. Zizek, el filósofo serbio bastante conocido en estos
días, formularía la misma cuestión más o menos de la siguiente manera: la
calidad de 'exclusión' puede ser revolucionaria si el movimiento que de esa
situación emerge rompe la trama dominante o hegemónica. En otras palabras, los
nuevos sujetos pueden desarrollar una política de transformación real en la
medida que reconozcan el carácter contradictorio y antagónico que encierra el
orden establecido y contribuyan a construir una realidad donde "quepan
todos", como dicen los zapatistas.
Quizás la astucia del conflicto
social contemporáneo esté creando condiciones para la constitución de un sujeto
radical, un sujeto que resignifique lo universal a partir de la superación de
las categorías verticales de definición de lo social y lo político, cuestión
que define hasta el día de hoy lo universal como dominación y hegemonía.
Ursula Roldán Andrade,
guatemalteca, licenciada en Trabajo Social, coordinadora de la Pastoral de la
Tierra Interdiocesana
En estas tres semanas tuve la oportunidad
de vivir tres experiencias que me hicieron reflexionar acerca de lo que aún nos
falta por avanzar como sociedad; también sobre el enorme esfuerzo que todavía
debemos hacer las mujeres por tener presencia en los espacios públicos y que
con ésta podamos dar otra perspectiva a las luchas sociales y políticas.
La primera fue una reunión con
el Gabinete Social del gobierno, en donde presentó al movimiento social
campesino su propuesta de contingencia sobre la problemática de la tierra.
Fueron tres ministros, tres secretarias, CONTIERRA, FONTIERRA y el señor
presidente. Por el lado del movimiento campesino, líderes de CNOC, CONIC,
CNP-Tierra; todos ellos hombres. La única presencia femenina era la mía,
irónicamente delegada de una institución que tampoco es muy representativa del
pensamiento femenino: la Pastoral de la Tierra. Fuera del contenido esencial de
esa reunión -que era la discusión de un tema que hoy por hoy se encuentra en el
debate nacional y que nos abre la posibilidad de definir una nueva realidad
rural-, mi duda existencial fue: ¿serían distintos los planteamientos que hoy
se estarían discutiendo si hubiera un 50 por ciento de representación femenina?
¿Serían las mismas prioridades y los mismos mecanismos de negociación política?
¿Qué estoy haciendo yo en este espacio? ¿Sólo reproduciendo el pensamiento de
mis compañeros hombres o haciendo sentir la presencia del gremio?
Luego, por el mismo motivo de
discusión, referido específicamente a la crisis del café, me tocó estar en un
encuentro en la zona de Sololá, entre campesinos de Génova, Colomba y San
Marcos. El esquema fue el mismo: todos hombres. La única variable es que había
otras dos compañeras. La discusión tornó siempre sobre las prioridades de los
hombres y mi duda fue la misma: ¿habría cambiado la perspectiva de lucha del
movimiento social si hubiera habido mujeres? Allí tuve la oportunidad de
responderme y actuar de forma inmediata, ya que la experiencia anterior me
había puesto sobre aviso. Decidí poner como requisito -pues está difícil que
funcione en esto la democracia- que en las próximas negociaciones sobre la
reforma cafetalera haya como mínimo una mujer representante por organización.
Les pareció un poco extraño, pero aceptaron dado que la propuesta venía de la
facilitadora.
La tercera experiencia fue en
un diálogo con una compañera maya, en el mismo trayecto hacia Panajachel,
Sololá, quien con base en un reciente incidente me dijo, decepcionada:
"Las mujeres mayas tuvimos que emprender nuestra propia lucha sobre el
racismo, porque parece que los hombres tienen otras preocupaciones acerca de su
propio liderazgo".
En conclusión, parece que las
decisiones sobre nuestras necesidades inmediatas, sobre nuestra perspectiva de
lucha y de hacer política, las están tomando otros y es difícil que la apertura
de los espacios nos la brinden ellos. De lo que soy consciente es que algunas
mujeres que ya tenemos el privilegio de estar en esos espacios debemos abrir el
camino para que lleguen otras y en todo momento practicar la sororidad. Porque,
a algunas, el estar en los espacios públicos les requerirá doble esfuerzo,
hasta que los otros dejen de ser eso: otros, y se conviertan en verdaderos
compañeros.
Irmalicia Velásquez Nimatuj,
guatemalteca, antropóloga k'iche'
"Si aquéllos de ustedes que son
blancos apoyan sinceramente los intereses del pueblo negro en este país, les planteo
que deben comprender que los días de la no resistencia se acabaron".
Esta frase es del discurso que
Malcolm X diera en mayo de 1964, en Nueva York. La uso porque refleja la lucha
que los diferentes sectores del Pueblo Maya de Guatemala hemos iniciado contra
la discriminación racial y que, contrariamente al pasado, hoy son demandas
apoyadas por significativos sectores del Pueblo Ladino.
Por fin, sectores críticos y
conscientes del Pueblo Ladino no sólo se han pronunciado sino están actuando
por erradicar el racismo histórico, estructural, ideológico y cotidiano que
oprime a mayas, garífunas y xincas en Guatemala. El camino es largo y quizá los
cambios no los disfrutaremos nosotros, pero con nuestra lucha garantizamos un
país justo y democrático para nuestras hijas e hijos.
Hoy cientos de hermanas y
hermanos ladinos han comprendido que la no resistencia maya hace mucho llegó a
su fin. Se han unido elaborando estrategias que combatan una de las opresiones
más antiguas e injustas creadas por un sector privilegiado para explotar
económica y culturalmente a millones de indígenas del mundo.
El apoyo sincero debe venir no
sólo de sectores civiles individuales o colectivos, sino fundamentalmente de
instituciones del Estado. Este camino es quizá el más difícil, pero no por eso
intransitable. Y digo esto porque el pasado 31 de julio recibí de manos del
Procurador de los Derechos Humanos, doctor Julio Arango, la resolución respecto
a la denuncia que presenté ante esa institución el 14 de junio, sobre la
violación a mis derechos humanos al negárseme el ingreso a El Tarro Dorado por
vestir mi traje regional, que me identifica como mujer k'iche'.
El Procurador de los Derechos
Humanos resolvió que hubo violación del Derecho Humano a la Dignidad e
Identidad de los Pueblos Indígenas a través de mi persona y señala como
responsables a los propietarios de El Tarro Dorado por permitir este tipo de
violaciones. Una sanción histórica porque es hacia una de varias empresas
propiedad de una de las familias de la elite guatemalteca con mayor poder
económico desde hace más de cuatro siglos, caracterizada por su conservadurismo
y por la utilización folklórica de los miembros y de aspectos culturales del
Pueblo Maya.
Racismo irónico: nos usan en
sus anuncios comerciales pero nos rechazan en sus restaurantes; nos quieren
como trabajadores y mano de obra barata pero no desean que compartamos la misma
mesa; apoyan la educación de la niña maya pero no quieren que salgamos de
nuestras comunidades y menos que pongamos un pie en sus espacios de
distracción. Ojalá un día mis nietas y nietos lean esto sólo como parte de la
lucha racial de quienes les antecedimos, no como parte de su presente.
Para modificar ese futuro se
necesitan acciones presentes y por eso esperamos que se haga eco de las recomendaciones
del Procurador, quien pide, entre otras, que el Congreso de la República
promueva iniciativas de ley que sancionen la discriminación, la exclusión y el
racismo en cualquiera de sus manifestaciones.
Al tener en mis manos y leer la
Resolución del Procurador, mis ojos se llenaron de lágrimas, al igual que el
pasado 5 de junio. La diferencia ahora es que ya empezamos a sentar precedentes
públicos. Aunque ésta sea una sanción de carácter moral, los mayas
continuaremos recorriendo el camino de la resistencia que, si bien doloroso y
lento, puede producir frutos colectivos para las personas indias, blancas y
negras que somos parte de este país.
Institucionalidad estatal para
el avance de las mujeres
María Dolores Marroquín,
guatemalteca, socióloga feminista
Una vez más se abrió la discusión sobre la
institucionalidad estatal a favor de las mujeres. Éste es un tema que desde
hace más de 10 años está en la mesa de discusión del movimiento y en instancias
estatales como la Oficina Nacional de la Mujer (ONAM).
De la ONAM salió un
anteproyecto de ley para la creación del Instituto Nacional de la Mujer (INAM),
que fue presentado a las organizaciones de mujeres. Muchas lo avalaron como
propio; otras no, por considerar que contenía aspectos de fondo que se requería
discutir con más detalle, entre ellos:
la naturaleza del INAM — la
iniciativa de ley planteaba que debía ser autónomo, pero varias organizaciones
reflexionaron sobre la contradicción entre la importancia de que fuera de alto
nivel y que tuviera participación en el gabinete de gobierno con la autonomía
planteada;
la composición del INAM — para
algunas era imprescindible la participación de la sociedad civil en su seno;
para otras, ésta no podía ser juez y parte.
Bueno, así nos agarró la
coyuntura del momento, con posiciones diferentes y una iniciativa en el
Congreso que no todas avalaban.
Llegaron las elecciones de 1999
y en la Agenda Mínima del movimiento se incluyó la creación del INAM como uno
de sus cinco elementos, los cuales el presidente Portillo se comprometió a
implementar durante su gestión. Pero la aprobación del INAM iba más allá del
mandato presidencial, pues ésta le correspondía al Congreso. Cuando había que
iniciar la discusión nuevamente, surgió del presidente parlamentario, Efraín
Ríos Montt, la idea de crear el Instituto de la Familia, que tendría un área
interna de atención a la mujer.
Las diversas expresiones del
movimiento iniciaron sus reflexiones y planes. Un día, sin previo aviso, emanó
del Congreso una invitación al Ejecutivo para que creara la Secretaría
Presidencial de la Mujer (SEPREM), la cual supusimos era la alternativa al
INAM. Nunca supimos si esa iniciativa surgió desde el Congreso, como diciéndole
al presidente Portillo "te devolvemos el compromiso asumido", o si
salió del Ejecutivo para retomar de alguna manera lo ofrecido al movimiento de
mujeres, o ambas.
Nuevamente surge en el debate la
definición de la institucionalidad estatal de avance para las mujeres. Al
acercarse las elecciones, la diputada Zury Ríos ofrece que aprobarán la
iniciativa y el movimiento, la ONAM y la SEPREM entran en la jugada a partir de
los tiempos políticos definidos por el Congreso o por Zury.
A pesar de que el movimiento de
mujeres siempre corre tras la coyuntura, es importante rescatar que se está
dando un proceso de discusión amplio y con más fundamentación que antes: Se
puede observar tendencias claras sobre lo que se podría implementar en torno a
la institucionalidad estatal, como son:
a)
Retomar la idea original del INAM: un ente autónomo, con
participación de la sociedad civil en su seno y rector de políticas públicas.
b)
Pensar en un sistema institucional de avance de las mujeres que
contemple la SEPREM como ente de alto nivel; el INAM como ente autónomo de
investigación y definición de líneas estatales de acción y en estrecha relación
con la SEPREM; y las oficinas, comisiones o unidades de la Mujer de los Ministerios,
que son en última instancia las que garantizan que se implementen las políticas
públicas.
c)
Reforzar la institucionalidad de la SEPREM.
Aunque no se sabe cuál será el
final de esta discusión, es importante que, pese a la necesidad de respuesta
apremiante, las diversas instancias analicen las implicaciones de una u otra
para garantizar no la ganancia política de un partido u organización, sino la
utilidad, eficiencia y beneficio para las guatemaltecas.
Foro de Sao Paulo en Guatemala
Silvia Solórzano, miembra de la
Comisión de Relaciones Internacionales de URNG
Desde 1990, el Foro de Sao Paulo ha
aglutinado a alrededor de cien partidos políticos y movimientos de izquierda de
América Latina y el Caribe. Heterogéneos en sus propuestas, campos de acción y
fuerza de convocatoria y presencia en sus respectivos países, los partidos y
grupos de izquierda se mantienen unidos y se coordinan al reunirse una vez al
año y debatir sobre los grandes retos comunes. Se ha generado ya un Foro
Político Regional estable que es referente para políticos de diferentes
latitudes.
A lo largo de estos 12 años se
ha discutido fundamentalmente alrededor de cómo enfrentar las políticas
neoliberales, las consecuencias negativas de la globalización, los procesos de
integración comercial y ahora los tratados de libre comercio; se fortalecen
lazos de solidaridad y se denuncian los atropellos, bloqueos e intervenciones
extranjeras. La esencia han sido las políticas y acciones de resistencia frente
a estos hechos y se destacan los logros alcanzados en diferentes países.
El Foro de Sao Paulo acompañó
los procesos de negociación de las fuerzas revolucionarias en El Salvador,
Guatemala y Colombia. Ha intercambiado experiencias de los partidos de
izquierda que gobiernan a millones de habitantes en las capitales y ciudades
importantes de Brasil, El Salvador, México, Nicaragua y Uruguay. Ha incorporado
en sus encuentros anuales los talleres específicos para relacionarse con el
movimiento sindical, grupos juveniles, parlamentarios y abordar la equidad de
etnia y de género.
En los últimos años se ha
realizado en el Encuentro del Foro de Sao Paulo un taller que ha abordado,
entre otras temáticas, las políticas de equidad de género al interior de los
partidos. Esto ha permitido aumentar el número de delegadas en los Encuentros e
ir incorporando en los debates generales la problemática de la discriminación
contra las mujeres en la participación política y en el acceso a los puestos de
dirección partidaria y listados de elección popular. La heterogeneidad de
experiencias ha impulsado y fortalecido recíprocamente a las mujeres de los
partidos políticos de izquierda, discutiendo las estrategias en los diferentes
partidos, las experiencias con las políticas de cuotas y alternabilidad en los
listados, las medidas coyunturales, los avances alcanzados y otros temas.
Este año corresponde a la
Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) -miembro fundador en 1990 y
hasta ahora el único partido político de Guatemala integrante del Foro de Sao
Paulo y del Grupo de Trabajo que es su órgano de coordinación- ser la sede del
XI Encuentro del Foro de Sao Paulo. Ha habido reuniones preparatorias y del 2
al 4 de diciembre se realizará esta reunión en la ciudad de Antigua, con la presencia
aproximada de 400 delegados extranjeros y unos 200 miembros y miembras de las
estructuras de URNG de todo el país. Próximamente se darán a conocer las
invitaciones para participar en los talleres, que son los espacios abiertos a
las diferentes organizaciones sociales y sectoriales. Temas como las respuestas
frente al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), Plan Puebla-Panamá y
procesos de integración regional analizados desde la izquierda serán algunos de
los principales ejes temáticos.
Mujeres de Barillas: De la timidez al protagonismo
Myra Muralles, guatemalteca,
periodista
Al otro lado de Los Cuchumatanes, mujeres
de 15 grupos comunitarios están atravesando otra etapa de su vida: empezaron
por trabajar en proyectos productivos, se unieron en una sola organización y
pronto van a inaugurar una casa donde reunirán sus esfuerzos y esperanzas. Esto
es sólo el arranque.
"Al principio nos daba
pena hablar, pero ahora hacemos reuniones con mucha gente, gestionamos ante el
alcalde y otras instituciones del gobierno y de la cooperación
internacional", cuenta Marcela Bernarda Velásquez, secretaria del Comité
Central de la Casa Barillense de las Mujeres. Esta organización surgió en 1999
de la unificación de 15 grupos -14 ubicados en el municipio de Barillas y uno
en Santa Eulalia- que desde 1997 vienen trabajando con el Proyecto Comunidades
en Transición.
La organización está
constituida por 280 mujeres, entre ellas algunas desplazadas internas y
retornadas. Menos del 10 por ciento, apenas 24 de las asociadas, saben leer y
escribir.
"A partir de la firma de
los Acuerdos de Paz, en nuestro municipio se empezó a hablar de la importancia
de la participación de las mujeres; esto nos dio mayor seguridad para
organizarnos", se afirma en el trifoliar de presentación de la Casa
Barillense.
En pocos meses, la sede será
inaugurada en la cabecera municipal y allí piensan instalar una tienda para la
venta de objetos textiles y plantas medicinales que ellas producen. En esta casa
también funcionarán una clínica de atención a la salud de las mujeres y un
centro de capacitaciones. Además, será un pequeño albergue para víctimas de
violencia intrafamiliar y sexual, a quienes se ofrecerá orientación legal y
psicológica.
Capacidad de gestión
El terreno fue donado en usufructo por la
municipalidad de Barillas, ante la cual realizaron múltiples gestiones: las
asociadas de la Casa Barillense reunieron en su petición diversos documentos
referidos a compromisos y políticas del Estado hacia las mujeres, los
estudiaron, se apropiaron de ellos y llegaron a plantearle al alcalde:
"¿Va usted a cumplir con las mujeres?" Suena fácil, pero "nos
costó mucho, hasta que nos escucharon", recuerda Marcela.
Con entidades como Promujer
-programa de la Secretaría de Obras Púbblicas de la Esposa del Presidente
(SOSEP)-, el Instituto Técnico de Capacitación (INTECAP), el Instituto Nacional
de Cooperativas y agencias donantes, las directivas de Casa Barillense han
coordinado diversas capacitaciones. El día que estuvimos en Barillas estaban
recibiendo un curso sobre bordado, impartido por el INTECAP.
Cada vez ocupan más espacios:
participan en la Comisión de Género y Mujer de la Coordinadora
Interinstitucional del municipio y en el Foro de la Mujer. Muy pronto, unas 30
de ellas estarán preparadas para incidir en la resolución de conflictos en sus
comunidades, a través de la capacitación mensual que reciben con la
Procuraduría de Derechos Humanos y la Asociación de Derechos Humanos y
Resolución Alternativa de Conflictos (ADHRAC).
"Ahora vamos al banco y
hablamos de nuestro crédito; vamos con el alcalde y hablamos de nuestras
necesidades, y lo mejor de todo es que hemos aprendido a manejar nuestros
proyectos y pensamos que en adelante podemos seguir desarrollando cualquier
actividad".
Sin embargo, los mayores retos
para su incidencia continúan siendo el Juzgado de Paz y la Policía Nacional
Civil, donde sus denuncias son revertidas contra ellas. Marcela relata que en
algunas ocasiones "el juez ha obligado a quienes denuncian violencia
intrafamiliar a regresar regañadas con sus maridos".
A pesar de eso, no ceden:
"Ahora sabemos que tenemos derechos, que no nos pueden maltratar".
¿Talleres de género?
Todo esto ha sido logrado sin dar un solo
taller sobre género y autoestima, según explican Lourdes Ortiz y Vilma Tello,
indígenas asistentes del proyecto. Para ellas, la clave ha estado en aportar
condiciones para el desarrollo de la capacidad productiva y la creatividad,
porque "no se puede hablar de autoestima y derechos mientras no hay un
apoyo para mejorar las condiciones de vida. En el transcurso de los proyectos,
se ha ido fortaleciendo la autoestima con el resultado de su trabajo y se ha
enfatizado permanentemente en la condición de dignidad de las mujeres. Ahora ellas
saben que son sujetas de derechos; no es que sepan las leyes, pero saben que
pueden defenderse".
Marcela considera que el método
empleado por el Proyecto Comunidades en Transición ha sido efectivo, "pues
si cuesta tanto que las mujeres salgan de su casa para un beneficio, por
ejemplo el bordado, más difícil será que vayan si sólo vamos a hablar".
Por esa razón, en sus propósitos está mantener la vinculación entre el interés
concreto y el interés estratégico, como sintetiza Lourdes la esencia del método
aplicado en estos años de trabajo.
Visión al futuro
La Casa Barillense de las Mujeres pretende
constituirse en una cooperativa, ofrecer productos de calidad y bien acabados
en la tienda de plantas medicinales, tejidos típicos, textiles y diversidad de
bordados: "La venta, tanto en este municipio como en algunos cercanos,
donde otras organizaciones puedan vender nuestros productos y nosotras
enseñarles todo lo que sabemos hasta ahora".
"Estamos trabajando
organizadamente en varios proyectos productivos que generan ingresos para
nosotras y nuestras familias. Hemos aprendido que somos capaces de sacar
adelante cualquier proyecto", dice el trifoliar de las señoras de
Barillas.
Además, esperan desarrollar
"alianzas con mujeres de todo el mundo que nos puedan ayudar con ideas,
nuevos proyectos y formas de ver la vida".
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Campo pagado |
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Experiencias de institucionalidad en Latinoamérica y el Caribe |
La Secretaría Presidencial de la Mujer
(SEPREM), en el marco de la institucionalización de las políticas de género en
nuestro país, convocó al panel-foro "Intercambio de experiencias sobre
institucionalidad en Latinoamérica y el Caribe", en el que se contó con la
presencia de once representantes de mecanismos nacionales para el adelanto de
las mujeres a nivel latinoamericano. El evento se realizó el 10 de julio.
Entre las experiencias
relevantes que compartieron tenemos las siguientes:
Argentina
En Argentina funciona el Consejo Nacional
de la Mujer; es el mecanismo del Estado Nacional responsable del cumplimiento
de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación
contra la Mujer, ratificada por ese país.
El Consejo depende de la Presidencia
de la Nación, a través del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas
Sociales. Impulsa políticas públicas que buscan alcanzar la equidad de género
entre mujeres y hombres.
Las líneas de intervención en
las que trabaja el Consejo son: salud integral de la mujer; asesoría y
asistencia técnica; investigación; mujer, trabajo y empleo; violencia contra la
mujer; estrategia comunicacional, y participación política
Bolivia
En Bolivia funciona el Viceministerio de
Asuntos de Género, Generacionales y Familia, dependiente del Ministerio de
Desarrollo Sostenible y Planificación.
El logro más importante lo
constituye la existencia de una instancia con competencia para impulsar las
políticas de Estado que promueve la equidad de género, así como la ratificación
de convenios internacionales y su correspondiente legislación.
Uno de sus retos es el
fortalecimiento de la institucionalidad que asegure la sostenibilidad de la
temática de género en los procesos de desarrollo.
Brasil
Brasil cuenta con el Consejo Nacional de
los Derechos de las Mujeres, el cual promueve políticas destinadas a eliminar
las discriminaciones contra las mujeres.
Promueve una agenda de género
para su inclusión en las políticas gubernamentales para mejorar las condiciones
de vida, educación y trabajo de las mujeres, así como garantizar su acceso a
salud, prevención y combate a la violencia doméstica y sexual.
En mayo de 2002 fue creada la
Secretaría de Estado de los Derechos de la Mujer. Su creación genera nuevas
posibilidades de interferir en el diseño y aplicación de políticas públicas con
perspectiva de género.
Uno de los mayores desafíos de
la democracia brasileña y latinoamericana es la maduración de una sociedad en
la que dos sexos diferentes, herederos de historias y culturas diferentes, pero
iguales en derechos y deberes, vengan, en fin, a actuar en la sociedad en
igualdad de condiciones.
Cuba
La Federación de Mujeres Cubanas es una
organización social que tiene el reconocimiento como Mecanismo Nacional para el
adelanto de las mujeres; no es una entidad ejecutora, acompaña los proyectos
gubernamentales que benefician a las mujeres.
Como mecanismo institucional,
la Federación se ocupa de promover la adopción de políticas a favor de las
mujeres y vigila y evalúa el cumplimiento de la ejecución de proyectos.
Esta instancia ha realizado una
serie de propuestas de leyes y regulaciones jurídicas en materia civil,
familiar, laboral y penal que han contribuido a la promoción y fortalecimiento
de la condición de la mujer; cuenta con un Plan de Acción de la República de
Cuba para el Seguimiento a la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer.
Chile
El Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM)
es un servicio público funcionalmente descentralizado, dotado de personalidad
jurídica y patrimonio propio, con presencia en las 13 regiones del país. Su
directora tiene rango de Ministra e integra el gabinete del Presidente de la
República.
Cuenta con autonomía
presupuestaria, lo que le permite negociar directamente sus recursos con el
Ministerio de Hacienda y movilizar los de otros sectores en función de su
misión.
Un logro del SERNAM lo
constituye la incorporación del enfoque de género como eje transversal en las
políticas públicas.
Otro avance es la creación del
Consejo de Ministros por la Igualdad de Oportunidades, lo que ha permitido la
incorporación de políticas de igualdad de oportunidades en los organismos
públicos, haciendo posible que los asuntos de género se aborden como asuntos de
Estado.
El Salvador
El Instituto Salvadoreño para el Desarrollo
de la Mujer es creado como una entidad de carácter estatal, con autonomía en lo
técnico, financiero y administrativo. Su creación responde tanto al marco
normativo nacional como al internacional.
Entre los logros alcanzados
tiene la ejecución del Programa de Saneamiento de la Relación Familiar, que
promueve y consolida a instituciones nuevas, lo que permite demostrar
resultados cuantitativos y cualitativos a corto plazo.
Mantiene una relación directa
con los medios de comunicación social, para lograr su sensibilización en el
tema de los derechos humanos de las mujeres.
Incorpora el uso de las
estadísticas, a través de un sistema de monitoreo mecanizado, facilita el
seguimiento, control y evaluación del cumplimiento de la Política.
Honduras
El Instituto Nacional de la Mujer ha
logrado intervenir en la inclusión del enfoque de género en el Plan de
Gobierno, así como en la elaboración del Presupuesto Nacional.
Su reto es lograr que la
Política Nacional de la Mujer sea elevada a Política de Estado y fortalecer
política, técnica, financiera e institucionalmente al Instituto, promover la
descentralización nacional del quehacer del Instituto de la Mujer y establecer
alianzas estratégicas a nivel nacional e internacional.
México
En México, el Instituto Nacional de la
Mujer fue creado como organismo público descentralizado de la administración
federal, con personalidad jurídica, patrimonio propio y autonomía técnica y de
gestión para el cumplimiento de sus objetivos y atribuciones.
Luego de 13 meses de la
instalación formal del Instituto, se han realizado acciones de sensibilización,
asesoría y capacitación en género a funcionarios y funcionarias de la
Administración Pública Federal.
El Instituto logró la inclusión
de la perspectiva de género en programas sectoriales y especiales en la
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Secretaría de Salud y el de
Fomento de la Cultura Política Democrática de la Secretaría de Gobernación;
además impulsa Programas de Apoyo a proyectos productivos, entre otros.
Panamá
Panamá cuenta con el Ministerio de la
Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia, entidad promotora del desarrollo
humano. Promueve la equidad entre los géneros por medio de la ejecución de
políticas dirigidas a mejorar las condiciones de las mujeres.
Entre los avances en la
institucionalidad de la perspectiva de género está la creación del Sistema
Nacional de Capacitación en Género como un organismo adscrito al Ministerio,
con la finalidad de fortalecer, mediante la capacitación y sensibilización en
la materia, a personal de instituciones gubernamentales y no gubernamentales.
Un logro importantísimo es la
creación de la Red de Mecanismos Gubernamentales para la Promoción de la
Igualdad de Oportunidades, que agrupa a 43 instancias de Estado y cuya misión
es garantizar la incidencia en el logro de la equidad de género en las
políticas públicas.
Otro avance lo constituye la
creación del sistema de indicadores con enfoque de género, cuya tarea es crear
información estadística en las distintas instituciones.
Venezuela
El Instituto Nacional de la Mujer en
Venezuela se adscribe al Ministerio de Salud y Desarrollo social.
Es el organismo rector de las
políticas públicas para el logro de la plena igualdad de oportunidades de
mujeres y hombres. Ejecuta planes y programas en el marco del Plan Operativo
Anual.
Uno de sus logros es la
articulación del movimiento de mujeres a nivel nacional, construyendo las
alianzas que conllevan la multiplicación de las políticas del organismo rector,
inclusive en los estados donde no existen instituciones gubernamentales.
Con este Foro la Secretaría Presidencial de
la Mujer dio a conocer las experiencias latinoamericanas de los distintos
mecanismos para el adelanto de las mujeres.
|
Secretaría Presidencial de la Mujer (SEPREM) 9a. Ave. 0-19 Zona 2, Edif. Isabel La Católica, 4o. Nivel Tel. 288-6016 y 288-6087 / Fax: 288-6407 |
Movidas
Mujeres de
Moloj y Mesa contra el Racismo
Ledy Orantes y Rosalinda
Hernández Alarcón, laCuerda
Moloj Kino'jib'al Mayib' Ixoqi'b -Asociación
Política de Mujeres Mayas- valora la equidad en el sentido del respeto a la
diversidad cultural. Ellas conocen de sobra casos de discriminación racial y su
experiencia de participación política las avala para referirse a la
problemática del racismo en Guatemala.
Varias de sus integrantes
compartieron su opinión respecto al establecimiento de la Mesa Nacional contra
el Racismo. Todas coinciden que para erradicar las prácticas de discriminación
y opresión raciales es necesario abordarlas desde distintos ámbitos: la
educación, cuestiones jurídicas e históricas, compromisos internacionales,
condiciones económicas, cambio de actitudes e influencias religiosas.
María Toj Medrano, indígena
quiché integrante de la Junta Directiva de Moloj, considera que la Mesa es
importante para empezar a discutir el tema del racismo. "Creo que es una
gran esperanza", dice y sugiere conocer más a fondo el Convenio sobre
Pueblos Indígenas y Tribales (169) de la Organización Internacional de Trabajo
(OIT), así como la Convención Internacional para Eliminar Todas las Formas de
Discriminación Racial, a fin de socializar esos instrumentos. "Nosotras
hacemos un llamado a los hombres, porque muchas veces cuesta que ellos se
pronuncien sobre el racismo".
En opinión de María Canil, a
través de la Reforma Educativa en los pensa de estudios, desde el nivel
primario, es posible tratar la discriminación racial: "Es una tarea de
largo plazo, pero tenemos que empezar a sembrar esa semilla".
La ministra de Cultura, Otilia
Lux de Cotí, señala la importancia de buscar equilibrios y romper con las
desigualdades históricas, especialmente para las mujeres, quienes -asienta- son
quienes más sufren ese tipo de atropellos y ultrajes por parte de personas que
se creen superiores. "Para quienes deseamos vivir en una nación plural,
respetuosa, donde haya relaciones interculturales, la Mesa contra el Racismo
puede hacer muchísimo. Tenemos que sumarnos con propuestas. También es un reto
para el Estado guatemalteco".
Las personas que integran la
Mesa desean "contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a hacer
de nuestro país un crisol de nacionalidades y vertientes".
En la Mesa contra el Racismo
participan mujeres y hombres, no indígenas e indígenas, entre ellas Rosalina
Tuyuc, Emma Chirix y Manuela Alvarado. Se propone ser un canal de expresión que
permita ampliar la discusión a todos niveles, reflexionar y desarrollar
acciones.
Encuentro
indígena, campesino y juvenil
Wendy San Cruz, laCuerda
Jóvenes de ocho comunidades lingüísticas
asistieron al Primer Encuentro de la Juventud de la Coordinadora Nacional
Indígena y Campesina (CONIC), con el objetivo de fortalecer su liderazgo, así
como su capacidad y energía en la lucha de sus comunidades.
Durante dos días, mediante
diversas actividades y reflexiones, participantes de habla ixil, kaqchiquel,
k'iche', mam, q'eqchi', poqomchi', tz'utujil y castellano discutieron en torno
a la situación que viven.
Numerosas participantes se
mostraron muy propositivas durante los debates. En la plenaria fueron ellas
quienes denotaron más seguridad y entusiasmo, animando a los demás a
comprometerse en el seguimiento del encuentro.
Tras subrayar la importancia
del trabajo conjunto para lograr avances, se propuso la creación de una
comisión o secretaría de la juventud. Las y los participantes se comprometieron
a motivar y organizar a más jóvenes, socializando lo que aprendieron durante el
encuentro, expresando que para ello necesitan mantener su autonomía, diseñar un
plan de trabajo y buscar proyectos específicos a sus necesidades.
A la vez reconocieron la lucha
que realizan sus madres y padres, admitiendo que no le han dado a ésta la
importancia que tiene, por lo que ya es tiempo que se involucren y colaboren en
la recuperación de la Madre Tierra.
Erradicar el analfabetismo y la
pobreza, mejorar la educación y la salud, aumentar sus ingresos, cuidar el
medio ambiente y mantener la unidad son otros motivos por los cuales les
gustaría trabajar a fin de lograr su desarrollo integral.
Como mecanismos de acción
propusieron realizar manifestaciones para exigir al gobierno que invierta en la
problemática social y cumpla con los Acuerdos de Paz. Asimismo, solicitar apoyo
a instituciones estatales y no gubernamentales con el fin de realizar proyectos
y/o constituirse en soporte para los comités de desarrollo comunitario.
Uno de los compromisos más
importantes que adoptaron durante la clausura del encuentro fue la elección de
un representante por cada comunidad lingüística para la creación de la Comisión
de la Juventud. Se eligió a dos mujeres y seis hombres.
Conociendo los
derechos ciudadanos
Ana María Prado, guatemalteca,
integrante de la Red de Mujeres Periodistas
El Foro Nacional de la Mujer en El
Progreso, que cuenta con representatividad de ocho municipios, lleva
información sobre derechos ciudadanos de las mujeres a las comunidades más
alejadas, a través de talleres, foros, diplomados y otras actividades.
En ese departamento del oriente
del país se están realizando los "Foros por la paz y fortalecimiento de la
participación ciudadana", proyecto mediante el cual se brinda capacitación
relacionada con las leyes de Desarrollo Urbano y Rural, del Código Municipal y
de Descentralización, a fin de que más mujeres se incorporen a las instancias
de decisión.
Asamblea del
Foro en San Marcos
Jeanne Roblero, coordinadora de
la Defensoría de los Derechos de la Mujer de San Marcos
El Foro de la Mujer de San Marcos realizó
su Asamblea Departamental, en la cual fueron electas delegadas para los niveles
regional y nacional de esta instancia. En el marco de la actividad se llevó a
cabo un taller denominado "Mujeres ejerciendo la vigilancia ciudadana para
el desarrollo", donde se resaltó la importancia de la participación
femenina en los Consejos de Desarrollo a nivel comunitario y municipal.
La Defensoría de los Derechos
de la Mujer de San Marcos ha estado capacitando grupos de mujeres de varios
municipios del departamento en temas como liderazgo, incidencia, derechos
sexuales y reproductivos, con vistas a continuar fortaleciendo procesos de
organización y formación.
Las Organizaciones Aliadas de
la Mujer Marquense estudian el Plan de Equidad de Oportunidades y han
establecido comunicación directa con la Secretaría Presidencial de la Mujer
(SEPREM) para velar por la implementación del mismo. A la vez, con base en
experiencias pasadas, se está definiendo la participación en el Consejo de
Desarrollo Departamental, a fin de garantizar la inclusión de las mujeres en
procesos de desarrollo e institucionalización de políticas en su favor.
Diplomado en
Estudios de Género
Fundación Guatemala convoca e invita a las mujeres
interesadas en inscribirse en la cuarta edición del Diplomado de
Especialización en Estudios de Género, que en esta oportunidad será avalado
académicamente por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a través
del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencia y Humanidades
(CEIICH).
Los cursos darán inicio el lunes 2 de septiembre en la ciudad de Antigua Guatemala. Las inscripciones cierran el 14 de agosto. Cualquier información adicional puede solicitarse a los teléfonos 294-2490, 475-3474 y 475-2490 o por correo electrónico a: [email protected]
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