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laCuerda Una mirada feminista de la realidad |
Año 5, No.
47 Guatemala,
julio/2002 |
Editorial
Cuidar nuestra libertad
En
laCuerda somos conscientes que la sociedad en que vivimos está enajenada por
una ideología conservadora -discriminatoria y excluyente- que ha limitado
enormemente el espacio de las libertades. Sabemos que el medio en donde nos
movemos está infiltrado por la mojigatería, el miedo y la hipocresía. En estos
años hemos recibido comentarios de personas que se escandalizan por nuestras
ideas novedosas o por las propuestas diferentes. Sin embargo, ha sido uno de
nuestros objetivos fundamentales incitar cambios y transformaciones profundas
que nos permitan trascender las viejas prácticas retrógradas y actitudes
sumisas.
Aquí siempre hemos tratado de ofrecer puntos de vista
alternativos, de abrir los campos de discusión y brindarle al público elementos
para analizar la realidad desde posiciones diversas. En esto llevamos más de
cuatro años y no tenemos la intención de cejar en el empeño, aunque nos acusen
de alterar el orden y promover la rebeldía. Se trata de salir del estancamiento
y el borreguismo y de incentivarnos a emprender nuevas búsquedas, caminos otros
para alcanzar algo que, de tanto desearlo, seguro se va a lograr: la democracia
con justicia y paz.
Para la ciudadanía guatemalteca, la libertad fue motivo de
enfrentamientos sangrientos durante largos periodos. Invocarla o luchar por el
derecho a ser libres fue causa de persecución, tortura y muerte de miles. Lo
poco que se ha logrado hasta hoy ha tenido un costo demasiado alto como para
que un gobierno a todas luces corrupto pretenda imponernos criterios obtusos
que no hacen más que obstaculizar el libre albedrío.
Consideramos que las elecciones respecto al orden y la moral son
patrimonio de la población y que cada quien decide lo que le conviene ver,
hacer o expresar. Nos parece retrógrado que al Ministerio de Cultura se le
otorgue la función de definir qué es bueno o malo para la moral pública. Es
absurdo, además de pernicioso, que se impongan penas de cárcel o multas
onerosas a lo que se considere "obsceno". Por ello, exigimos que el
Decreto 27 sea derogado en su totalidad. No estamos más en tiempos de la
Inquisición, aunque muchos parezcan añorarla. Por si lo han olvidado, éste es
el siglo XXI y estamos tratando de reconstruir el país, a través de la
democracia, la justicia y la paz.
La propuesta feminista habla de equidad y se refiere a la búsqueda
de condiciones igualitarias en términos económicos, políticos y sociales. Lo
que se plantea es que toda la población sea responsable de sus actos, de sus
deberes y obligaciones, que asuma sus compromisos ciudadanos en pleno goce de
sus derechos humanos. Cuando un gobierno se inmiscuye en la vida íntima de las
personas con la intención de dominarlas y someterlas a su voluntad, está
pasando por encima de la más elemental democracia y se pinta como fascista y
totalitario. Así no se puede avanzar a formas de convivencia civilizadas y
modernas; más bien se retrocede hacia la prehistoria, se echan para atrás los
procesos que buscan el bienestar común.
Este gobierno debería darle prioridad a la lucha contra la
violencia y la corrupción, males que realmente nos dañan profundamente. Una
demanda que ha dejado sin atender es la de desmilitarizar el Estado y la
sociedad. Acciones en esta dirección lograrían apoyo y consenso, constituirían
auténticos saltos cualitativos para el país. Aunque pongan oídos sordos y no
hagan nada por erradicar estos males, la población tiene claro que eso es lo
que de verdad hace falta.
Lucía Escobar, laCuerda
En
el número anterior de laCuerda nos propusimos hacer una pequeña disección de lo
que sucede en Guatemala; una revisión al hoy y ahora de nuestra situación como
guatemaltecas en todos los aspectos: social, político, cultural, económico,
etc. Eso, por supuesto, nos provocó a todas una pequeña depresión. Las cosas
están peludas. Para curarnos el bajón decidimos, entonces, hacer este número
exactamente al revés. No queremos situarnos hoy en Guatemala; queremos
ubicarnos en el futuro, en un futuro no muy lejano, en un lugar que -quizá-
hasta se llame diferente. A mí, por ejemplo, Guatemaya me gusta.
Para eso vamos a usar todos aquellos atributos que desde siempre
se nos han adjudicado a las mujeres. Desde el llamado sexto sentido hasta los
poderes ocultos de la adivinación y la magia ficcional. Además, escuchamos
sobre todo a nuestro corazón.
En esta ocasión, lasCuerdas sacaremos nuestro espíritu inquieto a
trabajar. Vamos a aprovechar lo que todas tenemos de brujas, santas y chamanas,
de profetas y soñadoras, para ponerlo al servicio de este número y así predecir
el futuro. Un futuro ideal, eso sí, sacado de nuestros sueños más bonitos y
nuestros deseos más limpios. Un futuro cuerdo. Nos merecemos este ensayo de
ciencia ficción.
Imaginamos así un mundo no muy lejano, quizá en el año 2020.
Dentro de 18 años, una nueva generación (recién nacida hoy, no nacida o por
nacer) se encontrará en plena efervescencia, accediendo a los puestos de poder,
con el mundo en las manos. Una generación que creció supuestamente con otros
sueños y maneras de pensar. Influenciada positivamente por nosotras.
Y nosotras -las jóvenes de hoy- estaremos en plena edad madura.
Habremos aceptado y conocido la riqueza de cada edad para hacer de cada época
de nuestras vidas una experiencia única. Las mujeres mayores serán consideradas
unas sabias, y cada palabra que de ellas salga se conservará como un gran
tesoro de información.
En este futuro imaginamos un gobierno manejado en su mayoría por
mujeres (que somos la mayoría), empresas privadas con grandes lideresas (buenos
sueldos) y una Historia más justa para todas y todos.
Queremos creer que cada mujer será dueña de su vida, de su cuerpo
y su mente. Imaginamos, definitivamente, un mundo más alivianado, menos
plástico y más verde, con más flores y menos basura. Un mundo en el que la
medicina natural ha sido estudiada, comprendida, reivindicada y explotada al
máximo.
Esperamos también que del vocabulario y del diccionario hayan
desaparecido para siempre palabras como racismo, genocidio, violación, injusticia
y desnutrición. Y, por supuesto, que nuestro vocabulario se haya ampliado
muchísimo más con palabras que nombren correctamente cada nuevo sueño y
sentimiento comprendido.
Para que ese futuro próximo se haga realidad sólo nos queda
soñarlo, nombrarlo y hacerlo.
Un futuro alegre, justo, limpio, esperanzador. Un futuro sin
fronteras.
Un futuro más cuerdo.
laCuerda
Niñez con problemas
Según
un estudio de la Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales (AVANCSO) y
Casa Alianza, la situación de la niñez sin hogar es preocupante. En la capital
y algunas cabeceras departamentales deambulan cerca de cinco mil niñas y niños.
El 90 por ciento es policonsumidor de drogas como el pegamento, solventes,
marihuana y crack, usadas para soportar soledad, hambre y frío.
Tráfico de personas
Unas
15 mil niñas son utilizadas en Guatemala para tráfico sexual, señala un
reciente informe de Casa Alianza. Mujeres y hombres de distintos países vienen
en búsqueda de jóvenes para tener relaciones sexuales, siendo Petén e Izabal
los departamentos con mayor demanda por parte de mujeres. Según el Departamento
de Estado de Estados Unidos, Guatemala es una de las diez naciones
latinoamericanas fuente de tráfico de mujeres y niños para este fin.
Ganan medallas
Brenda
Zavala, Mirna Cortez y Atilsa Polanco obtuvieron el primer lugar en la XV
Carrera del Día Olímpico en las categorías libre, máster y juvenil, respectivamente.
Paulina Morataya ganó medalla de bronce en la categoría de 57 kilos del VII
Campeonato Mundial Universitario celebrado en California. Merian Roesch obtuvo
medalla de plata en salto de altura durante el Torneo Santiago Nakasawa Junior,
realizado en México. Teresita Collado conquistó el quinto lugar en una caminata
de 20 kilómetros en Alemania.
Reporte de violencia
Según
reportes de cuatro diarios, más de 60 mujeres fueron víctimas de violencia y
accidentes en junio. Cuatro murieron en accidentes de tránsito y 32 más
resultaron lesionadas. Dos fallecieron al caerles un rayo y una niña fue herida
al explotar una granada en su vivienda. Seis fueron asesinadas con arma de
fuego y cuatro resultaron heridas de igual manera. Tres fueron víctimas de
extorsión y amenazas; una fue golpeada y otra, luego de ultrajarla, asesinada.
Siete están desaparecidas.
Otro funcionario señalado de
acoso
Patricia
Juárez Fernández, trabajadora del IGSS, denunció a Rolando Molina Peláez,
director ejecutivo del Hospital General de Enfermedades, por acosarla
sexualmente desde que ella descubriera meses atrás un faltante en medicinas
equivalente a tres millones de quetzales.
Más amenazas
Diversos
sectores expresaron preocupación por el incremento de amenazas, intimidaciones
y ataques a periodistas, religiosos y activistas sociales. Las mujeres no han
escapado a estas agresiones. Las periodistas Marielos Monzón y Rosa María
Bolaños, así como las activistas Clara Arenas, Helen Mack y Rosalina Tuyuc, son
las víctimas más recientes. La investigadora sueca Elise Valkeapaa ha recibido
amenazas por realizar estudios sobre racismo y discriminación en el país.
CONAPREVI presenta informe
La
Coordinadora Nacional para la Prevención de la Violencia Intrafamiliar y contra
la Mujer (CONAPREVI) dio a conocer, durante la presentación de su informe de
trabajo, que la violencia intrafamiliar sigue en subregistro, porque las
instituciones responsables aún se resisten a utilizar la Boleta Única para
documentar las demandas. Mientras la Fiscalía de la Mujer reportó más de cinco
mil casos el año pasado, la sección de Estadigrafía del Organismo Judicial
únicamente registró 882 quejas entre 1998 y 2001.
Mujeres incursionan en
profesión de peligro
Es
el nombre del artículo elaborado por Olga López Ovando, publicado en Prensa
Libre. En éste relata que algunas mujeres se dedican a prestar seguridad a
personalidades importantes porque les gustan la acción y el peligro. Esta
profesión, considerada exclusiva para hombres, ahora pone a prueba las destrezas
femeninas.
Algunos
objetivos de desarrollo de la ONU para el 2015
|
·
Reducir a la mitad el porcentaje de
habitantes del planeta cuyos ingresos sean inferiores a un dólar por día y el
de las personas que padecen hambre. ·
Velar por que todas las niñas y
niños del mundo terminen un ciclo completo de enseñanza primaria y eliminar
las desigualdades entre los géneros en todos los niveles de enseñanza. ·
Disminuir la mortalidad materna en
tres cuartas partes y la mortalidad de menores de cinco años en dos tercios. ·
Promover la igualdad entre los sexos
y la autonomía de las mujeres como medios eficaces para combatir la pobreza,
el hambre y las enfermedades y estimular un desarrollo sostenible. |
Reducción
de la malnutrición infantil
Porcentaje
de Población Infantil Malnutrida
|
|
|
1970 1995 Proyección 2020* |
46.5% 31.0% 15.0% |
|
* La mejora de la educación de la mujer y de su condición
social representaron un 43 y 12 por ciento, respectivamente, de la reducción
total en el período de 1970 a 1995. Si estas condiciones mejoran en un 25 por
ciento para el 2020, la población malnutrida se reduciría a la mitad. |
|
|
|
1997 |
2025 |
|
Índice de Envejecimiento1 |
12 |
22 |
|
Habitantes de 60 o más años2 |
621,804 |
1.672,921 |
|
Mujeres de 75 años o más3 |
6% |
58% |
|
1
Número
de personas de 60 o más años por cada 100 jóvenes menores de 15 años. 2
Este rápido
crecimiento obligará a prestar servicios de salud durante períodos
prolongados, internamiento en establecimientos especiales y reformas de
jubilaciones y pensiones. 3
Este
porcentaje, aunque se proyecta con un aumento poco significativo, impone el
reto de mejorar las condiciones de vida de las mujeres. Se calcula que, en
América Latina, en el grupo de 60 a 64 años hay sólo 89 hombres por cada 100
mujeres, en su mayoría viudas; en el grupo de personas mayores de 80 llegan a
53. |
||
Aumento
en demanda de alimentos en el mundo
(Millones de toneladas métricas)
Producto
|
1997 |
2020 |
CEREALES
·
Países desarrollados ·
Países pobres |
425.0 234.5 |
492.6 432.0 |
PRODUCTOS CÁRNICOS
·
Países desarrollados ·
Países pobres |
97.7 110.5 |
114.3 326.5 |
|
Según proyecciones, en América
Latina la demanda de carne subirá con mucha mayor rapidez (2.4% al año) que
la de cereales (1.9% al año). Se prevé que para el año 2020 los países pobres
producirán el 59 por ciento de los cereales y el 61 por ciento de la carne.
La ganadería bien podría convertirse en la principal forma de alivio de la
pobreza. |
||
Organización de las Naciones Unidas
Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas
Alimentarias
Envejecimiento en las Américas, Proyecciones para el Siglo
XXI. Organización Panamericana de la Salud (OPS)
Wendy Santa Cruz, laCuerda
En
un ambiente de alborozo y regocijo, en Guatemala celebramos por décimo año
consecutivo el Día de la Reconciliación y Unidad Nacional. Cerca de medio
millón de personas nos congregamos en el Parque Central y sus alrededores para
compartir nuestro sueño hecho realidad.
En esta ocasión la fiesta fue desbordante pues, cuando está
concluyendo la segunda década del siglo XXI, las organizaciones de la sociedad
civil han presentado una serie de proyectos que pretenden seguir estrechando
nuestros lazos y mejorar el trabajo conjunto que fortalezca la democracia, la
equidad y la paz.
Las cosas han progresado bastante desde principios de siglo.
Aunque aún falta recorrido para que la cultura de paz llegue a cada rincón del
país y a la mente y corazón de cada persona, los avances alcanzados han
permitido mejorar significativamente las relaciones entre mujeres y hombres;
niñez, juventud y personas adultas; las culturas, etc.
La lucha que iniciaron nuestras madres y abuelas ha rendido
grandes frutos. Ha habido una mejoría en las relaciones en casa; ahora ambos
cónyuges se encargan de las tareas domésticas, del cuidado de hijas e hijos y
de la administración del hogar en general. Mayor cantidad de hombres ha tomado
conciencia de su responsabilidad dentro del mismo y de las ventajas de una
distribución de tareas equitativa.
Los conflictos familiares también han disminuido: mujer y hombre
toman decisiones en conjunto y buscan terceras alternativas en las que ambos
ganen. Esta situación se hace palpable en la reducción de más del 60 por ciento
en los índices de violencia intrafamiliar. Ahora no podemos decir que hay un
subregistro de casos pues contamos con un sistema efectivo y además las mujeres
denunciamos, pues desde niñas somos conscientes de nuestros derechos humanos.
Aunque no se puede transformar profundamente a las personas de
generaciones anteriores, hoy tenemos la certeza que la nuestra y las futuras
nos encaminamos hacia tiempos mejores, libres de violencia y con mayor equidad
entre mujeres y hombres. Las chavas y chavos de mi época buscamos el equilibrio
en nuestras relaciones, recurrimos al diálogo profundo, nos respetamos.
Poco a poco la juventud ha asumido protagonismo en el seno de la
sociedad. Hemos tomado el espacio que nos corresponde, tanto en la elaboración
de propuestas como en ámbitos de decisión. La brecha entre personas adultas y
jóvenes ha disminuido y esto nos ha permitido planificar mejor nuestro futuro.
También ha habido mejoras en los movimientos sociales. La sociedad
civil ha logrado consensuar agendas y negociar ejes comunes prioritarios. Esto
ha propiciado una mayor articulación y más incidencia con nuestras demandas, a
la vez que se ha encaminado durante los últimos diez años un proceso de cambios
estructurales que contribuyen al desarrollo de la ciudadanía.
Bueno, hoy es un día en el que hemos tenido mucho que celebrar. Es
increíble que juntos hayamos logrado superar nuestras diferencias y que
caminemos hacia la paz firmada hace ya 24 años. El ejército desapareció. Desde
el año 2010 están vigentes, entre otras, las leyes de Servicio Social y contra
la Discriminación Racial. Las relaciones son horizontales, hay más justicia,
respeto, democracia, libertad y equidad.
En esta generación ya no se puede hablar de racismo ni
discriminación, pero sí de seguir adelante, y para ello se vale soñar.
Ledy Orantes, laCuerda
Hace
20 años existía en la ciudad de Guatemala un pintoresco personaje quien decía
que se debía acabar con la palabra 'estereotipos'; afirmaba que "el
estereotipo es una imagen que desaparece", y si las personas tuvieran un
estilo particular estarían exentas de discriminación.
Mi amigo decía también que los sentidos son como cinco caballos y
el consciente es el conductor que maneja la carreta. Si te dejas llevar por
estas condicionantes, te arrastran, te exigen ropa, tintes, carros, teléfonos,
joyas y chácharas que te infectan, te enferman, te hacen infeliz y no alcanzas
la libertad. Al desaparecer todo esto y que la gente finalmente se aceptara, se
asumiera y no hubiera tanta religión, segregación de sexos, credos, condiciones
sociales, sino una sola raza, nos unificaríamos y se desvanecerían las
fronteras que nos separan. Él tenía una imagen muy agresiva y decía que por eso
nunca había sufrido discriminación.
A su lugar de trabajo llegaba mucha gente. Tenía un negocio, en
aquel tiempo llamado "salón de belleza", donde ibas a hacerte más
bonita. Allí conocí gente muy interesante, como el hoy famoso pintor Alex
Barnica, quien en esa época contaba con 19 años.
Como muchos, Barnica tenía que vender artesanías para subsidiar su
arte, y a veces no sacaba ni los costos del material de sus pinturas. Decía que
si tu trabajo no estaba en una galería y te tocaba vender en la calle, la gente
no lo apreciaba y lo veía como poca cosa. Por eso ahora tiene una escuela y una
galería donde hay un espacio abierto para que quien quiera puedan exponer y
apreciar el arte sin tantas complicaciones, bajo con el lema de que "para
todo ser humano es necesario el colorido a su alrededor, porque la ausencia de
color te transporta a un ambiente depresivo".
A pesar de estar en el año 2020, los estereotipos no han
desaparecido porque quienes condicionan el estilo de las personas no son sólo
los creadores de las modas, sino una actitud de vida. Antes la gente se
escandalizaba cuando les decía que yo era "madre soltera"; me veían
con lástima y, por el contrario, eso a mí me hacía sentir muy orgullosa. La
homosexualidad, según muchas personas, iba de la mano con drogas, degenere y
depravación. Hoy sabemos que la preferencia sexual no tiene absolutamente nada
que ver con todo eso.
Creo que todo va evolucionando y actualmente la gente no es tan
cerrada, es más sensible. Hay cosas que falta cambiar, pero es cuestión de
tiempo. Muchos nos atrevimos a abandonar los estereotipos de principios de
siglo. Ahora hay quienes rompen con los actuales.
Un día de domingo para Esperanza
Claudia Dary, guatemalteca, antropóloga
Ese
domingo Esperanza se despertó temprano y, luego de bañarse, puso la mesa para
toda la familia, calentó su leche, sus tortillas, batió un par de huevos y los
frió en la sartén. Todo lo hizo despacito y en silencio para que su mamá, que
trabaja toda la semana, no se despertara y pudiera descansar. Después de comer,
abrió la puerta con sigilo y salió a la calle. "¡Menos mal que ahora
-pensó- ya no hay que echar doble llave,, candado y tranca como cuando mi mamá
era chiquita y su nana la dejaba encerrada cada vez que iba al mercado de aquella
colonia de la zona 11 de la ciudad capital!"
Con un semblante feliz, la niña de 13 años se dirigió a la parada
del autobús que de su casa conduce a la biblioteca nacional. Se paró al lado
del letrero azul que dice "Parada", el mismo que tiene dibujado un
autobús. Lo observó detenidamente y se acordó de lo que le ha contado su mamá,
eso de que, hace años, para abordar una camioneta había que pararse
precisamente en donde decía "No hay parada".
-"El que no lo hacía", según le contaba, "corría el
riesgo de quedarse un buen rato tomando el sol allí parado, viendo las
camionetas pasar y pasar..." A Esperanza eso le pareció una exageración.
Pero en fin, es que la gente de antes hacía cosas raras, les gustaba pasar toreando
carros debajo de las pasarelas y otras cosas.
Llegó la camioneta y se subió. Mientras se colocaba los audífonos
para escuchar música, sonrió convencida de que era un alivio no haber nacido en
tiempos de sus tías, cuando ellas tenían que dejar los aritos de plata en la
casa para evitar ser víctimas de los ladrones que solían subirse en las
unidades de transporte para atacar a indefensos pasajeros arrancándoles
morrales, bolsos, joyas y, no digamos, un radio. Eso, además de que cuando su
vecina, doña Juana, vistiendo su corte y su huipil multicolor se subía al
ruletero y tras ella iba una mujer ladina, el ayudante del chofer se apresuraba
a decirle con voz chillona y tono prepotente: "Correte para atrás,
María", cuando no era "Dale el lugar a la señora, m'ija".
"Qué tiempos aquellos...", pensó Esperanza. ¡Vaya que
eso ya no sucede hoy! Ahora, cualquiera puede sentarse donde quiera y vestir
como le dé la gana. Doña Juana es atendida en los bancos y oficinas del
gobierno con prontitud. Cuando entra a algún comedor, le entregan rápido el
menú; ya no le preguntan si va por el trabajo de la limpieza.
Se fue repasando mentalmente la lista de libros que quería prestar
en la biblioteca: cuatro en total, que no se le fuera a olvidar el de educación
sexual para pre-adolescentes ni el de la gramática kaqchiquel, clase
obligatoria en la escuela. Y es que ahora la educación bilingüe (idioma
maya-castellano) e intercultural no está dirigida sólo a indígenas sino también
a los ladinos. "Qué bueno -se dijo- que ahora la biblioteca la abren los
domingos todo el día y podemos sacar libros, videos y otros materiales sin
tener que quedarnos con las ganas..."
Las hermanas de Esperanza no quisieron acompañarla a la
biblioteca, a causa del ya famoso festival de música que se organiza ese mes en
el parque del pueblo. Ellas querían llegar temprano para sentarse en las
primeras bancas que están debajo de los frondosos árboles que dan al parque esa
sensación tan refrescante. Sí, esas jacarandas con sus miles de flores moradas,
madrecacaos, chicozapotes y la hermosa Ceiba que sembraron hace 20 años. Antes,
según ha escuchado decir, el lugar era un páramo polvoriento en donde los
perros sarnosos y asoleados merodeaban por doquier mirando a los transeúntes
con hambrientos y suplicantes ojos mientras esperaban que éstos dejaran caer
las cáscaras de siempre. "Encontrar un basurero era casi un milagro, y
hacer que la gente lo usara, una proeza", decían. ¡Tan exageradas las
tías! Ellas y sus charadas de antes...
Mientras Esperanza lee en la biblioteca, sus hermanas, que habían
llegado temprano al parque, se sientan en las bancas más próximas al kiosco en
donde don Tono y su grupo de marimba dará un concierto al medio día, como parte
de las actividades mensuales que organiza el ministerio. Ya llevan rato esperando
pero no importa; por cualquier necesidad, hacia el fondo están los baños
públicos que los empleados municipales limpian por turnos dos veces al día.
Viendo al oriente están sus amigas jugando en los columpios y resbaladeros.
Éstos están todos recién pintados de alegres colores: rojo, verde, azul y
amarillo... Y es que el alcalde del lugar se preocupa de que la niñez siempre
tenga un lugar bonito y limpio para jugar. ¡Ay de aquél que tire envoltorios,
chayes o haga sus necesidades por allí! Viendo hacia el occidente está el
puesto de los canastos de palma que los exitosos y bien nutridos artesanos de
la cooperativa ch'orti' llevan todos los domingos. Se trata de esa misma
esquina en donde tiempo antes -dicen los mayores- se ponían unos niños que,
haciéndola de payasos, lanzaban al aire naranjas verdes, de tres en tres, para
despertar la conmiseración de los transeúntes. Esos niños ya no existen,
tampoco aquél que lanzaba fuego por la boca. Ahora esas cosas sólo se ven bajo
una carpa.
Esperanza despertó, se sentó en la cama y vio a su alrededor. Su
mamá ya se había ido a trabajar, las tortillas estaban arrimadas al fuego y la
tranca estaba en el lugar de siempre. El volcán de ropa sucia de los hermanitos
esperaba por ella en el lavadero. Pero ella no se termina de creer el poema de
Calderón de la Barca, para quien "toda la vida es sueño y los sueños,
sueños son".
"Algún
día -se dijo- voy a ir a jugar también bajo esas jacarandas en flor".
Laura E. Asturias, laCuerda
Tuvieron
que pasar muchos años de incesantes pruebas y errores, y no fue poca la
renuencia de algunos sectores que siempre han temido los cambios, pero
Guatemala entró por el aro y hoy, en la tercera década del siglo, no se encuentra
más en la lista vergonzosa del atraso y la ignorancia.
No ocurrió por arte de magia. Corregir esa situación requirió que
la sociedad en conjunto revisara a conciencia sus normas, prácticas y
creencias, para entender que el desarrollo no es derecho privilegiado de un
grupo exclusivo. Era necesaria una elevada dosis de voluntad política, y hoy
sabemos que esa diferencia la marcó la licenciada Dora María Castañeda al
asumir, a principios del siglo, la cartera de Educación.
Lo que la ministra hizo fue, sencillamente, priorizar las
necesidades del país, contando con el pleno respaldo de un gobierno
auténticamente democrático. Entre otras cosas, reconoció que era inaceptable
que tantas niñas quedaran excluidas de la educación, forzadas a desempeñar tareas
domésticas mientras sus hermanos asistían a la escuela. Recordando que "la
legalidad no necesariamente implica justicia" -porque el derecho a la
educación igualitaria estuvo siempre plasmado en la Constitución Política pero
no se cumplía-, instituyó guarderías comunitarias, subsidiadas por el Estado y
con personal capacitado, de manera que las niñas no fueran obligadas a asumir
cuidados infantiles y acudieran a clases. Asimismo, empezó a multar a aquellas
empresas privadas que incumplían la ley al no ofrecer tal servicio para
trabajadoras madres.
Castañeda hizo realidad, por fin, una educación apropiada. Fue
ella quien luchó por dotar a cada comunidad de docentes plenamente bilingües,
con remuneración digna, quienes enseñaban en el idioma de la localidad, atendiendo
a poblaciones multiétnicas, de rica diversidad cultural. Sus esfuerzos
contribuyeron a dignificar la docencia.
La ministra no se detuvo allí. Con firmeza propició espacios de
diálogo entre los diferentes sectores para generar conciencia sobre la laicidad
del Estado. Ello, a fin de lograr que la educación en el país fuera
verdaderamente laica, según lo dicta nuestra Carta Magna, y que ningún grupo
religioso ejerciera influencia en los currículos de estudios e impidiera a la
población adquirir una educación integral.
Esa tarea no fue fácil. Guatemala estaba aún marcada por múltiples
preceptos y mitos impuestos por las religiones predominantes que, además,
generaban conflictos en las comunidades cuando, por ejemplo, el partido
gobernante tenía una determinada tendencia religiosa y colocaba simpatizantes
en cargos públicos desde los cuales podían promover sus particulares posturas.
Ello fue especialmente notorio durante las administraciones de Jorge Serrano
Elías y Alfonso Portillo, en este último caso con el general retirado y pastor
evangélico, Efraín Ríos Montt, como presidente del Congreso de la República.
Pese a las diferencias, las comunidades, tras hacer las revisiones
alentadas por Castañeda, aceptaron su derecho a recibir, entre otros, una educación
sexual adecuada a su propia cultura y a la edad de quienes se beneficiaban de
ella.
Varios años después, continuamos reconociendo la entereza de una
ministra que, con un elevado nivel de profesionalismo y conciencia, aseguró que
toda la gente en Guatemala pudiera acceder a una educación equitativa y
pluriétnica, sin sexismo ni racismo.
Gracias a ella, hoy tenemos un sistema educativo libertario,
centrado en seres humanos que disfrutan el derecho intrínseco a decidir en
libertad su propio destino, con gozo, sin culpas ni prejuicios.
Andrea Carrillo Samayoa, laCuerda
Estaba
recordando hace apenas unos segundos -hace tan poco, porque en estos tiempos los
días se pasan más rápido que antes-, cómo era la vida unos veinte años atrás.
Haciendo memoria, pienso en el revuelo que causó el uso de internet en aquella
época. Era una novedad conocer gente de otros países por ese medio, comprar
música, ropa o cualquier cantidad de cosas inimaginables en el siglo pasado.
Para el uso de la cibernética había que tener la famosa tarjeta de
crédito y por supuesto acceso a la computadora, de lo contrario no se podía. En
aquellos años no todas las personas pensaban en navegar en el ciberespacio.
Aunque muy pocas, algunas todavía mantienen su gusto por los libros y
espectáculos en vivo. Otro tipo de entretenimientos de ese entonces, no tan
inofensivos, eran los vídeo juegos o los multicanales de cable.
Antes se podía consumir las frutas y verduras de cosecha, el pan
recién salido del horno. Yo dejé de comer carne porque no me agradaba que
mataran a los animales, pero a quienes les gustaba podían conseguirla fresca.
Ahora todo lo fabrican en lugares especiales, alterándolo genéticamente.
Comemos los conocidos alimentos transgénicos, que en un momento alarmaron a la
población, porque cuando se empezaron a usar ocasionaron efectos secundarios.
También devoramos la comida microondas, ésa que se mete en mini cajas, que no
se sabe ni qué es lo que trae y que al minuto se hace grande y sale un pepián
queriendo imitar a los que se hacían antes.
Recordando me doy cuenta que añoro la playa, las idas al lago y
los paseos que en el pasado podían hacerse. En estos días la playa es exclusiva
para quienes pueden pagar una fuerte cantidad de dinero. Resulta más económico
ir a una de esas "tiendaventuras", que están, como los café internet
a principio de siglo, por todas partes, y comprar una aventura. Es fácil, sólo
hay que cascarse la cabeza y lista: en segundos se puede ir de paseo,
experimentar una situación de alegría, dolor, placer y hasta amor; se puede
incluso vivir una relación.
De los dilemas morales y éticos de mi época no queda nada. La
juventud de hace como 20 años era invadida por conservadurismos. Había que
llegar virgen al matrimonio -decían-. El aborto, usar condones o cualquier otro
método anticonceptivo eran prohibidos por la iglesia y por la ley. Hoy las
relaciones sexuales son opcionales entre parejas. En cuanto a los orgasmos,
pueden lograrse a través de internet o como mejor te parezca.
Los bebés ahora se pueden diseñar. Los nueve meses en la barriga
de la madre siguen igual; lo que ha cambiado es la manera de engendrar. El
óvulo y el espermatozoide ya no se encuentran únicamente después de haber
tenido una placentera relación sexual, sino en un laboratorio, luego de ser
extraídos cuidadosamente. Ahí los combinan y perfeccionan para después
regresarlos al hogar natural, el útero de la madre. Lo bueno de este avance es
que se logró evitar cualquier tipo de degeneración que implique una
discapacidad.
Es cierto, hay avances tecnológicos que han traído beneficios. No
todos. Para mí, no vale ningún cambio que deje de lado la convivencia entre los
seres humanos, el contacto con la naturaleza, el acceso a alimentos frescos y
el placer de gozar el cuerpo.
La Asamblea de las Mujeres
Anamaría Cofiño K., laCuerda
En
el marco de la celebración del Décimo Aniversario de la Revolución Pacífica
Guatemalteca que fue encabezada en 2010 por las fuerzas políticas Convergencia
Ütz (CU) y Movimiento Amplio de Izquierda (MAÍZ), se llevó a cabo una serie de
eventos que pasamos a enumerar.
En la reunión pública de la Asamblea Nacional Popular, las señoras
congresistas integrantes de la Comisión de Transformaciones y Cambios
presentaron ante el pleno sus últimas propuestas para reformar el código
laboral de nuestro país. De ser aprobadas como se espera, la población
guatemalteca contaría en adelante con seguro de vida para personas jubiladas y
desempleadas; jornadas de trabajo de 30 horas a la semana y derecho a
vacaciones familiares en los centros recreativos estatales, así como licencias
por maternidad y paternidad, entre algunas de las medidas propuestas.
Otras bancadas, como las del Grupo de Mujeres Mayas Kaqla, Tierra
Viva y En Perspectiva, comentaron que dichas medidas se sumarían a los logros
ya obtenidos en materia laboral que han colocado a Guatemala como uno de los
países más avanzados y progresistas en el continente, libre de explotación y
abusos. Recordaron que ahora la mano de obra guatemalteca está considerada
entre las más calificadas, mejor remuneradas y más sanas de Latinoamérica.
En dicha reunión, celebrada en la reserva natural Ulew, la
ministra de Protección Ambiental y Recursos Naturales, Magalí Rey Rosa, rindió
un informe que da a conocer los índices de recuperación y conservación de
especies biológicas nativas, actividades que se ha llevado a cabo con apoyo de
las Unidades Locales Ecologistas y los Comités Vecinales Verdes. Anunció que el
Plan de Limpieza y Descontaminación de Fuentes de Agua ha alcanzado
sobrecumplimiento en todo el territorio nacional, con lo cual los ríos del país
han obtenido una certificación internacional de pureza. La funcionaria depositó
ante la dirección colectiva de la Asamblea los últimos premios y
reconocimientos internacionales que el país ha recibido por su economía
respetuosa del ambiente, sobre todo por el proyecto de manejo racional del
consumo y la basura, que ahora se empieza a implementar en El Salvador y
Honduras.
La ministra de Defensa de las Libertades Artísticas, Confesionales
y Corporales, Lucía Escobar Mejía, también se hizo presente, acompañada de
representantes de grupos de las veinte preferencias sexuales, de la Unión de
Niñeros y Amos de Casa, de las organizaciones Panzas sin Fronteras, Poetas y
Tatuados, Contadores de Chistes, Cantantes Improvisados, Corredores bajo la
Lluvia, Meditabundos Eclécticos, etcétera. Esta delegación presentó su informe
por medio de ejercicios corposíquicos, expresiones ciberclónicas, silencios
visuales, exposición de flujos y otras técnicas sensoperceptivas tradicionales.
En un gesto simbólico acorde a la ocasión, cambiaron el lema del hemiciclo que
mencionaba a dios y la patria, dejando grabada la frase "Libertad,
Democracia, Equidad".
En el acto participaron otras integrantes del Gabinete Social,
como la ministra de Planificación y Economía, Catalina Soberanis; de Seguridad,
la doctora Iduvina Hernández; de Energía sin Límites, Yolanda Colom; de
Educación y Superación, doctora Alicia Rodríguez; de Salud, la doctora Lily
Caravantes, de Derechos Humanos, la doctora María Eugenia Solís, entre otras.
En el acto estuvieron presentes connotadas expertas profesionales, quienes
tuvieron a su cargo los comentarios y críticas del informe presentado, entre
ellas, Marielos Monzón, Dina Fernández y Tania Palencia.
Punto culminante de dicha reunión fue la presentación -con
traducción simultánea en 24 idiomas- del informe de la Comisión de Culturas,
elaborado por representantes de todas las etnias del país y en el que
finalmente se certificó el cumplimiento del 90 por ciento de los compromisos
adquiridos en los Acuerdos de Paz de 1996. Tomaron la voz para la presentación
de este informe Francisca Álvarez, Amanda Pop, Emma Chirix y Rosalina Tuyuc.
La reunión concluyó con una charla impartida por la presidenta
honoraria del Congreso, Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz 1992,
quien condecoró con la orden de la Nim Ixoq' a las venerables y sabias ancianas
que nos precedieron en la historia y abrieron brechas en la lucha por la
equidad.
Finalizado el evento parlamentario, se celebró un baile popular en
los parques de todo el país. En la Plaza Realidad de la ciudad capital, un millón
de asistentes gozó de la presencia de grupos de música y teatro, entre los
cuales destacaron los de Sudáfrica, Vietnam y Palestina. Por Guatemala
participaron conjuntos artísticos de Camotán, Chajul, Livingston y Todos Santos
Cuchumatán. El público saboreó platillos típicos de todas las regiones, así
como bebidas espirituosas y sustancias excitantes orgánicas. Las instalaciones
de aseo e higiene recibieron elogios del público por la pulcritud y eficiencia
del servicio. Las mini habitaciones para siestas, meditación e intimidad
tuvieron costos populares y estuvieron constantemente concurridas. Como es
usual, el evento transcurrió en santa paz.
Entre las actividades paralelas realizadas estuvieron: la
impresión de 500,000 ejemplares de la Historia Integral de Guatemala y la
donación del paquete a la Red de Bibliotecas y Casas de la Cultura; la
grabación y distribución de las Obras Maestras de la Música Guatemalteca,
dirigidas por los Maestros Igor Sarmiento, Pablo Alvarado, Joaquín y Andrea
Orellana, Isabel Barrios Cazali, Giovani Pinzón y Ricardo Arjona Jr.; la
presentación masiva de las 20 obras fílmicas producidas por las Escuelas de
Cine y Comunicación Social y la inauguración de los murales colectivos a cargo
del grupo Rogelia Cruz. Esculturas, instalaciones y monumentos elaborados por
la Juventud Artística fueron inaugurados en todo el país para honrar a todas
las personas que ofrendaron su vida por construir la Guatemala justa y libre
que hoy disfrutamos.
La organización, financiamiento y facilitación de estos actos de
conmemoración corrieron a cuenta del gobierno presidido por la excelentísima
doctora Helen Mack, quien siguió celebrando junto a la ciudadanía la
desaparición final y duradera del ejército guatemalteco.
¿Y qué me decías tú de la ciencia ficción?
Rosina Cazali, laCuerda
En
el año de 1997, cuando corrió la noticia de los últimos avances de la ciencia
de la clonación, que hacían posible la creación de una oveja a partir de la glándula
mamaria de otra, hubo más de un desvelado que rememoró ese futuro dibujado de
tantas maneras, en diferentes tiempos, a través de la literatura, el cine y los
relatos de la más variada narrativa de ciencia ficción, donde la réplica humana
o de seres artificiales era la meta casi imposible. El referente por excelencia
fue "Un mundo feliz", de Aldous Huxley, donde se narran las
peripecias de un marginado en una sociedad futura altamente tecnificada, en la
que los seres humanos son creados en serie y pertenecen a distintas castas
según su función.
Para el cine tampoco faltaron los noctámbulos que discurrieron
entre los espíritus premonitorios de películas como "Los niños del
Brasil", del director Franklin J. Schaffner, un escalofriante relato que
lleva a descubrir cómo un científico nazi, tras haber conseguido y mantenido
vivas células arias, las inyecta en mujeres para crear decenas de pequeños
monstruos. De manera más amable, el tema de los clones apareció en
"Sleeper" ("El Dormilón"), donde Woody Allen se enfrenta al
líder de un mundo futurista quien ha preservado su nariz con el propósito de
ser clonado.
El tema también abarca producciones esperpénticas tipo Hollywood,
como aquélla donde Michael Keaton, un atareado trabajador de clase media,
alivia sus tareas y atención familiar al dejarse clonar, aunque la cosa se le
vaya de las manos. Cómo no mencionar las películas de culto "Blade
Runner", de Ridley Scott, y una de las producciones más preciosas de los
últimos tiempos, "Gattaca", del director Andrew Niccol, donde la
reflexión más profunda -"no existe un gen para reproducir el espíritu
humano"- danza entre diseños extraordinarios de sets e imágenes de seres
perfeccionados a través de una tecnología genética de claras intenciones
hedonistas e incluso fascistas.
Por años, la literatura como el cine han incurrido en ese intento
de sacar a luz versiones distintas de un futuro poblado por clones,
"cyborgs", replicantes o morfos. Estas vertientes creativas registran
deseos de perfección en mundos idealizados y controlados por máquinas o
convierten verdaderas ansiedades colectivas en amenazas palpables. Una de las
peores: esa pesadilla recurrente, donde tanto experimento altera los patrones
de la naturaleza que se han repetido por millones de años y desembocan en
mutaciones pervertidas. Sin embargo, y a pesar de esos miedos colectivos
expresados con antelación por la ciencia ficción, es un hecho que la ingeniería
genética sucede hoy todo el tiempo en áreas fuera de la especie humana y dentro
de la misma. Y, con ello, estos relatos ficticios y futuristas se acercan cada
vez más a convertirse en certezas.
Si alguna vez Mary Sheeley, la escritora inglesa que a los 18 años
de edad publicó "Frankenstein" (1816), hubiera sabido que la visión
de tantos creadores posteriores a ella trascendería a su monstruo de buhardilla
con mitos cinematográficos como el "cyborg" T-800 de "Terminator
2", o provenientes de la realidad como la oveja Dolly, tal vez su novela
no habría sido una simple producción animada por un círculo de escritores
-dentro del cual se encontraban Lord Byrron- y que pedía a cada integrante
escribir un relato de fantasmas y hechos espeluznantes. Sí, la narración de
Sheeley cautivó a más de un seguidor de las teorías darwinianas por su visión
fascinante sobre individuos creados en laboratorios, sin la asistencia de un
dios, pero es hoy sólo uno de los miles de antecedentes que la tecnología
actual cuestiona como ideas antiguas sobre el cuerpo. No obstante, por relatos
como el de Sheeley no es extraño que "Frankenstein" sea hoy la
metáfora perfecta que se aplica a las intenciones que animan complejas
investigaciones que abarcan la ingeniería de la clonación o la descodificación
del llamado genoma humano, y, por ello, sean acompañadas por acaloradas
discusiones éticas, religiosas, morales, etc. que se han extendido en todo
territorio del saber humano. Asimismo, que podamos reconocer entre nosotros
variantes de "Frankensteins", morfos pasados por el bisturí del
cirujano plástico en nombre de un estándar genérico de belleza, reinventados y
lo más lejos posible de su identidad original. O que nuestros abuelos sean lo
más parecido a los "cyborgs" al aceptar implantes de dispositivos
artificiales como marcapasos, articulaciones de acero o lentes intraoculares que
reemplazan partes gastadas de sus cuerpos. Y, más allá, que fuerzas diferentes
amenacen con despedazar nuestros cuerpos en nombre de un comercio de órganos
bajo el disfraz de la investigación médica y la industria cosmética.
En los últimos años pareciera que nadie duda que la creación ha
jugado un papel imprescindible en la configuración del futuro, como un umbral
de información que se adelantó a mencionar los caminos que tomaría la ciencia o
sencillamente un medio que recrea todo ese bagaje de información que ha saltado
de los pórticos de los laboratorios o las teorías de la cibercultura para
formar parte de nuestro diario vivir. Hasta hace poco se le relegaba, como pura
retórica fantasiosa, a un juego de habilidades literarias creativas para el
deleite de los aficionados, quienes piden empujar cada vez más los bordes de lo
permisible, para recrear su fantasía y desbordarse en un futuro lo menos
parecido a la actualidad. Incluso, hasta hace poco, las películas de ciencia
ficción fueron catalogadas como "típicas", con un formato tan
predecible como el de un "western" o cargadas de mensajes que se
refieren al uso adecuado, o humano, de la ciencia contra su uso demente y
obsesivo, como indicó Susan Sontag en su ensayo "La imaginación del
desastre".
Ha pasado el tiempo. El acucioso ensayo fue escrito por la crítica
estadounidense en 1965, y sus observaciones han dejado de tener efecto sobre lo
que en realidad sucede. Muchos temen (y unos cuantos radicales esperan que
ocurra) que la ciencia ficción se transforme en una realidad palpable, donde la
ficción sea cada vez menos ficción. "¡Un mundo de clonalización nos
vigila!" podría ser la consigna para pasar, sin advertirlo, al proyecto
del mundo feliz a lo Huxley, perfecto, ordenado, dirigido, o a aquellas visiones
envueltas en vientos apocalípticos, ciudades derruidas donde pululan
enfermedades dispersas por guerras bacteriológicas y, como nómadas fantasmales,
son transitadas por seres posthumanos. Tal vez durante muchos años de creación
de ciencia ficción, tanto en la literatura como en el cine, el mensaje en la
botella futurista no ha sido el intento de búsqueda de una lección moral o de
poner en la balanza la razón versus el conocimiento en manos de un puñado de
científicos locos. Tal vez su intencionalidad se reduce a dos cosas: la
necesidad humana de dibujar respuestas a su dolorosa existencia actual,
comparándola con esas versiones futuristas, o la posibilidad de ir
preparándonos silenciosamente hacia lo ineludible. ¿Hacia la catástrofe?
Dime, ¿cómo pintarías el futuro?
laCuerda
Pensando en las generaciones futuras, pedimos a
varios colaboradores,
niñas y niños, que opinaran sobre el tema, ya que
serán quienes
hereden, ocupen y construyan ese tiempo.
"¿Qué es futuro?" (Pablo, 5 años)
"Yo voy a manejar el carro de mi papá. Mi papá
ya va a
estar viejito, entonces no lo va a necesitar".
(Sara, 9 años)
"De rojo, yo lo pintaría de rojo". (Iris,
7 años)
"Quiero una casa con jardín. En mi casa ya no
cabemos
y no puedo tener perrito". (Carlos, 9 años)
"En el futuro quiero aprender a leer..."
(Isabel, 5 años)
"Va a ser como el laboratorio de Dexter, con
muchos aparatos
y robots que me hagan la cama". (Nina, 7 años)
"Todo manejado por computadoras, pero el
planeta
totalmente contaminado". (Gabo, 13 años)
Andrea Aragón, guatemalteca, fotógrafa
Espero
con pocas ansias que el futuro me traiga un celular más pequeño, una
computadora más rápida y una refri capaz de hacer la lista del super y mandarla
vía internet a Paiz. Ansío, eso sí, tener más conversaciones en persona y
viéndonos a los ojos, chatear menos con mi pantalla y disfrutar más a menudo de
la charla sencilla y cotidiana de Cristina, mientras cuenta tomates y apunta en
un retazo de papel: zanahorias, con S.
Encuentro que ninguna red de fibra óptica ha sido capaz de hacer
que nos comuniquemos mejor; más, sí, pero no mejor, y entonces me aterra un
mañana que nos sorprenda sin lo básico resuelto.
Me viene a la mente una niña pequeñísima que vi hace un par de
semanas. En la cima de su montaña, nos cantaba batiendo los brazos como
mariposa. El bosque se calló para que la escucháramos y seguimos bajando en
medio de aquella despedida solemne, hasta que ya no podíamos verla, pero sí escucharla.
Ella, libre de ansiedades y deseos por vivir tan aislada, me provoca más
esperanza que un colegio entero de esta capital. La imagino creciendo sin
"Barbies", "OshKosh" ni "Barney", ajena a los
"microchips" que prometen la felicidad encapsulada. Muero de envidia
ante su simpleza y su escasa necesidad de progreso y desarrollo. Me antojo de
sacarle el dedo a quien nos trajo la estúpida creencia de que en la vida hay
que llegar a ser alguien.
Analizo las grandes equivocaciones de una vida como la mía, donde
la última vez que pregunté a un amigo "¿Cómo estás?", no me quedé a
escuchar la respuesta. Si sigo corriendo de esta manera, voy a perder más
tiempo y no habrá alta tecnología, título universitario, ni aumento salarial
que me lo devuelva.
Me entristece que no hayamos podido ver, aun en los inalcanzables
"Supersónicos", íconos de la vida ideal del futuro, que lo más
importante sigue siendo tener un perro que te traiga las pantuflas y una madre
buena que acueste con un beso cada noche a Cometín.
Vuelvo y repito, ojalá el futuro no nos sorprenda sin lo básico y
más importante resuelto: hacer las paces con nosotros mismos, y el amor, con
quien más nos guste.
Primer contacto con Ursula K. Le
Guin
Maurice Echeverría, guatemalteco, escritor
Le
conté a Raúl Figueroa sobre mi reciente interés por la ciencia ficción.
"¿Leíste a Ursula K. Le Guin?", preguntó. "No2, mi respuesta.
"Tenés que leerla", dijo entusiasmado. Me habló de "La mano
izquierda de la oscuridad", una novela que habla de cierta sociedad
compuesta por andróginos y según entiendo levanta preguntas interesantes
respecto al asunto de los sexos. K. Le Guin sintetiza la trama del libro:
"Para los habitantes del imaginario mundo de Gueden el género individual
no existe. Son sexualmente neutros la mayor parte del tiempo y entran en celo
una vez al mes, en ocasiones como macho, en otras como hembra. Un guedeniano
tanto puede engendrar como concebir hijos".
Días más tarde, Raúl me mandó al diario "Un pescador del mar
interior", libro de cuentos de la autora estadounidense. Ursula K. Le Guin
(1929) reúne todo lo debe tener un -buen- autor de ciencia ficción: entrega
pura a un género puro, ironía, imaginación, humanidad, la capacidad de revelarnos
una perspectiva original sobre nuestro presente por medio del futuro, la
distancia y la fantasía.
"Un pescador del mar interior" (Minotauro) inicia con un
prólogo de la misma autora en el cual expone su concepción del género y que a
mí me aclaró un resto de cosas. ("La ciencia ficción amplía el aquí y el
ahora".) Lo demás son narraciones breves o largas, todas contundentes, que
K. Le Guin fue publicando en distintas revistas y se dan cita en este libro
entretenido y magnífico.
Narrar: Ursula K. Le Guin especifica con maestría las proporciones
del relato para que el mismo vaya creando un efecto en el lector. La
expectación del lector, eslabonada con giros imprevistos, crece de manera
estimulante. Esta escritora sabe exactamente cuál es el tono narrativo que debe
mantener en cada historia. El lector se siente a la vez asombrado por la
novedad de los mundos que K. Le Guin va hilando, pero inmerso en ellos, en
ellos sin más, naturalmente los recorre, como si fuesen legítimos. Lo son.
Rendir asombro y naturalidad al mismo tiempo es sobre todo difícil, pero
ciertamente no para Ursula K. Le Guin. Sus historias y nebulosas dirigidas
dejan al lector flotando, absorbido, perfectamente distraído, feliz.
La ciencia ficción es un acto de amor a la imaginación. Imaginar
es más difícil que contar lo propio, según creo. Ursula K. Le Guin imagina sin
tregua, aunque a veces se permite acercarse a temas trillados del género, como
los viajes interestelares ("La historia de los shobis"). Siempre, eso
sí, desde su óptica fascinante. A golpes de inventiva transfigura nuestra
percepción, nuestro pronóstico de lo real. La fantasía arroja su luz
extravagante sobre la realidad. La alucinación es verdad (ver "El sueño de
Newton").
El humor (así en "El primer contacto con los
gorgónidos", una burla mordaz) es otro recurso de K. Le Guin. Dice en su
prólogo: "Las historias divertidas, las historias tontas, son un regalo.
No puedes intentar crearlas; no puedes sentarte a escribirlas; son regalos del
lado oscuro del alma". La ciencia ficción es uno de los pocos géneros que
puede jugar a gusto con la superficialidad ("El ascenso de la Cara
Norte"). Lo que nos gusta de los "comics" de ciencia ficción es
que sean superficiales, justamente.
Anticuada es esa idea de que es preciso romper los géneros (la
ciencia ficción, por caso). Los géneros están bien como están. En la ciencia
ficción o se es genial o se es nada. Y permitan lo seguro: la mejor ciencia
ficción no está en "El Episodio II"; está aquí, en este libro de
Ursula K. Le Guin.
No somos "Barbies" con
cerebro de telenovela
Marielos Monzón, guatemalteca, periodista
A
estas alturas del siglo XXI, debería estar claro que las mujeres no somos
"cuerpos de 'Barbie' con cerebro de telenovela", como bien afirmó Carolina
Escobar Sarti en alguna oportunidad. Sin embargo, parece que esto todavía no se
ha entendido y en Guatemala se sigue pensando que para organizar una actividad
dirigida a las mujeres hay que hablar única y necesariamente de uñas acrílicas,
métodos para organizar la cocina y la casa, cuidado del cabello y arreglos
florales. El mensaje implícito es terrible. Dedíquense a la casa y al arreglo
personal para satisfacer a los maridos; pensar no es su tarea.
Si bien algunos de estos rubros podrían ser parte de la agenda de
una actividad dirigida a las mujeres, resulta terrible que los mismos sean la
base alrededor de la cual giran las acciones previstas.
Por acción o por omisión, y en la mayoría de los casos por
ignorancia, se cree que se están promoviendo espacios para las mujeres que en
realidad contribuyen a perpetuar el machismo existente. Espacios que acentúan
la idea que las mujeres nacimos para determinadas tareas y que nuestro rol no
va más allá de cumplir con los quehaceres del hogar y la crianza de los hijos.
Así, niñas y niños van formándose, a medida que crecen, ideas equivocadas y
estereotipos que luego asumen en la vida adulta.
Es necesario alzar la voz y pedir por todos los medios verdaderos
espacios de encuentro que promuevan el intercambio, la reflexión y el
empoderamiento de las mujeres. Espacios que permitan informarse y opinar, en
los que nuestras voces sean escuchadas y tomadas en cuenta; en los que la mujer
sea vista y respetada como un ser humano con capacidades para desenvolverse,
proponer y sobresalir en cualquier ámbito.
Las guatemaltecas afrontamos cada día situaciones de
discriminación y exclusión y no ayuda en nada que a través de los diferentes
espacios, incluidos los medios de comunicación, se promueva el consumismo, la
comercialización, la cosificación y la desvalorización de la mujer. El reto es
construir una sociedad equitativa y con igualdad de derechos y oportunidades
para todos y todas, en el marco del respeto a las diferencias y de las
características multiétnicas y pluriculturales de nuestro país.
El racismo que ya nadie recuerda
Silvia Duarte, guatemalteca, periodista
Katia
Sinibaldi, de 16 años, está por concluir el bachillerato, sólo tiene pendiente
la investigación final.
Le urge adentrarse en el pasado, es activista de derechos humanos,
habla de cualquier tema sin tapujos, analiza su entorno y no le preocupa el
tamaño de sus senos. Qué diferentes son las jóvenes del 2020...
Su maestra de sociología le sugiere encontrar una palabra en
desuso que sea determinante en la historia del país, e indagar sus secuelas.
"Conocer los errores del pasado permitirá a esta generación no cometerlos
de nuevo", dijo.
Elige el término 'racismo' e inicia la búsqueda. En los archivos
digitales de la Hemeroteca Nacional encuentra un artículo de opinión:
"Cerveza y racismo" (elPeriódico, 14-VI-2002). La columnista
denunciaba "un acto de racismo flagrante, que pareciera sacado de los anales
del colonialismo más atroz y anacrónico": el guardia de El Tarro Dorado
-un bar de entonces- le denegó el ingresso a Irmalicia Velásquez Nimatuj por
llevar corte y güipil.
Se desata un merequetengue: algunos se somatan el pecho, otros les
mientan la madre a los "victimarios" y hay quienes dan la razón al
establecimiento, que se disculpa públicamente, mientras la sociedad -como era
de esperar- no se pronuncia.
Katia inicia la cacería de testimonios y encuentra más historias.
“India relamida”
En
1998, Otilia Lux de Cotí espera camioneta en la zona 1. Una ladina le propone:
- "Venite conmigo, m'ija. Te doy trabajo en mi casa".
- "Claro, sólo que me tiene que pagar lo que gano
actualmente".
- "¿Cuánto?"
- "Varios miles de quetzales" (su sueldo en AID).
- "India relamida".
Dos años más tarde, la funcionaria toma el mando de la cartera de
Cultura. En alguna reunión diplomática, una mujer de la "élite
guatemalteca" le pide que le lleve tragos. La lógica impera en esa cabeza
bombardeada por la educación de sus ascendientes: india con corte: muchacha,
mesera y, si bien le va, cocinera.
Katia no quiere pensar en una segunda entrevista. Imaginar a su
madre y su abuela presas de esos prejuicios le produce náusea.
Infracción
Katia
habla con Leticia, médica y antropóloga que en 2002 se dirigía a la Avenida de
la Reforma en un carro del año, bajo un traje típico. Un policía -gordito,
bigotudo y prepotente- le hizo señales para que se detuviera.
- "¿Por qué me para si no he cometido ninguna
infracción?"
- "Es que las empleadas son reabusivas y se roban el carro de
la patrona".
"Si fuera ladina no habría
importado"
La
última entrevista de la joven es con Julia Sun, esposa de Rigoberto Quemé,
alcalde de Quetzaltenango en aquellos días.
Cuando la Reina Sofía de España llegó a Xela en 1998, Julia no fue
invitada a los actos protocolarios. Su esposo fue contundente: "Si no va
ella, no voy yo". Se le permitió presenciar únicamente el acto de
bienvenida en el palacio municipal. Sin embargo, tuvo la oportunidad de conocer
a la reina en su visita a uno de los cantones.
A la hora del almuerzo en honor a la soberana, ella se negó a
estar presente si Julia Sun no compartía su mesa. "En ese momento no pensé
que fuera un acto de discriminación, dice. Pero después de lo acontecido en El
Tarro Dorado, lo pensé. Tal vez si fuera ladina no habría importado",
agrega.
Katia sabe que esas historias sobran y que el trato que se les
daba a las empleadas domésticas rayaba muchas veces en una esclavitud solapada.
También descubre anécdotas que reflejan un racismo a la inversa.
Sabe que toda esa información salió publicada en una edición
fumada de laCuerda -aquella revista feminista- que se adelantaba 20 años. Los
lectores creyeron que era ficción, tal vez no les roncó la gana aceptar que
todos eran datos reales... hechos, cabronadas.
Claudia Navas Dangel, guatemalteca, periodista
"Era un pajarillo de blancas alas
de balcón en balcón
de plaza en plaza
vendedora de amor
ofrecedora, para el mejor postor
de su tonada..."
Camino
por las calles oscuras del centro de la ciudad, y el día ni siquiera cuenta las
cinco de la tarde. Veo a una mujer mucho más joven que yo embutida en un
vestido barato y desgastado; sus ojos se ocultan tras un mechón de cabello decolorado
y seco.
Junto a mí camina una pareja de personas mayores que al verla
exclaman, "¡Ya salió la puta!" Me molesta el comentario y la
expresión de su rostro, me irrita esa palabra cuyo significado enciclopédico:
prostituta, ramera, mujer pública, no me dice nada, porque nadie sabe en
realidad lo que hay detrás de esa breve figura, nadie sabe lo que siente, lo
que piensa, lo que necesita, lo que quiere, lo que sueña. Sólo le dicen la puta
por ejercer un trabajo que, le guste o no, le sirve para sobrevivir, y con el
que ella y muchas mujeres sostienen a una familia porque esta sociedad no les
ha abierto otra posibilidad.
Días más tarde, sentada en un café en la zona 10, escucho que en
la mesa vecina señalan a otra mujer de "puta", y pienso que eso debe
ser algo así como una epidemia, de putas y de puritanos que tiran piedras. Le
dicen así porque sin miramientos ni prejuicios hace el amor con la pareja de
turno, y se ríen.
Yo me pregunto qué tiene esto de malo y en dónde está el pecado.
Sí, tal vez si me remonto al 'Éxodo' encontraré una respuesta que condena este
acto, pero igual no me interesa su prehistórica acepción.
Es que la llaman así porque vive su vida (léase bien: SU vida) tal
y como quiere, porque siente placer y disfruta de su cuerpo. ¿No será demasiado
estricta esa palabra, no será que es una palabra demasiado floja pronunciada
por seres inertes, estériles de sentimientos y sensaciones?
¿Quiénes son en realidad las putas? Si es que hay que señalar a
alguien, yo votaría por las que físicamente se reprimen y mentalmente se
acuestan con el mundo en sus húmedos sueños, y al amanecer señalan con el dedo
a la que lleva una falda corta, a la que se pintó los labios de rojo o a la que
le sonrió primero al mesero, y luego de mirarla de reojo, y CON ENVIDIA, la
llaman puta.
No me gustan los guatemaltecos
Raúl de la Horra, guatemalteco, psicólogo y escritor
A
mi amiga Bárbara, la alemana, no le gustan los guatemaltecos. Es decir, los
hombres guatemaltecos. Así me lo expresó después de una estadía de tres meses
en Guatemala, donde trabajó como asistente de redacción en un medio de prensa.
El paisaje, el clima, la vegetación, las frutas la maravillaron. Sin embargo,
la visión de la pobreza, la miseria y la violencia, la horrorizaron. "¿Y
los hombres?", pregunté. Parpadeó. "Sí, los hombres
guatemaltecos...", insistí.
A Bárbara siempre le habían gustado los hombres de tipo latino y
los negros, de ésos que aparecen en las revistas de modas. "¿Los
hombres?", balbuceó. Elevó su rostro hacia el techo, volvió a parpadear,
cruzó una pierna -estábamos sentados-, me miró, se llevó la mano a la boca y
una risa nerviosa fue convulsionándosele entre los dedos hasta transformarse en
carcajada. No comprendí la razón de su hilaridad y confieso que mi amor propio
se vio vapuleado. Cesó de reír y me clavó los ojos. "¿Los hombres
guatemaltecos?", repitió. Tragó saliva. "¡Unos niños, unos niños
torpes que no saben cómo tratar a las mujeres!", concluyó.
Su comentario me dejó perplejo. Bárbara, además de ser una de las
redactoras más talentosas del 'Tages Zeitung', el periódico con más audiencia
entre los jóvenes alemanes, es una mujer con un particular y a veces corrosivo
sentido del humor -típicamente berlinés-, extrovertida y muy segura de sí. Y,
para colmo, es una mujer hermosa, alta, bien formada, y ostenta una larga
cabellera negra que a veces, he de reconocerlo, llega a ser irritante. Ahora,
haciendo memoria de sus comentarios, caigo en la cuenta de que muy
probablemente fue por todos los atributos que acabo de mencionar que su
encuentro con los guatemaltecos se soldó en un fracaso. Porque no hay cosa que
desarme más al macho local que toparse con una extranjera físicamente imponente
y, para más fregar, extrovertida y culta.
"¿Qué pasó?", pregunté. "¿Se portaron descorteses?
¿Hicieron alarde de machismo? ¿Te violaron?"
"Nein", replicó. "Simplemente creo que los asusté,
me tomaron miedo".
"¿Cómo así?" Y me explicó: "Pues a pesar de que en el
trabajo eran muy amables y siempre me decían que 'uno de estos días te invito a
pasear', o 'a la salida nos tomamos un café', nunca lo hicieron. Y, la verdad,
terminé sintiéndome muy sola, sin nadie en quien confiar. Por lo menos en cinco
ocasiones hubo colegas que me aseguraron, cada uno por su lado, que la semana
siguiente me invitarían a alguna parte, que me mostrarían lugares bonitos. Pero
nunca fue posible concretar nada; cuando se acercaba el viernes se hacían los
desentendidos o me salían con que ese fin de semana no podría ser. Claro, luego
descubrí que muchos eran casados o tenían novia, pero yo no entiendo por qué
eso debía ser un impedimento para la amistad".
Se me iluminó el entendimiento. En nuestro medio, con todo y lo
"amistosos" que podamos mostrarnos los hombres hacia las mujeres, es
frecuente que cuando la relación con una chica atractiva no nos aporta
gratificaciones concretas (en este caso, sexo), cuando no logramos a través de
ella confirmarnos ante nuestros propios ojos -y ante los de los amigos- como
irresistibles e inteligentes seductores, dignos de reconocimiento y amor
incondicional, nos sentimos entonces como cucarachas humilladas. Y tal
pareciera que el único factor capaz de darnos una sensación de verticalidad en
la existencia no es de orden afectivo ni intelectual sino, simplemente, de
orden muscular: un órgano en erección, que hace las veces de antena parabólica
destinada a condensar y recrear las omnipotentes sensaciones que vivimos en la
infancia: "¿Quién es mi rey, mi príncipe, el más bello, el más
inteligente, el ídolo de mamá, el super-orgullo de papá, el adorado, el
papacito, el Único? ¡Pues tú, Bebé!" Y así crecemos y nos vamos luego por
esos mundos de Dios, convencidos de que cualquier agujero es un templo que nos
aguarda para erigirnos en su estatua.
De manera, pues, que mi amiga Bárbara tenía probablemente razón:
somos unos niños. Aunque, además de torpes, imbéciles. Pero entonces yo me hago
la pregunta del millón: ¿Quién carajos ha hecho que seamos así?
Yasmin Hage: El arte como
exorcismo
Lucía Escobar, laCuerda
Yasmín
Hage (1976), pintora guatemalteca, acaba de terminar de exponer su obra
"¿Quién mira a quién? o Una manera de ponerse sobre la pared". La
muestra, en la que incursiona por primera vez en la fotografía (casual), fue
considerada por muchos demasiado íntima y real. Yasmin ha trabajado
instalación, fotografía, collage y diseño. Pero confiesa que su verdadera
vocación es la pura pintura: pincel y lienzo. Y que prefiere el papel de
creadora al de musa.
¿Cómo empezaste en la plástica?
"Desde
pequeña he estado en esto. Sin embargo, lo duro fue decidirme a querer ser
pintora. Porque uno percibe que hay otras carreras que son más respetables, como
por ejemplo las ciencias. De adolescente eso me causó una pequeña crisis, hasta
que mi profesor de matemática, me dijo: 'No joda, usted es buena para mate,
pero mire ese cuaderno, todo rayado y lleno de cosas pegadas. No hay duda su
vocación es pintar'".
¿Y profesionalmente cuándo
empezaste?
"Al
graduarme del colegio, decidí que mi universidad iba ser meterme al ENAP, pero
no aguanté. Y de suerte conocí a Daniel Schaffer, recién aterrizado en
Guatemala. Yo no sabía nada de él y llegué a su clase de la Marroquín con mi
dibujito de la ENAP, un mi changarrito de barro, una vasija que nos ponían a
dibujar todos los días. Colgué mi dibujito y el Danny empezó a pelarlo: ¡Éste
es el ejemplo del dibujo nacional, miren, hasta la rajadurita, qué bonita la
vasijita de barro'. Gran pelada. Estuve dos años con Danny. Y después me fui a
la 'School of The Museum of Fine Arts' de Boston".
¿Cómo pasaste de la pintura
convencional a los posters y las fotos?
"Cuando
te metés a una escuela de arte hay mil cosas que están pasando alrededor tuyo.
Los primeros años yo iba muy determinada a sólo pintar, pero a mi lado había
gente haciendo videos, impresiones de todo tipo. Había clases de
'performances', invitaban a escritores y fotógrafos. El modo de operar de esta
escuela era dejarte mover como vos quisieras para que uno escoja lo que más le
gusta y así poder desarrollarte en todo. Cuando me di cuenta de todo lo que
pasaba a mi alrededor, me sentí toda pueblerina dedicándome sólo a pintar. Y
dije 'voy a probar instalación, videos y computadora'".
¿Qué es Uva Producsons?
"Mi
propia productora de arte que se dedica a realizar todo tipo de proyectos. No
hay definición específica de lo que hace. Ha hecho afiches para publicidad de
eventos, ropa, exposiciones de pintura y fotografías, hasta una película.
Cualquiera puede venir a mi estudio, usar las máquinas, asesoría artística, lo
que yo pueda ayudar".
¿Qué tan importante es la
experiencia personal en tu obra?
"No
creo que mi trabajo sea meramente intimista. He tratado de balancear mis expos.
Todo parte de mi experiencia personal. La cosa es qué tan visible queda esa
experiencia personal al final o qué tanto es más estructural. La experiencia
personal es fundamental para hacer la obra, pero no necesariamente queda
expuesta al final. Obvio que los puntos que puedo manejar con más profundidad
son los que resuelvo a través del arte".
¿El arte como un exorcismo?
"Hasta
que termino un trabajo me doy cuenta de todo lo que significó. Mi primera
exposición fue como un exorcismo de mi cuerpo, una reconciliación con mi
figura. Después dije 'me toca hacer otra cosa', e hice la 'expo' de los
autorretratos, que fue una forma de afirmar mi pasión por la pintura. Eso fue
necesario porque tuve una crisis de fe con la pintura. Porque ahora hay mil materiales
que se pueden usar, pensé: '¿por qué pinto si puedo hacer un video y es más
inmediato?' Y ése fue mi reto".
¿Qué sentís cuando trabajás un
autorretrato?
"Es
un reto tratar de percibir tu misma esencia, tu yo escondido a la par de tu piel,
de tus facciones, tratar de agarrar eso. Me gusta empujarme con el arte, hacer
cosas que en la vida real no me atrevo a hacer. Yo me siento más libre cuando
hago arte que cuando vivo".
En tu última exposición, usás
un formato gigante de fotografías. ¿Por qué?
“El
material en que imprimí estas fotos es el que usualmente se usa para
publicidad. Y esta serie ha sido la más autobiográfica e íntima que he
trabajado. Entonces quise hacerla en un formato que no fuera usual. Quise jugar
con la idea de las fotos de moda, siempre realizadas en estudio, al lado de las
mías, que todas fueron reales y espontáneas. Además iban acompañadas de una
valla publicitaria que se puso en dos lugares".
¿Hay en tu obra un punto de
vista femenino, del sentimiento de ser mujer?
"Nosotras
tenemos la opción de poder hablar de nuestra feminidad y de nuestra condición
de mujeres. Algo que los hombres no hacen porque ya lo tienen incorporado,
curado. Nosotras podemos aislarlo y tomarlo como un tema por sí mismo. En algún
momento de tu vida abordás el tema. Los fotógrafos, los artistas, los pintores,
los publicados son en su mayoría hombres. Mucha gente dice que es porque no hay
mujeres en arte. Eso es paja. Siempre ha habido mujeres, pero su trabajo ha
sido invisibilizado. O considerado como artesanía en vez de arte".
¿Te sentís feminista?
"A
mí no me gusta ser muy radical en eso. El hecho de ser una mujer pintora y
fotógrafa me hace ser feminista. Creo, pienso, tengo ideas y las manifiesto.
Peleo también por eso. En las fotos hay cosas conscientes. ¿Quién toma la foto?
Una chava. ¿Quién está del otro de la cámara? El hombre. Generalmente es al
revés: el modelo es siempre mujer. En el 'Metropolitan Museum of Art' de Nueva
York, el 98 por ciento de las musas son mujeres y el uno por ciento son mujeres
artistas o autoras. Yo conscientemente me pongo atrás y delante de las cámaras.
Yo soy las dos cosas, soy artista y también vivo. Estar atrás de las cámaras te
da una postura política, intelectual, libertad de decisión y todo eso. Por ejemplo:
la sexualidad de las mujeres siempre ha sido vista a través de los ojos de los
hombres, pero yo con mi obra doy otra visión. Presento una realidad, vista con
ojos de mujer".
Marisol Godínez, guatemalteca, periodista
Cuando
era adolescente, mi mamá me decía, con la mejor de las intenciones, que
"una mujer es como un vestido de fiesta, no se lleva siempre y se estrena
para una ocasión especial". Sin darse cuenta, y sin ella desearlo, me
heredó el miedo a vivir una sexualidad sin culpa.
El pasado 22 y 23 de junio tuve la oportunidad de asistir al II
Encuentro Nacional de la Red de Mujeres Periodistas en Guatemala. Para la
mayoría era su segunda vez; para mí fue la primera.
Nuestras almas de mujeres feministas se enriquecieron con las
palabras alentadoras de Laura E. Asturias, al comprender que lo que vagaba -por
lo menos en mi mente- acerca de los derechos sexuales, no era ni más ni menos
que eso: derechos, que se nos han escondido entre lo que "debe ser",
según la sociedad y sus "principios", y que por esa misma razón se
nos han vedado durante siglos.
Somos comunicadoras que a través del desempeño de nuestras labores
tenemos la gran oportunidad de generar opinión, de hacer que otras mujeres y
nuestra sociedad tengan otra perspectiva de lo que es, significa y significarán
los retos que conlleva ser una mujer en este nuevo siglo.
No podemos desaprovechar las enseñanzas de Lydia Cacho, nuestra
segunda expositora, quien abordó el tema "Literatura y periodismo: Dos
piernas para andar por el mundo". Nos dio todo tipo de nutrientes para
fortalecer las bases de nuestro conocimiento.
Puedo concluir, después de ese día y medio, diciendo que:
Nuestras historias personales casi siempre tienen similitudes.
Somos la parte pensante pero también la parte espiritual de la comunicación.
Debemos materializar esa palabra 'red' para hacerla más fuerte.
Estamos agradecidas y debemos honrar el esfuerzo que nuestras
antecesoras hicieron para incluirnos en esta sociedad machista.
Debemos seguir cultivando nuestra mente y alma para defender la
equidad y nuestros derechos con bases válidas y mantener abierta la brecha para
perpetuar en venideras generaciones los fundamentos del movimiento feminista.
Por haber reconciliado mi alma con las generaciones anteriores,
por haber recibido conocimiento intelectual, por haber compartido este tiempo y
tener el honor de escuchar parte de la historia personal de algunas colegas,
por darme oportunidad de reencontrarme con mi yo interno y por el hecho de
saber que no estoy sola, muchas gracias.
No más violaciones en las guerras
Sonia Pérez, integrante de la Red de Mujeres Periodistas
El
próximo 17 de julio se celebrará por primera vez el Día Mundial de la Justicia.
Este año la celebración será mucho más especial pues se tendrá un nuevo
instrumento legal de protección internacional a los derechos humanos y derechos
de las mujeres: el Estatuto de Roma.
Dicho estatuto da vida a la Corte Penal Internacional (CPI), que
crea las condiciones de protección a la población civil que se vea en el futuro
inmersa en conflictos armados. Ahora, un tribunal internacional podrá castigar
el genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad, entre ellos violaciones,
embarazos, esterilización y prostitución forzados, así como la esclavitud
sexual.
Varias organizaciones y personas han dado un voto de apoyo para
que en Guatemala finalmente el Congreso de la República apruebe dicho estatuto
y se una a los 72 países que ya lo han ratificado.
De gran ayuda
La
CPI protegerá a la población civil que se vea envuelta en un conflicto armado
en los países que ratifiquen el estatuto, el cual no es retroactivo. Dicho
tribunal tendrá su sede en las Naciones Unidas, en Nueva York, Estados Unidos,
si bien, paradójicamente ese país ha sido uno de los mayores opositores a dar
vida a este instrumento.
Varias abogadas, entre ellas Blanca de Staling, subdirectora de la
Defensoría Pública, han iniciado la discusión acerca del beneficio que dicho
estatuto podría darles a las guatemaltecas. "Esto evitaría lo que quedó
impune en el pasado, el genocidio y la violación de derechos humanos",
dijo.
Staling apoya totalmente la existencia de instrumentos que
protejan a la sociedad y garanticen que las atrocidades cometidas en el mundo
sean castigadas. "El compromiso de Guatemala es que jamás vuelvan a
suceder los excesos cometidos en la guerra", declaró. "Además de
castigar esos crímenes, es necesario empezar a educar a la sociedad. Esto debe
servir de ejemplo al resto de las sociedades de mantener el principio de
igualdad y respeto entre mujeres y hombres".
Para Carmen López, de la Comisión Nacional de Seguimiento y Apoyo
al Fortalecimiento a la Justicia, este instrumento "es un método
preventivo y un gran salto que avanza hacia la justicia para las mujeres y la
niñez; una nueva escuela para el avance de la justicia en el país; una
herramienta que en algo limitará las acciones de personas que no respetan los
derechos humanos ni el derecho humanitario", concluyó.
En
el juicio que se lleva por la denuncia que presentara Norma Cruz contra su ex
conviviente, Arnoldo Noriega, acusado de abusar sexualmente de su hija (hoy de
17 años de edad) entre 1991 y 1996, peritos forenses y psicológicos aseguran
que la personalidad de la adolescente está evidentemente afectada.
El debate se encuentra en la fase de descargo, en la que se
presentaron testigos en defensa de Noriega. En julio finalizará el primer
debate, que habrá de declarar la culpabilidad o inocencia del inculpado; si
ocurre lo primero, posteriormente se definirá la pena.
Norma Cruz invitó "a las guatemaltecas que han tenido que
pasar por la misma situación que yo a que rompan el silencio y denuncien estos
hechos, pues es más difícil superar el trauma cuando los culpables quedan
impunes".
Asimismo, manifestó su apoyo a las mujeres y organizaciones que
impulsan reformas a la ley a fin de evitar que para las víctimas sea tan
tortuoso llevar a juicio a los agresores.
Estas tierras están pagadas
Ruth Taylor, integrante de la Red de Mujeres Periodistas
Con
la caída de los precios internacionales del café, la finca Paijá en Tucurú,
Alta Verapaz, dejó de producir, como otras 976 en todo el país, según un
estudio de ANACAFE. Para el dueño de Paijá, la empresa Recursos e Inversiones
S. A. (REINSA), y su gerente administrativo, Juan Carlos Tomae Mencos, la
crisis implica ciertas pérdidas, pero existen opciones para recuperar su
inversión y posibilidades de aprovechar la situación.
Una opción es el fideicomiso que, a insistencia de ANACAFE, el
gobierno estableció vía deuda pública por cien millones de dólares, justificado
por la necesidad de ayudar los cafetaleros a diversificar y mejorar la calidad
de sus cultivos. Hasta el pasado mayo, según el Ministerio de Agricultura, el
98 por ciento de los desembolsos de este fondo se ha dirigido a la
reestructuración de deudas, provocando que las tierras sigan ociosas.
Otra opción es vender la finca por un precio sobrevalorado al
Fondo de Tierras. Así, el finquero tiene salida: saca ganancia y de paso se
quita de encima las deudas acumuladas con sus trabajadores. Ninguna institución
del Estado le obligará a cancelarlas; tampoco las asumirás el nuevo dueño de la
finca, sea éste un banco o el Fondo de Tierras.
Pero ¿qué hay de las 76 familias que trabajan en la finca, a
quienes REINSA les debe Q75,000, según orden judicial emitida en 1998? ¿Qué
pasará con los jóvenes que nunca recibieron prestaciones laborales por ser
menores de edad? ¿Qué hará Dominga Coc, quien trabaja y vive en la finca desde
hace 10 años y ahora Tomae Mencos le dice que debe irse? Ella perderá su casa,
sus siembras y escasas pertenencias, sin recibir un centavo de prestaciones
legales (indemnización, vacaciones, aguinaldo, bono 14) de los últimos diez
años.
El gobierno, al responder a las demandas de los cafetaleros con un
fideicomiso, no incluyó medidas para apoyar a los trabajadores despedidos ni a
eventuales que no fueron contratados. Entre 2000 y 2001, éstos suman más de 375
mil. Tampoco condicionó el financiamiento a los grandes productores a que
primero cancelaran salarios retenidos y prestaciones laborales.
Los tribunales de Trabajo no presentan una salida viable. En 1994,
los trabajadores de Paijá recurrieron con éxito a éstos, ganando la
reinstalación de 27 compañeros despedidos ilegalmente. Pasaron cuatro años para
que les dieran la resolución, que el finquero sólo cumplió en parte. Ahora,
según asesores de la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina (CONIC), los
tribunales aconsejan que los colonos y ex colonos de Paijá sigan negociando
para resolver el conflicto. ¿Es eso una alternativa?
Un robo patronal
El
16 de junio, en la página departamental de Prensa Libre sale la noticia:
"Alta Verapaz: Tapan vía y ocupan finca... Por carecer de tierras, unos
800 labriegos bloquearon por varias horas el tramo carretero del kilómetro 215,
del Polochic, y luego se encaminaron a ocupar una finca, el pasado 13". La
nota no dice por qué las familias campesinas tomaron esta medida. No menciona
que el conflicto laboral viene desde hace ocho años, ni que en Tucurú, donde 27
fincas ocupan el 76 por ciento de las tierras, a los trabajadores se les está
pagando entre Q12 y Q15 por día (faltan más de Q10 para llegar al salario
mínimo). No apunta que, en la finca Paijá, mujeres, hombres y niños comen
tortillas y agua, nada más.
Dominga Coc es la única mujer entre los nueve trabajadores colonos
que reclaman sus prestaciones después de que REINSA decidió vender la finca. El
finquero le debe cerca de Q22,000. A sus compañeros, entre ellos algunos que
han trabajado allí por más de 40 años, les debe en total alrededor de Q380,000.
La mayoría tiene compañeras e hijos, quienes también trabajaban en el corte de
café, pero no aparecen en las planillas ni tienen derecho a prestaciones, según
las prácticas patronales. El Código de Trabajo respalda esta exclusión en el
artículo 39: la trabajadora de finca está entendida como
"complementaria" al trabajo agrícola de su cónyuge. Esto, a pesar de
que el 58.4 por ciento de las mujeres que hacen trabajo agrícola son empleadas
de fincas, según la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil 1998-1999.
A otro grupo de trabajadores de Paijá le cedieron 119 hectáreas en
lugar de prestaciones acumuladas. La nueva comunidad está todavía a la espera
del pago de Q75,000 por salarios retenidos. Estas familias seguían trabajando,
pero el finquero ya no les reconoce como trabajadores permanentes sino
temporales, sin derecho a prestaciones.
Mujer, indígena, campesina
Cuando
se da una ocupación, son las mujeres quienes generalmente se quedan en la
finca, dispuestas a defenderla y resistir cualquier intento de desalojo,
mientras los hombres buscan trabajo afuera para conseguir algún ingreso,
explica Herlinda Raxjal Méndez, coordinadora de la Comisión de la Mujer de
CONIC. En Paijá, éste no es el caso, porque actualmente la comunidad está
sembrando maíz y otros cultivos para poder cosecharlos dentro de tres meses.
Al igual que las otras 17 comunidades en Tucurú que participan en
CONIC, las mujeres de Paijá tienen una junta directiva y reciben cursos de
capacitación en derechos legales, participación y organización. Desarrollan
algunos proyectos a fin de reducir su carga de trabajo, generar ingresos
propios y desarrollar la autoestima.
"En Alta Verapaz no es lo mismo que en el occidente, donde
muchas mujeres cultivan algunas hortalizas", explica Isabel Solís, de la
Dirección Nacional de CONIC y coordinadora de Alta Verapaz. "Las mujeres
aquí han vivido toda su vida en la finca. Sólo conocen el corte de café".
En su opinión, después de una década de conocer esa área, el cambio en los
niveles de participación de las mujeres salta a la vista. "Hace diez años
el 100 por ciento en las asambleas eran hombres", dice.
Después de años de trabajo organizativo, las mujeres sí participan
"aunque sólo sea en su idioma, pero hablan mucho", agrega Carolina
Yexcal, promotora de la Comisión de la Mujer en Tucurú.
En las comunidades, "casi, casi" el 50 por ciento de
delegados son mujeres, a decir de Solís. A nivel regional y nacional son menos,
pero van creciendo. Entre los obstáculos a la participación, menciona la falta
de recursos propios y la responsabilidad de cuidar niños, lo que hace difícil
viajar. "Los compañeros empiezan a entender", agrega. En algunos
casos, se ha establecido un fondo para subsidiar sus gastos. En el Consejo de
CONIC de Tucurú, tres de siete delegados son mujeres.
¿Qué buscan aquéllas que deciden organizarse? "Lo que dicen
es que quieren un pedazo de tierra para los hijos", explica Yexcal. En
boca de los empresarios y los medios que les respaldan, el reclamo por "un
pedazo de tierra" se ha convertido en una burla. Para los colonos de Alta
Verapaz, quienes viven "de prestado" en la finca de su patrón, tener
tierra representa, entre otras cosas, seguridad, fin de la explotación y
posibilidad de invertir en el futuro. "Si nos morimos, pensamos que
nuestros hijos van a quedar esclavizados... En la nueva comunidad ellos van a
ser dueños de nuestras tierras", explicó en q'eqchi' una ex colona de
Paijá a la investigadora Rosalinda Hernández Alarcón en 1999.
Por todo lo que han vivido, las campesinas se han metido a la
lucha por la tierra. Cuando se le pregunta a Raxjal de dónde vendrán los fondos
para comprar las fincas que reclaman los campesinos, contesta sin rodeos:
"Estas tierras están pagadas".
Secretaría Presidencial de la
Mujer
Equidad de género en el
Presupuesto Nacional
Una propuesta para el desarrollo humano de las mujeres
"El
género es una forma de desigualdad social, de las distancias y las jerarquías
que, si bien tiene una dinámica propia, está articulada con otras formas de la
desigualdad social. Por ello se ha planteado la articulación género-clase, pero
la cuestión es más compleja, pues las distancias de clase, género, étnicas,
raciales y de generación de ingresos se interceptan y articulan entre
sí".*
Incorporar
aspectos de equidad de género en el proceso de elaboración presupuestaria es
uno de los objetivos de la propuesta que presentó la Secretaría Presidencial de
la Mujer (SEPREM) ante el Gabinete Social.
La propuesta de acción se refiere a una serie de gestiones a
realizarse con el Ministerio de Finanzas, la Secretaría General de
Planificación (SEGEPLAN) y con los Ministerios priorizados por la SEPREM:
Educación, Salud Pública y Asistencia Social, Agricultura, Ganadería y
Alimentación, y de Trabajo y Previsión Social.
Situación
de las mujeres guatemaltecas
Los
bajos índices de desarrollo humano que viven las mujeres en el país señalan que
las guatemaltecas enfrentan una situación de pobreza aguda. Por ello se hace
necesario que en las políticas públicas se implementen acciones que faciliten
la incorporación de elementos de género que contribuyan a superar los efectos
de la feminización de la pobreza, atendiendo en las mismas a las necesidades y
condiciones de vida de las mujeres.
A pesar de que las mujeres constituyen el 51 por ciento de la
población guatemalteca, el índice de su desarrollo apenas alcanza el 0.17 por
ciento, mientras que el índice de desarrollo humano para Guatemala es de 0.54,
lo que marca una brecha del 0.37 entre hombres y mujeres.
Es en este contexto que la SEPREM impulsa acciones encaminadas a
mejorar las condiciones de las mujeres guatemaltecas con referencia a las de
los hombres.
La SEPREM propone que en la formulación del presupuesto se tenga
presente la asignación de gastos para lo siguiente:
·
El costo de la
reproducción y mantenimiento de la fuerza de trabajo en una sociedad
determinada sigue siendo invisible, mientras la gama de la actividad económica
no incluya el trabajo reproductivo no remunerado. Por tanto, el trabajo no
remunerado necesita hacerse visible y el significado económico del trabajo debe
ser redefinido en función de esa inclusión.
·
Las relaciones de género
desempeñan un importante papel en la división del trabajo, la distribución del
ingreso, la riqueza y los insumos productivos, con importantes implicaciones
macroeconómicas. Esto también implica que el comportamiento económico tiene
contenido de género.
Narda
Meléndez, consultora hondureña con experiencia en el tema presupuestario en su
país, participó en la elaboración de la propuesta presentada por la SEPREM. Se
reunió con representantes de diversas organizaciones de mujeres, ante quienes
expuso la importancia de conocer el tema y los alcances que en nuestro país
podrían lograrse en materia de la distribución del presupuesto y de que éste
beneficie directamente a las mujeres.
"En la medida que se realicen asignaciones presupuestarias
para cubrir las necesidades de las mujeres, se mejorará su calidad de
vida", indicó, y agregó que "posicionar el tema de género dentro del
Presupuesto Nacional con las autoridades de la cartera económica y desde una
base operativa es uno de los logros, así como accesar al espacio de las
políticas concretas del gobierno".
Propuesta
técnica
Desagregación de información por sexo en el
Presupuesto de Ingresos y Egresos del Periodo Fiscal
2003
La
propuesta es implementar estas acciones en proyectos orientados a mejorar las condiciones
de las mujeres en el área de educación, salud, trabajo y agricultura, y que se
incluyan dentro de las prioridades del gobierno para contribuir al cumplimiento
de las metas de la Política Nacional de Promoción y Desarrollo de las Mujeres
Guatemaltecas y Plan de Equidad de Oportunidades 2001-2006, para lo cual el
proceso requiere:
La apertura del Sistema Integrado de Administración Financiera
(SIAF) para la aplicación de categorías en el listado de Unidades de Medida y
asignación de su respectivo código, que es la base de la formulación del
anteproyecto del presupuesto.
La apertura se hará únicamente en aquellas categorías relacionadas
con prestación de servicios a personas; por ejemplo, en el caso de educación,
"alumnos y alumnas"; en el sector salud, "atención en salud a
hombres y mujeres".
En el marco de la Estrategia de Reducción de la Pobreza, de los
Acuerdos de Paz y la Política Nacional de Promoción y Desarrollo de las Mujeres
Guatemaltecas, la SEPREM ha priorizado los sectores y temas siguientes:
·
Educación: Reforma educativa, alfabetización, cobertura
·
Salud: Salud integral, salud reproductiva, salud mental (orientado a
eliminar la violencia contra las mujeres)
·
Trabajo: Formación profesional, oportunidades para mujeres en empleos no tradicionales,
centros de cuidado infantil
·
Agricultura: Acceso a tierra, acceso a crédito, asistencia técnica
El
análisis de género en presupuestos sectoriales permite afinar datos para
evaluación de la gestión, tomar decisiones que contribuyan a mejorar la
eficiencia y determinar el impacto de las acciones.
La propuesta es uno de los mecanismos que permitirá a la SEPREM la
implementación de la Política Nacional de Promoción y Desarrollo de las Mujeres
Guatemaltecas y Plan de Equidad de Oportunidades 2001-2006, que alcanzará sus
objetivos en la medida que se vincule a políticas gubernamentales de corto,
mediano y largo plazos.
En el ámbito internacional, la Plataforma de Acción Mundial de la
IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, realizada en Beijing en 1995 y aprobada
por Guatemala, establece la responsabilidad de los Estados en:
·
Revisar, adoptar y
mantener políticas macroeconómicas y estrategias de desarrollo que tengan en
cuenta las necesidades de las mujeres y apoyen sus esfuerzos por superar la
pobreza.
·
Analizar las políticas
desde una perspectiva de género, creando programas contra la pobreza, la
desigualdad y particularmente a favor de la mujer, realizando medidas concretas
para resolver el desempleo de la mujer.
·
Revisar, modificar,
formular políticas macroeconómicas y sectoriales de interés social, con la
participación igualitaria de la mujer.
·
Reestructurar y dirigir
la asignación del gasto público para aumentar las oportunidades económicas para
la mujer y promover su acceso igualitario a los recursos productivos,
educativos y de salud, así como de empleo según sus necesidades básicas.
Por
ello es importante que la sociedad civil y en particular las organizaciones de
mujeres conozcan los avances del presente proceso como un medio para incidir de
forma precisa en las políticas económicas del país.
Asimismo, para realizar una auditoria social de las acciones,
proyectos y programas destinados a las mujeres con el propósito de buscar que
los servicios dirigidos a ellas se implementen con calidad, eficiencia y
eficacia. Únicamente así las desigualdades en desarrollo y los niveles de
pobreza que enfrentan las mujeres serán superados, aportando al bien común,
para que mujeres y hombres puedan recibir beneficios con la implementación de
la propuesta.
Cabe destacar que existe disponibilidad política por parte del
gobierno de implementar acciones afirmativas, a través del Presupuesto Nacional
de Egresos de la Nación, para el avance de las mujeres guatemaltecas.
* Una lectura en cifras.
Situación de las mujeres guatemaltecas. Secretaría Presidencial de la Mujer.
Guatemala, 2002.
Secretaría
Presidencial de la Mujer (SEPREM)
9a. Ave. 0-19 Zona 2, Edif. Isabel La Católica, 4o.
Nivel
Tel. 288-6016 y 288-6087 / Fax: 288-6407
[email protected] / [email protected]
Movida rural
El
Comité Bilateral de Mujeres Rurales, junto con varias organizaciones no gubernamentales
y sociales -entre ellas Mamá Maquín, CONAVIGUA, Comité de Unidad Campesina
(CUC), Ak' Tenamit y Pastoral Social de la Tierra-, constituyeron el 24 de
junio la Red Guatemalteca de Mujeres y Tierra, como parte del Proyecto
"Sembrando cambios en Centroamérica: Mujeres, propiedad de la tierra e
incidencia organizada". Redes similares existen en El Salvador, Nicaragua,
Costa Rica, Honduras y Panamá.
Paralelamente al lanzamiento de esta red, se presentó la
publicación "Nosotras y la propiedad", avalada por la Coordinadora de
Mujeres por el Derecho a la Tierra, la Fundación Guatemala y la costarricense
Fundación Arias para la Paz. Para su autora, María del Rosario Velásquez, esta
guía es producto del trabajo de dos años referido a la reflexión sobre las
leyes guatemaltecas y los convenios mundiales.
De manera sencilla, este texto resume el significado de los
derechos humanos, contenidos fundamentales de la Constitución Política y
tratados internacionales que avalan derechos de las mujeres; además incluye
elementos del Derecho Civil (matrimonio, unión de hecho, divorcio, separación,
pensión alimenticia, herencia, copropiedad) y algunas leyes que se relacionan
con el acceso a la tierra (áreas protegidas y del Fondo de Tierras).
En la presentación del cuaderno, Elena Cocón de Patal, del Comité
Bilateral de Mujeres Rurales del Ministerio de Agricultura, Ganadería y
Alimentación, señaló que en el tema de la regularización y el acceso a la
tierra hay limitaciones porque "la ley establece la palabra campesina y en
nuestros documentos estamos como mujeres amas de casa". Los abogados del
Fondo de Tierras plantean solicitar un escrito que las reconozca como
campesinas en las respectivas municipalidades.
En opinión de la abogada María Antonia Guantá, del Área Jurídica
de la Defensoría de la Mujer Indígena, "las leyes se siguen manejando de
manera cuadrada, como militares", tras resaltar que está aumentando el
número de mujeres de jefas de hogar, pero esto aún no se refleja en las
estadísticas.
La coordinadora en mención entregó una propuesta al reglamento de
la Secretaría de Asuntos Agrarios para incluir un área específica de atención a
mujeres, a Lily Caravantes, titular de la Secretaría Presidencial de la Mujer,
quien manifestó su beneplácito al recibir tales aportes, porque "creo que
éstos son los mecanismos que hacen que en las instituciones del Estado queden
plasmadas muchas de las inquietudes de las mujeres".
Para sorpresa de todas, se informó que tres días antes el oficial
Diario de Centroamérica había publicado el Reglamento Orgánico Interno de la
Secretaría de Asuntos Agrarios de la Presidencia de la República, cuya
estructura omitió el área propuesta por la Coordinadora de Mujeres por el
Derecho a la Tierra.
Indígenas hablan de racismo
Rosalina
Tuyuc, ex diputada y lideresa de la Coordinadora Nacional de Viudas de
Guatemala (CONAVIGUA), nos recuerda cuando en 1999 tres congresistas indígenas
presentaron una iniciativa de ley para tipificar como delito la discriminación
racial, misma que actualmente continúa engavetada. Una de las promotoras fue
Aura Marina Otzoy, del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), cuyo partido
político se negó a respaldar dicha propuesta. "En ese entonces los
diputados aseguraban que no había discriminación étnica", comenta Tuyuc.
Durante años se ha evitado la discusión del racismo en Guatemala,
que afecta a la persona y a su honor, explica la dirigente de CONAVIGUA, pero
actualmente hay una coyuntura favorable, "hay que destapar casos de
discriminación étnica". Ella y la también ex diputada Manuela Alvarado
coinciden en la necesidad de hacer cambios para transformar el carácter racista
del Estado y apoyan una ley contra la discriminación racial: "Por algo hay
que empezar".
Para Isabel Solís, de la Dirección Nacional de la Coordinadora
Nacional Indígena y Campesina (CONIC), en la lucha por la tierra se vive el
racismo al negar ese derecho histórico a descendientes de los primeros
pobladores, quienes sufrieron el despojo de sus tierras, por considerar que
"somos incapaces de hacerla producir bien". Hay racismo y explotación
en las fincas, en las leyes y autoridades que las aplican; a las personas
indígenas no se les atiende correctamente en los juzgados y hay discriminación
étnica en las sentencias, concluye.
Como parte del debate, la antropóloga Irmalicia Velásquez Nimatuj
opina que el racismo no sólo es discriminación, sino un sistema históricamente
formado por estructuras, instituciones y procesos sociales que afecta a mujeres
y hombres. Llama la atención al indicar que dicho problema no afecta sólo a
este país, pero sólo en Guatemala se oprime a más de seis millones de mayas.
"Combatir el racismo -afirma- implica primero reconocer que existe;
segundo, discutirlo ampliamente por todos los sectores; y tercero, cambiar las
estructuras económicas, políticas, legales, educativas, entre otras".
No indígenas también hablan de
ello
Rosa
Sánchez, consultora independiente, comenta que por más que muchas personas señalen
a los demás como racistas y se digan que ellas no son, el racismo está
profundamente enraizado en Guatemala: "Son como quienes declaran 'soy
ecologista, pero no renuncio a mi carro'".
Después de una flagrante violación a una mujer maya, el tema del
racismo adquiere auge. "Se da una forma de apropiación, a partir de algo
negativo", a pesar de que desde años atrás existen soluciones específicas
en el Convenio 169 y el Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos
Indígenas, enfatiza.
Para la coordinadora del Comité Beijing, Alicia Rodríguez, el
racismo es subyacente a la cultura guatemalteca: "La discriminación racial
es como la opresión genérica, forma parte de un sistema excluyente".
Resalta la importancia de hacer un reconocimiento institucional del problema,
ya que dejar de hacerlo significa no hacer nada para combatirlo.
La también feminista Ileana Melendreras afirma que el racismo es
una práctica intolerable que debe erradicarse; se trata de las diferencias
convertidas en desigualdades. "En todo acto de racismo está implícita la
actitud de superioridad frente a otras personas o grupos a quienes por ser
diferentes se les considera inferiores en derechos y oportunidades".
Al rechazar el racismo, la periodista Sonia Pérez reflexiona:
"Cada día me levanto y veo en el espejo lo diferente que soy a los demás.
En algún momento se nos ha discriminado por lo que somos o lo que nos gusta.
Somos diferentes, y a partir de allí debemos construir no sólo la identidad
sino también una mejor sociedad".
Algo que sobresale en este diálogo es la constatación que en
Guatemala las mujeres indígenas son quienes sufren mayor discriminación y
opresión derivadas del racismo.
¡NO al racismo!
Periodistas
y analistas en Guatemala se suman a la campaña contra el racismo: Adelma
Bercián, Alma Palma, Ana Carolina Alpírez, Ana Silvia Monzón, Carmen Reina,
Carolina Escobar, Diana García, Gustavo Berganza, Ingrid Urízar, José Manuel
Chacón, Lissette González, Marielos Monzón, Myra Muralles, Ronaldo Robles y
Úrsula Roldán, así como decenas de personas más (por falta de espacio no las
incluimos) y todas lasCuerdas.
Si quieres denunciar algún caso de discriminación racial, lo
puedes hacer en CONAVIGUA (232-5642) o la Defensoría de la Mujer Indígena
(232-4225 y 251-7427).
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