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laCuerda Una mirada feminista de la realidad |
Año 5,
No. 44 Guatemala,
abril/2002 |
Editorial
La fragilidad de la paz y la fuerza de la solidaridad
De tiempo atrás sabíamos
que un gobierno encabezado por Ríos Montt, Reyes López y Portillo no podría dar
buenos resultados. Sus trayectorias políticas y desempeños públicos nos hacían
prever que algo nefasto se nos venía encima. No se sabía exactamente qué y
cómo, sólo se intuía el peligro.
Nuestros temores se
han visto confirmados con los repetidos escándalos de corrupción, el aumento a
la represión política y la creciente militarización del Estado. En estos
momentos y como consecuencia de los abusos cometidos por los funcionarios del
FRG, hay una situación de inestabilidad que pone en peligro la frágil
institucionalidad y la naciente democracia. Grupos de poder tradicionales,
apoyados por algunos sectores de la sociedad civil, están llamando a la
población a exigir la renuncia del ejecutivo. Se convoca a protestar y a
demostrar repudio, pero no se proponen alternativas claras que constituyan una
salida democrática. El resultado es que se extienden la confusión y el caos.
Nos parece
importante destacar que el aumento de actos de intimidación y amenazas contra
personas y grupos que trabajan por la vigencia de los derechos humanos y en la
búsqueda de soluciones a los problemas de la población, son un rasgo que ha
caracterizado el panorama político del actual gobierno, sobre todo, a partir de
la desaparición de Mayra Gutiérrez, hace dos años. La impunidad de los grupos
contrainsurgentes sigue presente. El estilo de proceder y los blancos elegidos
son los mismos del pasado. Hay una clara continuidad de la represión, que se
personifica en quienes cometieron crímenes contra el pueblo.
Por ello nos unimos
a quienes exigen que el gobierno esclarezca los casos de violencia y agresión
contra dirigentes campesinos, investigadores sociales, activistas políticos y
defensores de los derechos humanos. Este gobierno tiene la obligación de
garantizar la seguridad y nuestro derecho a la vida. La vigilancia y la presión
de la ciudadanía son fundamentales para que el gobierno cumpla con su papel.
Conscientes de la
gravedad de la situación por la que atraviesa nuestro país, no podemos dejar de
indignarnos ante la guerra de exterminio que está llevando a cabo Ariel Sharon
contra la población palestina. Hacemos público nuestro absoluto rechazo a las
políticas de apartheid, ocupación y limpieza étnica que el ejército de Israel
está poniendo en práctica. Exigimos una condena legal a estos crímenes y
demandamos de las instancias internacionales una pronta respuesta para que se
respete la vida de Arafat, así como su urgente intervención para detener el genocidio
en Palestina. Nos unimos a las mujeres y hombres de todo el mundo que salen a
las calles a manifestar su solidaridad y apoyo al pueblo palestino.
La política de
guerra impulsada por el presidente de los Estados Unidos ha creado un clima internacional
incierto. Las agresiones contra la población civil indefensa que emprendió tras
el derrumbe de las torres han abierto la puerta a la violencia y la represión.
Ante esto, la respuesta de la sociedad civil no se ha hecho esperar. Cada vez
hay más personas que se adhieren a la lucha por la paz y la justicia universal.
No nos quedemos atrás.
Derechos sexuales: ¡Ni un paso atrás!
Laura E. Asturias, laCuerda
Gracias a los arduos
esfuerzos de las mujeres del mundo, sobre todo en las últimas décadas, hoy son
reconocidos en los tratados internacionales los derechos sexuales, además de
los reproductivos.
En Guatemala, Estado
signatario de todos los documentos relacionados con este tema, crece el interés
por conocer más sobre los derechos sexuales desde una óptica científica y
libertaria, no dogmática. A la vez, a quienes los promovemos nos preocupa el
que, tras cada logro en su entendimiento y reivindicación, arrecia en algunos
grupos conservadores la intención de retroceder los avances.
En laCuerda creemos
que estos tiempos -marcados por una subregistrada epidemia de VIH/sida y otras
infecciones de transmisión sexual, así como un generalizado desconocimiento en
el campo de la sexualidad- requieren superar los patrones que reducen a las
personas a sus capacidades reproductivas; ésta es una visión que no sólo esos
grupos pretenden mantener, sino perpetuada también por otros que, aun con
mejores intenciones y sin el dogmatismo que caracteriza a aquéllos, continúan
limitando su trabajo a la salud reproductiva, a veces olvidando que la salud
-en general- no es posible sin el plenno disfrute de los derechos sexuales.
Somos mucho más que una masa de órganos reproductores.
Sostenemos que ya es
hora de reconocer y empezar a respetar la integralidad de los seres humanos.
Por ello nos interesa redimensionar la sexualidad de manera que sea comprendida
más allá de su componente biológico -el más exaltado desde San Agustín hasta
hoy- para abarcar todos los aspectos psicológicos y sociales intrínsecos a la
vida de la gente.
Es necesario
insistir que cuando hablamos de sexo nos referimos a las características
biológicas con las que nacemos y que nos definen, físicamente, como mujeres u
hombres. En tanto, el término "género" (componente social de la
sexualidad que a la vez influye en la configuración psicológica de las
personas) es una construcción social que engloba todo aquello que no nos es
inherente al momento de nacer: son valores, actitudes y prácticas que una
sociedad enseña como "propias de la mujer" y "propias del
hombre"; son rígidas normas de conducta que esa sociedad considera
"deseables", "normales" y "aceptables" para cada
sexo.
Entre los derechos sexuales aplicables a toda persona
se encuentran:
el derecho a los conocimientos acerca de la
sexualidad y de su cuerpo,
a tomar en forma autónoma todas las decisiones sobre
el cuerpo, incluidas las relacionadas con la fecundidad y las condiciones de la
maternidad y la paternidad,
a decidir si tener o no relaciones sexuales, con quién,
cómo y con cuánta frecuencia,
a disfrutar de una sexualidad compartida y libre de
violencia,
a que no se atropelle su integridad y a no ser
expuesta a situaciones sexuales indeseadas,
a un trato igualitario,
a ejercer prácticas sexuales de su elección que no
lastimen a otras personas,
al respeto a su identidad sexual,
a la atención de la salud en cualquier etapa y
durante toda la vida.
Los derechos
sexuales se quedarían cortos si no incluyeran también otros que hacen parte de la
sensibilidad y las necesidades humanas, como son:
el derecho al placer sin culpa,
al disfrute de todos nuestros sentidos,
a la seguridad, la confianza y la espiritualidad,
a que se respete la imagen de los cuerpos,
a privacidad y confidencialidad,
a la alegría y al ocio,
también a hablar de todo esto, como parte de la
libertad de expresión que es una de nuestras garantías fundamentales.
Cabe señalar que en
cada uno de estos derechos está implícita la obligación del Estado de
garantizar que sean respetados, así como la de proveer gratuitamente a la
población servicios integrales relacionados con tales garantías, incluidos
todos los métodos anticonceptivos modernos y seguros.
Quizás sobre decir,
pero conviene recordarlo, que el ejercicio de los derechos sexuales implica no
aceptar imposiciones ajenas que contravengan los propios valores, como tampoco
propuestas que de alguna manera obstaculicen ese ejercicio.
Alrededor del mundo,
también la juventud ha manifestado lo que considera derechos sexuales, sin distingos
de sexo, religión, color, orientación sexual o habilidad mental y física; entre
otros:
derecho a conocer sus derechos,
a ser libres de tomar sus propias decisiones y
responsables de sus actos,
a informarse sobre las relaciones sexuales y
disfrutarlas,
a gozar de seguridad,
a elegir casarse o no y a planificar una familia,
a conocer los métodos anticonceptivos y sobre las
infecciones de transmisión sexual y a prevenir embarazos,
a protección contra el abuso sexual,
a cuidados de salud accesibles, confidenciales,
respetuosos, gratuitos y de buena calidad,
a que la juventud sea incluida en la planificación de
programas relacionados con jóvenes para poder influir en las políticas de
gobierno.
A nivel
internacional se ha aceptado que los derechos sexuales son inherentes a las
garantías individuales. Ello se basa en el reconocimiento de que todos éstos
son indivisibles e inalienables, puesto que no es posible hacer valer
principios tales como la libertad y la justicia, si a la vez se violan derechos
básicos cuya ausencia afecta las vidas de las personas.
Por lo anterior, y
porque no podemos darnos el lujo de retroceder un solo paso en los avances
logrados hasta la fecha, desde laCuerda reiteramos que los derechos sexuales
son un tema de justicia social, toda vez que persiguen el bienestar integral de
los seres humanos mediante el logro de la más elevada calidad de vida. Y
exigimos respeto a ellos pues no se trata de concesiones graciosas de algún
gobierno de turno, sino de derechos cuyo amplio reconocimiento no habría sido
posible sin el trabajo de largos años de las mujeres.
Conocer los derechos
sexuales y asumirlos como parte de nuestras garantías básicas nos permite
hacerlos valer con toda propiedad, en cada ámbito, frente a cualquiera que
pretenda impedir nuestro disfrute de ellos. Y esto requiere, antes que nada,
reconocernos como personas sujetas de derechos para hacer uso de ellos,
promoverlos y defenderlos.
Carta de derechos para una sexualidad integral
Tengo derecho a mi cuerpo y a todas sus sensaciones,
especialmente el placer.
A mis propios pensamientos, los que sean y como sean.
A experimentar todas mis emociones: excitación, gozo
y cólera; dolor y depresión; amor y temor; a sentirlas sin importar si son o no
aceptables para otras personas.
A reconocer mis recuerdos, sean de placer o de abuso,
y a basar en ellos mis decisiones sexuales actuales.
A ser una persona sexual en todas las edades y etapas
de mi vida y a escoger mi sexualidad, cómo la expreso y con quién.
A exigir que se respete mi cuerpo, mis pensamientos,
emociones y bienestar general.
A pedir lo que quiero y necesito.
A rechazar, en cualquier momento, todo encuentro
sexual que parezca insatisfactorio o amenazante, ya sea física, emocional o espiritualmente.
A decir "sí" o "no" y sentirme
bien al respecto, sin temor, culpa ni obligación.
laCuerda
Centro infantil
Alrededor de 350
mujeres de áreas marginales capitalinas se beneficiarán por la construcción de
un centro infantil en la colonia Guajitos. La finalidad del proyecto es ayudar
a las mujeres trabajadoras.
Otra vez campeona
Elsa Monterroso ganó
por segundo año consecutivo la carrera Avon "Sólo para mujeres", en la
categoría de los 10 kilómetros. Otras atletas destacadas fueron Berta González,
Brenda Zavala, Ilda Castillo y Fabiola Herrera, quienes obtuvieron,
respectivamente, el primer lugar en las categorías de cinco kilómetros,
Veteranas "A", Veteranas "B" y la juvenil.
Atención a víctimas
Veinte mujeres serán
capacitadas en la Policía Nacional Civil para la atención de denuncias de
víctimas de hechos delictivos que acuden a las comisarías en la capital. Fueron
seleccionadas por su perfil humano y psicológico.
Cambian escuela por trabajo
El estudio Trabajo
Infantil en el Marco de la Globalización de la Economía de Guatemala, realizado
por UNICEF, afirma que más de 800 mil niñas y niños entre siete y 14 años de
edad realizan una actividad laboral. Cerca de 300 mil dejan de asistir a la
escuela para trabajar en el campo. Otros se dedican a la producción de bienes y
servicios, las niñas usualmente al trabajo doméstico y los varones a la
construcción.
Abusos contra la niñez
Un estudio realizado
por tres instituciones que trabajan a favor de la niñez indica que el avance de
la tecnología y el incremento de usuarios de Internet han contribuido a que
proxenetas utilicen este medio con fines comerciales para exhibir pornografía
infantil mediante fotografías, videos, así como relatos de aventuras sexuales
de adultos.
Reporte de violencia en
marzo
Durante marzo fueron
víctimas de la violencia 15 mujeres, según reportes de cuatro diarios: dos de
ellas muertas con arma de fuego; dos violadas y posteriormente asesinadas; cinco
más heridas con arma de fuego o arma blanca y dos desaparecidas. También fue
hallado el cuerpo de una mujer con señales de tortura y dos jovencitas fueron
secuestradas por algunos días. Una más se suicidó.
Caso Ford, crimen político
Un documento identificado
como del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, al que tuvo
acceso el matutino elPeriódico, concluye que el asesinato de la religiosa
Barbara Ann Ford fue político y no producto de la delincuencia común. Helen
Mack, activista pro derechos humanos, estima contradictorio lo informado, ya
que el documento también indica que falta concluir la investigación.
Condenan a parricida
Carlos Morales fue
hallado culpable del homicidio de su hija Katy Aguilar, de tres meses de edad,
a quien propinó una golpiza "para calmar su llanto". El acusado fue
condenado a 25 años en prisión.
Van a prisión
Arnulfo González
Cruz, pastor de la iglesia evangélica Dios es Amor, fue sentenciado a 26 años
de prisión inconmutables por haber abusado sexualmente de sus cuatro hijas
menores de edad; también se le condenó a 10 años más por coacción y amenazas
contra su esposa.
Otto Rolando Gómez
fue recluido en el Centro Preventivo de la Zona 18 tras ser acusado por sus
vecinos de maltratar a su madre y a su abuela, a quienes, según los
demandantes, propinaba constantes golpizas. También de acuerdo con sus vecinos,
Gómez se autonombra pastor evangélico en Mixco.
Mujeres presentes en los
medios
Entre el 7 y 13 de
marzo aparecieron publicadas en cuatro diarios guatemaltecos 14 informaciones
referidas a las mujeres y su día. Destacan los artículos de Luisa Fernanda
Rodríguez y Margarita Pacay, así como los reportajes de Claudia Vásquez y
Adelma Bercián.
Apropiándonos de nuestro cuerpo
Wendy Santa Cruz, laCuerda
Hace algunos años,
hablar sobre sexo era algo prohibido. Para nuestras antecesoras implicó
vergüenza, pues históricamente este tema les fue vedado. Ahora, aunque existe mayor
apertura, mujeres y hombres -de diferentes generaciones- muchas aún no ubican
su sexualidad como un derecho, como parte integral de la vida humana y eje de
su desarrollo.
Varios factores
influyen en nuestra concepción en cuanto a derechos sexuales, entre ellos los
culturales, económicos, sociales, religiosos, de edad, educación e información.
Todas las prácticas patriarcales que imperan en la sociedad han dado como
resultado que no nos expresemos libremente acerca de nuestra sexualidad y
desconozcamos los derechos relacionados a ésta. Muchas mujeres hemos comenzado
lentamente a reconocernos a nosotras mismas y apropiarnos de nuestro cuerpo.
Ello, sin duda alguna, nos da mayor seguridad, más autonomía y nos permite ir
eliminando la opresión que aún vive la mayoría.
Para medir, de
cierta forma, el conocimiento que se tiene sobre los derechos sexuales,
entrevistamos a personas de ambos sexos y diversas edades del área urbana y la
rural. A través de sus respuestas, su silencio o apatía nos dimos cuenta que algunas
aún consideran la sexualidad como algo sucio y morboso, un tema privado del
cual no se puede hablar abiertamente. Otras ligan este derecho únicamente a
funciones reproductivas. Pocas involucran el concepto al placer sexual, la
satisfacción personal y de pareja, prácticas libertarias con acceso a la salud
y al bienestar.
Área urbana
Aquí encontramos que
entre los factores que influyen en la concepción de las personas respecto de
sus derechos sexuales están, principalmente, la edad y el acceso a la información.
En el departamento
de Guatemala entrevistamos a personas comprendidas entre los 16 y 65 años de
edad. La mayoría en el grupo de 45 o más años vincula sus derechos sexuales
solamente a funciones reproductivas y avala como única forma de convivencia
sexual la exclusividad de la pareja. Entre las mujeres casadas o unidas se
mencionó como derecho el ser única para su pareja, además del amor, respeto y
comprensión mutuos. Dijeron también que consistían en expresarse, actuar y
pensar según sus principios. Las solteras recalcaron la libertad y el respeto.
Entre ellas, una considera que "cuando hay amor, hay derechos sexuales
hasta cierto límite, dependiendo de la edad y cómo se siente".
En el caso de los
hombres de esta edad fue más difícil encontrar apertura al tema. Muchos se
quedaron fríos cuando se les preguntó qué entendían por derechos sexuales y
cuáles eran, le dieron vueltas al asunto para finalmente decir que no
responderían porque estaban pensando en su trabajo o dieron cualquier otra
excusa que no viene al caso. Entre los que respondieron se resaltó que tanto
mujeres como hombres tienen los mismos derechos, deben decidir conjuntamente y
comprenderse. Sólo uno de 52 años se animó a decir: "Entiendo por derechos
sexuales la libertad de experimentar y buscar placer, todo lo que pueda
producirse física y mentalmente, tanto en mujeres como hombres, heterosexuales
o no".
Conforme disminuye
la edad, las personas se muestran más abiertas al tema y mejor informadas. En
el grupo de 25 a 44 años predominó la opinión de que cada quien -mujer u
hombre- tiene el derecho a decidir sobre su cuerpo y tomar sus propias
decisiones en cuanto a cómo, cuándo y con quién tener una relación. En ambos
sexos expresaron que tienen derecho al placer o al gozo mutuo. Ellas agregaron
la igualdad, el poder decidir ser madre o no y elegir los métodos
anticonceptivos que más les convengan; ellos mencionaron que la comunicación y
el descubrimiento son parte del ejercicio de tales derechos.
Algunas de las
personas más jóvenes (15-24) parecen estar mejor informadas y más conscientes
respecto de sus derechos sexuales, tal vez porque la sexualidad ya no les
resulta un tema prohibido y hablan de ésta sin vacilar. A los derechos ya
mencionados, en este grupo sumaron el de la educación, a decidir sobre su
orientación sexual, a atención médica y prevención de enfermedades, a la no
discriminación y a la dignidad de la persona. Para su ejercicio consideran
necesario el respeto a sí mismas y hacia los demás, así como la tolerancia.
Área rural
Cada vez más mujeres
en el área rural cobran conciencia de sus derechos, principalmente las que se
han organizado y accedido a talleres de género, salud sexual, ciudadanía y
autoestima, entre otros. Conversamos con 15 de ellas para conocer su opinión.
Algunas son de San Marcos, otras de Escuintla y unas más de Sacatepéquez.
La edad no incide
significativamente en cómo definen sus derechos sexuales; en más de la mitad de
ellas tiene mayor influencia su propio proceso de formación, lo cual repercute
en su forma de expresarse: lo hacen con mayor libertad. Enumeran los siguientes
derechos: a la libre elección de la pareja, el momento y el lugar; a decidir el
número de hijos; disfrutar sin violencia y discriminación, así como a ser
respetadas; al placer y a decidir sobre su cuerpo; tener acceso a información
en general y sobre métodos anticonceptivos; a una salud sexual sin riesgos.
El resto de las
entrevistadas habla del tema con mesura, sin ser muy explícitas. En estos casos
influyen su carácter, sus valores y los prejuicios sociales. Mencionan respeto,
cariño y amor; cuidarse de las enfermedades; comprensión, libertad y
privacidad, así como el derecho a decir 'no' y a decidir.
Una buena parte de
las entrevistadas respondió que ejerce estos derechos platicando con su pareja,
expresando sentimientos, respetándose mutuamente y capacitándose.
En el caso de los
hombres del área rural fue más difícil obtener respuestas: mostraron absoluto
desinterés en el tema y la mayoría de aquéllos que abordamos al final decía que
no sabía. Otros desaparecían cuando escuchaban lo que se estaba preguntando.
Sin embargo, un joven se animó a responder: "Los derechos sexuales son
todas las garantías que la sociedad otorga al individuo de acuerdo a su género.
En éstas se contemplan la libertad de procrear y no procrear sin que nadie nos
presione para hacerlo, incluida la libre expresión de sexo entre la pareja y la
forma en que lo ejercen".
Carmen Álvarez, guatemalteca
Todas las mujeres
alguna vez hemos tenido conflicto con el tema de la sexualidad, ya sea porque
nos han impuesto el papel reproductivo y nos conflictúa tener muchos hijos o no
tenerlos. Tal vez por ser madres solteras, o si tuvimos un aborto o no; por si
la sexualidad sólo lo es si se vive en pareja; también por sentir culpa
relacionada con la pérdida de la virginidad, o porque nos preocupa la cuestión
del "añorado" orgasmo.
Partiendo de que la
sexualidad se refiere a una serie de descripciones, creencias, conductas,
relaciones e identidades conformadas histórica y socialmente, abordar el tema
es pensar en cuánto nos pesan todavía nuestros cuerpos; cuánto nos dicen y nos
preocupa sobre la sexualidad; cuánto estamos todavía condicionadas por
estereotipos heredados de dicha construcción social.
Pensemos que esta
construcción nos plantea que somos mujeres escindidas y que el goce no está
dado a esposas y madres abnegadas ya que, o somos para la reproducción y
nuestra sexualidad está vinculada a "otro", o somos putas si queremos
vivir para el placer. Otras seguramente vinculamos la sexualidad con la
violencia, de la cual hablamos muy poco. A menudo, esas ataduras nos impiden
pensar en el erotismo, el gozo y la felicidad, pues lo que viene a nuestra mente
es dolor, frustración y culpa.
Para muchas mujeres,
hablar de sexualidad es un tema prohibido: unas piensan en la censura, otras lo
consideran sucio; unas más creen que es privado y algunas dicen que es sagrado.
Más de una vez también he escuchado decir que ellas tienen relación sexual con
sus maridos porque es su "obligación" como esposas y perfectamente
podrían vivir sin ella, pues lo que conectan es sólo sufrimiento.
Algunas mujeres
indígenas hemos profundizado sobre esto y nos hemos atrevido a hablar y
preguntarnos: ¿Quiénes somos? ¿Qué nos molesta? ¿Cómo vivimos y sentimos
nuestra sexualidad y nuestro cuerpo? ¿Cómo sentimos al otro o la otra? ¿Qué
conocemos acerca de nuestra sexualidad y la de personas con quienes convivimos?
¿Qué nos tiene insatisfechas? Esto ha sido difícil, porque significa cuestionar
nuestra vida y por supuesto nuestro discurso; no obstante, estamos encontrando
nuevos caminos para el placer, la plena satisfacción y la libertad.
A las mujeres nos
sobra corazón, pero nos falta más afecto, primero hacia nosotras mismas, luego
de parte de las parejas. Nos falta conocer mejor nuestros cuerpos y hablar más.
Una pregunta más
general es ¿cómo abordamos la construcción social y cultural de la sexualidad?
Desconstruir la sexualidad pasa por cambiar nuestras ideas, reconciliarnos con
nuestros cuerpos y nuestro ser interno. Pasa, en primer lugar, por abordar
nuestra propia sexualidad y hacer el compromiso de preguntarnos a nosotras
mismas: ¿Qué deseamos las mujeres? ¿Qué necesitamos? ¿Qué soñamos, qué
merecemos, qué haremos?
Hoy es sabido que
tomar conciencia acerca de los tabúes, las creencias y represiones no es
suficiente; tenemos que decidir cómo trabajar nuestro cuerpo para
desbloquearlo. Una manera sencilla por la que podemos empezar a sentir nuestro
cuerpo es darnos tiempo, poner música alegre y bailar -si es solas, mejor-; ser
conscientes de las sensaciones de las diferentes partes de nuestro cuerpo, para
luego descubrir otros poderes que tenemos.
La sexualidad es una
fuerza misteriosa, pero no la viviremos plenamente si seguimos viviendo para el
goce y bienestar de los otros y si no estamos convencidas de que somos mujeres
bellas y merecemos el placer y la felicidad. Atrevámonos a abrir nuestra caja
de Pandora.
Barbara Schieber, guatemalteca, médica
Sexualidad, sexo,
educación sexual, género, salud y derechos sexuales y reproductivos, derechos
de la mujer, población, planificación familiar... En Guatemala, estos términos
tienen una característica en común: para los grupos conservadores, son términos
prohibidos, pecaminosos, "malas palabras".
No se los puede
mencionar, o sinónimos de ellos, en el contexto de las políticas públicas sin
que se desate un movimiento abierto o velado, pero sistemático y bien
organizado, de las fuerzas conservadoras, que tratarán de eliminarlos de
textos, acuerdos, declaraciones oficiales del gobierno u otras entidades.
Tienen también una estrategia para silenciar o desbaratar cualquier intento de
incluir estas temáticas en los medios de comunicación escritos, radiales o
televisivos.
¿Quiénes son, cómo
operan y cuál es la intención de su censura? Encontramos que los
autodenominados grupos "pro-vida", de bioética, el Opus Dei y otras
agrupaciones ultraconservadoras en la iglesia católica y la evangélica tienen
en común varias importantes características.
Se oponen a la
educación e información sobre las temáticas mencionadas, impidiendo así el
ejercicio de dos derechos humanos fundamentales, protegidos por la Constitución
de la República: el derecho a la información y el de cada persona de tomar
decisiones propias que afectan su vida.
En Guatemala, como
en numerosos países del mundo, tienen un poder extraordinario los mal
autodenominados grupos "pro-vida", que por lo general rechazan toda
consideración o respeto a las vidas de las mujeres embarazadas y defienden
exclusivamente a seres no nacidos. Este poder se basa en que se presentan como
conglomerados de supuesta "superioridad moral", dicen defender el
bien y la vida. Para ellos, el resto somos, en pocas palabras, criminales y
asesinos.
Del discurso y las
acciones de estos grupos se desprende que las jóvenes y mujeres embarazadas no
"merecen" derechos o consideración, aun en casos de incesto,
violación o enfermedades que amenazan sus vidas. Ello, pese a que la falta de
información es la principal causa de la mortalidad materna.
Ésa es la postura
del Opus Dei, que se distingue de otros grupos "pro-vida" en que goza
de un poder desmesurado dentro de la iglesia católica. Muchos grupos
"pro-vida" no necesariamente pertenecen al Opus Dei sino a otras
religiones. Existen también los conservadores extremistas tanto en la iglesia
católica como en la evangélica que no pertenecen a ningún grupo específico, pero
cuyo fanatismo se opone de cualquier forma a la educación relacionada con la
sexualidad. Argumentan, sin ninguna base que respalde ese alegato, que tales
enseñanzas promueven la promiscuidad y provocarán la decadencia de los valores
morales.
Precisamente ahora,
con la anunciada visita del pontífice Juan Pablo II a Guatemala, ya inició la
movilización masiva del sector conservador católico para tratar de influir en
las entidades que promueven los derechos sexuales y los reproductivos. Han
comenzado a circular escritos que exhortan a "regresar a la moral" y
a los valores tradicionales en nuestra sociedad.
Si bien para estos
poderosos grupos la temática sobre la sexualidad es una cuestión dogmática, no
discutible, en Guatemala -al fin y al cabo un Estado laico- es prioritaria la
discusión de todos estos asuntos a fin de introducir cambios sustanciales en la
calidad de vida de las personas. Esa prioridad, que requiere urgente atención
especialmente por los altos índices de mortalidad materna e infantil y la
elevada prevalencia de infecciones de transmisión sexual, se enmarca en el
derecho inalienable de todos los seres humanos a recibir información científica
y veraz.
Nuevos significados de la normatividad religiosa*
Juan Guillermo Figueroa Perea, profesor-investigador de El
Colegio de México
El objetivo de este
texto es reflexionar sobre cómo han ido cambiando algunas concepciones morales
acerca de las prácticas sexuales y reproductivas, a partir de la transformación
del entorno en que éstas tienen lugar. Dicho entorno se ha ido secularizando en
parte debido a que se tiende a matizar el papel de las instituciones y de sus
representantes como autoridades para normar ambos dinamismos vitales; también
por el fortalecimiento de los discursos sobre derechos humanos, en particular
su referencia al ámbito de la sexualidad y la reproducción.
Esta visión de los
derechos humanos estimula a que cada individuo sea considerado protagonista en
la construcción de sus espacios sexuales y reproductivos; a la vez permite
cuestionar decisiones unilaterales y externas a las diferentes orientaciones y
opciones de personas específicas. Se han cuestionado así las políticas de
población y regulación de la fecundidad, además de los criterios de educación y
normatividad sexual. Se han empezado a revisar de una manera más sistemática e
intuitiva los significados de las identidades de género, donde destaca el papel
del feminismo en el replanteamiento de interpretaciones esencialistas sobre la
sexualidad, la reproducción y lo que significa ser varón y ser mujer.
Demandas de las católicas
Un ejemplo
interesante de la aportación del feminismo contra las normas sexistas es la
experiencia de mujeres católicas en varios países de América Latina al vivir su
sexualidad y su reproducción de una manera diferente a la preconizada por la
institución religiosa a la que pertenecen. Investigaciones realizadas en
Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay muestran que mujeres que se identifican
como católicas y quieren seguir reconociéndose como tales, han vivido las
prácticas de la anticoncepción, el aborto y el divorcio de una manera
conflictiva por la visión que de éstas tiene la iglesia.
Esas mujeres
advierten en los agentes institucionales una gran rigidez e insensibilidad que
no corresponden a la bondad del ser supremo, seguramente más comprensivo que lo
que proponen las normas de la institución. En su opinión, no es a los ministros
o las autoridades eclesiales a quienes se debe dar cuenta de las vivencias
sexuales y reproductivas, sino al ser que se reconoce como el origen de esta
religión. A él (o ella**) las mujeres le atribuyen cualidades de generosidad y
comprensión, mientras que de los agentes religiosos demandan (aunque sea de
manera silenciosa) mayor flexibilidad y, sobre todo, más solidaridad con lo que
se vive cotidianamente en la sexualidad y la reproducción.
Las mujeres
replantean el sentido de las normas, reconociendo al feminismo como un modelo
más comprensivo, que incluso les permite revivir su formación católica desde
una dimensión de mayor respeto a la dignidad en las múltiples facetas que
ofrece la cotidianidad. Lo interesante es que el feminismo y la reflexión ética
que apoya este cuestionamiento de las desigualdades y exclusiones han merecido
una atención especial de mujeres católicas que se creen excluidas de una
tradición que supuestamente reconoce como valores la dignidad, la generosidad y
la igualdad entre las personas, y que incluso se fundó como un movimiento que
combatía las discriminaciones.
Hombres críticos
En otra vertiente de
la revisión y cuestionamiento de los modelos normativos se ubican los
movimientos homosexuales, pues los varones homosexuales han hecho una revisión muy
amplia de los modelos hegemónicos de masculinidad vigentes, que valoran la
heterosexualidad como su mejor atributo, hacen referencia a la sexualidad
activa, violenta y objeto de competencia, con un fuerte componente de homofobia
y rechazo a los intercambios sexuales afectivos y amorosos entre varones.
Actualmente se
trabaja cada vez más en el estudio sobre los varones, el significado de la
masculinidad, los efectos negativos de ciertos modelos hegemónicos e incluso
las desventajas que ellos viven por repetirlos acríticamente, al margen de que
con ello pierden la posibilidad de ejercer algunas de sus capacidades como
seres humanos.
Los estudios sobre
género, como otras teorías sobre el cambio social, surgen entre quienes viven
la desigualdad. No es extraño que la propuesta feminista y la perspectiva de
género (que tanto han aportado a la revisión de los estereotipos sexuales y
reproductivos y de las identidades de género que siguen esquemas jerárquicos,
de exclusión mutua y esencialistas) los hayan elaborado mujeres inicialmente
apoyadas por grupos de homosexuales excluidos de los modelos de masculinidad
dominantes. Poco a poco dichas aproximaciones teóricas, metodológicas,
analíticas, existenciales y políticas han ido documentando la insuficiencia de
las normas avaladas socialmente; por ello se han provisto de herramientas que
habrá que utilizar críticamente al definir los acuerdos internacionales para el
ejercicio de los derechos humanos, en particular en lo concerniente a la
sexualidad y la reproducción.
Discrepancias en la iglesia
Otra muestra de la
diversidad de interpretaciones y significados que pueden darse a las normas
morales establecidas por la jerarquía católica entre quienes pertenecen
directamente al clero (sacerdotes y monjas) o entre fieles católicos, es un
estudio internacional sobre actitudes y prácticas alrededor de la reproducción,
publicado en 1998. Éste muestra la gran variedad de ideas y acciones de
personas católicas de diferentes países. También ofrece una muestra de
documentos oficiales de las enseñanzas de la iglesia respecto de la
anticoncepción, el aborto, el divorcio y los límites de su autoridad. A la vez
ejemplifica con resultados de encuestas las diversas opiniones y
comportamientos sobre cada tema.
Los datos
corresponden a personas dentro y fuera del clero, y reflejan que la enseñanza
oficial de la iglesia no es aceptada ni seguida al pie de la letra por muchas
de ellas. En ese estudio, las discrepancias se observan claramente al mostrarse
las diferencias entre las opiniones y prácticas de la mayoría de sus seguidores
y la opinión de la jerarquía católica vertida en textos oficiales. De hecho,
una de las conclusiones es que "sólo una minoría de católicos está de
acuerdo con la iglesia", pues la mayoría disiente respecto del discurso de
la jerarquía.
Feminismo: Punta de lanza
Al ser productos de
la historia social, las normas morales se construyen, recrean y reconstruyen
conforme cambian los procesos socioculturales de cada sociedad, como parte de
los procesos de globalización mundial.
Aunque desde el
siglo pasado los movimientos feministas han pugnado por el reconocimiento de
las mujeres como personas capaces de decidir cuándo y cómo tener hijos, en los
últimos 30 años han sido punta de lanza en el cuestionamiento de las normas
morales que influyen sobre la sexualidad y la reproducción, para lo cual ha
sido necesario analizar, criticar y desarticular los sistemas de significados y
de poder que se habían sostenido en perjuicio de las mujeres.
* Extractos del artículo "Elementos de la reconstrucción de
algunas normas sobre la sexualidad y la reproducción", publicado en
Roberto Blancarte (compilador), Laicidad y valores en un estado democrático. El
Colegio de México, México, pp. 53-88.
** La
feminización del término es del autor de este texto y no de las mujeres.
¿Quién quiere género cuando puede tener sexo?
Lucy Garrido, uruguaya, periodista, integrante de Cotidiano
Mujer
Alguna vez dije:
"Hay palabras que simbolizan procesos y se ponen en boga: en la década
pasada fue 'empoderamiento', luego vino 'lobby', y en estos últimos años el
verbo fue 'monitorear'".* Y me preguntaba cuáles serían las palabras que
sintetizarían nuestro discurso y nuestra práctica en este nuevo siglo. Ojalá
"derechos sexuales" estén entre ellas, por un principio no sólo ético
sino también estratégico: tenemos que revitalizar el carácter subversivo que el
feminismo tuvo hace 20 años. El principal objetivo sigue siendo el cambio
cultural. Si no, ¿para qué todo?
Y no hay nada más
subversivo, más provocador, que decir que la gente, toda la gente, tiene
derecho al placer, a la libre elección de la/s pareja/s, a reproducirse o a no
hacerlo, y a expresar su identidad de género.
Dice Alejandra
Sardá, coordinadora del Programa para América Latina y el Caribe de la Comisión
Internacional de los Derechos Humanos para Gays y Lesbianas: "La
sexualidad -que nunca dejó de ser parte fundamental de las vidas humanas- hasta
ahora ha asomado en los derechos tímidamente, con demasiado pudor, podríamos
decir. No hace falta aclarar que fuimos las mujeres quienes la trajimos. Y que
todavía se viste de salud, o de reproducción, o de protección frente a la
violencia en un (vano) intento de no escandalizar demasiado. Hablar de derechos
sexuales implica decir (sin ruborizarnos) que para una vida digna y humana en
serio, la sexualidad es tan imprescindible como la participación pública, un
salario que garantice más que la supervivencia, o respirar aire puro".
Una convención para estos
derechos
Pues bien, todos los
Estados, en mayor o menor medida, acataron la Convención de Belem do Pará: era
casi imposible decir que no se estaba contra la violencia hacia las mujeres y
menos aún si, de paso, se le podía sacar réditos políticos. Ahora, la campaña
por una Convención de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos que
varios grupos y redes de la región están levantando, plantea un desafío nuevo y
removedor: discutir con toda la sociedad, con todos los sectores, sobre temas
como el de la legalización del aborto o el de la opción/identidad sexual.
Tendremos que salir a los medios masivos a tratar temas "urticantes",
organizar debates públicos, seminarios, publicaciones, marchas, spots de radio,
de televisión, etc. Deberemos ser capaces de establecer alianzas con otros
movimientos y sectores sociales (los movimientos de jóvenes, de gays y
lesbianas, etc).
Discutiremos mucho
los contenidos que tendrá la propuesta de Convención: ¿Debemos mantener unidos
los conceptos de derechos sexuales y derechos reproductivos? ¿Eso no es
continuar reforzando la asociación entre sexualidad y reproducción? Y eso ¿no
privilegia una visión heterosexual de la sexualidad? Como dice Roxana Vázquez
-encargada de la campaña por el CLADEMM (Comité de América Latina y el Caribe
para la Defensa de los Derechos de la Mujer)-, esa conjunción "...ha
contribuido al desbalance que ahora se observa en cuanto al mayor desarrollo de
los derechos reproductivos respecto de los sexuales".
Por algo quedaron
fuera de la Plataforma de Acción de Beijing. Y es natural; como alguien dijo:
"¿Quién quiere sexo cuando puede tener género?" Esta Plataforma
adoptó muchas de nuestras demandas pero, obviamente, no es un documento
feminista. Hoy, ante tanto fundamentalista de todo pelo que anda por ahí, ¿no
es hora de levantar con fuerza estos grandes temas como cuestionadores y
profundizadores de la democracia? ¿No es hora de hacerlo desde la
contra-cultura, desde la movilización? Parodiando aquella frase, entre las
feministas: ¿quién quiere género cuando puede tener sexo?
Se podrá alegar que
es una contradicción flagrante hacer una campaña provocadora de casi todo lo
establecido con el objetivo de lograr algo tan formal como una Convención
Interamericana. Todo depende, como siempre, del "pretexto". Depende
del camino, del proceso que seamos capaces de hacer antes en toda la región:
obliga a las organizaciones sociales (empezando por las nuestras) a
pronunciarse sobre temas que aún les producen "contradicciones", a
reconocer los desacuerdos y comprometerse con los acuerdos. Desde el punto de
vista estratégico, organiza con una dirección, un camino común, esfuerzos que a
veces se desperdigan perdiendo efectividad.
El folleto de
presentación de la Campaña (www.convencion.org.uy) dice: "Lograr una
convención interamericana que defina y proteja los derechos sexuales y los
derechos reproductivos, no es una tarea sencilla ni de corto plazo. Debemos
sumar fuerzas para dar un debate sostenido en la región, sabiendo que es un
campo polémico, donde se confrontan argumentos y actores, valores y mitos. Se
necesita mucha gente pensando y actuando junta, con imaginación, franqueza,
generosidad, confianza. Se necesitan alianzas y coordinaciones. Se precisa
mucho trabajo, mucho dinero, mucho coraje".
Será una tarea larga
y difícil; se desatarán todos los prejuicios. Pero también será entusiasmante
por todas las cabezas, ventanas y corazones que deberemos abrir.
* "Bye bye,
Beijing", Cotidiano Mujer No. 32
¿Por qué una convención interamericana?
Porque
...los tratados internacionales de derechos humanos
influyen en el desarrollo de los marcos normativos nacionales.
...proveen argumentos que favorecen la defensa
política y jurídica de nuestros derechos en cada país.
...el cumplimiento de las convenciones es obligatorio
y existen mecanismos de verificación, vigilancia y resolución de conflictos en
instancias internacionales.
...somos ciudadanas y ciudadanos: queremos proteger
el ejercicio de nuestra sexualidad y de nuestros derechos sexuales y
reproductivos.
La ética de la campaña
La Campaña por una
Convención de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos se rige por
algunos principios y normas; entre otros:
Tenemos derechos y obligaciones. Somos responsables.
Somos feministas.
Todas potenciamos a todas. Podemos habilitar la
franqueza, el respaldo, la seguridad. Es imprescindible ser transparentes, y
algunos ingredientes para ello son: decidir quién o quiénes deciden sobre qué y
en cuáles instancias, hablar claro, escuchar atentamente, respetar las
decisiones, llevar actas, comunicarlas a todas y a tiempo.
La riqueza está en nosotras, no en las agencias de
cooperación. Ellas tienen recursos financieros que necesitamos para llevar
adelante nuestras ideas, luchas y trabajo; muchas agencias se pasan
informaciones, directorios y fuentes entre sí. En este espacio no queremos ser
menos: en vez de competir entre nosotras, seremos capaces de compartir datos,
elegir momentos, potenciar habilidades, apoyarnos, respaldarnos.
Parte de un aprendizaje colectivo es reconocer las
dotes personales, sabidurías y habilidades de cada una. Ello significa también
que cada quien aporte lo suyo al objetivo central de la campaña, de manera que
su poder alimente el de todas. Reconocer las habilidades inherentes a
cualquiera de nosotras debería darnos tranquilidad y respaldo, en vez de
fomentar la necesidad de competir.
laCuerda
Ricardo Bendaña Perdomo,
sacerdote jesuita ordenado hace más de 25 años, da su visión sobre los derechos
sexuales.
Decisiones personales
"Mujeres y
hombres tenemos derechos como personas dignas y libres. Considero que una
relación sexual satisfactoria, tranquila, estable, solamente se puede dar entre
gente que se ama y se entiende, que sabe dialogar y comunicarse.
"La doctrina
tradicional de la iglesia apoya una vida sexual balanceada [tanto reproducción
como placer], por lo menos del Concilio Vaticano II para acá, la mutua
complementación y la procreación.
"Las parejas
deciden cómo van a organizar su familia. Debe existir una paternidad generosa
pero al mismo tiempo responsable.
"Lo que se
discute son los métodos que se utilizan para limitar los hijos. No deberían ser
utilizados aquéllos que provocan abortos. Algunos recomiendan el Método de
Billings. Hay una gran variedad de criterios; es algo discutible. Las
decisiones son absolutamente personales porque el ser humano es libre. Así nos
creó Dios y debemos respetar esa libertad. La libertad realmente madura es
siempre responsable."
Cuándo empieza la vida
"Me identifico
totalmente con la opinión de Juan Pablo II. Uno de los más indefensos es el ser
que comienza a formarse en el seno de la madre. Hay una serie de discusiones
respecto a cuándo podría considerarse ser humano.
"No soy un
especialista en ese campo. Por un lado, creo que es prioritaria la defensa de
la vida. Por otro, dentro del derecho canónico, que es la legislación interior
de la iglesia, existe un término que se llama la Epiqueya, que quiere decir que
la última palabra en las decisiones íntimas la tiene la persona y también la
responsabilidad plena. En este punto la iglesia es bastante firme en cuanto a
defender la vida. Siempre se presentan modalidades; quizá se podrían analizar
casos particulares."
Minorías sexuales
"Tengo muy
buenas amigas y amigos homosexuales. Los respeto porque también tienen derecho
a vivir su vida y ser felices. Nadie tiene derecho de juzgarlos, condenarlos o
excluirlos. Son tan ciudadanos e hijos de Dios como cualquier otro.
"Cada quien
debe resolver su vida de la manera más satisfactoria y abrirse a la sociedad de
manera positiva y constructiva de ambientes sanos, fraternos y
respetuosos."
Igualdad y liderazgo
"Estoy
totalmente contra el machismo. Soy simpatizante de todas las luchas por la
reivindicación e igualdad de derechos de la mujer y el hombre. Creo que si
queremos ser una sociedad verdaderamente democrática, hasta en la cama, tenemos
que respetarnos, llegar a acuerdos de gente civilizada, como seres humanos con
derecho a ser felices.
"El machismo ha
hecho aparentemente fuerte al hombre, pero en el fondo lo ha debilitado mucho,
moral y espiritualmente. Es una cuestión delicada que debe trabajarse a partir
del principio de la igualdad de derechos.
"Creo que
necesitamos una presencia mucho más viva de la mujer a todo nivel; no solamente
en el Estado, también en la iglesia, ya que en ella hay una fuerte dosis de
machismo aunque más sofisticada. En las parroquias, las que más trabajan, se
preocupan y se comunican con la gente son las religiosas, más que los curas.
Hay que luchar por la igualdad completa.
"Las nuevas
propuestas de un mundo más humano tienen que incluir el liderazgo de las
mujeres. Me parece que cualquier ser humano con cierto sentido de justicia
tiene que apoyar la lucha para que a la mujer se le dé el lugar que le
corresponde."
Conchita del Río, guatemalteca angustiada por los
fundamentalismos regionales
Repulsiva
indignación me provocó leer el 22 de marzo, en el diario Siglo Veintiuno, un
comunicado de varias organizaciones llamadas "pro-vida" que operan en
Centroamérica. Pues sí, me indigna porque, en primer lugar, aunque en realidad
sólo se representan a sí mismas, en su textito abusivamente hablan por
"los centroamericanos". ¿Con qué derecho hablan por mí? Y es
asqueante porque lo que ahí hacen es hincarse ante el presidente gringo, George
W. Bush, en ocasión de su visita a nuestra región, para rogarle que nos siga
fregando la existencia. ¡Miren a quién ensalzan como muy respetuoso de la vida
humana! A ése cuyos misiles han ido a matar inocentes a otros suelos...
¿A cuenta de qué
vienen a afirmar que los programas modernos de educación sexual tienden "a
pervertir la mentalidad y el comportamiento sexual de la población
centroamericana, especialmente de nuestra juventud", y que "atentan
gravemente contra nuestra identidad cultural y ridiculizan nuestros principios
morales y espirituales, a la vez que promueven, especialmente en los niños y
adolescentes, la adicción al sexo, la homosexualidad, la prostitución, la
promiscuidad, el uso engañoso e irresponsable del preservativo y los
contraceptivos, entre otros". ¡Qué sacrosanta ignorancia!
Están fritos: no
sólo ocultan las verdaderas causas de lo que ahí exponen, sino que, a estas
alturas, aún ignoran (o no quieren enterarse) que la educación sexual hace todo
lo contrario, precisamente porque se trata de educar a las personas, respetando
su libre albedrío, a fin de que tomen las decisiones más sanas y adecuadas para
sí mismas, sin hacer daño a nadie más.
Si los
"pro-vida" no desean ese bienestar integral para sus hijas e hijos (y
sólo quieren seguir imponiéndoles su "gloriosa" autoridad), pues que
se lo nieguen... y es de lamentar no sólo porque siempre serán gente a medias
-ignorantes por convicción, reprimidoss, intolerantes, más un largo etcétera-,
sino que se empeñarán en una cruzada para fregarles la vida a los demás, como
lo hacen sus padres.
Más aún, ¿con qué
derecho pretenden los "pro-vida" que la población centroamericana
acepte como borrega los programas "sólo de abstinencia"? Si ellos
desean ser castos (cosa que no me creo pues hay cada hipócrita en sus
filas...), pues que lo sean; es su prerrogativa.
Yo sólo insisto: si
los "pro-vida" quieren seguir en un total estado de negación, que así
sigan. Pero que no vengan a decirnos al resto cómo debemos vivir y, menos aún,
imponernos sus caducos cánones.
"Poemas de la izquierda erótica", 30 años
después
Rosina Cazali, laCuerda
"Poemas de la
izquierda erótica" es un libro emblemático para la literatura guatemalteca.
Después de casi tres décadas de su aparición (1973), nos acercamos a conversar
con su autora, Ana María Rodas, acerca de la repercusión de su obra en décadas
pasadas y su posible impronta sobre la sexualidad del momento.
¿Podrías decir si tu libro, "Poemas de la
izquierda erótica", contribuyó en la representación de la sexualidad de
las mujeres guatemaltecas de entonces y las de hoy?
"No lo puedo
saber. Es casi imposible reconocer la repercusión que tuvo en general. Por
supuesto, imagino que algo cambió en la literatura, lo cual se hizo evidente en
los que comenzaron a escribir después. Ahora te diré, a manera de anécdota, que
hace dos noches, durante una recepción, se me acercó una mujer y me dijo: 'Yo
soy del PIE'. Si Gioconda Belli no me hubiera contado hace años de qué se
trataba el asunto, me habría quedado en la luna. PIE era el Partido de la
Izquierda Erótica formado por un grupo de escritoras de Nicaragua."
Dante Liano indica que la operación literaria que
utilizabas entonces consistió en el abandono de un léxico reservado a la poesía
femenina. ¿Qué era lo reservado para ésta? ¿Cuál fue el léxico al que
recurriste y determinó la transgresión del libro?
"Estaba
aburrida de leer que las mujeres hablaran del amor, las flores y la pasión, pero
de una forma tan lírica que ahí no había pasión sino cursilería. Cuando comencé
a escribir -no a publicar, que eso es otra cosa-, el lenguaje que les
correspondía a las mujeres era bastante amanerado y el de los hombres
completamente permeado por Miguel Ángel Asturias. No es nada extraño que el
propio Dante Liano publicara por esa época un cuento que se llama 'Jorge Isaacs
habla de María', utilizando lo mismo que yo: un lenguaje coloquial y directo,
extraído de la realidad."
¿Qué buscaba afirmar tu libro entonces?
"Así soy yo.
Ésta es mi sexualidad. Que nadie me fuera a contar cómo amo yo, cómo hago el
amor. Que nadie me contara charadas de callejas. ¿Has visto películas de los
años 50, donde aparecían mujeres preciosas, bien vestidas y peinadas? Todas
estas imágenes nos vinieron de Hollywood después de la Segunda Guerra Mundial,
cuando ya no había alemanes malos o gringos e ingleses fuertes. Retrataban un
período posterior a otro donde las mujeres tuvieron una participación más
activa; se quedaron cuidando el hogar en ausencia de los maridos que se fueron
a la guerra, pero trabajaron en fábricas haciendo municiones, sosteniendo a la
familia. Luego, como ya no había enemigos, los hombres volvieron a asumir el
papel del hombre fuerte de casa y las mujeres a tomar su papel
tradicional."
Y como compensación les dieron muchos
electrodomésticos...
"¡Exacto, ésa
es la cosa! Se comenzaron a producir licuadoras, batidoras y artefactos con los
que las mujeres tenían que quedar muy contentas y como cositas para adornar la
casa. Desde entonces, aunque no sabía muy bien lo que quería en mi vida, sí
tenía la certeza de lo que no quería. Entonces escribí lo que escribí, con un
lenguaje propio, sin inventarme nada. Entendí que valía la pena publicarlo
porque hablaba en contra de una realidad, la cual sigue siendo la misma en
muchas partes del mundo."
Uno de los datos más importantes de la obra que nos
ocupa se encuentra en su título. Situar y asociar la palabra
"izquierda" al erotismo dibuja un paralelismo con el momento político
que se vivía entonces, además de una postura política ante la vida, el cuerpo y
la sexualidad de las mujeres.
"Por supuesto,
así es. Durante los años 70 en el mundo estaban enfrentadas las dos potencias
que representaban la izquierda y la derecha: la Unión Soviética y los Estados
Unidos. En el caso de mi libro, era una izquierda que estaba hablando de una
relación encontrada entre hombre y mujer. Creo que fue un título
afortunado."
Es decir, ¿las imágenes de hombre y mujer asumían la
representación de la dualidad derecha-izquierda?
"Sí, los
hombres diciéndose muy revolucionarios y todo lo demás, pero manteniendo
actitudes que más bien parecían las de alguien de derecha. Entonces, si me
estaba revelando, no podía ser a través de un pensamiento de derecha."
¿El machismo venía a ser un equivalente a lo
conservador?
"Convencional a
morir."
En estos tiempos de izquierdas cuestionadas,
desacreditadas, de muros de Berlín caídos, ¿sigue siendo vigente el uso de la
idea de izquierda asociada a la sexualidad?
"Ya lo creo; y
ahora, en tiempos de globalización, mucho más. Es importante seguir luchando
por cosas que demuestren que hay algo de razón en este mundo. Si las mujeres de
mi generación hemos protestado durante tanto tiempo por las revistas, los periódicos
con anuncios donde se utiliza a las mujeres para vender, en la actualidad son
las mujeres quienes siguen vendiendo a gran escala, y si están desnudas mucho
mejor. Es importante seguir señalándolo."
Por un momento pensemos que se te propone armar una
historia de la sexualidad de las guatemaltecas. ¿Crees que la literatura es
suficientemente representativa para comenzar a configurarla?
"Probablemente.
Una puede ver estas representaciones a través de lo que se ha escrito a lo
largo del tiempo. En la actualidad hay muchas mujeres que siguen describiéndose
como hace cien años, pero hay otras que se ven de manera diferente. Su
sexualidad la viven de una manera distinta."
y
el arte de sobrevivir a pesar de todo
Aída Toledo, guatemalteca, poeta
Josefa García
Granados es de esos raros especímenes de la literatura nacional del siglo XIX
que aún despierta sospechas cuando se le menciona. De origen español, vino a radicarse
con sus padres a Guatemala durante la primera mitad del siglo XIX. Se dedicó a
la escritura periodística, la poesía y la traducción. Se le recuerda como la
primera mujer que funda un diario -"Cien veces una"- durante ese
belicoso periodo de la historia del país, en donde polemizó con personajes de
la política de aquel entonces de una forma despiadada e inteligente, en
compañía de su amigo José Batres Montúfar.
Además de los
"retratos" -textos críticos y descriptivos dedicados a personajes del
mundo de la política-, una de las piezas literarias que pasa a ser una lectura
no recomendable en las escuelas privadas y públicas de Guatemala -de ayer y
hoy- la constituye el recordado "Sermón", escrito en verso y dedicado
al canónigo Castilla, y que constituye una pieza cruda y mordaz, y no
pornográfica, como se encuentra clasificada.
La pieza aparece en
el contexto de la política post-independencia de Guatemala; es un texto que
ataca duramente los excesos del clero y la iglesia católica y que obviamente
proviene de las ideas antirreligiosas de la primera mitad del siglo XIX en
Centroamérica. Recordemos además que, en el "Sermón", Josefa García
Granados transgrede también la normativa de la época, dado que ese tipo de
discursos estaba en el campo de lo masculino. El sermón como forma literaria
era abordado únicamente por hombres; de esa cuenta el texto, además de atacar
fieramente las costumbres y los vicios de la iglesia de aquel momento, puede
leerse también como el inicio de una línea imaginaria de tradición subversiva,
en donde las apropiaciones del lenguaje masculino están en consonancia con
aspectos de tipo formal e ideológico.
El texto en sí
mantiene un tono contestatario, a la manera de las invectivas romanas, y se
advierte un tono epigramático y sentencioso con el cual se emplaza a ese
"otro", masculino y conservador, a quien se dirige. La pieza remeda
los sermones ofrecidos por los religiosos en los oficios de la misa, en donde
Josefa García también participa de la parodia festiva que va a producir durante
el siglo XX -durante el periodo de las vanguardias latinoamericanas de
principio de siglo- una literatura mucho más popular en los temas, pero en
donde también se advierten las tonalidades cultas de su educación.
El
"Sermón" es, entonces, esa pieza carnavalizada (en el concepto de
Bajtin) que nos recuerda inevitablemente las piezas paródicas de la Huelga de
Dolores de los estudiantes de la Universidad de San Carlos, sobre todo las que
proceden de la etapa vanguardista guatemalteca.
La escritura, el periodismo
y la poesía le sirven a esta escritora para sobrevivir semilúcida en una
sociedad que se encontraba en su caso "fuera de lugar", pero en donde
ella, con su inteligencia y pasión, encuentra formas alternativas para
sobrellevar ese tiempo equivocado en que le tocó nacer.
¿De qué se habla en "Monólogos de la vagina"
cuando se habla de la vagina?
Anabella Acevedo, laCuerda
Nadie que lea en el
título de un libro la palabra "vagina" puede dejar de
sorprenderse/intimidarse/avergonzarse o buscar en la obra algo prohibido.
Seamos honestos: a pesar de los espacios que han ido conquistando las mujeres
tanto a nivel profesional como cotidiano, a pesar de cierto nivel de apertura a
la tolerancia de la sociedad en general en muchas -aunque nunca suficientes-
partes del planeta, a pesar de que la voz de las mujeres se ha ido escuchando
cada vez más, la palabra "vagina" en el título de un libro aún causa
sorpresa, no digamos escándalo en algunas personas, tanto hombres como mujeres.
Supongo que si el título fuera "Monólogos del corazón" o hasta
"Monólogos del estómago" nadie protestaría. Sin embargo, el
tratamiento de ciertas partes del cuerpo sigue siendo uno de esos espacios
discursivos todavía oscurecidos por el temor y, por lo tanto, uno de esos
espacios del ser cuyo tratamiento abierto es por lo general rechazado. Habría
que preguntarnos cuáles son las implicaciones de este rechazo, es decir, ¿qué
es lo que en realidad se rechaza cuando existe resistencia a hablar del tema?
En los
"Monólogos de la vagina", de Eve Ensler (1998), "vagina" es
también una ventana que nos conduce a consideraciones como el aprendizaje
acerca de nuestros cuerpos, del placer a partir de la sexualidad, del respeto
al individuo, pero también es motivo de reflexión sobre los miedos y traumas
que pueden estar relacionados cuando se violenta -física, verbal o
emocionalmente- a una persona, es decir, cuando la sexualidad pasa de ser un
aspecto fundamental de nuestro ser-mujer a un espacio de descontento o agresión.
Pero que quede
claro: "Monólogos de la vagina" no es un tratado de sexualidad ni un
libro escrito por una mujer para convencer a nadie de nada. Es, por encima de
todo, una hermosa compilación de reflexiones acerca de la sexualidad,
especialmente la femenina, lo cual no quiere decir que un diálogo sobre el tema
les concierna sólo a las mujeres. Y, sin embargo, pareciera que la incomodidad
para hablar abiertamente de la sexualidad de manera respetuosa y natural no se
da fácilmente entre sexos diferentes, y a veces ni entre miembros de un mismo
sexo.
La versión teatral
de "Monólogos de la vagina" se presentó hace poco en Guatemala.
Alesky Monroy, de 17 años, y su hermana Valeria, de 14, la fueron a ver con sus
padres y me comentaban lo interesante que les había parecido. No veían en la
obra nada ofensivo; por el contrario, consideraban que "hablar de la
vagina" de manera tan abierta era algo necesario. Sin embargo, también me
comentaban lo difícil que era tocar este tema con sus compañeros y compañeras de
colegio. Desgraciadamente, la abierta actitud de Alesky y Valeria no refleja la
norma en un país tan conservador como Guatemala, cuya educación formal y
familiar han hecho que para la mayoría de adolescentes el tema de la sexualidad
sea un tabú.
Finalmente,
"Monólogos de la vagina" es también un libro escrito de manera
sencilla, confesional y directa que intenta que las estructuras del lenguaje
reflejen las maneras de abordar el tema, algo así como ese "escribir con
el cuerpo" del que nos ha hablado Helene Cixous. Y a quien se interese por
este libro también le recomiendo "Tengamos el sexo en paz", de Darío
Fo, Japoco Fo y Franca Rame (1996), que, al igual que el de Ensler, nos enseña
a tratar las cosas por su nombre, con la naturalidad y la dignidad que exige la
naturaleza humana.
Margarita Pacay, guatemalteca, periodista
Gracias a la lucha
de las mujeres se han logrado avances en cuestiones legales y oportunidades de participación
política y social, pero falta mucho en el campo sexual.
Aunque la tarea no
es sólo del grupo feminista, que de hecho ya ha puesto su granito de arena al
promover y apoyar la idea de tipificar el acoso sexual como un delito, es
necesario insistir más en una educación con igualdad y equidad, desde todos los
ámbitos.
Recientemente hice
una investigación sobre el abuso sexual infantil, y me impactó observar los
dibujos que hacen, como parte de su terapia, algunas personas adultas
afectadas: pintan sentimientos de dolor, desesperación, culpabilidad y
frustración. Eso refleja el calvario que han vivido y, a la vez, la falta de
orientación que tuvieron para denunciar esos hechos y hablar sin temor. Lo peor
es que la mayoría de los abusadores suelen ser familiares o "amigos".
La pregunta es ¿en quién confiar?
Pareciera que hablar
de este tema no tiene importancia, mientras la víctima no sea algún familiar o
amigo. Sin embargo, a todos debe preocuparnos, para prevenir que más infantes
sigan sufriendo abusos.
Otro caso que
también me motiva a insistir en que se le dé a la niñez una educación amplia,
sin mitos, es la experiencia amarga que pasó hace algunos días una amiga de 20
años de edad: mientras regresaba con sus compañeros de clase de una excursión,
abordó un bus extraurbano y se sentó cerca de la ventanilla, a la par de un
hombre mayor y de apariencia humilde, sin malas intenciones. Pero cuál fue su
sorpresa al sentir que él le estaba acercando el pene a su pierna; ella se
sonrojó y de inmediato se puso de pie. Sus compañeros le preguntaron qué
pasaba. Ella únicamente dijo: "Me cambio de lugar porque aquí hay un
hombre coche".
Muchas veces las
mujeres, cuando son presa de un acoso de esa naturaleza en la calle o en su
casa, prefieren quedarse calladas o no contar con exactitud el hecho, ya que se
sienten avergonzadas, como que si ellas tuvieran la culpa. Uno de los factores
que influye es el patrón de crianza, ya que se educa para que la mujer sea
sumisa.
Es importante que
mujeres y hombres eduquen a sus hijos e hijas para que en el futuro no repitan
esos patrones de crianza; además, hay que recordar que en casa siempre se debe
establecer un ambiente de comunicación y confianza para que los hijos expresen
lo que están viviendo.
Graciela Almendárez, guatemalteca, abogada
"Cuando
salí, todo lo oscuro pasó y vi flores".1
Las mujeres
sobrevivientes de violencia, en su mayoría, no tienen posibilidades de denunciar
la agresión cometida en su contra y mucho menos iniciar un proceso judicial, ya
que esto implica, por un lado, contar con respaldo, protección, apoyo
psicológico y moral. Por el otro, tener dinero para costear los honorarios
legales y demás pagos que implica un caso de esta naturaleza.
Pese a que las
instituciones de justicia actúan de forma gratuita, éstas son inaccesibles para
la población, sobre todo en el área rural, tanto por la distancia como por
otros problemas que presenta el sistema judicial.2 La situación de
discriminación y marginación que afrontan las mujeres hace que sea casi
imposible tener acceso a la justicia.
Sin embargo, dos
niñas3 sobrevivientes de violación sexual se enfrentaron a un
gigante que no imaginaron poder vencer y dejar atrás. Al igual que el relato
bíblico del niño que venció, apenas con una onda y una piedra, a un gigante al
que ni los ejércitos hebreos habían podido derrotar, estas niñas, sólo con el
apoyo de su madre -una mujer de escasos recursos- y el Grupo Guatemalteco de
Mujeres (GGM), enfrentaron a un hombre con poderío económico: Alfonso Herrera
Ibargüen.
Desde el inicio del
proceso se presentaron dificultades, amenazas, intimidaciones y burocracia
judicial innecesaria, lo que constituyó una revictimización para las dos niñas
y su madre.
Durante el
desarrollo del proceso para iniciar un juicio penal contra Herrera Ibargüen,
GGM buscó personas aliadas. De esta forma se fueron incorporando mujeres,
hombres y organizaciones con muestras de solidaridad y apoyo hacia las niñas, y
se allanó el camino judicial para dar inicio al proceso.
Pese a las
dificultades en el sistema de justicia, la Fiscalía de la Mujer del Ministerio
Público actuó con diligencia, ética y profesionalidad. Ello permitió que el
proceso judicial se realizara de la forma correcta. Además de aplicar la ley,
se aplicó la justicia.
Este caso ha sido
paradigmático para la justicia guatemalteca y las mujeres. Para la justicia,
porque esta vez ni el dinero, ni el abolengo, ni las influencias sirvieron para
dejar impune la violación sexual a dos niñas. Para todas las mujeres ha sido un
logro porque, además de lo ya mencionado, se ha sentado un precedente en la
aplicación de la justicia en el juzgamiento de casos de violación sexual.
Este artículo es un homenaje
a la valentía y decisión de las niñas y su madre: por ese aliento que dan a las
demás mujeres para continuar y buscar apoyo. ¡Que la esperanza no se pierda,
las cosas pueden cambiar!
1. Esto fue lo que
una de las niñas dijo al salir del tribunal después de ser interrogada.
2. Ver
"Diagnóstico de acceso de las mujeres a la justicia en 15 municipios de
Guatemala", por Myra Muralles. Programa de Justicia de AID. Guatemala,
2000.
3. Por seguridad y
respeto a la privacidad de las niñas y su madre, he preferido no colocar sus
nombres.
Edith Goel, profesora de lengua y literatura española en Israel
Me imagino que todos
somos casos particulares. Y que tenemos un lugar invisible entre mapas, un lugar
que sentimos genuinamente nuestro. Un lugar que nadie fotografía ni entrevista.
¿Quién puede creer
en los buenos y en los malos ciegamente y cerrar los ojos, los oídos y el
entendimiento al dolor humano, a la arbitrariedad, a la otredad?
El mundo ve tanques
frente a civiles hambrientos. El mundo fotografía soldados armados frente a
niños andrajosos.
La vida personal, el
trayecto de la supervivencia, son menos fotogénicos. Mucho más complejos.
Es la imagen de una
persona -una mujer en este caso- subiendo a un ómnibus para llegar al trabajo
en Tel Aviv. Dieciséis kilómetros. Durante esos larguísimos dieciséis
kilómetros hay barreras policiales que demoran el viaje. Y pensamos en tantas
cosas: nuevas tácticas inauditas del terror que acosan cada día. Otra vez los
tanques en las poblaciones palestinas. ¿Cuándo se acabará este ciclo de
violencia? Recibo dos llamadas al celular - el odioso celular incesantemente
encendido, para dar parte a mis seres queridos de que todavía estoy viva. Dos
llamadas: una para contarme que unos alumnos míos, dos adultos, aún están
hospitalizados: el marido en emergencia, de neurocirugía, desde hace tres
semanas. Ella dice que salió de peligro. La otra llamada, de mi padre,
agitadísimo y aterrorizado; me dijo que en la estación central de Tel Aviv otro
suicida explotó y cerraron la zona.
Precisamente allá
tenía que llegar yo ahora con este ómnibus. Me salvé por casualidad. No sé si
rezar, pero doy las gracias a Dios. Quiero vivir.
Mi hijo de doce años
me dijo esta semana que quiere morirse de una vez. Porque, tarde o temprano,
algún atentado me matará y él no quiere quedarse solo en este mundo. Yo le digo
que no tengo miedo. Él responde que igual me matarán, si salgo de casa.
Y después baja a
jugar con sus amigos en el parque hasta que anochece.
La gente tiene
pesadillas. Son tantas. La gente no quiere pasear, ir al centro, festejar. La
gente no quiere subirse al ómnibus. La gente no quiere matar. Ni se quiere
morir. Nadie cree que hay que exterminar a los árabes. Quizás algunos fanáticos
sí. La gente quiere vivir en paz y no mandar a sus hijos a matar ni a morirse
en el ejército. La gente no quiere héroes en su familia. No quieren tener
"shaids" en Israel.
En ambos países
-Israel y Palestina- la gente está perrdiendo la esperanza. Yo no. Yo no. Sin
esperanza no se puede vivir. La venganza les sirve a algunos, pero es
fundamental la justicia para todos. Me niego a educar a mis hijos para la
venganza y la violencia. Y no estoy sola. En Israel hay muchos como yo. Muchos.
Nadie nos ve en la
CNN ni en la BBC. No ofrecemos conferencias de prensa. Rompemos el cuadro
perfecto de los buenos y los malos. Pero somos muchos. No soñamos con un futuro
cercano idílico sino con el cese del terror. Debe haber respeto a la vida y a
la dignidad humana. Las dos partes del conflicto debemos aceptarnos sin
devastar la existencia ajena. La mayoría en Israel lo sabe. Pero el miedo
engendra reacciones monstruosas en el ser humano. Todos somos humanos. Es hora
de entenderlo de una vez por todas.
Ricardo Sáenz de Tejada, guatemalteco, antropólogo
Las incontables
denuncias de actos de corrupción realizadas contra el gobierno del FRG -que involucran
a sus máximas autoridades- han puesto de nuevo sobre la mesa de debate el tema
de las relaciones entre ética y política. Esta discusión se reinicia en un
escenario desfavorable para los políticos no sólo de Guatemala, sino también de
la mayoría de países latinoamericanos, donde la democracia es reconocida como
el "menos malo" de los sistemas de gobierno y los políticos son
vistos como "lo peor" de la democracia.
En esas denuncias y
en las acciones contra la corrupción, la izquierda en general y la izquierda
revolucionaria en particular han brillado por su ausencia. Con la honrosa
excepción de la diputada Nineth Montenegro, quien no ha evadido sentar posición
e iniciar acciones legislativas en esa dirección, ningún grupo, partido o
dirigente de la izquierda política ha realizado algún pronunciamiento o acción
tendiente a actuar legalmente contra los delincuentes que gobiernan el país.
Este silencio es coherente con la actitud que esta izquierda revolucionaria ha
asumido desde la firma de la paz, y es resultado de la gigantesca deuda que
tienen con sus bases y la sociedad guatemalteca: la lucha por la justicia.
Por izquierda
revolucionaria hago referencia a organizaciones y grupos que durante décadas se
involucraron en la lucha armada para lograr -a falta de otras vías- las
transformaciones profundas que Guatemala sigue requiriendo. Más allá del debate
sobre la legitimidad o viabilidad de la violencia revolucionaria, ésta fue
apoyada por sectores importantes de la población del país, que hicieron propios
el programa y la estrategia de las organizaciones revolucionarias. La feroz
respuesta contrainsurgente hizo que en las demandas insurgentes se incorporara
como punto prioritario el de la justicia que, aunque nunca se expresó en
términos precisos, reconocía la necesidad de investigar y castigar a los
responsables de las violaciones graves y sistemáticas a los derechos humanos.
La firma del acuerdo
sobre el establecimiento de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH),
con sus vacíos e insuficiencias, desencadenó un serio cuestionamiento a la
dirección guerrillera, que para aplacar los ánimos se comprometió a darle
continuidad al tema y a que dicho acuerdo no impediría las acciones penales
contra los criminales. Sin embargo, paulatinamente las insurgencias empezaron a
abandonar este tema, sentando un precedente nefasto que pronto mostraría sus
graves costos políticos y éticos. El pragmatismo político dejó para nunca el
tema de la justicia, e incluso la participación en el esclarecimiento del
pasado fue irregular. El mismo Informe de la CEH señaló que una de las antiguas
organizaciones revolucionarias se negó a entregar la documentación requerida y
que "muchas de las respuestas de sus miembros en materia de responsabilidad
han sido evasivas y poco claras".
A pesar de que en su
liturgia esta izquierda hace constante referencia a los "héroes y
mártires", en la práctica nada ha hecho para que se castigue a los
responsables de la tortura y asesinato de muchos de ellos. En lugar de esto,
han sido numerosos los antiguos revolucionarios que pasaron a servir al
gobierno (en el marco del portillismo), legitimando a los asesinos y genocidas
que lo dirigen. Éstos, claro está, son los casos más visibles, ya que otros,
sin quitarse la máscara de dirigentes de izquierda, han hecho y hacen tratos en
lo oscurito con el mayor genocida de la historia del país, quien para vergüenza
nuestra preside el Congreso.
Las consecuencias de
lo anterior resultan evidentes: hoy la izquierda es una fuerza dividida,
dispersa, que ha faltado a uno de sus deberes más importantes: luchar por que
los asesinos, genocidas y torturadores sean juzgados. El "perdón y
olvido", de hecho, ha contribuido a fortalecer la cultura de impunidad. Si
no decimos nada por el genocidio cometido por militares y civiles contra el
pueblo de Guatemala, pronto olvidaremos los millones de quetzales robados por
funcionarios corruptos y los nuevos asesinatos políticos que ensombrecen el
futuro del país.
Hoy más que nunca es
necesario articular una fuerza de izquierda verdaderamente alternativa, que se
unifique respetando la pluralidad y diversidad de sus expresiones. Para
lograrlo es necesario ser coherentes con nuestro pasado y asumir seriamente la
lucha por la justicia en sus múltiples dimensiones: no sólo contra los
corruptos de hoy, sino contra los asesinos de ayer, que en algunos casos son
los mismos.
Andrés Cabanas Díaz, periodista español radicado en Guatemala
"En todo caso la sabrás presente,
latiendo aún para las nobles cosas
y no partida y con el alma inerte."
Silvio Rodríguez
"Lo de
Mayra" es una manera común entre amigos de referirnos al secuestro y
desaparición de Mayra Gutiérrez, en abril del 2000. En este país donde a las
masacres se las llama "situaciones" y la guerra de 36 años se reduce
a una época de "bulla", "lo de Mayra" explica pero también
oculta, define y al mismo tiempo disfraza este hecho ominoso.
Todavía no salimos
de nuestro asombro cuando recordamos la violencia, la retención, la
desaparición física de Mayra, que marca un antes y un después en nuestras
vidas, en los Acuerdos de Paz y en el ciclo de la violencia: el país igual que
en los peores momentos de los años ochenta, donde todo parece posible. Especificar,
precisar, denunciar (desaparición forzada, terrorismo de Estado) parecen
convocar nuestros más temidos fantasmas y nos llevan a asumir lo cerca que
todavía estamos del horror.
Todos lo sabemos
pero aún no nos atrevemos a decirlo en voz excesivamente alta: la carencia
absoluta de profesionalidad por parte del Ministerio Público, de la Policía
Nacional Civil y de la Procuraduría de los Derechos Humanos; el desinterés de
los funcionarios progresistas del actual gobierno; las limitaciones de la
Misión de Verificación de las Naciones Unidas; la investigación mediocre y
parcial; la culpabilización malintencionada de la víctima, de amistades
cercanas y familiares; nuestra impotencia como amigos y como sociedad para
obtener su regreso.
No obstante, la vida
de Mayra y sus muy buenos recuerdos son más poderosos que cualquier ausencia
("en todo caso la sabrás presente"). Por eso, "lo de Mayra"
es también y cada vez más frecuentemente el espacio compartido, el ideal común,
la alegría terca cuando la recordamos feliz, solidaria, fuerte, tierna, dulce,
combativa, por siempre amada y enamorada. Como una eterna canción.
Paula Irene del Cid Vargas, laCuerda
Recuerdos
"Era muy buena conmigo.
Cuando tenía sueño me dejaba dormir y si estaba aburrido jugaba conmigo".
(José Alberto, sobrino, 8 años)
"Preparaba
cosas ricas, alquilaba películas y nos hacía poporopos". (Eduardo
Alejandro, sobrino 10, años)
"Se podía tener
confianza con ella". (Kerim, sobrino nieto, 12 años)
"Fue buena hija
con mi papi... No hubo un año que ella no organizara la tamalada de navidad, el
fiambre o el pescado de semana santa... Era unión para la familia". (Las
gemelas, sobrinas, 27 años)
"Amiga,
inolvidable colaboradora y madre ejemplar". (Edith Ríos, compañera de
trabajo)
"Siempre la
recordaré hablando de grandes proyectos, amando con ternura y disfrutando del
privilegio de estar viva". (Sheny Aldana, amiga y compañera de trabajo)
"Nunca voy a
olvidarla por su forma de trabajo; vivía echando punta.... Apoyó a mis hijos, a
quienes consoló..." (Willy, cuñado)
Vacío, nostalgia
"Su
presencia... Yo llegaba con ella y siempre estuvo ahí". (Pamela, sobrina,
27 años)
"Su risa,
cuando llegaba cansada por la noche, sus pasos por la casa... A pesar de los
dos años, la siento muy viva". (María del Carmen, hija, 20 años)
"Ella significó
algo grande... Cuando la perdí fue un gran golpe. Mis notas se vinieron
abajo... Extraño los mimos, su cariño y consejos.. Ella siempre estaba
ahí". (Walter, sobrino, 18 años)
"Sus consejos y
cariño... Más que familiar, fue una amiga". (Rodrigo, sobrino, 16 años)
"Su profundo
amor por la justicia, el conocimiento y la vida". (Sonia Toledo, amiga y
compañera de trabajo)
"La Escuela de
Psicología perdió a uno de sus mejores elementos por sus conocimientos y
calidad humana. Por ello perdurará en nuestra memoria y corazón por
siempre". (Estela Arrivillaga, amiga y compañera de trabajo)
Incertidumbre
"Lo que quiero
saber es dónde está.... ¿Está viva, está muerta...? Y si estuviera viva... y si
de repente aparece... Como no está el cuerpo, tu mente no acepta ni una cosa ni
otra..." (Todas)
Impunidad
"Cansancio,
tristeza y decepción es lo que le queda a una... Se habló con un mundo de gente
y no se logró nada. Lo único que hicieron fue desprestigiarla y no resolvieron
nada... Lo más decepcionante fue la investigación especial realizada por la
Procuraduría de los Derechos Humanos..." (María del Carmen y Nilda
Gutiérrez, hija y hermana)
"La
desaparición forzada de Mayra ha dejado en quienes la conocimos un gran
vacío". (Estela Arrivillaga)
Esperanza
"Espero que los
que llevan el caso no se queden de manos cruzadas..." (Walter)
"Tengo fe que
en el futuro se sabrá de su paradero y se hará justicia". (Sofía Montenegro,
amiga y compañera de trabajo)
"Si no logramos
que regrese entre nosotros, por lo menos algo... Si un día apareciera, quisiera
decirle 'aquí está tu hija, salió adelante'". (Nilda, hermana)
Legado
"Una persona
muy abierta que nos enseñó nuestros derechos como mujeres". (Claudia,
sobrina)
"Evoco y hago
presente su sonrisa y su generosa capacidad para escuchar". (Ana Silvia
Monzón, amiga)
"Su capacidad
de vivir y dar". (María Teresa García, amiga y compañera de trabajo)
"Transmitiremos
a otras y otros la nobleza y lealtad de su corazón. Su fortaleza digna de
imitarse nos ayuda a no perder la fe en la justicia". (Mayra Luna, amiga)
Mayra Angelina Gutiérrez Hernández
Tenía 42 años cuando la desaparecieron el 7 de abril
del 2000. Licenciada en Psicología e infieri en Sociología, docente de la
Escuela de Psicología de Universidad de San Carlos y de la Mariano Gálvez, fue
integrante del colectivo que formó la Comisión Universitaria de la Mujer;
participó en la coordinación que divulgó los Acuerdos de Paz al interior de la
Universidad, así como en múltiples iniciativas a favor de los derechos de las
mujeres.
Asesoró y revisó
innumerables tesis de graduación; coordinó la práctica de Psicología Clínica de
estudiantes de la Mariano Gálvez. Fue responsable de la creación del Sistema de
Evaluación del Profesor Universitario, que permitió la promoción docente de la
cual hoy gozan todos los catedráticos de USAC.
Contribuyó al desarrollo y
aplicación de metodologías innovadoras en la enseñanza, como el texto paralelo,
que facilita a estudiantes aplicar la teoría al análisis de la realidad que les
rodea.
Participó en la investigación sobre adopciones en Guatemala, que
evidenció los vicios de procedimiento que facilitan la comercialización de
niñas y niños. Como resultado de esta investigación, algunos países receptores
de niñez guatemalteca modificaron su legislación sobre adopciones.
Congreso centroamericano de escritoras
Andrea Carrillo Samayoa, laCuerda
Recientemente en
Managua se consolidó la Federación Centroamericana de Escritoras. Mujeres de
esta región, entre 36 y 84 años de edad con una importante trayectoria
literaria, realizaron el Primer Congreso de Escritoras Centroamericanas y
dieron fe legal a esta nueva agrupación. Un espacio importante para mujeres
dedicadas a la historia de la literatura y las letras.
Es necesario
resaltar que las personalidades asistentes al evento son pioneras en la
literatura hecha desde las mujeres y para las mujeres. Sin llegar algunas a
identificarse como feministas, se asocian por el hecho de ser activistas de un
movimiento literario, cuyo rasgo refleja vivencias de ellas mismas.
En sus novelas,
poesías y cuentos constantemente se encuentran escenarios en los que nos
identificamos como mujeres. En su narrativa, escrita desde las décadas de los
sesenta y setenta, se percibe un deseo por escribir acerca del placer de sentir
y vivir el propio cuerpo. La sexualidad y el erotismo son fuentes de
inspiración desde entonces para las centroamericanas.
Podría ser que con
las ansias con que surgieron como escritoras, nace el punto de convergencia
entre ellas. Fusión que con el paso de los años logra reunir casi tres décadas después
a estas literatas en nuestra región.
Como joven y
estudiante, la asistencia a este evento fue muy provechosa para mí.
Lastimosamente no siempre conocemos la literatura escrita en nuestros lugares
de origen y menos los textos hechos por mujeres. Después de haber estado una
semana en Nicaragua, puedo decir que son muchas las que por años han escrito y
han sentado precedentes para que las nuevas generaciones expresen lo que
sienten, teniendo en cuenta que son otros los tiempos y los espacios.
Reconozco lo que han
hecho nuestras antecesoras. Me identifico con quienes ahora están produciendo.
Éste es nuestro tiempo y son también las jóvenes quienes tienen el anhelo de
expresar sus sentimientos. Por eso rechazo las actitudes de aquellas personas
que se avergüenzan de lo que las nuevas generaciones están creando. La manera
de pensar y sentir cambia con los años; también la forma de decirlo. Las
diferencias entre mayores y menores existe; la verdad y la razón no siempre las
tienen las personas con más años de vida. A las jóvenes podrá hacernos falta la
experiencia, pero nuestra forma de pensar y ver la vida también es válida;
incluso hay ocasiones en las que tenemos la razón y además somos capaces de
manifestarlo en forma escrita.
Entre las asistentes
al evento y fundadoras de la Federación se cuenta a las escritoras
guatemaltecas Ana María Rodas y Luz Méndez de la Vega.
De Costa Rica,
Carmen Naranjo, figura importante en la literatura de su país, por su papel en
la lucha por la equidad. Pertenece desde 1988 a la Academia Costarricense de la
Lengua.
La poetisa Silvia
Elena Regalado se instala en la vanguardia feminista de El Salvador. La
hondureña Lety Elvir es una de las más jóvenes integrantes de esta asociación.
A Rosario Aguilar,
nicaragüense, la Universidad Autónoma de Nicaragua le confirió en el 2001 el
Doctorado "Honoris Causa", convirtiéndose en la tercera mujer a quien
allá se le otorga tal distinción.
La panameña Gloria
Guardia recibió la Medalla de Oro de la Sociedad de Escritores Españoles e
Iberoamericanos por su novela "Tiniebla blanca". Ejerció durante 15
años el periodismo interpretativo como columnista internacional de una agencia
latinoamericana.
Ellas y muchas otras
literatas participaron en este Primer Congreso. El evento tuvo una concurrencia
regular de 50 a 75 personas. También asistieron investigadores de la literatura
en esta área. El público, mayoritariamente femenino, estuvo conformado en su
mayoría por mujeres mayores de 35 años de edad.
Para recordar cómo cambió el tiempo
Myra Muralles, guatemalteca, periodista
Al igual que en la
población de San Bartolomé Jocotenango, en la historiadora Matilde González,
"a pesar de las intimidaciones y el estado de vigilancia, prevaleció la necesidad
de romper el silencio". Ante el público que se aglomeró en el patio de un
convento, ella entregó a sus protagonistas los dos libros que forman la edición
17 de los Cuadernos de Investigación de la Asociación para el Avance de las
Ciencias Sociales (AVANCSO): "Se cambió el tiempo. Conflicto y poder en
territorio k'iche'".
"Asistimos al
bautizo de dos gemelos, con siete años de gestación", afirmó el sacerdote
jesuita Ricardo Falla, para quien los libros de Matilde (uno con la
investigación histórica y otro de relatos) pueden considerarse una gran obra
porque, "interiormente, son aplastantes, tienen una corriente vital, un
arroyo que va inundando con sus sentimientos y sus emociones".
Los libros fueron
entregados la noche del 14 de marzo a representantes de familias sanbartoleñas
que participaron en la reconstrucción histórica del periodo 1880-1996. Uno de
ellos destacó que "este libro muestra lo que pasó, sufrimos todo nuestro
pueblo por las luchas para mejorar, no fue por gusto". Con la convicción
de tener un instrumento contra el olvido, trabajarán con sus hijos "para
recordar lo que hemos pasado, un tiempo de angustias".
La antropóloga
k'iche' Irma Alicia Velásquez señaló que el estudio visualiza cómo operan
ligadamente las diferencias de clase, etnia y género; aborda la represión y la
resistencia, la violencia cultural, económica, política y física, muy
especialmente contra las mujeres. Es un aporte al estudio de la historia y de
la resistencia con enfoque de género.
En San Bartolomé
-con más de 250 personas asesinadas duurante la guerra-, las mujeres fueron
violadas sistemáticamente en la ocupación militar, cuyo proyecto implicaba la
manera más humillante de destruir la dignidad y el sentido de la vergüenza, la
muerte interna, dijo Velásquez. Para Falla, en San Bartolomé está claro que
"somos hijos del pasado": allí crece una generación producto de las
violaciones.
Reconocida por su
innovador método de reconstrucción histórica, desde "la cuenta
larga", el relato combinado con la investigación documental, y desde lo
local -a decir de Gustavo Palma-, Matilde "rompe el estrecho y empañado
lente de lo central, lo citadino".
Matilde instó a que
las investigaciones no dejen de lado las relaciones de poder gestadas
históricamente y a trabajar por comprender el significado e impacto de la
guerra en la vida de las personas, las estructuras locales, la manera en que
"se cambió el tiempo, se perdió el sentido", y la gravedad de las
heridas que aún no sanan.
Secretaría Presidencial de
la Mujer
Ley de Desarrollo Urbano y Rural
Recientemente el Congreso de la República aprobó las
reformas a la Ley de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural. En éstas se
promueve la equidad de género, facilitando la participación de las mujeres en dichos
consejos.
Si bien las mujeres han
participando en algunos de los Consejos de Desarrollo Urbano y Rural (CODEUR),
lo han hecho únicamente con voz pero sin voto.
Como ejemplos están 12 Consejos
de Desarrollo Departamental: en Huehuetenango, Quiché, Baja Verapaz, El
Progreso, Zacapa, Izabal, Sacatepéquez, Chiquimula, Escuintla, Suchitepéquez,
San Marcos y Quetzaltenango.
La aprobación de estas reformas
a la ley de los CODEUR legitima e institucionaliza la oportunidad de
participación de las mujeres en espacios de toma de decisiones, a distintos
niveles.
La participación de las mujeres
en los CODEUR se enlaza con el cumplimiento de los Acuerdos de Paz en lo
referente a "la necesidad de fortalecer la participación de las mujeres en
el desarrollo económico y social, sobre bases de igualdad, siendo obligación
del Estado promover la eliminación de toda forma de discriminación contra
ellas".1
Contribuye, además, al
cumplimiento de la Convención para Eliminar Todas las Formas de Discriminación
contra las Mujeres, que fue adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas
el 18 de diciembre de 1979 y ratificada por el Congreso de la República de
Guatemala el año pasado. Según la Convención:
"Los Estados Partes
tomarán las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer
en la vida política y pública del país, garantizando, en igualdad de
condiciones con los hombres, el derecho a: a) Votar en todas las elecciones y
referendums públicos y ser elegibles para todos los organismos cuyos miembros
sean objeto de elecciones públicas; b)
participar en la formulación de las políticas gubernamentales y en la
ejecución de éstas y ocupar cargos públicos y ejercer todas las funciones
públicas en todos los planos gubernamentales; y c) participar en organizaciones
y asociaciones no gubernamentales que se ocupen de la vida pública y política
del país."2
Otro ámbito que viene a
fortalecerse con la participación de las mujeres en los CODEUR es el contenido
en el Acuerdo sobre Aspectos Socioeconómicos y Situación Agraria, en donde se
reconoce que es necesario: "Garantizar el derecho de organización de las
mujeres y su participación en igualdad de condiciones con los hombres, en los
niveles de decisión y poder de las instancias local, regional y nacional."
Con base en lo anterior, el
Gobierno de Guatemala se comprometió a tomar en cuenta la situación económica y
social específica de las mujeres en las estrategias y los planes y programas de
desarrollo.
Declaración Compromisoria
El 11 de julio del año 2001, varios gobernadores
departamentales firmaron ante la Secretaría Presidencial de la Mujer (SEPREM)
una Declaración Compromisoria para impulsar la Política Nacional de Promoción y
Desarrollo de las Mujeres y el Plan de Equidad 2001-2004, desde los CODEUR.
El compromiso acordado
establece: "Propiciar e impulsar la Política Nacional de Promoción y
Desarrollo de las Mujeres Guatemaltecas, desde los Consejos Departamentales de
Desarrollo, a fin de que las metas definidas sean incorporadas en planes,
programas y proyectos de desarrollo departamental."
Entre los y las funcionarias
que firmaron el compromiso figuran representantes de los departamentos del
país, con excepción de San Marcos y Petén.
Esta iniciativa otorga un
sustento político que orientará las acciones a desarrollar a favor de las
mujeres, ya que los CODEUR tienen dentro de sus funciones: promover políticas,
programas y proyectos de protección y promoción integral para la niñez, la
adolescencia, la juventud y las mujeres.
Se abre un nuevo reto tanto
para las organizaciones de mujeres que ahora podrán participar en los CODEUR a
nivel nacional, regional y departamental, como para la SEPREM, que estará
participando en los Consejos a nivel nacional y regional. Se cuenta con las
naves; el compromiso es llevar a tierra firme las acciones que contribuyan a
cimentar una vida justa para las guatemaltecas.
1. Cronograma de
Implementación del Cumplimiento y Verificación de los Acuerdos de Paz.
2000-2004.
2. Parte III,
Artículo 7, de la Convención para Eliminar Todas las Formas de Discriminación
contra las Mujeres.
Secretaría Presidencial de la Mujer (SEPREM)
9a. Ave. 0-19 Zona 2, Edif. Isabel La Católica, 4o.
Nivel
Tel. 288-6016 y 288-6087 / Fax: 288-6407
[email protected] / [email protected]
Movidas
de aquí y allá
Mujeres del
departamento de San Marcos se han organizado en comités para impulsar proyectos
en beneficio de sus comunidades, Nuevo Porvenir y Nuevo Edén, en el municipio
Nuevo Progreso. Ambas están integradas por mujeres y hombres que desde hace
cuatro años retornaron del refugio en México, donde vivieron casi dos décadas.
Estas comunidades
están organizadas una en cooperativa y otra en asociación agrícola. Sus
habitantes se dedican a sembrar y comercializar el café, si bien desde hace ya dos
años atraviesan tiempos críticos debido a la baja en los precios de este
producto. Sin embargo, las mujeres del comité se muestran optimistas, pues la
tierra que habitan es propia y aunque no se encuentran todavía en óptimas
condiciones, han logrado la introducción de ciertas mejoras en sus comunidades.
Una de ellas es
haberse integrado al Proyecto de Alimentación por Trabajo impulsado por el
Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo Nacional para la Paz (FONAPAZ).
Esta iniciativa consistió en la entrega del material convenido por FONAPAZ, y
del trabajo de un maestro de obras que dirigió la construcción.
María Francisco Juan
expresó que "durante esos días las mujeres tuvimos que cargar piedrín,
bloques, arena, etcétera. También les dimos alimentación a los
trabajadores". Los beneficios que consideran haber obtenido con su nueva
vivienda es protegerse del frío y los moscos, así como prevención de
enfermedades. Las viviendas también cuentan con letrina.
Carmen Gregoria Cano
Armas, presidenta de la cooperativa Nuevo Edén, informó que actualmente están
gestionando proyectos de estufas mejoradas para evitar que se ahumen sus nuevas
casas, ya que actualmente cocinan en un fogón. Además están buscando algún
proyecto en el cual todas las mujeres puedan trabajar para conseguir ingresos,
sobre todo ahora que pasan penas por la crisis del café. El año pasado se
dedicaron a hornear la nuez de macadamia para venderla y lograron obtener
algunos recursos. "Ésa es la idea que tenemos de un proyecto para que podamos
trabajar y salir adelante", concluyó doña Carmen.
Integrantes de la
Red de Mujeres Periodistas en Guatemala nos reunimos recientemente para
clausurar del Módulo de Capacitación "Justicia, Mujeres y
Periodismo", mismo que realizamos con apoyo del Programa Justicia.
En esta actividad se
llevó a cabo un panel en el cual contamos con la participación de Helen Mack,
de la Fundación Myrna Mack; Iduvina Hernández, titular de la Asociación para el
Estudio y Promoción de la Seguridad en Democracia (SEDEM), y Sandra Ciudad
Real, jueza y presidenta del Tribunal de Sentencia de Mixco. Las panelistas
discurrieron sobre la prensa y la justicia.
El módulo se
desarrolló durante cuatro meses, en varias sesiones en las que se abordaron,
entre otros temas: las garantías constitucionales, acceso a la justicia e
instrumentos internacionales a favor de las mujeres. En todo el proceso
participamos alrededor de 40 periodistas.
Garantías
para la acción social
Varias
organizaciones pro derechos humanos y del área rural emplazaron al gobierno de
Alfonso Portillo para que el 15 de abril presente un informe que esclarezca el
resultado de las investigaciones de allanamientos, amenazas, ataques y
asesinatos ocurridos recientemente contra entidades sociales y populares.
A decir de 18
agrupaciones, desde abril del 2000 (a partir de la desaparición forzada de
Mayra Gutiérrez) se ha evidenciado el deterioro de las condiciones de
seguridad. Uno a uno, los diferentes grupos han sido amenazados o atacados:
tanto integrantes como organizaciones de derechos humanos, pro justicia, de
mujeres, del campesinado, de niñez y juventud, defensoras del derecho a la
diferencia sexual, forenses, académicos y religiosos. "Es importante
recalcar que a partir del 8 de febrero del año en curso, las amenazas se han
ido intensificando".
Iniciativa
con enfoque rural y de género
La propuesta de
Desarrollo Rural de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas
(CNOC), presentada el 21 de marzo, reivindica los derechos de las guatemaltecas
residentes en regiones rurales. Plantea la construcción de un nuevo sistema de
organización social, "en el cual los roles de mujeres y hombres sean
complementarios y equitativos".
Tras reconocer la
desigualdad estructural entre los sexos, la CNOC sostiene que es indispensable
que no sólo las mujeres luchen por sus derechos, sino también los hombres tomen
conciencia de su responsabilidad para lograr un desarrollo rural con equidad de
género.
En uno de sus puntos
destaca la importancia de generar empleos y condiciones laborales para ellas,
como son: la creación de jardines infantiles en los centros de trabajo,
procesos de capacitación permanente, programas específicos para mujeres mayores
y establecimiento de centros de recreación familiar.
Al hablar de
igualdad de oportunidades, proponen concientizar a los hombres para que desde
el ámbito privado no violen los derechos de organización, movilización y
libertad de expresión de las mujeres en el área rural. Asimismo, defienden la
distribución de responsabilidades en el hogar a través de "tareas
equitativas para mujeres y hombres".
Apoyo
a la Corte Penal Internacional
Al recordar con
profundo pesar el IV Aniversario del asesinato de monseñor Juan Gerardi, las
integrantes de laCuerda demandamos que el Estado de Guatemala ratifique el
Estatuto de Roma, que dará vida a la Corte Penal Internacional. Lo hacemos
inspiradas en la consigna del informe del Proyecto Interdiocesano de la
Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI), "Guatemala, nunca más",
presentado por el obispo Gerardi un par de días antes de ser asesinado por
agentes vinculados al ejército.
Apoyamos la Corte
Penal Internacional porque tendrá la potestad de juzgar crímenes de lesa
humanidad y de guerra, entre ellos las violaciones sexuales, esterilizaciones,
embarazos y prostitución forzados, así como la esclavitud sexual.
La Corte de
Constitucionalidad en opinión consultiva declaró que el Estatuto de Roma es
compatible con la Carta Magna.
Desde laCuerda, a
todas y cada una de las integrantes de la Colectiva de Lesbianas Liberadas -
Lesbiradas: nuestra cálida felicitación por obtener el reconocimiento legal de
su agrupación, cuya identidad es su preferencia sexual. Estimamos que ésta es
una significativa conquista en el ejercicio de la libertad de organización.
En la LVI Sesión de
la Asamblea General de Naciones Unidas, en noviembre pasado, se proclamó el
2002 como Año para el Patrimonio Cultural, en el marco del tema Diálogo y
Desarrollo.
Varias conocidas
guatemaltecas están a cargo de proyectos de rescate, protección y difusión del
patrimonio cultural nacional. Entre ellas: Otilia Lux de Cotí, ministra de
Cultura; Gladys Barrios, Carolina González, Lucía Prado y Julia de González,
vinculadas al trabajo en museos; Alida Pérez, de la Gremial Guatemalteca de
Textiles, y Lucía Pérez, restauradora de bienes muebles.
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