laCuerda

Una mirada feminista de la realidad

 

Año 5, No. 44

Guatemala, abril/2002

 

 

SEXUALIDAD Y DERECHOS

Editorial

La fragilidad de la paz y la fuerza de la solidaridad

Entrada

        Derechos sexuales: ¡Ni un paso atrás! (Laura E. Asturias)

        Sumario noticioso

La médula

        Apropiándonos de nuestro cuerpo (Wendy Santa Cruz)

        Una fuerza misteriosa (Carmen Álvarez)

        Conservadurismo criollo (Barbara Schieber)

        Nuevos significados de la normatividad religiosa (Juan Guillermo Figueroa Perea)

Femina sapiens

        ¿Quien quiere género cuando puede tener sexo? (Lucy Garrido)

Vida

        Las decisiones son personales (Wendy Santa Cruz)

        ¡Qué friegan los pro-vida! (Conchita del Río)

La paseante

        Poemas de la izquierda erótica, 30 años después (Rosina Cazali)

        Josefa García Granados y el arte de sobrevivir a pesar de todo (Aída Toledo)

        ¿De qué se habla en "Monólogos de la vagina" cuando se habla de la vagina? (Anabella Acevedo)

Esta boca es mía

        Contra los mitos (Margarita Pacay)

        David y Goliat (Graciela Armendárez)

        Informe desde un camino minado (Edith Goel)

        Política, ética y justicia (Ricardo Sáenz de Tejada)

Aquí y ahora

        "Lo de Mayra" (Andrés Cabanas Díaz)

        Tu ausencia nos dejó... (Paula Irene del Cid Vargas)

        Congreso centroamericano de escritoras (Andrea Carrillo Samayoa)

        Para recordar cómo cambio el tiempo (Myra Muralles)

Campo pagado

        Ley de Desarrollo Urbano y Rural (Secretaría Presidencial de la Mujer)

Movidas

de aquí y allá

        Proyectos de vivienda en San Marcos

        Periodistas se capacitan

        Garantías para la acción social

        Iniciativa con enfoque rural y de género

        Apoyo a la Corte Penal Internacional

        Felicitaciones a Lesbiradas

        Año del Patrimonio Cultural

 

 

Editorial

La fragilidad de la paz y la fuerza de la solidaridad

 

De tiempo atrás sabíamos que un gobierno encabezado por Ríos Montt, Reyes López y Portillo no podría dar buenos resultados. Sus trayectorias políticas y desempeños públicos nos hacían prever que algo nefasto se nos venía encima. No se sabía exactamente qué y cómo, sólo se intuía el peligro.

Nuestros temores se han visto confirmados con los repetidos escándalos de corrupción, el aumento a la represión política y la creciente militarización del Estado. En estos momentos y como consecuencia de los abusos cometidos por los funcionarios del FRG, hay una situación de inestabilidad que pone en peligro la frágil institucionalidad y la naciente democracia. Grupos de poder tradicionales, apoyados por algunos sectores de la sociedad civil, están llamando a la población a exigir la renuncia del ejecutivo. Se convoca a protestar y a demostrar repudio, pero no se proponen alternativas claras que constituyan una salida democrática. El resultado es que se extienden la confusión y el caos.

Nos parece importante destacar que el aumento de actos de intimidación y amenazas contra personas y grupos que trabajan por la vigencia de los derechos humanos y en la búsqueda de soluciones a los problemas de la población, son un rasgo que ha caracterizado el panorama político del actual gobierno, sobre todo, a partir de la desaparición de Mayra Gutiérrez, hace dos años. La impunidad de los grupos contrainsurgentes sigue presente. El estilo de proceder y los blancos elegidos son los mismos del pasado. Hay una clara continuidad de la represión, que se personifica en quienes cometieron crímenes contra el pueblo.

Por ello nos unimos a quienes exigen que el gobierno esclarezca los casos de violencia y agresión contra dirigentes campesinos, investigadores sociales, activistas políticos y defensores de los derechos humanos. Este gobierno tiene la obligación de garantizar la seguridad y nuestro derecho a la vida. La vigilancia y la presión de la ciudadanía son fundamentales para que el gobierno cumpla con su papel.

Conscientes de la gravedad de la situación por la que atraviesa nuestro país, no podemos dejar de indignarnos ante la guerra de exterminio que está llevando a cabo Ariel Sharon contra la población palestina. Hacemos público nuestro absoluto rechazo a las políticas de apartheid, ocupación y limpieza étnica que el ejército de Israel está poniendo en práctica. Exigimos una condena legal a estos crímenes y demandamos de las instancias internacionales una pronta respuesta para que se respete la vida de Arafat, así como su urgente intervención para detener el genocidio en Palestina. Nos unimos a las mujeres y hombres de todo el mundo que salen a las calles a manifestar su solidaridad y apoyo al pueblo palestino.

La política de guerra impulsada por el presidente de los Estados Unidos ha creado un clima internacional incierto. Las agresiones contra la población civil indefensa que emprendió tras el derrumbe de las torres han abierto la puerta a la violencia y la represión. Ante esto, la respuesta de la sociedad civil no se ha hecho esperar. Cada vez hay más personas que se adhieren a la lucha por la paz y la justicia universal. No nos quedemos atrás.

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Derechos sexuales: ¡Ni un paso atrás!

Laura E. Asturias, laCuerda

 

Gracias a los arduos esfuerzos de las mujeres del mundo, sobre todo en las últimas décadas, hoy son reconocidos en los tratados internacionales los derechos sexuales, además de los reproductivos.

En Guatemala, Estado signatario de todos los documentos relacionados con este tema, crece el interés por conocer más sobre los derechos sexuales desde una óptica científica y libertaria, no dogmática. A la vez, a quienes los promovemos nos preocupa el que, tras cada logro en su entendimiento y reivindicación, arrecia en algunos grupos conservadores la intención de retroceder los avances.

En laCuerda creemos que estos tiempos -marcados por una subregistrada epidemia de VIH/sida y otras infecciones de transmisión sexual, así como un generalizado desconocimiento en el campo de la sexualidad- requieren superar los patrones que reducen a las personas a sus capacidades reproductivas; ésta es una visión que no sólo esos grupos pretenden mantener, sino perpetuada también por otros que, aun con mejores intenciones y sin el dogmatismo que caracteriza a aquéllos, continúan limitando su trabajo a la salud reproductiva, a veces olvidando que la salud -en general- no es posible sin el plenno disfrute de los derechos sexuales. Somos mucho más que una masa de órganos reproductores.

Sostenemos que ya es hora de reconocer y empezar a respetar la integralidad de los seres humanos. Por ello nos interesa redimensionar la sexualidad de manera que sea comprendida más allá de su componente biológico -el más exaltado desde San Agustín hasta hoy- para abarcar todos los aspectos psicológicos y sociales intrínsecos a la vida de la gente.

Es necesario insistir que cuando hablamos de sexo nos referimos a las características biológicas con las que nacemos y que nos definen, físicamente, como mujeres u hombres. En tanto, el término "género" (componente social de la sexualidad que a la vez influye en la configuración psicológica de las personas) es una construcción social que engloba todo aquello que no nos es inherente al momento de nacer: son valores, actitudes y prácticas que una sociedad enseña como "propias de la mujer" y "propias del hombre"; son rígidas normas de conducta que esa sociedad considera "deseables", "normales" y "aceptables" para cada sexo.

 

Entre los derechos sexuales aplicables a toda persona se encuentran:

 

       el derecho a los conocimientos acerca de la sexualidad y de su cuerpo,

       a tomar en forma autónoma todas las decisiones sobre el cuerpo, incluidas las relacionadas con la fecundidad y las condiciones de la maternidad y la paternidad,

       a decidir si tener o no relaciones sexuales, con quién, cómo y con cuánta frecuencia,

       a disfrutar de una sexualidad compartida y libre de violencia,

       a que no se atropelle su integridad y a no ser expuesta a situaciones sexuales indeseadas,

       a un trato igualitario,

       a ejercer prácticas sexuales de su elección que no lastimen a otras personas,

       al respeto a su identidad sexual,

       a la atención de la salud en cualquier etapa y durante toda la vida.

 

Los derechos sexuales se quedarían cortos si no incluyeran también otros que hacen parte de la sensibilidad y las necesidades humanas, como son:

 

       el derecho al placer sin culpa,

       al disfrute de todos nuestros sentidos,

       a la seguridad, la confianza y la espiritualidad,

       a que se respete la imagen de los cuerpos,

       a privacidad y confidencialidad,

       a la alegría y al ocio,

       también a hablar de todo esto, como parte de la libertad de expresión que es una de nuestras garantías fundamentales.

 

Cabe señalar que en cada uno de estos derechos está implícita la obligación del Estado de garantizar que sean respetados, así como la de proveer gratuitamente a la población servicios integrales relacionados con tales garantías, incluidos todos los métodos anticonceptivos modernos y seguros.

Quizás sobre decir, pero conviene recordarlo, que el ejercicio de los derechos sexuales implica no aceptar imposiciones ajenas que contravengan los propios valores, como tampoco propuestas que de alguna manera obstaculicen ese ejercicio.

Alrededor del mundo, también la juventud ha manifestado lo que considera derechos sexuales, sin distingos de sexo, religión, color, orientación sexual o habilidad mental y física; entre otros:

 

       derecho a conocer sus derechos,

       a ser libres de tomar sus propias decisiones y responsables de sus actos,

       a informarse sobre las relaciones sexuales y disfrutarlas,

       a gozar de seguridad,

       a elegir casarse o no y a planificar una familia,

       a conocer los métodos anticonceptivos y sobre las infecciones de transmisión sexual y a prevenir embarazos,

       a protección contra el abuso sexual,

       a cuidados de salud accesibles, confidenciales, respetuosos, gratuitos y de buena calidad,

       a que la juventud sea incluida en la planificación de programas relacionados con jóvenes para poder influir en las políticas de gobierno.

 

A nivel internacional se ha aceptado que los derechos sexuales son inherentes a las garantías individuales. Ello se basa en el reconocimiento de que todos éstos son indivisibles e inalienables, puesto que no es posible hacer valer principios tales como la libertad y la justicia, si a la vez se violan derechos básicos cuya ausencia afecta las vidas de las personas.

Por lo anterior, y porque no podemos darnos el lujo de retroceder un solo paso en los avances logrados hasta la fecha, desde laCuerda reiteramos que los derechos sexuales son un tema de justicia social, toda vez que persiguen el bienestar integral de los seres humanos mediante el logro de la más elevada calidad de vida. Y exigimos respeto a ellos pues no se trata de concesiones graciosas de algún gobierno de turno, sino de derechos cuyo amplio reconocimiento no habría sido posible sin el trabajo de largos años de las mujeres.

Conocer los derechos sexuales y asumirlos como parte de nuestras garantías básicas nos permite hacerlos valer con toda propiedad, en cada ámbito, frente a cualquiera que pretenda impedir nuestro disfrute de ellos. Y esto requiere, antes que nada, reconocernos como personas sujetas de derechos para hacer uso de ellos, promoverlos y defenderlos.

 

Carta de derechos para una sexualidad integral

 

       Tengo derecho a mi cuerpo y a todas sus sensaciones, especialmente el placer.

       A mis propios pensamientos, los que sean y como sean.

       A experimentar todas mis emociones: excitación, gozo y cólera; dolor y depresión; amor y temor; a sentirlas sin importar si son o no aceptables para otras personas.

       A reconocer mis recuerdos, sean de placer o de abuso, y a basar en ellos mis decisiones sexuales actuales.

       A ser una persona sexual en todas las edades y etapas de mi vida y a escoger mi sexualidad, cómo la expreso y con quién.

       A exigir que se respete mi cuerpo, mis pensamientos, emociones y bienestar general.

       A pedir lo que quiero y necesito.

       A rechazar, en cualquier momento, todo encuentro sexual que parezca insatisfactorio o amenazante, ya sea física, emocional o espiritualmente.

       A decir "sí" o "no" y sentirme bien al respecto, sin temor, culpa ni obligación.

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Sumario noticioso

laCuerda

 

Centro infantil

Alrededor de 350 mujeres de áreas marginales capitalinas se beneficiarán por la construcción de un centro infantil en la colonia Guajitos. La finalidad del proyecto es ayudar a las mujeres trabajadoras.

 

Otra vez campeona

Elsa Monterroso ganó por segundo año consecutivo la carrera Avon "Sólo para mujeres", en la categoría de los 10 kilómetros. Otras atletas destacadas fueron Berta González, Brenda Zavala, Ilda Castillo y Fabiola Herrera, quienes obtuvieron, respectivamente, el primer lugar en las categorías de cinco kilómetros, Veteranas "A", Veteranas "B" y la juvenil.

 

Atención a víctimas

Veinte mujeres serán capacitadas en la Policía Nacional Civil para la atención de denuncias de víctimas de hechos delictivos que acuden a las comisarías en la capital. Fueron seleccionadas por su perfil humano y psicológico.

 

Cambian escuela por trabajo

El estudio Trabajo Infantil en el Marco de la Globalización de la Economía de Guatemala, realizado por UNICEF, afirma que más de 800 mil niñas y niños entre siete y 14 años de edad realizan una actividad laboral. Cerca de 300 mil dejan de asistir a la escuela para trabajar en el campo. Otros se dedican a la producción de bienes y servicios, las niñas usualmente al trabajo doméstico y los varones a la construcción.

 

Abusos contra la niñez

Un estudio realizado por tres instituciones que trabajan a favor de la niñez indica que el avance de la tecnología y el incremento de usuarios de Internet han contribuido a que proxenetas utilicen este medio con fines comerciales para exhibir pornografía infantil mediante fotografías, videos, así como relatos de aventuras sexuales de adultos.

 

Reporte de violencia en marzo

Durante marzo fueron víctimas de la violencia 15 mujeres, según reportes de cuatro diarios: dos de ellas muertas con arma de fuego; dos violadas y posteriormente asesinadas; cinco más heridas con arma de fuego o arma blanca y dos desaparecidas. También fue hallado el cuerpo de una mujer con señales de tortura y dos jovencitas fueron secuestradas por algunos días. Una más se suicidó.

 

Caso Ford, crimen político

Un documento identificado como del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, al que tuvo acceso el matutino elPeriódico, concluye que el asesinato de la religiosa Barbara Ann Ford fue político y no producto de la delincuencia común. Helen Mack, activista pro derechos humanos, estima contradictorio lo informado, ya que el documento también indica que falta concluir la investigación.

 

Condenan a parricida

Carlos Morales fue hallado culpable del homicidio de su hija Katy Aguilar, de tres meses de edad, a quien propinó una golpiza "para calmar su llanto". El acusado fue condenado a 25 años en prisión.

 

Van a prisión

Arnulfo González Cruz, pastor de la iglesia evangélica Dios es Amor, fue sentenciado a 26 años de prisión inconmutables por haber abusado sexualmente de sus cuatro hijas menores de edad; también se le condenó a 10 años más por coacción y amenazas contra su esposa.

Otto Rolando Gómez fue recluido en el Centro Preventivo de la Zona 18 tras ser acusado por sus vecinos de maltratar a su madre y a su abuela, a quienes, según los demandantes, propinaba constantes golpizas. También de acuerdo con sus vecinos, Gómez se autonombra pastor evangélico en Mixco.

 

Mujeres presentes en los medios

Entre el 7 y 13 de marzo aparecieron publicadas en cuatro diarios guatemaltecos 14 informaciones referidas a las mujeres y su día. Destacan los artículos de Luisa Fernanda Rodríguez y Margarita Pacay, así como los reportajes de Claudia Vásquez y Adelma Bercián.

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Apropiándonos de nuestro cuerpo

Wendy Santa Cruz, laCuerda

 

Hace algunos años, hablar sobre sexo era algo prohibido. Para nuestras antecesoras implicó vergüenza, pues históricamente este tema les fue vedado. Ahora, aunque existe mayor apertura, mujeres y hombres -de diferentes generaciones- muchas aún no ubican su sexualidad como un derecho, como parte integral de la vida humana y eje de su desarrollo.

Varios factores influyen en nuestra concepción en cuanto a derechos sexuales, entre ellos los culturales, económicos, sociales, religiosos, de edad, educación e información. Todas las prácticas patriarcales que imperan en la sociedad han dado como resultado que no nos expresemos libremente acerca de nuestra sexualidad y desconozcamos los derechos relacionados a ésta. Muchas mujeres hemos comenzado lentamente a reconocernos a nosotras mismas y apropiarnos de nuestro cuerpo. Ello, sin duda alguna, nos da mayor seguridad, más autonomía y nos permite ir eliminando la opresión que aún vive la mayoría.

Para medir, de cierta forma, el conocimiento que se tiene sobre los derechos sexuales, entrevistamos a personas de ambos sexos y diversas edades del área urbana y la rural. A través de sus respuestas, su silencio o apatía nos dimos cuenta que algunas aún consideran la sexualidad como algo sucio y morboso, un tema privado del cual no se puede hablar abiertamente. Otras ligan este derecho únicamente a funciones reproductivas. Pocas involucran el concepto al placer sexual, la satisfacción personal y de pareja, prácticas libertarias con acceso a la salud y al bienestar.

 

Área urbana

Aquí encontramos que entre los factores que influyen en la concepción de las personas respecto de sus derechos sexuales están, principalmente, la edad y el acceso a la información.

En el departamento de Guatemala entrevistamos a personas comprendidas entre los 16 y 65 años de edad. La mayoría en el grupo de 45 o más años vincula sus derechos sexuales solamente a funciones reproductivas y avala como única forma de convivencia sexual la exclusividad de la pareja. Entre las mujeres casadas o unidas se mencionó como derecho el ser única para su pareja, además del amor, respeto y comprensión mutuos. Dijeron también que consistían en expresarse, actuar y pensar según sus principios. Las solteras recalcaron la libertad y el respeto. Entre ellas, una considera que "cuando hay amor, hay derechos sexuales hasta cierto límite, dependiendo de la edad y cómo se siente".

En el caso de los hombres de esta edad fue más difícil encontrar apertura al tema. Muchos se quedaron fríos cuando se les preguntó qué entendían por derechos sexuales y cuáles eran, le dieron vueltas al asunto para finalmente decir que no responderían porque estaban pensando en su trabajo o dieron cualquier otra excusa que no viene al caso. Entre los que respondieron se resaltó que tanto mujeres como hombres tienen los mismos derechos, deben decidir conjuntamente y comprenderse. Sólo uno de 52 años se animó a decir: "Entiendo por derechos sexuales la libertad de experimentar y buscar placer, todo lo que pueda producirse física y mentalmente, tanto en mujeres como hombres, heterosexuales o no".

Conforme disminuye la edad, las personas se muestran más abiertas al tema y mejor informadas. En el grupo de 25 a 44 años predominó la opinión de que cada quien -mujer u hombre- tiene el derecho a decidir sobre su cuerpo y tomar sus propias decisiones en cuanto a cómo, cuándo y con quién tener una relación. En ambos sexos expresaron que tienen derecho al placer o al gozo mutuo. Ellas agregaron la igualdad, el poder decidir ser madre o no y elegir los métodos anticonceptivos que más les convengan; ellos mencionaron que la comunicación y el descubrimiento son parte del ejercicio de tales derechos.

Algunas de las personas más jóvenes (15-24) parecen estar mejor informadas y más conscientes respecto de sus derechos sexuales, tal vez porque la sexualidad ya no les resulta un tema prohibido y hablan de ésta sin vacilar. A los derechos ya mencionados, en este grupo sumaron el de la educación, a decidir sobre su orientación sexual, a atención médica y prevención de enfermedades, a la no discriminación y a la dignidad de la persona. Para su ejercicio consideran necesario el respeto a sí mismas y hacia los demás, así como la tolerancia.

 

Área rural

Cada vez más mujeres en el área rural cobran conciencia de sus derechos, principalmente las que se han organizado y accedido a talleres de género, salud sexual, ciudadanía y autoestima, entre otros. Conversamos con 15 de ellas para conocer su opinión. Algunas son de San Marcos, otras de Escuintla y unas más de Sacatepéquez.

La edad no incide significativamente en cómo definen sus derechos sexuales; en más de la mitad de ellas tiene mayor influencia su propio proceso de formación, lo cual repercute en su forma de expresarse: lo hacen con mayor libertad. Enumeran los siguientes derechos: a la libre elección de la pareja, el momento y el lugar; a decidir el número de hijos; disfrutar sin violencia y discriminación, así como a ser respetadas; al placer y a decidir sobre su cuerpo; tener acceso a información en general y sobre métodos anticonceptivos; a una salud sexual sin riesgos.

El resto de las entrevistadas habla del tema con mesura, sin ser muy explícitas. En estos casos influyen su carácter, sus valores y los prejuicios sociales. Mencionan respeto, cariño y amor; cuidarse de las enfermedades; comprensión, libertad y privacidad, así como el derecho a decir 'no' y a decidir.

Una buena parte de las entrevistadas respondió que ejerce estos derechos platicando con su pareja, expresando sentimientos, respetándose mutuamente y capacitándose.

En el caso de los hombres del área rural fue más difícil obtener respuestas: mostraron absoluto desinterés en el tema y la mayoría de aquéllos que abordamos al final decía que no sabía. Otros desaparecían cuando escuchaban lo que se estaba preguntando. Sin embargo, un joven se animó a responder: "Los derechos sexuales son todas las garantías que la sociedad otorga al individuo de acuerdo a su género. En éstas se contemplan la libertad de procrear y no procrear sin que nadie nos presione para hacerlo, incluida la libre expresión de sexo entre la pareja y la forma en que lo ejercen".

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Una fuerza misteriosa

Carmen Álvarez, guatemalteca

 

Todas las mujeres alguna vez hemos tenido conflicto con el tema de la sexualidad, ya sea porque nos han impuesto el papel reproductivo y nos conflictúa tener muchos hijos o no tenerlos. Tal vez por ser madres solteras, o si tuvimos un aborto o no; por si la sexualidad sólo lo es si se vive en pareja; también por sentir culpa relacionada con la pérdida de la virginidad, o porque nos preocupa la cuestión del "añorado" orgasmo.

Partiendo de que la sexualidad se refiere a una serie de descripciones, creencias, conductas, relaciones e identidades conformadas histórica y socialmente, abordar el tema es pensar en cuánto nos pesan todavía nuestros cuerpos; cuánto nos dicen y nos preocupa sobre la sexualidad; cuánto estamos todavía condicionadas por estereotipos heredados de dicha construcción social.

Pensemos que esta construcción nos plantea que somos mujeres escindidas y que el goce no está dado a esposas y madres abnegadas ya que, o somos para la reproducción y nuestra sexualidad está vinculada a "otro", o somos putas si queremos vivir para el placer. Otras seguramente vinculamos la sexualidad con la violencia, de la cual hablamos muy poco. A menudo, esas ataduras nos impiden pensar en el erotismo, el gozo y la felicidad, pues lo que viene a nuestra mente es dolor, frustración y culpa.

Para muchas mujeres, hablar de sexualidad es un tema prohibido: unas piensan en la censura, otras lo consideran sucio; unas más creen que es privado y algunas dicen que es sagrado. Más de una vez también he escuchado decir que ellas tienen relación sexual con sus maridos porque es su "obligación" como esposas y perfectamente podrían vivir sin ella, pues lo que conectan es sólo sufrimiento.

Algunas mujeres indígenas hemos profundizado sobre esto y nos hemos atrevido a hablar y preguntarnos: ¿Quiénes somos? ¿Qué nos molesta? ¿Cómo vivimos y sentimos nuestra sexualidad y nuestro cuerpo? ¿Cómo sentimos al otro o la otra? ¿Qué conocemos acerca de nuestra sexualidad y la de personas con quienes convivimos? ¿Qué nos tiene insatisfechas? Esto ha sido difícil, porque significa cuestionar nuestra vida y por supuesto nuestro discurso; no obstante, estamos encontrando nuevos caminos para el placer, la plena satisfacción y la libertad.

A las mujeres nos sobra corazón, pero nos falta más afecto, primero hacia nosotras mismas, luego de parte de las parejas. Nos falta conocer mejor nuestros cuerpos y hablar más.

Una pregunta más general es ¿cómo abordamos la construcción social y cultural de la sexualidad? Desconstruir la sexualidad pasa por cambiar nuestras ideas, reconciliarnos con nuestros cuerpos y nuestro ser interno. Pasa, en primer lugar, por abordar nuestra propia sexualidad y hacer el compromiso de preguntarnos a nosotras mismas: ¿Qué deseamos las mujeres? ¿Qué necesitamos? ¿Qué soñamos, qué merecemos, qué haremos?

Hoy es sabido que tomar conciencia acerca de los tabúes, las creencias y represiones no es suficiente; tenemos que decidir cómo trabajar nuestro cuerpo para desbloquearlo. Una manera sencilla por la que podemos empezar a sentir nuestro cuerpo es darnos tiempo, poner música alegre y bailar -si es solas, mejor-; ser conscientes de las sensaciones de las diferentes partes de nuestro cuerpo, para luego descubrir otros poderes que tenemos.

La sexualidad es una fuerza misteriosa, pero no la viviremos plenamente si seguimos viviendo para el goce y bienestar de los otros y si no estamos convencidas de que somos mujeres bellas y merecemos el placer y la felicidad. Atrevámonos a abrir nuestra caja de Pandora.

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Conservadurismo criollo

Barbara Schieber, guatemalteca, médica

 

Sexualidad, sexo, educación sexual, género, salud y derechos sexuales y reproductivos, derechos de la mujer, población, planificación familiar... En Guatemala, estos términos tienen una característica en común: para los grupos conservadores, son términos prohibidos, pecaminosos, "malas palabras".

No se los puede mencionar, o sinónimos de ellos, en el contexto de las políticas públicas sin que se desate un movimiento abierto o velado, pero sistemático y bien organizado, de las fuerzas conservadoras, que tratarán de eliminarlos de textos, acuerdos, declaraciones oficiales del gobierno u otras entidades. Tienen también una estrategia para silenciar o desbaratar cualquier intento de incluir estas temáticas en los medios de comunicación escritos, radiales o televisivos.

¿Quiénes son, cómo operan y cuál es la intención de su censura? Encontramos que los autodenominados grupos "pro-vida", de bioética, el Opus Dei y otras agrupaciones ultraconservadoras en la iglesia católica y la evangélica tienen en común varias importantes características.

Se oponen a la educación e información sobre las temáticas mencionadas, impidiendo así el ejercicio de dos derechos humanos fundamentales, protegidos por la Constitución de la República: el derecho a la información y el de cada persona de tomar decisiones propias que afectan su vida.

En Guatemala, como en numerosos países del mundo, tienen un poder extraordinario los mal autodenominados grupos "pro-vida", que por lo general rechazan toda consideración o respeto a las vidas de las mujeres embarazadas y defienden exclusivamente a seres no nacidos. Este poder se basa en que se presentan como conglomerados de supuesta "superioridad moral", dicen defender el bien y la vida. Para ellos, el resto somos, en pocas palabras, criminales y asesinos.

Del discurso y las acciones de estos grupos se desprende que las jóvenes y mujeres embarazadas no "merecen" derechos o consideración, aun en casos de incesto, violación o enfermedades que amenazan sus vidas. Ello, pese a que la falta de información es la principal causa de la mortalidad materna.

Ésa es la postura del Opus Dei, que se distingue de otros grupos "pro-vida" en que goza de un poder desmesurado dentro de la iglesia católica. Muchos grupos "pro-vida" no necesariamente pertenecen al Opus Dei sino a otras religiones. Existen también los conservadores extremistas tanto en la iglesia católica como en la evangélica que no pertenecen a ningún grupo específico, pero cuyo fanatismo se opone de cualquier forma a la educación relacionada con la sexualidad. Argumentan, sin ninguna base que respalde ese alegato, que tales enseñanzas promueven la promiscuidad y provocarán la decadencia de los valores morales.

Precisamente ahora, con la anunciada visita del pontífice Juan Pablo II a Guatemala, ya inició la movilización masiva del sector conservador católico para tratar de influir en las entidades que promueven los derechos sexuales y los reproductivos. Han comenzado a circular escritos que exhortan a "regresar a la moral" y a los valores tradicionales en nuestra sociedad.

Si bien para estos poderosos grupos la temática sobre la sexualidad es una cuestión dogmática, no discutible, en Guatemala -al fin y al cabo un Estado laico- es prioritaria la discusión de todos estos asuntos a fin de introducir cambios sustanciales en la calidad de vida de las personas. Esa prioridad, que requiere urgente atención especialmente por los altos índices de mortalidad materna e infantil y la elevada prevalencia de infecciones de transmisión sexual, se enmarca en el derecho inalienable de todos los seres humanos a recibir información científica y veraz.

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Nuevos significados de la normatividad religiosa*

Juan Guillermo Figueroa Perea, profesor-investigador de El Colegio de México

 

El objetivo de este texto es reflexionar sobre cómo han ido cambiando algunas concepciones morales acerca de las prácticas sexuales y reproductivas, a partir de la transformación del entorno en que éstas tienen lugar. Dicho entorno se ha ido secularizando en parte debido a que se tiende a matizar el papel de las instituciones y de sus representantes como autoridades para normar ambos dinamismos vitales; también por el fortalecimiento de los discursos sobre derechos humanos, en particular su referencia al ámbito de la sexualidad y la reproducción.

Esta visión de los derechos humanos estimula a que cada individuo sea considerado protagonista en la construcción de sus espacios sexuales y reproductivos; a la vez permite cuestionar decisiones unilaterales y externas a las diferentes orientaciones y opciones de personas específicas. Se han cuestionado así las políticas de población y regulación de la fecundidad, además de los criterios de educación y normatividad sexual. Se han empezado a revisar de una manera más sistemática e intuitiva los significados de las identidades de género, donde destaca el papel del feminismo en el replanteamiento de interpretaciones esencialistas sobre la sexualidad, la reproducción y lo que significa ser varón y ser mujer.

 

Demandas de las católicas

Un ejemplo interesante de la aportación del feminismo contra las normas sexistas es la experiencia de mujeres católicas en varios países de América Latina al vivir su sexualidad y su reproducción de una manera diferente a la preconizada por la institución religiosa a la que pertenecen. Investigaciones realizadas en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay muestran que mujeres que se identifican como católicas y quieren seguir reconociéndose como tales, han vivido las prácticas de la anticoncepción, el aborto y el divorcio de una manera conflictiva por la visión que de éstas tiene la iglesia.

Esas mujeres advierten en los agentes institucionales una gran rigidez e insensibilidad que no corresponden a la bondad del ser supremo, seguramente más comprensivo que lo que proponen las normas de la institución. En su opinión, no es a los ministros o las autoridades eclesiales a quienes se debe dar cuenta de las vivencias sexuales y reproductivas, sino al ser que se reconoce como el origen de esta religión. A él (o ella**) las mujeres le atribuyen cualidades de generosidad y comprensión, mientras que de los agentes religiosos demandan (aunque sea de manera silenciosa) mayor flexibilidad y, sobre todo, más solidaridad con lo que se vive cotidianamente en la sexualidad y la reproducción.

Las mujeres replantean el sentido de las normas, reconociendo al feminismo como un modelo más comprensivo, que incluso les permite revivir su formación católica desde una dimensión de mayor respeto a la dignidad en las múltiples facetas que ofrece la cotidianidad. Lo interesante es que el feminismo y la reflexión ética que apoya este cuestionamiento de las desigualdades y exclusiones han merecido una atención especial de mujeres católicas que se creen excluidas de una tradición que supuestamente reconoce como valores la dignidad, la generosidad y la igualdad entre las personas, y que incluso se fundó como un movimiento que combatía las discriminaciones.

 

Hombres críticos

En otra vertiente de la revisión y cuestionamiento de los modelos normativos se ubican los movimientos homosexuales, pues los varones homosexuales han hecho una revisión muy amplia de los modelos hegemónicos de masculinidad vigentes, que valoran la heterosexualidad como su mejor atributo, hacen referencia a la sexualidad activa, violenta y objeto de competencia, con un fuerte componente de homofobia y rechazo a los intercambios sexuales afectivos y amorosos entre varones.

Actualmente se trabaja cada vez más en el estudio sobre los varones, el significado de la masculinidad, los efectos negativos de ciertos modelos hegemónicos e incluso las desventajas que ellos viven por repetirlos acríticamente, al margen de que con ello pierden la posibilidad de ejercer algunas de sus capacidades como seres humanos.

Los estudios sobre género, como otras teorías sobre el cambio social, surgen entre quienes viven la desigualdad. No es extraño que la propuesta feminista y la perspectiva de género (que tanto han aportado a la revisión de los estereotipos sexuales y reproductivos y de las identidades de género que siguen esquemas jerárquicos, de exclusión mutua y esencialistas) los hayan elaborado mujeres inicialmente apoyadas por grupos de homosexuales excluidos de los modelos de masculinidad dominantes. Poco a poco dichas aproximaciones teóricas, metodológicas, analíticas, existenciales y políticas han ido documentando la insuficiencia de las normas avaladas socialmente; por ello se han provisto de herramientas que habrá que utilizar críticamente al definir los acuerdos internacionales para el ejercicio de los derechos humanos, en particular en lo concerniente a la sexualidad y la reproducción.

 

Discrepancias en la iglesia

Otra muestra de la diversidad de interpretaciones y significados que pueden darse a las normas morales establecidas por la jerarquía católica entre quienes pertenecen directamente al clero (sacerdotes y monjas) o entre fieles católicos, es un estudio internacional sobre actitudes y prácticas alrededor de la reproducción, publicado en 1998. Éste muestra la gran variedad de ideas y acciones de personas católicas de diferentes países. También ofrece una muestra de documentos oficiales de las enseñanzas de la iglesia respecto de la anticoncepción, el aborto, el divorcio y los límites de su autoridad. A la vez ejemplifica con resultados de encuestas las diversas opiniones y comportamientos sobre cada tema.

Los datos corresponden a personas dentro y fuera del clero, y reflejan que la enseñanza oficial de la iglesia no es aceptada ni seguida al pie de la letra por muchas de ellas. En ese estudio, las discrepancias se observan claramente al mostrarse las diferencias entre las opiniones y prácticas de la mayoría de sus seguidores y la opinión de la jerarquía católica vertida en textos oficiales. De hecho, una de las conclusiones es que "sólo una minoría de católicos está de acuerdo con la iglesia", pues la mayoría disiente respecto del discurso de la jerarquía.

 

Feminismo: Punta de lanza

Al ser productos de la historia social, las normas morales se construyen, recrean y reconstruyen conforme cambian los procesos socioculturales de cada sociedad, como parte de los procesos de globalización mundial.

   Aunque desde el siglo pasado los movimientos feministas han pugnado por el reconocimiento de las mujeres como personas capaces de decidir cuándo y cómo tener hijos, en los últimos 30 años han sido punta de lanza en el cuestionamiento de las normas morales que influyen sobre la sexualidad y la reproducción, para lo cual ha sido necesario analizar, criticar y desarticular los sistemas de significados y de poder que se habían sostenido en perjuicio de las mujeres.

 

* Extractos del artículo "Elementos de la reconstrucción de algunas normas sobre la sexualidad y la reproducción", publicado en Roberto Blancarte (compilador), Laicidad y valores en un estado democrático. El Colegio de México, México, pp. 53-88.

 

** La feminización del término es del autor de este texto y no de las mujeres.

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¿Quién quiere género cuando puede tener sexo?

Lucy Garrido, uruguaya, periodista, integrante de Cotidiano Mujer

 

Alguna vez dije: "Hay palabras que simbolizan procesos y se ponen en boga: en la década pasada fue 'empoderamiento', luego vino 'lobby', y en estos últimos años el verbo fue 'monitorear'".* Y me preguntaba cuáles serían las palabras que sintetizarían nuestro discurso y nuestra práctica en este nuevo siglo. Ojalá "derechos sexuales" estén entre ellas, por un principio no sólo ético sino también estratégico: tenemos que revitalizar el carácter subversivo que el feminismo tuvo hace 20 años. El principal objetivo sigue siendo el cambio cultural. Si no, ¿para qué todo?

Y no hay nada más subversivo, más provocador, que decir que la gente, toda la gente, tiene derecho al placer, a la libre elección de la/s pareja/s, a reproducirse o a no hacerlo, y a expresar su identidad de género.

Dice Alejandra Sardá, coordinadora del Programa para América Latina y el Caribe de la Comisión Internacional de los Derechos Humanos para Gays y Lesbianas: "La sexualidad -que nunca dejó de ser parte fundamental de las vidas humanas- hasta ahora ha asomado en los derechos tímidamente, con demasiado pudor, podríamos decir. No hace falta aclarar que fuimos las mujeres quienes la trajimos. Y que todavía se viste de salud, o de reproducción, o de protección frente a la violencia en un (vano) intento de no escandalizar demasiado. Hablar de derechos sexuales implica decir (sin ruborizarnos) que para una vida digna y humana en serio, la sexualidad es tan imprescindible como la participación pública, un salario que garantice más que la supervivencia, o respirar aire puro".

 

Una convención para estos derechos

Pues bien, todos los Estados, en mayor o menor medida, acataron la Convención de Belem do Pará: era casi imposible decir que no se estaba contra la violencia hacia las mujeres y menos aún si, de paso, se le podía sacar réditos políticos. Ahora, la campaña por una Convención de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos que varios grupos y redes de la región están levantando, plantea un desafío nuevo y removedor: discutir con toda la sociedad, con todos los sectores, sobre temas como el de la legalización del aborto o el de la opción/identidad sexual. Tendremos que salir a los medios masivos a tratar temas "urticantes", organizar debates públicos, seminarios, publicaciones, marchas, spots de radio, de televisión, etc. Deberemos ser capaces de establecer alianzas con otros movimientos y sectores sociales (los movimientos de jóvenes, de gays y lesbianas, etc).

Discutiremos mucho los contenidos que tendrá la propuesta de Convención: ¿Debemos mantener unidos los conceptos de derechos sexuales y derechos reproductivos? ¿Eso no es continuar reforzando la asociación entre sexualidad y reproducción? Y eso ¿no privilegia una visión heterosexual de la sexualidad? Como dice Roxana Vázquez -encargada de la campaña por el CLADEMM (Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer)-, esa conjunción "...ha contribuido al desbalance que ahora se observa en cuanto al mayor desarrollo de los derechos reproductivos respecto de los sexuales".

Por algo quedaron fuera de la Plataforma de Acción de Beijing. Y es natural; como alguien dijo: "¿Quién quiere sexo cuando puede tener género?" Esta Plataforma adoptó muchas de nuestras demandas pero, obviamente, no es un documento feminista. Hoy, ante tanto fundamentalista de todo pelo que anda por ahí, ¿no es hora de levantar con fuerza estos grandes temas como cuestionadores y profundizadores de la democracia? ¿No es hora de hacerlo desde la contra-cultura, desde la movilización? Parodiando aquella frase, entre las feministas: ¿quién quiere género cuando puede tener sexo?

Se podrá alegar que es una contradicción flagrante hacer una campaña provocadora de casi todo lo establecido con el objetivo de lograr algo tan formal como una Convención Interamericana. Todo depende, como siempre, del "pretexto". Depende del camino, del proceso que seamos capaces de hacer antes en toda la región: obliga a las organizaciones sociales (empezando por las nuestras) a pronunciarse sobre temas que aún les producen "contradicciones", a reconocer los desacuerdos y comprometerse con los acuerdos. Desde el punto de vista estratégico, organiza con una dirección, un camino común, esfuerzos que a veces se desperdigan perdiendo efectividad.

El folleto de presentación de la Campaña (www.convencion.org.uy) dice: "Lograr una convención interamericana que defina y proteja los derechos sexuales y los derechos reproductivos, no es una tarea sencilla ni de corto plazo. Debemos sumar fuerzas para dar un debate sostenido en la región, sabiendo que es un campo polémico, donde se confrontan argumentos y actores, valores y mitos. Se necesita mucha gente pensando y actuando junta, con imaginación, franqueza, generosidad, confianza. Se necesitan alianzas y coordinaciones. Se precisa mucho trabajo, mucho dinero, mucho coraje".

Será una tarea larga y difícil; se desatarán todos los prejuicios. Pero también será entusiasmante por todas las cabezas, ventanas y corazones que deberemos abrir.

 

* "Bye bye, Beijing", Cotidiano Mujer No. 32

 

¿Por qué una convención interamericana?

 

Porque

 

       ...los tratados internacionales de derechos humanos influyen en el desarrollo de los marcos normativos nacionales.

       ...proveen argumentos que favorecen la defensa política y jurídica de nuestros derechos en cada país.

       ...el cumplimiento de las convenciones es obligatorio y existen mecanismos de verificación, vigilancia y resolución de conflictos en instancias internacionales.

       ...somos ciudadanas y ciudadanos: queremos proteger el ejercicio de nuestra sexualidad y de nuestros derechos sexuales y reproductivos.

 

La ética de la campaña

 

La Campaña por una Convención de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos se rige por algunos principios y normas; entre otros:

 

       Tenemos derechos y obligaciones. Somos responsables. Somos feministas.

       Todas potenciamos a todas. Podemos habilitar la franqueza, el respaldo, la seguridad. Es imprescindible ser transparentes, y algunos ingredientes para ello son: decidir quién o quiénes deciden sobre qué y en cuáles instancias, hablar claro, escuchar atentamente, respetar las decisiones, llevar actas, comunicarlas a todas y a tiempo.

       La riqueza está en nosotras, no en las agencias de cooperación. Ellas tienen recursos financieros que necesitamos para llevar adelante nuestras ideas, luchas y trabajo; muchas agencias se pasan informaciones, directorios y fuentes entre sí. En este espacio no queremos ser menos: en vez de competir entre nosotras, seremos capaces de compartir datos, elegir momentos, potenciar habilidades, apoyarnos, respaldarnos.

       Parte de un aprendizaje colectivo es reconocer las dotes personales, sabidurías y habilidades de cada una. Ello significa también que cada quien aporte lo suyo al objetivo central de la campaña, de manera que su poder alimente el de todas. Reconocer las habilidades inherentes a cualquiera de nosotras debería darnos tranquilidad y respaldo, en vez de fomentar la necesidad de competir.

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Las decisiones son personales

laCuerda

 

Ricardo Bendaña Perdomo, sacerdote jesuita ordenado hace más de 25 años, da su visión sobre los derechos sexuales.

 

Decisiones personales

"Mujeres y hombres tenemos derechos como personas dignas y libres. Considero que una relación sexual satisfactoria, tranquila, estable, solamente se puede dar entre gente que se ama y se entiende, que sabe dialogar y comunicarse.

"La doctrina tradicional de la iglesia apoya una vida sexual balanceada [tanto reproducción como placer], por lo menos del Concilio Vaticano II para acá, la mutua complementación y la procreación.

"Las parejas deciden cómo van a organizar su familia. Debe existir una paternidad generosa pero al mismo tiempo responsable.

"Lo que se discute son los métodos que se utilizan para limitar los hijos. No deberían ser utilizados aquéllos que provocan abortos. Algunos recomiendan el Método de Billings. Hay una gran variedad de criterios; es algo discutible. Las decisiones son absolutamente personales porque el ser humano es libre. Así nos creó Dios y debemos respetar esa libertad. La libertad realmente madura es siempre responsable."

 

Cuándo empieza la vida

"Me identifico totalmente con la opinión de Juan Pablo II. Uno de los más indefensos es el ser que comienza a formarse en el seno de la madre. Hay una serie de discusiones respecto a cuándo podría considerarse ser humano.

"No soy un especialista en ese campo. Por un lado, creo que es prioritaria la defensa de la vida. Por otro, dentro del derecho canónico, que es la legislación interior de la iglesia, existe un término que se llama la Epiqueya, que quiere decir que la última palabra en las decisiones íntimas la tiene la persona y también la responsabilidad plena. En este punto la iglesia es bastante firme en cuanto a defender la vida. Siempre se presentan modalidades; quizá se podrían analizar casos particulares."

 

Minorías sexuales

"Tengo muy buenas amigas y amigos homosexuales. Los respeto porque también tienen derecho a vivir su vida y ser felices. Nadie tiene derecho de juzgarlos, condenarlos o excluirlos. Son tan ciudadanos e hijos de Dios como cualquier otro.

"Cada quien debe resolver su vida de la manera más satisfactoria y abrirse a la sociedad de manera positiva y constructiva de ambientes sanos, fraternos y respetuosos."

 

Igualdad y liderazgo

"Estoy totalmente contra el machismo. Soy simpatizante de todas las luchas por la reivindicación e igualdad de derechos de la mujer y el hombre. Creo que si queremos ser una sociedad verdaderamente democrática, hasta en la cama, tenemos que respetarnos, llegar a acuerdos de gente civilizada, como seres humanos con derecho a ser felices.

"El machismo ha hecho aparentemente fuerte al hombre, pero en el fondo lo ha debilitado mucho, moral y espiritualmente. Es una cuestión delicada que debe trabajarse a partir del principio de la igualdad de derechos.

"Creo que necesitamos una presencia mucho más viva de la mujer a todo nivel; no solamente en el Estado, también en la iglesia, ya que en ella hay una fuerte dosis de machismo aunque más sofisticada. En las parroquias, las que más trabajan, se preocupan y se comunican con la gente son las religiosas, más que los curas. Hay que luchar por la igualdad completa.

"Las nuevas propuestas de un mundo más humano tienen que incluir el liderazgo de las mujeres. Me parece que cualquier ser humano con cierto sentido de justicia tiene que apoyar la lucha para que a la mujer se le dé el lugar que le corresponde."

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¡Qué friegan los pro-vida!

Conchita del Río, guatemalteca angustiada por los fundamentalismos regionales

 

Repulsiva indignación me provocó leer el 22 de marzo, en el diario Siglo Veintiuno, un comunicado de varias organizaciones llamadas "pro-vida" que operan en Centroamérica. Pues sí, me indigna porque, en primer lugar, aunque en realidad sólo se representan a sí mismas, en su textito abusivamente hablan por "los centroamericanos". ¿Con qué derecho hablan por mí? Y es asqueante porque lo que ahí hacen es hincarse ante el presidente gringo, George W. Bush, en ocasión de su visita a nuestra región, para rogarle que nos siga fregando la existencia. ¡Miren a quién ensalzan como muy respetuoso de la vida humana! A ése cuyos misiles han ido a matar inocentes a otros suelos...

¿A cuenta de qué vienen a afirmar que los programas modernos de educación sexual tienden "a pervertir la mentalidad y el comportamiento sexual de la población centroamericana, especialmente de nuestra juventud", y que "atentan gravemente contra nuestra identidad cultural y ridiculizan nuestros principios morales y espirituales, a la vez que promueven, especialmente en los niños y adolescentes, la adicción al sexo, la homosexualidad, la prostitución, la promiscuidad, el uso engañoso e irresponsable del preservativo y los contraceptivos, entre otros". ¡Qué sacrosanta ignorancia!

Están fritos: no sólo ocultan las verdaderas causas de lo que ahí exponen, sino que, a estas alturas, aún ignoran (o no quieren enterarse) que la educación sexual hace todo lo contrario, precisamente porque se trata de educar a las personas, respetando su libre albedrío, a fin de que tomen las decisiones más sanas y adecuadas para sí mismas, sin hacer daño a nadie más.

Si los "pro-vida" no desean ese bienestar integral para sus hijas e hijos (y sólo quieren seguir imponiéndoles su "gloriosa" autoridad), pues que se lo nieguen... y es de lamentar no sólo porque siempre serán gente a medias -ignorantes por convicción, reprimidoss, intolerantes, más un largo etcétera-, sino que se empeñarán en una cruzada para fregarles la vida a los demás, como lo hacen sus padres.

Más aún, ¿con qué derecho pretenden los "pro-vida" que la población centroamericana acepte como borrega los programas "sólo de abstinencia"? Si ellos desean ser castos (cosa que no me creo pues hay cada hipócrita en sus filas...), pues que lo sean; es su prerrogativa.

Yo sólo insisto: si los "pro-vida" quieren seguir en un total estado de negación, que así sigan. Pero que no vengan a decirnos al resto cómo debemos vivir y, menos aún, imponernos sus caducos cánones.

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"Poemas de la izquierda erótica", 30 años después

Rosina Cazali, laCuerda

 

"Poemas de la izquierda erótica" es un libro emblemático para la literatura guatemalteca. Después de casi tres décadas de su aparición (1973), nos acercamos a conversar con su autora, Ana María Rodas, acerca de la repercusión de su obra en décadas pasadas y su posible impronta sobre la sexualidad del momento.

 

¿Podrías decir si tu libro, "Poemas de la izquierda erótica", contribuyó en la representación de la sexualidad de las mujeres guatemaltecas de entonces y las de hoy?

"No lo puedo saber. Es casi imposible reconocer la repercusión que tuvo en general. Por supuesto, imagino que algo cambió en la literatura, lo cual se hizo evidente en los que comenzaron a escribir después. Ahora te diré, a manera de anécdota, que hace dos noches, durante una recepción, se me acercó una mujer y me dijo: 'Yo soy del PIE'. Si Gioconda Belli no me hubiera contado hace años de qué se trataba el asunto, me habría quedado en la luna. PIE era el Partido de la Izquierda Erótica formado por un grupo de escritoras de Nicaragua."

 

Dante Liano indica que la operación literaria que utilizabas entonces consistió en el abandono de un léxico reservado a la poesía femenina. ¿Qué era lo reservado para ésta? ¿Cuál fue el léxico al que recurriste y determinó la transgresión del libro?

"Estaba aburrida de leer que las mujeres hablaran del amor, las flores y la pasión, pero de una forma tan lírica que ahí no había pasión sino cursilería. Cuando comencé a escribir -no a publicar, que eso es otra cosa-, el lenguaje que les correspondía a las mujeres era bastante amanerado y el de los hombres completamente permeado por Miguel Ángel Asturias. No es nada extraño que el propio Dante Liano publicara por esa época un cuento que se llama 'Jorge Isaacs habla de María', utilizando lo mismo que yo: un lenguaje coloquial y directo, extraído de la realidad."

 

¿Qué buscaba afirmar tu libro entonces?

"Así soy yo. Ésta es mi sexualidad. Que nadie me fuera a contar cómo amo yo, cómo hago el amor. Que nadie me contara charadas de callejas. ¿Has visto películas de los años 50, donde aparecían mujeres preciosas, bien vestidas y peinadas? Todas estas imágenes nos vinieron de Hollywood después de la Segunda Guerra Mundial, cuando ya no había alemanes malos o gringos e ingleses fuertes. Retrataban un período posterior a otro donde las mujeres tuvieron una participación más activa; se quedaron cuidando el hogar en ausencia de los maridos que se fueron a la guerra, pero trabajaron en fábricas haciendo municiones, sosteniendo a la familia. Luego, como ya no había enemigos, los hombres volvieron a asumir el papel del hombre fuerte de casa y las mujeres a tomar su papel tradicional."

 

Y como compensación les dieron muchos electrodomésticos...

"¡Exacto, ésa es la cosa! Se comenzaron a producir licuadoras, batidoras y artefactos con los que las mujeres tenían que quedar muy contentas y como cositas para adornar la casa. Desde entonces, aunque no sabía muy bien lo que quería en mi vida, sí tenía la certeza de lo que no quería. Entonces escribí lo que escribí, con un lenguaje propio, sin inventarme nada. Entendí que valía la pena publicarlo porque hablaba en contra de una realidad, la cual sigue siendo la misma en muchas partes del mundo."

 

Uno de los datos más importantes de la obra que nos ocupa se encuentra en su título. Situar y asociar la palabra "izquierda" al erotismo dibuja un paralelismo con el momento político que se vivía entonces, además de una postura política ante la vida, el cuerpo y la sexualidad de las mujeres.

"Por supuesto, así es. Durante los años 70 en el mundo estaban enfrentadas las dos potencias que representaban la izquierda y la derecha: la Unión Soviética y los Estados Unidos. En el caso de mi libro, era una izquierda que estaba hablando de una relación encontrada entre hombre y mujer. Creo que fue un título afortunado."

 

Es decir, ¿las imágenes de hombre y mujer asumían la representación de la dualidad derecha-izquierda?

"Sí, los hombres diciéndose muy revolucionarios y todo lo demás, pero manteniendo actitudes que más bien parecían las de alguien de derecha. Entonces, si me estaba revelando, no podía ser a través de un pensamiento de derecha."

 

¿El machismo venía a ser un equivalente a lo conservador?

"Convencional a morir."

 

En estos tiempos de izquierdas cuestionadas, desacreditadas, de muros de Berlín caídos, ¿sigue siendo vigente el uso de la idea de izquierda asociada a la sexualidad?

"Ya lo creo; y ahora, en tiempos de globalización, mucho más. Es importante seguir luchando por cosas que demuestren que hay algo de razón en este mundo. Si las mujeres de mi generación hemos protestado durante tanto tiempo por las revistas, los periódicos con anuncios donde se utiliza a las mujeres para vender, en la actualidad son las mujeres quienes siguen vendiendo a gran escala, y si están desnudas mucho mejor. Es importante seguir señalándolo."

 

Por un momento pensemos que se te propone armar una historia de la sexualidad de las guatemaltecas. ¿Crees que la literatura es suficientemente representativa para comenzar a configurarla?

"Probablemente. Una puede ver estas representaciones a través de lo que se ha escrito a lo largo del tiempo. En la actualidad hay muchas mujeres que siguen describiéndose como hace cien años, pero hay otras que se ven de manera diferente. Su sexualidad la viven de una manera distinta."

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Josefa García Granados

y el arte de sobrevivir a pesar de todo

Aída Toledo, guatemalteca, poeta

 

Josefa García Granados es de esos raros especímenes de la literatura nacional del siglo XIX que aún despierta sospechas cuando se le menciona. De origen español, vino a radicarse con sus padres a Guatemala durante la primera mitad del siglo XIX. Se dedicó a la escritura periodística, la poesía y la traducción. Se le recuerda como la primera mujer que funda un diario -"Cien veces una"- durante ese belicoso periodo de la historia del país, en donde polemizó con personajes de la política de aquel entonces de una forma despiadada e inteligente, en compañía de su amigo José Batres Montúfar.

Además de los "retratos" -textos críticos y descriptivos dedicados a personajes del mundo de la política-, una de las piezas literarias que pasa a ser una lectura no recomendable en las escuelas privadas y públicas de Guatemala -de ayer y hoy- la constituye el recordado "Sermón", escrito en verso y dedicado al canónigo Castilla, y que constituye una pieza cruda y mordaz, y no pornográfica, como se encuentra clasificada.

La pieza aparece en el contexto de la política post-independencia de Guatemala; es un texto que ataca duramente los excesos del clero y la iglesia católica y que obviamente proviene de las ideas antirreligiosas de la primera mitad del siglo XIX en Centroamérica. Recordemos además que, en el "Sermón", Josefa García Granados transgrede también la normativa de la época, dado que ese tipo de discursos estaba en el campo de lo masculino. El sermón como forma literaria era abordado únicamente por hombres; de esa cuenta el texto, además de atacar fieramente las costumbres y los vicios de la iglesia de aquel momento, puede leerse también como el inicio de una línea imaginaria de tradición subversiva, en donde las apropiaciones del lenguaje masculino están en consonancia con aspectos de tipo formal e ideológico.

El texto en sí mantiene un tono contestatario, a la manera de las invectivas romanas, y se advierte un tono epigramático y sentencioso con el cual se emplaza a ese "otro", masculino y conservador, a quien se dirige. La pieza remeda los sermones ofrecidos por los religiosos en los oficios de la misa, en donde Josefa García también participa de la parodia festiva que va a producir durante el siglo XX -durante el periodo de las vanguardias latinoamericanas de principio de siglo- una literatura mucho más popular en los temas, pero en donde también se advierten las tonalidades cultas de su educación.

El "Sermón" es, entonces, esa pieza carnavalizada (en el concepto de Bajtin) que nos recuerda inevitablemente las piezas paródicas de la Huelga de Dolores de los estudiantes de la Universidad de San Carlos, sobre todo las que proceden de la etapa vanguardista guatemalteca.

La escritura, el periodismo y la poesía le sirven a esta escritora para sobrevivir semilúcida en una sociedad que se encontraba en su caso "fuera de lugar", pero en donde ella, con su inteligencia y pasión, encuentra formas alternativas para sobrellevar ese tiempo equivocado en que le tocó nacer.

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¿De qué se habla en "Monólogos de la vagina" cuando se habla de la vagina?

Anabella Acevedo, laCuerda

 

Nadie que lea en el título de un libro la palabra "vagina" puede dejar de sorprenderse/intimidarse/avergonzarse o buscar en la obra algo prohibido. Seamos honestos: a pesar de los espacios que han ido conquistando las mujeres tanto a nivel profesional como cotidiano, a pesar de cierto nivel de apertura a la tolerancia de la sociedad en general en muchas -aunque nunca suficientes- partes del planeta, a pesar de que la voz de las mujeres se ha ido escuchando cada vez más, la palabra "vagina" en el título de un libro aún causa sorpresa, no digamos escándalo en algunas personas, tanto hombres como mujeres. Supongo que si el título fuera "Monólogos del corazón" o hasta "Monólogos del estómago" nadie protestaría. Sin embargo, el tratamiento de ciertas partes del cuerpo sigue siendo uno de esos espacios discursivos todavía oscurecidos por el temor y, por lo tanto, uno de esos espacios del ser cuyo tratamiento abierto es por lo general rechazado. Habría que preguntarnos cuáles son las implicaciones de este rechazo, es decir, ¿qué es lo que en realidad se rechaza cuando existe resistencia a hablar del tema?

En los "Monólogos de la vagina", de Eve Ensler (1998), "vagina" es también una ventana que nos conduce a consideraciones como el aprendizaje acerca de nuestros cuerpos, del placer a partir de la sexualidad, del respeto al individuo, pero también es motivo de reflexión sobre los miedos y traumas que pueden estar relacionados cuando se violenta -física, verbal o emocionalmente- a una persona, es decir, cuando la sexualidad pasa de ser un aspecto fundamental de nuestro ser-mujer a un espacio de descontento o agresión.

Pero que quede claro: "Monólogos de la vagina" no es un tratado de sexualidad ni un libro escrito por una mujer para convencer a nadie de nada. Es, por encima de todo, una hermosa compilación de reflexiones acerca de la sexualidad, especialmente la femenina, lo cual no quiere decir que un diálogo sobre el tema les concierna sólo a las mujeres. Y, sin embargo, pareciera que la incomodidad para hablar abiertamente de la sexualidad de manera respetuosa y natural no se da fácilmente entre sexos diferentes, y a veces ni entre miembros de un mismo sexo.

La versión teatral de "Monólogos de la vagina" se presentó hace poco en Guatemala. Alesky Monroy, de 17 años, y su hermana Valeria, de 14, la fueron a ver con sus padres y me comentaban lo interesante que les había parecido. No veían en la obra nada ofensivo; por el contrario, consideraban que "hablar de la vagina" de manera tan abierta era algo necesario. Sin embargo, también me comentaban lo difícil que era tocar este tema con sus compañeros y compañeras de colegio. Desgraciadamente, la abierta actitud de Alesky y Valeria no refleja la norma en un país tan conservador como Guatemala, cuya educación formal y familiar han hecho que para la mayoría de adolescentes el tema de la sexualidad sea un tabú.

Finalmente, "Monólogos de la vagina" es también un libro escrito de manera sencilla, confesional y directa que intenta que las estructuras del lenguaje reflejen las maneras de abordar el tema, algo así como ese "escribir con el cuerpo" del que nos ha hablado Helene Cixous. Y a quien se interese por este libro también le recomiendo "Tengamos el sexo en paz", de Darío Fo, Japoco Fo y Franca Rame (1996), que, al igual que el de Ensler, nos enseña a tratar las cosas por su nombre, con la naturalidad y la dignidad que exige la naturaleza humana.

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Contra los mitos

Margarita Pacay, guatemalteca, periodista

 

Gracias a la lucha de las mujeres se han logrado avances en cuestiones legales y oportunidades de participación política y social, pero falta mucho en el campo sexual.

Aunque la tarea no es sólo del grupo feminista, que de hecho ya ha puesto su granito de arena al promover y apoyar la idea de tipificar el acoso sexual como un delito, es necesario insistir más en una educación con igualdad y equidad, desde todos los ámbitos.

Recientemente hice una investigación sobre el abuso sexual infantil, y me impactó observar los dibujos que hacen, como parte de su terapia, algunas personas adultas afectadas: pintan sentimientos de dolor, desesperación, culpabilidad y frustración. Eso refleja el calvario que han vivido y, a la vez, la falta de orientación que tuvieron para denunciar esos hechos y hablar sin temor. Lo peor es que la mayoría de los abusadores suelen ser familiares o "amigos". La pregunta es ¿en quién confiar?

Pareciera que hablar de este tema no tiene importancia, mientras la víctima no sea algún familiar o amigo. Sin embargo, a todos debe preocuparnos, para prevenir que más infantes sigan sufriendo abusos.

Otro caso que también me motiva a insistir en que se le dé a la niñez una educación amplia, sin mitos, es la experiencia amarga que pasó hace algunos días una amiga de 20 años de edad: mientras regresaba con sus compañeros de clase de una excursión, abordó un bus extraurbano y se sentó cerca de la ventanilla, a la par de un hombre mayor y de apariencia humilde, sin malas intenciones. Pero cuál fue su sorpresa al sentir que él le estaba acercando el pene a su pierna; ella se sonrojó y de inmediato se puso de pie. Sus compañeros le preguntaron qué pasaba. Ella únicamente dijo: "Me cambio de lugar porque aquí hay un hombre coche".

Muchas veces las mujeres, cuando son presa de un acoso de esa naturaleza en la calle o en su casa, prefieren quedarse calladas o no contar con exactitud el hecho, ya que se sienten avergonzadas, como que si ellas tuvieran la culpa. Uno de los factores que influye es el patrón de crianza, ya que se educa para que la mujer sea sumisa.

Es importante que mujeres y hombres eduquen a sus hijos e hijas para que en el futuro no repitan esos patrones de crianza; además, hay que recordar que en casa siempre se debe establecer un ambiente de comunicación y confianza para que los hijos expresen lo que están viviendo.

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David y Goliat

Graciela Almendárez, guatemalteca, abogada

 

"Cuando salí, todo lo oscuro pasó y vi flores".1

 

Las mujeres sobrevivientes de violencia, en su mayoría, no tienen posibilidades de denunciar la agresión cometida en su contra y mucho menos iniciar un proceso judicial, ya que esto implica, por un lado, contar con respaldo, protección, apoyo psicológico y moral. Por el otro, tener dinero para costear los honorarios legales y demás pagos que implica un caso de esta naturaleza.

Pese a que las instituciones de justicia actúan de forma gratuita, éstas son inaccesibles para la población, sobre todo en el área rural, tanto por la distancia como por otros problemas que presenta el sistema judicial.2 La situación de discriminación y marginación que afrontan las mujeres hace que sea casi imposible tener acceso a la justicia.

Sin embargo, dos niñas3 sobrevivientes de violación sexual se enfrentaron a un gigante que no imaginaron poder vencer y dejar atrás. Al igual que el relato bíblico del niño que venció, apenas con una onda y una piedra, a un gigante al que ni los ejércitos hebreos habían podido derrotar, estas niñas, sólo con el apoyo de su madre -una mujer de escasos recursos- y el Grupo Guatemalteco de Mujeres (GGM), enfrentaron a un hombre con poderío económico: Alfonso Herrera Ibargüen.

Desde el inicio del proceso se presentaron dificultades, amenazas, intimidaciones y burocracia judicial innecesaria, lo que constituyó una revictimización para las dos niñas y su madre.

Durante el desarrollo del proceso para iniciar un juicio penal contra Herrera Ibargüen, GGM buscó personas aliadas. De esta forma se fueron incorporando mujeres, hombres y organizaciones con muestras de solidaridad y apoyo hacia las niñas, y se allanó el camino judicial para dar inicio al proceso.

Pese a las dificultades en el sistema de justicia, la Fiscalía de la Mujer del Ministerio Público actuó con diligencia, ética y profesionalidad. Ello permitió que el proceso judicial se realizara de la forma correcta. Además de aplicar la ley, se aplicó la justicia.

Este caso ha sido paradigmático para la justicia guatemalteca y las mujeres. Para la justicia, porque esta vez ni el dinero, ni el abolengo, ni las influencias sirvieron para dejar impune la violación sexual a dos niñas. Para todas las mujeres ha sido un logro porque, además de lo ya mencionado, se ha sentado un precedente en la aplicación de la justicia en el juzgamiento de casos de violación sexual.

Este artículo es un homenaje a la valentía y decisión de las niñas y su madre: por ese aliento que dan a las demás mujeres para continuar y buscar apoyo. ¡Que la esperanza no se pierda, las cosas pueden cambiar!

 

1.      Esto fue lo que una de las niñas dijo al salir del tribunal después de ser interrogada.

2.      Ver "Diagnóstico de acceso de las mujeres a la justicia en 15 municipios de Guatemala", por Myra Muralles. Programa de Justicia de AID. Guatemala, 2000.

3.      Por seguridad y respeto a la privacidad de las niñas y su madre, he preferido no colocar sus nombres.

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Informe desde un campo minado

Edith Goel, profesora de lengua y literatura española en Israel

 

Me imagino que todos somos casos particulares. Y que tenemos un lugar invisible entre mapas, un lugar que sentimos genuinamente nuestro. Un lugar que nadie fotografía ni entrevista.

¿Quién puede creer en los buenos y en los malos ciegamente y cerrar los ojos, los oídos y el entendimiento al dolor humano, a la arbitrariedad, a la otredad?

El mundo ve tanques frente a civiles hambrientos. El mundo fotografía soldados armados frente a niños andrajosos.

La vida personal, el trayecto de la supervivencia, son menos fotogénicos. Mucho más complejos.

Es la imagen de una persona -una mujer en este caso- subiendo a un ómnibus para llegar al trabajo en Tel Aviv. Dieciséis kilómetros. Durante esos larguísimos dieciséis kilómetros hay barreras policiales que demoran el viaje. Y pensamos en tantas cosas: nuevas tácticas inauditas del terror que acosan cada día. Otra vez los tanques en las poblaciones palestinas. ¿Cuándo se acabará este ciclo de violencia? Recibo dos llamadas al celular - el odioso celular incesantemente encendido, para dar parte a mis seres queridos de que todavía estoy viva. Dos llamadas: una para contarme que unos alumnos míos, dos adultos, aún están hospitalizados: el marido en emergencia, de neurocirugía, desde hace tres semanas. Ella dice que salió de peligro. La otra llamada, de mi padre, agitadísimo y aterrorizado; me dijo que en la estación central de Tel Aviv otro suicida explotó y cerraron la zona.

Precisamente allá tenía que llegar yo ahora con este ómnibus. Me salvé por casualidad. No sé si rezar, pero doy las gracias a Dios. Quiero vivir.

Mi hijo de doce años me dijo esta semana que quiere morirse de una vez. Porque, tarde o temprano, algún atentado me matará y él no quiere quedarse solo en este mundo. Yo le digo que no tengo miedo. Él responde que igual me matarán, si salgo de casa.

Y después baja a jugar con sus amigos en el parque hasta que anochece.

La gente tiene pesadillas. Son tantas. La gente no quiere pasear, ir al centro, festejar. La gente no quiere subirse al ómnibus. La gente no quiere matar. Ni se quiere morir. Nadie cree que hay que exterminar a los árabes. Quizás algunos fanáticos sí. La gente quiere vivir en paz y no mandar a sus hijos a matar ni a morirse en el ejército. La gente no quiere héroes en su familia. No quieren tener "shaids" en Israel.

En ambos países -Israel y Palestina- la gente está perrdiendo la esperanza. Yo no. Yo no. Sin esperanza no se puede vivir. La venganza les sirve a algunos, pero es fundamental la justicia para todos. Me niego a educar a mis hijos para la venganza y la violencia. Y no estoy sola. En Israel hay muchos como yo. Muchos.

Nadie nos ve en la CNN ni en la BBC. No ofrecemos conferencias de prensa. Rompemos el cuadro perfecto de los buenos y los malos. Pero somos muchos. No soñamos con un futuro cercano idílico sino con el cese del terror. Debe haber respeto a la vida y a la dignidad humana. Las dos partes del conflicto debemos aceptarnos sin devastar la existencia ajena. La mayoría en Israel lo sabe. Pero el miedo engendra reacciones monstruosas en el ser humano. Todos somos humanos. Es hora de entenderlo de una vez por todas.

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Política, ética y justicia

Ricardo Sáenz de Tejada, guatemalteco, antropólogo

 

Las incontables denuncias de actos de corrupción realizadas contra el gobierno del FRG -que involucran a sus máximas autoridades- han puesto de nuevo sobre la mesa de debate el tema de las relaciones entre ética y política. Esta discusión se reinicia en un escenario desfavorable para los políticos no sólo de Guatemala, sino también de la mayoría de países latinoamericanos, donde la democracia es reconocida como el "menos malo" de los sistemas de gobierno y los políticos son vistos como "lo peor" de la democracia.

En esas denuncias y en las acciones contra la corrupción, la izquierda en general y la izquierda revolucionaria en particular han brillado por su ausencia. Con la honrosa excepción de la diputada Nineth Montenegro, quien no ha evadido sentar posición e iniciar acciones legislativas en esa dirección, ningún grupo, partido o dirigente de la izquierda política ha realizado algún pronunciamiento o acción tendiente a actuar legalmente contra los delincuentes que gobiernan el país. Este silencio es coherente con la actitud que esta izquierda revolucionaria ha asumido desde la firma de la paz, y es resultado de la gigantesca deuda que tienen con sus bases y la sociedad guatemalteca: la lucha por la justicia.

Por izquierda revolucionaria hago referencia a organizaciones y grupos que durante décadas se involucraron en la lucha armada para lograr -a falta de otras vías- las transformaciones profundas que Guatemala sigue requiriendo. Más allá del debate sobre la legitimidad o viabilidad de la violencia revolucionaria, ésta fue apoyada por sectores importantes de la población del país, que hicieron propios el programa y la estrategia de las organizaciones revolucionarias. La feroz respuesta contrainsurgente hizo que en las demandas insurgentes se incorporara como punto prioritario el de la justicia que, aunque nunca se expresó en términos precisos, reconocía la necesidad de investigar y castigar a los responsables de las violaciones graves y sistemáticas a los derechos humanos.

La firma del acuerdo sobre el establecimiento de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH), con sus vacíos e insuficiencias, desencadenó un serio cuestionamiento a la dirección guerrillera, que para aplacar los ánimos se comprometió a darle continuidad al tema y a que dicho acuerdo no impediría las acciones penales contra los criminales. Sin embargo, paulatinamente las insurgencias empezaron a abandonar este tema, sentando un precedente nefasto que pronto mostraría sus graves costos políticos y éticos. El pragmatismo político dejó para nunca el tema de la justicia, e incluso la participación en el esclarecimiento del pasado fue irregular. El mismo Informe de la CEH señaló que una de las antiguas organizaciones revolucionarias se negó a entregar la documentación requerida y que "muchas de las respuestas de sus miembros en materia de responsabilidad han sido evasivas y poco claras".

A pesar de que en su liturgia esta izquierda hace constante referencia a los "héroes y mártires", en la práctica nada ha hecho para que se castigue a los responsables de la tortura y asesinato de muchos de ellos. En lugar de esto, han sido numerosos los antiguos revolucionarios que pasaron a servir al gobierno (en el marco del portillismo), legitimando a los asesinos y genocidas que lo dirigen. Éstos, claro está, son los casos más visibles, ya que otros, sin quitarse la máscara de dirigentes de izquierda, han hecho y hacen tratos en lo oscurito con el mayor genocida de la historia del país, quien para vergüenza nuestra preside el Congreso.

Las consecuencias de lo anterior resultan evidentes: hoy la izquierda es una fuerza dividida, dispersa, que ha faltado a uno de sus deberes más importantes: luchar por que los asesinos, genocidas y torturadores sean juzgados. El "perdón y olvido", de hecho, ha contribuido a fortalecer la cultura de impunidad. Si no decimos nada por el genocidio cometido por militares y civiles contra el pueblo de Guatemala, pronto olvidaremos los millones de quetzales robados por funcionarios corruptos y los nuevos asesinatos políticos que ensombrecen el futuro del país.

Hoy más que nunca es necesario articular una fuerza de izquierda verdaderamente alternativa, que se unifique respetando la pluralidad y diversidad de sus expresiones. Para lograrlo es necesario ser coherentes con nuestro pasado y asumir seriamente la lucha por la justicia en sus múltiples dimensiones: no sólo contra los corruptos de hoy, sino contra los asesinos de ayer, que en algunos casos son los mismos.

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"Lo de Mayra"

Andrés Cabanas Díaz, periodista español radicado en Guatemala

 

"En todo caso la sabrás presente,

latiendo aún para las nobles cosas

y no partida y con el alma inerte."

Silvio Rodríguez

 

"Lo de Mayra" es una manera común entre amigos de referirnos al secuestro y desaparición de Mayra Gutiérrez, en abril del 2000. En este país donde a las masacres se las llama "situaciones" y la guerra de 36 años se reduce a una época de "bulla", "lo de Mayra" explica pero también oculta, define y al mismo tiempo disfraza este hecho ominoso.

Todavía no salimos de nuestro asombro cuando recordamos la violencia, la retención, la desaparición física de Mayra, que marca un antes y un después en nuestras vidas, en los Acuerdos de Paz y en el ciclo de la violencia: el país igual que en los peores momentos de los años ochenta, donde todo parece posible. Especificar, precisar, denunciar (desaparición forzada, terrorismo de Estado) parecen convocar nuestros más temidos fantasmas y nos llevan a asumir lo cerca que todavía estamos del horror.

Todos lo sabemos pero aún no nos atrevemos a decirlo en voz excesivamente alta: la carencia absoluta de profesionalidad por parte del Ministerio Público, de la Policía Nacional Civil y de la Procuraduría de los Derechos Humanos; el desinterés de los funcionarios progresistas del actual gobierno; las limitaciones de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas; la investigación mediocre y parcial; la culpabilización malintencionada de la víctima, de amistades cercanas y familiares; nuestra impotencia como amigos y como sociedad para obtener su regreso.

No obstante, la vida de Mayra y sus muy buenos recuerdos son más poderosos que cualquier ausencia ("en todo caso la sabrás presente"). Por eso, "lo de Mayra" es también y cada vez más frecuentemente el espacio compartido, el ideal común, la alegría terca cuando la recordamos feliz, solidaria, fuerte, tierna, dulce, combativa, por siempre amada y enamorada. Como una eterna canción.

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Tu ausencia nos dejó...

Paula Irene del Cid Vargas, laCuerda

 

Recuerdos

"Era muy buena conmigo. Cuando tenía sueño me dejaba dormir y si estaba aburrido jugaba conmigo". (José Alberto, sobrino, 8 años)

"Preparaba cosas ricas, alquilaba películas y nos hacía poporopos". (Eduardo Alejandro, sobrino 10, años)

"Se podía tener confianza con ella". (Kerim, sobrino nieto, 12 años)

"Fue buena hija con mi papi... No hubo un año que ella no organizara la tamalada de navidad, el fiambre o el pescado de semana santa... Era unión para la familia". (Las gemelas, sobrinas, 27 años)

"Amiga, inolvidable colaboradora y madre ejemplar". (Edith Ríos, compañera de trabajo)

"Siempre la recordaré hablando de grandes proyectos, amando con ternura y disfrutando del privilegio de estar viva". (Sheny Aldana, amiga y compañera de trabajo)

"Nunca voy a olvidarla por su forma de trabajo; vivía echando punta.... Apoyó a mis hijos, a quienes consoló..." (Willy, cuñado)

 

Vacío, nostalgia

"Su presencia... Yo llegaba con ella y siempre estuvo ahí". (Pamela, sobrina, 27 años)

"Su risa, cuando llegaba cansada por la noche, sus pasos por la casa... A pesar de los dos años, la siento muy viva". (María del Carmen, hija, 20 años)

"Ella significó algo grande... Cuando la perdí fue un gran golpe. Mis notas se vinieron abajo... Extraño los mimos, su cariño y consejos.. Ella siempre estaba ahí". (Walter, sobrino, 18 años)

"Sus consejos y cariño... Más que familiar, fue una amiga". (Rodrigo, sobrino, 16 años)

"Su profundo amor por la justicia, el conocimiento y la vida". (Sonia Toledo, amiga y compañera de trabajo)

"La Escuela de Psicología perdió a uno de sus mejores elementos por sus conocimientos y calidad humana. Por ello perdurará en nuestra memoria y corazón por siempre". (Estela Arrivillaga, amiga y compañera de trabajo)

 

Incertidumbre

"Lo que quiero saber es dónde está.... ¿Está viva, está muerta...? Y si estuviera viva... y si de repente aparece... Como no está el cuerpo, tu mente no acepta ni una cosa ni otra..." (Todas)

 

Impunidad

"Cansancio, tristeza y decepción es lo que le queda a una... Se habló con un mundo de gente y no se logró nada. Lo único que hicieron fue desprestigiarla y no resolvieron nada... Lo más decepcionante fue la investigación especial realizada por la Procuraduría de los Derechos Humanos..." (María del Carmen y Nilda Gutiérrez, hija y hermana)

"La desaparición forzada de Mayra ha dejado en quienes la conocimos un gran vacío". (Estela Arrivillaga)

 

Esperanza

"Espero que los que llevan el caso no se queden de manos cruzadas..." (Walter)

"Tengo fe que en el futuro se sabrá de su paradero y se hará justicia". (Sofía Montenegro, amiga y compañera de trabajo)

"Si no logramos que regrese entre nosotros, por lo menos algo... Si un día apareciera, quisiera decirle 'aquí está tu hija, salió adelante'". (Nilda, hermana)

 

Legado

"Una persona muy abierta que nos enseñó nuestros derechos como mujeres". (Claudia, sobrina)

"Evoco y hago presente su sonrisa y su generosa capacidad para escuchar". (Ana Silvia Monzón, amiga)

"Su capacidad de vivir y dar". (María Teresa García, amiga y compañera de trabajo)

"Transmitiremos a otras y otros la nobleza y lealtad de su corazón. Su fortaleza digna de imitarse nos ayuda a no perder la fe en la justicia". (Mayra Luna, amiga)

 

 

Mayra Angelina Gutiérrez Hernández

 

Tenía 42 años cuando la desaparecieron el 7 de abril del 2000. Licenciada en Psicología e infieri en Sociología, docente de la Escuela de Psicología de Universidad de San Carlos y de la Mariano Gálvez, fue integrante del colectivo que formó la Comisión Universitaria de la Mujer; participó en la coordinación que divulgó los Acuerdos de Paz al interior de la Universidad, así como en múltiples iniciativas a favor de los derechos de las mujeres.

Asesoró y revisó innumerables tesis de graduación; coordinó la práctica de Psicología Clínica de estudiantes de la Mariano Gálvez. Fue responsable de la creación del Sistema de Evaluación del Profesor Universitario, que permitió la promoción docente de la cual hoy gozan todos los catedráticos de USAC.

Contribuyó al desarrollo y aplicación de metodologías innovadoras en la enseñanza, como el texto paralelo, que facilita a estudiantes aplicar la teoría al análisis de la realidad que les rodea.

   Participó en la investigación sobre adopciones en Guatemala, que evidenció los vicios de procedimiento que facilitan la comercialización de niñas y niños. Como resultado de esta investigación, algunos países receptores de niñez guatemalteca modificaron su legislación sobre adopciones.

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Congreso centroamericano de escritoras

Andrea Carrillo Samayoa, laCuerda

 

Recientemente en Managua se consolidó la Federación Centroamericana de Escritoras. Mujeres de esta región, entre 36 y 84 años de edad con una importante trayectoria literaria, realizaron el Primer Congreso de Escritoras Centroamericanas y dieron fe legal a esta nueva agrupación. Un espacio importante para mujeres dedicadas a la historia de la literatura y las letras.

Es necesario resaltar que las personalidades asistentes al evento son pioneras en la literatura hecha desde las mujeres y para las mujeres. Sin llegar algunas a identificarse como feministas, se asocian por el hecho de ser activistas de un movimiento literario, cuyo rasgo refleja vivencias de ellas mismas.

En sus novelas, poesías y cuentos constantemente se encuentran escenarios en los que nos identificamos como mujeres. En su narrativa, escrita desde las décadas de los sesenta y setenta, se percibe un deseo por escribir acerca del placer de sentir y vivir el propio cuerpo. La sexualidad y el erotismo son fuentes de inspiración desde entonces para las centroamericanas.

Podría ser que con las ansias con que surgieron como escritoras, nace el punto de convergencia entre ellas. Fusión que con el paso de los años logra reunir casi tres décadas después a estas literatas en nuestra región.

Como joven y estudiante, la asistencia a este evento fue muy provechosa para mí. Lastimosamente no siempre conocemos la literatura escrita en nuestros lugares de origen y menos los textos hechos por mujeres. Después de haber estado una semana en Nicaragua, puedo decir que son muchas las que por años han escrito y han sentado precedentes para que las nuevas generaciones expresen lo que sienten, teniendo en cuenta que son otros los tiempos y los espacios.

Reconozco lo que han hecho nuestras antecesoras. Me identifico con quienes ahora están produciendo. Éste es nuestro tiempo y son también las jóvenes quienes tienen el anhelo de expresar sus sentimientos. Por eso rechazo las actitudes de aquellas personas que se avergüenzan de lo que las nuevas generaciones están creando. La manera de pensar y sentir cambia con los años; también la forma de decirlo. Las diferencias entre mayores y menores existe; la verdad y la razón no siempre las tienen las personas con más años de vida. A las jóvenes podrá hacernos falta la experiencia, pero nuestra forma de pensar y ver la vida también es válida; incluso hay ocasiones en las que tenemos la razón y además somos capaces de manifestarlo en forma escrita.

Entre las asistentes al evento y fundadoras de la Federación se cuenta a las escritoras guatemaltecas Ana María Rodas y Luz Méndez de la Vega.

De Costa Rica, Carmen Naranjo, figura importante en la literatura de su país, por su papel en la lucha por la equidad. Pertenece desde 1988 a la Academia Costarricense de la Lengua.

La poetisa Silvia Elena Regalado se instala en la vanguardia feminista de El Salvador. La hondureña Lety Elvir es una de las más jóvenes integrantes de esta asociación.

A Rosario Aguilar, nicaragüense, la Universidad Autónoma de Nicaragua le confirió en el 2001 el Doctorado "Honoris Causa", convirtiéndose en la tercera mujer a quien allá se le otorga tal distinción.

La panameña Gloria Guardia recibió la Medalla de Oro de la Sociedad de Escritores Españoles e Iberoamericanos por su novela "Tiniebla blanca". Ejerció durante 15 años el periodismo interpretativo como columnista internacional de una agencia latinoamericana.

Ellas y muchas otras literatas participaron en este Primer Congreso. El evento tuvo una concurrencia regular de 50 a 75 personas. También asistieron investigadores de la literatura en esta área. El público, mayoritariamente femenino, estuvo conformado en su mayoría por mujeres mayores de 35 años de edad.

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Para recordar cómo cambió el tiempo

Myra Muralles, guatemalteca, periodista

 

Al igual que en la población de San Bartolomé Jocotenango, en la historiadora Matilde González, "a pesar de las intimidaciones y el estado de vigilancia, prevaleció la necesidad de romper el silencio". Ante el público que se aglomeró en el patio de un convento, ella entregó a sus protagonistas los dos libros que forman la edición 17 de los Cuadernos de Investigación de la Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales (AVANCSO): "Se cambió el tiempo. Conflicto y poder en territorio k'iche'".

"Asistimos al bautizo de dos gemelos, con siete años de gestación", afirmó el sacerdote jesuita Ricardo Falla, para quien los libros de Matilde (uno con la investigación histórica y otro de relatos) pueden considerarse una gran obra porque, "interiormente, son aplastantes, tienen una corriente vital, un arroyo que va inundando con sus sentimientos y sus emociones".

Los libros fueron entregados la noche del 14 de marzo a representantes de familias sanbartoleñas que participaron en la reconstrucción histórica del periodo 1880-1996. Uno de ellos destacó que "este libro muestra lo que pasó, sufrimos todo nuestro pueblo por las luchas para mejorar, no fue por gusto". Con la convicción de tener un instrumento contra el olvido, trabajarán con sus hijos "para recordar lo que hemos pasado, un tiempo de angustias".

La antropóloga k'iche' Irma Alicia Velásquez señaló que el estudio visualiza cómo operan ligadamente las diferencias de clase, etnia y género; aborda la represión y la resistencia, la violencia cultural, económica, política y física, muy especialmente contra las mujeres. Es un aporte al estudio de la historia y de la resistencia con enfoque de género.

En San Bartolomé -con más de 250 personas asesinadas duurante la guerra-, las mujeres fueron violadas sistemáticamente en la ocupación militar, cuyo proyecto implicaba la manera más humillante de destruir la dignidad y el sentido de la vergüenza, la muerte interna, dijo Velásquez. Para Falla, en San Bartolomé está claro que "somos hijos del pasado": allí crece una generación producto de las violaciones.

Reconocida por su innovador método de reconstrucción histórica, desde "la cuenta larga", el relato combinado con la investigación documental, y desde lo local -a decir de Gustavo Palma-, Matilde "rompe el estrecho y empañado lente de lo central, lo citadino".

Matilde instó a que las investigaciones no dejen de lado las relaciones de poder gestadas históricamente y a trabajar por comprender el significado e impacto de la guerra en la vida de las personas, las estructuras locales, la manera en que "se cambió el tiempo, se perdió el sentido", y la gravedad de las heridas que aún no sanan.

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Secretaría Presidencial de la Mujer

Ley de Desarrollo Urbano y Rural

 

Recientemente el Congreso de la República aprobó las reformas a la Ley de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural. En éstas se promueve la equidad de género, facilitando la participación de las mujeres en dichos consejos.

Si bien las mujeres han participando en algunos de los Consejos de Desarrollo Urbano y Rural (CODEUR), lo han hecho únicamente con voz pero sin voto.

Como ejemplos están 12 Consejos de Desarrollo Departamental: en Huehuetenango, Quiché, Baja Verapaz, El Progreso, Zacapa, Izabal, Sacatepéquez, Chiquimula, Escuintla, Suchitepéquez, San Marcos y Quetzaltenango.

La aprobación de estas reformas a la ley de los CODEUR legitima e institucionaliza la oportunidad de participación de las mujeres en espacios de toma de decisiones, a distintos niveles.

La participación de las mujeres en los CODEUR se enlaza con el cumplimiento de los Acuerdos de Paz en lo referente a "la necesidad de fortalecer la participación de las mujeres en el desarrollo económico y social, sobre bases de igualdad, siendo obligación del Estado promover la eliminación de toda forma de discriminación contra ellas".1

Contribuye, además, al cumplimiento de la Convención para Eliminar Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres, que fue adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 18 de diciembre de 1979 y ratificada por el Congreso de la República de Guatemala el año pasado. Según la Convención:

"Los Estados Partes tomarán las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la vida política y pública del país, garantizando, en igualdad de condiciones con los hombres, el derecho a: a) Votar en todas las elecciones y referendums públicos y ser elegibles para todos los organismos cuyos miembros sean objeto de elecciones públicas; b)  participar en la formulación de las políticas gubernamentales y en la ejecución de éstas y ocupar cargos públicos y ejercer todas las funciones públicas en todos los planos gubernamentales; y c) participar en organizaciones y asociaciones no gubernamentales que se ocupen de la vida pública y política del país."2

Otro ámbito que viene a fortalecerse con la participación de las mujeres en los CODEUR es el contenido en el Acuerdo sobre Aspectos Socioeconómicos y Situación Agraria, en donde se reconoce que es necesario: "Garantizar el derecho de organización de las mujeres y su participación en igualdad de condiciones con los hombres, en los niveles de decisión y poder de las instancias local, regional y nacional."

Con base en lo anterior, el Gobierno de Guatemala se comprometió a tomar en cuenta la situación económica y social específica de las mujeres en las estrategias y los planes y programas de desarrollo.

 

Declaración Compromisoria

El 11 de julio del año 2001, varios gobernadores departamentales firmaron ante la Secretaría Presidencial de la Mujer (SEPREM) una Declaración Compromisoria para impulsar la Política Nacional de Promoción y Desarrollo de las Mujeres y el Plan de Equidad 2001-2004, desde los CODEUR.

El compromiso acordado establece: "Propiciar e impulsar la Política Nacional de Promoción y Desarrollo de las Mujeres Guatemaltecas, desde los Consejos Departamentales de Desarrollo, a fin de que las metas definidas sean incorporadas en planes, programas y proyectos de desarrollo departamental."

Entre los y las funcionarias que firmaron el compromiso figuran representantes de los departamentos del país, con excepción de San Marcos y Petén.

Esta iniciativa otorga un sustento político que orientará las acciones a desarrollar a favor de las mujeres, ya que los CODEUR tienen dentro de sus funciones: promover políticas, programas y proyectos de protección y promoción integral para la niñez, la adolescencia, la juventud y las mujeres.

Se abre un nuevo reto tanto para las organizaciones de mujeres que ahora podrán participar en los CODEUR a nivel nacional, regional y departamental, como para la SEPREM, que estará participando en los Consejos a nivel nacional y regional. Se cuenta con las naves; el compromiso es llevar a tierra firme las acciones que contribuyan a cimentar una vida justa para las guatemaltecas.

 

1.      Cronograma de Implementación del Cumplimiento y Verificación de los Acuerdos de Paz. 2000-2004.

2.      Parte III, Artículo 7, de la Convención para Eliminar Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres.

 

Secretaría Presidencial de la Mujer (SEPREM)

9a. Ave. 0-19 Zona 2, Edif. Isabel La Católica, 4o. Nivel

Tel. 288-6016 y 288-6087 / Fax: 288-6407

[email protected] / [email protected]

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Movidas de aquí y allá

 

Proyectos de vivienda

Mujeres del departamento de San Marcos se han organizado en comités para impulsar proyectos en beneficio de sus comunidades, Nuevo Porvenir y Nuevo Edén, en el municipio Nuevo Progreso. Ambas están integradas por mujeres y hombres que desde hace cuatro años retornaron del refugio en México, donde vivieron casi dos décadas.

Estas comunidades están organizadas una en cooperativa y otra en asociación agrícola. Sus habitantes se dedican a sembrar y comercializar el café, si bien desde hace ya dos años atraviesan tiempos críticos debido a la baja en los precios de este producto. Sin embargo, las mujeres del comité se muestran optimistas, pues la tierra que habitan es propia y aunque no se encuentran todavía en óptimas condiciones, han logrado la introducción de ciertas mejoras en sus comunidades.

Una de ellas es haberse integrado al Proyecto de Alimentación por Trabajo impulsado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo Nacional para la Paz (FONAPAZ). Esta iniciativa consistió en la entrega del material convenido por FONAPAZ, y del trabajo de un maestro de obras que dirigió la construcción.

María Francisco Juan expresó que "durante esos días las mujeres tuvimos que cargar piedrín, bloques, arena, etcétera. También les dimos alimentación a los trabajadores". Los beneficios que consideran haber obtenido con su nueva vivienda es protegerse del frío y los moscos, así como prevención de enfermedades. Las viviendas también cuentan con letrina.

Carmen Gregoria Cano Armas, presidenta de la cooperativa Nuevo Edén, informó que actualmente están gestionando proyectos de estufas mejoradas para evitar que se ahumen sus nuevas casas, ya que actualmente cocinan en un fogón. Además están buscando algún proyecto en el cual todas las mujeres puedan trabajar para conseguir ingresos, sobre todo ahora que pasan penas por la crisis del café. El año pasado se dedicaron a hornear la nuez de macadamia para venderla y lograron obtener algunos recursos. "Ésa es la idea que tenemos de un proyecto para que podamos trabajar y salir adelante", concluyó doña Carmen.

 

Periodistas se capacitan

Integrantes de la Red de Mujeres Periodistas en Guatemala nos reunimos recientemente para clausurar del Módulo de Capacitación "Justicia, Mujeres y Periodismo", mismo que realizamos con apoyo del Programa Justicia.

En esta actividad se llevó a cabo un panel en el cual contamos con la participación de Helen Mack, de la Fundación Myrna Mack; Iduvina Hernández, titular de la Asociación para el Estudio y Promoción de la Seguridad en Democracia (SEDEM), y Sandra Ciudad Real, jueza y presidenta del Tribunal de Sentencia de Mixco. Las panelistas discurrieron sobre la prensa y la justicia.

El módulo se desarrolló durante cuatro meses, en varias sesiones en las que se abordaron, entre otros temas: las garantías constitucionales, acceso a la justicia e instrumentos internacionales a favor de las mujeres. En todo el proceso participamos alrededor de 40 periodistas.

 

Garantías para la acción social

Varias organizaciones pro derechos humanos y del área rural emplazaron al gobierno de Alfonso Portillo para que el 15 de abril presente un informe que esclarezca el resultado de las investigaciones de allanamientos, amenazas, ataques y asesinatos ocurridos recientemente contra entidades sociales y populares.

A decir de 18 agrupaciones, desde abril del 2000 (a partir de la desaparición forzada de Mayra Gutiérrez) se ha evidenciado el deterioro de las condiciones de seguridad. Uno a uno, los diferentes grupos han sido amenazados o atacados: tanto integrantes como organizaciones de derechos humanos, pro justicia, de mujeres, del campesinado, de niñez y juventud, defensoras del derecho a la diferencia sexual, forenses, académicos y religiosos. "Es importante recalcar que a partir del 8 de febrero del año en curso, las amenazas se han ido intensificando".

 

Iniciativa con enfoque rural y de género

La propuesta de Desarrollo Rural de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOC), presentada el 21 de marzo, reivindica los derechos de las guatemaltecas residentes en regiones rurales. Plantea la construcción de un nuevo sistema de organización social, "en el cual los roles de mujeres y hombres sean complementarios y equitativos".

Tras reconocer la desigualdad estructural entre los sexos, la CNOC sostiene que es indispensable que no sólo las mujeres luchen por sus derechos, sino también los hombres tomen conciencia de su responsabilidad para lograr un desarrollo rural con equidad de género.

En uno de sus puntos destaca la importancia de generar empleos y condiciones laborales para ellas, como son: la creación de jardines infantiles en los centros de trabajo, procesos de capacitación permanente, programas específicos para mujeres mayores y establecimiento de centros de recreación familiar.

Al hablar de igualdad de oportunidades, proponen concientizar a los hombres para que desde el ámbito privado no violen los derechos de organización, movilización y libertad de expresión de las mujeres en el área rural. Asimismo, defienden la distribución de responsabilidades en el hogar a través de "tareas equitativas para mujeres y hombres".

 

Apoyo a la Corte Penal Internacional

Al recordar con profundo pesar el IV Aniversario del asesinato de monseñor Juan Gerardi, las integrantes de laCuerda demandamos que el Estado de Guatemala ratifique el Estatuto de Roma, que dará vida a la Corte Penal Internacional. Lo hacemos inspiradas en la consigna del informe del Proyecto Interdiocesano de la Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI), "Guatemala, nunca más", presentado por el obispo Gerardi un par de días antes de ser asesinado por agentes vinculados al ejército.

Apoyamos la Corte Penal Internacional porque tendrá la potestad de juzgar crímenes de lesa humanidad y de guerra, entre ellos las violaciones sexuales, esterilizaciones, embarazos y prostitución forzados, así como la esclavitud sexual.

La Corte de Constitucionalidad en opinión consultiva declaró que el Estatuto de Roma es compatible con la Carta Magna.

 

Felicitaciones a Lesbiradas

Desde laCuerda, a todas y cada una de las integrantes de la Colectiva de Lesbianas Liberadas - Lesbiradas: nuestra cálida felicitación por obtener el reconocimiento legal de su agrupación, cuya identidad es su preferencia sexual. Estimamos que ésta es una significativa conquista en el ejercicio de la libertad de organización.

 

Año del Patrimonio Cultural

En la LVI Sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas, en noviembre pasado, se proclamó el 2002 como Año para el Patrimonio Cultural, en el marco del tema Diálogo y Desarrollo.

Varias conocidas guatemaltecas están a cargo de proyectos de rescate, protección y difusión del patrimonio cultural nacional. Entre ellas: Otilia Lux de Cotí, ministra de Cultura; Gladys Barrios, Carolina González, Lucía Prado y Julia de González, vinculadas al trabajo en museos; Alida Pérez, de la Gremial Guatemalteca de Textiles, y Lucía Pérez, restauradora de bienes muebles.

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