laCuerda

Año 3, No. 30

Guatemala, diciembre/2000

  

MITOS Y CREENCIAS

Editorial

Refrendemos los anhelos de paz

Entrada

Lo religioso también es político (Anamaría Cofiño K.)

Sumario noticioso (laCuerda)

Mayra Gutiérrez: ¿Dónde estás?

Glosario (laCuerda)

La médula

Citas desechables (María Eugenia Solís García)

Dogmas nefastos (Laura E. Asturias)

Matrimonio entre chinos (José Campang Chang)

Del Corán y el Torah (Wendy Santa Cruz)

Vida

Para mí no vale (Andrea Carrillo Samayoa)

Nada extraordinario (Mirna Oliva)

La paseante

Belén, mon amour (Rosina Cazali)

Vida y andanzas de la esposa de Arbenz (Anamaría Cofiño K.)

¡Navidades felices! (Ana Leticia Aguilar e Ixmucané Orantes)

Esta boca es mía

A recuperar la dignidad (Consuelo Reyes)

Baile de palabras (Ángela García)

Imágenes divinas (Magalí Rey Rosa)

Cachimbeaos los unos a los otros (Ronaldo Robles Bautista)

Aquí y ahora

Algunos colores del arcoiris (Vanessa Colorado Zacher)

Fundación Marco Antonio: Vivir y morir con equidad (Laura E. Asturias)

Conozcamos a nuestras connacionales garífunas (Ixmucané Orantes) / La Buga & Organización Negra Guatemalteca (Elena Supall)

Más allá de un cargo público (Katia Orantes)

Ventajas de una convención (Rosalinda Hernández Alarcón)

Proyecto ministerial con enfoque de género (laCuerda)

Femina sapiens

Dominus lesus: Ecumenismo comprometido (Laura E. Asturias)

Movida departamental

Sacatepéquez: Formar una red femenina de comercialización

Quetzaltenango: Rompiendo barreras

Alta Verapaz: Oficina Municipal de la Mujer en acción

Movimiento Juvenil en Chisec

Sololá: Reconocimiento a comadronas

San Marcos: Tarea dura, pero no imposible

Actividad con mujeres de 16 departamentos

 

 Editorial

Refrendemos los anhelos de paz

Pensar en diciembre en Guatemala nos remite a recordar que hace cuatro años se suscribieron los Acuerdos de Paz. Tales compromisos, que muchas personas, aún sin conocerlos detalladamente o bien señalando sus limitaciones, interpretamos como una posibilidad que la gestión pública ejecutara acciones encaminadas a satisfacer reclamos y derechos reiteradamente ignorados, ese 26 de diciembre en este país, mediante actos protocolarios, movilización de miles de entusiastas, firmas muy garabateadas y testigos internacionales, respaldaron una serie de metas hacia la paz.

Para nosotras, tales acuerdos significan compromisos encaminados a practicar nuevas relaciones entre Estado y sociedad civil, cuya visión perfila una transición democrática. Ese anhelo lo refrendamos. Guatemala ansía la paz y no en el sentido abstracto que muchos interpretan por nación sin conflicto armado, sino en el ámbito concreto de soluciones a problemas nacionales que afectan al mayor número de habitantes.

En oportunidad de la cercanía del fin de un ciclo anual, queremos recordar los propósitos que llevaron a la firma de los Acuerdos de Paz. Aquí fue necesario explicitar contenidos que son obligación estatal, en tanto las violaciones a la máxima legislación habían sido la tónica de gobiernos militares y civiles de las últimas décadas.

Nuestra Constitución pone de relieve la función del Estado a favor del bien común, explicita la dimensión de las garantías fundamentales y distingue las funciones e independencia de los poderes. No obstante, la reiterada violación a los derechos humanos y desatención a la problemática nacional obligó a que Naciones Unidas siguiera el diseño de una agenda que describiera prioridades. Los compromisos de paz, por cierto nada radicales, dejaron claro un propósito: limitar el poder militar que estaba violentando tan profundamente la estructura de organización democrática, en tanto un ejército avasallaba las funciones de los organismos Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

En ese orden de ideas, no podemos dejar de mencionar que con la llegada de Alfonso Portillo al Ejecutivo (incluyendo a su ex militar golpista y agente de inteligencia castrense, actual ministro de Gobernación) y Efraín Ríos Montt al Legislativo (acompañado de sus seguidores fundamentalistas cuya honestidad está siendo cuestionada), pretenden borrar el eje de los Acuerdos de Paz encaminado a la desmilitarización.

Por tal motivo, rechazamos de manera contundente cualquier incremento a los gastos en armamento y personal castrense, ni qué hablar de la sugerencia de formar de nueva cuenta una policía militar o la retardataria idea de instituir una policía juvenil. No nos cansamos de decir no. La paz lo demanda.

Que los tropiezos a nuestra ansia de vivir en democracia, sin la bota autoritaria que tanto ha desangrado Guatemala, no nos lleven a la apatía. Tenemos que sobreponernos a la desesperanza y la resignación. Es cierto que a veces el cansancio y la frustración se quieren imponer ante las palabras huecas de quienes ganaron las elecciones con la bandera que harían realidad los Acuerdos de Paz.

La autocensura y el silencio son los mejores aliados de los arbitrarios. Las mujeres estamos aprendiendo que la violencia no es normal ni imposible de acabar. Con esa vehemencia insistimos NO al supra poder militar, a las armas asesinas, a la corrupción y al crimen organizado que están tomando nuevos bríos y pretenden anular los Acuerdos de Paz.

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Lo religioso también es político

Anamaría Cofiño K., laCuerda

El tema de las religiones está actualmente sobre la mesa porque tiene que ver con las diferentes concepciones del mundo que conviven en espacios concretos; con el ejercicio del poder y con las relaciones que establecemos mujeres y hombres entre nosotros; también con la naturaleza. Independientemente de cómo entendamos o practiquemos las religiones, ellas han estado presentes a lo largo de la historia de la humanidad. Y han servido para justificar o explicar formas de organización social, como las de género y clase.

En Guatemala la discusión sobre las religiones ha cobrado relevancia en los últimos años, debido a la irrupción y multiplicación de sectas evangélicas y por el surgimiento de un movimiento de reinterpretación de los mitos y costumbres de los grupos mayas. A estos hechos se suma la inquietud de algunas mujeres por estudiar los cultos paganos, a las diosas, sacerdotisas y deidades femeninas.

Las feministas llevan ya más de un siglo estudiando y analizando cómo las religiones ubican a las mujeres dentro de sus representaciones. Dado su carácter crítico, el feminismo ha cuestionado las creencias más antiguas y remotas para establecer que las religiones, en última instancia, son ideologías que pueden servir para apoyar la opresión o luchar contra ella.

Carlos Marx decía que la religión es el opio del pueblo, refiriéndose a su papel enajenante. Su aporte fue valioso porque puso al descubierto la manera en que las creencias amarran a los hombres a sus destinos: condenan a la explotación y a la resignación a la clase obrera y le ofrecen la redención en otras vidas.

Hay que insistir en que las religiones son conjuntos de creencias, prácticas, valores, costumbres y teorías que varían de acuerdo a los momentos históricos y sociales en que se desarrollan. Asumirlas como cuerpos estáticos e invariables es un error que nos impide ver la complejidad que encierran, hayan sido catalogadas como primitivas o como modernas. Encontramos religiones politeístas en las que deidades femeninas comparten el panteón con seres masculinos; cultos dedicados a un solo dios, encarnado en una figura de hombre, y también creencias sólidamente constituidas, como las orientales, en las que se habla de fuerzas, más que de dioses. Al acercarnos al estudio de las religiones nos damos cuenta que existe no sólo una inmensa variedad de cultos y sectas, sino igual cantidad de enfoques para tratar de entenderlas.

En esta Cuerda queremos abrir un espacio para suscitar un debate que aporte a la discusión. No pretendemos cubrir todos los aspectos relacionados con el tema, pero sí insistir en la necesidad de revisar el peso de nuestra ineludible herencia religiosa.

Mujeres y religiones

Es difícil establecer hasta dónde las mujeres participaron en la creación e implantación de los cultos, ya que quienes realizaron las primeras investigaciones generalmente partieron del hombre, como el ser central que piensa y produce los símbolos y concepciones sobre lo sagrado. Sólo muy recientemente antropólogas, historiadoras y arqueólogas han indagado sobre la prehistoria y han puesto al descubierto un mundo de figuras femeninas que, vistas desde la perspectiva feminista, arrojan otros datos y luces sobre lejanos periodos de la historia humana. Gracias a ellas, ahora podemos imaginar qué papel jugaban las deidades femeninas en las sociedades recolectoras y preguntarnos si las creencias ancestrales fueron usadas por el patriarcado para mantener su dominio sobre las mujeres, o si ellas incidieron de alguna manera en la transmisión de determinados arquetipos. En todo caso, hoy podemos recurrir a una vasta cantidad de documentos que nos facilita acercarnos a la manera en que las religiones han presentado las relaciones entre los géneros y en beneficio de quiénes.

Religiones, iglesias, denominaciones y cultos son formas de imponer orden y autoridad. En nombre de las creencias religiosas se han desatado conflagraciones y enfrentamientos con resultados cruentos. El papel que las mujeres han jugado en estas instituciones es casi nulo.

Ninguna de las grandes religiones (cristianismo, budismo, islamismo, hinduismo) les ha abierto espacio a las mujeres para ocupar cargos dirigentes o siquiera como oficiantes titulares de rituales y ceremonias. Todavía está vigente la lucha de las mujeres dentro de la iglesia anglicana por tener acceso al ejercicio del sacerdocio. El Vaticano sigue en la posición de considerarlas como seres tentadores que potencialmente provocan malos pensamientos. Los grupos fundamentalistas islámicos, como los talibanes, llegan a extremos inhumanos en su afán por separar a las mujeres de cualquier espacio de participación. En Guatemala, las congregaciones religiosas de diversos cultos están dando muestras de fundamentalismo y conservadurismo, atacando los procesos liberadores e inhibiendo los movimientos reformadores.

Todo esto nos plantea que lo religioso también es político.

La posición que asumamos frente al prójimo y frente al mundo, la sacralización de los discursos y la ritualización de ciertas costumbres pueden traernos consecuencias políticas que quizás no hemos analizado. Los avances tecnológicos y científicos nos abren las puertas para la reflexión. El feminismo es una herramienta que nos permite acercarnos al tema de la espiritualidad sin caer en prácticas opresivas y retardatarias. La cuestión es estar atentas y no caer en la trampa de un más allá que no se presenta en esta vida.

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Sumario noticioso

laCuerda

Continúa la violencia

Una mujer identificada sólo como Rina fue torturada y posteriormente asesinada por 16 hombres en la comunidad El Chico, en Retalhuleu. Los agresores mantuvieron bajo amenazas a decenas de pobladores que observaron el hecho. Parte horripilante de éste fue obligar a uno de los tres hijos de la víctima a presenciar cómo le quitaban pedazos de piel a su madre.

Por otra parte, Hilaria Pérez Morales, de 58 años de edad, fue asesinada a machetazos y con arma de fuego en San José Acatempa, Jutiapa. Este crimen sucedió en presencia de sus nietos.

Asimismo, María Toribia Quix Chamalé fue muerta a tiros cuando asaltaron su tortillería, ubicada en la Quinta Samayoa, en la Zona 7 de la ciudad capital.

Becas para niñas pobres

La Fundación para el Desarrollo Rural (FUNRURAL) entregó dos mil 517 becas, para igual número de niñas, quienes estudian primaria en el área rural del departamento de Sololá. Las becas consisten en 25 quetzales mensuales para cada niña, durante 11 meses. Tales apoyos han sido entregados a familias de escasos recursos, con especial atención a niñas huérfanas y trabajadoras. La pregunta es: ¿hasta qué punto puede ese monto ayudar a las pequeñas a concluir sus estudios?

Despiden a trabajadoras en maquiladora

Alrededor de 600 personas trabajadoras de la Maquiladora Cardiz, la mayoría mujeres, fueron despedidas. La excusa de la administración fue que la empresa carece de materia prima para operar. Varias trabajadoras cesadas están embarazadas. Todas manifiestan gran preocupación, ya que ningún ingreso tendrán por aguinaldo ni para hacer frente a los gastos de Navidad y del nuevo año.

Paternidad irresponsable

Entre el 30 y 37 por ciento de los hogares guatemaltecos es de jefatura femenina. Las mujeres afectadas por la irresponsabilidad paterna tienen, en promedio, de tres a cinco hijos. Lo anterior se desprende del documento Paternidad irresponsable y pobreza en el istmo centroamericano, presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Según el diagnóstico, el 36 por ciento de la población femenina en Guatemala afronta las consecuencias de la paternidad irresponsable, mientras en América Latina el 30 por ciento de embarazos precoces termina en abortos. La pobreza y escasa educación sexual contribuyen a este fenómeno social. Las madres jóvenes suelen pertenecer a hogares pobres y un elevado porcentaje reside en el campo.

Madres agredidas

Es el nombre del artículo elaborado por Margarita Pacay, publicado en el diario Prensa Libre. En ese trabajo indica que existen agresores que le gritan a su madre porque la comida no está caliente o la ropa no está bien planchada. Dicho comportamiento no ha sido considerado como violento. Desde que se está en el vientre materno, es posible percibir el maltrato físico o emocional que recibe la madre. Si las niñas y niños crecen en un ambiente agresivo, probablemente en el futuro lo reflejarán. Según el reportaje, hay poco conocimiento acerca de cómo criar sin violencia o disciplinar sin golpes.

Al pedalazo

Guatemaltecas se hicieron acreedoras a medallas al participar en la prueba ciclística panamericana, celebrada en Cuba. En las pruebas de 10 y 40 kilómetros, Ingrid Berger y Carmen García obtuvieron medallas de bronce. Asimismo, Ingrid ocupó el segundo lugar y Carmen el tercero en el X Campeonato Panamericano de Triatlón en Cancún, México.

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Mayra Gutiérrez:

¿Dónde estás?

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Glosario

laCuerda

Animismo: Creencia en espíritus, identificación con seres sobrenaturales -benéficos o maléficos- que pueden convivir con los humanos.

Chamán: Quien puede comunicarse con dioses o con el mundo de los espíritus. Equivalente a sacerdote, oficiante, médium. Hechicero al que se supone dotado de poderes sobrenaturales para sanar personas enfermas, adivinar, invocar espíritus, etc. Mediador entre sus semejantes y el mundo invisible.

Cosmovisión: Manera de ver e interpretar el mundo, calco del alemán Weltanschauung.

Creencia: Firme asentimiento, convicción, aceptación como verdadera de una proposición que no ha sido o no puede ser probada empleando un método científico. Fe, confianza.

Epifanía: Manifestación, aparición.

Milagro: Hecho insólito no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino. Suceso extraordinario, raro y maravilloso. (Lo que nos hace falta en Guatemala para salir de la crisis.)

Mito: Relato tradicional o ficción alegórica de significado religioso. Narración de acciones de seres sobrenaturales o explicación del origen de ciertos ritos, de los usos sociales o los fenómenos naturales.

Religión: Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de temor y veneración hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio. Mitos, rituales, teorías que están en la mente de los seres humanos para explicarse su relación con el mundo, la naturaleza, sus semejantes y lo espiritual. Involucra a una comunidad de creyentes y un cuerpo de actos rituales.

Rito: Representación de un gesto arquetípico. Costumbre o ceremonia. Conjunto de reglas establecidas para el culto y ceremonias religiosas.

Sagrado: Lo que es paradójico, ininteligible, inexplicable, intocable. El universo o partes de él han sido considerados sagrados. Lo que posee cierta fuerza o poder sobrenatural. Relacionado a la divinidad. Digno de veneración y respeto. Que tiene una fuerza inhumana o divina.

Tabú: Prohibición provisional de usar, nombrar o tocar ciertas cosas, personas o instituciones consideradas peligrosas, inciertas, incomprensibles.

Bibliografía consultada

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Citas desechables

María Eugenia Solís García, laCuerda

Por ahí circulan algunas frases tristemente célebres, dichas por hombres destacados en la historia de la humanidad, famosos por sus aportes como filósofos, estadistas y escritores. Sus expresiones han sido inmortalizadas y en este espacio quisimos hacerles una crítica por su contenido misógino, ya que en ellas es evidente el desprecio por las mujeres.

Durante siglos, estos grandes hombres han reforzado pensamientos y conductas sexistas y discriminatorias. Resulta insólito y patético que en la actualidad algunos de sus congéneres sigan pensando lo mismo.

Si hubiera medalla de oro al sexismo, en la premiación olímpica habrían tocado el himno griego. La influencia sexista de este pensador fue trascendental. Moldeó el pensamiento de miles de ideólogos del mundo occidental, contagiándolos de misoginia.

La posición de poder de los hombres sobre las mujeres se justificó con esa cita. En la actualidad millones de niñas y jóvenes son educadas para obedecer y ser sumisas. No se les fomenta un espíritu crítico ni su autonomía.

Para estos pensadores, las mujeres encarnamos el mal o somos potencialmente malignas. Esto es sexismo puro. El imaginario popular continúa impregnado de esas concepciones.

¿De dónde les sale tanto odio contra las mujeres? ¿Dónde está la valorización de su trabajo, entrega y creatividad?

En muchas culturas y clases sociales, el destino de las mujeres sigue siendo únicamente el cuidado de la casa y la familia. No es una opción libremente elegida, sino impuesta por patrones socioculturales.

El Estado es corresponsable de esta situación, ya que a la niñez y la juventud no se les respeta su derecho a una educación integral. Los contenidos sexistas en los textos escolares continúan vigentes y deben ser eliminados. Ésa es obligación del Ministerio de Educación.

Lamentablemente, con matices y sutilezas, estas concepciones prevalecen. Combatirlas es tarea de hombres y mujeres.

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Dogmas nefastos

Laura E. Asturias, laCuerda

¿Por qué seguimos siendo ciudadanas de segunda categoría? Imposible hacernos el quite: lo que se dice y piensa sobre nosotras está íntimamente ligado a la doctrina judeocristiana. De ahí proviene una amplia gama de mitos y creencias que hoy son parte del tejido social, comunes como las champurradas mojaditas en café y así de incuestionables.

Atrás, sin embargo, van quedando los tiempos en que las enseñanzas no podían ser rebatidas, sobre todo al constatar que la religión organizada es aun hoy la más formidable opositora de nuestros derechos sociales, económicos y sexuales.

La Biblia es un manual para la subyugación de las mujeres. Establece nuestra condición inferior e impureza, así como una relación amo/sirvienta ordenada desde el cielo. Ahí se nos describe como malvadas y poseedoras de poderes satánicos. Se aprueba la violación en contextos bélicos y otros. Las mujeres son propiedad del padre, quien puede venderlas y hasta sacrificarlas. De novias están sujetas a las pruebas de virginidad y, como esposas, a divorcios sin notificación. Los pocos modelos de mujeres bíblicas son estereotipados y convencionales, las heroínas admiradas por su obediencia.

Este libro sagrado contiene más de 200 versos que específicamente denigran a las mujeres y resumen nuestra posición en el mundo occidental dominado por el cristianismo. Veamos algunos ejemplos.

Génesis dice que dios creó a la mujer de una costilla de Adán, que multiplicará su dolor, con dolor parirá y su esposo la gobernará (fue ahí donde perdimos nuestros derechos, nuestra identidad, y la maternidad se convirtió en maldición divina). Según este libro, hay que violar vírgenes en lugar de ángeles masculinos.

En el décimo mandamiento, la esposa es propiedad del hombre; también en Éxodo, las empleadas domésticas pueden ser esclavizadas sexualmente y no se permitirá dejar con vida a una bruja.

Timoteo, en el Nuevo Testamento, nos manda a aprender en silencio y nos prohibe usurpar la autoridad masculina porque Adán fue creado primero. Y según Levíticos, cuando una mujer dé a luz a un varón será impura durante siete días... Si da a luz a una hembra, será impura durante dos semanas.

Pablo creía que, así como la iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. Y Simón le ganaba en desprecio: Vale más maldad de hombre que bondad de mujer. La mujer cubre de vergüenza y oprobio. Toda malicia es poca junto a la malicia de la mujer. Por la mujer fue el comienzo del pecado y por causa de ella morimos todos.

Tertuliano, escritor eclesiástico, afirmó: cada una de ustedes mujeres es una Eva, es la puerta del infierno, la tentadora del árbol prohibido, la primera desertora de la ley divina. Martín Lutero decretó que si una mujer se cansa y finalmente muere durante el parto, no importa. Déjenla morir de parto, pues para eso está ahí.

Habrán sido todas estas repudiables y misóginas enseñanzas las que en 1895 llevaron a la feminista Elizabeth Cady Stanton a escribir con conocimiento de causa, como lo hacemos también en el tercer milenio: La Biblia y la iglesia han sido las más grandes rocas que obstaculizan la emancipación de las mujeres.

Elizabeth Cady Stanton. The Woman’s Bible. Northeastern University Press. Boston, 1993.

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Matrimonio entre chinos

José Campang Chang, guatemalteco, sociólogo e investigador

Mi hija es de descendencia china, por parte mía. De 21 años, está completando el tercer año de su carrera universitaria. Para ella lo más importante ahora es tener una profesión, antes que casarse y tener una familia. Y cuando lo haga, será con quien ella escoja y decida. Ésta es una norma cultural que asumimos como lógica y natural. Pero en mi familia, de origen chino, esto no siempre ha sido el caso y es interesante ver cómo, a través del tiempo, esta norma con relación a los matrimonios ha ido variando.

A inicios del siglo XX, los chinos que habían migrado a Guatemala y logrado acumular algún dinero con su trabajo, especialmente en el comercio, regresaban a China para contraer matrimonio. Mi abuelo, por parte paterna, así lo hizo y trajo a su primera esposa a este país; sin embargo, ella murió al poco tiempo, víctima de una enfermedad. En otro viaje que hizo años más tarde, contrajo nupcias con mi abuela paterna.

Las hermanas de él arreglaron el matrimonio a través de una casamentera. Mi abuelo -para asegurarse la descendencia- a los cuarenta días consiguió una concubina. Mi abuela, al darle el tan ansiado primogénito para asegurar la permanencia del apellido familiar, logró asegurar su estatus como primera esposa.

En el caso de mi abuela materna, nacida en el primer año de la República China (1912), fue casada a los 17 años, en una ceremonia simbólica, por poder, con un hombre que desconocía y estaba en Guatemala. Según me cuenta mi madre, la ceremonia, también arreglada por una casamentera, se llama amarrarse con un gallo; dicha ave representa al hombre ausente. Y el matrimonio se arregló porque mientras mi abuelo, el hermano mayor en la familia, no se casara, su hermana menor, que ya tenía 20 años y era considerada vieja para casarse, no podía hacerlo.

En la generación de mi madre, también nacida en China, su matrimonio fue igualmente arreglado, aunque en forma distinta. Mi abuelo paterno había acompañado a mi abuelo materno en su primer viaje de China a Guatemala, y en la relación de amistad que desarrollaron en los subsiguientes años acordaron que de tener hijo e hija los casarían.

A finales de la década de los treinta, como consecuencia de la guerra entre Japón y China, los que serían mi padre y madre emigraron a Guatemala. En 1946, a los 16 años, mi madre se casa, no en una ceremonia china, sino católica.

El matrimonio dentro del mismo grupo cultural es una expectativa entre los chinos, aunque no siempre se cumplía. Muchos migrantes solteros contrajeron matrimonio de hecho con guatemaltecas, algunos tuvieron tanto esposas guatemaltecas como chinas. En el caso de mi familia, mi tío, hermano de mi papá, fue el primero en casarse con una guatemalteca. En cierta forma abrió la brecha, pues incluso varios hermanos de mi mamá contrajeron matrimonio con mujeres de este país.

Cuando cumplí 18 años, mi abuelo paterno sugirió la posibilidad de viajar a Hong Kong para casarme con una china. También sugirió como candidatas a algunas chinas residentes en Guatemala. Fue hasta muchos años más tarde que decidí casarme con una guatemalteca. Posteriormente mi hermana también lo hizo con un hombre de este país.

Cuando mi hija se case, si ésa es su voluntad, ella decidirá con quién.

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Del Corán y el Torah

Wendy Santa Cruz, laCuerda

Existen numerosos mitos respecto a lo desconocido, principalmente cuando se trata del papel de la mujer en cada sociedad. Con el afán de analizar la situación femenina dentro de algunas creencias religiosas, investigamos los modos de vida islámico y judío.

Sumisión total y obediencia a Dios

Ése el significado de la palabra Islam. En Guatemala hay muchos mitos acerca de esta doctrina. A fin de despejar dudas e inquietudes nos dirigimos a la Mezquita de Aldaawa Islámica, ubicada en la Zona 9 de la ciudad de Guatemala. Allí conversamos con su dirigente, Mohammad Elmehdi, y su esposa Nadia, ambos de origen árabe, y con la musulmana guatemalteca Lucrecia Arias.

El Islam se fundamenta en el Noble Corán (su libro sagrado) y en cinco pilares: amar a Alá (dios); orar como mínimo cinco veces al día; dar ofrenda obligatoria del 2.5 por ciento del ingreso a los pobres; ayunar, principalmente durante el mes de Ramadán, y peregrinar a la Meca, en Arabia Saudita, por lo menos una vez en la vida.

La religión islámica es monoteísta. Sus seguidores creen que la palabra de Alá es una; el creador ordena y la creación obedece; dios es perfecto, el inicio y el fin; no fue engendrado y carece de asociados. Los profetas son sus mensajeros.

Las mujeres tienen un lugar santo y es la casa. Ellas son las encargadas de la construcción de la nación. No queremos mujeres que vuelen por sí mismas, expresó Mohammad, sino que construyan hombres y mujeres que vuelen. Sin embargo, su función no se reduce a ello: se les exige tantas buenas acciones como a los hombres.

Mujeres y hombres son complemento el uno del otro, dijo Lucrecia. No pueden ser iguales; no es su naturaleza. La mujer hace lo que él no puede hacer y el hombre lo que ella no puede hacer.

Respecto a derechos y obligaciones, tienen los mismos, de acuerdo a su naturaleza. La mujer hace sus oraciones y ayuna. Si tiene necesidad puede trabajar, aunque la responsabilidad de mantener el hogar recae en el hombre.

El atuendo femenino es conocido como velo. Al preguntarle por qué se vestía de esa forma, Nadia respondió: Así lo ordena Alá. En sus casas, las mujeres pueden vestirse de la forma que deseen, pero al salir deben vestir adecuadamente.

Esto trae muchos beneficios: es para evitar la violencia contra la mujer. Con este vestuario no es tan fácil que te falten al respeto. Si no ven la forma de tu cuerpo, no te molestarán. Lamentablemente, ésa es la situación en nuestro país, afirmó Lucrecia.

Los musulmanes no apoyan la ignorancia: las mujeres pueden terminar su escuela y universidad; luego de eso está la casa. Ellas son las responsables de trasladar estos conocimientos para la construcción de la nación, los cuales son la base integral para sus hijos. Las islámicas se casan entre los 18 y 30 años.

El Islam manda que no existan burdeles, libertinaje ni inmoralidad. No habrá madres solteras si se sigue la doctrina tal cual es. La autoridad en el hogar es el marido aunque, a diferencia de algunas otras religiones, las propiedades y ganancias de la esposa están bajo su dominio. Se da un trato especial a las madres y la relación entre ellas y sus hijos es muy cálida y respetuosa.

¿Cómo puede educarse una mujer si no se le permite hablar? ¿Cómo puede crecer intelectualmente si la obligan a estar en sumisión plena, si sus únicas fuentes de información son su marido y la casa? Son algunas interrogantes que un escritor musulmán plantea en la revista electrónica Verde Islam, refiriéndose a la posición de las mujeres en otras religiones.

Ellas llevan la batuta

En el caso del judaísmo, la conducta se rige por el Torah (la ley), que son los primeros cinco libros de la Biblia. En él están sus principios, creencias, mitos y fiestas.

La mujer ocupa un lugar muy importante dentro de la religión judía, ya que tiene como función la transmisión de la religión a los hijos, afirmó una judía a quien llamaremos Ana. Los hombres tienen ese papel a nivel comunitario, pero en realidad la mujer es quien lleva la batuta. La religión es tan feminista que si la mujer es judía sus hijos también lo son.

Nosotras respetamos a nuestro esposo porque es el jefe de familia, como en cualquier religión, explicó. Ser un buen judío es ser un buen humano. Somos monoteístas: creemos en un solo dios. Somos un pueblo elegido por él. Yo respeto todas las religiones.

Hay muchas interpretaciones de las leyes judías. En primer lugar, el Génesis es considerado de alguna forma como machista, tras presentar a Eva como pecadora y luego afirmar que ella indujo a Adán a imitar su conducta, como si él no hubiera tenido voluntad propia.

Según el Levítico (15:19-23), una mujer era impura mientras menstruaba y lo que tocaba también lo era por el resto del día. Así, era desterrada para evitar el contacto con ella. Sin embargo, hay explicaciones a estas doctrinas. Una de éstas es que fueron escritas por la humanidad y errar es de humanos.

Existen tantas creencias religiosas en el mundo, que han sido adoptadas indiscriminadamente en muchos países. Cada una tiene leyes y tradiciones propias, sus concepciones respecto a la mujer. Lo importante es que en ellas las mujeres sean reconocidas como sujetas de derechos y no como una pertenencia más del padre o del marido.

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Para mí no vale

Andrea Carrillo Samayoa, laCuerda

¡Que debemos llegar vírgenes al matrimonio! La sola idea me espanta. ¿Dónde quedan los traidos o amores que se tiene antes? ¿Qué pasa si decidimos no casarnos y vivir del amor y la experiencia que diversas parejas puedan darnos?

La escuela, la iglesia y otras tantas instituciones nos inculcan desde muy pequeñas la idea de ser puras y vírgenes. Creerán que con un solo hombre se puede compartir toda una vida, o bien que abstenerse es la única forma de prevenir embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.

Respeto la determinación de muchas mujeres que deciden compartir su vida con una sola pareja, pero cuando te sacrificás por el qué dirán o por la misma familia, no es justo ser señaladas.

Conforme van pasando los años conocemos nueva gente, diferentes lugares, y tenemos experiencias que nos hacen crecer y ampliar nuestras expectativas.

Somos jóvenes y es paja que nos estamos absteniendo. Nos enamoramos y desenamoramos y en el proceso experimentamos. Es nuestra realidad y fue seguramente la de nuestros padres y la de quienes ahora pretenden alertarnos y educarnos con los gastados mitos de pureza y virginidad. Nos serviría más que asumieran lo cierto de esa realidad y nos informaran desde pequeñas sobre el sexo y los métodos que debemos usar desde nuestras primeras experiencias sexuales.

Tengo 21 años, no me he casado ni sé si voy a hacerlo. Con quien estoy ahora me siento muy bien, pero nada nos dice a mí ni a él que vamos a estar toda la vida juntos.

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Nada extraordinario

Mirna Oliva, laCuerda

En mi experiencia, la virginidad no ha significado mucho. Me casé virgen, pero eso no tiene tal peso como creía antes. Ahora me doy cuenta que tan sólo es un mito que nos enseñan desde niñas: llegar virgen al matrimonio, con vestidura blanca y la cara cubierta con un velo en señal de que no has tenido relaciones sexuales. En realidad, ese color no es símbolo de abstinencia; para la mayoría es apariencia.

Según los dogmas de la iglesia católica, el matrimonio es para toda la vida, hasta que la muerte los separe. Pienso que esto ha cambiado. No tenés por qué atar tu vida a alguien sólo porque la mitología cristiana así lo dice. Si lo hacés, tendría que ser por decisión propia, no porque te lo impongan o tu abuela y mamá dicen que así debe ser. Esa creencia atrasa los procesos normales de vida. Sería tan diferente si libremente decidieras qué hacer y hasta cuándo podés compartir tu vida con alguien.

Tengo una hija a quien no le hablo de manera solemne sobre la virginidad. Le recomiendo que elija qué hacer con su vida, sin ninguna presión de parte mía ni de la iglesia a la cual asistimos. Creo que así será más feliz porque tendrá capacidad de romper con mitos.

No me ha servido de mucho casarme con el hombre a quien entregué mi virginidad. No pasó lo extraordinario que, según me habían dicho, ocurriría si yo era virgen: que ese hombre me apreciaría. Un tiempo fui feliz. Ahora pienso que las relaciones no son para siempre. Todo tiene un ciclo; la vida misma lo tiene: nacés, crecés, te reproducís y morís. De igual manera, una relación tiene su propio ciclo.

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Belén, mon amour

Rosina Cazali, laCuerda

Quienes vivimos una buena porción de nuestras vidas entre los salones de clases de un colegio religioso, y católico, conocemos el significado de los santos patrones, correspondientes a la devoción de las monjas. A nosotras nos tocó la devoción a la sagrada familia. Desde que ingresamos el primer día al nuevo colegio apareció en el patio principal la escultura que marcaría nuestra infancia.

Mi hermana y yo veníamos de una escuela pública de la Florida. Pero no La Florida populosa, cerca de la Zona 18, sino un lugar al norte de la península americana. Entre mis pocos años de existencia, desde esos páramos, no traje nada de creyente religiosa. Mi hermana tampoco. Aunque mi madre se dedicó a inculcarnos las tradiciones guatemaltecas a distancia, siempre fueron una especie de excentricidad a la cual nunca supimos qué nombre darle. Las últimas noches navideñas que recuerdo en el territorio de Santaclós intentó deslumbrarnos con lo que ella llamaba tamales. Su excelente sentido del humor la hacía improvisar y sustituía las carencias de productos nacionales con los del capitalismo. Fue así como aquella víspera comimos tamales de harina, creo que Gold Medal, envueltos en papel de aluminio.

En la Florida, la de Santaclós, vivimos muy de cerca el avispero por las naves espaciales. No era extraño, entonces, que en nuestras cabezas revoloteara la idea de naves espaciales peinando el universo anunciándose con canciones de los Beatles. Ya cuando mi familia se instaló en este país tuvimos que sacudirnos de la noche a la mañana los pegajosos hilos que nos unían a un mundo que tendía más a la fantasía. Probablemente me gustaba mucho más cuando vivíamos allá. De hecho, durante la navidad, mi madre siempre encontraba elementos para hacérnosla pasar bien, especialmente con sus creaciones extrañas. Creo que el único que no disfrutó tanto aquellos momentos, poco tiempo antes de nuestro retorno, fue mi hermano mayor. Para entonces, la palabra latino ya comenzaba a decirle algo.

Aquí venimos a encontrar, además del colegio de monjas, una abuela con su propia concepción de las navidades. Su expresión siempre fue amarga como la hiel y su obsesión por persignarse todo el día sustituyó poco a poco a las nuestras, por reírnos a carcajadas e intentar ser niñas. La verdad es que su amargura fue mitigada por la dulzura de dos tías solteras que se quedaron a vivir a su lado para atenderla. Sin embargo, a partir de ahí, no fue extraño que mi madre cambiara de personalidad. Aquella mujer de espíritu joven, que fue creativa ante las carencias, corrió a la iglesia y se quedó sirviendo a un marido y cinco hijos que tenían que recluirse en la casa de la abuela paterna, para esperar las 12 de la noche y abrirse al aburrimiento.

A partir de entonces entendimos que lo único que nos quedaba como estímulo era la clandestinidad, robar una manzana y hacer un agujerito en los papeles que envolvían los regalos con el susto en la garganta de que fuéramos sorprendidos por la abuela. Pero el mayor de los retos, una especie de transgresión, un viaje hacia lo ilícito, fueron las horas gastadas cambiando de posición a los personajes del nacimiento, lo cual, a ojos de la abuela, podía ser un sacrilegio. Oímos bastantes amenazas entonces, que el niño nos castigaría con no llevarnos regalos. Pero no se mencione nuestro intento por mezclarnos con la muchedumbre que quemaba los cohetillos. Pues, eso sí, si algo se nos antojó desde el primer día en este país fue participar en esa guerra artificial y escandalosa de la pólvora en paquetitos compactados. La sola mención de nuestros sueños bélicos era motivo para que la abuela saltara de su sillón a regañarnos y decir que los tapetes -aquéllos bien enyuquillados por las tías- podían quemarse.

Lo que definitivamente cambió mi nueva vida en este país fue esa sagrada familia. Como decía, el primer día en el cole nos cayó sobre la cabeza, como institución. Eran blancos, entre un pequeño jardín de palmeras que recordaban los desiertos judíos. A mí me costó mucho entender que los mismos eran los que ocupaban los nacimientos de las navidades. Una cosa era el belén de las travesuras y otro el del colegio de monjas. En este último se podía confiar.

Despertar. Desarticular las ideas preprogramadas. Pasé muchos años tratando de conciliar las imágenes locales con las de Santaclós. No es que creyera en este personaje sobrealimentado: mi madre se encargó bien de informarnos que eran los padres quienes compraban los juguetes. Lo que pasa es que Santaclós convenía, era alguien contra el cual vociferar y a quien culpar de aquel tedio. Aun hoy funciona cuando quedo encerrada entre el tráfico de los locos compulsivos consumidores devoradores de ofertas de las navidades. En cambio, sobre el niño Jesús y su familia de carpinteros, siempre tuve que apostar seriamente.

Han pasado los años. El colegio de monjas me convenció que debía escoger siempre la virgen, para ser como ella. Pasé un largo período convencida que la sagrada familia era de apellido Kellog's. El prototipo sentó bien a la iglesia, a mi formación y, obviamente, a los almacenes donde venden todo para ser feliz, bajo un mismo techo. Al pasar de los años me he vuelto cínica. Con todo y ese tinte de intelectual del que me he ido vistiendo, confieso que me siguen gustando los belenes y he hecho varios para mis hijos. En dos ocasiones Jesús se ha quedado huérfano de madre por no sé qué azares del destino. Y se me antoja ser la mula.

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Vida y andanzas de la esposa de Arbenz

Anamaría Cofiño K., laCuerda

Triste la historia de doña María, como triste ha sido y es la historia nacional. Trajines, destierros, idas y venidas, muerte y desolación. Ésa es la historia de muchas mujeres en este país. Tienen en común sus testimonios que el sufrimiento también les tocó doble: por ellas y por sus familias. Acompañar al exilio a los compañeros, padecer con ellos las nostalgias y arreglárselas para sobrevivir, han sido experiencias dolorosas que marcaron los destinos de cientos de guatemaltecas en los últimos 70 años. Involucradas o no en la política, las hermanas, madres, hijas y esposas de los revolucionarios han sido víctimas inocentes de sucesivas olas de violencia y terror. Desde Pepita García Granados hasta Rigoberta Menchú, la persecución y el exilio han sido una constante para quienes cuestionan el orden dominante.

Así queda constatado nuevamente al leer la vida de María Vilanova de Arbenz, salvadoreña de nacimiento quien compartió las glorias y triunfos de un presidente popularmente electo que intentó cambiar los viejos esquemas sociales en un país colonizado por los gringos, Jacobo Arbenz Guzmán, el soldado del pueblo.

Estas memorias que recién acaba de publicar la Editorial Universitaria, son una fuente valiosa para quienes quieran seguir investigando sobre la revolución guatemalteca y la intervención norteamericana que le puso fin. Igualmente valiosas son para quienes se interesan por el papel de las mujeres en la historia nacional. Estamos frente a una narración directa, sin ambages, hecha en términos claros y coloquiales. Quien habla, lo hace de manera ecuánime y simple, para que cualquiera lo pueda leer. Es con franqueza y entereza que se relatan cuestiones que el público podrá juzgar. Allí hay aclaraciones, defensas, señalamientos y anécdotas que enriquecen el acervo sobre la guerra fría y sus secuelas.

Hay mucho de autobiográfico en el libro, aunque la intención es, como lo dice el título, hablar del marido. Pero este solo detalle nos confirma lo dicho: que las vidas de muchas mujeres son las de sus familias. Palabra a palabra, capítulo a capítulo, María Vilanova nos deja internarnos en los caminos que se vieron forzados a tomar con sus hijas e hijos, como consecuencia del derrocamiento del gobierno. De sus propios e íntimos sentimientos, gustos, dolores y penas nos enteramos poco, ya que la atención gira en torno a los demás.

Sin embargo, al terminar de leer, quedamos con la impresión de estar frente a una mujer fuerte que resistió las duras pruebas que le puso la vida y conservó su dignidad hasta el final.

Quizá mucho de lo que aquí leemos, ya se sepa. Lo importante es que esta vez habla en primera persona una de las protagonistas centrales del drama, la esposa de un hombre que se vio acosado por el anticomunismo más feroz, por la estigmatización y el sectarismo. El aspecto humano de su testimonio nos deja ver cómo cala de profundo el ostracismo, tanto que debilita y mata.

Varias generaciones quedamos marcadas por los sucesos que aquí se documentan. Todavía padecemos las secuelas de ese momento histórico determinante. Los sueños que se soñaron y los proyectos que se interrumpieron todavía están vigentes entre quienes lucharon por una Guatemala más justa.

Mi esposo, el presidente Arbenz, Vilanova de Arbenz, María. Editorial Universitaria, Universidad de San Carlos, Guatemala, 2000.

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¡Navidades felices!

Dicen que las feministas se quitan problemas de encima y para las navidades no regalan nada. Se evitan el numerito de tener que quedar bien con toda la familia o ser parte de la masa desesperada en medio del tráfico. Y para las feministas ¿quién es Santa? ¿Una imagen que responde a las construcciones de género o un payaso en pijama que llegó tarde a la tintorería. ¿Es Merry Christmas la abnegada esposa de Santa? Y los enanos ¿son en realidad duendes o niños que no se portaron bien? ¿Eres de las que se quedan en casa disfrutando el silencio o secretamente te seduce la idea de ser parte de esta histeria colectiva? He aquí algunas respuestas:

Ana Leticia Aguilar, feminista:

Yo soy de las que sucumben a la nostalgia de viejos tiempos, amigas y amigos. No puedo con la histeria colectiva de las compras y los preparativos. Lo que me da en realidad son ganas de quedarme en casa todo el mes, sin tener que salir ni ver la desesperación del mundo por comprar sin tener.

Sin embargo, me encanta la parte del ritual nacional, eso sí que me gusta. Sobre todo lo que tiene que ver con las niñas y los niños: las posadas, los arreglos del nacimiento (incluyendo ahora sí las compras en el mercado) y el arreglo paganísimo del arbolito. ¿El tamal? ¡Por supuesto! ...y el ponche y los buñuelos y todo lo de tragar y beber. Así que tengo que vivir esos días esquizofrénicamente. O sea, la navidad escindida es la mía. Para mi hijo, sí, todo lo que sea; bueno, bonito y barato; para darle otra ilusión feliz, la nochebuena.

Como no sé o no recuerdo en qué momento se me quedó tirada la tradición familiar (hace ya tantos años), el mero día no lo paso en ese lecho, aunque confieso que me encantaría, pero tal vez con una familia que no fuera la mía.

Lo que me gusta de toda esta escisión es que la gente hace como que no ha pasado nada y todos/as, como buenísimos guatemaltecos, están siempre contentos/as, amables y cooperadores.

Y otra cosa: las luces, ésas me encantan, no importan los colores ni dónde las pongan; por mí, que pararan el tráfico y cubrieran el pavimento con ellas. Aun a costo de que me señalen de políticamente incorrecta por la crisis energética.

Ixmucané Orantes, madre:

En la niñez, una de las fechas que más nos ilusiona es la Navidad. Esperamos recibir el juguete de nuestros sueños, escoger la ropa que más nos gusta, el árbol y las luces. La sorpresa al abrir los regalos (aunque a veces se destapan antes del día previsto sin que los grandes se den cuenta); comer todos los dulces que queremos; quedarnos despiertos hasta la hora que nos da la gana (quien más se desvela será el o la más cabrona); quemar cohetes y poder tener un cigarro para sentirnos adultos aunque sea por una noche; bañarnos tarde para estar listos con la ropa nueva esperando que den las 12 y luego comer el tamal o lo que haya cocinado la mamá. Todas estas ilusiones las tenemos en la infancia, creamos o no en Santa Claus.

Al pasar el tiempo eso va cambiando. Cuando se llega a la vida adulta, por lo regular ya no está el abuelo o la abuela; quizás la hermana o hermano está lejos; se ha tenido un amor frustrado o un engaño. Toda esa alegría de la familia feliz se transforma en tristezas, ausencias, depresiones. Se va perdiendo lo que en la niñez nos hacía sentir el espíritu navideño.

Con la adolescencia lo único que queremos son las fiestas, las visitas a familiares y vecinos. Pero cuando esas reuniones se transforman en parrandas de borrachos, a mucha gente nos desagradan porque terminan en pleitos. Así se esfuma el festejo.

Podría decirse que a muchas personas adultas no nos gusta la Navidad. Lo cierto es que para la niñez es diferente. Ahora que tengo un hijo, voy a experimentar todas esas ilusiones y alegrías de la infancia: gozar con las luces del arbolito, recibir regalos y empezar el gusto rompiendo el papel; comer los dulces que más me gustan; ver fuegos artificiales y hacer otras cosas más que antes no pude disfrutar.

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A recuperar la dignidad

Consuelo Reyes, guatemalteca, psicóloga social de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado

En una sociedad enferma, las mujeres se encuentran en mayores condiciones de riesgo, dada la situación de discriminación y agresiones a que se ven sometidas en diferentes ámbitos. El riesgo se agudiza en el marco de un conflicto armado. La violencia contra ellas es un elemento clave en las estrategias de terror, ya que es una forma de demostración de poder para controlar y humillar a familias y comunidades.

La población femenina es objeto de violencia política e intrafamiliar. A ellas se les sigue encasillando a un prototipo discriminatorio y excluyente que las anula. Los medios de comunicación, religión, familia, comunidad y la educación refuerzan tales estereotipos.

Las religiones las limitan cuando las obligan a la sumisión; con ello alientan el conformismo, culpabilidad y debilidad. Se les enseña a aguantar el maltrato de medio mundo. De esta forma, a través de ciertas creencias se le desvaloriza, no se les toma en cuenta en las decisiones y les imponen muchas injusticias.

La convivencia en los centros educativos también contribuye a mantener el predominio del pensamiento tradicional. En la mayoría de aulas se sigue orientando a niñas y niños conforme a esquemas de desigualdad: niñas secretarias, niños doctores. A ellas corresponde el papel pasivo, a ellos el activo.

Las visiones contrarias a los cambios dentro de la familia reproducen la propagación de patrones tradicionales de crianza y por tanto reproducen estereotipos sin equidad.

En estas condiciones, la sociedad en su conjunto está atentando contra la integridad de las mujeres, contra su dignidad. El daño se les hace en el ámbito afectivo, emocional y social, lo cual conduce al rompimiento de las redes sociales; es decir, al aislamiento social. Además provoca en ellas sentimientos de inferioridad y minusvalía, miedo, incapacidad, culpabilidad, desconfianza en sí mismas y por los demás, dependencia, enfermedades psicosomáticas.

Para afrontar la violencia contra las mujeres se requiere promocionar la participación, abrir espacios en los que se tomen en cuenta sus decisiones y contribuir con su desarrollo social, económico, político y cultural. Igualmente se hace necesario reforzar el desarrollo humano y comunitario, adquirir actitudes positivas, promover la sensibilización entre mujeres y hombres acerca de este grave problema, ayudarlas a ubicar sus fortalezas, habilidades sociales y humanas. Esto ayudará a descubrir nuevas actitudes, a reflexionar acerca de la dimensión social de la violencia, descargar sus sentimientos y asumir un papel social activo. Sólo de esta forma podremos recuperar nuestra dignidad como mujeres, tomando nuestras propias responsabilidades para con nosotras mismas y nuestra comunidad.

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Baile de palabras

Ángela García, integrante de la Red de Mujeres Periodistas en Guatemala

Observa cómo estas líneas cobran vida mientras la fiesta de todos o de nadie transcurre en la calle, la escuela, el barrio o el campo. Quizás sea una de esas fechas especiales a la que no te sientes invitada, ni te importa, ni te mantiene viva.

Tenía que ser así; eso les pasa a las que no hacen caso. ¿Recuerdas algo que ya escuchaste? Son puras palabras -¡claro!-, pero siguen allí como desde tu primer encuentro con ellas. Esos conjuntos de trazos, más que instrumentos de enseñanza han sido desdibujados al oído, principalmente aquéllos con los que nos enseñaron sobre lo bueno y lo malo.

Lo que la abuela te dejaba oír a cuadras de distancia, lo que mamá te suplicó no olvidar porque era tu pase de cortesía para vivir como mujer honrada y decente, con el paso de los años es sólo un mito.

A las palabras se las lleva el viento... el papel aguanta con todo... Son pensamientos y frases estereotipadas que hacen pensar que la humanidad compara nuestra existencia con las palabras, cuando las mujeres sobreviven en una sociedad que las excluye. Surgen entonces mujeres con otro revestimiento, uno que, recorrida una parte de la vida, se resiste a continuar deambulando en un mundo lleno de creencias o tradiciones que la mayoría, principalmente hombres, pide a gritos que se respeten y no desaparezcan.

El mundo que nos es familiar, y que en algún momento cuestionamos por qué es así, se instala en nuestro pensamiento por medio de lo que vemos y escuchamos. Todo lo que nos rodea tiene un significado, otorgado frecuentemente por las palabras. Como notas paralelas, junto al mito bailan creencias que ocupan un lugar muy importante en la diversidad de culturas, pero que no dejan de lastimarnos.

El tema de la creencia se envuelve en un manto misterioso e intocable y quienes saltan barreras en busca de respuestas a cuestionamientos derivados del mismo, al final del camino experimentan dolor, sufrimiento y discriminación. Ese enfrentamiento entre lo que se considera verdadero y lo que no, es el diario vivir de muchas mujeres, quienes después de recibir un golpe ya no creen en las palabras.

En el mito griego de Perséfone, la mujer representa el origen de la primavera y al ser raptada y llevada a los infiernos las flores entristecen y mueren, pero a su regreso renacen. Así se le otorga el carácter cíclico a la Tierra... y todo por un mito.

A cada paso que damos, mitos y creencias nos acompañan. Están en las buenas y las malas porque de igual manera los utilizamos para reafirmar nuestra diferencia, nuestro derecho a ser auténticas, felices y libres.

Para finalizar este derroche de letras, recordemos que más sabe el diablo por viejo que por diablo y no porque yo lo diga, sino porque en esta fiesta de mitos y creencias, hay muchas personas que bailan al ritmo que les tocan. Casi olvido mencionar que aunque para bailar se necesitan dos, no es necesario estar en una fiesta pública o clandestina para disfrutar la música de la vida. Solamente hay que vivir como si fuera el último día... Al final, todo esto es el baile de las palabras al que la humanidad está invitada.

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Imágenes divinas

Magalí Rey Rosa, guatemalteca, maestra y maga

El primer Dios que conocí era un ojo, metido dentro de un triángulo, que podía verme donde estuviera. Los primeros intentos de acercamiento a ese Dios fueron para averiguar si realmente podía verme, por ejemplo, si yo me escondía. Nunca recibí una respuesta a mis interrogantes. Poco a poco Dios fue adquiriendo cuerpo y poder, pero era difícil imaginar cómo vivía y era prácticamente imposible establecer comunicación directa. En aquellos días la misa se celebraba todavía en latín y lo único que recuerdo era la obligatoriedad de asistir, el olor a incienso y la cara de circunspección de los adultos. Aun así, de pequeña suspiraba por conocer a Dios, por sentir su presencia.

Tuve una gran decepción el día de mi primera comunión. Yo, aspirante a la santidad, estaba convencida que al comerme la hostia iba a sentir la presencia divina dentro de mí y -prácticamente- salir volando. Dejé que la hostia se me derritiera en la boca, pues morderla habría sido un sacrilegio, pero la única sensación que se adueñó de mí fue la ansiedad. Salí de la iglesia sintiendo que probablemente las mentiras que le había dicho a mi mamá impedían que Dios se comunicara conmigo.

Luego tuve la suerte de conocer Diosas y Dioses griegos. Esas imágenes, tan bien definidas, con pasiones y caprichos propios, atraparon durante mucho tiempo mi imaginación. Tampoco pude satisfacer mis necesidades con ellos, pero se abrió ante mí un espectro mucho más amplio de posibilidades divinas. Éste se fue expandiendo conforme encontré otros dioses y diosas. Deidades mayas, chinas, celtas, egipcias y garífunas enriquecieron mi idea de Dios. Divinos Maestros como Jesús y Buda iluminaron el escenario. Humanos celestiales, como Francisco de Asís y Juana de Arco, me ofrecieron consuelos temporales.

Me parece atinado el concepto de que Dios está hecho con las imágenes de quien lo concibe. La imagen que construyo de la Divinidad cambia conforme yo cambio. Como mujer formada dentro de la iglesia católica, con la idea del Dios Padre bien cimentada, la primera vez que escuché a una feminista hablar de la Diosa me chocó, pero poco a poco he ido entendiendo las razones que mueven a tantas mujeres a aferrarse a una imagen femenina de la Divinidad. En la mayoría de religiones organizadas, donde el Dios es masculino, las mujeres estamos en segundo plano, siempre imposibilitadas de ser las receptoras directas de cualquier comunicación divina.

Encuentro consuelo y refugio en la idea de que la Divinidad Universal está presente dentro y alrededor de mí. Probablemente haya podido esbozar esa imagen cuando tuve el privilegio de encontrarme sola, por primera vez, en medio de un bosque; con mis imágenes, ideas, miedos y anhelos, la neblina, los ojos de los animales, los árboles y musgos. La conexión entre sus espíritus, el cielo y mi interior me dieron esa respuesta que yo había buscado desesperadamente en los templos equivocados. A partir de ese momento tengo un Padre Celestial y una Madre Naturaleza que son correspondientes con las voces que me hablan y los sonidos que emanan de mí.

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Cachimbeaos los unos a los otros

Ronaldo Robles Bautista, guatemalteco, periodista

Guatemala es lo más cercano a aquellas moloteras que alguna vez hicimos cuando niños. Basta hacer una somera revisión a lo que ha sucedido en estos últimos meses para darnos cuenta que aquí a diario nos lanzamos todos contra todos. Toda una chamusca.

Realmente, a veces ni nos damos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor. Inconscientemente lo asumimos como si fuera parte de nuestro medio ambiente. Pero lo cierto y absurdo es que, mientras nos cachimbeamos entre nosotros mismos, el tren en que todos estamos subidos avanza muy poco, por no decir nada.

Así, por ejemplo, en este año los del PAN se han peleado con los del PAN, los de la URNG con los de la URNG, los de las organizaciones de la sociedad civil con los de las organizaciones de la sociedad civil, los del ejército con los del ejército, los de la iglesia con los de la iglesia, la prensa contra la prensa y hasta los del gobierno con los del gobierno.

Pero aun cuando el que los comunes y mortales de esta sociedad nos mentemos la madre cotidiana y mutuamente resulta malo, es más dañino que lo mismo suceda entre nuestras todopoderosas autoridades, que no saben ni qué hacer para lograr ocupar el lugar de chofer en la camioneta llamada gobierno. Ciertamente, el lugar en que Alfonso Portillo debería desempeñarse.

Y es que pese a que el presidente de la República llegó al poder con un altísimo respaldo popular, desde sus primeros meses dio muestras que prefería dedicarse a su vida personal, a sus reuniones privadas, a sus recepciones, almuerzos y viajecitos que a dirigir el gobierno. Por ello, la silla vacía esta ahí y muchos hacen malabares para ocuparla.

En las recientes semanas hemos sido testigos de esta nueva etapa de pugnas internas. A propósito de la aprobación del nuevo presupuesto de ingresos y egresos de la nación, la línea institucional del Frente Republicano Guatemalteco (FRG) parece haber encontrado el camino perfecto para deshacerse de algunos personajes que no pertenecen al partido. Se trata de allegados al presidente y de familiares del banquero Francisco Alvarado, que ahora ocupan secretarías o subsecretarías.

Tras esta batalla, cuyo final aún es incierto, es casi seguro que habrá una nueva recomposición del gabinete de gobierno. Entonces, Portillo, si es que quiere mantener a sus cuates y a los hijos de su amigo financista cerca de él, tendrá que ingeniárselas para tratar de ganar la siempre negada batalla contra el partido que lo llevó a la presidencia.

De lo contrario -y es lo más seguro- Portillo se seguirá quedando solo, con menos poder y más vulnerable a cualquier grupo que busque dirigir los destinos del país a su sabor y antojo. Claro, todo bajo la fachada de la democracia.

Mientras tanto, los guatemaltecos, enfrascados en nuestras propias luchas contra nosotros mismos, ni siquiera prestamos suficiente atención a lo que sucede en el gobierno. Y si lo hacemos, así cada quien por su lado y con su método, nada podemos hacer y sólo nos convertimos en testigos de la tragicomedia guatemalteca.

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Algunos colores del arcoiris

Vanessa Colorado Zacher, colaboradora

Un interesante documento, titulado Algunos colores del Arcoiris. Realidad de las mujeres mayas, pone de relieve una serie de temas de los que no se suele hablar en voz alta, como son la problemática de la discriminación por razones de género como uno de los efectos de las diferencias de clase o la discriminación intraétnica.

La opresión y explotación de las mujeres, conceptos diferentes que por lo general se confunden, como bien explica el documento, no son sólo el resultado de factores económicos, según ha sido propuesto anteriormente, sino de un conglomerado de razones de tipo histórico, social, cultural y, por supuesto, también económico. En este análisis se presenta al Estado, gobierno, sectores empresariales y terratenientes como promotores y beneficiarios históricos de la subordinación de las mayas, situación especialmente grave en Guatemala como consecuencia de la política contrainsurgente, que las dejaba en una situación mucho peor por los traumas sufridos y sin posibilidad de asistencia para sobreponerse a ellos.

Queda enfatizada la importancia que el Estado, gobierno, partidos políticos, sistema educativo, las familias, etcétera, van a tener a la hora de encontrar una solución que termine con esta opresión secular.

Este documento fue, en palabras de Yolanda Colom, elaborado, discutido y madurado mano a mano por la Fundación para la Democracia Manuel Colom Argueta y la Agrupación de Mujeres Mayas Kaqla. De acuerdo con las ideas presentadas, la lucha contra la discriminación a la que son sometidas las indígenas no es una confrontación entre hombres y mujeres, o entre ladinos y mayas, sino una lucha por el derecho a vivir y trabajar en términos de igualdad.

La presentación del documento, expresamente denominado de debate, supone un gran avance en la toma de conciencia de un problema integral a fin de hacer colectivas las preocupaciones por la situación de las indígenas y en la búsqueda de soluciones con respeto y valor.

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Fundación Marco Antonio

Vivir y morir con equidad

Laura E. Asturias, laCuerda

Avergonzarse de tener un familiar que vive con VIH/sida es rechazarlo.

Esconderlo no trae más que una culpabilidad futura que será muy difícil de

trabajar. Esto destruye a cualquier ser humano más que la enfermedad.

El Hogar de Atención Integral para Personas que Viven con VIH/Sida, de la Fundación Marco Antonio, es un ejemplo de la generosidad que debería disfrutar quien padezca una enfermedad terminal para vivir y morir con dignidad pero que, sea por discriminación o pobreza, no ha recibido tal trato.

Entré ahí con algunas referencias positivas. Salí impresionada por su eficiencia y pulcritud. En este hospicio, con un personal de 30, de quienes 23 son mujeres, no hay una cosa fuera de lugar. Todo ha sido minuciosamente etiquetado, como los recipientes con bolsas rojas para ropa e implementos contaminados. Un olor a limpio fluye en toda la casa, donde diariamente utilizan 18 galones de cloro para desinfectar ropa, baños y pisos.

El Hogar puede albergar 27 pacientes mayores de 15 años. La mayor parte del equipo y mobiliario proviene del desmontaje de las bases navales de Estados Unidos en el Canal de Panamá. Camas y equipo de cocina fueron donados por la ex primera dama, Patricia de Arzú. El Hogar se mantiene a base de donaciones de empresas privadas y personas individuales.

Al servicio de quienes más lo requieren

En un soleado espacio, ocho pacientes, entre ellos dos mujeres, miran televisión y me saludan sonrientes cuando paso por ahí acompañada de la directora del Hogar, Ana Lucia Saravia de Estrada.

Ella se involucró en la lucha contra el sida hace seis años, al ser impactada por la discriminación, estigmatización y consecuente abandono de las personas afectadas. Pude ser una observadora silenciosa, dice, pero las muertes de algunos amigos fueron haciendo una huella profunda en mí. Le prometí a un amigo que me dedicaría a trabajar por quienes viven con sida, para que no sufran como él con su familia y amistades.

De un sueño a lo concreto

Nombrada en honor a uno de los tantos afectados en nuestro país, quien al enfrentar el sida se encontró rechazado y desamparado, la Fundación Marco Antonio fue iniciativa de un grupo comprometido con esta problemática. Los nombres, dice Ana Lucía, no tienen importancia; las acciones son las que valen. Su objetivo: brindar atención integral a quienes no cuentan con seguridad social, carecen de hogar y necesitan apoyo físico, moral y espiritual para sobrellevar la enfermedad, mejorando así su calidad y esperanza de vida. Las actitudes hacia ellas siguen siendo de rechazo e incomprensión, aun de parte de sus familiares más cercanos, afirma.

El Hogar empezó como hospicio para la atención de la fase terminal del sida y lo sigue siendo. Entre el 27 y el 31 de octubre fallecieron ocho pacientes. Sin embargo, muchas personas que acuden ahí reciben tratamiento para las típicas infecciones oportunistas relacionadas con la enfermedad, lo cual les permite volver a cierta normalidad.

Alegrón de burro

La directora del Hogar relata que la administración Arzú dio en usufructo la casa donde opera y proveyó los fondos para repararla. En el actual gobierno es la primera dama, Evelyn de Portillo, quien está aportando insumos. Con otros funcionarios es diferente. Teníamos la esperanza de lograr acuerdos de cooperación con el ministro de Salud, pero ha sido imposible sentarnos a hablar con él, dice Ana Lucía.

A la vez, lamenta que la actual dirección del Programa Nacional del Sida (PNS) esté obstaculizando el trabajo de las ONGs. Éste debería facilitar la presencia de la sociedad civil organizada y participar en forma armoniosa, al mismo nivel de toma de decisiones que la de representantes de las otras instancias. Pero el tiempo pasa y lo único que tuvimos fue un alegrón de burro pues no vemos nada claro.

Una cuestión de derechos humanos

El acceso al tratamiento del VIH/sida, afirma Ana Lucía, es un derecho que nuestra Constitución protege mediante sus artículos 93, 94 y 95. Asimismo, la ley general para el combate de la enfermedad establece en sus artículos 48 y 49 el derecho a los servicios de atención, a cargo del Ministerio de Salud Pública. También obliga a las carteras de Finanzas y de Economía a implementar un programa que permita el acceso a medicamentos antirretrovirales de calidad, a precios asequibles. La ley lo dice claramente: todas las personas afectadas tienen derecho a recibir un tratamiento adecuado para prolongar su vida.

Contacto: Fundación Marco Antonio, 5a. Ave. 8-33 Zona 4, ciudad de Guatemala.

Teléfonos: 334-4752, 332-0004, 334-4945, 334-5059 – Correo-e: [email protected]

1 de diciembre

Día Mundial de Lucha contra el Sida

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Conozcamos a nuestras connacionales garífunas

Ixmucané Orantes, integrante de la Red de Mujeres Periodistas en Guatemala

Les invito a conocer la Guatemala caribeña. El camino para llegar a Livingston desde la capital es un poco largo, especialmente si viajás en camioneta en compañía de un pequeño inquieto. Es al llegar a Puerto Barrios y subirte a la lancha cuando realmente empieza la aventura. Víctor, mi hijo de un año, disfrutó mucho ese paseo. Juntos nos relajamos con el maravilloso paisaje. A un lado hay tierra y todo luce verde; al otro, el agua azul, hasta que no distinguís el horizonte entre los tonos del cielo y el río. También vimos aves poco conocidas y lo más sorprendente fueron unos delfines.

Cuando finalmente llegás a Livingston, creés estar fuera de Guatemala. Para empezar a comprender la cultura garífuna conversé con varias mujeres, todas ellas dispuestas a expresar sus opiniones. ¡Alegre! No conocen la timidez. Es en esta parte del país que existe una contrastante mezcla de culturas e idiomas, el Caribe guatemalteco donde años atrás no era reconocido el pueblo negro.

Otros puntos de vista

Una de las cosas que más me sorprendió fueron algunas de sus reflexiones. Maritza Barrientos, al igual que muchas otras, comentó que ya no está de moda casarse: casi siempre hay uniones y la boda viene con los años, cuando los hijos están grandes y estamos totalmente convencidos.

Según va la plática me entero que todas han tenido hijos desde muy jóvenes. En los casos en que no viven con su pareja, explican, es más fácil seguir estudiando.

La costumbre de las fiestas era que empezaban con una velada a las 12 de la noche o tres de la mañana; ahora, los jóvenes la quieren iniciar desde las siete, comentan mis entrevistadas. ¿Qué dirían en la capital, si en lugar de avisar que te vas a una fiesta a la medianoche, querés irte a las siete?

Expresiones artísticas y trabajo

Desde hace 15 años, Xiomara Morales y Blanca Fransua se dedican a compartir sus conocimientos con la juventud y la niñez de la localidad. Bailan y cantan, hacen coreografías, han escrito poemas y obras teatrales. También enseñan la escritura del idioma garífuna, ya que si bien la mayoría de la gente lo habla, pocos manejan la forma escrita.

Su disposición a transmitir conocimientos se basa en el deseo de conservar sus tradiciones. Nunca han recibido salario alguno por este trabajo. Ambas son amas de casa y sólo perciben ingresos provenientes de negocios de su propiedad.

Ciertamente éste es un pueblo donde a la gente le gusta divertirse. La música es parte de la vida diaria. Cantan y bailan mientras realizan casi todas sus actividades. Las mujeres se reconocen como hogareñas y dedicadas al trabajo dentro y fuera de la casa. A muchas les gustaría trabajar en oficinas o centros de estudio, pero no hay tales fuentes de empleo. Si bien Livingston cuenta con bachillerato desde 1998, la única posibilidad de estudiar una licenciatura sería viajar a Puerto Barrios.

Lizeth, Paula y Marcia se dedican a hacer las famosas trencitas desde hace 10 años. Trabajan de manera coordinada y con tales ingresos se ayudan a mantener a sus hijos; todas tienen pareja. Otras mujeres se agrupan desde temprana hora y viajan a vender pescado fresco, camarón, jaiba y langosta. En su mayoría, quienes trabajan fuera de casa lo hacen en función del turismo, única fuente de ingresos en esa zona.

Algunos maridos o compañeros de vida no las dejan trabajar; otros están de acuerdo porque la situación económica es muy difícil. Muchas, después de hornear el pan de coco, salen a venderlo; unas preparan comida típica y otras comercian algo que sea de interés para turistas.

Y la violencia...

Al hablar de la violencia, todas coinciden: no importa la edad, en cualquier época se puede vivir. Todavía se dan casos en que hincan a niñas y niños sobre maíz como castigo después de pegarles con palos.

Integrantes del grupo Promoción de la Mujer comentan que las víctimas de las agresiones por lo regular guardan silencio. Es muy raro que se atrevan a denunciar los malos tratos. En su opinión, la gente necesita más orientación para acabar con la violencia. Mucha la ve como normal.

Además de maltrato físico, hay abuso sexual de padres a hijos, de padrastros a hijastras. Algo que está descartado como violencia o agresión es el que un hombre obligue a su esposa a tener relaciones sexuales, lo que sucede comúnmente.

Al indagar sobre la prostitución en la niñez y juventud, me sorprenden las respuestas: Ya se ha ido erradicando; en eso sólo trabajan mujeres extranjeras. ¿Será que existe y no la ven?

 

La Buga

Elena Supall, colaboradora

Livingston, con 50 mil habitantes, es una de las poblaciones más antiguas de Izabal. Inicialmente se llamó La Buga, que significa la boca. En 1837 se le dio el nombre actual en honor al jurista norteamericano Eduardo Livingston.

Entre sus instrumentos musicales más importantes están los tambores y en el trabajo artesanal sobresale la madera. El sello oficial de Livingston tiene una palmera y un sol naciente que sale por encima del agua azul, el cual dice La Buga, tierra de dios.

Se supone que los primeros pobladores fueron negros provenientes de Honduras. En la actualidad, sus habitantes son afro-caribes, indígenas, ladinos, chinos, hindúes (coolies, procedentes de Jamaica). En este municipio hablan español, q’eqchi', garífuna y creole-inglés.

Organización Negra Guatemalteca

La Organización Negra Guatemalteca (ONEGUA) se fundó en 1995. La población garífuna tiene tradición organizativa enfocada hacia la producción y desde hace cinco años la dirigen al rescate de su cultura. Como grupo de apoyo mutuo promueve la celebración de sus fiestas. El Congreso de la República decretó en 1996 el 26 de noviembre como Día Nacional del Garífuna, efemérides que han celebrado desde hace 15 años.

ONEGUA nació a raíz de la invitación que les hicieran representantes beliceños y hondureños a participar como grupo dentro de la Organización Negra de Centroamérica (ONECA). Actualmente sólo hay garífunas en ONEGUA; su propósito es agrupar a toda la población negra de Guatemala.

Esta organización está montando un centro cultural en una casa con arquitectura vernácula y ahí practican grupos de baile de jóvenes y niñas. A futuro contarán con un centro documental y una tienda de artesanías, entre otros proyectos. En ONEGUA, las personas trabajan de manera voluntaria.

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Más allá de un cargo público

Katia Orantes, laCuerda

Tras conocerse el dictamen de la Comisión Legislativa de Reforma Electoral y Partidos Políticos, que omitió las propuestas de equidad relacionadas a las cuotas de participación y a la alternabilidad de candidaturas, activistas se refieren al tema.

Doce organizaciones que trabajan en capacitación cívico política y derechos ciudadanos explican que al proponer cuotas se refieren a que en los partidos no debe haber menos de 44 por ciento de participación femenina o menos del 44 por ciento de participación masculina. Hablamos de alternabilidad pues muchos partidos cuentan con candidaturas de mujeres cuyos puestos están al final de los listados.

En opinión de Carmen Reyna Aragón, facilitadora del Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), la participación de las mujeres va más allá de ocupar cargos públicos; las acciones estatales a ejecutar a través de los mismos deben tomar en cuenta las necesidades y reivindicaciones de la población femenina. Enfatiza la importancia de incidir desde los espacios comunitarios, entre ellos municipalidades, alcaldías auxiliares, consejos de desarrollo y comités pro mejoramiento.

La ex diputada Catalina Soberanis sostiene que el interés por que más guatemaltecas participen en las decisiones que afectan al conjunto de la sociedad se refiere al propósito de incidir en la conducción gubernamental, la asignación de los recursos y servicios públicos, así como a la administración de justicia. Al abogar por la construcción de una nueva cultura política, ella resalta la necesidad de una modificación de conductas de los gestores públicos y autoridades en la atención a la población femenina y la problemática que ésta enfrenta.

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Ventajas de una convención

Rosalinda Hernández Alarcón, laCuerda

A fin de dar a conocer la Convención para Eliminar Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) y su Protocolo Facultativo, la Red de Periodistas en Guatemala realizó una actividad en la cual María Eugenia Solís expuso su contenido, los avances en su aplicación, además del contexto histórico en que se suscribió, durante el régimen de facto de Efraín Ríos Montt, cuyo gabinete nada hizo por difundir ni cumplir con dicho compromiso estatal.

La expositora resaltó que, entre sus ventajas, esta declaratoria de derechos humanos define el significado de discriminación contra las mujeres y al estar suscrita por este país quedó incorporada a la legislación. Otras avances se refieren al reconocimiento de hacer transformaciones sociales y que algunas tradiciones, costumbres y cuestiones culturales son un obstáculo para el desarrollo de la población femenina. En su opinión, desde el 82 fue mejorando el discurso de las mujeres así como el cuerpo teórico, para llegar al 93 y decir que si las costumbres y tradiciones violan sus derechos humanos hay que eliminarlos, sin importar de dónde vengan.

Desde hace más de una década, un grupo de abogadas viene analizando la condición jurídica de las guatemaltecas a fin de erradicar a nivel legislativo los contenidos discriminatorios. La especialista Solís enumeró algunos progresos: el Código Civil establece que la crianza y cuidado de hijas e hijos, además de la patria potestad y la administración del patrimonio familiar, son compartidos entre mujer y hombre. En el Código del Trabajo hay mayor protección a la maternidad por la inmovilidad por embarazo y ahora se consideran como tiempo de servicio los lapsos de pre y post natal. Entre los aspectos a cambiar, sugirió suprimir que el matrimonio sea una medida de reparación en casos de violación; reconocer que la violación también puede ocurrir dentro del matrimonio y eliminar la exigencia de buena conducta a las mujeres para recibir pensión.

A esta reunión asistieron 27 periodistas, quienes coincidieron en la importancia de difundir su contenido -poco conocido- a fin de hacer realidad los derechos de la población femenina. Con este propósito, una integrante de la Red de Periodistas, Katia Orantes, realizará encuentros similares en El Salvador, Honduras y Nicaragua.

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Proyecto ministerial con enfoque de género

laCuerda

Con el objeto de diseñar y ejecutar políticas, programas y proyectos para propiciar la equidad de género, así como mejorar la calidad de vida de la población femenina y la juventud, particularmente en el área rural, el titular del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) suscribió el acuerdo que crea la Unidad de Género, Mujer y Juventud. Entre las funciones de esta dependencia figuran:

La unidad tendrá una vigencia de 36 meses y dependerá del ministro, quien nombrará la coordinación general. Al momento de escribir esta nota todavía no se había designado.

En opinión de Lily Caravantes, quien preside la Secretaría Presidencial de la Mujer, la nueva unidad del MAGA coincide con sus principales objetivos de reducir la pobreza. Tras señalar que actualmente más del 90 por ciento de los proyectos de acceso a tierra y créditos es destinado a hombres, la funcionaria calificó como sumamente importante fomentar acciones a nivel ministerial con enfoque de género, cuestión que tendrían que proyectar todas las instituciones del Ejecutivo.

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Dominus Iesus

Ecumenismo comprometido

Laura E. Asturias, laCuerda

Cuando la periodista Irene Selser preguntó a Pedro Casaldáliga, teólogo de la liberación y obispo de Sao Felix do Araguaia en Mato Grosso, Brasil, qué opinaba sobre el documento vaticano Dominus Iesus, él respondió que era una verdadera decepción y que seguirlo al pie de la letra sería un golpe fatal para el diálogo de las iglesias cristianas con otras religiones.

Presentado el pasado 5 de septiembre por el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Dominus Iesus declara al catolicismo como única puerta de salvación del hombre y afirma que fuera de la mediación de la iglesia, todos, incluso los adeptos de otras religiones, se encuentran en una situación gravemente deficitaria.

Según Casaldáliga, da la impresión que el Vaticano quiere cerrar el siglo, el milenio y hasta quizás el pontificado de Juan Pablo II dejando los dogmas bien remachados, para que no haya ninguna posibilidad de duda ni libertad excesiva.

Sin máscaras

Leonardo Boff, teólogo brasileño y ex sacerdote franciscano quien en 1985 fue condenado al silencio público por el pontífice católico, afirma que Dominus Iesus expone, sin máscaras ni subterfugios, la visión que la jerarquía vaticana tiene de la revelación, del designio de dios en Cristo, de la naturaleza de la iglesia, y del diálogo ecuménico e interreligioso. Ahora -dice- hombres y mujeres de buena voluntad, personas religiosas y espirituales, iglesias cristianas y cada fiel saben lo que deben esperar o no de la jerarquía vaticana respecto al futuro del diálogo micro y macro ecuménico.

Un futuro aterrador, asegura, pero coherente con el sistema romano: férreo, implacable, cruel y sin piedad que ahora alcanzó su expresión pétrea.

Según el ex sacerdote, con la presentación de Dominus Iesus Ratzinger compareció como exterminador del futuro del ecumenismo.

A las severas críticas de Casaldáliga y Boff se suman el suizo Hans Küng, teólogo oficial del Concilio Vaticano II (1962-1965) despojado en 1979 por Juan Pablo II de su derecho a enseñar por cuestionar la infabilidad del pontífice; George Carey, líder de la iglesia anglicana y arzobispo de Canterbury, así como el representante de los luteranos alemanes, Manfred Koch.

Totalitario y excluyente

Al preguntarse ¿cómo se llegó a tal sistema totalitario, el romanismo, que tantas víctimas causa y produce un discurso de exclusión y desesperanza?, Boff aclara que este discurso no es exclusivo del romanismo, sino de todos los totalitarismos contemporáneos, del fascismo nazi y el estalinismo, del sectarismo religioso y de los regímenes latinoamericanos de seguridad nacional, del fundamentalismo del mercado y del pensamiento neoliberal.

Para la jerarquía vaticana -afirma-, la realidad comienza y termina donde empieza y acaba la ideología totalitaria. No existe nada más allá del sistema y todos deben someterse a él, como manda el documento: obediencia, sumisión plena de la inteligencia y de la voluntad, dando voluntariamente asentimiento. Sólo quienes lo obedecen participan de los beneficios de la verdad que es la salvación. El resto está errado.

La estrategia, recuerda Boff, es siempre la misma: convertir a otros o someterlos, y conocemos bien este método en América Latina. Obedece a la lógica de la desmoralización y la disminución hasta la completa negación del valor teologal de las convicciones del otro. Todo bajo la invocación de dios y de Cristo, pecando alegremente contra el segundo mandamiento.

Incongruente con el discurso papal

En opinión de Boff, Dominus Iesus parece decir: A ustedes, personas religiosas del mundo, miembros de religiones incluso más ancestrales que nuestro cristianismo (como el budismo o el hinduismo), les anuncio esta desoladora verdad: ustedes no tienen 'fe teologal'; sólo tienen 'creencia' y sus doctrinas no son cosa del Espíritu... La historia -dice- quedó como petrificada hasta el juicio final.

Para Casaldáliga, el documento resulta intrigante pues, si bien en siglos pasados se sostuvo que fuera de la iglesia católica no había salvación, a partir del Concilio Vaticano II quien dijera esto, diría una verdadera herejía. El mismo papa ha afirmado que la creencia de miembros de otras tradiciones religiosas es efecto del espíritu de la verdad que opera más allá de los confines visibles del cuerpo místico de Cristo, quien vino para derrumbar el muro de la separación entre el pueblo judío y los demás pueblos de la Tierra.

El obispo recuerda que en una audiencia privada con el patriarca de Babilonia, quien iba acompañado de dos dignatarios musulmanes, Juan Pablo II besó el ejemplar del Corán que uno de ellos portaba. Un gesto de ésos, dice Casaldáliga, casi anula de raíz un documento como el Dominus Iesus.

Según Boff, de tal documento emerge la imagen de un dios fúnebre que murió hace mucho tiempo, pero que dejó frases recogidas en el Nuevo Testamento, con las cuales la jerarquía vaticana construye un edificio de salvación exclusivo para quien entre en él. Le parece, además, que ridiculiza a los seres humanos al negarles lo principal del mensaje cristiano: el amor incondicional y la centralidad de los pobres y oprimidos. En su lugar ofrece un indigesto menú de citas arrancadas para justificar las discriminaciones y desigualdades producidas contra la voluntad manifiesta de Jesús.

Pero el espíritu sopla donde quiere...

Boff se congratula de que la jerarquía romana no sea toda la iglesia ni represente la entera jerarquía eclesiástica mundial, pues hay cardenales, arzobispos, obispos y presbíteros que siguen el camino evangélico de mutuo aprendizaje, diálogo abierto y búsqueda sincera de la paz religiosa. A la vez predice que si continúa la excluyente actitud vaticana, el ecumenismo cristiano no pasará por Roma sino por Ginebra, sede del Consejo Mundial de Iglesias, donde se perpetúa la herencia de Jesús, quien dijo que el espíritu sopla donde quiere.

Casaldáliga espera que sea posible continuar el diálogo ecuménico con simplicidad de corazón y libertad espiritual. Asimismo, que también nuestra iglesia católica aprenda a abrirse, ser humilde y dialogante.

Sin embargo, sus propias palabras delatan desconfianza de que tal apertura sea posible en la jerarquía católica a partir de este documento. Según el obispo, al último mea culpa de Juan Pablo II por los pasados errores y abusos de la iglesia, habrá que agregar uno nuevo por Dominus Iesus, pero no para dentro de cien años: Yo estoy pidiendo perdón desde hoy.

Bibliografía consultada

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Movida departamental

Sacatepéquez

Formar una red femenina de comercialización, por Katia Orantes

Glenda Aracely Mayorga y Aurora Victoria Valdez son las promotoras de esa idea para beneficiar a productoras de distintos puntos del país, mediante un intercambio comercial que tenga como meta obtener buenos precios. Ellas forman parte de una asociación de 40 pobladoras de San Pedro Sacatepéquez. Su propuesta está dirigida a artesanas, tejedoras y productoras agrícolas.

Ambas propusieron esta iniciativa de comercialización durante una visita a Rabinal, Baja Verapaz, donde participaron en un taller con integrantes del grupo Cajas Rurales, Empresas Femeninas y Comités de Mujeres.

El grupo arriba mencionado presta asesoría a mujeres con el objeto de que establezcan sus propias microempresas. Los requisitos para ingresar a esa organización son: tener deseos de superarse, ser puntuales y disposición a trabajar de forma comunal. A la fecha han otorgado créditos a más de 40 mujeres, a quienes proporcionan capacitación constante.

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Quetzaltenango

Rompiendo barreras, por Olga Toc

La Asociación Mujer Tejedora del Desarrollo (AMUTED) es una organización de y para trabajadoras en las áreas rural, semiurbana y urbana de Quetzaltenango. Su finalidad es promover espacios de participación que les permitan tener presencia en el poder local desde la perspectiva de género.

Dentro de este marco, la asociación inició un curso de género e interculturalidad, cuyo propósito fundamental es crear un espacio de formación específico con mujeres y hombres de diferentes sectores.

El curso se programó para ocho meses, con una jornada de trabajo al mes. Dio inicio en mayo y concluirá en diciembre. Los resultados hasta ahora obtenidos son satisfactorios porque los grupos mixtos analizan temas de interés común. Las y los participantes han demostrado su deseo de formarse en esta temática, poco desarrollada en el ámbito local. Cabe señalar que las facilitadoras de los cursos son expertas en la materia.

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Alta Verapaz

Oficina Municipal de la Mujer en acción

Con este trabajo estoy conociendo a la gente del área rural, indicó Olga Marina Quim Xol, facilitadora de la Oficina Municipal de la Mujer en San Juan Chamelco, quien es originaria del pueblo y casi nunca salía del lugar. Ella, al igual que la presidenta de la misma, Rumualda Mac, está contenta con las actividades que desarrolla esa institución, primera en su tipo en todo el país.

Una primera acción fue ayudar a legalizar el Consejo Comunitario de Mujeres de ese municipio en el que están afiliadas indígenas q'eqchi's de 21 comunidades, en promedio ocho en cada una. Iniciaron por tramitar las cédulas de vecindad para todas sus integrantes. En San Juan Chamelco muchas carecen de tal documento y como consecuencia no ejercen su derecho a votar ni son elegidas como representantes. Nuestra entrevistada explicó que ha coordinado talleres de poder local y liderazgo. En el área rural, señaló, ello se traduce en promover que mujeres se incorporen a los comités pro mejoramiento o bien convertirse en alcaldesas auxiliares. En la actualidad sólo hay alcaldes, con quienes han tenido encuentros para hablar sobre los derechos de la población femenina y posibilidades de acción junto al Consejo Comunitario de Mujeres.

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Movimiento Juvenil en Chisec, por Katia Orantes

El Movimiento Juvenil de Chisec (MOJUCHI) ha tomado vida al presentarse ante las autoridades y vecinos de ese municipio. Sus fundadores, mujeres y hombres jóvenes, tienen como principal objetivo promover una orientación sana hacia la juventud.

Además, buscan involucrar y sensibilizar a las y los jóvenes sobre la importancia del desarrollo de su localidad, así como fortalecer la convivencia entre sí a través de la promoción de equidad de género y respeto, reconociendo que formamos parte de una sociedad que brilla por su diversidad.

Este movimiento nació tomando en cuenta que el 50 por ciento de la población de ese municipio es menor de 16 años y carece de programas juveniles de desarrollo físico, social, cultural e intelectual. A decir de sus fundadoras y fundadores, MOJUCHI es un movimiento vanguardista formado por protagonistas y líderes, con una actitud crítica que busca transformar el futuro de su comunidad y de toda Guatemala, superando obstáculos y renovando las estructuras existentes.

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Sololá

Reconocimiento a comadronas

Vilma Franco fue una de las personas que entregó los 27 diplomas a Promotoras de Salud Rural, con Especialidad en Comadrona, otorgados por la Fundación para el Desarrollo del Area Rural (FUNDAR), en la que participan mujeres k’iche’s, kaqchikeles y tz’utujiles de San Andrés Semetabaj, San Antonio Palopó y Santiago Atitlán.

Entre las comadronas, Eva Chiua Rivas conversó con laCuerda y su alegría era evidente. Comentó que tiene 14 años de experiencia y sigue aprendiendo en los cursos: éste duró tres años; asistía una o dos veces al mes todo el día.

Vilma Franco expresó que en esa región el concepto de planificación familiar es rechazado por influencia religiosa o tradiciones, por lo que en su lugar utilizan educación en población. Las promotoras recibieron capacitaciones sobre educación sexual, etapas del parto, atención con plantas medicinales, parto limpio y nutrición.

La especialidad para comadronas se dirige tanto a las tradicionales como a las nuevas. La edad promedio de las últimas es de 28 a 30 años de edad. Según la costumbre, hay mujeres a quienes desde su nacimiento se les anuncia que serán comadronas; ellas son las tradicionales. El diploma para las mayores es sobre todo un reconocimiento por sus años de esfuerzos y la disposición a transmitir su experiencia y aprender cosas nuevas.

A través de las capacitadoras de FUNDAR tramitan una tarjeta para llevar el registro de sus servicios, la cual les sirve de respaldo en los centros de salud.

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San Marcos

Tarea dura, pero no imposible

Campesinas de lugares casi olvidados recibieron su diploma de sexto año de primaria. Quizás esto no sea novedoso para algunas personas, pero sí lo es para el Grupo Entre Amigas. San Marcos es uno de los departamentos más extensos del país; tiene muchas comunidades que colindan con la frontera chiapaneca. En esta región sucede que personas guatemaltecas optan por la nacionalidad mexicana debido a las pocas oportunidades que existen en sus lugares de origen.

En aldeas y caseríos, organizaciones de mujeres en San Marcos están superando problemas y, gracias al interés de instituciones no gubernamentales, sin tener que salir de sus comunidades están inyectando dinamismo y ganas de superación, informó el Grupo Entre Amigas, que reconoce la importancia de los procesos educativos, tarea dura pero no imposible.

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Actividad con mujeres de 16 departamentos

En el I Encuentro de Mujeres de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) participaron alrededor de 500 personas provenientes de 16 departamentos del país. El objetivo fue analizar y enriquecer la propuesta de política de género de ese partido político. La actividad se organizó en nueve mesas de trabajo divididas por regiones y áreas lingüísticas.

La Comisión de Asuntos Políticos de la Mujer de URNG dio a conocer que darán seguimiento a la discusión a través de encuentros regionales y municipales. Resaltó que un importante aporte lo recibieron de algunos de sus compañeros, quienes asumieron tareas que tradicionalmente son realizadas por mujeres, como guardería, alimentación, registro de participantes y logística.

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