Feng Shui:
Qué es el Feng Shui?
El
Feng Shui proviene de la antigua cosmología y filosofía del Tao. En los últimos
años varios arqueólogos encontraron piezas pertenecientes al siglo III y IV a.C.
con referencias indirectas sobre el mismo. El Feng Shui fue desarrollado por
maestros taoísticos. El "Tao Te King", del filósofo Tao Tse, trata sobre una
serie de reglas de vida y sabidurías, y está considerada como una de las bases
de la filosofía taoística. La doctrina de la sabiduría del taoismo considera los
procesos naturales, el ritmo eterno del universo y la inclusión del hombre en
este orden, que con sus leyes define su camino. Durante los años 1960 y 1970 los
mandatarios comunistas chinos prohibieron la práctica del Feng Shui por
considerarla una superstición. Pero ciertos rumores indican que Mao Tse Tung
habría instalado sus casas de acuerdo a las reglas del mismo.
Vivir en armonía con uno mismo, con la naturaleza y los ciclos universales es lo que nos propone el Feng Shui.
El Feng Shui es, por lo tanto, una antigua doctrina china que nos enseña cómo vivir en armonía.
Pasamos gran parte de nuestra viva dentro de edificios y construcciones. Pero lamentablemente dichos edificios no cumplen, en su gran mayoría, con las condiciones de amplitud, practicidad, silencio, inocuidad, radiaciones eléctricas mínimas, clima agradable, etc., necesarias para el total bienestar mental y espiritual, y para garantizar un óptimo estado de salud general, debido a que muchas veces las condiciones antinaturales de las viviendas afectan de manera imperceptible al ser humano resintiendo su salud.
Además, el ambiente laboral o la vivienda tiene gran influencia sobre el estado de ánimo de los ocupantes. Por ejemplo, las construcciones muy rectas y monótonas influyen en nuestro estado psíquico y físico de manera negativa.
Es fundamental comprender que la vivienda debe ser el sitio que nos permita distender la mente, relajarnos y recargarnos de energía positiva.
Si
bien es de suma importancia la construcción de la vivienda, la orientación del
terreno, la disposición de las habitaciones, los materiales utilizados para la
construcción, etc., son muy importantes también los muebles, cómo están
ubicados, y los objetos que se encuentran dentro de la vivienda, nos rodean, y
también tienen una función y un significado.
Por ejemplo, muchos problemas de insomnio o de mal dormir, conflictos de pareja
o faltas de equilibrio, pueden tener su origen en un Feng Shui negativo.
Para aplicar el Feng Shui en nuestra casa no es necesario modificar la construcción existente. Podemos renovar y modificar la posición de ciertos muebles y objetos, y si hace falta anexar otros elementos auxiliares en los lugares donde según el Feng Shui sean necesarios, para atraer aire fresco (especialmente en los departamentos) y mejorar el flujo energético del ambiente.
Para el Feng Shui debemos permitir que fluya por el ambiente la fuerza vital o energía estimulante positiva CHI (energía cósmica vital que fluye a través de todo; condición básica para la vitalidad de todos los seres vivientes; originado por la irradiación cósmica del sol y los planetas, el Chi es una corriente de energía muy fina que se distribuye en toda la atmósfera terrestre y es atraída por el campo magnético del ser humano que la absorve), y rechazar el flujo de energía negativa y nociva SHA (causado por venas de agua, construcciones huecas dentro de la vivienda, túneles, techos sobresalientes, esquinas y cantos pronunciados de muebles o construcciones, etc), la que puede favorecer a la mala suerte, las faltas de concentración, los infortunios, las peleas, etc.
El
CHI se distribuye en forma despareja. Por lo cual, un lugar con demasiado CHI
puede resultar caótico.
Para darnos una idea gráfica, el CHI debe fluir de manera ondulante y suave por
nuestra casa, y circular libremente por todos los ambientes para que pueda
ejercer una influencia positiva.
Un CHI recto, fuerte y veloz provocará resultados desfavorables y hasta nocivos.
Normalmente esto se debe a la mala ubicación de puertas, ventanas, ciertos
objetos o muebles.
Así mismo, un CHI estancado es igualmente desfavorable. Esto lo encontramos en
rincones oscuros, sin vida, que generalmente acumulan polvo, lugares
desordenados, etc.
El Pakua es el esquema de regiones en la que se divide la vivienda, y el cual debemos tener presente al momento de realizar el análisis Feng Shui de nuestra casa.
Todos estos inconvenientes tienen solución para el Feng Shui, ya sea cambiando
los objetos y/o muebles de lugar o utilizando los elementos auxiliares del Feng
Shui.
Estos elementos auxiliares actúan como "señales" dirigiendo o frenando el flujo
CHI, logrando que esta energía positiva se distribuya favorablemente por todos
los ambientes.
El Yin y el Yang, fuerzas opuestas y complementarias, deben estar en equilibrio. Para el Feng Shui son fundamentales asó como también lo son los Cinco Elementos (fuego, tierra, metal, madera y agua). Aplica el equilibrio yin-yang a todo lo que nos rodea, la vivienda y el ambiente laboral, y el equilibrio que guardan entre sí los Cinco Elementos. Los mismos deben mantener una secuencia positiva, pues de lo contrario, una secuencia negativa puede llegar a ser perjudicial.
Móviles, carrillones, abanicos, esferas de bienestar, espejos pa-kua, cristales de cuarzo, espejos, piedras, flautas de bambú, plantas, esferas de espejos, etc, constituyen algunos de los elementos auxiliares del Feng Shui.
Existen varias escuelas Feng Shui y diferentes criterios de enseñanza.
Un análisis Feng Shui de nuestra casa puede favorecer la solución de aquellos conflictos que nos aquejan, ya sean visibles, reprimidos y hasta imperceptibles.