Elementos Astrológicos
Todos los signos que pertenecen a un mismo Elemento tienen una serie de rasgos comunes. Los cuatro Elementos son útiles para entender la naturaleza esencial de la configuración psicológica del individuo
Los signos del Zodíaco son doce y su orden es el siguiente: Aries, Tauro,
Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio,
Acuario y Piscis. Según sus cualidades se clasifican en cuatro
Elementos:
Fuego: Aries, Leo y Sagitario
Tierra: Tauro, Virgo y Capricornio
Aire: Géminis, Libra y Acuario
Agua: Cáncer, Escorpio y Piscis.
La filosofía griega equiparaba los Elementos con la cuatro facultades
humanas: moral (Fuego), física (Tierra), intelectual (Aire),
estética y del alma (Agua).
Todos los signos que pertenecen a un mismo Elemento tienen una serie de
rasgos comunes. Los cuatro Elementos son útiles para entender la naturaleza
esencial de la configuración psicológica del individuo. El temperamento
depende del Elemento que predomine en el conjunto de la Carta Astral:
Fuego.- Impulsivos, directos en la acción. Fuego
significa orgullo, combatividad, autoconfianza, individualismo y naturaleza
dominadora. Necesitan ideales por los que luchar y destacar por su propia
personalidad.
Tierra.- Pragmáticos, realistas y escépticos. Tierra
significa aplicación, reflexión, razón, prudencia, orden y perfeccionismo.
Ven la naturaleza como un campo para la manifestación de la vida y de los
sentidos.
Aire.- Mentales, reflexivos e inestables. Aire
significa inteligencia, capacidad inventiva, excitación interior y emociones
fácilmente excitables. El entendimiento o la comprensión de las cosas y de
las ideas es fundamental para ellos.
Agua.- Sentimentales, imaginativos, soñadores y susceptibles.
Agua significa sensibilidad, experiencia psíquica. Necesitan un
intenso compromiso emocional con lo que estén haciendo.
Los Planetas son los auténticos protagonistas de la Astrología, ellos son los que dicen qué nos pasa, mientras los Signos explican un poco el cómo y las Casas, el dónde.
La Astrología ofrece una visión geocéntrica del Universo, es decir, en
una Carta Astral, la Tierra es el centro. Es bastante lógico, puesto que
tenemos una particular visión del Universo, la que vemos desde el
planeta que habitamos, la Tierra. Por eso -aunque sin ignorar la
mecánica celeste-, de ahora en adelante, para simplificar, cuando
hablemos de Planetas y sus influencias, estaremos incluyendo al Sol y la
Luna, pues precisamente las dos luminarias son quienes ejercen unos
efectos más visibles y más importantes sobre nosotros.
Los Planetas son los auténticos protagonistas de la Astrología, ellos
son los que dicen qué nos pasa, mientras los Signos explican un poco el
cómo y las Casas, el dónde.
Los acontecimientos de nuestra vida vienen determinados, en parte, por
los movimientos planetarios, cuyos ciclos son de muy distinta duración.
A la hora de interpretar sus influencias, podemos establecer una ley
según la cual, cuanto más corto o de menor duración sea su ciclo, menos
duraderos serán sus efectos, y viceversa, cuanto más lento sea su
movimiento o desplazamiento, más duraderos serán los efectos del
planeta.
Para introducirnos en la interpretación astrológica distribuiremos a los
planetas en tres bloques fundamentales:
Planetas Personales (Sol, Luna, Mercurio, Venus y Marte).-
Actúan sobre las bases de nuestra personalidad. Imprescindibles para
saber quienes somos como individuos.
Planetas Sociales (Júpiter y Saturno).- Influyen en
nuestra integración social, en el papel que nos toca jugar en el mundo y
en la manera de jugarlo.
Planetas Generacionales (Urano, Neptuno y Plutón).-
Condicionan las corrientes generacionales en las que nos toca vivir, las
modas y los acontecimientos históricos. Son fundamentales para entender
que podemos aportar a nuestra generación o a la historia.
Los acontecimientos de nuestra vida vienen determinados, en parte,
por los movimientos planetarios, cuyos ciclos son de muy distinta
duración.