UN SUEÑO CON VISTA AL
MAR
Martín Persi
-Creo que lo mejor siempre está porr venir, así me dice mi
mamá.
-Es una buena manera de ver las cosas..-&nnbsp; y giré la cabeza
hacia ella. Estaba mirando el techo, como revisando su vida, como si
recordara algo, ó a alguien.
Se sentó en la cama, y comenzó a atarse el pelo,
dándome la espalda. Me miró a los ojos usando el espejo
de la pared y dijo:
-Sabés que no conozco el mar?
-No puede ser.
-Sí, es cierto, nunca fuí all mar, mis compañeras
me dicen que es hermoso.
-Tienen razón, lo es.- Realmente noo le creía, a pesar de
que yo conocí el mar a los dieciocho, y ella tenía veinte.
-A veces sueño que estoy sola en unna playa, bien a la orilla y
siento como el agua me moja los pies..- yo la escuchaba atentamente
mientras le miraba las pecas de la espalda.
-..Se siente tan real, pero siempre me desspierto ahí, en ese
momento..-.Hizo una mueca triste y se sento a mi lado.-Es liberador, me
limpia el alma, me hace sentir viva, como si mi destino fuera estar
ahí y en ningun otro lugar..
-Pero es un sueño…
-Si, que cosa no? Lo único que me hhace sentir viva, es un
sueño…a veces quisiera no despertar nunca más y quedarme
ahí para siempre..
-En algún momento de nuestra vida ttodos deseamos eso, vivir en
un sueño, no despertar..
-Yo lo deseo todo el tiempo..-me tom&oacutte; las manos. Parecia
entusiasmada, como si creyera que puedo cumplir deseos, o algo
así. Y me sentí incómodo.
-Mirá. Pensá que un sue&ntillde;o nace cuando te
despertás; antes se va formando despacio, se elabora..y vos no
te das cuenta porque dormís. Entonces si ese sueño no
nace, no existe. El sueño no es presente ni futuro. Es
pasado–.Me dí cuenta de lo que habia dicho. Ella tambien. Me
soltó las manos y se puso seria.
-A veces creo que yo misma soy un sue&ntillde;o..y que vos tambien.
-Jajaja..! Yo? ¿Un sueño?..nno..Soy tan real como
Doña Ingrid.
-Doña Ingrid sería una pesaddilla…Por Dios no..!- y nos
reimos bajito.
De repente golpearon la puerta. Una voz ronca, de mujer mayor
gritó:
-¡Apurate Laurita que tenés ggente!..¡Siempre lo
mismo con vos..!
Se alejó diciendo algo en no se qué idioma mientras
marcaba un compás con su bastón en el piso de madera..
Laurita dió un soplo de fastidio, que le corrió un
mechón de pelo que le caia en la cara.
-Ahí la tenés…tan dulcce como siempre.
–Tan dulce y tan real..Cincuenta no?
Ella asintió con la cabeza.
Tomó el billete y desapareció en su escote. Mientras me
vestia le dije: -Algún día te voy a llevar al mar..te lo
prometo.-me miró con la cara mas triste que vi alguna vez y me
respondió al oido:
-Sos el primero que me lo dice..-y me sonrrió.
Cerré la puerta despacito. Al pasar por delante de la cocina la
vi a Doña Ingrid sentada en un banquito al lado de la mesada
tomando un té.
No sé si Laurita creyó mi promesa, pero ese día me
fui con la ilusión de que a partir de esa noche en su
sueño perfecto, no volvería a estar sola nunca más.
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