PARRILA AL CARBÓN

Sergio Rosset

Los cuatro galanes que frecuentan “La Tranquerita” ya no tienen ni un pelo castaño, ni un pelo rubio. Sus melenas recuerdan el Cerro Catedral, pero en verano. Agrietado, escabroso, con pequeños parches blancuzcos en lo más alto. Recuerdan otros tiempos.
- ¡Mirá! Se están cagaando a trompadas!. Acota uno de ellos.
- Lo mismo pasó ayer con la hinchadda de Racing, yo estaba en el palco.
- ¿Y quién es el que corta eel bacalao, ahí?.
- No sé che. ¡Traeme el chimiichurri nena!- Agrega el último de los galanes mientras le mira el culo a la moza.
No hay parroquiano que no le mire el culo a la moza. Es bonita, salvo por el pelo. Parece de muñeca Barby berreta, dejada bajo el sol y la lluvia de todo un mes, duro, seco, impresentable. Seguramente impeinable. Y parece que fue a la peluquería, inocente criatura, porque habla del pelo con Martín y Hugo, para nada inocentes. Es muy atenta y trabaja mucho en “La Tranquerita”. No es que yo no le mire el culo, pero... siento que... busco enamorarme de ella... de sus otras, digamos... de sus otras partes.
- ¡Estás muy gay!. Me dijo unn amigo.
Los sábados a la noche son difíciles. No sé porque los otros días me resultan más fáciles de llevar, de sobrellevar. ¡Bahhhh!. En realidad si lo sé. El sábado a la noche, era, debería ser, el sábado a la noche, y me está resultando difícil... transpasarlo. Por eso, desde hace un tiempo vengo a “La Tranquerita”. A ver a la moza.
- Te lo digo yo, a los de Racing los metieeron en cana y a la hora un dirigente del club los sacó, dejate de joder, pero dejate de joder... en que país estamos!.
- Y pero decime... ¿había baarras bravas con los milicos?, decime, ¿había barras bravas con los milicos?.
- Dejate de joder que tiene que ver...
> - Y, antes esto no pasaba che.
- Traeme chimichurri ¡linda!
La noche transcurre tranquila, bastante fresca a pesar del verano. Estudiantes y Gimnasia, de Jujuy, en un aburrido, cero a cero. Típico partido de la B, de esos en que los jugadores de los dos equipos se quieren ir a la casa sin el sabor de la derrota y tardan a propósito para sacar la pelota desde los laterales. Me recordó algún Platense – Tigre, la única atracción era cuando se cagaban a trompadas en la popular. El Negro Olmedo desde la pared de “La Tranquerita” parece también mirar el culo de la moza. ¡No podía ser de otra manera!. El cadete va y viene con los pedidos que sacan Martín y Hugo. Yo miro el partido, me entretengo con mi vacío con fritas, observo a la moza, escucho a los galanes. Siempre es sabido escuchar.
-¿Y? ¿qué pasó;?-le preguntan a un tipo que se acercó a la mesa.
- Primero el 4, segundo el 7, tercero el 119, el caballo de Sosa.
- ¿El del polaco Sosa?...miráe; vos.
- ¡Bueno no ganamos nada!
- ¡Nena!....¡traete el chimichhurri!
No sé como se llama. Me animo a preguntarle.
- Andrea- me dice tímidamente.
Y ya me olvidé de su pelo y de su culo. Sin embargo, me pregunto con cuál de los dos está, sí con Martín o Hugo. Quizás con los dos, no sé. Pasó la hora. Yo fui y volví del partido, de la moza, de los galanes, de algún otro parroquiano, de la parrilla, y fui como preparándome para seguir la conversación... con Andrea. Entusiasmado, pensé en preguntarle a que hora sale, a que hora sale, si, si, si!, le voy a preguntar a que hora sale, a que hora sale. Y veré que me contesta, quizás pueda invitarla a tomar un helado por acá cerca. Se acercó para llevarse mi plato vacío de vacío. Estaba limpiando mi mesa, sí!, ahí estaba Andrea!, cuando me animé.
- ¿De que trabajás?- me escuuché decir, e inmediatamente encontré un resto de carne y lo tragué asustado. Un calor subió de no sé dónde, y no era por verle el culo. ¡De que trabajás!
Ella no me contestó. Me miró así como miran esas muñecas Barby berreta, como mirando al infinito, por detrás de uno, como si uno no estuviera. ¡De que trabajás! Pasaron tres, cuatro segundos eternos.
- Traeme la cuenta - le dije. Y volv&iacutte; a tragar.
Pagué y me fui, apurado, como evitando el fresco. Las voces de los galanes se apagaron rápidamente. Los sábados a la noche son difíciles. No sé si volveré a “La Tranquerita”.


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