LA
BURACO Editorial
Conviene –para pensar a Cooke- tender una línea que parte del
1800 hasta la actualidad. Saber que, para el 1800, las burguesías
inglesa, norteamericana, francesa y, después, la alemana (“camino
prusiano”) habían tomado el poder político y esto derivaba
en un nuevo orden mundial
-Países centrales
-Países periféricos
En este marco, las nuevas potencias, para el 1900, se han repartido
el mundo.
En 1808, Francia –Napoleón- invade a España. La respuesta
es un Frente Nacional que enfrenta a Napoleón y lucha por La
Liberación Nacional.
Pero, a la vez, en el mismo frente Nacional se da una interna: las
Juntas Populares enfrentan al absolutismo español y luchan por La
Liberación Social.
La revolución española de 1808 articula los dos niveles.Liberación
Nacional y Liberación Social.
Se lucha por expulsar a Napoleón y –a la vez- por hacer la revolución
democrático burguesa. Los dos procesos se encuentran en el mismo
cauce: el Frente Nacional.
España –y hay que repetirlo- hace 200 años da la clave;
da la herramienta social y política para los países periféricos
en el nuevo orden mundial. Orden en el que los países atrasados
enfrentan un doble enemigo: el externo (el imperialismo) y el interno (las
clases nativas asociadas al imperialismo).
En este sentido, recordemos que para 1970, el Peronismo Revolucionario
plantea
Liberalismo Nacional y Liberación Social.
Conviene –para pensar a Cooke- tener en cuenta que Marx no tenía
claro que pasaba con los países atrasados. Pensaba que el capital
inglés iba a cumplir una función progresista en la India.
“la burguesía industrial trata de cubrir la India de vías
férreas con el exclusivo objeto de abaratar el transporte de algodón
y de otras materias primas necesarias para sus fábricas.”.. al introducir
“las máquinas en el sistema de locomoción ya no podrá
impedir que ese país fabrique dichas máquinas. No podrá
mantener una red de vías férreas en un país enorme,
sin organizar en él todos los procesos industriales para satisfacer
las exigencias inmediatas y corrientes del ferrocarril. Lo cual impedirá
la introducción de las máquinas en otras ramas de la industria
que no están directamente relacionadas con el transporte ferroviario.
El sistema ferroviario se convertirá, por tanto, en la India, en
un verdadero precursor de la industria.” (New York Daily Tribune, 22/7
y 8/853).
Hay que esperar a que uno de sus mejores alumnos –Lenin- corrija al
maestro.
“La construcción de ferrocarriles es, en apariencia, una
empresa simple, democrática, cultural, civilizadora; esa es la opinión
de los profesores burgueses a los que se les paga para que embellezcan
la esclavitud capitalista y esa es la opinión de los filisteos pequeño
burgueses. En realidad, los hilos capitalistas que mediante miles de diferentes
entrelazamientos atan estas empresas a la propiedad privada sobre los medios
de producción en general, han transformado esta construcción
de ferrocarriles en instrumento de opresión de mil millones de seres,
es decir, de más de la mitad de la población de la tierra
que habita los países dependientes.“ (prólogo al Imperialismo,
etapa superior del capitalismo).
Después de este planteo, Lenin, avanza sobre la cuestión
nacional.
“Los partidos obreros europeos son proburgueses y abandonan la solidaridad
internacional. ¿Y cuál es la causa?: El imperialismo”, “el
punto central en el programa social demócrata debe ser la división
de las naciones en opresoras y oprimidas, división que constituye
la esencia del imperialismo” (octubre 1916 en “El proletariado revolucionario
y el derecho de las naciones a la autodeterminación”). “El capitalismo
–denuncia Lenin- se ha transformado en un sistema mundial de opresión
colonial y de estrangulación financiera de la inmensa mayoría
de la población del mundo por un puñado de países
adelantados” (prólogo al Imperialismo...), lo cual lleva
necesariamente “a establecer la diferencia entre las tareas concretas de
los socialdemócratas de las naciones opresoras y de las naciones
oprimidas”, pues “los socialistas no sólo deben exigir la inmediata
e incondicional liberación de las colonias... Deben dar el apoyo
más decidido a los elementos revolucionarios de los movimientos
democráticos burgueses de liberación en esos países
y ayudar a su sublevación contra las potencias imperialistas que
los oprimen.” “Golpear juntos, marchar separados” (Lenin, en “El proletariado
y la revolución democrática”). La Negativa de los comunistas
de las colonias de tomar parte en la lucha contra la opresión imperialista,
bajo el pretexto de “defensa” exclusiva de los intereses de clases, representa
un oportunismo de la peor calidad y no puede más que desacreditar
la revolución proletaria en Oriente. No menos nociva es la tentativa
de mantenerse apartados de la lucha por los intereses cotidianos inmediatos
de la clase obrera, en nombre de una “unificación nacional” o de
una “paz social” con los demócratas burgueses. Dos tareas confundidas
en una sola corresponden a los partidos comunistas coloniales y semicoloniales:
por un lado, luchar por una solución radical de los problemas de
la revolución democrático-burguesa y que tiene por objetivo
la conquista de la independencia política; por otro lado, organizar
a las masas obreras y campesinas para permitirles luchar por los intereses
particulares de su clase y utilizar con ese fin todas las contradicciones
del “régimen nacionalista democrático-burgués.”
Después, Trotsky, en el “Programa de transición”:
“Esto es lo que determina la política del proletariado de
los países atrasados: está obligado a combinar la lucha por
las tareas más elementales de la independencia nacional y la democracia
burguesa, con la lucha socialista contra el imperialismo mundial.”
Habían comprendido el nuevo orden mundial
–Países opresores
–Países oprimidos
Cruzaron marxismo y nación y elaboraron la respuesta metodológica
para empalmar
–Revolución Nacional con Revolución Socialista.
Habían construido la “síntesis” para los países
atrasados. Pero, poco después, murió Lenin. (Muere en 1924
y es una tragedia para Rusia y para el mundo. Se podría decir, -sin
exagerar- que fue la muerte que cambió el curso del siglo XX y de
la historia). Lo sucedió Stalin -“Socialismo en un solo país”-
y los PC no apoyaron a los Frentes Nacionales. En esta línea, el
PC argentino termina en la Unión Demócrata -frente conservador-
en contra del movimiento Nacional y Popular (el Peronismo).
Conviene -para pensar a Cooke- tener en cuenta el viejo desencuentro
de la izquierda tradicional con el país. Este corte viene del siglo
pasado. Recordemos a Victory y Suárez a través de Norberto
Galazo.
“En tan diversos escenarios, nada podía resultar más
catastrófico que la reproducción mecánica de planteos
y esquemas que operaban revolucionariamente en Europa pero que aquí,
en condiciones tan disímiles, podían provocar resultados
insospechados. Así, cuando el inmigrante español Bartolomé
Victory y Suárez, uno de los primeros en divulgar ideas de izquierda
en nuestro país, publica El artesano en 1864, su desencuentro con
la realidad nacional constituye un símbolo inaugural de los desencuentros
que signarán durante décadas la historia de la izquierda
en la Argentina. Victory y Suárez sostiene entonces, al referirse
a la guerra llevada a cabo por la oligarquía mitrista contra las
masas populares del interior: “Los prisioneros que la civilización
ha hecho al Chacho deben enviarse -no trepidemos en decirlo sin ambages-
a las obras del ferrocarril en Córdoba, al terraplenaje de esa misma
senda que ha de llevar la ciencia, el amor, la verdad y la luz hasta el
último confín de la República Argentina.
En nombre del socialismo se propicia, entonces, someter a los gauchos
a trabajos forzados en beneficio de una empresa ferroviaria inglesa que
irrumpe con la mercancía importada, liquidando el débil aparato
productivo de las provincias y lanzando a la desocupación y la miseria
a amplios sectores populares, coincidiendo así con la clase dominante
y obrando a modo de justificación ideológica de la represión.
Más allá de la buena fe de Victory y Suárez, resultó
inevitable que el criollaje perseguido desconfiase de la prédica
socialista y lógico que el mismo predicador pasase a desempeñar
durante casi veinte años como gerente de la Sociedad Rural Argentina.”
Completemos esta línea con lo que dice la izquierda sobre el
17 de octubre de 1945. El PC, el PS y parte del trotskismo no entiende
lo que pasa y denigran -con lenguaje racista y conservador- la movilización
popular. El PC dice: “hordas de desclasados”, “clanes con aspecto de murga”,
“malevaje reclutado por la policía.”
El PS dice: “bandas provenientes de las barriadas fangosas de Avellaneda
y Berisso.”
Nahuel Moreno (trotskista, en ese momento cabeza del Grupo Obrero Marxista
“GOM”) dice, sobre el 17 de octubre: “golpe de cuartel”, “matones y caficios”,
“nacionalistas trasnochados”, “movimiento obrero narcotizado por el Estado.”
Conviene -para pensar a Cooke- recordar que la historia de la lucha
del pueblo argentino pasa -en el siglo XIX- por –Bs.
As. –Interior
Se enfrentaron dos sistemas. Bs. As., que desde la derrota del Mayo
morenista -triunfo de la burguesía terrateniente y comercial- organiza
la dependencia. Lo que va de la derrota de Moreno a 1880 es la construcción
del país dependiente que se desarrolla en función del mercado
externo, como complemento agrario de Inglaterra. Y, enfrente, el frente
contradictorio: litoral y noroeste. Por el lado del noroeste venía
lo mejor, continuaba el proyecto morenista: un sistema federal y democrático,
un desarrollo del capitalismo autónomo, un proyecto de patria grande
(El manifiesto - programa del capitalismo autónomo de Moreno el
“Plan de Operaciones”, es lo que viene por este lado). Caudillos como Chacho
y Varela (noroeste) y López Jordán (litoral) encarnan el
proyecto de liberación nacional y desarrollo autónomo. Lo
mejor de la América profunda, la del mercado interno, la del proteccionismo
y desarrollo hacia adentro y que sigue su punto más alto en el Paraguay
(destruido por la Triple Alianza proinglesa entre 1865-1870) viene con
estos hombres. Este movimiento continúa, después de 1880,
en el Radicalismo. Irigoyen, encarna la versión del Movimiento en
la Argentina después de la Federalización de Buenos Aires
(1880). Pero, donde va a alcanzar su desarrollo más alto va ser
con el peronismo: la Revolución Nacional. La etapa que va del 30
al 45: mercado interno, industria de sustitución, burguesía
nacional; el sector industrialista del ejército (el golpe del GOU,
1943) y la irrupción definitiva del movimiento obrero en la historia
argentina (17 de octubre de 1945) conforma el Frente Nacional de Liberación.
En este punto hay que repetir lo que decíamos antes: la izquierda
tradicional y el desencuentro. Cuando el pueblo argentino llega al punto
más alto de su desarrollo político -dentro de la etapa- la
izquierda pasa al otro lado y se alía con Braden y la Unión
Democrática. El único grupo de izquierda que alcanza a ver
lo que pasa y hace la caracterización correcta, es el “Frente Obrero”,
pequeño sector trotskista que da origen a la “Izquierda Nacional.”
Escuchemos:
Yrigoyen y Perón
La misma masa popular que antes gritaba ¡Viva Yrigoyen!, grita
ahora ¡Viva Perón! Así como el pasado se intentó
explicar el éxito del yrigoyenismo aludiendo a la demagogia que
atraía a la chusma, a las turbas pagadas, a la canalla de los bajos
fondos, etc., así tratan ahora la gran prensa burguesa y sus aliados
menores, los periódicos socialistas y stalinistas, de explicar los
acontecimientos del 17 y 18 en iguales o parecidos términos. Con
una variante: comparan la huelga a favor de Perón con las movilizaciones
populares de Hitler y Mussolini. Identificar el nacionalismo de un país
semicolonial con el de uno imperialista es una verdadera “proeza” teórica
que no merece siquiera ser tratada seriamente. Señalaremos, sin
embargo, una diferencia: los fascistas utilizaban a las tropas de asalto,
compuesta en su mayoría por estudiantes, en contra del movimiento
obrero; Perón utilizó el movimiento obrero en contra de los
estudiantes en franca rebeldía. (...) Sólo un cretino sin
remedio puede creer que el proletariado se deje engañar totalmente
con las promesas de Perón o se deslumbre con los adornos de su gorra
militar. Sólo quien desconoce en absoluto la situación del
proletariado en la sociedad capitalista puede pretender que un movimiento
que surge desde lo profundo de las capaz más exploradas, tenga desde
el principio una expresión de clase correcta. Los dirigentes amarillos
encubren habitualmente su política entregadora con una atrayente
fraseología proletaria; a la inversa, la clase obrera puede tener
manifestaciones de un neto carácter clasista encubiertas con consignas
aparentemente reaccionarias. La historia no lo demuestra acabadamente.
Tomemos un solo ejemplo: la revolución de 1905 en Rusia fue encabezada
en sus primeras etapas por un cura, el pope Gapón; pocos meses después,
el mismo proletariado que había marchado detrás de los íconos
entonando íconos entonando cánticos religiosos, designaba
a León Trotsky presidente del Soviet de San Petersburgo. De nosotros
depende que el proletariado argentino que marchó el 17 y 18 de octubre
por las calles entonando el Himno Nacional y la Marcha de San Lorenzo y
aclamado a un miembro de la clase exploradora, encuentre las consignas
que correspondan al contenido revolucionario de su lucha.”
(Como antecedentes de la línea que va a desarrollar “Frente
Obrero”, conviene recordar a hombres como Germán Aye Lallemant,
(para 1890); Manuel Ugarte (para 1910); Joaquín Coca (para 1920);
Liborio Justo (para 1940); Mateo Fossa (para la misma fecha). Estos hombres
combinan banderas socialistas con banderas nacionales. Con mayor o menor
acierto cruzan marxismo y nación).
Conviene -para pensar a Cooke- tener en cuenta la claudicación
– traición de Perón en el 55. Entrega la Revolución
Nacional al imperialismo y entra en el largo exilio de 18 años.
Con la “Libertadora” -16 de septiembre de 1955- (nadie recordó el
golpe en este septiembre del 2002) se inicia, por parte de la derecha gorila,
la recolonización y, por el lado popular, la Resistencia revolucionaria.
En esta dirección, el 9 de junio de 1956, el general Valle intenta
-por la vía de la insurrecci&oacuute;n- la recuperación del
poder político pero es derrotado. Son fusiladas 34 personas, entre
ellas, el general Valle. (En este momento, Américo Ghioldi dice
su famosa frase: “Se acabó la leche de la clemencia”).
El 12 de junio -3 días después del intento de Valle-Cooke
recibe carta de Perón. Perón le pega duro a Valle y en las
cartas que siguen plantea
– “La guerra de guerrilla”
“De ahora en adelante hay que organizar la lucha integral por todos
los medios. Cada hombre, cada entidad, cada gremio, cada organización
debe tener por finalidad la lucha. Pero es necesario que la lucha sea básicamente
de guerrillas. La fuerza de la reacción no debe encontrar nunca
donde golpear pero debe recibir todos los días y todo el día
los impactos de la resistencia. Hay miles de formas de combatir en la clandestinidad,
sin ofrecer blanco.
La resistencia es una lucha intensa diluida en el espacio y en tiempo.
Ella exige que todos, en todo lugar y momento se convierte en combatientes
contra la canalla dictatorial que usurpa el Gobierno. A las armas de la
usurpación hay que oponerle las armas del pueblo.” (...) “el pueblo
tiene que hacer guerra de guerrillas, que en la resistencia se caracteriza
por la acción de todos sumada. Esta lucha puede organizarse y realizarse
sin peligro porque en caso alguno se trata de una violencia conjunta sino
de la suma de millones de pequeñas violencias cometidas cuando nadie
nos ve y nadie puede reprimirnos, pero que, en cambio, en conjunto, representa
una gran violencia por la suma de sus partes. El efecto es tremendo.”
Y dice que:
“Por eso, hay que apurar el desenlace violento, aunque ello parezca
un poco cruento. Peor será si se espera. Por eso creo que el pueblo
tiene razón, los tiempos dirán si me equivoco.”
Y dice, también:
“Cuanto más violentos seamos mejor: el terror no se lo
vence sino con otro terror superior.”
Y habla de “enviar armas al exterior” y habla de confiscar propiedades
y tierras de oligarcas.
“En primer término, de acuerdo con el precedente sentado
por la dictadura, se entregará al Pueblo todos los bienes de los
oligarcas y gorilas que han participado, creando igualmente una entidad
de restitución patrimonial que se encargará de someter a
todos a una confiscación total.
Dentro de ello los que tomen una casa de oligarcas y detengan o
ejecuten a los dueños, se quedarán con ella.
Los que tomen una estancia de las mismas condiciones se quedarán
con todo, lo mismo que los que los ocupen los establecimientos de los gorilas
y enemigos del Pueblo.
Los suboficiales que maten a sus jefes y oficiales y se hagan cargos
de sus cargos de sus unidades tomarán el mando de ellas y serán
los jefes del futuro. Esto mismo regirá para los simples soldados
que realicen una acción similar.”
Perón, desde el exilio, dice que hagan lo que no hizo cuando
tenía el poder. (En este momento, ante el golpe gorila, habló
de
–“no derramar sangre argentina”)
En este marco -Jauretche- le escribe a Cooke y critica a Perón.
Está en contra de “Jugar al caos”, “Soy antigorila, pero antigorila
de los dos lados.” Juzga la carta de Perón y su propuesta guerrillera.
“La misma puerilidad de las instrucciones anarquistas y comunistas
de la época romántica: proletariado solo, contra ejército,
clase media, burguesía y aristocracia y los medios tácticos
aconsejados que corresponden al mismo nivel mental. Macaneo trosko-malatestista
de quien, por otra parte, no cree en el planteo social revolucionario.”
Perón desarrolla esta línea. Necesita un brazo armado
para el Frente Nacional
–Las “formaciones especiales” con las cuales golpear y, después,
negociar con la rama política.
En esta dirección, Perón, acompaña el itinerario
foquista de la juventud. No desautoriza ningún hecho
“es necesario resaltar de manera categórica que jamás
Perón desautorizó ningún acto de los grupos guerrilleros
durante el periodo previo al triunfo electoral.”
y “construye” el tipo de joven que necesita
“Yo tengo fe absoluta en nuestros muchachos, que han aprendido a
morir por sus ideas. Y cuando una juventud ha aprendido y ha alcanzado
esto, ya sabe todo lo que una juventud esclarecida debe saber... Tenemos
una juventud maravillosa”
(Después, “la sangre derramada fue negociada” y la “juventud
maravillosa” pasó a “infiltrados”, “imberbes”, etc.)
Conviene -para pensar a Cooke- recordar que la posición de Perón
–guerrilla, foco, etc.-
encuentra un apoyo decisivo en Cuba. La revolución Cubana (1959),
-Revolución Nacional que pasa a RRevolución socialista en
1961- con la GLAS (Organización latinoamericana en solidaridad con
la Revolución Cubana) en 1967, fija su posición –“la salida
es la lucha armada”
–Perón no es Fidel
–Fidel no es Perón
Coinciden, se encuentran, en la salida armada. Para Perón, es
un modo de hacer política -golpear para negociar-; para Fidel, un
modo de salvar la Revolución Cubana -“dos, tres, muchos Vietnam”-
distraer a los yanquis y salvar a Cuba. En este marco -un verdadero cauce-
cerco que le daba a miles de jóvenes la metodología foquista
–Cooke, el gordo Cooke, el “bebé”, entra- inicia desde el campo
nacional el cruce de
–Nación y clase
–Peronismo y marxismo
–Lo singular y lo universal
Para los 60 está en Cuba. Participa -como miliciano- en Playa
Girón -invasión anticastrista promovida por los yanquis-
y vive el pasaje de la Revolución Nacional a la Revolución
Socialista. En Cuba, descubre que hay otra izquierda, y que el marxismo
no es la izquierda argentina . Cooke -en este marco- inicia la elaboración
teórico-práctica más importante dela etapa: cómo
hacer del Frente Nacional Peronista la herramienta de la Revolución
Socialista.
Cooke, se aparta del delirio militarista. Prioriza la política
al foquismo.
“Al mismo tiempo, el violento porque sí, el que proclama
exclusivamente como “línea dura”, cree que esa correlación
de fuerzas puede ser modificada por el mero voluntarismo de un grupo pequeño
de iniciados; no aspira a un movimiento de masas en que la salida revolucionaria
sea la consecuencia lógica y la dirección revolucionaria
se convierta en la única posible, sino que aspira a constituirse
como vanguardia del movimiento caída de la estratosfera para venir
a decir las verdades reveladas de esa revolución sin fundamento
doctrinario, sin base en la realidad, sin otro elemento que la pura demagogia
del llamado a la violencia inorgánica y anárquica porque
sí.” (...)
“La verdadera disyuntiva es entre una política de grupos
y una política de masas.
No llamamos a ninguna aventura desesperada. Llamamos a la lucha
que comienza por establecer las conciencias.”
–Plantea un Frente Nacional con dirección revolucionaria.}
“En 1955, el frente nacional antiimperialista que había llevado
al peronismo al poder en 1945, se hallaba roto. Su programa ya no servía
a todos los sectores que en un momento habían coincidido. Nuestra
burguesía aceptó al peronismo mientras cosechó beneficios.
Cuando esto se hizo difícil, se volvió hacia el imperialismo.
La lucha de clases se agudizó. El peronismo quería consumar
su programa, pero el frente se había resquebrajado. Y no se volcaba
hacia la derecha, como querían la burguesía y el imperialismo
pero tampoco a la extrema izquierda, como lo reclamaba su base, la clase
trabajadora... En el ´55, Perón ya no podía ser el
jefe de un frente policlasista y no se decidía a ser el jefe del
proletariado. Además, el movimiento estaba burocratizado... Había
perdido el peronismo, en el ´55, a los nacionalistas católicos
y burgueses, más católicos y más burgueses que nacionalistas...
y después al Ejército, que coincidía con un programa
de industria pesada y de autodeterminación, pero que no estaba dispuesto
a seguir la política social y enfrió su entusiasmo... Así,
el peronismo se quedó en un programa burgués y sin burguesía
que lo aguantara... La suerte de la clase obrera -que ahí se jugaba-
se decidió sin su presencia... El peronismo, en 1955, que no quería
comprender que era incompatible con el régimen burgués. Y
sigue sin querer comprenderlo. Mientras, no nos dejan participar en el
sistema actual, no tenemos actitud revolucionaria y en cambio, sí
esta actitud perfumada de los legisladores calígrafos (diputados
“de la buena letra”).”
Plantea que la revolución será socialista.
“El programa del 45 ya estaba agotado en 1955 y por eso cayó
el gobierno. Las soluciones son hoy cualitativamente diferentes porque
son otras las estructuras que hay que sustituir. Entonces había
desarrollo burgués, nacionalismo burgués, evolución
capitalista dentro de planes generales y encuadrados en un sistema de justicia
social. Ahora, es la clase obrera la que debe tomar la vanguardia del combate.
Para ahorrar pesquisas ideológicas y despejar dudas: esa revolución
social y liberación nacional son una sola y misma cosa; será
latinoamericana, como todos los movimientos independentistas del continente.”
En su último escrito, el documento de la ARP (Acción
Revolucionaria Peronista), de 1968, dice:
“En cuanto a Perón, otro misterio para muchos extranjeros
y para muchos argentinos, hay que recordar el papel positivo que ha cumplido
en todo este período como centro de cohesión de una multitud
inmensa, punto de referencia hacia el cual se han vuelto las miradas para
unificar criterios en las encrucijadas de la historia de estos años.
Perón es el máximo valor de la política democrático-burguesa
en la Argentina, un premarxista que, por inteligencia y por conocimientos
generales sigue la evolución que toma la historia y simpatiza con
las fuerzas que representan el futuro, lo cual no significa que sea en
este momento el destinado a trazar una política revolucionaria entendida
como unidad de teoría, organización y métodos de lucha.”
Cooke muere el 19 de septiembre de 1968. Tenía 47 años.
(En el septiembre del 2002 -cuando escribo esta nota- se cumplen 34 años
de su muerte y nadie -no me enteré de que lo hicieran- lo recordó).
Después volvió Perón... Ezeiza, Triple A, “infiltrados”,
“imberbes”, etc.
El Frente estalló. El 76 profundiza -exterminio- la etapa abierta
con el golpe del 55 y Menem completa la entrega.
La Buraco, rinde homenaje más sentido
al gordazo Cooke.
A lo que representó -representa-, y a todos los hombres que
dieron su vida por este hermoso país.
Rafael Sanchez
Bibliografía
“El Fenómeno insurreccional y la cultura política”
(1969-1973) Maria Matilde Ollier
“La izquierda peronista”(1955-1974) German Gil
“Cooke: de Perón al Che”. Norberto Galasso
“Liberación Nacional, socialismo y clase trabajadora” Norberto
Galasso.
Venite a La Buraco
Estamos creando un movimiento cultural
Rafael Sánchez
[email protected]
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