LA BURACO Editorial Ir a Indice Noviembre 2002
Cuentos
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Editorial
“A 34 años de la muerte de John William Cooke”

Conviene –para pensar a Cooke- tender una línea que parte del 1800 hasta la actualidad. Saber que, para el 1800, las burguesías inglesa, norteamericana, francesa y, después, la alemana (“camino prusiano”) habían tomado el poder político y esto derivaba en un nuevo orden mundial
-Países centrales
-Países periféricos
En este marco, las nuevas potencias, para el 1900, se han repartido el mundo.
En 1808, Francia –Napoleón- invade a España. La respuesta es un Frente Nacional que enfrenta a Napoleón y lucha por La Liberación Nacional.
Pero, a la vez, en el mismo frente Nacional se da una interna: las Juntas Populares enfrentan al absolutismo español y luchan por La Liberación Social.
La revolución española de 1808 articula los dos niveles.Liberación Nacional y Liberación Social.
Se lucha por expulsar a Napoleón y –a la vez- por hacer la revolución democrático burguesa. Los dos procesos se encuentran en el mismo cauce: el Frente Nacional.
España –y hay que repetirlo- hace 200 años da la clave; da la herramienta social y política para los países periféricos en el nuevo orden mundial. Orden en el que los países atrasados enfrentan un doble enemigo: el externo (el imperialismo) y el interno (las clases nativas asociadas al imperialismo).
En este sentido, recordemos que para 1970, el Peronismo Revolucionario plantea
Liberalismo Nacional y Liberación Social.

Conviene –para pensar a Cooke- tener en cuenta que Marx no tenía claro que pasaba con los países atrasados. Pensaba que el capital inglés iba a cumplir una función progresista en la India.
“la burguesía industrial trata de cubrir la India de vías férreas con el exclusivo objeto de abaratar el transporte de algodón y de otras materias primas necesarias para sus fábricas.”.. al introducir “las máquinas en el sistema de locomoción ya no podrá impedir que ese país fabrique dichas máquinas. No podrá mantener una red de vías férreas en un país enorme, sin organizar en él todos los procesos industriales para satisfacer las exigencias inmediatas y corrientes del ferrocarril. Lo cual impedirá la introducción de las máquinas en otras ramas de la industria que no están directamente relacionadas con el transporte ferroviario. El sistema ferroviario se convertirá, por tanto, en la India, en un verdadero precursor de la industria.” (New York Daily Tribune, 22/7 y 8/853).
Hay que esperar a que uno de sus mejores alumnos –Lenin- corrija al maestro.
La construcción de ferrocarriles es, en apariencia, una empresa simple, democrática, cultural, civilizadora; esa es la opinión de los profesores burgueses a los que se les paga para que embellezcan la esclavitud capitalista y esa es la opinión de los filisteos pequeño burgueses. En realidad, los hilos capitalistas que mediante miles de diferentes entrelazamientos atan estas empresas a la propiedad privada sobre los medios de producción en general, han transformado esta construcción de ferrocarriles en instrumento de opresión de mil millones de seres, es decir, de más de la mitad de la población de la tierra que habita los países dependientes.“ (prólogo al Imperialismo, etapa superior del capitalismo).
Después de este planteo, Lenin, avanza sobre la cuestión nacional.
Los partidos obreros europeos son proburgueses y abandonan la solidaridad internacional. ¿Y cuál es la causa?: El imperialismo”, “el punto central en el programa social demócrata debe ser la división de las naciones en opresoras y oprimidas, división que constituye la esencia del imperialismo” (octubre 1916 en “El proletariado revolucionario y el derecho de las naciones a la autodeterminación”). “El capitalismo –denuncia Lenin- se ha transformado en un sistema mundial de opresión colonial y de estrangulación financiera de la inmensa mayoría de la población del mundo por un puñado de países adelantados” (prólogo al Imperialismo...), lo cual lleva necesariamente “a establecer la diferencia entre las tareas concretas de los socialdemócratas de las naciones opresoras y de las naciones oprimidas”, pues “los socialistas no sólo deben exigir la inmediata e incondicional liberación de las colonias... Deben dar el apoyo más decidido a los elementos revolucionarios de los movimientos democráticos burgueses de liberación en esos países y ayudar a su sublevación contra las potencias imperialistas que los oprimen.” “Golpear juntos, marchar separados” (Lenin, en “El proletariado y la revolución democrática”). La Negativa de los comunistas de las colonias de tomar parte en la lucha contra la opresión imperialista, bajo el pretexto de “defensa” exclusiva de los intereses de clases, representa un oportunismo de la peor calidad y no puede más que desacreditar la revolución proletaria en Oriente. No menos nociva es la tentativa de mantenerse apartados de la lucha por los intereses cotidianos inmediatos de la clase obrera, en nombre de una “unificación nacional” o de una “paz social” con los demócratas burgueses. Dos tareas confundidas en una sola corresponden a los partidos comunistas coloniales y semicoloniales: por un lado, luchar por una solución radical de los problemas de la revolución democrático-burguesa y que tiene por objetivo la conquista de la independencia política; por otro lado, organizar a las masas obreras y campesinas para permitirles luchar por los intereses particulares de su clase y utilizar con ese fin todas las contradicciones del “régimen nacionalista democrático-burgués.”
Después, Trotsky, en el “Programa de transición”:
Esto es lo que determina la política del proletariado de los países atrasados: está obligado a combinar la lucha por las tareas más elementales de la independencia nacional y la democracia burguesa, con la lucha socialista contra el imperialismo mundial.”
Habían comprendido el nuevo orden mundial
Países opresores     –Países oprimidos
Cruzaron marxismo y nación y elaboraron la respuesta metodológica para empalmar
–Revolución Nacional con Revolución Socialista.
Habían construido la “síntesis” para los países atrasados. Pero, poco después, murió Lenin. (Muere en 1924 y es una tragedia para Rusia y para el mundo. Se podría decir, -sin exagerar- que fue la muerte que cambió el curso del siglo XX y de la historia). Lo sucedió Stalin -“Socialismo en un solo país”- y los PC no apoyaron a los Frentes Nacionales. En esta línea, el PC argentino termina en la Unión Demócrata -frente conservador- en contra del movimiento Nacional y Popular (el Peronismo).
Conviene -para pensar a Cooke- tener en cuenta el viejo desencuentro de la izquierda tradicional con el país. Este corte viene del siglo pasado. Recordemos a Victory y Suárez a través de Norberto Galazo.
En tan diversos escenarios, nada podía resultar más catastrófico que la reproducción mecánica de planteos y esquemas que operaban revolucionariamente en Europa pero que aquí, en condiciones tan disímiles, podían provocar resultados insospechados. Así, cuando el inmigrante español Bartolomé Victory y Suárez, uno de los primeros en divulgar ideas de izquierda en nuestro país, publica El artesano en 1864, su desencuentro con la realidad nacional constituye un símbolo inaugural de los desencuentros que signarán durante décadas la historia de la izquierda en la Argentina. Victory y Suárez sostiene entonces, al referirse a la guerra llevada a cabo por la oligarquía mitrista contra las masas populares del interior: “Los prisioneros que la civilización ha hecho al Chacho deben enviarse -no trepidemos en decirlo sin ambages- a las obras del ferrocarril en Córdoba, al terraplenaje de esa misma senda que ha de llevar la ciencia, el amor, la verdad y la luz hasta el último confín de la República Argentina.
En nombre del socialismo se propicia, entonces, someter a los gauchos a trabajos forzados en beneficio de una empresa ferroviaria inglesa que irrumpe con la mercancía importada, liquidando el débil aparato productivo de las provincias y lanzando a la desocupación y la miseria a amplios sectores populares, coincidiendo así con la clase dominante y obrando a modo de justificación ideológica de la represión. Más allá de la buena fe de Victory y Suárez, resultó inevitable que el criollaje perseguido desconfiase de la prédica socialista y lógico que el mismo predicador pasase a desempeñar durante casi veinte años como gerente de la Sociedad Rural Argentina.”
Completemos esta línea con lo que dice la izquierda sobre el 17 de octubre de 1945. El PC, el PS y parte del trotskismo no entiende lo que pasa y denigran -con lenguaje racista y conservador- la movilización popular. El PC dice: “hordas de desclasados”, “clanes con aspecto de murga”, “malevaje reclutado por la policía.”
El PS dice: “bandas provenientes de las barriadas fangosas de Avellaneda y Berisso.”
Nahuel Moreno (trotskista, en ese momento cabeza del Grupo Obrero Marxista “GOM”) dice, sobre el 17 de octubre: “golpe de cuartel”, “matones y caficios”, “nacionalistas trasnochados”, “movimiento obrero narcotizado por el Estado.”

Conviene -para pensar a Cooke- recordar que la historia de la lucha del pueblo argentino pasa -en el siglo XIX- por  –Bs. As.    –Interior
Se enfrentaron dos sistemas. Bs. As., que desde la derrota del Mayo morenista -triunfo de la burguesía terrateniente y comercial- organiza la dependencia. Lo que va de la derrota de Moreno a 1880 es la construcción del país dependiente que se desarrolla en función del mercado externo, como complemento agrario de Inglaterra. Y, enfrente, el frente contradictorio: litoral y noroeste. Por el lado del noroeste venía lo mejor, continuaba el proyecto morenista: un sistema federal y democrático, un desarrollo del capitalismo autónomo, un proyecto de patria grande (El manifiesto - programa del capitalismo autónomo de Moreno el “Plan de Operaciones”, es lo que viene por este lado). Caudillos como Chacho y Varela (noroeste) y López Jordán (litoral) encarnan el proyecto de liberación nacional y desarrollo autónomo. Lo mejor de la América profunda, la del mercado interno, la del proteccionismo y desarrollo hacia adentro y que sigue su punto más alto en el Paraguay (destruido por la Triple Alianza proinglesa entre 1865-1870) viene con estos hombres. Este movimiento continúa, después de 1880, en el Radicalismo. Irigoyen, encarna la versión del Movimiento en la Argentina después de la Federalización de Buenos Aires (1880). Pero, donde va a alcanzar su desarrollo más alto va ser con el peronismo: la Revolución Nacional. La etapa que va del 30 al 45: mercado interno, industria de sustitución, burguesía nacional; el sector industrialista del ejército (el golpe del GOU, 1943) y la irrupción definitiva del movimiento obrero en la historia argentina (17 de octubre de 1945) conforma el Frente Nacional de Liberación. En este punto hay que repetir lo que decíamos antes: la izquierda tradicional y el desencuentro. Cuando el pueblo argentino llega al punto más alto de su desarrollo político -dentro de la etapa- la izquierda pasa al otro lado y se alía con Braden y la Unión Democrática. El único grupo de izquierda que alcanza a ver lo que pasa y hace la caracterización correcta, es el “Frente Obrero”, pequeño sector trotskista que da origen a la “Izquierda Nacional.” Escuchemos:
Yrigoyen y Perón
La misma masa popular que antes gritaba ¡Viva Yrigoyen!, grita ahora ¡Viva Perón! Así como el pasado se intentó explicar el éxito del yrigoyenismo aludiendo a la demagogia que atraía a la chusma, a las turbas pagadas, a la canalla de los bajos fondos, etc., así tratan ahora la gran prensa burguesa y sus aliados menores, los periódicos socialistas y stalinistas, de explicar los acontecimientos del 17 y 18 en iguales o parecidos términos. Con una variante: comparan la huelga a favor de Perón con las movilizaciones populares de Hitler y Mussolini. Identificar el nacionalismo de un país semicolonial con el de uno imperialista es una verdadera “proeza” teórica que no merece siquiera ser tratada seriamente. Señalaremos, sin embargo, una diferencia: los fascistas utilizaban a las tropas de asalto, compuesta en su mayoría por estudiantes, en contra del movimiento obrero; Perón utilizó el movimiento obrero en contra de los estudiantes en franca rebeldía. (...) Sólo un cretino sin remedio puede creer que el proletariado se deje engañar totalmente con las promesas de Perón o se deslumbre con los adornos de su gorra militar. Sólo quien desconoce en absoluto la situación del proletariado en la sociedad capitalista puede pretender que un movimiento que surge desde lo profundo de las capaz más exploradas, tenga desde el principio una expresión de clase correcta. Los dirigentes amarillos encubren habitualmente su política entregadora con una atrayente fraseología proletaria; a la inversa, la clase obrera puede tener manifestaciones de un neto carácter clasista encubiertas con consignas aparentemente reaccionarias. La historia no lo demuestra acabadamente. Tomemos un solo ejemplo: la revolución de 1905 en Rusia fue encabezada en sus primeras etapas por un cura, el pope Gapón; pocos meses después, el mismo proletariado que había marchado detrás de los íconos entonando íconos entonando cánticos religiosos, designaba a León Trotsky presidente del Soviet de San Petersburgo. De nosotros depende que el proletariado argentino que marchó el 17 y 18 de octubre por las calles entonando el Himno Nacional y la Marcha de San Lorenzo y aclamado a un miembro de la clase exploradora, encuentre las consignas que correspondan al contenido revolucionario de su lucha.”
(Como antecedentes de la línea que va a desarrollar “Frente Obrero”, conviene recordar a hombres como Germán Aye Lallemant, (para 1890); Manuel Ugarte (para 1910); Joaquín Coca (para 1920); Liborio Justo (para 1940); Mateo Fossa (para la misma fecha). Estos hombres combinan banderas socialistas con banderas nacionales. Con mayor o menor acierto cruzan marxismo y nación).

Conviene -para pensar a Cooke- tener en cuenta la claudicación – traición de Perón en el 55. Entrega la Revolución Nacional al imperialismo y entra en el largo exilio de 18 años. Con la “Libertadora” -16 de septiembre de 1955- (nadie recordó el golpe en este septiembre del 2002) se inicia, por parte de la derecha gorila, la recolonización y, por el lado popular, la Resistencia revolucionaria. En esta dirección, el 9 de junio de 1956, el general Valle intenta -por la vía de la insurrecci&oacuute;n- la recuperación del poder político pero es derrotado. Son fusiladas 34 personas, entre ellas, el general Valle. (En este momento, Américo Ghioldi dice su famosa frase: “Se acabó la leche de la clemencia”).
El 12 de junio -3 días después del intento de Valle-Cooke recibe carta de Perón. Perón le pega duro a Valle y en las cartas que siguen plantea
– “La guerra de guerrilla”
De ahora en adelante hay que organizar la lucha integral por todos los medios. Cada hombre, cada entidad, cada gremio, cada organización debe tener por finalidad la lucha. Pero es necesario que la lucha sea básicamente de guerrillas. La fuerza de la reacción no debe encontrar nunca donde golpear pero debe recibir todos los días y todo el día los impactos de la resistencia. Hay miles de formas de combatir en la clandestinidad, sin ofrecer blanco.
La resistencia es una lucha intensa diluida en el espacio y en tiempo. Ella exige que todos, en todo lugar y momento se convierte en combatientes contra la canalla dictatorial que usurpa el Gobierno. A las armas de la usurpación hay que oponerle las armas del pueblo.” (...) “el pueblo tiene que hacer guerra de guerrillas, que en la resistencia se caracteriza por la acción de todos sumada. Esta lucha puede organizarse y realizarse sin peligro porque en caso alguno se trata de una violencia conjunta sino de la suma de millones de pequeñas violencias cometidas cuando nadie nos ve y nadie puede reprimirnos, pero que, en cambio, en conjunto, representa una gran violencia por la suma de sus partes. El efecto es tremendo.”
Y dice que:
Por eso, hay que apurar el desenlace violento, aunque ello parezca un poco cruento. Peor será si se espera. Por eso creo que el pueblo tiene razón, los tiempos dirán si me equivoco.”
Y dice, también:
Cuanto más violentos seamos mejor: el terror no se lo vence sino con otro terror superior.”
Y habla de “enviar armas al exterior” y habla de confiscar propiedades y tierras de oligarcas.
En primer término, de acuerdo con el precedente sentado por la dictadura, se entregará al Pueblo todos los bienes de los oligarcas y gorilas que han participado, creando igualmente una entidad de restitución patrimonial que se encargará de someter a todos  a una confiscación total.
Dentro de ello los que tomen una casa de oligarcas y detengan o ejecuten a los dueños, se quedarán con ella.
Los que tomen una estancia de las mismas condiciones se quedarán con todo, lo mismo que los que los ocupen los establecimientos de los gorilas y enemigos del Pueblo.
Los suboficiales que maten a sus jefes y oficiales y se hagan cargos de sus cargos de sus unidades tomarán el mando de ellas y serán los jefes del futuro. Esto mismo regirá para los simples soldados que realicen una acción similar.”
Perón, desde el exilio, dice que hagan lo que no hizo cuando tenía el poder. (En este momento, ante el golpe gorila, habló de
–“no derramar sangre argentina”)
En este marco -Jauretche- le escribe a Cooke y critica a Perón. Está en contra de “Jugar al caos”, “Soy antigorila, pero antigorila de los dos lados.” Juzga la carta de Perón y su propuesta guerrillera.
La misma puerilidad de las instrucciones anarquistas y comunistas de la época romántica: proletariado solo, contra ejército, clase media, burguesía y aristocracia y los medios tácticos aconsejados que corresponden al mismo nivel mental. Macaneo trosko-malatestista de quien, por otra parte, no cree en el planteo social revolucionario.”
Perón desarrolla esta línea. Necesita un brazo armado para el Frente Nacional
–Las “formaciones especiales” con las cuales golpear y, después, negociar con la rama política.
En esta dirección, Perón, acompaña el itinerario foquista de la juventud. No desautoriza ningún hecho
es necesario resaltar de manera categórica que jamás Perón desautorizó ningún acto de los grupos guerrilleros durante el periodo previo al triunfo electoral.”
y “construye” el tipo de joven que necesita
Yo tengo fe absoluta en nuestros muchachos, que han aprendido a morir por sus ideas. Y cuando una juventud ha aprendido y ha alcanzado esto, ya sabe todo lo que una juventud esclarecida debe saber... Tenemos una juventud maravillosa
(Después, “la sangre derramada fue negociada” y la “juventud maravillosa” pasó a “infiltrados”, “imberbes”, etc.)

Conviene -para pensar a Cooke- recordar que la posición de Perón –guerrilla, foco, etc.-
encuentra un apoyo decisivo en Cuba. La revolución Cubana (1959), -Revolución Nacional que pasa a RRevolución socialista en 1961- con la GLAS (Organización latinoamericana en solidaridad con la Revolución Cubana) en 1967, fija su posición –“la salida es la lucha armada”
–Perón no es Fidel
–Fidel no es Perón
Coinciden, se encuentran, en la salida armada. Para Perón, es un modo de hacer política -golpear para negociar-; para Fidel, un modo de salvar la Revolución Cubana -“dos, tres, muchos Vietnam”- distraer a los yanquis y salvar a Cuba. En este marco -un verdadero cauce- cerco que le daba a miles de jóvenes la metodología foquista –Cooke, el gordo Cooke, el “bebé”, entra- inicia desde el campo nacional el cruce de
–Nación y clase
–Peronismo y marxismo
–Lo singular y lo universal
Para los 60 está en Cuba. Participa -como miliciano- en Playa Girón -invasión anticastrista promovida por los yanquis- y vive el pasaje de la Revolución Nacional a la Revolución Socialista. En Cuba, descubre que hay otra izquierda, y que el marxismo no es la izquierda argentina . Cooke -en este marco- inicia la elaboración teórico-práctica más importante dela etapa: cómo hacer del Frente Nacional Peronista la herramienta de la Revolución Socialista.
Cooke, se aparta del delirio militarista. Prioriza la política al foquismo.
Al mismo tiempo, el violento porque sí, el que proclama exclusivamente como “línea dura”, cree que esa correlación de fuerzas puede ser modificada por el mero voluntarismo de un grupo pequeño de iniciados; no aspira a un movimiento de masas en que la salida revolucionaria sea la consecuencia lógica y la dirección revolucionaria se convierta en la única posible, sino que aspira a constituirse como vanguardia del movimiento caída de la estratosfera para venir a decir las verdades reveladas de esa revolución sin fundamento doctrinario, sin base en la realidad, sin otro elemento que la pura demagogia del llamado a la violencia inorgánica y anárquica porque sí.” (...)
La verdadera disyuntiva es entre una política de grupos y una política de masas.
No llamamos a ninguna aventura desesperada. Llamamos a la lucha que comienza por establecer las conciencias.”
–Plantea un Frente Nacional con dirección revolucionaria.}
En 1955, el frente nacional antiimperialista que había llevado al peronismo al poder en 1945, se hallaba roto. Su programa ya no servía a todos los sectores que en un momento habían coincidido. Nuestra burguesía aceptó al peronismo mientras cosechó beneficios. Cuando esto se hizo difícil, se volvió hacia el imperialismo. La lucha de clases se agudizó. El peronismo quería consumar su programa, pero el frente se había resquebrajado. Y no se volcaba hacia la derecha, como querían la burguesía y el imperialismo pero tampoco a la extrema izquierda, como lo reclamaba su base, la clase trabajadora... En el ´55, Perón ya no podía ser el jefe de un frente policlasista y no se decidía a ser el jefe del proletariado. Además, el movimiento estaba burocratizado... Había perdido el peronismo, en el ´55, a los nacionalistas católicos y burgueses, más católicos y más burgueses que nacionalistas... y después al Ejército, que coincidía con un programa de industria pesada y de autodeterminación, pero que no estaba dispuesto a seguir la política social y enfrió su entusiasmo... Así, el peronismo se quedó en un programa burgués y sin burguesía que lo aguantara... La suerte de la clase obrera -que ahí se jugaba- se decidió sin su presencia... El peronismo, en 1955, que no quería comprender que era incompatible con el régimen burgués. Y sigue sin querer comprenderlo. Mientras, no nos dejan participar en el sistema actual, no tenemos actitud revolucionaria y en cambio, sí esta actitud perfumada de los legisladores calígrafos (diputados “de la buena letra”).”
 Plantea que la revolución será socialista.
El programa del 45 ya estaba agotado en 1955 y por eso cayó el gobierno. Las soluciones son hoy cualitativamente diferentes porque son otras las estructuras que hay que sustituir. Entonces había desarrollo burgués, nacionalismo burgués, evolución capitalista dentro de planes generales y encuadrados en un sistema de justicia social. Ahora, es la clase obrera la que debe tomar la vanguardia del combate. Para ahorrar pesquisas ideológicas y despejar dudas: esa revolución social y liberación nacional son una sola y misma cosa; será latinoamericana, como todos los movimientos independentistas del continente.”
En su último escrito, el documento de la ARP (Acción Revolucionaria Peronista), de 1968, dice:
En cuanto a Perón, otro misterio para muchos extranjeros y para muchos argentinos, hay que recordar el papel positivo que ha cumplido en todo este período como centro de cohesión de una multitud inmensa, punto de referencia hacia el cual se han vuelto las miradas para unificar criterios en las encrucijadas de la historia de estos años. Perón es el máximo valor de la política democrático-burguesa en la Argentina, un premarxista que, por inteligencia y por conocimientos generales sigue la evolución que toma la historia y simpatiza con las fuerzas que representan el futuro, lo cual no significa que sea en este momento el destinado a trazar una política revolucionaria entendida como unidad de teoría, organización y métodos de lucha.”
Cooke muere el 19 de septiembre de 1968. Tenía 47 años. (En el septiembre del 2002 -cuando escribo esta nota- se cumplen 34 años de su muerte y nadie -no me enteré de que lo hicieran- lo recordó). Después volvió Perón... Ezeiza, Triple A, “infiltrados”, “imberbes”, etc.
El Frente estalló. El 76 profundiza -exterminio- la etapa abierta con el golpe del 55 y Menem completa la entrega.
La Buraco, rinde homenaje más sentido al gordazo Cooke. A lo que representó  -representa-, y a todos los hombres que dieron su vida por este hermoso país.

Rafael Sanchez

Bibliografía
“El Fenómeno insurreccional  y la cultura política” (1969-1973) Maria Matilde Ollier
“La izquierda peronista”(1955-1974) German Gil
“Cooke: de Perón al Che”. Norberto Galasso
“Liberación Nacional, socialismo y clase trabajadora” Norberto Galasso.

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Rafael Sánchez
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