LA BURACO   Poesias

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Poesias

     Pasaje San Ignacio de Pia Alejandra Rodriguez

 La calle era la misma
pero algo había cambiado
no sus empedrados, ni sus casas
viejas, ni su luz tenue, ni sus
gatos callejeros o sus árboles viejos
o su gente.

El aire estaba impregnado
de olor a jazmines y miel

La calle era la misma
con el sol jugando, dejando paso a la luna,
y a los enamorados.

La calle era la misma
pero algo había cambiado
la miré con otros ojos y descubrí
su magia, paso a formar parte
de mi vida.

La calle era la misma
yo había cambiado
 

        Blues para la bailarina de Juano Villafañe *
 

Parafraseando:
“y quién te hará de música
quién moverá tus piernas por última vez”.
 

Corregida, aumentada por esa penumbra que se fija
Ella correrá la vida sobre la última habitación
Retirará el espejo, el vidrio odeónico
La fotografía de color sobre los ocres
y los arcos de luz de una lámpara normal
con todos los felinos que regresan del parque.

Corregida, sobre su propio cuerpo
Reposará entonces lo que queda del mundo
En el sitio que queda que también es normal
Con un ángel caído y un perfume de entonces,

Y aumentará su texto
Escribirá aquello que se le deja al otro:
“la belleza es terrible después de tanto tiempo”
y que mejor hubiera espantar los felinos
girar en un sobre la estampa del patio

apretarse de nuevo como una señorita
“que yo te amé y todo se me abunda”
que hubiera así como suave del polvo
caer en el fin
jadeo de lo escuro
chorreo de óleos en los labios de la última música.

     Amor en la habitación del barco de Juano Villafañe *

 La línea de un cristal
marca con giros
a una mujer extendida
que rodea las luces.
Si vuelves sobre una naturaleza
la que exige
en ese silencio que rodea los objetos
vendrá suave tu cuerpo desnuda.

No la despidas
hay alguien que observa
que vuelve a marcar sobre el mar
y deja en silencio los objetos:
el abrigo, la botella vacía, un ave muerta en un espejo,
y una llave rota.

El mundo así no existe
llevado por el agua.

En la habitación
la mujer, el barco
y la línea trazada se han movido,
agitado,
con jadeos del fondo de una playa.
 

* Extractado de “Una leona en el mar”, de Juano Villafañe. Ediciones del Dock, julio 2000
 
 
 
 




 

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