LA  AMBULANCIA.

BETO

Desde la bruma de la historia surge el año 1953, cuando yo tenía 19 y era orgullosamente practicante agregado del Hospital Municipal de la Ciudad de Merlo Pcia. de Bs. As., teníamos un médico interno que le gustaba comer gatos y para conseguirlos nos enviaba “perros” como se nos llamaba a los de más baja categoría a realizar cazas nocturnas de los pobres animalitos, sino él que era muy alto y fuerte nos daba unos sopapos, hablando de esos descendientes de la escala zoológica, nos avisan que había entrado un gato en la sala de maternidad, donde como ustedes suponen había mujeres embarazadas y otras que su bebe ya tenían. El animal estaba aterrorizado por la persecución de la enfermera de guardia, nunca se supo quien estaba más asustada esta o las pacientes, porque el animal saltaba de un lado al otro de la sala, esto ocurría alrededor de las diez de la noche.- Me armo de un palo y voy a ver que podía hacer, recuerdo que el animal grande o yo lo veía así blanco con rayas canela, daba enormes saltos y en una de esas arremete contra mí y tal vez de mi miedo interno doy un paso como hacen los toreros antes de la embestida del toro, y le pego un palazo en el lomo, que lo hace caer al piso y le sigo pegando aterrorizado hasta que lo mato.- Así la cosa, el médico interno resuelve que lo llevemos esa misma noche al Hospital Municipal de Moreno Pcia. de Bs. As. donde funcionaba el Servicio Antirrábico, porque si el gato estaba rabioso había que vacunar a un montón de gente entre ellas al que suscribe. Como era de noche y llovía, el médico interno resolvió que fuéramos con la ambulancia que se inauguraba al día siguiente, con la presencia de autoridades Provinciales y Municipales y la Banda de la Gendarmería Nacional, pues la que teníamos era a tracción a sangre, un carro de madera de madera blanca y lustrosa de tanto usarla y limpiarla con olor a desinfectante, dentro de ese espacio había unos bancos de madera con colchonetas debajo de los cuales se guardaba el material estéril, una camilla, todo esto cubierto por una lona negra impermeable, sus ruedas eran de madera y llantas de hierro donde se notaba, gastadas de tanto trajinar por esas calles algunas asfaltadas pero la mayoría de barro, en el pescante iba el chofer que manejaba al cansino caballo y el practicante, cubiertos con una frazada cuando hacía frío o llovía, pero tenía techo.- Partimos junto con otro practicante de mi categoría y el chofer con la ambulancia a motor a llevar el gato, cosa que hicimos, el resultado estaría en 7 días así que retornamos muy cómodos y calentitos a nuestro hospital por la ruta 7 y al pasar por el puente del Río Cascallares, el chofer hace una brusca maniobra y caemos al agua en esa noche de frío y lluvioso invierno, todos menos el gato que lo dejamos en Moreno, recuerdo ver a través del parabrisas parte del agua de color roja por la luz de la baliza giratoria de la ambulancia, mojados hasta la cintura salimos como pudimos y trepamos el terraplén que llegaba hasta la ruta. Un camión nos levantó y nos llevó hasta el Hospital de Merlo, imagínense el lío que se armó, pues la ambulancia había quedado en el lecho del río, toda arruinada y a las pocas horas se inauguraba, cosa que ocurrió con una nueva meses después. El chofer manifestó que el otro practicante manejaba, a mí no me podía decir nada pues no sabía manejar, luego se aclararon las cosas y se demostró que  el chofer estaba en copas, lo echaron. A esa ambulancia le tenía mucho aprecio pues había salvado muchas vidas recorriendo esa linda ciudad de Merlo con sus casas bajas, su cuidada plaza frente a la estación del Ferrocarril Oeste como se llamaba, su buena gente y donde se hacía medicina con heroísmo y sacrificio además del conocimiento científico, vaya este cuento en homenaje a esos dignos colegas.- Fue en esa ambulancia que me envían a buscar a un señora embarazada, era de noche y allí vamos el chofer el caballo y yo, cuando la traemos a la altura de la plaza empieza a nacer el bebé, voy atrás, no sabía que hacer pues era el primer parto y una cabecita que se asomaba. El chofer por la ventanilla de lona me decía agarre al nene doctor, cosa que hice, ahora corte el cordón pero póngale primero dos pinzas cocher y así con el bebe en mis brazos al cual le había dado una palmada y lloraba llegamos al Hospital, donde madre e hijo quedaron bien atendidos.- Así fue mi inicio en la medicina con botas de goma cubiertas de barro.-



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