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NOSOTROS
LOS VERDES, NOSOTROS LOS ANARQUISTAS
Murray Bookchin
( Traducción: Sandra Comneno )
Hoy en día nuestra relación con el mundo
natural está atravesando una fase crítica que no tiene precedente
en la historia de la especie humana. Recientes estudios sobre el 'Efecto
Invernadero' conducidos en los Estados Unidos, demuestran que tenemos que
encontrar desde ahora la manera de hacer disminuir el porcentaje de monóxido
de carbono presente en la atmósfera en la cual vivimos. En caso
contrario, no solamente se presentarán graves mutaciones químicas,
sino que la misma sobrevivencia de la especie humana estará en grave
peligro.
No se trata nada más de un problema de contaminación
por los venenos con los cuales nos alimentamos. La alteración de
los grandes ciclos geoquímicos podría poner fin a la vida
humana sobre este planeta. Por mi parte estoy consciente de la necesidad
de reaccionar inmediatamente para contrarrestar los procesos que están
dañando la tierra. Soy totalmente solidario de muchos de los grupos
ambientalistas, y en los últimos 30 años he estado involucrado
cotidianamente en actividades para la defensa del ambiente: contra las
centrales nucleares, contra la construcción de nuevas carreteras,
contra la destrucción del suelo y el uso incontrolado de pesticidas
y de biocidas, y por la promoción del reciclaje y de un crecimiento
cualitativo y no sólo cuantitativo.
Estos problemas ambientales me han preocupado por años
y por décadas, tanto como hoy en día me siguen preocupando.
Estoy de acuerdo con ustedes sobre la necesidad de bloquear los reactores
nucleares y de poner fin a la contaminación de la atmósfera,
de las tierras agrícolas, de los cultivos, o sea de liberarnos de
los venenos que se están difundiendo sobre todo el planeta y que
ponen en peligro a nuestra especie y a toda la vida. Comparto con ustedes
todo esto, pero me gustaría que fuéramos un poquito más
allá con nuestros planteamientos.
De hecho pienso que es esencial el empujar siempre más
allá de nuestro cuestionamiento, porque no podemos seguir poniendo
más parches aquí y allá que no resuelvan los verdaderos
problemas. Posiblemente logremos un día hacer cerrar una fábrica
que inquina la atmósfera. Pero al final, ¿qué logramos?:
una nueva central nuclear. Vivimos en un mundo basado en el intercambio
de contrapartidas, y nos seguimos comportando de acuerdo a esas leyes.
Definitivamente, pasando de un mal mayor a un mal menor y de un mal a otro
mal, seguimos empeorando la situación general. No se trata sólo
de una cuestión de plantas para la producción de energía,
por más importantes que éstas sean; ni tampoco el problema
de los gases contaminantes; tampoco el problema está en los daños
que causamos a la agricultura, o el congestionamiento y la contaminación
de los centros urbanos.
El problema es otro más grave: estamos simplificando
el planeta. Estamos disolviendo los ecosistemas que se formaron en millares
de años. Estamos destruyendo las cadenas alimenticias. Estamos rompiendo
las ligas naturales y llevando al reloj evolutivo a un atraso de millones
de años en el tiempo. a las épocas en las que el mundo era
mucho más simple y no se encontraba en la posibilidad de sostener
la vida humana.
UNA VISIÓN DEL MUNDO MAS COHERENTE.
No se trata nada más de tecnología, aún si el control tecnológico es muy importante. Es claro que necesitamos una tecnología nueva. Necesitamos una tecnología basada en la energía solar y en la eólica, y necesitamos nuevas formas de agricultura. Sobre esto, no hay dudas, estamos todos de acuerdo. Pero existen problemas de fondo mucho más graves que aquellos creados por la tecnología y el desarrollo moderno. Tenemos que buscarlos en las raíces mismas del desarrollo. Y primero que nada tenemos que buscarlos en los orígenes de una economía basada sobre el concepto de 'crecimiento': la economía de mercado; una economía que promueve la competencia y no la colaboración, que se basa en la explotación y no en el vivir en armonía. Y cuando digo vivir en armonía entiendo no solamente el hacerlo con la naturaleza, sino entre la misma gente.
Tenemos que empujar hacia la construcción de una
sociedad ecológica que cambie completamente, que transforme radicalmente
nuestras relaciones básicas. Mientras que vivamos en una sociedad
que marcha hacia la conquista, al poder, fundada en la jerarquía
y en la dominación, no haremos nada más que empeorar el problema
ecológico, independientemente de las concesiones y pequeñas
victorias que logremos ganar. Por ejemplo, en California, nos han donado
algunas hectáreas de árboles, y luego han talado bosques
completos. En Europa están haciendo la misma cosa.
Prometen acabar con las lluvias ácidas, y las lluvias
ácidas siguen cayendo. Deciden poner en el mercado alimentos naturales,
no contaminados por los pesticidas, y efectivamente el porcentaje de veneno
disminuye, pero lo poco que queda está constituido por los venenos
más peligrosos para el organismo.
Nuestro problema no es solamente de mejorar el ambiente,
o de parar las centrales nucleares, de bloquear la construcción
de nuevas carreteras, o la construcción, expansión y sobrepoblación
en las ciudades, la contaminación del aire, del agua y de los alimentos.
La cuestión que tenemos que enfrentar es mucho más profunda.
Tenemos que llegar a una visión del mundo mucho
más coherente. No tenemos que ponernos a proteger los pájaros
olvidándonos de las centrales nucleares, y tampoco luchar contra
las centrales nucleares olvidándonos de los pájaros y de
la agricultura. Tenemos que llegar a comprender los mecanismos sociales
y hacerlo de una manera coherente.
Tenemos que enfocarlos en una visión coherente,
una lógica que prevé a largo plazo una transformación
radical de la sociedad y de nuestra misma sensibilidad. Hasta que esta
transformación radical no empiece, lograremos cosas pequeñas,
de poca importancia. Venceremos algunas batallas pero perderemos la guerra,
mejoraremos algo, pero no obtendremos ninguna victoria. Hoy en día
vivimos el momento culminante de una crisis ambiental que amenaza nuestra
misma sobrevivencia, tenemos que avanzar hacia una transformación
radical, basada en una visión coherente que englobe todos los problemas.
Las causas de la crisis tienen que aparecer claras y lógicas de
manera que todos -nosotros incluidos- las podamos entender. En otras palabras,
todos los problemas ecológicos y ambientales son problemas sociales,
que tienen que ver fundamentalmente con una mentalidad y un sistema de
relaciones sociales basadas en la dominación y en las jerarquías.
Estos son los problemas que nos ofrece hoy en día la gran difusión
de la cultura tecnológica.
NINGÚN REGALO DE PARTE DEL ESTADO.
¡Qué tienen que hacer entonces los Verdes?
Primero que todo tenemos que clarificarnos las ideas. Tenemos que evidenciar
las relaciones existentes entre los problemas ecológicos y los problemas
sociales.
Tenemos que demostrar que una sociedad basada en la economía
de mercado, en la explotación de la naturaleza y en la competencia
acabará por destruir al planeta. Tenemos que hacer lo posible para
que la gente entienda que si queremos resolver de una vez por todas nuestros
problemas con la naturaleza, tenemos que preocuparnos de las relaciones
sociales. La gente tiene que entender que todo tiene que unificarse en
una visión del mundo coherente, en una visión basada en un
análisis, en una crítica, y en soluciones de nivel político,
personal e histórico.
Esto significa, dar otra vez la fuerza al pueblo. Tenemos
que crear una cultura política con una visión libertaria
y no limitarnos a un proyecto, que el Estado ejecuta. Tenemos que crear
una literatura política, una cultura política que lleve a
la gente a participar, liberándose, autónomamente, de este
tipo de economía, de sociedad y de sensibilidad.
En el movimiento feminista, se empieza a discutir el tema
de la dominación del hombre sobre la mujer empezando por la misma
estructura de la familia. En los movimientos comunitarios, se habla de
necesidades a 'escala humana' y de dar fuerza a los barrios, a las comunidades,
a las regiones.
Estos son los argumentos más importantes que se
discuten en los Estados Unidos. En relación con la tecnología,
no tenemos que preocuparnos solamente con que ésta sea más
eficiente y renovable, tenemos que inventar una tecnología creativa,
que no sólo lleva consigo un trabajo más creativo, sino que
contribuya a mejorar el mundo natural al mismo tiempo que mejora el modo
y la calidad de nuestras vidas.
Pero todo esto no nos llegará desde arriba. No
puede ser un regalo que el Estado nos haga. No puede traducirse en una
ley salpicada por un Parlamento. Tiene que ser el fruto de una cultura
popular, de una cultura política y ecológica difundida por
el pueblo. Entonces no tendremos mas que elaborar estrategias para cambiar
la sociedad, usando las varias organizaciones existentes. Tenemos que elaborar
estrategias libertarias que conduzcan al pueblo, a la gente, a participar
en el proceso de transformación social, porque si no es la gente
la que quiere cambiar la sociedad, entonces no se efectuará en ella
ningún cambio real ni radical.
Cuando hablamos de Ecología, hablamos de participación
en el mundo natural. Decimos que nosotros, como seres humanos, compartimos
la esfera de la vida juntos, con todos los demás seres vivos, y
con ello buscamos aplicar un sistema de relaciones que nos haga partícipes
del ecosistema.
Pero yo les pregunto, queridos amigos, si queremos ser
Verdes, si queremos reverdecer al planeta: ¿Cómo podemos
hacerlo sin reverdecer a la sociedad misma? Y si queremos reverdecer a
la sociedad: ¡Cómo podemos pensar en una participación
del mundo natural que no tome en consideración la participación
popular en la vida social? Si nada más queremos conquistar el poder
para cambiar a la sociedad, les garantizo que vamos a perder. Y no solamente
porque algunos de nosotros, con toda la buena fe del mundo, acabaríamos
con ser condicionados por el poder, emotiva y psicológicamente.
Esto ya les pasó a algunos de mis mejores amigos entre los Verdes
Alemanes, que con buenas intenciones y con buena fé se encontraron
en el Parlamento buscando hacer coaliciones, hacer alianzas, y usar el
poder desde arriba. De alguna manera ellos también se volvieron
líderes espirituales aspirantes al poder. Ahora razonan en términos
de 'males menores', de un mal 'siempre menor' que, al final, los llevará
al peor de todos los males. Esto es lo que la historia nos ha enseñado
siempre.
VERDE PROFUNDO.
Ya es tiempo que nosotros los Verdes propongamos una visión
libertaria, una visión anarquista que lleve a la gente hacia un
movimiento Verde, que pueda ser un movimiento Verde en el sentido más
profundo del término. Un movimiento Verde en el cual no nos limitemos
a llevar adelante un proyecto coherente y que unifique todos los problemas
en un programa y análisis comunes, sino en un movimiento en el cual
la gente sea la primera protagonista de su historia. Tenemos que apoyar
la creación de una sociedad libertaria: ecolibertaria. Esto es lo
que nos enseñaron las experiencias alemanas y de los Estados Unidos,
algunos movimientos han buscado perseguir objetivos Verdes actuando 'desde
arriba' a través de las leyes, y siempre han tenido que ceder. abandonar
una posición detrás de otra.
Con esto no quiero decir que no tenemos que empeñarnos
en llevar a cabo cambios que puedan atrasar o bloquear la disgregación
de la sociedad actual y del mundo natural. Ya sé que no tenemos
mucho tiempo a nuestra disposición. Los problemas son reales e involucran
también a las dos generaciones siguientes, y quizás ni siquiera
las dos próximas generaciones sean decisivas por lo que respecta
a la sobrevivencia de nuestra especie y la conservación de nuestro
habitat y de nuestro planeta. De todas formas, si no podemos dar a la gente
una imagen unitaria, una visión práctica y ética al
mismo tiempo, y que cuestione su sensibilidad, entonces, ¿saben
ustedes quién tomará el poder en este caos?: la derecha,
los reaccionarios.
Hoy en América, la derecha se califica a sí
misma como 'la mayoría moral', y dice: "Devolvamos su significado
a la vida. Devolvamos su significado a las relaciones humanas". Y, por
mala suerte, lo que queda de la izquierda americana, no hace otra cosa
que hablar de 'progreso' de 'centralizar' y de todas las mismas cosas que
el socialismo repite desde hace 150 años.
Primero tenemos que recuperar aquel terreno sobre el que
la gente está buscando la verdad, y no tan sólo la sobrevivencia:
una manera de vivir que hable de calidad y no sólo de cantidad.
Tenemos que difundir un mensaje coherente para todos, un mensaje que sea
para la base de la sociedad, que la haga partícipe, que enseñe
qué significa el ser ciudadanos y el decidir autónomamente.
En otras palabras, tenemos que elaborar una nueva política, una
política Verde que reemplace a la vieja política autoritaria
y centralista, basada en las estructuras de los partidos y en la burocracia.
Esto es lo más importante que tenemos que aprender. Si no lo logramos,
los movimientos verdes serán absorbidos poco a poco por los movimientos
tradicionales. El objetivo principal se disolverá frente a los pequeños
objetivos a corto plazo y vencimiento.
Los compromisos sobre 'males menores' nos llevarán
siempre a males peores. La gente dirá: ¡Qué es esto?
¿La misma política de siempre? ¿La misma burocracia
de siempre? ¿El mismo parlamentarismo que siempre hemos tenido?
¿Por qué tendría yo que votar verde? ¿Por qué
tendría que darle fuerza a los verdes? ¿Por qué no
tendría que seguir apoyando a la democracia cristiana, o al partido
comunista, o a cualquier otro partido que garantiza resultados inmediatos,
y satisfacciones inmediatas?... Nuestra responsabilidad de Verdes de Europa
-como en América- en Alemania, commo en tantas partes del mundo,
y sobre todo en Italia, ya que ustedes están apenas empezando ahora,
es de aprender de lo que está ocurriendo en los movimientos verdes
desde hace 5 a 10 años.
Tenemos que darnos cuenta que hay que sustituir la vieja
política tradicional de los partidos, con una política verde.
Que hay que poner energía a nivel de base en las comunidades, que
hay que elaborar análisis que vayan más allá del puro
ambientalismo y de los otros problemas importantes a los cuales nos dedicamos
cotidianamente (pesticidas, energía nuclear, Chernobyl).
Tenemos que darnos cuenta que esta sociedad no es solamente
dura e insensible, sino que sus mismas leyes prevén su propia destrucción,
la destrucción del planeta y la de las bases para la sobrevivencia
humana. Tenemos que proponer nuevas alternativas, nuevas instituciones
fundadas en una democracia local, en la participación local, que
pueda constituir un nuevo poder contra el Estado centralizado, que pueda
constituir un nuevo sistema de relaciones sociales, en el cual un número
cada vez mayor de personas, tome parte activa en una política realmente
libertaria. Esta es nuestra única alternativa para evitar caer en
la misma política de partido, corrupta y rebasada, que vuelve a
las personas cínicas, indiferentes, siempre más encerradas
en sus propias esferas privadas.
UN MOMENTO DE TRANSICIÓN.
Déjenme concluir con una última consideración
de importancia. No solamente estamos luchando para mejorar nuestras relaciones
humanas. Como el sistema de mercado, también el sistema capitalistas
sigue simplificando no sólo la obra compleja de millones de años,
sino también el espíritu humano. Se está simplificando
el espíritu mismo de la humanidad, se le está quitando la
complejidad y la plenitud que contribuyen a formar personalidades creativas.
Entonces, nuestra nueva política no debe tener como único
objetivo el de salvar el planeta y crear una sociedad verde, ecológica,
de carácter libertario, y una alternativa política a nivel
de base. Hay también que ver aún más allá de
todo esto: si no se pone un fin a la 'simplificación' del planeta,
de la comunidad y de la sociedad, lograrán simplificar al espíritu
humano a tal punto (y con basura del tipo de 'Dallas', de 'Dinasty' y otros
programas televisivos) que se acabará hasta con el mismo espíritu
de rebeldía, el único capaz de promover un cambio social
y un reverdecimiento real del planeta.
Hoy vivimos en un momento de transición, no sólo
de una sociedad a otra, sino de una personalidad a otra nueva. Muchas gracias!!!
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