CIUDAD, VIVIENDA Y CIUDADANÍA: HABITAR LA DIFICULTAD

CHARLA 02

11 DE JUNIO

FUNDAMENTOS POLÍTICOS Y ECONÓMICOS DE LA ORDENACIÓN Y LA GESTIÓN DE LA CIUDAD

Eduardo Hernández, Eduardo Gutiérrez

(SEGUNDA PARTE)

"... ésta mantenga en todo momento las condiciones mínimas requeridas para la autorización de su ocupación." Y por último, decir que " la función social de la propiedad delimita el contenido de las facultades urbanísticas susceptibles de adquisición y condiciona su ejercicio." Y también, que " el cumplimiento de los deberes es condición previa para el ejercicio de las facultades urbanísticas que se definen y se regulan en la legislación urbanística."

Pues esta cita no está sacada de la rueda de prensa de ayer de desalojo del Laboratorio. Ni está sacada de un documento de okupas. Está sacada de la ley del suelo 9/2001 de 17 de julio de la Comunidad de Madrid. Esta ley argumenta y faculta y potencia y refuerza lo que se hace en este edificio. Porque este edificio no ha tenido uso durante veinte años. Este edificio ha estado abandonado es sus deberes de conservación y rehabilitación durante veinte años, al igual que lo ha estado Cabeza - en este caso no por un propietario privado sino por un propietario público porque es un edificio de la Empresa Municipal de la Vivienda -. Potencia, refuerza y todo eso, e incluso limita la posibilidad de uso y de aprovechamiento de la propiedad de este edificio. Se la limita al propietario. Pero da igual.

Ésta es una ley aprobada recientemente - en julio del año pasado - por un gobierno del PP. Pero da lo mismo. Este edificio es probable - si no conseguimos lo contrario - que lo desalojen en un tiempo que no sabemos cuál pero que parece que puede ser breve. Cabeza lo pueden desalojar en un tiempo breve. Independientemente de lo que escriban... Y esto no es algo que se hayan inventado; esto forma parte de la legislación urbanística desde siempre.

El derecho de la propiedad está por encima incluso de lo que ellos mismos escriben. El derecho de cualquier propiedad. Y la legislación y el planeamiento y cómo se ejecuta el planeamiento y qué cosas se hacen y cómo se gestiona, están llenos de este barniz que posibilita agarrarse a él pero que nunca se aplica. Pero que, además, es mentira. El otro día apuntaba de pasada Javier Ruiz, una cosa que aparece en la ley del suelo de la Comunidad de Madrid como novedad pero que se viene aplicando en Valencia desde hace tiempo, que es la figura del urbanizador privado. En pocas palabras, el urbanizador privado es una figura, una empresa. Como sabéis - porque se dijo el otro día en la charla - ya no hace falta ordenar suelo; ya no hace falta ni tan siquiera hacer planeamiento para decir "aquí esto se va a poder urbanizar" porque toda España es urbanizable, toda. Ya no hay suelo rústico y todo es urbanizable. Pero no sólo todo es urbanizable sino que cualquier operador privado, una empresa, puede llegar a una zona de huerta o a una zona de cortijos abandonada, o no abandonada, y decidir que es un sitio estupendo para hacer un desarrollo urbanístico. Y sólo tiene que planteárselo al ayuntamiento de turno. Y si ese ayuntamiento de turno se lo aprueba, puede, a los propietarios de suelo que, en muchos casos, son pequeños propietarios, decirles "mira, tienes dos posibilidades: una, darme dinero para urbanizar esto con lo que me voy a hacer millonario; o dos, vendérmelo a precio de suelo rústico; o tres, si te niegas a la primera o a la segunda, serás expropiado por tu propio ayuntamiento". Esto está pasando en Valencia en los últimos años y esto se da de tortas con lo primero. ¿Por qué? Porque ahí ya no es importante la propiedad. Y no es importante porque estamos hablando de pequeños propietarios. Ahí lo importante es el dinero.

La vivienda ha sufrido, efectivamente, un proceso de cambio: de pasar de ser un valor de vida a ser un valor económico. Pero yo creo que, además, también se ha producido otra cosa que es todavía más perversa porque de alguna manera el enemigo para eso está, para hacernos la guerra. Pero se ha producido una cosa más perversa y es que nosotros, hemos pasado de considerar que tenemos derecho a una vivienda, a considerar que, si no tenemos una vivienda, somos unos fracasados. Cuando se comentaba que no sólo se necesita luchar por una vivienda sino que tenemos que luchar por el espacio; tenemos que luchar por la ciudad; tenemos que luchar por mantener el sitio, el lugar... Pues es difícil que nos convenzamos de que eso es importante cuando estamos absolutamente convencidos de que si no tenemos una vivienda somos unos fracasados, porque somos, efectivamente, demanda insolvente, somos de lo peor. Si hemos llegado a los ochenta años y no hemos sido capaces de ser propietarios, desde luego la culpa no la tiene - es lo que pensamos la mayoría - el poder establecido ni la economía ni las fuerzas transnacionales ni todo el dinero que se mueve detrás de todo eso; sino que la culpa la tenemos nosotros que somos unos fracasados.

Yo solo quería hacer estos tres apuntes porque me parecen fundamentales para saber ver la situación en la que estamos no sólo con el tema de la vivienda sino con el tema de cómo se está transformando esta ciudad. Y también me parecen fundamentales para ver cómo se puede, cómo se podría - lo pongo en condicional - responder a eso. El otro día también hablaba Concha Denche... presión. Es el modelo clásico y es lo que siempre se ha hecho y lo que tendremos que seguir haciendo. Pero, conseguimos cambiar nuestras mentes; conseguimos ver que, efectivamente, tenemos esos derechos, que lo que nos están contando y que Operación Triunfo no es la verdad, o lo tenemos difícil. Y si conseguimos eso que, sería el primer paso... Desde luego no tenemos la mejor legislación, las mejores ordenanzas... Lo tenemos todo en contra. Pero incluso con la legislación urbanística, la normativa urbanística y la forma de gestionar esa normativa que tenemos, sí existen posibilidades de, con sus armas, mientras no seamos capaces de generar otras, luchar y por lo menos poner encima de la mesa el grave conflicto que hay. El absoluto absurdo que significa toda la legislación urbanística. Lo que se dice y lo que se hace. Por poner otro ejemplo: estamos acostumbrados sistemáticamente a que, cuando pedimos la expropiación de este espacio, como podemos pedimos la expropiación de Cabeza, como pedimos la expropiación de un edificio afectado por ruina durante cuarenta años, cuando pedimos la expropiación de un propietario que paraliza la solución de un edificio con infravivienda, se nos responda que no se puede cuando sabemos que se puede. Hay legislación. "Sí, bueno. Lo dice la legislación, pero luego, eso los tribunales se encargan de..." Ese mismo discurso que nos dice que no se puede, cuando se decide hacer una gran operación urbanística y hay que expropiar, se expropia. Da igual que sea para hacer la M-40, para hacer el parque de la Warner o para hacer lo que sea. Esos son instrumentos que tenemos. Son bazas que podemos utilizar. Son contradicciones que ahí están y que son usables y de ellas tenemos que echar mano. Y yo creo que lo bueno que tiene este tipo de cosas es podernos enterar de esas contradicciones que están en la filosofía supuesta del enemigo que no existe porque, efectivamente... Yo creo que ni hay planeamiento ni hay plan ni hay nada. Lo único que hay es por dónde sale el dinero y por dónde se facilita que el rico se enriquezca más y que el fuerte se haga más fuerte. Pero existen esas contradicciones. Y cambiar las cosas significa hablar mucho, explicar mucho, cambiar muchas conciencias y que la gente se empiece a dar cuenta de que nos están engañando.

Creo que con la nueva ley del suelo, si no construyes y el suelo es tuyo, en dos años te lo pueden expropiar también.

Eso era una normativa histórica. Ahora, no sólo te lo pueden expropiar sino que puede llegar un operador privado... Aquí, por ejemplo, si tuviésemos dinero o hubiésemos tenido dinero el año pasado, podríamos haber llegado al ayuntamiento con la nueva ley y haber dicho "señores, este propietario ha tenido este edificio abandonado durante no sé cuántos años y este edificio, por ordenación de la zona, es residencial y yo propongo que aquí voy a hacer residencia. Voy a hacer vivienda, del tipo que quiera". Y si el ayuntamiento quiere, te puede dar el visto bueno. Lo que pasa es que si el propietario de este edificio es la señora mayor de ochenta años - da igual que sea huertana que sea habitante de Lavapiés - pues entonces jamás el ayuntamiento va a dar el visto bueno a una operación de ese estilo. Si es en esas condiciones, sí. Si es la contraria, si el dueño de este edificio es la familia Samarán, que tiene la posibilidad económica de hacerlo, pues lo hace él. Aunque lleve veinte años incumpliendo la legislación urbanística que le posibilita de hacer uso de su propiedad. Y la legislación lo deja muy claro. La propiedad de suelo o de edificios también tiene unas obligaciones y si tú incumples tus obligaciones, no puedes ejercer tu derecho a la propiedad urbanística. Aquí sería muy claro, como es muy claro en los edificios en ruina, como es muy claro en montones de casos. Si el ayuntamiento quisiese, no tendría nada más que decir "Usted lleva aquí incumpliendo todos sus deberes durante veinte años y eso le imposibilita para hacer uso de su derecho de propiedad urbanística". Pero nunca lo va a hacer, claro. Se puede hacer lo que se quiera y en los dos sentidos. Lo que pasa es que siempre se ha hecho únicamente en uno.

Otra figura que se han cepillado es la de los reversionistas. En la legislación urbanística tradicional, si a ti se te expropiaba para hacer vivienda social o para hacer una guardería o un colegio o una infraestructura, y al cabo de los años la administración o el privado de turno decidía que mejor que eso construía oficinas, y por lo tanto a ti se te había pagado el suelo en unas condiciones y luego se conseguía un negocio en otras, estaba la figura de la reversión que era que tú podías ir a los tribunales y decir que a ti te habían engañado; que a ti te habían quitado el suelo para hacer una cosa y finalmente se había hecho otra. Con la nueva legislación eso también se acaba. Pero es un poco lo mismo que lo de la figura del urbanizador privado porque es ahondar en sus contradicciones. Siempre nos están hablando del derecho de propiedad. Siempre nos están hablando del sacrosanto derecho, del histórico derecho neoliberal. Pero es mentira. La legislación urbanística actual no es neoliberal. Bueno, es neoliberal en cuanto a que potencia el crecimiento de los grandes capitales, pero en todo lo demás, no lo es. De más intervención sobre el espacio urbano y no urbano y sobre el campo y la ciudad; de más intervención directa, pública, que la aplicación del urbanismo y del planeamiento hoy, yo creo que ni en los tiempos de la Unión Soviética comunista. Es alucinante. Es antineoliberal. Es intervencionista a tope.

Pues yo creo que en esas cosas habría que profundizar. Pero de alguna manera habría que empezar a generar un discurso. "No nos engañen. Ustedes defienden unos intereses pero detrás de esos intereses ni siquiera hay una ideología. Sólo hay intereses".

Yo estoy de acuerdo con Eduardo en que es muy difícil cambiar una tendencia de muchos años. Creo que en la situación en que estamos casi lo más importante es cambiar conciencias; que la gente empiece nuevamente a plantearse, como en los setenta y como en otras épocas, que no es verdad lo que nos están diciendo, que la cosa puede ser de otra manera y no sólo en temas educativos sino en temas urbanísticos, en temas de vivienda. Y que nos creamos los derechos que tenemos, es decir, que el derecho a la vivienda no es una cosa, como todos asumimos, que lo pone en la constitución pero que es mentira. Es que el derecho a la vivienda es verdad y es posible y si no se hace posible es porque hay unos intereses que lo impiden. Y a partir de ahí, existirá la posibilidad de utilizar sus propias armas, las armas que ellos generan pero que le dan un barniz. Porque claro, si esto lo saca la Comunidad de Madrid con el rollito moderno que tiene, pues no va a sacar una ley retrógrada. Es retrógrada, y su aplicación va a ser de lo más retrógrado posible en esta ciudad, pero con un barniz. Siempre le dan un barniz, a los niveles que se quiera. Y en este barrio lo sufrimos. Cuando tú ves los documentos de la intervención en Lavapiés... pues tiene un barniz de buen rollito de la leche: "vamos a recuperar el barrio para los vecinos, para el vecino tradicional; vamos a eliminar la infravivienda y vamos a crear dotaciones y vamos a hacer..." El barniz existe, pero luego, vemos que no se elimina la infravivienda, que suben los precios, que expulsan a los vecinos, que los equipamientos que hacen no son para nosotros sino para otros... Pues bueno. Lo que hay que hacer es hablar mucho, explicar mucho... Que la gente no sólo se dé cuenta, pero que además entienda, que no somos culpables de lo que suceda; que los culpables son otros y que contra esos otros hay que luchar.

Yo creo que tampoco es una cosa totalmente del macrocapital sino también del microcapital. El caso nuestros padres que han sido albañiles y se compraron una casa y luego se auto construyeron otra. Es un ejemplo muy claro de que también se contribuye a alquilar esa segunda vivienda a precios excesivos. Es una conciencia que tiene que estar desde la base y no pensar que es una cosa de macro capitales en la que la gente de base no tenemos nada que hacer.

Pero forma parte de lo mismo. Forma parte de esa conciencia. Yo, soy pobre y de derechas. No tengo casa y encima soy un fracasado. Pero si la consigo tener y puedo especular con ella, pues entonces soy un triunfador. Eso forma parte de lo mismo. Pero eso no interesa. Pongo un ejemplo. En este barrio hay un edificio en ruinas y si se consigue mucha movilización en torno al edificio, seguro - ha pasado siempre - que llega la administración y dice, "¿De qué estamos hablando? ¿De un propietario de un edificio miserable? Que le den por el culo. A éste le expropiamos. Aunque no le expropiemos, pero bueno, le hacemos un poco la jugarreta. Decimos que le vamos a expropiar, le paralizamos la obra durante años..." Jamás harían eso con el propietario de este edificio o por lo menos no lo han hecho nunca con el propietario de este edificio. Porque ya es otro nivel. Claro. Ellos ponen las condiciones del juego y de lo que se trata es de que tú entres en el juego. Es el rollito americano de que si entras en el sistema, prosperas. Y si te compras una casa de veinticinco metros, pues seguramente vas a pasar a la de cuarenta y después vas a pasar a la de sesenta pagando una hipoteca toda la vida... Pero vas a ser un triunfador. Vas a poder especular con ella." Forma parte del juego, claro.

Yo de todas maneras, creo que a escala individual no tiene solución. Se ha creado un mundo individual. Y de forma individual no tenemos ninguna posibilidad. Yo siempre busco un ejemplo que demuestra cómo funcionan los mecanismos de integración y que, además, son muy poderosos. Tengo gente conocida que vive con una pensión muy baja, de cuarenta y tantas mil pesetas. La clásica viuda y demás. Y que a la salida de su marido de la fábrica - los cuadros típicos de los trabajadores de este país - tiene tres millones de pesetas. Pues lo único que puede hacer con esos tres millones de pesetas es invertirlos, actuar como un capitalista. Y todas las putas semanas se mira las cotizaciones a ver cómo le va la cosa. Hay una foto maravillosa donde hay un grupo de diez o quince jubilados delante de una pantalla del BBV - de las que publican las listas - y está la gente viendo qué pasa con sus dos millones de pelas. Porque es un complemento que le viene muy bien. Y si no, ¿qué hace con ese dinero? Es un sistema muy poderoso. La globalización – esa tontería de que si el mundo y tal - funciona porque funciona en red: para arriba, para abajo y en horizontal. Y todo el mundo está en una u otra dinámica excepto los que hacen cosas como ésta de ocupar. Pero además es que es una lógica tan poderosa que, salirse individualmente de ella, tiene sentido como conciencia pero nada más. Porque... ¿qué le vamos a decir a esa viuda que invierte los dos millones y medio de pesetas?, ¿que no lo haga? ¡Si son las quince mil pelas que le resuelven la vida! ¿Qué va a hacer con ese dinero?

La alternativa es de otro calibre, de otro nivel y no es individual. El problema es que, mientras estemos pensando en soluciones individuales, aptitudes individuales, respuestas individuales, no hay nada que hacer. Es mejor actuar tal y como ellos dicen. Te quemas menos y vives más tranquilo. Y digo esto porque estamos aquí donde hay una respuesta colectiva, al tamaño que sea, y donde hay una acción colectiva. Pero no se pretende resolver la vida a la gente uno a uno. Para resolver la vida a la gente uno a uno ya están ellos y lo están haciendo muy bien.

Si nos cogemos el enunciado de la exposición de motivos de toda la legislación desde 1985 para acá, toda la que se refiere a vivienda, dice lo mismo. Empieza de la misma manera: "a fin de conseguir un abaratamiento de las viviendas y mayor accesibilidad... se adoptan las siguientes medidas..." Es un choteo. Serán unos payasos pero se están riendo de nosotros. Y el problema es ése, que en este momento, funcionan con impunidad. Que hacen lo que quieren, que no tienen enemigo. Entonces, ni hablemos de legislación ni hablemos de políticas ni hablemos de nada. Aquí hay un proceso de acumulación brutal con unos mecanismos que integran a todo el mundo en ese proceso. No tienen enemigo. No tienen quien les pare y a quien dar cuentas. Y si a eso le unimos - y ahí me pongo ya en tono pesimista - la capacidad de manipulación que tienen de la gente y de la opinión pública, es que abruma. En definitiva, los barnices de los que habla Eduardo, los utilizan en el momento adecuado para manipular a quién sea y doblegar la voluntad de quién sea. Siempre se ha planteado - quizás como herencia del franquismo - que las opciones reaccionarias estaban embrutecidas. Pues de eso nada. Son gente que sabe a dónde va y que tiene una gran capacidad para construir las respuestas y lo hacen a través de muchos instrumentos, unos de integración y otros de represión, porque cuando hace falta, golpea, como harán aquí dentro de unos días. Y cuando hay que torturar, torturan. Y cuando hay que legislar, legislan. Y cuando hay que manipular la opinión, la manipulan. Y frente a eso, la posibilidad de que individualmente nos podamos enfrentar a ese monstruo, a mí se me hace muy difícil. Si no somos capaces, no de tener una idea brillante, sino de construir una base organizada, no hay nada que hacer. Se siguen choteando todos los días. La única posibilidad que a mí se me ocurre es que seamos capaces de construir núcleos organizados donde todas estas cosas se piensen, se trabajen. Antes, con dos consignas y una buena alternativa tú tenías detrás a mucha gente. Ya no queda nada de eso. Hace falta construirlo otra vez. Ése es el problema. Nos siguen ganando porque batallamos a ver si tenemos una mejor idea, a ver si les pillamos en un fraude mayor... Y nos olvidamos de que eso tiene sentido si tenemos construida, por debajo, una organización social que se nutra de todo esto. En mi opinión, si pretendemos invertir el proceso, habrá que organizarse con gente, muy estructuradamente, y entonces veremos qué somos capaces de construir.

Yo creo que esta situación también se da en Méjico. Conozco algo del movimiento urbano popular en América Latina y exactamente podríamos retomar esta frase tal y como la dice el compañero. Yo creo que no sólo se trata de hacer un núcleo socializado en torno a una demanda como la vivienda. No es suficiente porque - precisamente como decía el compañero Eduardo - hay un mecanismo tan articulado que tiene extendida la red por todos lados. En este sentido, si estamos pensando en hacer organización popular, se debería pensar necesariamente en hacer trabajo popular donde podamos trabajar no tan sólo en lo inmediato sino a medio y largo plazo, sobre la cultura, sobre la posibilidad individual y colectiva de vislumbrar este entramado de poder que está extendido por todos lados. Y los que hacemos trabajo popular en las organizaciones vemos que es la única posibilidad de construir a mediano plazo porque una vez que se agota la demanda, la gente se retira a la cotidianidad, a su inmediatez. Entonces el trabajo popular, como tiene la característica de que es algo distinto, nos permite, en un pequeño producto artístico o en una pequeña reflexión, mirar cuál es el orden general y cuáles podrían ser las alternativas.

El problema que tiene Lavapiés y uno de los problemas incluso a la hora de organizar las respuestas, es que el modelo que se ha elegido es un modelo que también lo deja todo en manos del mercado. Es el supuesto modelo de la no-intervención de sólo meter dinero público. Bueno, hay intervenciones más directas como pueden ser los equipamientos o las dotaciones que directamente están decididas y puestas por la administración, pero la base fuerte de la intervención se basa en meter dinero en un barrio y que el mercado se ocupe de hacer la transformación. ¿Eso qué conlleva? Que no hay una agresión evidente a corto plazo sino una agresión fuerte a largo plazo con lo cual, los afectados por esa agresión y las expulsiones se van produciendo sucesivamente. Es algo difuso y más difícil de organizar

Lavapiés, como otras zonas del centro de Madrid, de alguna manera - no sé muy bien por qué - ha tenido más respuesta a la expulsión que en otras partes del Estado. En Valencia se empezó a intervenir en el centro histórico cuando ya no había vecinos. En Barcelona se decidió intervenir en el centro histórico cambiando a los vecinos de sitio y no se produjo una respuesta importante. Aquí hubo un intento "modelo Valencia" de ir expulsando a los vecinos a través de declaraciones de ruina. Sí consiguió - no de forma espectacular - que, al menos, la gente afectada por ese proceso se organizase y respondiese a esa agresión, por algo tan evidente como que te echaban de tu casa. Pero eso nos está ocurriendo todos los días y no hay respuesta.

Cuando se estaba haciendo el plan general del 97, hubo un intento de intervención, que fue como un experimento para ver qué modelo se podría seguir en Lavapiés. El planteamiento que tenían era el de abrir una alameda en Lavapiés tirando dos manzanas de casas entre las calles Zurita y Buenavista. Y el planteamiento era muy "progre" porque decía, "se van a tirar dos manzanas de casas alargadas para abrir aquí una gran zona verde que dé comunicación a un barrio tan cerrado y tan intrincado como éste desde el exterior justo hasta el centro del barrio que es la Plaza de Lavapiés pero, por supuesto, realojando a todos los vecinos en el propio barrio." Pues algo tan "neutro" y tan pequeñito como intervención urbana, produjo una gran respuesta de la gente que vivía allí y yo creo que eso definió el modelo de intervención que se iba a seguir en Lavapiés y, en general, en el centro de Madrid que es el de la supuesta no - intervención: "Somos buenos y queremos ayudaros y, por lo tanto, invertimos." En Lavapiés, las últimas cifras que se manejan, hablan ya de veinticinco mil millones de inversión pública. Ahí se pone el dinero y el que tiene capacidad para aprovecharse de ese dinero, seguirá en el barrio o se hará rico o se hará más rico. Y el que no tenga la posibilidad de aprovecharse de ese dinero, porque no pueda rehabilitar; porque sea gente de bajos recursos o sea inquilino, será expulsado. Pero no va a ser expulsado con una intervención directa, fuerte y que se pueda vivir como una agresión por la generalidad de los vecinos. Porque a mí me echan hoy de mi casa; porque me suben la renta tres veces; a mi vecino le hipotecan; su piso sale a subasta pública porque no puede pagar la rehabilitación aún siendo propietario... A mí me pasa hoy, a él le pasa mañana y cuando le pase a él yo ya no estoy aquí... Y así sucesivamente. Y organizar eso es muy difícil.

Si os parece terminamos... si tenéis alguna pregunta o algún comentario... No hay que agotar todo hoy. Hay tres días más por ahora y seguiremos hablando sobre la cuestión del centro y de los modos de intervención en los centros históricos. Sólo os hago un par de invitaciones a cosas que nosotros pensamos que contribuyen a eso que llamamos crear tejido social participativo. Pensamos que este edificio es un territorio de conflicto y por eso lo hemos okupado; no sólo para nosotros sino también para generar el conflicto de pensar qué es lo que está ocurriendo en este barrio y qué capacidad de cooperación social tenemos como para generar un mecanismo autónomo de resistencia contra las barrabasadas que están transformando este barrio. Una invitación a que participéis directamente en lo que está ocurriendo en estos tiempos: uno es la manifestación; otra es que el domingo a las cinco de la tarde tenemos un acto público en el que vamos a presentar cuál es la propuesta de resistencia para intentar conservar este edificio.

El jueves hay un taller de reflexión sobre iniciativas, propuestas y alternativas a uno de los edificios, que hemos incluido dentro del plan de "edificios sensibles" de Lavapiés, que es Ventorrillo, 7. Será una asamblea - taller y hablaremos sobre qué tipo de propuestas se puede construir desde los ámbitos sociales para proteger a la gente que está en proceso de conflicto. Así que os invitamos a tod@s a participar.

 

 

 

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