CIUDAD, VIVIENDA Y CIUDADANÍA.

CHARLA 01

05 JUNIO 2002

PLANEAMIENTO URBANO Y VIVIENDA EN MADRID.

 

Moderador. (Eduardo Gutiérrez)

Buenas tardes a todos, a todas. Bueno, agradeceros la asistencia y por supuesto la asistencia de la gente que nos va a contar hoy algunas cosas, que como sabéis son Javier Ruiz, que es profesor de la Escuela de Arquitectura y Concha Denche que es urbanista y también está en el Movimiento por la Dignidad del Sur. Creo que no es necesario que os explique mucho de que va esta historia, esto forma parte de una serie de jornadas que se van a hacer sobre distintos aspectos relacionados con la vivienda, el urbanismo, la ciudadanía y todas estas cosas, que se van a hacer hasta el verano en una primera fase, pero que se pretenden seguir haciendo después del verano con planteamientos de Modelos alternativos, modelos de ciudad, etc. Estos van en paralelo con un plan de intervención en lo que llamamos los "edificios sensibles", que son los edificios olvidados por la rehabilitación de este barrio y en los que pretendemos generar un proyecto alternativo de actuación.

Tengo que mencionar, me imagino que todos lo sabéis, pero por si alguno no se ha enterado, que la programación de estas charlas estaba prevista toda ella en este espacio, tanto esta primera fase de antes del verano como la posterior que se quiere hacer después del verano, y que no sabemos si se va a poder, o nos tememos que esto no va a poder ser así, porque ayer llegó la notificación de desalojo de este centro social; con lo cual no sabemos hasta cuando estas charlas se van a poder seguir desarrollando aquí, como pasa con el resto de actividades que aquí se vienen haciendo, entre otras las reuniones de muchos vecinos organizados en distintas actividades, en distintas propuestas. Creo que después hay una asamblea, que empezará a las nueve y media.

Carlos (inaudible)

Bueno, pues como ha dicho Carlos, si alguno estáis interesados en luchar por espacios como éstos y por modelos distintos pues a lo mejor estaría bien que os pasaseis por la asamblea.

Yo ya me callo, simplemente deciros que Javier Ruiz y Concha Denche son los que nos van a contar hoy la charla; como veis es sobre Planeamiento Urbano y Vivienda y de lo que se trata es un poco de conocer más profundamente en que consiste el Planeamiento, que planeamiento tenemos, a que objetivos obedece, con que objetivos se genera y cómo se plantea, porque lo que pasa en los barrios en los que habitamos, y lo que pasa en este barrio tiene mucho que ver con la ideología, la economía y la política que hay detrás de esos planeamientos. También el objetivo de esta charla es dotarnos de contenido, dotarnos de discurso, profundizar en nuestros conocimientos, y por lo tanto profundizar en la capacidad de intervención de formas alternativas, y de propuestas sobre lo que pasa en nuestros barrios.

Y nada más, pasaros la palabra y agradeceros vuestra asistencia.

 

Javier Ruiz (Profesor de la Escuela de Arquitectura de la UPM).

Bueno, pues muchas gracias, Eduardo. Se trata de dar unas pinceladas sobre en qué consiste el planeamiento urbano que nos afecta, yo creo que no haría falta incidir mucho sobre el hecho de que nos afecta y de que nos afecta muchísimo la forma de nuestras ciudades pues prácticamente todas las actividades que estamos haciendo, desde el principio hasta el final, toda nuestra vida, tiene una dimensión espacial, se desarrolla en un espacio que obedece en mayor o menor medida a un plan; utilizamos la palabra plan en el sentido más amplio de la palabra, alguien tiene un plan, y ese alguien que tiene un plan tiene muy claro para qué sirve ese plan, a qué obedece ese plan y dónde se quiere llegar con ese plan. O sea, cuando estamos hablando de plan, estamos hablando de plan en el sentido más clásico de lo que en castellano es la palabra plan, una serie de mecanismos tendentes a conseguir un objetivo, y en este caso este objetivo es el diseño de un espacio que beneficie a alguien que es quien pone en marcha todos los mecanismos y diseña de manera específica ese plan.

Me vais a perdonar, porque quizás para entender como funciona el sistema el planeamiento español, -para algunos puede resultar redundante, pero para otros puede ser bastante interesante- que haga una pequeña introducción histórica de cómo hemos llegado hasta este punto.

El urbanismo moderno, el urbanismo tal y como lo entendemos ahora, tiene su origen en la Revolución Industrial, en la que básicamente se producen dos tipos de fenómenos. Uno de esos fenómenos es el aumento considerable de población; en Europa Occidental prácticamente la población no había crecido nada en los últimos mil y pico años, estamos hablando de finales del siglo XVIII, principios del siglo XIX, y de repente, por una serie de mejoras de las condiciones higiénicas, por la mejora de una incipiente sanidad, se produce una explosión demográfica sin precedentes. Hasta entonces, periódicamente, sabéis que había pestes, había enfermedades, había hambrunas, había momentos en los que de repente, en un periodo de 20 ó 30 años, una peste era capaz de reducir la población europea prácticamente, en una tercera parte, con lo cual, prácticamente las ciudades no estaban creciendo. Hasta entonces todo lo que se habla de urbanismo anteriormente, simplemente son temas de ajustes sobre una ciudad que se había construido mil y pico años antes, sobre la ciudad medieval; ése es el primero de los fenómenos.

El segundo de los fenómenos tiene una trascendencia importante; el primero es un fenómeno cuantitativo, en principio sin repercusión espacial, pero el segundo fenómeno sí tiene una repercusión espacial tremenda. Esa repercusión espacial, se debe a que las tecnologías de producción se complican en este momento, o sea, que aparece la máquina de vapor, son los momentos en los que aparecen todas las máquinas de la industria básica; la industria textil puede servir como un ejemplo muy claro de estas cosas, aparecen todos los nuevos telares mecánicos, las lanzaderas volantes, que permiten manejar una serie de hilos… de tal manera que el taller tradicional pasa a entrar en competencia con otro tipo de maquinaria que ya no es una maquinaria que está al alcance de todo el mundo. Hasta entonces, el mundo de la producción está vinculado al mundo doméstico; allá donde se vive prácticamente se produce, prácticamente se transforman las cosas. Ahora la transformación ya es algo más sofisticado y es algo que no está al alcance de todo el mundo. Entonces, por decirlo de alguna manera, la tecnología y la capacidad de producción, la capacidad de transformación, se concentran en muy pocas manos, se concentra en aquellas manos que son capaces de fabricar estos nuevos artilugios, estas nuevas máquinas de vapor. Lo que se produce es una primera acumulación en unas manos muy concretas, y también en unos espacios muy concretos, una primera acumulación de los medios de producción.

De manera esquemática, la máquina de vapor va a buscar los sitios allí donde se produce el combustible, o va a buscar aquellos sitios donde por una serie de encrucijadas de transporte, se pueden concentrar de manera más clara las materias primas y se puede concentrar de manera más clara también la materia combustible. En algunos casos aparecen nuevas ciudades, vinculadas por ejemplo a las cuencas carboníferas, en el caso de Inglaterra se da por ejemplo el caso de Liverpool, que es bien conocido: Liverpool multiplica su población por 250 en apenas diez años, entre 1810 y 1820. Por qué, porque hay una explosión demográfica, y automáticamente la gente del campo tiene que ir a buscar trabajo allí donde los medios de producción resultan competitivos. Liverpool como os digo, es una ciudad prácticamente creada ex novo, vinculada directamente a una cuenca carbonífera. Las ciudades tradicionales, aumentan su población, y aumentan su población salvajemente y de una manera total y absolutamente descontrolada, es decir, allí llega la población y se mete donde puede, directamente, las ciudades que tenemos en estos momentos del siglo XIX, son ciudades medievales, son ciudades con sus callecitas, en las que lo único que se hace es que se genera, esto también es importante, se genera una primera e incipiente industria vinculada a la ciudad, que consiste en dar alojamiento a toda esa población que llega. Entonces, los terratenientes de la ciudad que tienen una parcela, pues lo que hacen es tirar la casa miserable de una planta, y sustituirla por un edificio de alquiler, en el cual lo que interesa es tener metros cuadrados para poder hacinar la mayor cantidad posible de gente y cobrarles un alquiler. El que quiera leer más datos de éstos, que se coja el libro de Engels de "La Condición de la Clase Obrera y los problemas de las grandes ciudades", que es un libro estremecedor y escalofriante, y que en algunos aspectos puede seguir todavía bastante vigente.

Entonces, lo que nos encontramos es que la ciudad se transforma prácticamente sin control, es decir, una ciudad que tiene una estructura totalmente medieval, se convierte en una estructura densísima; donde antes cabían x personas, de repente pasan a caber 10, 20, 30 personas más, en unas condiciones total y absolutamente infrahumanas, hasta tal punto que aumenta la mortandad, aparecen problemas higiénicos, y aparece lo que tiene que aparecer necesariamente en estos casos, que es levantamientos, revoluciones, etcétera… El siglo XIX es el siglo de las Revoluciones, precisamente por esto, por la situación de este nuevo espacio descontrolado que se ha generado en las ciudades. Entonces, en parte algunos textos nos lo intentan vender, y no digo que no haya una parte de esto, nos lo intentan vender como una especie de, cómo lo diría, de concienciación filantrópica por parte de los burgueses, que detentan en aquel momento la mayor parte del poder de las ciudades. Como os digo, en parte sí es cierto que hay algunos personajes totalmente bienintencionados, en el caso de Madrid, pues por ejemplo, uno puede seguir la trayectoria de alguien como Mesonero Romanos, que es un personaje con un cierto interés, y que influye bastante, pues por ejemplo, para introducir unas condiciones higiénicas en lo que era la transformación de Madrid; claro que el caso de Madrid es un ejemplo totalmente secundario, porque Madrid nunca ha sido una ciudad industrial, Madrid es una ciudad que se industrializa mucho más tarde. El caso es que por una parte, existe una parte mínima, pero real, de conciencia filantrópica por parte de los burgueses, y por otra, por una cuestión pura y simplemente de organización y de eficiencia económica: hay que poner orden en todo esto, no podemos tener una parte importante del proceso productivo que es la mano de obra permanentemente al borde de la revolución; pues además es una clase incipiente, que empieza a tener un cierto poder, y una cierta capacidad de organización.

En estos momentos, aparece el urbanismo científico, que consiste en poner las cosas en su sitio, en hacer un plan, hacer un plan de distribución de funciones, un plan de distribución de espacios, de distribución de las cosas de tal manera que todo encaje y cuyo objetivo final es tener una industria y unos medios de producción absolutamente eficientes, que tengan un espacio que responda directamente a esa eficiencia. Eso se traduce en una serie de ordenanzas, una serie de ordenanzas que empiezan con cosas tan tremendas como que por ejemplo, empiecen a introducirse medidas para que las habitaciones, o un porcentaje de las habitaciones en las casas, tengan ventanas, cosa que hasta entonces, a estas personas que tenían que alojar a la gente, pues es que directamente ni se les pasaba por la cabeza. Hay un dibujo que me viene ahora a la cabeza de una distribución de una vivienda de éstas de alquiler en Inglaterra, creo que era en Manchester, de cómo ocho personas, una familia de ocho personas, podían perfectamente vivir en un único espacio, simplemente con una puerta, y sin ningún tipo de ventilación ni iluminación. Por ejemplo, empiezan a aparecer cosas como que tenga que haber una ventana, no estaríamos hablando ya de cosas de las que se habla ahora en la arquitectura moderna, de ventilaciones cruzadas y similares, vamos, eso era ya altísimo lujo; empiezan a aparecer ese tipo de cosas, empiezan a aparecer por ejemplo, ordenanzas que dicen que, en caso de que haya algún tipo de incendio, que puedan llegar al interior de las viviendas los coches de bomberos; algo de sentido común, porque claro, un incendio como el de Londres, que en el siglo XVII mató a 250 personas, si se repite 100 años después, no estaríamos hablando de apenas ciento y pico, doscientas y pico personas, estaríamos hablando de miles. Empiezan a aparecer temas como ver qué se hace con las aguas sucias, qué se hace con los residuos, se empiezan a hacer alcantarillados, y por otro lado también se empiezan a buscar espacios específicos para hacer las cosas, es decir, ya no vale hacer cualquier cosa en un determinado sitio, resulta que al burgués que tiene su casa no le apetece vivir ahí, y de repente decide sustituir su vivienda de una planta o su palacete por una casa en alquiler, y meter a treinta familias obreras, pues evidentemente, tal y como está, sin reglamentación, sin ningún tipo de reglamentación urbanística, nadie podría decirle absolutamente nada; hay que poner las cosas en su sitio, y para ello hace falta un plan. El siguiente paso ya no es dar una ordenanza, sino decidir dónde se van a hacer las cosas; resulta que para que funcione bien la industria no solamente tiene que haber unas naves estupendas, sino que esas naves estupendas tienen que estar abiertas. En los barrios tenemos que empezar a diferenciar, el burgués se va a vivir a un sitio, y las clases obreras, a otro.

Las cosas empiezan a parecerse, y van apareciendo determinados instrumentos que empiezan como os digo, a configurar este plan. Lo que pasa es que esta configuración del plan tiene un segundo efecto perverso, y este segundo efecto perverso es que lo que hasta entonces era un plan cuyo objetivo es favorecer la existencia de una estructura económica concreta, de repente, en el momento en que nos paramos a ordenar espacialmente estos lugares, para que funcione esa estructura económica, la propia ordenación y la propia construcción de ese espacio se convierte en sí mismo también en una industria. Me explico: ya no se trata únicamente de dar respuesta a esa demanda de metros cuadrados para que duerman los obreros que se han ido concentrando, sino que en el momento en que por ejemplo hay una normativa que dice que las calles tienen que tener tanto, hay una normativa que te dice que tienen que aparecer mecanismos, por ejemplo, de abastecimiento de agua a las viviendas, (que aparecería ya entrado el siglo XX), o mecanismos de evacuación de las aguas residuales, empiezan a aparecer determinados tubos, etcétera. En ese momento, la ciudad se convierte así mismo en un objeto de producción. Se convierte en un objeto de producción y se convierte también en su propio objeto, en cierto modo, de consumo.

Hay un debate importante en España -perdonad que me vaya un poco por las ramas, pero creo que puede ser bastante útil-, que es además un debate divertido, que se concreta, porque hay incluso unas legislaciones, en la década de los 60, de 1860 a 1864, (esos cuatro o cinco años son años muy importantes) que es el debate de qué se hace con las ciudades. A España, como os he dicho, llega tarde la industrialización, salvo algunas excepciones; en el caso de Madrid llegaría muchísimo más tarde, pero bueno, Madrid se encuentra con que aun no teniendo una industria incipiente, la propia situación de la Corte aquí, ya trae una serie de cortesanos, aparte tienen también su burguesía incipiente. Cuando se decide que hacer con las ciudades, por ejemplo, en Europa, en la mayor parte de los casos, se opta por reformarlas. La ciudad medieval no funciona, hay que reformarla. El ejemplo paradigmático es en este caso el de París, no podemos olvidar tampoco que hay detrás, en el caso de París aparte de la construcción de la ciudad imperial que se nos vende tanto en los libros, la construcción de una ciudad a la medida de Napoleón III y todas esas cosas, no nos podemos olvidar que lo que hay fundamentalmente detrás de la transformación de París, es un proceso inmobiliario, es un proceso de creación de ciudad desde un punto de vista inmobiliario (hace poco han editado otra vez las memorias del Barón Haussman, donde podéis leer todas estas cosas. Por otra parte también hay una segunda intención dentro de este plan, con vistas a controlar a las masas: un instrumento de control de las masas es precisamente el urbanismo, ahí donde había un barrio conflictivo, se planta un boulevard encima, se multiplica la edificabilidad, y además se zonifica de tal manera que solamente pueda albergar casas burguesas. Así se expulsa directamente a los obreros, caldo de revolución, para que se busquen la vida y ya estén simplemente lo suficientemente preocupados con buscar una nueva ocupación como para pensar en revoluciones. Pensad que estamos hablando también por ejemplo de las vísperas de la Comuna y que había habido una revolución pocos años antes, en 1848. Éste es el caso de la mayor parte de las ciudades europeas. En el caso de las ciudades de España, se produce un fenómeno extraño, porque es un fenómeno típicamente español, aunque no exclusivamente español; las ciudades españolas eran todas, en esta fecha, estoy hablando de 1860, ciudades con algún tipo de delimitación física construida. O son ciudades con muralla medieval, esta muralla tocha, defensiva, donde se ponían los cañones para defenderse, o son cercas como en el caso de Madrid, por ejemplo, donde no ha habido ninguna guerra así tocha, pero sí es cierto que en Madrid por ejemplo hay una cerca con una serie de puertas, aunque sea simplemente por temas fiscales, porque el echo de cruzar esa puerta es donde se pagan los impuestos, es donde entra o sale la mercancía; pero tiene una cerca, tiene una cerca que está delimitando la ciudad. Aquí una de las cosas que se piensan es, bueno, la gente mira por encima de la cerca y bueno, ahí lo que tengo es campo, por qué voy a meterme a transformar esto que me cuesta un cierto esfuerzo si lo que puedo hacer es ponerme a construir eso.

Entonces hay un debate importante en España en estos años, 1860-1864, y en este debate entre la organización de la ciudad a partir de la reforma de la ciudad medieval existente o a partir del ensanche de la propia ciudad, es decir, del derribo de la cerca, valla, muralla… lo que sea y la extensión de la ciudad, pues se opta claramente por la segunda opción. Hay un proyecto de ley que es el de Posada Herrera que es de 1862, que era un proyecto de ley que pretendía conciliar las dos posturas, ese proyecto de ley no se aprueba, y lo que sí se aprueba en el 64, si no me equivoco es la ley de ensanche. Esto también tiene su importancia, y tiene su importancia en la actualidad, porque en la actualidad nos encontramos con que nuestra tradición a la hora de hacer ciudad, nuestra tradición es crecer, nuestra tradición no es transformar, ahora se opta claramente por el ensanche, aparecen todos estos ensanches españoles, que más o menos conocéis, tenemos uno aquí al lado, el ensanche que diseña un ingeniero, que diseña Castro para el Marqués de Salamanca. El Marqués de Salamanca es un ejemplo paradigmático de los burgueses de esta época, sus negocios en estos casos son la energía y los ferrocarriles, tiene un negocio en el transporte, y un negocio incipiente en la energía, el Marqués de Salamanca es el que crea por ejemplo el campo del gas ahí abajo. Pero el Marqués de Salamanca ve al mismo tiempo las posibilidades de esta nueva industria que es la propia construcción de la ciudad y es el que se anticipa a todo y dice "este ensanche para mí", me lo diseño yo, se lo diseña un ingeniero, y se lo diseña directamente como una promoción, simplificando, como una promoción privada, lógicamente vinculada al ayuntamiento, pero como una promoción privada. Entonces se empieza a generar esta cultura de extensión. En este punto de la extensión lo que pasa es que desde el principio, y también es un tema importante sobre el que volveré ahora en pocos minutos, se genera como una especie de dicotomía que nos va a perseguir en todo el aparato urbanístico y legislativo que se va a construir ya entrado el siglo XX, que es que a la hora de construir esta nueva ciudad, evidentemente aparece algo que parece innegable, digo que parece innegable porque luego las cosas no son tan claras, no son tan blancas y tan negras, y están más llenas de grises, parece innegable que es beneficio puro. Parece innegable que aparece ahí un suelo en el que se pueden construir determinadas cosas, y que ese suelo es donde está teóricamente la parte inmobiliaria de la construcción de la ciudad, donde está teóricamente el cogollo, el contenido económico positivo de la construcción de la ciudad. Las parcelas donde tú vas a poder construir los edificios. Y luego parece que hay un segundo trozo de ciudad, que frente a este beneficio parece que queda como carga, y esa carga es lo que propiamente entendemos como urbanizado, Cerdá que era el que más teorizaba en estos casos sobre estas cosas, Cerdá es el padre del ensanche de Barcelona, el ingeniero que diseña el ensanche de Barcelona; mucho mejor que el de Madrid en algunos aspectos, casi todos; lo que Cerdá llama urbanizado, es decir, construir las calles, hacer la obra civil de las calles, es decir aplanarlas, ponerles sus tubos, ponerles sus no sé qué, esa serie de cosas; y construir otra segunda parte deficitaria de la ciudad, que luego se incorporaría a esto, inicialmente nadie se lo piensa, que luego es todo el equipamiento del servicio de la ciudad. Parece innegable que para que funcione una ciudad que puedes vender, alguien tiene previamente que construir una ciudad que cuesta dinero. Es decir, aparece una dicotomía entre un sistema de beneficio comercial, de beneficio industrial puro, y también una serie de costes, de construcción infraestructural previa de esos elementos, básicamente parcelas, donde vas a poder desarrollar o construir una serie de edificios, y ahí ocurrirán una serie de funciones de tal manera que puedas venderlos. Entonces ocurre esto, y se empieza a construir el ensanche burgués en casi todas las ciudades. Lógicamente lo que pasa es que este ensanche burgués es un ensanche tasado, es un ensanche en el cual hay unos costes, y hay una expectativa de negocio, y por lo tanto hay un valor en venta. Hay un valor en venta, el cual, incluso en un ensanche zonificado como es el ensanche de Madrid, en el cual unas partes del ensanche, la parte por ejemplo de Arganzuela, aquí al sur de donde estamos nosotros, al otro lado de la ronda, y la otra parte del palacio del Retiro, la zona que ahora mismo sería la zona de las calles Ibiza, Sáenz de Baranda, todas éstas, aunque se destinan a clases obreras son también zonas de las cuales se espera su beneficio económico. Qué pasa, que al mismo tiempo que se empieza a construir el ensanche, al otro lado del ensanche, además esto, si sigues los planos de la época es una cosa muy divertida, ver como al mismo tiempo que se va colmatando el ensanche, de la ronda para fuera se empiezan a colmatar las cosas, y se empieza a colmatar la guindalera, y se empieza a colmatar el Puente de Vallecas, toda la zona de Ventas, toda la zona de Cuatro Caminos… de una forma mucho más desregulada. Y es una zona en la cual, en principio, la burguesía pierde en cierto modo el control, es una zona no planificada, y es una zona en la cual no hay control ya casi.

Se produce otro fenómeno en el cambio de siglo, que es el fenómeno de la aparición de un nuevo tipo de industrial que es el urbanizador puro y duro, pero un urbanizador distinto al urbanizador que tenemos ahora, el urbanizador que tenemos ahora es un señor al cual se le trazan unas calles, se busca una manera de construir esas calles, en el caso de Madrid se busca y esto también es significativo, la manera de que la mayor parte de la construcción, efectiva, física de las obras, las pague el Ayuntamiento, mientras que el beneficio redunde casi todo en quien se queda las parcelas de dentro, aparece un segundo tipo de industrial vinculado a esta producción de la ciudad que es un urbanizador puro y duro, como dirían ahora los apóstoles de la Ley Valenciana, hablaremos al final de este tema, de la Ley Valenciana, que es un señor que coge, compra un trozo de suelo, lo urbaniza, es decir, construye sus calles, construye su no sé qué, le lleva su transporte, le lleva su no sé qué, y luego coge y las parcelas resultantes las vende. O sea, es un industrial de hacer ciudad. El ejemplo más grande por el tamaño y por la transcendencia que tiene en Madrid es el de Arturo Soria. Arturo Soria y su Compañía planificadora coge, y aparte de sus teorías sobre la Ciudad Lineal y todas estas cosas, lo que hace es que coge y compra unos suelos y lo que hace sobre estos suelos, él construye de su propio capital, del propio capital de su empresa construye las calles, construye el tranvía, construye no sé qué, lleva las infraestructuras necesarias y las parcelas resultantes directamente las vende, y su beneficio está en lo que le ha costado el suelo más lo que le ha costado hacer las calles y meter las infraestructuras, ésos son sus costes, y su beneficio es el valor en venta de la promoción. El valor en venta de la promoción restado de los costes, ése es el urbanizador puro y duro. Entonces, básicamente, lo que nos encontramos es estos dos modos de producir ciudad. Dos modos de producir ciudad que son dos modos relativamente…, o mejor dicho, tres modos de producir ciudad: el modo controlado, es el ensanche, que se hace de manera ortodoxa según la ley del 64, es decir, un plano de alineaciones, que decide por dónde van las calles, una parcelación resultante, que en algunos casos hay una reparcelación para hacer las parcelas más o menos razonables desde el punto de vista de la actividad edificatoria, que sería la segunda parte, en otros casos no, o sea, si cogemos el parcelario de…, si nos vamos por aquí o… por la zona ésta del ensanche, la zona de Arganzuela y algunas zonas del barrio de Salamanca, pues nos encontramos por ejemplo que a lo mejor, es bastante frecuente, porque a lo mejor vas paseando por una calle del barrio de Salamanca y de repente te encuentras una medianera que está totalmente al biés y totalmente oblícua con respecto a la alineación de la calle, bueno, por qué es esto, esto es porque esa medianera es seguro que es un resto del parcelario rústico; seguro totalmente al 100%; justo al parcelario rústico que había debajo, se le ha puesto la calle encima. Os digo, ésa es la forma ortodoxa, la forma heterodoxa obrera es crecer en mancha de aceite de la Ronda para fuera. Y luego existe una tercera manera de hacer, ya digo, simplificada, que es la forma de hacer del urbanizador.

Después de la guerra, y aquí damos un bueno, mientras tanto, antes se produce un tema importante que es que por una serie de cuestiones, fundamentalmente porque alguna de esas revoluciones de las que he ido hablando triunfan, por otra serie de cuestiones, pero fundamentalmente por estas, se empieza también a construir lo que ahora podríamos llamar un incipiente Estado de Bienestar. Quiere decir que empieza a generalizarse que dentro de lo que son las condiciones de vida de cualquier ciudadano, las condiciones específicas de la clase obrera, también en cierto modo, y no lo podemos perder de vista, para garantizar la propia eficiencia económica del sistema, esas clases obreras son clases obreras que tienen que estar por lo menos sanas y por lo menos mínimamente educadas, y se empieza a generalizar también cierta componente de paternalismo, como comentaba antes, un incipiente modelo progresivamente más universal de acceso a una educación aproximadamente pública, y de acceso a una salud o una sanidad aproximadamente pública, que también tiene su componente espacial; es decir, aparece una educación que se saca del ámbito doméstico, hasta entonces la educación que tenían las clases obreras, era una educación que recibían de sus padres o de sus familias, directamente del ámbito doméstico, o como mucho si tenían acceso a algún tipo de asociación o de centro filantrópico de educación de los que han sobrevivido en esta ciudad hasta prácticamente los años 60 o los años 70, porque han seguido existiendo. Pero ya os digo, aparece por ejemplo la Ley Moyano de Educación, que es una ley de los años 20, se empieza a construir el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza, hay una serie de gobiernos claramente más progresistas y más liberales, que dentro de su respeto a esta eficiencia económica del sistema, evidentemente van un poquito más allá y plantean este tipo de cosas, e introducen también como una carga más añadida, como un coste más añadido, a esta producción de la ciudad, ya no solamente lo que es la construcción de la calle, que es evidente que para poder acceder a un edificio privado hay que entrar a través de una calle, sino también construir otros de estos espacios que claramente son deficitarios, espacios para escuelas, centros de salud, otro tipo de equipamientos. Pero como os digo, todo está más o menos descoordinado, hay mucha legislación en estos momentos, hay mucha reglamentación, hay muchas formas de hacer que confluyen todas en la construcción de la ciudad, hay una ciudad, por decirlo de alguna forma, con muchos planes, pero hay una ciudad sin plan.

A la ciudad sin plan, cuando se decide verdaderamente meterle mano, es después de la guerra. Se plantea inicialmente una ley bastante moderna, pero se plantea también una ley con una componente perversa tremenda. Moderneces de esa ley, algunas innovaciones verdaderamente importantes, la primera innovación de la Ley del Suelo, estoy hablando de la Ley del Suelo de 1956 que es cuando se aprueba definitivamente, pero que es una ley que ya había sido preensayada en el Plan General de Madrid que redacta Pedro Vidagor durante la guerra y que empieza a aprobarse en 1940, y que se aprueba definitivamente en 1946. En esta Ley del Suelo de 1956, la primera innovación que se produce es lo que se llama el Régimen del Suelo; el Régimen Urbanístico del Suelo. El Régimen Urbanístico del Suelo es por decirlo de alguna manera el concepto que rompe con el sistema tradicional de derecho a la propiedad que es un sistema que en nuestro país y en los países que nos rodean es un sistema heredado directamente del derecho romano. Es decir, uno puede hacer en su parcela lo que le dé la gana, lo que pasa es que se ha ido matizando por todo este conjunto de cosas, por ejemplo, el Código Civil del siglo XIX, creo que ha tenido modificaciones recientes, pero básicamente hasta hace tres días seguía siendo el código civil del siglo XIX, pues te dice que puedes hacer lo que quieras mientras no molestes a alguien porque entonces habrá un tribunal civil que ---, o te empiezan a meter limitaciones del tipo de estas ordenanzas que veíamos; pero básicamente el derecho a la propiedad, el contenido del derecho a la propiedad, es que mientras yo no moleste a nadie yo puedo hacer en mi propiedad lo que me dé la gana. Aquí se sustituye el concepto de derecho a la propiedad por un concepto totalmente distinto, que es un concepto totalmente innovador, que plantea la ley de 1956, que es el concepto de Régimen Urbanístico del Suelo. El Régimen Urbanístico del Suelo, su contenido de la propiedad ya no es un contenido de derechos, sino es un contenido equilibrado de derechos y obligaciones, y ese contenido equilibrado de derechos y obligaciones es un contenido inseparable, es decir, usted tendrá derechos si cumple con las cargas. Es decir, lo que hace es coger e institucionalizar por primera vez de una manera totalmente sistemática, este incipiente sistema de beneficios y cargas, que ya había sido intuido desde la Ley de Ensanche, desde la construcción del ensanche. La segunda innovación es un sistema de planeamiento; es un sistema en que ya no se trata de hacer proyectos urbanísticos, el ensanche no es un plan, es un plano de calles, es un plano de trazas, y simplemente vinculado a una serie de ordenanzas, el caso, es un sistema de planeamiento totalmente sistematizado, es un sistema que se basa fundamentalmente en una figura totalmente innovadora que es la figura del plan general, además se llama así. El plan General, cuyo principal objetivo es asignar a todas y cada una de las parcelas de un término municipal, un Régimen Urbanístico de la Propiedad del Suelo, es decir, un conjunto de Cargas y Obligaciones, es decir, a partir de entonces, un Plan General y solo un Plan General, es el que a todas las parcelas del territorio, teóricamente, puesto que el Plan General, la pretensión era hacerlo extensivo a todo el territorio nacional, todas las parcelas iban a tener un contenido de derechos y cargas.

Hasta ahí nos puede parecer bien la cosa, y si se revisan los manuales de urbanismo, esto es de manual, la Ley del Suelo de 1956 es esto. Pero la L.S. de 1956 introduce, a veces se habla menos de esto, introduce otra componente que desde mi punto de vista es la más perversa de todas. Ésta es una ley no solo de Régimen del Suelo, no es una ley urbanística en cuanto sistema urbanístico, sino que también es una ley de valoraciones. Y en esta Ley de Valoraciones, introduce un nuevo concepto que es el de Valor Urbanístico del Suelo. Qué es el valor urbanístico del suelo, el valor urbanístico del suelo en oposición a lo que antes era el valor inicial del suelo… El Valor inicial del suelo es lo que usted le puede sacar a su suelo por las propias características físicas del mismo, o sea, si usted tiene un su suelo una mina de oro, su suelo vale una pasta, y si su suelo es apto para cultivar gramíneas, vale lo que cuesta el pan, mejor dicho, vale lo que es capaz de producir en gramíneas, eso es lo que cuesta su suelo. Básicamente eso era lo que compraba Arturo Soria, era lo que compraban los urbanizadores clásicos. No es verdad, es lo que compró por primera vez Arturo Soria, y cuando Arturo Soria intentó expandir la Ciudad Lineal, ya se encontró con que la gente no pedía lo que costaba el valor inicial del suelo, ya pedía en función de lo que el señor Soria iba a ganar, la gente había visto lo que había aparecido ahí, y por eso Arturo Soria fue incapaz de hacer una segunda fase de su Ciudad Lineal, porque cuando llegó por debajo de la Carretera de Aragón a comprar, le dijeron, "mira, ya no te vendo a precio de cultivo de cereal", además, hace números y dice, la calle, el tranvía y tal te cuesta tanto, los beneficios que te vas a llevar del valor en venta de las edificaciones que construyas son tanto, mi tajada es el valor diferencial de esas cargas y los beneficios. La Ley del 56 lo que hace es directamente coger, y institucionalizar de echo esta manera. Un suelo ya no vale lo que ese suelo es capaz de producir en su situación natural, sino ese suelo vale lo que es capaz de producir desde el punto de vista urbanístico. Esto en principio nos podría no parecer del todo injusto, si se vincula a otra de las informaciones que aporta esta ley, sí se convierte en algo perverso.

La siguiente innovación que aporta la ley, es señores, la ciudad la construyen los propietarios de suelo, entonces, ya está total y absolutamente claro. Por decirlo de alguna manera, como dice un amigo mío, el gobierno fascista firma un pacto con los terratenientes para producir una industria monopolística de la producción de ciudad. Por qué es una industria monopolística de la producción de ciudad?, porque en contra…, supongo que en alguna de estas charlas, se hablará de mercado por alguien que tenga conocimientos más específicos de economía que yo, el mercado del suelo del que se nos habla tanto, de los neoliberales, es completamente diferente, si existe, bueno, existe como tal mercado, pero no existe como mercado tal y como nos lo venden los neoliberales, es un mercado distinto del mercado de la producción de cualquier otra cosa; es un mercado totalmente distinto porque el producto que ofrece es un producto inmobiliario, y lo de producto inmobiliario quiere decir que es un producto inmóvil, yo le puedo comprar una naranja, o le puedo comprar un coche, o le puedo comprar un televisor, o le puedo comprar un no sé qué, a cualquiera que sea capaz de traerme aquí un televisor o de traerme aquí una naranja, o de traerme aquí un kilo de carne o un kilo de pescado. Soy capaz de comprarlo, entonces yo puedo a lo mejor comparar precios, puedo incluso forzarle, esto se lo compro a aquél que me sale más barato; pero sin embargo yo no puedo establecer esa misma competencia en algo que no puedo mover. Si yo quiero esa casa, yo quiero esa casa, y esa casa no es la casa de al lado, no es la casa de más allá, resulta que ahora mismo, la única persona que con esta ley es capaz de producir un único espacio, es capaz de producir una única casa, esa casa concreta, es su propio propietario, con lo cual, yo le estoy dando el monopolio de la construcción de esa casa, de la casa puesta en el sitio donde yo quiero vivir, se la estoy dando única y exclusivamente al propietario del suelo que hay debajo. O sea, no del que me trae una naranja, ---, simplificando, también sabemos que le mercado de la naranja no funciona tampoco como nos dicen los neoliberales, pero en el caso del suelo ya es una cosa total y absolutamente que se produce; entonces está claro, allá donde los propietarios son capaces de organizarse, pues se va adelante con el tema.

Qué pasa, hay que hacer un plan, efectivamente hay que hacer un plan, y el plan es el que decide donde se hacen las cosas. El plan básicamente funciona de dos maneras, simplificando, el suelo urbano lo que hace fundamentalmente, y en herencia de este fallido proyecto de ley de Posada Herrera de 1862, lo que hace este plan, es el suelo urbano, salvo casos especiales, lo único que hace es seguir con la tradición de ir adaptando el suelo urbano a través de ordenanzas pues más o menos trabajadas o más o menos claras. O sea, básicamente el suelo urbano es muy difícil de manejar, y básicamente donde se concentra es en la extensión, y la extensión se produce por polígonos, y se crea una figura de gestión que es la Junta de Propietarios, que es lo que se llama una Junta de Compensación. O sea, los propietarios mayoritarios de un sector son los propietarios que producen ese sector y que prácticamente deciden las cosas. Más cosa para perversas con respecto a esto; la siguiente de las perversiones que tiene el urbanismo son las haciendas locales.

Las haciendas locales; en este país, los ayuntamientos mueven tanto dinero como sean capaces de recibir de la administración central o de la administración autonómica en función de su población, de lo que perciben por impuestos sobre bienes inmuebles, por impuestos locales, de los cuales el más importante es el impuesto sobre bienes inmuebles, o de lo que percibe a partir de la ley de 1975, en la cual se introduce una pequeña modificación, que es una pequeña casi técnica y testimonial modificación con respecto a la ley del 56, que es que mire, si resulta que su suelo vale el valor urbanístico del suelo, y el valor urbanístico del suelo se lo pone la administración que es la que hace el plan, y es la que hace el plan general, hombre, estaría bueno que usted, por no hacer absolutamente nada, y por ser tocado por la mano de dios de la administración, su suelo pasa de valer valor inicial a valer valor urbanístico, a multiplicar su suelo por 10 o por 20, deme algo, hombre, deme algo… no sé, me conformo con un 10%, que es lo que dice la ley de 1975. Pues bueno, lo que obtiene por población, por reparto de impuestos, lo que obtiene por impuestos sobre bienes inmuebles, y lo que obtiene por dieces por cientos, que no deja de ser una tajada importante en algunos casos.

Lo que se produce es un pacto real entre las administraciones locales con los propietarios más decididos a convertir su suelo en un suelo que pasa de costar un valor inicial a costar un valor que cuesta un valor urbanístico más o menos claro, con lo cual, si bien es cierto que los planes son planes cuyo objetivo inicial, y esto es un objetivo que cualquier ley del suelo, cualquier exposición de motivos, excepto la última de la Comunidad de Madrid, cuya exposición de motivos es total y absolutamente ilegible, y afortunadamente… si alguien se la ha intentado leer y ha sobrevivido a ella, por favor que me lo cuente… El caso es que cualquier ley del suelo te dice que evidentemente el planeamiento es un planeamiento cuyo objetivo es la calidad de vida y la calidad funcional de todas las funciones, incluida la función económica, lo cual en principio nos puede parecer, con reservas, nos puede parecer normal. Pero lo que sí es cierto es que a partir de entonces el urbanismo se convierte en una caza y captura de clientes, y en principio se tienden no a diseñar un modelo de calidad de vida, sino a diseñar básicamente un modelo cuantitativo que genere ingresos. Y esto va a resultar muy fácil aliarse con el productor monopolístico de ciudad, de acuerdo con lo institucionalizado por la ley del 56, que era el caso por ejemplo de Castilla, que es una propiedad bastante concentrada en algunas zonas. No quita para que los mecanismos de publicidad, o los teóricos mecanismos de participación, luego supongo que Concha hablará ahora, pero básicamente es así como se está produciendo la ciudad, y es básicamente como se tira para adelante con estas cosas hasta prácticamente la actualidad.

Entonces, en estos momentos nos encontramos con que, quién hace la ciudad, y para quién se hace la ciudad. Volvemos a lo del mercado, que más o menos insinuaba antes. El mercado, hace dos o tres semanas en un programa de televisión de la Noche Temática, dedicado al trabajo en la era de la globalización y la liberalización económica, hablaba un reportaje bastante escalofriante sobre las consecuencias de la liberalización en el PIB, y entrevistaban a un economista que para mí es un personaje de bastante prestigio, que es René Passert, un economista francés que ha escrito libros sobre economía natural, no recuerdo ahora mismo los títulos, "La economía y lo vivo", ese es el título, decía Passert que sí es cierto que el mercado responde a la demanda, pero responde a la demanda que interpreta como demanda solvente, punto. O sea, no importa que haya en estos momentos 6.000 millones de personas que estén demandando pan, si no pueden pagar, el mercado no va a ir a darles pan. Va a ir a darles a quienes puedan pagar directamente. Entonces, el mercado, inicialmente, se vuelca en dar vivienda, en dar espacio para actividad económica a quien pude pagar ese espacio para actividad económica. Y esto se convierte en un segundo tema; yo no voy a vender mi casa excepto al que me pueda pagar, al que me pueda pagar lo máximo que se pueda pedir por ella. Cuánto vale un piso en Madrid?, un piso en Madrid vale lo máximo que alguien está dispuesto a pagar por él, porque ese piso es único; ese piso no está en competencia con el piso de al lado, Hermosilla 36, 4º A, no está en competencia con Hermosilla 38, 4º A, porque seguramente son completamente diferentes un piso del otro, y la persona que es capaz de pagar 46 millones por Hermosilla 36, 4º A, igual no sería capaz de pagar más de 20 por Hermosilla, o sea, son cosas completamente distintas. Entonces es para ése para el que se construye, por un lado, pero por otro lado, ha aparecido en esta construcción del estado del bienestar, ha aparecido un segundo tipo de demanda solvente, y ese tipo de demanda solvente es la demanda de la propia administración en la construcción del espacio deficitario. Y ésta es desde mi punto de vista, tampoco me voy a extender mucho, que es el tema de la producción de ese espacio deficitario vinculado a la construcción de la ciudad, digamos lucrativa, a la ciudad ----, es decir, el propio plan es el que cuando asigna el valor urbanístico del suelo, asigna sus beneficios, y el beneficio este, es, como digo, un beneficio de la máxima capacidad de venta que tenga, o sea, lo máximo que sea capaz alguien de vender. Ha habido dos intentos de tasar los crecimientos y de tasar los desarrollos en este país, ha habido más de dos, pero yo recuerdo dos, recuerdo por ejemplo el Plan de Madrid de 1985; el PG de Madrid de 1985, decide un porcentaje, no sé si es el 50%, pero sí que es un porcentaje significativo, del número de viviendas que se iban a construir en el suelo urbanizable, tenían que ser viviendas de protección oficial, los propietarios de suelo recurrieron esto, ante la justicia, y seis años después, además lo ganaron, con lo cual tuvimos el --- durante seis años el suelo urbanizable de Madrid prácticamente paralizado con las consecuencias que más o menos sabéis, una parte las seguimos pagando ahora. Segundo fue la ley del suelo de 1990, y el texto refundido del 92 que insistía más o menos en ------ declarados inconstitucionales en 1997 por otra serie de temas. Con lo cual, cualquier intento de tasar los precios de venta, es un intento que se ha ido al garete.

El tema es que por un lado el beneficio es un beneficio que está disparado, y por otro lado, la asignación de costes, parece claro que quien se lleva el beneficio debe correr con los costes, pero esos costes hay que nominalizarlos, hay que decir en qué consisten claramente esos costes. Y el sistema decide que los costes son la cesión de las calles, la urbanización de las calles, es decir, la construcción física de las calles, y la cesión de parcelas urbanizadas, es decir, con sus tubos, para que la administración construya con carga a sus fondos públicos y en cumplimiento del pacto social haya suscrito con el Estado del Bienestar, construya los equipamientos educativos, de salud de los que hablábamos antes, como los nuevos equipamientos que han ido apareciendo, equipamientos más a la medida de lo que es la demanda específica por parte de la ciudadanía, si queréis podemos volver un poco más sobre ello. Qué pasa que hay que terminar las cosas que se quedan al margen de este sistema de cargas, y hay determinadas cosa que la administración está total y absolutamente dispuesta a cargar con ellas, sin el menor reparo, por un lado la construcción de los colegios; es decir, la persona que digamos, se va a forrar, vendiendo casas a 2.000 familias, va a ceder una parcelita, pero no va a construir el colegio. El colegio se construye con cargo a los fondos públicos. Por otro lado aparecen los llamados sistemas Generales, que inicialmente también hay que ceder solo los suelos para los mismo, un ejemplo muy claro y además un ejemplo reciente, la M-45, una autopista que ha costado una pasta, pero una pasta gansa, del orden de 1.200 millones de pesetas el Km lineal más instalaciones especiales, más un movimiento de tierras tremendo, no nos engañemos, esa carretera no sirve para moverse, no sirve para que el trabajador que vive en Coslada y trabaja en Leganés donde antes se tenía que desplazar hora y media, se va a tener que desplazar en su coche utilitario solamente a lo largo de 25 minutos, eso sirve para subvencionar, subvención encubierta a todos terrenos que hay ahí. Eso es abaratamiento de los costes de todos los desarrollos ----, lo mismo que estoy diciendo de la M-45 lo puedo decir de la M-40 y todas esas cosas, esto tiene además este tipo de cosas perversas. O sea, por qué resulta en estos momentos más barato de 500 m2 o de 200 m2 construidos sobre una parcela de 500 m2 en Villaviciosa de Odón que comprarse un piso de 70 m2 en unas pésimas condiciones en le centro de Madrid, entre otras cosas porque el productor de la vivienda en Villaviciosa de Odón no está asumiendo los costes que verdaderamente… o sea, no puede ser que esa vivienda cueste menos que una habitación en el centro de Madrid. Qué es lo que pasa, lo que pasa es que realmente lo estamos pagando todos, si seguimos en estos momentos los convenios urbanísticos de Madrid, algunos públicos, y otros bastante menos públicos, lo que pasa es que la publicidad -------- los medios de comunicación, lo que pasa es que de esa publicidad nos llega la mitad de la mitad. Un caso significativo, el caso por ejemplo de los PAUs de Madrid, ya están prácticamente construidos, los PAUs de Madrid, la M-40 es para los PAUs, la M-40 se hizo con cargo a unos fondos especiales, con cargo al famoso Plan Felipe de mil novecientos ochenta y tantos, y todas esas cosas. Pero no solamente eso, si comparáis los documentos institucionales de 1994-95, o de 1997 presentando los PAUs, cuando se dice, por ejemplo, los sistemas de cargas de los PAUs cargarán, ------, directamente, de vuestros impuestos y de los míos. Qué pasa, que antes de que se hubiese puesto una sola piedra, y se hubiese puesto un solo ladrillo, y se hubiese metido un solo tubo, cada vez que Ignacio del Río extendía su firma en un documento de la Junta de Compensación, encargada urbanísticamente de desarrollar cualquiera de los PAUs, Montecarmelo, Las Tablas, San Chinarro, lo que sea, pues entonces, automáticamente, simplemente el echo de que alguien.., si el valor en venta es el valor máximo que alguien está dispuesto a pagar, y alguien está dispuesto a pagar 40 millones por una vivienda de 40 m2 en Montecarmelo, si resulta que construida, antes me costaba construida 15 millones, ahora resulta que Ignacio del Río, el Ayuntamiento de Madrid va a correr con un millón de pesetas por cada vivienda, ------, en el caso de los PAUs de Madrid, el suelo empezó vendiéndose a 7.000 pts/m2, ----, ahí hay algo evidentemente que está fallando, que es claramente el sistema de exención de impuestos. Segundo tema, evidentemente , y donde estaba antes, tenemos la persona más solvente, que es la persona que pueda pagar lo máximo que se pueda pagar por una parte de esas; pero luego resulta que la construcción deficitaria , ----, es la propia administración, la propia administración que construye las autopistas, y la propia administración que está dispuesta a gastarse un dinero importantísimo en construir todas esas cosas; en el caso ----, el construir el MetroSur, comentábamos antes tomando una cerveza, la construcción del MetroSur, hay momentos en los que cuando oímos hablar de cientos de miles de millones de pesetas, perdemos la perspectiva, pero hay algo que está mal, nosotros deberíamos empezar a pensar más en todas esas cosas, cuando hablamos de opinión pública, de opinión social, y hablamos de los brazos abiertos con que se recibe en Móstoles, que se recibe en Leganés o que se recibe en cualquier sitio, ------------.

Concha Denche (Movimiento por la Dignidad del Sur).

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…al Sur, y además tiene muchos problemas con la construcción, es como más pobre también en lo paisajístico, muy descuidado, muy olvidado, y habíamos hecho en ese ecosistema urbano sureño, habíamos hecho de la participación un elemento fundamental en el diseño de la ciudad, participando. Decía una vez Ignacio Solana a los vecinos de Villaverde "Joder, lleváis diez años pidiendo lo mismo!", y decían los otros "Es que como no lo han puesto…" parece un chiste de Summers, el de los muñecos con los chinitos aquellos… pero es que era absolutamente cierto; llevaban 15 años pidiendo lo mismo, pero al menos lo pedían. El problema de ahora es que yo creo que estamos perdiendo cultura urbana, estamos ante una ciudad en crisis, que no sabe hacia qué modelo de ciudad camina, o cuál es el modelo de ciudad que puede plantearse hoy en Madrid. Madrid ha dejado de ser una ciudad propiamente productiva, tiene unas cuantas fábricas que sobreviven, pero en su mayoría está habiendo una sustitución en todos los distritos, y eso el Plan General lo ha recogido, en todos los distritos lo que era tejido industrial, no grande como de gran fábrica, sino un concentrado de pequeña y mediana industria textil, por ejemplo en Carabanchel y tal, todo eso se ha recalificado, es un proceso de recalificación brutal de suelo, y ha puesto suelo para residencial en el mercado. Entonces, hoy, yo creo que no hay mecanismos para decir hasta dónde; la gente finalmente está viendo que su ciudad no sabe hasta donde camina, qué rumbo tiene, no lo tiene, qué modelo de ciudad…, esta ciudad ni siquiera tiene resuelto el modelo productivo de ciudad que es… ahora mismo por ejemplo con el tema de la Huelga, decimos, "es fácil parar ese día el mundo productivo?", porque entre otras cosas es pequeño, y está bastante organizado a través de los sindicatos, pero el resto de ciudad dispersa, difusa, terciaria, cómo se actúa sobre ella, de qué manera actuamos sobre ella. Pues en realidad no lo sabemos; sabemos que hay un… está por hacer, esta ciudad está por hacer, de momento se va construyendo, que no es poco, no queda un intersticio de esta ciudad donde no se esté planteando intervenir, y hay elementos de los que también hablaba Javier, como por ejemplo el tema de los servicios generales, o de los transportes o tal… se han convertido… el gran mérito de la derecha no es sólo que… hemos descubierto que aquello que pensábamos que era la panacea no lo es, sino que el gran mérito de la derecha ha sido convertir la activación económica, hacerla confluir, o hacerla confundir, con la distracción de servicios y derechos del ciudadano. Yo siempre pongo el mismo ejemplo, hay que hablar de Madrid, que no tienen metro, y además lo entienden casi más que como un elemento de transporte, aunque es cierto que tienen enormes problemas, todos los barrios que están colgados de la carretera de Andalucía, tienen un terrible problema de desplazamiento a la ciudad, porque dependen de autobuses que van muy saturados, y dependen de ir a la ciudad a trabajar; porque antes venían para acá, pero ahora sólo vamos para el otro lado, vamos a Madrid; y esa gente no tiene un medio de transporte rápido, es por carretera, se tarda mucho. Entonces, piden el metro porque efectivamente tienen una necesidad material de transporte, pero también tienen una necesidad psicológica de pertenencia a la ciudad, a la que se supone que pertenecen, porque no son municipio, pero de la que no forman parte de echo, y el metro es para ellos ese elemento simbólico. El metro, no el tren, porque el tren es como dicen ellos "para los del pueblo", nosotros somos Madrid. El tren es muy eficiente, y nos trae muy bien, pero no da servicio a todos, y sobre todo es que viene ya de Fuenlabrada, de Leganés, de otros pueblos. Entonces, cuando a nosotros nos plantean el tema del metro; nosotros llevamos años pidiendo el metro; mira, si es caro, pues que se aguanten, que nosotros también tenemos nuestros agravios y nuestras pupas, nosotros queremos el metro. Entonces, cuando se habla de ponernos a nosotros el metro, pues no nos lo ponen; no nos lo ponen, bueno, ahora nos han dicho que igual, que si sale Gallardón, que igual nos lo ponen para las próximas, nosotros estamos convencidos de ello. Pero además, es curioso porque sí lo han puesto en sitios donde no hacía falta el metro, por ejemplo, conocéis la zona de la Plaza Elíptica, ahí han hecho una operación rarísima, para poner en valor toda una franja de suelo, es decir, que la intervención pública, para lo que está sirviendo para la derecha, es para poner suelos que de por sí no tendrían demasiado atractivo, les pones dos estaciones, porque además tienen dos metros al lado, que no les hace falta, y básicamente lo que hace, ha sido poner el metro y empezar a crecerles unas torres, que supongo que serán de unos precios caros, porque así se construye la ciudad ésta ahora, relanzamientos de calidad de algunas partes del Suroeste, y claro, cómo le cuentas tú al vecino que han hecho una inversión en el metro que únicamente se mide en términos de poner suelo en valor, que el vecino, al final lo que aprecia es que sale ahí una boca de metro, pero en realidad lo que ha hecho Gallardón es dar trabajo a sus amigos. Contratar a las empresas constructoras, lo del topo ese, y madre mía de mi vida, con el topo del MetroSur, y el MetroSur es un obrón que se podría haber cerrado con mucho menos dinero, mucho más fácil, conectando de otra manera, según la M-30 ferroviaria, que aprovechara parte de lo ya existente y que lo conectara… pero eso no tenía morbo; lo que tenía morbo era montar esto, sacar el topo a todas horas, y decir, "estamos haciendo la macroobra faraónica que va a unir al Sur", y va a enriquecer más a los grandes propietarios de las empresas del capital. Eso es… ha pasado en Vallecas, en algunas zonas, donde ya teniendo el tren, pues no era necesario, pero básicamente, para el vecindario… y ese mérito es innegable, y también supongo que será un problema nuestro, no, será un problema nuestro, que no hemos sabido hacerlo mejor, hemos sido capaces de plantearnos una enorme austeridad en las intervenciones públicas cuando gobernaba la izquierda, que no se quería endeudar, y finalmente hoy lo que nos encontramos es esto.

Entonces, pues, cómo, qué problemas, veía el programa éste, que es complicadísimo… problemas de la ciudad. El primer problema es que está dejando de ser una ciudad sin que suceda nada, es decir, desde la aceptación, desde la conformidad, desde la no reacción; sucede que al perder mecanismos de participación, deseos de participar y eficiencia en las formas de intervención, nuestra capacidad de incidir en el producto final es mucho menor, yo no creo que hoy casi nadie se crea lo de…, realmente, cambiar el curso de la ciudad participando; entre otras cosas porque ha habido una enorme carrera de mucho tiempo que ha hecho que cambiaran pocas cosas, y que la gente aprendiera de malas maneras. Y ha fracasado como mecanismo de redistribución. Por ejemplo, hay un cada vez mayor abandono de lo social, lo público, ya sea en forma de espacios, ya sea en forma de equipamientos, y los servicios que estaban pensados como elementos de contrapeso, para que pudiera acceder de forma igualitaria determinados segmentos poblacionales que por sus limitaciones no podrían acceder, pues están realmente abandonados, no interesan a casi nadie, y tienen un carácter como de algo depreciado, igual que cualquier espacio público. O sea, hoy, no sé, reivindicar parques y chuminadas de ésas, pues para qué, la gente lo que le gusta es irse a la Warner Bros ésa, que le han puesto un tren, bueno, el sitio es horrible, eso sí, se lo van a pasar fatal porque el sitio es horrible, si habéis ido, por allí, yo fui con Gus cuando estaban haciendo el parque en una operación salvaje, y nos quedamos aterrorizados, no, el paisaje era monstruoso, mesetario, reseco, estaban allí unas graveras, había ahí unas cementeras, y bueno, cómo van a arreglar esto paisajísticamente cuando venga la gente aquí; primero, llegará aterrorizada, está a las espaldas de una cárcel, o les ponen una cosa así, pero los seres humanos suelen volverse, no son como los animales, y entonces era un problema, ese modelo de conexión metropolitana es el que impera, entonces, además, es que salieron fatal, porque los parques que se hicieron a partir del Plan General, son tan monocordes… están tan llenos de chopos, que son una especie horrible, que además se pudren por dentro, y cuando te quieres dar cuenta se te han caído, son tan poco participados, son tan estándar, que en realidad la gente lo que busca son elementos de distincción, y no vulgaridades como esa, donde no se puede hacer nada y los caminos están trazados. Con lo cual, tendríamos que hacer un tremendo esfuerzo, por ver cómo podemos dotarnos de elementos de control, de validación social, por ejemplo. Desde hace muchos años, nosotros en el Sur, el movimiento ciudadano, ha venido planteándose la necesidad de que se interviniera en una pieza inacabada, que permitía además vincularnos con el sur metropolitano, que es además nuestra continuidad geográfica, social y física, que es el parque lineal del Manzanares; pues ahora, como decías tú de las Olimpiadas, yo estoy en contra de las Olimpiadas, porque además son mentira, porque no baten ningún record ni nada, se ponen de dopaje de ese, y al final no sé que utilidad tiene para el género humano que un señor salte tres metros más en dos segundos menos, aparte que si no se ayuda, ya digo que no bate ningún record, con lo cual ya digo, personalmente a mí esa dimensión no me interesa para nada, y estoy en contra, y además si lo va a gestionar el PP, también, y en Barcelona se montón también una operación, que no fue quizá tan brutal, porque había ciertos mecanismos de intervención social, que fueron muy controvertidos igualmente, porque lo que hicieron fue una cirujía urbana que destrozó igualmente y que cambió… bueno, tiene sus lados positivos. Pero evidentemente yo creo que esta ciudad, que ya está de por sí abandonada de los grupos económicos, si finalmente se mete en un proceso de Olimpiadas, sería directamente como un gran pastel que se deboran de forma muy ----, entonces yo no sé el resultado cual podría ser.

En todo caso, haya o no olimpiadas, han decidido que nos van a hacer allí algo, y lo que nos van a hacer es una cosa como… primero, tenemos una pieza que nadie repara en ella, es como el fondo de la ciudad, allí hay suciedad, allí hay una enorme potencialidad de desarrollo urbano, y de recualificación ambiental y social, para el sur; pero, nadie se había acordado de aquello, lo habían pintado en el plano, y nunca nadie pensó hacer nada realmente con aquello. Lo que hicieron fue poner una montaña de basura, la conoceréis, la habréis visto cuando habéis pasado por la M-30 o la M-40; muchos nudos, un par de estaciones eléctricas, y dos depuradoras, el final de la ciudad, por lo que se vé. Pero ahora han descubierto que bueno, allí había sitio libre, y que ya verán, a ver cómo lo hacen, el caso es que han decidido ponernos una cosa que nos equipare al norte, y es que nosotros no nos queremos equiparar al norte, nosotros no queremos tener todo lo que tengan los demás, queremos otra forma de hacer ciudad, no queremos más inversión, no queremos los 25.000 millones de pesetas que se van a gastar en lo del Bofill, porque a lo mejor no hace falta invertir allí 25.000 millones de pesetas, preferimos que haya otro modelo de gestión que sea vecinal, que sea participada, que genere elementos de economía social y desarrollo del barrio. Pues bien, ahora creo que nos van a hacer la operación ésta brutal de Bofill, y de momento, lo que van a hacer unas pistas, ya han salido a concurso, se han fallado la semana pasada, unas pistas de éstas de superlujo; claro, es muy difícil convencer a los vecinos, porque los vecinos, tenemos nuestro lado débil, y a los indios los americanos, entre el wisky y los espejitos los confundían mucho. Pues a nuestro vecinos, los campos de golf, también les confunden mucho; yo he tenido alguna vez que pelearme con ellos, cuando yo tenía el proyecto del parque lineal del Manzanares, digamos ciudadano, y decía un currela de la zona, "sí hombre, es que yo por ser obrero no voy a poder jugar al golf?", ----, el derecho de jugar al golf; bueno, es una abstracción, y es una simplificación, a veces, nuestras viejas demandas de igualdad, de acceso igualitario a los recursos, de redistribución económica sobre el territorio, que hoy ya contiene elementos de habitabilidad que antes no tenían, porque no nos habíamos espabilado, pensábamos que lo importante era que hubiera fábricas, pero nosotros que sufrimos un proceso de desindustrialización, nos dimos cuenta que el sueño infinito del progreso ilimitado era mentira, entonces ahora ya queremos otras cosas para que no nos pillen madrugados.

Entonces, ahora no queremos que nos equiparen al norte en esos términos, queremos otro modelo de ciudad, y queremos otras dotaciones. Pero cómo le explicas tú eso a un señor que acaba de comprarse el piso en el Espinillo, que le huele la depuradora, y piensa, si vienen los del campo de golf, tendrán que quitar la depuradora, porque a ver, aquí como huele…, eh y piensa en su ascenso social, y acaricia su palo hipotético de golf, pero…, valen un dinero, y no es ese el modelo, pero claro, efectivamente, ya estamos en el espejismo; oponerse ahora al proyecto de Boffill, oponerse ahora a los campos de golf o a los campos de tenis, puede ser… de tener que salir a exiliarnos a otro distrito, a Fuencarral, por ejemplo, que está lejos del sur.

Entonces, esto son las líneas de lo que nos sucede ahora; no tenemos muchos elementos, y tenemos una enorme penetración ideológica de la gente, hemos conseguido que entiendan lo de la calidad de vida, lo de la redistribución, que tienen derechos, que tienen que pedir los derechos; a pesar de lo que les está cayendo, todo eso lo han interiorizado, pero la cosa está ahora, el Movimiento por la Dignidad del Sur, encantado de la vida, 60 organizaciones, decidiendo, aquí queremos esto, aquí un centro de Alzeimer, y además, bueno, a veces, con un cierto caprichismo, como nunca hemos tenido de nada, bueno, pues claro, como el que pilla un día un banquete, pues se pone malo. Entonces, a veces pedimos las cosas un poco enloquecidamente, pues llevados por la compulsión y por los muchos años de dique seco. Pero a pesar de todo, ese proceso no va a repetirse, posiblemente no se va a repetir, porque para eso ellos se adelantan. Nos diseñan grandes operaciones muy deslumbrantes, que a la gente le calan profundamente. La gente quiere perder al halo de lo residual, y ser el culo de Madrid, que es donde se siente, y ser una parte de la ciudad, y ser una parte hermosa de la ciudad, y si eso significa que nos van a poner unas pistas de tenis que va a venir aquí la Arancha Sánchez Vicario, a jugar, pues es que van a venir así. Y además nos quieren poner una cosa de motos. Lo que no se han dado cuenta es que todo lo que nos quieren poner ahí hace ruido, nos quieren poner una cosa de música, que han quitado de la Casa de Campo, y bueno, puede ser la mar de divertido, nos quieren poner uno de esos de música, nos quieren poner el circuito de motos, nos quieren poner cosas que vaya mucha gente, con lo cual, pues seremos como un recipiente al final de la ciudad, donde localizar determindadas actividades que no dejan de ser molestas porque ocasionan ruidos y grandes aglomeraciones de personas, pero nosotros tan contentos con nuestra pobreza y nuestros elementos de progreso.

Entonces, no sé si de alguna manera…, me habré dejado como 25 cosas más, pero en todo caso, sí decir para terminar, que estamos en malos tiempos para la lírica, sólo hay una forma de hacerlo, que es moverse, es participar, que es generar sociabilidad participando en las cosas, protestando, que la ciudad está por escribir, que la tenemos que escribir los ciudadanos, y que hay instrumentos, incluso más de los que nosotros nos podamos imaginar; en planeamiento todavía hay un proceso formal de información pública, que puede servir sobre todo para ordenar a gente, para que se sienta agusto junta, para que pueda sumar demandas y requerimientos de ciudad; y desde luego lo que queda por hacer, es qué modelo de ciudad tenemos en esta ciudad, qué queremos construir los ciudadanos, en qué ciudad vamos a sentirnos cómodos, porque no tenemos ahora mismo un modelo orientado, claro de ciudad en materia de producción, y necesitamos también eso, tiene que tener un correlato sobre el espacio. No tenemos claro, somos una ciudad de una actividad terciaria, no industrial, con importantes bolsas de industrial, pero la ciudad industrial de la que somos hijos ha venido a menos, ya no existe. Entonces, qué modelo de ciudad, qué modelo de transporte… podemos hacer… porque tú decías antes, sale muy caro lo del MetroSur, bueno, pero mejor que vengan ahí, porque si vienen en coche, consumen mucha gasolina, contaminan más, está todo atascado y hacen muchas carreteras, cada vez hacen anillos más lejos. O sea, que en todo caso vamos a dar por bueno que se hayan gastado el dinero en el MetroSur, porque en costes ambientales, si los inputáramos, que eso no lo hemos descontado, en costes ambientales, con una ciudad que está explotando, con nuevos crecimientos, digamos desordenados ordenadamente, o ordenados desordenadamente, como queráis, si no hacemos un esfuerzo, pues todo eso se convierte en una ciudad todavía más complicada de gestionar. Y ahora ahí lo dejaría y si os parece hablamos de las preguntas o de los temas que os parezcan.

Eduardo:

Bueno, pues agradeceros a los dos las intervenciones, porque además creo que nos han abierto muchas vías de reflexión y que también es nuestro interés profundizar en ellas en las sucesivas charlas de esta primera parte, y de las posteriores que vengan. Y bueno, pues abrir un turno de palabras, un poco para intercambiar opiniones, hacer preguntas, si alguno queréis…

Pregunta:

Habéis estado hablando de las operaciones de la Warner, de la operación de las pistas éstas de esquí que van a hacer, de las operaciones del aeropuerto de Mejorada; entonces, es muy gracioso porque son grandes latifundios que están rodeando a Madrid, y que digamos que Gallardón lo ha aprovechado para poner una guinda ahí, y que realmente no son las operaciones de la Warner, ni son las operaciones de la pista de esquí, habrá más, ni el aeropuerto, en realidad, lo que va ahí son urbanizaciones de chalets, lo demás es la guinda atractiva para que esas urbanizaciones de chalets estén ahí, pero lo que realmente es la Warner son seis urbanizaciones, enormes, macrourbanizaciones; lo mismo sucede con la pista de esquí, lo mismo sucederá con el aeropuerto. Entonces, son operaciones sobre terrenos que no saben qué hacer con ellos, latifundistas y que van a sobrevalorarse. Y en ese modelo, pues imagínate, los trenes de alta velocidad que están haciendo, si nos movemos a una escala de alta velocidad, qué hacemos con el territorio, ya no estamos pensando en la Comunidad de Madrid, estamos pensando en… en Ciudad Real, porque estamos ahí en quince minutos. Entonces, ¿esto es Texas?. ¿Es el modelo Texas, de los petroleros?.

Respuesta (Javier Ruiz):

No, esto no es el modelo Texas y no es el modelo de los petroleros, porque, me váis a perdonar que sea pesimista, además voy a aprovechar para recomendaros un libro, me váis a perdonar, a mí me ha deprimido muchísimo, pero por lo menos que sepáis que existe, que os solidaricéis conmigo. No, es que el propio autor pide que se lea, además debería estar muy publicitado, porque es el último premio de la Ciencia y Ensayo. Lo ha escrito Vicens Navarro, que es un catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Barcelona y de la Universidad John Hoskins, que se llama "Bienestar Insuficiente, Democracia Incompleta". Es un señor que es la España real, puesta en números, descrita por un científico, y que al final te dan ganas de ser pesimista; porque en el fondo te paras a pensar y en Estados Unidos sí hay procesos de participación. En Estados Unidos hay procesos que funcionan, hay estudios de impacto ambiental que funcionan, hay repercusiones de infraestructuras sobre las operaciones que se están haciendo de manera específica y de manera real. A mí en algunos aspectos, en algunos no, pero en algunos aspectos a mí me encantaría que esto fuera Texas. No es ya lo de las viviendas que están haciendo, porque es lo que tú dices, todas esas fincas tienen nombres y apellidos; son nombres y apellidos de la aristocracia, Arroyomolinos, Marquesa, la familia Franco, etcétera, son familias de todos conocidas. Pero es que no son sólo los chaletitos que puedan aparecer; estoy de acuerdo contigo en que lo de la guinda es la anécdota, pero es que luego está lo que te digo, es que eso es beneficio puro, porque a mí me ha llegado, ahora mismo yo estoy haciendo una cosa en Móstoles, me llamaron el otro día y me dijeron, oye macho, que tienes que conectar lo que estás haciendo en Móstoles con Arroyo Molinos, y me pusieron encima de la mesa un dossier de un tren monovía japonés, y, macho, a mí no me sale esto, que hay que conectar… pues no sé, y además lo va a construir Florentino Pérez, imagínate quién lo va a construir, quien realmente sabe, es el brazo armado de la organización del territorio madrileño y del negocio madrileño, desde su Club, que en este caso sí es más que un club, el Real Madrid, y es que hay cosas desternillantes. Lo del MetroSur que decía, estoy totalmente de acuerdo con Concha, que mejor el MetroSur que nada, pero es que yo oía al cinco tenedores, al Luis Eduardo el restaurador, a nuestro consejero, decía hace poco, hablando del MetroSur, es que si ahorma mismo alguien de Móstoles quiere ir al cine en Getafe, tiene que pasar por Atocha, tu dices, joder, si yo vivo en Móstoles, Móstoles es la tercera ciudad de Castilla, Móstoles es después de Madrid y de Valladolid la tercera ciudad de Castilla, y en Móstoles, no hay cine, más que fuera de los centros comerciales, 200.000 habitantes no tienen cine, yo, si vivo en Móstoles, no quiero un MetroSur que me ponga en cinco minutos en el cine en Getafe, yo quiero un cine en Móstoles. Yo quiero poder tener derecho a ir andando al cine, eso es el derecho a la ciudad. El derecho a la ciudad es el derecho a tener las cosas donde deben estar. Por supuesto que el metro es mejor que el coche, y los coches eléctricos son mejores que los coches de gasoil, pero vamos, hay otra cosa que me preocupa, a lo mejor suena duro decirlo, cuando estaba hablando Concha de los mecanismos; a mí me alegra, por ejemplo, que en Usera y Villaverde siga habiendo, pero el tejido participativo de esta ciudad se lo ha cargado la izquierda, se lo hemos puesto muy fácil al PP, aquí la izquierda, en estos momentos, mirad a vuestro alrededor y perdonad el comentario, pero cuántos antiguos dirigentes vecinales son ahora mismo gestores de cooperativas, y esas cosas son complicadas; y los supuestos medios de información vinculados a la izquierda, en estos momentos uno de los problemas es que no hay participación sin información, y en este país, cuando la información de izquierdas te llega a través de EL PAÍS, que está a partir un piñón con el señor Alberto Ruiz Gallardón cuya política es, con todos mis respetos, o sea, en este país nos rasgamos las vestiduras cuando pasa lo de Austria o cuando pasa lo de Le Pen en Francia o cuando pasa no sé qué, aquí, como dice Vicens Navarro en este libro que me deprime tanto, aquí como el partido más a la derecha que tenemos está en el centro, pues nos olvidamos que la política que se está haciendo en este país, lo que comentabas antes de, en los años setenta se hizo una cosa que se llama el urbanismo concertado, cogían e identificaban unas grandes fincas, la familia tal, la familia cual, fincas con nombres y apellidos, y directamente se hicieron unos proyectos, algunos se desarrollaron y otros no se han desarrolado, esos proyectos que no se han desarrollado son los que se están desarrollando ahora, o sea, Alberto Ruiz Gallardón está en estos momentos reproduciendo la política urbanística franquista, fascista, directamente, y eso no lo dice nadie, es más, nuestro periódico o nuestro medio de información supuestamente de izquierdas, en su suplemento del viernes inmobiliario, te vende como una buena noticia "Arroyo Molinos multiplicará por tres su población en los próximos diez años", dices, Dios mío, yo me quiero huir de Arroyo Molinos, yo me quiero ir a Texas. Yo no quiero vivir en Arroyo Molinos.

Pregunta:

La persona que compra el pan y el periódico allí, pues no va a poder ir a comprarlo al centro comercial donde se van a trasladar, esos tres veces más que es Arroyo Molinos ahora, y donde él compra el pan y el periódico va a cerrar, y entonces, o él se compra un coche para poder ir al centro comercial de donde están las seis urbanizaciones, o se queda sin pan y sin periódico.

Respuesta (Javier Ruiz):

Es que yo no puedo privatizar el hecho de que tu vayas andando a comprar el pan.

Respuesta (Concha Denche):

Ese dato no es diferente que en el resto de las urbanizaciones, el modelo urbanizador que se ha seguido en Madrid. Y en eso, como en general, como en todo lo que tenga que ver con lo social y lo político, yo creo que tenemos que anunciar algo que suena un poco fuerte dicho así, lo voy a decir porque me parece que es muy claro, me lo enseñó un amigo, y me dijo, "he aprendido a lo largo de toda mi vida política que uno tiene derecho a ser un hijo puta", y dije yo "¿por qué?", "porque cuando un negro gobierna suele ser cruel, ese es el derecho del negro de empezar a gobernar, igual que cuando gobierna una mujer, no lo hace de forma de forma diferente, la Margaret Thatcher fue un hombretón, se cargó a los mineros, ella sola, con el bolso y el peinado, entonces, es el derecho a los más desgraciados, quieren imitar el modelo al uso; el problema es ese. En Villaverde cuando yo digo que quieren un cacharro de jugar al golf, es porque se sienten siempre fuera de todo, y quieren ser como los demás. Pues el obrero que viene con el carrito, bueno, el obrero no, el señor instalado, que viene con el carrito; y ellos cuando sean mayores quieren ser unos instalados, porque pobres ya han sido toda la vida, menudo como estaba este barrio de asqueroso, y lo bien que vivimos ahora, entonces, cuando tú hablas de modelo de Arroyo Molinos, mira, que hagan una cosa para esquiar en Móstoles, no le veo yo la gracia, pues si no se puede esquiar, pues no se esquía, se hace otra cosa. O sea, es que es lo de la sostenibilidad, por qué hay que esquiar en Móstoles, por qué nos tenemos que bañar en el mar en Madrid, pues no, no toca. Pues eso, así viajamos. Entonces, cuál es el problema, la Warner Bros; mira, ese modelo que además es terrible, porque ahora éste le ha regalado una caseta al Bugs Bunny, pero el otro nos tenía todo el día comprando, porque yo me acuerdo hace dos mil años, que escribimos un artículo mi compañero y yo, acerca del ParqueSur, porque fue el primero, que lo llamábamos "La Clase Obrera en el Paraíso", sabéis que hay una película, de Marco Ferreri, decía la "La Clase Operaria va in Paradiso", nosotros dijimos, ya han llegado al paraíso, están todo el día comprando felices con el carrito, y hacíamos una lectura tremenda de lo que suponía eso, como elemento de cohesión social en el Sur, era un melonar, lo recalificaron, pusieron aquel centro comercial y yo de pronto sentí como la gente se desataba. Y dije claro, la izquierda siempre hemos sido muy aburridos, les proponíamos que leyeran libros, y que fueran a ver películas de arte y ensayo, y esto es más fácil, y se lo pasan bien, y tiene un valor representativo de ir mostrando tu acolor o no, tus valores, y además es polivalente, dejas al niño en unos car para que se vaya haciendo un cafre, el marido compra, y la señora llena el carrito, y va con el pareo, porque está la piscina allí, una piscina que tenía unas magníficas vistas a una acería de altos hornos que estaba al otro lado de la carretera de Toledo, es decir, la clase obrera en el paraíso. Y esa ordenación del territorio, pues la hizo Leguina, y todo esto del Ikea y todos estos sitios horribles, que tienen unas cosas, se come solo comida americana, o sea, el Bufalo Grill ese, pues llegas allí y sólo puedes comer hamburguesas, y dices, pues yo quiero comerme unas lentejas, bueno, esa uniformización, ese modelo de suturar el territorio a base de elementos, la zonificación, vamos, es que es de manual, es que uno coge los libros del Lefebre y puede llorar, porque dice, joder, la negación de lo que tendría, estamos yendo justo en dirección contraria de la apetecida, y no somos capaces de cambiarle la marcha al coche, algo está pasando, entonces, cuando tú dices eso, lo de esos centros, es que yo creo que componen varios órdenes, superpuestos, de beneficios, una es el propio artefacto, que es un elemento incomparable, es decir, la gente que está allí llega, se embrutece, zampa hamburguesas, comida basura, se va a su casa tan satisfecho pensando que es alguien en esta vida, es un elemento ideológico de penetración brutal sobre el territorio, colonizas el territorio y colonizas al indivíduo, es perfecto. Y además la gente sale contenta, es una cosa integral que te mueres. Y luego alrededor, pues las casas ya te han puesto. Pero son dos órdenes complementarios. Claro, uno no va sin el otro. Como no se pudo hacer Moratalaz, Multiobra no hubiera hecho Moratalaz si primero no hubiera obtenido primero los suelos al final de Moratalaz, por qué, porque eso garantizaba que se ponían todos los servicios públicos, y qué generosos, no, primero cedemos unos terrenos ahí al Ayuntamiento, que van a salir varias operaciones de recogida de bolsas de pobreza y de chabolismo, y claro, como ya me lo han urbanizado, que aquí hay que hacer trampas, pues, y fíjate tú, el tío además se forró, yo creo que son elementos que son complementarios, a eso, además de que le dé la depresión que le ha dado a éste, que los demás nos pongamos acallaos porque esto es insostenible, además consume mucha energía, en Móstoles hace mucho calor, cómo van a mantener la nieve, bueno, pues además de todo eso, lo que nos queda es sólo una cosa, que es trabajar en el ámbito de las alternativas. Y el primer ámbito de alternativa es cambiar la escala. Esta ciudad no funciona, Fernando Roch, en sus buenos momentos, decía "¡qué se puede hacer con Fuenlabrada!", "volarlo, volarlo, si cambiáis de terreno", tuvo momentos gloriosos, no. Y es verdad, tú lo mirabas así y decías, joder. Claro, como el modelo lo repiten, porque yo me acuerdo, una de las personas de los grupos de gente que más bronca nos han dado, más nos han odiado, cuando hicimos el trabajo de remodelación, nosotros criticábamos mucho la operación MadridSur, lo que es ahora todo eso de las cooperativas, porque no entendíamos por qué tenían que echar a los chabolistas todos juntos, en torres de catorce plantas, para que quedara libre el suelo para luego vendérselo a otros. Si eso ya estaba, sólo había que hacerlo bien. Es decir, el suelo ya se había pagado, había habido un proceso de expropiación que había costado miles de millones de pesetas, con todos aquellos propietarios, que en Palomeras sólo eran 14.000 los propietarios, por lo menos, vamos, 14.000 desalojaddos, entones, como ya el suelo era nuestro, era de todos, era público, por qué había que hacer esa operación, se hizo aquella operación. Y desde entonces sumamos locura a la locura.

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