Barrio Obras Sanitarias

 

una historia de lucha y organización

 

Los dirigentes de una organización de base tienen un papel mucho más importante que el de ¨reclamantes¨ de servicios. Deben mantener los reclamos y edificar la organización en un marco de conciencia sobre el hilo que unen los derechos conculcados y los obtenidos y a defender, con los fundamentos que les dieron origen.

Que si las cuotas de las casas son equivalentes a unos cuantos atados de cigarrillos, que si el vecino no paga la cuota y sí lo hace con el cable de TV, etcétera, etcétera, son preguntas inútiles sin una adecuada contextualización del gran marco en el que se plantean. En boca de los funcionarios suenan a la patada en el piso que el patotero rodeado de los suyos propina al solitario que yace en el piso. En boca de la oposición política con pretendida responsabilidad por los fondos públicos no es más que el vaciamiento del contenido político e ideológico del marco jurídico en el que se asienta el modelo socioeconómico y la complicidad por omisión o ignorancia.

El pacto fiscal federal firmado por el gobierno de Menem con Cavallo como ministro de economía e inspirador y todos los gobernadores de contraparte necesaria tuvo un significado muy profundo para revertir años de conquistas sociales del pueblo argentino:

La violación de la propiedad de los trabajadores. Un Estado que consagra la inviolabilidad de la propiedad privada de los ricos pero que mira para otro lado cuando Martinez de Hoz se apoderó de CAP o Cavallo de CASFI y CASFEC como simples preludios de la confiscación del mayor presupuesto producto del ahorro de los trabajadores, el PAMI. Queda claro que para los Alsogaray, los Aleman y sus fieles alumnos en las filas gobernantes, la propiedad privada de los trabajadores y de la sociedad no es un bien a defender sino a saquear.

La eliminación de los salarios diferidos con la eliminación de los impuestos de asignación específica.

La desarticulación del sistema de solidaridad previsional.

La desestructuración gradual en complicidad con los sindicalistas-empresarios de la obras sociales, uno de los pilares del sistema de salud pública.

La transferencia del costo del sistema educativo a las provincias.

Etcétra.

 

El modelo de Estado imperante hasta antes de la dictadura del ´76 tenia sus bases en un reconocimiento de que la fuerza laboral no percibía en remuneraciones lo que le correspondía por la venta de precisamente esa fuerza de trabajo y entonces el Estado asumía un papel de redistribución solidario tendiente a un modelo de sociedad de integración. Todos sabemos que el poder adquisitivo de los argentinos ha disminuído constantemente y sin pausa desde aquel entonces y que las condiciones objetivas que dieron origen a un Estado integrador no sólo que no han desaparecido sino que se han profundizado. La desestructuración del sistema social de seguridad e integración ha sido reemplazado por uno de exclusión y marginación cuyo límite es aún desconocido pero innegablemente ligado a los intereses de las minorías poseedoras del capital y los resortes del poder.

Es ingenua o perversa cualquier discusión que no tenga en cuenta que no se puede abordar ninguno de estos temas por separado y sin la adecuada ubicación en el contexto en el que se dan, como así tampoco sin una ubicación en el marco histórico que fundamentó la existencia de un papel regulador del Estado.

En este número reeditamos en Entre Líneas una nota de Manuel Barzola sobre los salarios diferidos aparecida en Entre Líneas Nº 5, en diciembre de 1993.

 

Para hablar de los salarios debemos primero decir que es un derecho de todos los trabajadores recibir una remuneración justa por la venta de su fuerza de trabajo. Eso, aparte de gozar de la seguridad social como, la Obra Social, la jubilación, etcétera. Debemos remarcar además que el goce de esos derechos sociales incluye también el derecho a un techo donde vivir. Esto es así porque como trabajadores no percibimos la totalidad de las remuneraciones mensualmente sino que parte de ellas se transforman en salarios diferidos. Esto quiere decir que una parte de nuestro salario es depositado por la patronal en una cuenta especial para un objetivo determinado. Reitero, es una parte de nuestro salario y que la patronal solo la deposita sin entregársela al trabajador. Se convierte así en salario diferido porque será usado en un futuro y en determinadas ocasiones. Por ejemplo, la jubilación cuando tengamos la edad requerida para acceder a ella. Con respecto a la vivienda, todos los trabajadores en actividad ¨diferimos¨ el cinco por ciento del salario (de la remuneración en bruto) con destino al Fondo Nacional de la Vivienda *. De esta manera se crea un fondo solidario que actualmente administran las provincias. Este fondo es solidario porque también aportan a él, los trabajadores que en ese momento poseen vivienda. Diferimos salarios para en un futuro poder mejorar nuestra calidad de vida, con seguridad social (salud, turismo, becas de estudio para nuestros hijos), con viviendas dignas, con una jubilación.

El problema principal reside en la evasión de estos aportes por parte de las patronales y en la deliberada negligencia por parte del Estado para no arbitrar los medios para cobrarlos. Así nuestros salarios diferidos son embolsados como ganancias por los empleadores o sea que los subsidiamos. Nos están robando de este modo más de lo que ya nos sustraen todos los meses.

Para tratar de explicarlo mejor haremos el siguiente gráfico:

 

 

Total trabajado

 

Salario Salario diferido Plusvalía**

 

** lo que producimos y que las patronales llaman ganancia habiendo ya descontado la evasión.

Lo que pretenden las patronales es apoderarse del salario diferido y aumentar así las plusvalía (ganancia), que producimos los trabajadores. Finalmente, opino que debemos tomar conciencia que los salarios diferidos nos pertenecen, que debemos luchar firmemente para que los fines para los cuales se deben utilizar sean alcanzados. No nos dejemos engañar, su utilización correcta no es obra de gobierno ni mucho menos del gobernante de turno. Es nuestro salario puesto en el lugar donde debe estar. Opino que la lucha se debe ampliar a la mejora de nuestro salario y del salario diferido en detrimento de las ganancias patronales.

 

 

Salarios diferidos

 

Manuel Barzola

En este número reeditamos en Entre Líneas una nota de Manuel Barzola sobre los salarios diferidos aparecida en Entre Líneas Nº 5, en diciembre de 1993.

 

Para hablar de los salarios debemos primero decir que es un derecho de todos los trabajadores recibir una remuneración justa por la venta de su fuerza de trabajo. Eso, aparte de gozar de la seguridad social como, la Obra Social, la jubilación, etcétera. Debemos remarcar además que el goce de esos derechos sociales incluye también el derecho a un techo donde vivir. Esto es así porque como trabajadores no percibimos la totalidad de las remuneraciones mensualmente sino que parte de ellas se transforman en salarios diferidos. Esto quiere decir que una parte de nuestro salario es depositado por la patronal en una cuenta especial para un objetivo determinado. Reitero, es una parte de nuestro salario y que la patronal solo la deposita sin entregársela al trabajador. Se convierte así en salario diferido porque será usado en un futuro y en determinadas ocasiones. Por ejemplo, la jubilación cuando tengamos la edad requerida para acceder a ella. Con respecto a la vivienda, todos los trabajadores en actividad ¨diferimos¨ el cinco por ciento del salario (de la remuneración en bruto) con destino al Fondo Nacional de la Vivienda *. De esta manera se crea un fondo solidario que actualmente administran las provincias. Este fondo es solidario porque también aportan a él, los trabajadores que en ese momento poseen vivienda. Diferimos salarios para en un futuro poder mejorar nuestra calidad de vida, con seguridad social (salud, turismo, becas de estudio para nuestros hijos), con viviendas dignas, con una jubilación.

El problema principal reside en la evasión de estos aportes por parte de las patronales y en la deliberada negligencia por parte del Estado para no arbitrar los medios para cobrarlos. Así nuestros salarios diferidos son embolsados como ganancias por los empleadores o sea que los subsidiamos. Nos están robando de este modo más de lo que ya nos sustraen todos los meses.

Para tratar de explicarlo mejor haremos el siguiente gráfico:

 

 

Total trabajado

 

Salario Salario diferido Plusvalía**

 

** lo que producimos y que las patronales llaman ganancia habiendo ya descontado la evasión.

Lo que pretenden las patronales es apoderarse del salario diferido y aumentar así las plusvalía (ganancia), que producimos los trabajadores. Finalmente, opino que debemos tomar conciencia que los salarios diferidos nos pertenecen, que debemos luchar firmemente para que los fines para los cuales se deben utilizar sean alcanzados. No nos dejemos engañar, su utilización correcta no es obra de gobierno ni mucho menos del gobernante de turno. Es nuestro salario puesto en el lugar donde debe estar. Opino que la lucha se debe ampliar a la mejora de nuestro salario y del salario diferido en detrimento de las ganancias patronales.

 

* Nota escrita en diciembre de 1993.

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